Este capítulo y el resto del fic están dedicados a cinco personas importantes en mi vida. Las primeras cuatro son por supuesto las chicas del grupo CLAMP gracias por ayudarme a seguir soñando siempre y también porque de aquí en adelante está lleno de frases de XxXHolic jajaja.
La otra persona es Antoine de Saint-Exupéry al final de este texto se van a dar cuanta del porque jeje. Y también porque siempre que escribo lo hago con intenciones de trasmitir algo, por muy poco que sea algo de lo que en mi vida me ha hecho feliz y me ha gustado.
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Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Como siempre antes que nada me doy el lujo de recordar lo siguiente:
Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en "cursiva y con comillas". Los recuerdos siempre estarán en cursiva y pueden aparecen en cualquier punto del texto sin previo aviso.
Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD
Capítulo 2: Reencuentro en la oscuridad
-¡SOY YO!, ¡SOY LINK!.
-Link?
-"No puede ser".- masculle en mis pensamientos, ¿Link? Pero como era posible, ¡no!, era imposible, se había marchado hace tanto tiempo, de hecho nadie había sabido dar razón de él durante cerca de tres años.
El joven se levantó lentamente dejando caer la parte superior de su capucha, ahora podía ver perfectamente su cabello negro y sus brillantes ojos escarlata.
-Princesa, soy yo.- volvió a repetir, pero esta vez con cautela mostrándome sus manos completamente desnudas en señal de que no llevaba consigo ningun arma.-Tranquila.
Lo mire de manera sorprendida, ¡Era él, era Link!, ¡mi Link! De eso no había duda, su cuerpo, su rostro, su voz. Pero entonces algo me tenía sumamente confundida ¿Qué pasaba con ese cabello y esos ojos? El link que yo conocía era rubio y ojiazul.
-¿Link?.- volví a preguntar todavía con incertidumbre.
-Si- mascullo en voz calmada
-¿Pero cómo?- dije negando con la cabeza y retrocediendo unos pasos, de pronto sentía como las lágrimas se acumulaban en mis ojos.
Él se acercó en afán de dar explicaciones, pero a la cercanía se escuchaban numerosos pasos y se viro de manera inquieta.
-No hay tiempo.- replico con angustia en la voz.- después le explico.
Me quede como en estado de trance, bajo el ruido de la tormenta podía escuchar claramente como esos monstruos se acercaban, los recuerdos de los últimos días se agaloparon en mi cabeza y de pronto la adrenalina que había obtenido durante la persecución se había marchado dejándome a la deriva presa del cansancio, de un momento a otro el piso se tambaleaba y en lugar de haber un extraño Link encapuchado ahora había dos. Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba en mis límites e irremediablemente caí al suelo bajo mi propio peso o eso era lo que en un primer momento había creído, en realidad hubiera jurado que era así pero la verdad es que nunca sentí el golpe. Había cerrado los ojos y cuando los volví a abrir me encontré sujeta por mi acompañante.
Él hizo un extraño sonido para llamar a su corcel y el équido se acercó rápida y obedientemente, lo tomo por las riendas y con un ágil salto montamos al animal que enseguida se puso en movimiento.
-Vamos Epona, ¡vamos! corre bonita.- lo escuche susurrar de manera firme.
Sentí como galopábamos contra el frio viento mientras el agua todavía caía incesantemente
-"¿Epona?".- sin duda era el nombre que había dicho, ¿pero cómo?, la yegua que yo conocía por aquel nombre tenía un hermoso pelaje color café y crin blanca como la nieve (al igual que la manchita de su frente.)
Abrí los ojos para ver hacia donde nos dirigíamos, la pradera de Hyrule se veía siniestra, terrorífica como si la oscuridad se la hubiera tragado por completo. El sonido de los cascos retumbando contra el suelo y aullar del viento fue lo único que escuche durante un buen rato hasta que un par de trotes más se unieron al nuestro, vire la mirada y vi como otro corcel se acercaba rápidamente.*
No sabía si sentirme nerviosa ante aquella aparición pero cuando alce la mirada mi acompañante se veía bastante sereno.
-¡Necesitas ayuda!- grito la otra figura encapuchada cuando su caballo estuvo a el alcance del nuestro.
-No, ¡estoy bien!- puedo llevarla yo mismo- respondió mi acompañante con una sonrisa.
"¿Llevarla?", de pronto caí en cuenta que la única razón por la que había cabalgado durante todo ese tiempo era porque él me tenía abrazada contra su pecho delante de la montura.
-¿Se dieron cuenta?- pregunto el nuevo extraño
-Si, por desgracia.- hizo una pausa para sujetarme con más fuerza y después continuo.- esos bichos no son tan tontos como creía. De hecho creo que nos pueden estar siguiendo.
-¿Y entonces?
-Plan B
-¿Plan B? ¿Estás seguro?
-Si
-Muy bien.
Terminaron su extraña conversación de la cual yo solo había entendido la mitad o menos que eso. "no te preocupes yo te protegeré" alcance a escuchar que me susurraba en el oído y después perdí completamente la conciencia.
Abrí los ojos lentamente percatándome de la ausencia de Luz ya que una gruesa tela verde se extendía sobre mi cabeza, atine a mover una de mis brazos y entonces sentí como algo suave se extendía sobre mi cuerpo. Me levante con cierta pereza y observe cautelosamente a mí alrededor.
-¿Una tienda de campaña?- murmure tratando de identificar el lugar, en efecto eso era lo que era. Afuera se escuchaban unos cuantos murmullos, agudice el oído y me percaté de que la mayoría de ellos eran voces masculinas.
Sentí miedo al estar nuevamente en un lugar extraño y desconocido pero entonces escuché su voz en el exterior.
-¿Cómo esta ella?- pregunto cautelosamente
-Creo que sigue dormida- le respondió otra voz.
Me levante rápidamente y entonces salí de mi refugio, la fuerte tormenta ya se había marchado y afuera un extraño bosque se extendía sin dejar a la vista otra cosa más que centenares de árboles, cerca había tres hombres, dos de ellos encapuchados y el tercero no era otro más que el que me había sacado del castillo, sus ojos escarlata se llenaron de sorpresa al verme.
-Princesa.- me llamo en un tono que sonaba preocupado.- No debería moverse todavía.- agrego acercándose a donde yo estaba.
Lo mire inquisitivamente haciendo que se detuviera y después intercale miradas entre él y sus acompañantes.
-Será mejor que nos vallamos, deberías hablar con ella.- dijo la voz de uno de ellos, sin duda era el que anteriormente nos había alcanzado en la pradera.
Lo mire de reojo y entonces hizo una clara señal a su otro compañero, los dos se alejaron de inmediato perdiéndose entre el bosque y fue hasta entonces que volví a dirigir mi mirada al que se había quedado.
-¿Link?.- pegunte arqueando una ceja todavía en señal de duda.
-Soy yo.- me dijo con calma y al momento sacudió la cabeza ávidamente haciendo que pequeñas luces doradas comenzaran a desprenderse de su cabello.
Lo mire asombrada mientras su rubio cabello comenzaba a delatarlo, nunca había visto algo semejante pero ahora lo comprendía.
-Es una magia de camuflaje.- agrego guiñándome el ojo, su mirada también había recuperado su color original, ese hermoso zafiro que tanto me gustaba.- Perdóname si antes te asuste.- dijo con arrepentimiento.
Entonces me acerque, todavía no podía creer que estuviera ahí frente a mí, había pasado tanto tiempo que no creí volver a verlo, era cierto que últimamente pensaba mucho en él pero jamás me hubiera imaginado que sería él quien fuera a rescatarme. Cuando estuve lo suficientemente cerca pude ver su mejilla todavía coloreada por el fuerte bofetón que le había acertado.
-Lo siento.- dije un tanto arrepentida llevando mi mano hasta su mejilla para acariciarla.- esto es por salvarme.- pronuncie mientras acomodaba su rostro.-¡ y esto!.- dije en un tono un tato rabioso y después otro golpe atronador resonó entre el denso follaje de aquel bosque.- ¡esto es por abandonarme!.- le grite cuando ya lo había golpeado con otra bofetada.
El pobre se quedó totalmente turbado y retrocedió ante mi gesto de amargura.
-¡Como te atreves a aparecerte de ese modo!- le grite. De pronto me sentía ofendida, estaba realmente furiosa.
El me miro con desconcierto pero lo ignore y seguí con mi reclamo
-¡Tres años Link!, ¡tres años! Y no te dignaste a mandar ni una maldita carta, solo desapareciste como si te hubiera tragado la tierra, ¡en qué demonios pensabas! ¿Acaso no creíste que enojaría?¿acaso no pensaste en lo mucho que sufriría?. ¡Eres un tonto egoísta! ¡Cómo pudiste!
Sentía que las lágrimas se me salían del coraje.
-Princesa yo….- dijo tratando de acercarse
-Déjame!- le gruñí apartándome, y una vez lejos de su alcance lo mire inquisitivamente.- me abandonaste.- le reclame entre lágrimas.- pero lo peor fue que me mentiste.
Agacho su mirada y eso fue todo.
Nuestro sorpresivo encuentro había bastado para dejarme totalmente aturdida, todavía no terminaba de entender que era lo que había pasado en mi reino y ahora ESTO, nuestra primera charla también había sido la última porque después de aquello él no volvió a proferir ni una sola palabra solo se quedó ahí acompañándome y cuando los otros dos volvieron él le susurro unas cuantas palabras al que con anterioridad nos había dejado solos, no supe exactamente de qué se trataba porque estaba lo suficientemente lejos para no distinguir ni los murmullos.
No le hable el resto del día, ni el siguiente ni durante la tarde y la noche de este, me sentía realmente herida cada vez que lo veía, tanto que casi había olvidado la razón por la cual ahora estábamos en ese extraño bosque.
-¿El bosque perdido?- pregunte a uno de mis "salvadores", el tercer encapuchado era bajito y un poco escandaloso, a pesar de que no había pasado mucho tiempo con ellos se le notaba enseguida la personalidad.
-Si- contesto asertivamente mientras batía un extraño guiso que despedía un olor desconocido, me había sorprendido bastante cuando descubrí que también podía utilizar magia, él joven había hecho de las suyas y con un conjuro rápidamente había armado una simpática hoguera.
Me dio a probar de aquella extraña sopa y para mi sorpresa sabia bastante bien.
-Creí escuchar que de aquí no salía nadie- mencione un tanto nerviosa.
-Así es, bueno casi…. No podemos negar verdades como esas pero en ocasiones la verdad solo es relativa. Si nadie puede salir tampoco nadie se atreve a entrar y por eso es que estamos aquí.
-¿Y cómo vamos a salir?- pregunte mientras sorbía la sopa.
-Solo tenemos que seguir a Link.
De pronto se me había hecho un nudo en el estómago al recordar lo que había pasado la noche anterior.
-A Link?- pregunte con la mirada baja.
-Pues… él sabe moverse en este lugar, ¿Princesa usted lo sabe?, él una vez me contó que de niño vivió con los kokiri y que se hizo amigo de un Skullkid* quien le enseño a escuchar el bosque.
Busque vagamente en mi memoria y entonces encontré el recuerdo de una de tantas conversaciones que habíamos tenido cuando niños.
-Sí, si lo sabía…- pronuncie en voz baja
Lo sabía, ¿pero?, ¿Desde cuándo se me había olvidado?, ahora que lo pensaba solamente recordaba a Link como mi mejor amigo, como mi acompañante de juegos y como mi confidente, había olvidado por completo que él en cierta forma no era como yo, él era un alma libre que gustaba de cabalgar por las mañanas en la pradera, practicar efusivamente el arte de la espada y deleitarse con las estrellas al anochecer.
Estaba sumida totalmente en mis pensamientos cuando él y el otro extraño aparecieron.
-Su tienda de campaña esta lista- me dijo en tono neutro haciendo cierta reverencia pero sin dirigirme la mirada.
Me levante de mi lugar y fui a dormir temprano esa noche, dentro de la casa de campaña había una rustica almohada y una cobija tejida a mano. Me acosté pensando en que era lo que sucedería de ahora en adelante, Impa seguía atrapada en el castillo y yo debería de estar buscando ayuda para salvarla, a ella y a mi reino. El sueño me venció rápidamente y a la mañana siguiente desperté con una lágrima escurridiza en mi mejilla izquierda, había tenido un sueño muy extraño en el que Link se marchaba nuevamente, el sentimiento me oprimió el corazón y de un momento a otro sentí angustia al pensar que podía perderlo de nuevo.
Salí lo más rápido que pude de mi tienda y en exterior me encontré nuevamente con el encapuchado bajito al cual al parecer le agradan las labores culinarias pues se encontraba preparando efusivamente el desayuno mientras tarareaba una melodía que para mí era bastante conocida.
-Buenos días majestad- saludo cordialmente cuando me vio acercarme.
-Buenos días- dije un tanto distraída mientras inspecciona nuestro pequeño campamento con la mirada, el otro encapuchado se encontraba escribiendo una especie de mensaje sobre un tronco cercano, me quede mirándolo unos instantes y después él se viro hacia mí.
-Él no se encuentra- dijo sin que siquiera yo le preguntara algo y me pareció ver una extraña sonrisa dibujada por debajo de su capucha.
-¿Qué?- murmure con algo de sorpresa.
-Link no se encuentra, ¿es a él a quien está buscando?¿cierto? Lamento darle esta noticia majestad- dijo en tono de disculpa- Pero él se marchó desde muy temprano.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿A dónde?- pregunte mientras mi mente se revolvía en los recuerdos de mi último sueño.
-¿Quién sabe?, no nos dijo nada- me contesto el otro ofreciéndome un tazón con verduras extrañas.
Negué con la cabeza, no era propio de mí rechazar la amable invitación de otros pero en ese instante lo último que deseaba era comida.
-¿Y va a volver?- esta vez mi voz había sonado con ansiedad
El joven retiro su tazón y se encogió de hombros.
-No lo creo- hablo finalmente él que hasta entonces había estado escribiendo.
-Él se veía bastante raro- murmuro su compañero volviendo a sus labores culinarias- no sabría explicarlo pero hace años que no le veía con esa mirada, no sé qué fue lo que paso pero esta así desde antier en la noche.
Antier en la noche le había gritado de mala manera y desde entonces apenas si nos dirigíamos la mirada.
-Pero no se preocupe- añadió el joven con el escrito en mano, chiflo como lo había hecho Link aquella noche de tormenta pero en lugar de un corcel apareció un halcón de plumaje oscuro y pecho moteado, el animal se posó sobre su hombro y el encapuchado ato la nota a su pata y después este se hecho a volar- Link nos dejó un mapa con indicaciones, dijo algo así como si se llega a presentar la ocasión úsenlo la verdad al inicio no sabía a qué se refería pero por lo que veo vamos a tener que irnos sin él.
-irnos sin él- dije casi exclamando
-Nos marcharemos de este sitio al medio día, no hay remedio si él no vuelve.
De repente el corazón se me oprimió de nuevo ¿acaso me había abandonado nuevamente?, no podía creerlo, me aleje de aquellos dos que para mí todavía eran extraños y me senté lejos de ellos en un tronco caído, el tiempo paso de manera implacable y él no volvía, por primera vez en varias horas me vire hacia el campamento y observe como mis acompañantes empacaban todo preparándose a marcharse.
-No voy a ir a ningún lado con ellos- me dije a mi misma en voz baja y mientras estaban distraídos me interne en el bosque de manera fugitiva.
Camine durante largas horas sin pensar en otra cosa que no fueran mis acciones pasadas.
-¡Que estupidez!- me gruñía a mí misma al recordar la fuerte bofetada que le había acertado Dos veces.
Me sentía realmente mal, ahora que se me había bajado el coraje no dejaba de pensar en una sola cosa, Link, había vuelto para salvarme y yo lo había tratado con desprecio, no se lo merecía, había sido mala y cruel con él y ahora se había ido.
-¿Cómo no iba a marcharse?, soy una tonta- pronuncie y nuevamente me eche a llorar bajo el tenue rojizo del atardecer que se filtraba de manera casi desapercibida en el bosque. –Nunca pensé que cuando volviéramos a vernos ocurriría esto, me había imaginado tantas veces ese momento que creí que cuando ocurriera simplemente correría a abrazarlo y a decirle lo mucho que lo había extrañado, ¿Por qué tenía que golpearlo?, ¿Por qué tenía que decirle cosas tan hirientes?, "¿Porque no pude ver la tristeza reflejada en sus ojos?"
Mi voz se perdió entre el denso bosque y cuando menos me di cuenta ya había oscurecido.
-¿En que estaba pensado!- me recrimine a mí misma después de haber dado vueltas y vueltas sin encontrar la salida o el camino de regreso.
El bosque se veía realmente aterrador por la noche y a cada paso que daba sentía como extrañas presencias se acercaban. De pronto sentía que cada cosa ahí cobraba vida y que de manera siniestra se burlaba de mi angustia.
Un aullido aterrador resonó a la distancia y después extraños murmullos infestaron el lugar, eran extrañas voces que proferían amenazas en una lengua inteligible, de pronto me pareció ver cientos de ojos rojos en las copas de los árboles, corrí desesperadamente pero de pronto una densa neblina había cubierto todos aquellos posibles caminos que podía tomar.
Me detuve y nuevamente cientos de ojos rojos me rodearon, emitían un leve chillido y entonces me di cuanta demasiado tarde.
-¡Keeses!- grite cuando una colonia entera de ellos se abalanzo sobre mi cabeza.
Era lo único que me faltaba, ¡estar perdida y de lleno rodeada de monstruos!, corrí sin rumbo fijo tratando de quitármelos de encima y cuando menos imagine había llegado a una zona pantanosa, el lugar se extendía a forma de claro y la luz de la luna iluminaba lo suficiente como para que aquellas criaturas dejaran de seguirme.
El último keese en marcharse me miro con ojos burlescos como si algo en aquel sitio no estuviera del todo bien.
-Ay Impa!, Perdóname, soy una tonta- murmure al borde del cansancio, de ser más inteligente no hubiera corrido y en lugar de eso hubiera utilizado mi magia, pero no podía pensar bien, habían pasado tantas cosas y en tan corto tiempo que mi mente funcionaba de manera raída.
Me temblaban las piernas de tanto correr y sin darme cuenta de un momento a otro me encontraba arrodillada en el húmedo suelo, mire hacia el cielo esa noche había luna llena lo cual me daba un mal presentimiento porque el aullido que había escuchado antes era audible nuevamente. Me levante tambaleantemente era obvio que desde hace un buen rato se me habían acabado las fuerzas, escuche unos ligeros pasos y cuando volví mi mirada hacia el frente ahí se encontraba un wolfo color negro.
El canido estaba parado como esperando a que yo me moviera, pero no lo hice porque tal vez eso hubiera resultado en un intento fatal de huida. Entonces gruño severamente con enfado y emitió un aullido profundo, pronto el pequeño claro se llenó de sombras que bajo la neblina me parecieron extraños fantasmas en busca de alguna que otra alma perdida.
Avanzaron lentamente y cuando estuvieron lo suficientemente cerca me percate con alivio de que solo se trataba de más wolfos, de ser aquello que me temía hubiera sido horrible terminar como Stalfo vagando por la eternidad en las entrañas de aquel horrible lugar.
El wolfo negro se puso al frente de la manada y a esa distancia pude observar como una cicatriz atravesaba completamente su pecho, seguramente en algún punto de su vida se había encontrado con algún adversario formidable.
-¡hay diosas!- murmure de manera afligida sintiendo como me temblaban las piernas.
Mis predadores se acercaban cada vez más y más y yo no podía hacer absolutamente nada no en las condiciones en las que estaba, rece firmemente para mis adentros rogando a las protectoras de Hyrule que me brindaran un poco de fuerza. Lo había arruinado, lo había arruinado todo, mi reino e Impa jamás volverían a ver la libertad y todo por un capricho de mi tonto corazón, por unos sentimientos ajenos a la verdad que solo habían salido a flote porque mi debilidad así lo había permitido. Cerré los ojos sabiendo que ya no podía hacer nada y entre la oscuridad vislumbre nuevamente la tristeza reflejada su rostro.
-Link- susurre mientras una lágrima se me escapaba.
Escuche como los wolfos apresuraban el paso y se gruñían entre ellos para indicar quien daría el primer golpe. Y cuando creí que todo estaba perdido entre la multitud de sonidos se escuchó uno que no concordaba, era una especie de alarido chillante como si alguno de ellos hubiera sido herido
-¡NI SE LES OCURRA PONERLE UNA PATA ENCIMA!, ¡SI LA TOCAN LOS MATO A TODOS!
Escuche como una voz le gruñía a la manada, abrí instintivamente mis ojos y no podía creer lo que estos me mostraban, ERA LINK, estaba ahí parado haciéndoles frente. Mi amigo los reto de manera amenazante y varias bestias se le abalanzaron encima, sentí como el corazón se me paralizaba pero en pocos segundos me sentía como una tonta, sus ágiles movimientos no tenían comparación alguna con los de las bestias.
-"Hay ocasiones en las que se me olvida que eres más fuerte que todos los guardias juntos de mi reino"- ciertamente lo había olvidado, aunque ahora que lo pienso siempre había sido así, no sabía porque, pero cuando se trataba de él me preocupaba de sobremanera.
El wolfo negro se le dejo ir encima y él lo pateo como si se tratara de cualquier perro sarnoso, el animal le dedico una profunda mirada y después de analizarlo un poco retrocedió como si de pronto hubiera sentido un profundo miedo.
-¿Acaso nos conocemos?- dijo Link de manera amenazante señalando con su espada la cicatriz que portaba en su pecho.
El wolfo profirió un sonido lastimero y después salió corriendo internándose en lo profundo del bosque, el resto de manada se quedó pasmada y después de unos segundos no lo pensaron y desaparecieron siguiendo los pasos de su líder.
Link suspiro al ver como de un momento a otro todos habían desaparecido sin mayores dificultades.
-Por favor no vuelvas a hacerme esto- escuche que me decía con voz casi quebrada. –Princesa me asustaste mucho.- y eso último había sonado casi como un susurro.
Me miro de reojo pero no se movió de su lugar, solo se quedó ahí parado dándome la espalda con la mirada perdida en la dirección en la que los wolfos se habían marchado.
-Link.- lo llame de forma suplicante de manera que se vio obligado virar y enfrentarse a mi mirada y cuando lo hizo corrí a sus brazos para colgarme de su cuello. Lo abrase como nunca antes lo había hecho y lo estruje tanto que en cierto momento lo escuche quejarse.
-Me estas ahorcando- murmuro.
-Ya… ya se- dije disminuyendo mi fuerza.- perdóname.
-No hay problema.- me dijo de manera cálida.- a veces a todos se nos pasa, pero estoy bien. Viste como salieron corriendo con la cola entre las patas, de seguro que la próxima vez se la piensan si se les ocurre atacar a un miembro de la realeza- alardeo de una manera feliz.
Era la primera vez en tanto tiempo que escucha su voz como realmente debía ser, ya casi se me había olvidado lo que significaba ser realmente feliz.
-Eso no….- le replique abrazando su cabeza mientras revolvía sus rubios cabellos.
-¿Qué?
-Eso no era a lo que me refería, perdóname, por todo lo de antes, por haberte dicho cosas tan horribles y que en realidad no siento, no sé porque lo hice, ahora ni siquiera viene al caso.
Me separe un poco de su lado y pude observar como él me miraba de forma dubitativa.
-Pero es cierto.- pronuncio finalmente agachando la mirada, su tono de tristeza había vuelto de manera inesperada.- si te abandone, si soy un egoísta, yo soy quien debe disculparse.
Recargue mi cabeza sobre su pecho, no sé porque pero en ese instante solo quería confortarlo aunque hubiera sido yo quien había causado su tristeza.
-Ya, ya no importa, luego me cuentas.- le dije pero él desvió su mirada, como si le hubiera propuesto algo de lo que él no quería hablar.- Cuando quieras… claro esta.- termine mi frase y entonces una pequeña sonrisa volvió a su rostro.
-Gracias.
-Considéralo un regalo por haberme salvado.
-Pero te salve dos veces.- me reclamo de manera juguetona, después hizo una pausa y se movió inquietamente como si tratara de decirme algo, finalmente después de unos segundos acertó a decirlo.- creo que me merezco otro regalo.
-Bueno, sí. Tienes razón, cierra los ojos.- le indique y él lo hizo obedientemente.
Entonces le di un beso en la mejilla y me reí cuando el abrió los ojos de manera desconcertada, era muy lindo ver como de repente se había puesto rojo como tomate.
-Y ahora tú regalo.
-¿Qué?- pregunto más confundido que de costumbre.- Pero creí que…-
Puse un dedo en sus labios y lo hice callar, él me miro un buen rato y finalmente yo proseguí.
-Vas a tener que cuidarme de ahora en adelante, ¿¡que honor hay más grande que ese!?.
-¡Mira nada más!- advirtió después de que me separe de él y comencé a caminar, me reí discretamente ante su comentario.
-¿Qué te pasa?, ¿No quieres?
Carraspeo de manera sonora y entonces me vire para mirarlo sintiendo algo extraño, todo el tiempo había estado dando las cosas por hecho pero… ¿Y si de verdad él no quería?, cierta angustia invadió mi pecho y eso provoco que mis ojos lo buscaran con ansias. Cuando lo encontré estaba parado justo detrás de mí con una sonrisa en los labios, me miro profundamente y después se arrodillo haciendo reverencia al tiempo que me tomaba la mano.
-Mi corazón y mi lealtad siempre te pertenecen- proclamo como noble caballero de antaño.- ¿Cómo no querría?, de verdad que es un honor, es solo que me sorprende que me lo pidas. Yo siempre estaré a tu lado porque mi vida no tiene otro motivo.
-¿Siempre?- pregunte tratando de no ser inquisitiva.
-SIEMPRE, aunque no puedas verme, siempre estoy a tu lado.
Se levantó lentamente y entonces un extraño pensamiento se arremolino en mi mente ¿Cómo se había enterado Link que estaba en problemas? Era cierto que había pasado una semana desde lo ocurrido en el castillo, pero nuestros atacantes habían sido tan discretos que de cierta forma había dudado que alguien fuera de aquella estructura se enterara de lo sucedido.
-Lamento tanto lo que ocurrió en Hyrule, ojala hubiera podido cabalgar más deprisa, no tengo excusa ni perdón alguno por ello.
No entendía a qué se refería hasta que lo descubrí acariciando una de mis muñecas, la marca de los grilletes todavía seguía ahí formado una pulsera color mortecino en mi piel, seguramente esa marca no saldría en un buen rato.
Acaricie suavemente su cabeza y volvimos juntos al campamento, después de un rato comencé a cojear, hasta el momento no me había dado cuanta pero al parecer entre mis locas corredizas me había lastimado seriamente, seguramente la única razón por la que antes no lo había sentido era por la adrenalina.
Link me miro de manera preocupada y después de un rato me detuvo.
-Ya basta- dijo con ternura.- está más que obvio que ese pie no planea ir a ningún lado.
Suspire de manera enfadada, ¿Por qué últimamente tenía que ser tan inútil?, se paró delante mi dándome la espalda y me hizo una señal con ambos brazos, al inicio no supe interpretarla lo cual ocasiono que él se riera.
-¿Te acuerdas cuando me obligabas a jugar al caballito?, bueno es más o menos lo que tenemos que hacer.
Sentí una vergüenza enorme, no esperaba que él recordara eso, nuevamente se rió y me volvió a hacer una invitación con los brazos.
-¿Cuál es el problema princesa?
-Hay Link, eres muy ingenuo.- le dije con resignación, - Pero menos mal.
Me miro nuevamente con cara dubitativa, como siempre era lento para entender las cosas eso no había cambiado en nada, le ordene que se volteara y de ese modo pude recoger mi vestido para montarme en su espalda.
Mientras caminábamos,…. Bueno, más bien dicho mientras él caminaba aproveche para preguntarle algunas cosas.
-¿Qué tal tu entrenamiento?
Me miro de reojo, sabía perfectamente que el tema iba de la mano con aquel que le había prometido no tocar pero si tenía suerte seguro que se animaba y me contaba algo.
-A la mitad.- contesto agachando la cabeza
-¿A la mitad?, Pero Link has estado tres años fuera.
-….., soy un desastre ¿cierto?.
-Más o menos- conteste.
-De seguro que estas decepcionada.-agrego con tono severamente triste.
-Bueno, no sé qué tipo de entrenamiento era así que no puedo decirlo- le dije mientras recargaba mi cabeza cerca de la suya, no sabía si era mi imaginación pero de cierta forma parecía feliz ante mi gesto.
De alguna forma sus palabras se habían quedado rondando en mi mente "decepcionada", ¿A caso eso tenía algo que ver con su larga ausencia?, por las dudas decidí no seguir insistiendo y le cambie el tema.
-Link
-Dime
-¿Cómo escuchas el bosque?
-Con el corazón.
-¿El corazón?
-El bosque canta con su alma, cierra tus ojos.
Obedecí sin vacilar.
-Despeja tu mente, ¿Puedes escucharlo?- pregunto
-La verdad no escucho nada.
-¿Puedes sentirlo?
-mmm, no realmente
-¿Puedes verlo?
-Pero si tengo los ojos cerrados Link- le refute pero él solo se reía y finalmente deje de intentarlo.
-¿Quieres saber mi secreto?
-Pues sí,… ¿si quieres compartirlo?
-Lo esencial es invisible para los ojos, solo se puede ver bien con el corazón*, y lo mismo pasa con tus otros sentidos. Escucha más allá del ruido etéreo y siente por encima de aquello que solo es efímero en este mundo.
-Eso suena muy profundo.
-Vuelve a intentarlo
Cerré mis ojos nuevamente, despeje mi mente, los sonidos superficiales del bosque desaparecieron y tal como él lo había dicho pude escuchar una melodía que era diferente a todo lo que alguna vez había oído, era una melodía muy agradable y de un momento a otro sentí somnolencia así que me abrase al cuello de mi compañero.
Abrí los ojos y note que él sonreía,
- Recuerda, si alguna vez te desorientas en el bosque perdido solo escucha su canción, te guiara directamente a la salida. Tarde bastante tiempo en aprender cómo se hacía, pero sabía que si ponías atención tú lo lograrías de inmediato.
-¿Porque estabas tan seguro?- le dije casi entre bostezos.
-Tienes una poderosa magia durmiendo en tu interior.
-Suenas como Impa
-jeje, que miedo
-Si- le conteste más dormida que nada- Link… ¿Por qué….me, dejaste con esos extraños?
-Princesa ellos no son extraños, ellos son…
Pero ya no escuche lo que me decía porque me había quedado profundamente dormida.
Continuara…
N.A.: * jeje cuando estaba escribiendo esa escena literalmente tenía en la cabeza uno de los OST´s del Twilight Princess creo que era el del campo de Hyrule pero en la noche xD.
*El Skullkid del manga de Ocarina al que le regalan la máscara xD (solo para que no lo confundan con el de Manjora)
*Antoine de Saint-Exupéry, en su obra maestra El Principito. Mi más grande héroe en la literatura ha sido zorro jajaja, siempre lloro cuando leo esa frase, es épica xD. El resto de la frase es mía, creo que no tenía la mente Lucida en ese instante pero qué más da!
Comentarios: estaba corrigiendo esto y me dije ¡Dios pero en que pensabas!, la verdad es que ahora que lo recuerdo este capítulo lo hice seguido del anterior así que prácticamente lo estaba escribiendo por ahí cerca de la 1 de la mañana jajaja ¿de dónde salió tanta cosa rara? Pues quien sabe seguramente ya estaba más del lado de inconsciente, especialmente la última parte de verdad que quedo algo profunda. Les ha pasado que alguna vez dicen o escriben algo con lo que después se quedan con cara de WTF ¿de dónde carajos saque eso? Jajaja.
En el siguiente episodio comienzo con una dinámica un tanto curiosa acerca de los recuerdos de Zelda, pero bueno eso lo explico en el siguiente capítulo. :)
P.D.: perdón por subir el capitulo a estas horas, el fanfiction m estaba tirando un buen de errores TT_TT
