No logro entender lo que acabo de leer. La armónica fue un instrumento que nos identificaba, pero jamás pensé que él siquiera la tuviera. Solo miro el sobre… ¿Huira? ¿O solo lo puso porque en realidad se suicidará? ¿Qué pasa por la mente de esta chica? Si ella muere o desaparece, la única persona perjudicada será Terry. Él sentirá que fue su culpa. ¿Qué es esto? No lo entiendo. Debo de impedirlo. Sin lugar a dudas no puedo dejar que ella trate de matarse o desaparecer… de nuevo. Me paro de la mesa y enseguida recojo mi abrigo y bufanda. ¿Cómo la puedo ayudar? No estoy en Nueva York. Y una carta llegaría en una semana. Podría ser… ¡un teléfono! No hay muchos en la ciudad, pero sé que los Andrew tienen uno. Pongo el sobre de la carta en mi bolsillo y me dirijo a la casa Andrew. Tomo un taxi para llegar ahí, le digo al cochero que vaya tan rápido como pueda.

-Señorita, vea la hora. Estoy cansado de tanto trabajo. Haga el favor de no apurarme –dice el cochero. Volteo a mi reloj. 1:03 am. ¡vaya! Seguramente despierte a Annie y Archie.

Cuando llego a la casa me inunda el olor de café. ¡Umm! Pero antes tengo que pedirle el teléfono a Archie. Gracias a Dios que la tía Elroy no está aquí. Se fue con Neal y Elisa a California para pasar las vacaciones ahí. Archie me había dado una llave, así que no tuve que tocar para entrar. Debo de admitir que estaba lo suficientemente cansada para buscar por toda la casa a Archie, así que solo grité su nombre.

-¡Archie! ¡Es una emergencia! ¡Baja y dime donde está el telé… -antes de que me dé cuenta, Archie está saliendo de la cocina con café y un trozo de pan. Parece que no podía dormir. Ja, yo le había dicho que cuando no pueda dormir comiera algo caliente.

- Candy. ¿Por qué estás aquí a estas horas? –dijo Archie algo dormido.

- ¿Qué no te lo dije antes? Es una emergencia y necesito el teléfono.

-Podrías explicarme lo que está pasando antes. Candy… Te ves muy preocupada. –dijo mirándome directamente a la cara.

- Lo estoy Archie. ¿Podrías mostrarme el teléfono? Por favor. – me mira antes de responderme. Sin embargo me guía inmediatamente al teléfono. Estaba en la cocina.

-Gracias, Archie. Eres muy amable. –le digo dedicándole una sonrisa. Saco el sobre y tomo el teléfono. No sé de quién será éste teléfono, pero seguramente es de alguien conocido. Si es de su mamá… ¿Qué le diría? Hola, señora Marlowe. Habla Candy White. La ex novia del prometido de su hija. Le hablo para decirle que su hija se tratará de suicidar otra vez o desaparecer. Manténgala vigilada. Buenas noches. No, no sabría cómo manejar la situación. Marco el número. Me responde una voz masculina, me resulta familiar. Ese tono arrogante. Ah, Susana también había arreglado eso.

- Habla a la casa de la familia Grandchester. –lo oigo bostezar- ¿Quién habla a estas horas de la noche? –dice Terry.

- Candice White, señor.

Hubo una gran pausa al mencionar mi nombre. Mi corazón se había acelerado. Al otro lado del teléfono se oían suspiros agitados. Él rompió el silencio.

-¿Can- Candy? –hay tristeza en su voz. Se oye inmediatamente. Una lágrima corre por mi mejilla.

-La misma, Terry. El tarzan pecoso te saluda de nuevo. –se me escapa una sonrisa, con más lágrimas. Silencio de nuevo.

-Terry, no te hablo porque quiera arruinarte la vida. Recibí una carta de Susana ésta noche. La carta decía que no se trataría de matar, pero que iba a desaparecer de la faz de la Tierra. Te hablo para que la revises. Ve a ver si está bien y no la pierdas de vista. No te atrevas a perder una mujer como ella, Terry Grandchester. –la última frase la dije con una voz autoritaria pero vaciladora a la vez.

-Nunca vas a cambiar, ¿verdad, Candy? –me pregunta.

-No. Estoy bien así. Ahora no pierdas el tiempo y ve a ver a Susana.

-Sí. Eso haré Candy. Ahora, buenas noches. –me dice sin siquiera dudarlo. Yo solo soy su pasado y nada más. Él no tiene por qué preocuparse por mí. Yo solo soy una piza restante en su vida. Eso me rompe el corazón. Y mi instinto hace lo que mejor puede hacer, arruinarlo todo.

-Espera, Terry. –esas palabras salen inconscientemente de mi boca. Yo y mi lengua. –Llama a éste número cuando la encuentres sana y salva. Nos vemos, Terry. –cuelgo el teléfono antes de que me diga algo. Me volteo y veo a Archie totalmente en shock. Acabo de hablar con Terry. Con mi Terry. Cuando empiezo a llorar, Archie me consuela. Al parecer me quedo llorando en sus brazos toda la noche, hasta que me duermo.