Jaja ¡Dios mio, chica/os! Creo que tendré que cambiar de clasificación xD
No importa, si ustedes piden escenas hot, yo se las daré *3*
Utilizaré sus ideas, solo que unas antes que otras. Por lo menos trataré de que lleve un seguimiento.
La idea del siguiente reto le corresponde a dani-chan95, que dice así:
''Por una vez en un fic me gustaría ver a Lucy como decirlo, dominante y agresiva ¡Por Mavis! Si hasta tiene un látigo la de ideas perversas que se pueden sacar de ahí XD.''
Espero les guste, Enjoy!
Segunda provocación
.
Lucy.
— ¡Natsu Dragneel!- grité con todas mis fuerzas, varios y me refiero a varios minutos después.
Mi rostro debería ser cortado en pedacitos como un jitomate para comérselo en una ensalada. Estaba tan sonrojada que parecía el cabello de Erza; avergonzada por lo que acababa de suceder y molesta porque ese dragon slayer me había engañado.
Si solo quería besarme tenía que pedirlo y yo ¿Qué demonios estoy diciendo? ¡Por supuesto que no!
Juegos… sí, claro. Solo una idiota como yo confiaría en Natsu y pensaría en retos infantiles. Ese maldito pervertido con actitud de niño, solo actuación.
Cerré mis ojos y suspiré intentado mantener la tranquilidad y paz que me caracterizaba… ¡Al diablo! Ese fue mi primer beso. ¡Le di mi primer beso a mi mejor amigo!
— ¡Soy una idiota!- lloriqueé completamente frustrada y molesta.
Me deje caer de rodillas y golpeé el colchón de mi cama con los puños hasta que me quede sin fuerzas. Ese maldito tonto me las va a pagar, pero… ¿Cómo?
Mis pensamientos se volvieron polvo al igual que mi cerebro.
Muchas gracias, inteligencia. Como siempre es un placer contar contigo. Babosa.
Insultarme a mi misma muchas veces me ayudaba, pero no era el momento. Debí haber sospechado al menos un poco de lo que Natsu estaba tramando en realidad.
Me quede unos minutos más con mi cabeza sobre el colchón sin obtener ninguna idea y ese molesto objeto debajo mi trasero tampoco me ayudaba a concentrarme en conseguir mi deleitosa venganza. Una risita escapó de mis labios, incluso yo me comenzaba a dar miedo. ¡No! Natsu es el culpable y debe pagar.
Solté un gruñido y levanté un poco mi trasero para tirar del objeto que me lastimaba y noté que se trataba de mi propio látigo, ¿No me lo había quitado antes? Debí olvidar hacerlo cuando… Un momento.
Abrí los ojos y me reincorporé rápidamente. Desaté el látigo de la correa alrededor de mi cintura para observarlo con mayor claridad.
Su pudiera verme en un espejo, definitivamente tendría una expresión graciosa con mi boca más abierta de lo normal y una enorme sonrisa del tamaño de mi rostro.
¡Eso es!
Por dios, debí estar demente por continuar con ese estúpido juego, pero debía admitir que era un poco divertido. Si Natsu podía jugar sucio, yo también era capaz de hacerlo.
Salí corriendo hacia el gremio hasta quedarme sin aliento. Mis piernas dolían un poco por el acelerado movimiento, entré al gremio y algunos de los miembros me saludaron. Los ignoré a todos y busque a cierto pelirrosa con la mirada.
Estaba en una de las mesas riendo con Romeo y Happy. Vi que desvió la mirada en cuanto lo miré y continuó con sus bromas. Sonreí levemente, debió sentir mi olor en cuanto entré.
Caminé hasta ellos y me coloque detrás de él con las manos sobre mis caderas, esta vez no iba a huir.
Romeo y Happy me miraron curiosos y fue entonces cuando Natsu se giró para verme. Juro por Mavis que no quise hacerlo, pero mis ojos se fueron directamente hacia sus labios y me sonroje por el recuerdo.
Ahora no, Lucy, ahora no. Recuerda porque estás aquí, ¡no dejes que te intimide! Me repetí y golpee un poco mis mejillas para reaccionar.
— ¿Qué sucede, Luce?- me preguntó, acentuando atrevidamente mi nombre.
Oh, no. Este tonto se dio cuenta de lo que pensaba y se burló. Afortunadamente para mi, Romeo y Happy no notaron el cambio de tono en sus palabras. Lo fulminé con la mirada y después sonreí, recordando lo que tenía planeado.
— No sucede nada.- fingí y actué como siempre. — Solo olvide decirte que esta nochete mostraré una de mis historias y así me des tu opinión.
— ¿En serio? ¡Nunca lo haces!- exclamó entusiasmado. No entendió lo que quise decir. Típico de él: a pesar de ser un pervertido de primera, nunca prestaba la atención necesaria. — ¿De qué trata la historia?
— Nada importante. Es solo de cómo un chico reta a su mejor amiga a hacer algo que no quiere y ella trata de vengarse.
El entusiasmo de Natsu se borró inmediatamente de su rostro, cambiando por uno de conmoción y pánico. Me conocía muy bien y por eso sabía que no dejaría pasar la oportunidad para hacerle pagar.
— Natsu-nii, estas pálido.
— Estoy bien, Romeo.- respondió sin dejar de mirarme.
Así es. Siente el miedo, Salamander. Podría reír como una histérica, pero no quería parecer una loca, dañar mi linda reputación y que pensaran que era una rara.
— Te estaré esperando.- canturreé y me di la vuelta rápidamente, así evitando que me hablara de nuevo.
Escuché los gritos de Happy y Romeo llamando a Natsu. Si se desmayo o no, me importaba un comino. Estaba disfrutando todo aquello.
Debió pensar que mi reto sería de lo más despiadado, aunque en realidad es algo que había querido hacer desde hace tiempo. Alguien tenía que domar a ese dragón y ahora tenía la oportunidad.
Revisé la hora, verifiqué que todo estuviera listo y espere a que llegara el momento.
¿Por qué le dije que en la noche? Bueno, daba igual. Ese pelirrosa recibiría su merecido.
Pasó el tiempo hasta que por fin vi movimiento a través de la ventana. Natsu entró y miro hacia todas partes buscándome. Estaba sobre una silla, con las piernas y brazos cruzados, esperando como una villana.
— Estoy aquí.- dijo temeroso. Todo estaba en absoluto silencio y mi expresión era indiferente.
Señalé la cama con mi dedo índice y ordene:
— Úsalo.
Él miro ese bulto sobre la cama y después nuevamente a mi sin entender lo que sucedía.
— ¿Qué?
— Úsalo.- repetí de nuevo.
Me miro sorprendido y hundió los hombros, para después comenzar a desabrochar sus pantalones. Cubrí mis ojos rápidamente, aunque podía ver a través de mis dedos.
— ¡Aquí no!
Hizo un gesto de desagrado y aun así tomo las cosas y se dirigió al baño. Debió ver el accesorio principal.
Me puse de pie esta vez y esperé a que saliera. Debo decir que tardó un buen rato ahí adentro.
En cuanto apareció de nuevo, tuve que cubrir mi boca con ambas manos para no reír a carcajadas.
Lo había obligado a usar mi disfraz de conejita.
Por Mavis, podría haber muerto de la risa. Apreté mis estomago y comencé a reír sin detenerme.
La expresión de Natsu era de completa molestia. Y ese disfraz… las orejas sobre su cabeza, sus piernas de hombre peludas y demasiado ajustado en algunas partes. Lucía demasiada linda.
— Te ves ridículo.- me burlé y se molesto aun más. — Aunque debo admitir que te ves mucho mejor que yo. Tienes buena piernas, Natsu.
— ¿Este es tu reto?- preguntó irritado.
— Aun no termino.- limpié las lagrimas que salían de mis ojos por haber reído tanto. — Ponte en cuatro.
Me miró sorprendido.
— Me escuchaste. Tu reto es ponerte en cuatro, el disfraz es solo un complemento.
— Estos serían dos…
— ¡Obedece, esclavo!
Gruñó y se colocó sobre el suelo como si fuera un perro. Esto es tan divertido.
Mentiría si dijera que no me agradaba la idea de ponerlo en su lugar. Domar a un dragón era un poco… excitante. ¿¡Qué diablos estas pensando, Lucy?
Sacudí mi cabeza y miré a la victima debajo de mí. Divertido, demasiado divertido. Tiré de mi látigo haciendo un sonido de látex y lo hice azotar contra el suelo. Buen calentamiento.
Me alejé esta vez y con la sonrisa más tenebrosa, azoté el trasero de Natsu, logrando un esplendido sonido de dolor.
— ¿¡Qué mierda!?- lo escuché gritar y no me importo. Se lo merecía.
Lo golpeé de nuevo y de nuevo y de nuevo. Oh por dios, estaba golpeando a mi mejor amigo, el chico demente que siempre me molestaba, me jugaba bromas y había robado mi primer beso para burlarse de mi; porque no había otra razón por la que quisiera besarme y ahora, tenía su castigo.
Desde arriba, logre ver como apretaba los nudillos contra el suelo. Estaba conteniéndose para no explotar. La regla fue no quejarse y aceptar sin rechistar.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro en completa diversión y malicia, Natsu estaba odiando… lo que hacía… Oh no. Me detuve.
— ¿Es una sonrisa lo que veo? ¿Estás sonriendo, Natsu?- deje caer mi látigo y quise gritar con todas mis fuerzas. Ese maldito tonto. — Estas disfrutando esto ¿no es así?
Se giró sobre el suelo quedando de espaldas y comenzó a reír.
Mavis, dame la fuerza y paciencia con este bobo… porque estoy a punto de golpearlo. Y esta vez con mis puños.
Quería hacer una rabieta, pero me contuve. Se burlaría más de mí.
— Jamás pensé que serias así de atrevida, Luce.- se puso de pie y camino hacia mí. — Aunque debo admitir que me gusta esta actitud.
¡Argh! Debí acusarlo con Erza.
— Eres un asqueroso pervertido, un grandísimo idiota y…- me detuve de repente. Me sonroje cuando lo tuve demasiado cerca de mi rostro. La última vez que estuvimos así me… Alejé el pensamiento de inmediato.
— ¿Y que, Lucy?- me incitó a que continuara, aprovechándose de mí con su cara atractiva y voz intimidante.
— Y arruinaste mi venganza.
Alzó las cejas.
— ¿Esta era tu venganza contra mí? Jamás pensé que tuvieras estos pasatiempos.
— ¡Yo no tengo ese tipo de pasatiempos!- aclaré.
— ¿A si? Entonces ¿Por qué me golpeaste el trasero con tu látigo?- sonrió de lado y me sonroje de nuevo.
¡No te sonrojes, idiota! Solo trata de burlarse, no le des ese placer. Oh diablos, no hablo de ese placer, tú me entiendes, soy tu subconsciente, joder!
Negué con mi cabeza para alejar mi pelea interior y mantener la cabeza en mi lugar.
— Voy a vengarme de nuevo.
— Estaré esperándolo. Si me disculpas, debo volver a casa a pensar sobre mi reto.- sus ojos brillaron. Planea algo malo, siempre lo hace.
Oh diablos ¿Por qué acepte?
— Voy a cambiarme.- aun vestía mi disfraz de conejita.
No te dejaré hacerlo Natsu Dragneel.
Obstruí su paso y lo mire firme y decidida.
— No te quitaras ese disfraz. Volverás a casa de esta manera.
— ¿Qué?- preguntó divertido. Pensó que estaba bromeando. — No me iré así.
Me cruce de brazos. Ya había utilizado mi reto, no podía hacerlo de nuevo. Sin embargo, aun tenía varios ases bajo la manga: ser una chica y la mejor amiga de Natsu para convencerlo a hacer lo que quiera.
— Si te quitas este disfraz, te juro que no voy a hablarte en una semana.
Me miró con los ojos bien abiertos y después frunció el ceño. Odiaba la idea de que lo ignorara, siempre era lo mismo. Ventajas de ser Lucy Heartfilia.
Era obvio que estaba molesto, pero no me importo, yo también lo estaba.
— Bien. Si quieres jugar sucio, lo haremos.- se acercó más hacia mi rostro y retrocedí instintivamente. — Solo recuerda que mi fuego puede quemarte y el siguiente turno es mío.
Levante la barbilla y mantuve mi posición firme hasta que desapareció por la ventana. Me cubrí el rostro con las manos completamente avergonzada y suspiré.
La última vez me pidió un beso y ahora sería su turno de retarme. Definitivamente no sería nada bueno. Aunque el último no fue tan malo.
.
.
.
Aquí lo tienen! Ustedes quieren que Lucy sea inocente y a Natsu más pervertido, así que continuaremos así.
Si tienen más ideas todas son bienvenidas y ahora es el turno de Natsu ;D
Jueguen con este chico sexy.
Espero les haya gustado.
No leemos en la próxima! Bye bye!
.
.
.
.
