hola que tal aqui de nuevo :)
A la mañana siguiente
¿Qué pasa con ustedes?
Sentía a los lejos que alguien hablaba, pero sinceramente, no prestaba mucha atención, la cabeza me daba vueltas, y de vez en cuando sentía unos martillazos golpeándome en ella, signo de haber combinado cerveza con vino y tequila, créanme no es una buena idea.
Aquella voz tan conocida seguía hablando y ya me estaba empezando a fastidiar.
- Andan muy callados, bueno al menos no es común en ti Bella, que bueno, hablas y hablas y hablas y hablas – cuantas veces podía repetir la misma palabra y seguir embutiéndose el pan con jamón, es tan detestable.
- Ya Emmet- lo miré fijamente- te entendí – Juro que si las miradas matasen, aquel pelinegro no viviría para contarlo, y al parecer captó la señal, ya que desvió totalmente mi asesina mirada para concentrarse en cierto apuesto castaño de ojos verde esmeralda, situado justo al otro extremo de la mesa de la cafetería del Hospedaje "El Ángel pecador", vaya la ironía.
- ¿Y tú Eddie? Ayer la hiciste linda con esa rubia, ¿a qué si?
Por su parte el interpelado solo le dedicó una mueca desganada, al parecer él también había bebido demasiado, ya que su rostro al igual que el mío, solo le dedicaba la misma expresión a Emmet "tengo una maldita resaca, no jodas"
- Ya mi amor déjalos en paz, es obvio que han tomado demasiado- Rose, siempre mi salvadora, una de mis mejores amigas. Hizo acto de presencia para salvarme de cometer un asesinato en contra de su novio y dicho sea de paso mi tío, si mi tío y menor que yo, el mundo apesta. No sé qué me molestaba más, la maldita resaca, que Emmet no dejara de hablar, o que él, se haya ido contra.
Si definitivamente, lo último.
- Pero hombre cuenta, que tal estuvo-lo incitó mi espeso tío- ¿le hiciste la vueltita verde?
- Como si eso existiera – murmuré. Que más patético podía ser este chico, me avergonzaba que fuera familiar mío.
Edward suspiró por tercera vez y desvió su mirada hacia mí solo por unos segundos, ¿tengo monos en la cara o qué?
- No pasó nada, solo la llevé-
No podía escuchar más así que tuve que interrumpir lo que sería una gran conversación sexual - Me voy a mi habitación chicos, avísenme cuando los demás lleguen- sonreí sin ganas. Estaba ya saliendo de la cafetería cuando Rose me detuvo.
- Yo te acompaño- se apresuró a decir- quiero hablar contigo.
- ¿De… - comencé a preguntar siendo callada en el acto – De ese chupetón que tienes en el cuello- me susurró al oído y luego me guiñó un ojo.
- Yo, esto… si claro – mierda.
¿Qué les pareció? :)
