Escrito entre 2002 y 2003. Publicado en 2010.

HermanO-CorazóN

Por CieloCriss

2.- Regresa.

(Nueve años después)

-¿Verdad que el lugar es muy bonito TK?

-Sí, Kari, es bonito…

-Tai dice que papá siempre quiso abrir un restaurante así de grande, venderán comida internacional. Además, estuvo bien mudarnos a esta colonia, ahora tu casa está más cerca y podremos jugar más seguido.

-Es cierto – afirmó TK, quien era un jovencito de casi diez años con cabello rubio y sonrisa esperanzada.

Mientras los niños tenían esa trivial conversación, Aruka Yagami le mostraba orgullosa el restaurante hecho por su marido a Natsuko Takaishi, la incansable detective que siempre había estado al pendiente del caso de su hijo desaparecido. Al pasar los años éstas se habían hecho muy buenas.

La arquitectura del restaurante era modernista.

-¿Sabes lo que pienso Aruka?

-Natsuko, piensas tantas cosas que mejor no intento adivinar, siempre traes en la cabeza demasiados pendientes, por eso agradezco que vinieras a conocer el local, Kenji está muy entusiasmado con la próxima inauguración, él siempre tuvo como sueño esto, me alegra apoyarlo para que lo cumpla… ¡Oh, cielos, ya me desvié!, entonces ¿Qué es lo que piensas?

-Pienso que tienes una impresionante imitación de vida perfecta.

Aruka Yagami, en vez de ofenderse, sonrió ante la frase irónica.

-Tienes toda la razón.

Observaron cómo TK y Kari jugueteaban entre las mesas, manteles y charolas, ambas madres sonrieron y suspiraron.

-Cada día tu hija se lleva mejor con TK

-TK es un niño muy agradable, Kari disfruta ese tipo de compañías – respondió Yagami -. ¿Y qué tal vas con Matt?

-Bueno, supongo que podría ser peor… afortunadamente Matt nada más me tiene rencor a mí, a TK lo adora… acaba de formar una banda en la preparatoria, "Los Lobos adolescentes", creo. ¿Qué me dices de Tai?

-Pues anda rebelde, siempre ha sido algo inestable, pero eso sí, cada día más apuesto… ya me ponen celosas todas aquellas chicas que le hablan por teléfono en las tardes, es una suerte que él sólo tiene ojos para Sora.

Tai salió del restaurante al estar aburrido, sus padres lo obligaban a ir a ver el establecimiento a cada momento para mostrarlo a familiares y amistades. A Tai le hastiaba todo aquello, y aunque la señora Takaishi le caía simpática, decidió evacuar el lugar para fumarse un cigarro en completa soledad, sin las órdenes de su madre y los ruidos de su hermana.

Tenía 15 años y era un joven muy apuesto, de estatura considerable. Sus ojos canelas eran desafiantes, pero la mayoría de las veces estaban perdidos en el horizonte. Su cabello rebelde estaba alborotado.

El muchacho caminó por la acera y se recargó en un poste, prendió el cigarrillo y se lo llevó a la boca. Se puso a observar el paisaje citadino, por un momento tuvo miedo de que pasara algún conocido de su padre y le acusara con éste de haberlo visto fumando, pero como nadie conocía a la familia por esos rumbos, se tranquilizó y disfrutó el momento.

Mucha gente pasaba por la banqueta, cruzaba las calles y seguía con su vida; Tai observaba a las mujeres que pasaban por ahí, lo hacía disimuladamente.

Justo en ese momento sintió que algo chocaba en sus pies, miró hacia el suelo y encontró una hoja, la levantó y visualizó, al parecer era un examen perdido.

-"Koushiro Izumi" – leyó – "Koushiro Izumi, A+…"

-¡Hola!, gracias por recogérmelo… el aire está muy fuerte y se me voló el examen, llevo tres cuadras tratando de alcanzar la hoja.

A Tai le tembló su lado profundo del corazón, miró hacia abajo y se encontró con un niño de estatura baja y ojos negros que decía "hola" de una manera muy familiar, o al menos así lo sentía el joven Yagami.

-Tómalo, y felicidades por tu calificación.

-Gracias – dijo el chico –, espero a mi papá también le de gusto mi calificación. Err… bueno, hasta pronto.

Tenía el cabello color ladrillo, le brillaban los ojos y tenía la sonrisa insistente y tímida a la vez, tenía impreso en la cara una curiosidad que Tai no veía desde hacía casi una década.

"¿Izzy?" se dijo "¡Nah!, es imposible… nada más es una coincidencia"

Nueva casa, nueva vida, nuevo restaurante, nuevas sonrisas, nuevas ropas, nuevos vecinos, nuevo auto, nuevos amigos, nuevo jardín, nueva comida… y sin embargo, viejos recuerdos, viejo corazón, alma dolida, ¡viejo todo lo verdadero!... así se sentía Aruka Yagami, con un revoltijo de cosas viejas y nuevas, ¡mala combinación!, solía decirse antes de dormir… nuevos besos… viejos recuerdos…

Había vuelto a tomar fotos, su amigo M. Ishida la había convencido… su carrera de fotógrafa también ahora era nueva, y a pesar de eso a Aruka le olía a vieja. Escuchó murmullos en la planta baja de su casa, la puerta se había abierto. Como no había nadie más en casa mas que ella y Kari, supuso que era un amiguito de la misma.

"Lleva dos semanas en su nueva escuela y ya tiene decenas de amigos, como ese chico Motomiya tan simpático".

-¿Quién es, hija? ¿Kari? ¿Quién es? – preguntó la madre mientras bajaba las escaleras y veía a su pequeña con la puerta entreabierta conversando con no sé quien de forma angelical.

-Mira, ahí viene mi mamá, deja y le pregunto – dijo Kari, con una sonrisa - ¡Oye mamá! ¿Quieres que nos poden el césped del jardín?

Aruka terminó de bajar las escaleras.

-¿Quién es, Kari?

-Es Izumi, hoy lo conocí en la escuela, vive a dos cuadras y dice que por las tardes trabaja podándole césped a los vecinos – informó Kari, para luego voltear a Izumi -. Normalmente mi hermano poda el jardín, pero se ha vuelto flojo.

Aruka sonrió y se acercó, Kari abrió totalmente la puerta para que su madre pudiera ver al interlocutor. La madre abrió más los ojos y se tapó la boca con la mano, de la impresión casi se desmaya, ¡ese chico era igual a… a…!

-¿Q-u-i-é-n… e-r-e-s? – indagó con el rostro trastornado, Izumi retrocedió un poco. Kari miró a su madre con asombro.

-Sé que se acaban de mudar, me lo dijo Kari – respondió -. Me llamo Koushiro Izumi, vivo muy cerca de aquí. Conocí su hija en la escuela, en el club de computadoras…

El chico tenía una voz metálica, y en esos momentos se sentía muy intimidado. Aruka trató de tranquilizarse, respiró varias veces y miró con dulzura al niño.

-Cl-aro, claro que quiero que me podes el c… pasa al patio trasero, ahí está la podadora, y lo que necesitarás.

-¿En serio? ¡Gracias señora!, pero ¿sabe?, mejor voy a mi casa por los instrumentos, hago un mejor trabajo si uso mis aparatos, aunque ¿podría usar su podadora?, es que la mía pesa mucho.

-No hay problema. Entonces ve por tus cosas y vuelve, ¿de acuerdo?

El pelirrojo asintió y se retiró muy animado pues aumentaría su dinero. Kari siguió mirando a su madre de forma atónita.

-¿Estás bien?

-¿Y si vas a jugar con TK?

-¿En estos momentos?

-Le hablaré a Tai al celular para que te lleve.

-Pero mamá… ¿estás bien?

-Claro… muy bien. Ve alistándote, voy al sótano.

En el sótano comenzó a hurgar entre sus cosas, suspiraba de forma pesada y no podía tranquilizarse. Encontró entre sus miles de fotos un dibujo que apreció como si fuera el tesoro más grande del mundo.

-Así sería Izzy a los diez años, desde hace dos años que no renovamos el dibujo con los especialistas… había perdido la esperanza, sin embargo ahora… ese chico, ¡es igual al del dibujo!

Cogió su cámara de fotografías, regresó al vestíbulo de su casa y esperó impacientemente a que Koushiro Izumi regresara.

-Ya me voy mamá, Daisuke recogerá en la esquina del parque para no perder tiempo.

-Que te vaya bien Kari, cuídate mucho. – dijo la madre, para Kari fue una frase replicada por obligación, su mamá parecía una maniática.

Cinco minutos después el timbre sonó. Aruka abrió instantáneamente.

-Hola – saludó Koushiro.

-Bienvenido Koushiro… pasa, por favor – rogó temblando la mujer.

Llevó al chico hasta su patio trasero, Koushiro acomodó los instrumentos y comenzó a podar el pasto con sumo cuidado y dedicación. Aruka comenzó a tomar fotos.

Cuando Koushiro se sintió acosado, comenzó a verse nervioso y la señora intentó tranquilizarlo.

-Es que soy fotógrafa, estoy tomando fotos de las rosas, sigue trabajando, no te preocupes.

Pero la verdad era que Aruka Yagami no enfocaba a ninguna rosa, sino que trataba de sacar los mejores ángulos de Koushiro Izumi, quien en verdad podía ser su amado hijo que se había perdido a los tres años.

-Es… es él, ¡es nuestro Izzy!, ¿te das cuenta, Aruka?, las fotos que sacaste son idénticas a la proyección de edad que le hicieron a nuestro hijo… la misma boca, los ojos igual de negros, la mirada perdida en la profundidad, su cabello rojo ladrillo, su piel… sus orejas… ¡no puedo creerlo!, no sé si ilusionarme.

-Debemos hablarle a Natsuko Takaishi, el chico tocó la podadora, debemos analizar su huellas digitales… sólo así sabremos Kenji.

-¿Deberé decirle a Tai?

-Mejor debemos esperar ¿No crees?

-Sí, es lo mejor.

(Una semana después)

Tai Yagami se levantó con el pie izquierdo, se tropezó en el baño y se golpeó la cabeza. Él no creía en supersticiones pero no le estaban pasando cosas buenas ese día. Bajó las escaleras con pereza y se desplazó hasta el desayunador.

-¡Buenos días, hermano!

-¿Qué tal la noche, Kari?

-Mmmh, tuve un mal sueño… soñé que entraba a un mundo donde siempre estaba oscuro, pero eso sí ¡me salvaban TK y un ángel!

-Kari, ya no verás televisión en la noche, seguro y te la pasas viendo películas de terror – regañó Tai, quien era muy sobreprotector con Kari.

-Oye, Hermano, tengo una duda.

-¿Qué cosa?

-En la barra de la cocina hay una foto de Koushiro Izumi, ¿sabes que es nuestro vecino?, lo que no entiendo es porqué mi mamá tomó una foto de él.

-Déjame ver; sigue comiendo.

Tai se recargó en la barra y vio la foto del chico del examen… "Izzy" volvió a pensar, pero zangoloteó aturdido su cabeza, vio que su madre lo miraba, rápidamente retrocedió hasta Kari y siguió desayunando sin decir nada más.

-No sé porqué mamá tiene esa foto…

-Ahhh.

El claxon de un carro se oyó, Kari se empinó un vaso con leche.

-¡Es la mamá de Yolei, mi nueva amiga! ¡Mamá, ella me llevará a la escuela!

-De acuerdo, hija, estudia mucho – le sonrió Aruka, llegando hasta la cocina.

Kari desapareció, Tai siguió tratando de comer sin verse afectado.

-Tai…

Tai miró su muñeca, bueno, más bien "su reloj", abrió falsamente los ojos.

-Ya tengo qué irme, tengo práctica – avisó.

-Espera Tai… ¿viste su foto?

-Sí.

-¿Sabes que es él?, ayer en la noche lo confirmaron.

-Sí, es él.

-Muy pronto lo tendremos en casa… Tai, hijo, ¿cómo sabías…?

-Yo ya lo había visto madre, hace dos semanas.

-¿Qué? ¿¡Y por qué no me lo habías dicho?

-Porque creí que no tenía importancia.

-¿Creíste que no tenía importancia hallar a tu hermano?

-¡Déjame en paz! – renegó Tai - ¿Tú que sabes?, no ibas a creerme.

El joven evacuó la casa, Aruka nada más escuchó cómo la puerta se estrellaba en el marco.

¿Qué pasaba con su hijo mayor?, no podía comprenderlo, nunca podía precisar la reacción de Tai ante las noticias inesperadas o sucesos imprevistos. Él siempre se comportaba de manera distinta, era muy diverso; lo que quedaba del niño alegre que era de bebé se había muerto, Tai podía reír mucho, pero casi nunca estaba verdaderamente alegre.

Sin embargo no dedicó muchos pensamientos hacia Tai, esperó con ansias que Kenji llegara de la estación de policías.

El esposo Yagami llegó a casa con una docena de policías a su espalda comandados por Natsuko Takaishi, ésta avanzó hasta Aruka y le proporcionó un abrazo muy sincero que consternó mucho a la madre angustiada.

-¡Han pasado casi diez años y fueron ustedes quienes lo hallaron!, me siento muy feliz porque Izzy apareció, pero decepcionada porque yo no lo encontré – sinceró Natsuko.

-Para nada amiga, sin ti yo hubiera perdido la esperanza... Ishida y tú han luchado por mi familia y juntos hemos sufrido... no sé si te incomode esto, pero creo que debieron amarse mucho cuando eran una familia.

Natsuko ocultó su rostro y lloriqueó sin que nadie la viera, luego asomó su rostro al mundo y le regaló a su amiga una media sonrisa.

-Éstos son los datos... Izzy Yagami tiene el nombre de Koushiro Izumi, su secuestrador trabaja en una fábrica de chocolates, es subgerente, la supuesta madre se suicidó hace dos años... al parecer lo han tratado bien... las huellas digitales coinciden... es él.

-¿Cuándo lo tendré a mi lado?

-Has esperado una semana, finalmente hoy lo traeremos de vuelta.

-¿Oíste Kenji?, ¡podré abrazar a Izzy hoy mismo!

-Pero eso sí – interrumpió Natsuko – deberán estar conscientes de shock emocional que sufrirá el niño, para él será muy duro enterarse de todo esto, es muy posible que no tenga ningún recuerdo de su más remota niñez... será muy difícil que se integre a su nueva familia.

-Lo sabemos, Natsuko, trabajaremos duro para que Izzy supere cualquier cosa, ¡estará con nosotros!... ¡Oh!, es que ha pasado tanto tiempo... Kenji ¿Recuerdas su risa? ¡y su sonrisa!

-Escucha Aruka... mi equipo y yo iremos por el secuestrador, ustedes permanecerán aquí.

-Pero...

-Pero nada Kenji, esto lo haremos nosotros, es deber de la justicia... sería más difícil si van ustedes... pronto tendrán a Izzy con ustedes.

Natsuko Takaishi y su tropa evacuaron la casa Yagami, subieron a sus patrullas y se encaminaron a la casa de los Izumi. Aruka los vio irse y no pudo mantenerse quieta, sin que Kenji se diera cuenta siguió a las patrullas, ¡Su hijo sólo estaba a dos cuadras!

-¡Espera Natsuko! ¡Necesito estar ahí!

Natsuko se bajó de la patrulla y negó.

-Regresa a casa, sólo complicarás las cosas con intervenciones.

-¡Juro no decir nada!

-Está bien... pero no intervengas, lo harás más difícil – volteó hacia sus subordinados – Toquen la puerta.

Tras el toquido, Aruka Yagami sintió su ser desfallecer. Un hombre maduro de piel morena, con anteojos y sonrisa amable atendió.

-¿Es usted Tenshi Izumi?

-Buenos días ¿En qué puedo ayudarlos? – dijo el hombre con nerviosismo -. ¿Ha sucedido algo malo?

La ex esposa de Ishida dio un paso al frente.

-Queda usted arrestado por delito de Secuestro.

-¿Cómo dice? ¡Debe haber un error! – entre los policías distinguió a Aruka- Ella es mi vecina, ella puede decirles que no he hecho nada malo... de verdad, ¡debe ser un error!

Natsuko siguió leyendo los derechos y privaciones del hombre, ya había mencionado el secuestro de Izzy; Aruka se había puesto a llorar mientras observaba todo a su alrededor, en una vitrina vio la foto de una mujer de cabello ondulado y café-ciruela, entonces, totalmente admirada interrumpió a Natsuko.

-¡Señor Izumi! ¡Un momento! ¿Aquella mujer es Osan Okamoto?

-Es Osan Izumi, fue mi esposa.

-¡¿Su esposa?... ¡Dios!... el día en que Izzy desapareció, Osan me pidió una entrevista privada... lo hizo para llevarse a Izzy, ¡ella se robó a mi hijo!

-¡Eso no puede ser!

-¡Usted es su cómplice!

-No, claro que no – se defendió Izumi –; yo me casé con Osan cuando Koushiro ya había nacido, yo adopté a Koushiro como si fuera mi hijo pero era sólo de ella.

-Llévenselo, muchachos, haremos las averiguaciones concernientes y si lo que dice es verdad, quedará en libertad.

Un chico apareció por un corredor pequeño, sus ojos expresivos se angustiaron al extremo al ver lo que sucedía.

-¡Padre! ¿Qué está pasando aquí?

-Hijo, escucha, no te asustes, todo está bien... tengo que acompañar a estos señores al edificio de la policía, pero todo se aclarará.

Koushiro Izumi trató de negociar con los oficiales, pero nada dio resultado, Natsuko lo detuvo y los demás se llevaron a su padre.

-¿De qué acusan a mi papá?, ¡les juro que él no ha hecho nada!, déjenlo libre – rogó con lágrimas en los ojos -. Es lo único que me queda... ayúdelo... ¡Señora mamá de Kari ¿Qué hace en mi casa?, por favor, ayude a mi papá...

-No, no estás solo en el mundo – dijo Aruka, acercándose a Koushiro -. Me tienes a mí, a tu padre, a Tai, a Kari.

Fin de la parte 2

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