Yaoi - Ikki x seiya
Un paseo no muy divertido
- ¡Niisan! – grito sonriente shun cuando llego a la puerta de la habitación de su hermano, encontrándola abierta y con el de espaldas desempacando.
El valiente Phoenix agarro fuertemente su pecho antes de que el corazón decidiera subir y salirse por su boca.
- ¡Dioses shun! ¡Ya te dije que no me pegues esos sustos! –
- Lo siento niisan, no me di cuenta – dijo Andrómeda con una pequeña sonrisa.
Sí, claro, pensó el phoenix viéndolo con ojos sospechosos.
- vengo a avisarte que Seiya vendrá con nosotros –
Y eso fue lo que vaticinó lo que vendría, el supo esa mañana al levantarse que no iba a ser un buen día, pero no pudo comprender el porqué de esa sensación hasta que su otouto le comunico aquellos planes, y no porque tuviera algo contra el pony, todo lo contrario, era el único de sus amigos, sacando a Shun obvio, con el que sentía una unión más estrecha, quizás por ser el mejor amigo de su otouto, o porque en muchas cosas se parecía a su hermano, es que Seiya a veces tenía en sus ojos el mismo brillo inocente y juguetón que Shun poseía y no era difícil para el encariñarse con el mocoso, pero no podía negar tampoco que así como muchas veces lo enternecía, había otras en las que solo quería agarrarlo de su pequeño y quebradizo cuello y estrangularlo hasta que pudiera separar el resto de su cuerpo de su vacía cabeza, es que tenía una facilidad para ponerle los pelos de puntas que nadie, NADIE poseía y él una paciencia que por momentos desconocía.
- ¿Me escuchaste niisan? – Shun trataba de volverlo a la realidad y por fin pudo sacarlo de sus cavilaciones.
- ¿Qué?
- ¿Que si escuchaste lo que te dije? Seiya vendrá con nosotros.
-Si el pony no tiene nada mejor que hacer – volvió a lo suyo.
Eso era un: si, no hay problema. En lenguaje Ikki claro, y Shun lo entendió.
- Ok niisan, te esperamos abajo - contento se retiro pensando en la hermosa tarde que pasaría con su hermano mayor y su mejor amigo. Mientras tanto Ikki juntaba paciencia desde ese momento para que le durase el resto del día.
Así empezó todo. Llevaba veinte minutos esperando en la sala de brazos cruzados, la espalda contra la pared, los ojos cerrados, los músculos del cuerpo tensos.
- ¡¿Dónde mierda esta ese maldito pony del orto? –ya no pudo mas.
- Tranquilo niisan, seguro ya está por bajar.
- ¡Si no baja en un minuto subiré y lo bajare a patadas en el culo!
De pronto unos pasos se escucharon por la escalera y por fin ahí estaba Seiya, bañado, perfumado y vestido con un jeans negro, zapatillas de lona rojas y una musculosa también roja ajustada a su hermoso y marcado cuerpo, por un segundo Ikki no supo, donde, como, ni quien estaba frente a él.
-¿Ya estas Sei? ¿Podemos irnos? – dijo Shun e Ikki despertó.
- ¡si vamos!
- ¿Se puede saber porque mierda tardaste tanto? – pregunto el Phoenix con el ceño fruncido.
- Es que no encontraba que ponerme – contesto un pegaso avergonzado.
- ¡La próxima vez que te quedes boludeando iras solo! – así Ikki se dio la vuelta para salir por la puerta principal hacia su auto que se encontraba estacionado en la entrada seguido por un pegaso ya un poco molesto por tanto escándalo y Shun que trataba de calmarlo.
- ¡Que cabron que es!
- Ya sabes cómo es, no le gusta esperar.
- Ni que hubiera sido tanto – dijo tratando también de tranquilizarse por el bien de su salud, todavía quedaba un largo día por delante.
Con los ánimos calmados el viaje paso sin complicaciones, Ikki manejaba, shun y Seiya charlaban mientras sonaba en la radio alguna banda de moda, al llegar al centro comercial y encontrar estacionamiento decidieron que era lo que iban a hacer, shun quería ir al cine, Seiya visitar las tiendas de música y tecnología y Ikki solo esperaba poder comprarse un poco de ropa y quizás sobrevivir a aquellos niños que apenas entraron al dichoso edificio comenzaron a correr de un lado para el otro arrastrándolo a él en el intento.
Primero lo primero sacar las entradas para el cine, fue difícil elegir la película, shun buscaba inducir a los otros dos a una de esas películas románticas melosas que a él solo (y a las mujeres) podían gustarle, en cambio Seiya quería a toda costa una película de guerra, tiros, sangre, y como a Ikki le pareció mucho mejor la idea del pony Shun no tuvo más remedio que ceder.
Con las entradas en las manos y faltando dos horas para que empezara decidieron comer y luego de la película seguir caminando por las tiendas.
Almorzando, Ikki, se sintió muy a gusto viéndolo a su Otouto tan contento, el sabia lo mucho que Shun quería a Seiya y también todo lo que lo había extrañado ese tiempo que estuvo visitando a June en la isla de Andrómeda, eso era lo que quería para su pequeño hermano, una vida normal, nada de Guerras Santas, ni de Dioses malvados, solo familia, amigos y quizás alguna novia.
Estando en la cola del cine Ikki fue por un balde de pochoclos y unas gaseosas, al regreso se extraño bastante de encontrarse solo a Shun haciendo la cola para entrar a la sala.
- ¿y el pony? – pregunto curioso, pensando que tal vez había ido al baño lejos estaba de imaginar el verdadero paradero.
- Alla esta – señalo indiferente Shun – hablando con aquel hombre.
Tal y como le indico ahí estaba el pony cerca de los baños hablando con un hombre que fácilmente le doblaba la edad, aquel sujeto estaba acorralando poco a poco al niño contra una pared intentando tenerlo de una mano, mientras Seiya avergonzado, con la mirada baja, trataba de alejarse de su contacto, esquivando las claras insinuaciones del mayor.
Ikki no supo cómo reaccionar, lo que veía le revolvía el estomago, quería ir y arrancarle la cabeza a ese hijo de puta, ¿Qué carajo estaba pensando ese degenerado? Seiya era solo un crio, bueno reconocía que estaba bastante crecido pero aun así ese tipo no tenia porque ponerle un dedo encima al pony, tenía claro que el pegaso sabia defenderse solo, no en vano era un santo de Athenea, pero entonces ¿Por qué no le partía la cara? ¿O es que a caso le gustaba aquello? El Phoenix palideció ante este pensamiento.
- Toma Shun sostenme esto – le dijo a su hermano mientras le alcanzaba lo que recién había comprado, Shun lo agarro rápidamente, confundido viéndolo salir como alma que llega el diablo hacia donde se encontraba su amigo con aquel tipo.
- Eres muy lindo ¿lo sabías? – le decía el extraño al pegaso y este no sabía dónde meterse.
- Gracias, tu también estas bien – contesto con las mejillas rojas. Si bien se notaba claramente que el desconocido pasaba los treinta y tantos para la vista de Seiya estaba bastante potable.
- y ¿Cuál es tu nombre?
- Seiya y ¿el tuyo?
- Ryoga – dijo el otro con una sonrisa sacando un papel y poniéndoselo al pegaso en el bolsillo de su pantalón, aprovechando el roce con la pierna de este de manera juguetona – aquí tienes mi número por si quieres ubicarme y pasar un buen rato – Termino por susurrarle al oído sin quitar su mano del pantalón.
Eso fue todo para el Phoenix que lo vio mientras caminaba esquivando a la gente y llegando apresuradamente con cara de asesino
- ¡Seiya! – grito cuando llego a una cierta distancia de la "pareja"
De repente el castaño sintió morir al escuchar la voz de Ikki, de los nervios se había olvidado de Ikki, de Shun, hasta de respirar, cuando alzo la vista y lo vio, en ese momento supo que con suerte le quedaban segundos de vida.
- ¿Qué mierda estás haciendo? ¿y quién carajo eres tú? - por un momento la ira parecía ¿celos? No, Seiya seguro estaba escuchando y viendo mal, seguro estaba enojado porque lo estaba haciendo esperar para entrar al cine.
- ¡Contestame Pony!
- Eh… nada ikki solo hablaba con este señor, nada mas - Seiya reacciono al fin
- Disculpame – dijo el hombre viendo aquella escena del joven rojo como un tomate y el otro frente a ellos con cara de que en cualquier momento los mataría de la peor manera. – acaso ¿el es tu novio?
Listo, ikki ya no pudo contenerse más, se lanzo hecho una furia hacia el extraño, por suerte Seiya fue más rápido y lo atrapo en el camino evitando un homicidio.
- ¡Ikki tranquilo!
- ¡No, soy el hermano! – Le gritaba Ikki fuera de sí – ¡y mejor que desaparezcas antes de que te descuartice!
Lejos de amedrentarse el desconocido hablo provocando más al pollo.
- ¡ja ja ja! Está bien no te preocupes ya me voy, pero déjame decirte que tienes un hermanito muy lindo
Seiya lo miro con cara de ¿Estás hablando en serio? ¿Acaso quieres morir?
– Adiós, llámame bombón – y la cara del pegaso se volvió completamente roja, eso si, no sabía si por las palabras del hombre o por la fuerza que hacia tratando de contener al ave.
Cuando aquel extraño no estuvo más a la vista e Ikki se tranquilizo, Seiya lo soltó para increparlo
- ¡¿se puede saber que estás haciendo?
- ¡¿perdón? – Se sorprendió el Phoenix
- sí, ¡¿qué carajo te pasa Ikki? ¡¿Desde cuándo soy tu hermanito?
- ¡¿Cómo desde cuándo? Te recuerdo que tu y yo si somos hermanos y no voy a consentir que un degenerado venga a querer propasarse contigo
- Primero y principal somos medios hermanos, y segundo ¡yo no soy Shun y de mi culo hago lo que quiero!
El Phoenix se quedo hecho una piedra, el pony tenía razón y ni el sabia porque había actuado así, el no era Shun, era Seiya y lo suficientemente grande para hacer lo que quisiese de su vida, aun así no iba a dar el brazo a torcer.
- ¿Qué a caso te gusta? – eso sonó a novio despechado, por un segundo Ikki se arrepintió.
- ¿y eso que carajo te importa?
- Tienes razón, no me importa, por mi puedes hacer de tu culo una bicicleta y prestárselo a quien quieras – se dio la vuelta dando por finalizada la discusión, dejando un pegaso muy confundido viendo como se encaminaba hacia donde Shun los esperaba para entrar al cine.
Luego de eso no volvieron a dirigirse la palabra en todo lo que quedo de tarde, solo Shun hablaba, Ikki le contestaba con algún gesto de cabeza y Seiya, bueno el estaba completamente callado pensando en que fue lo que pudo haber hecho a Ikki actuar de esa manera.
Así con los ánimos tensos vieron que ya era hora de volver, ya estaba por anochecer y la verdad ninguno tenía ganas de seguir en presencia del otro, por lo menos Ikki y Seiya, y volviendo a la mansión cada cual se encerró en su habitación.
