Hoy regresé de misión, fue fácil aniquilar un planeta de débiles gusanos. No me gustan los gusanos, me dan mucho asco, jamás temería a tan insignificantes seres, sin poder alguno. Pero tienen una textura asquerosa, lo babosos y repugnantes que son. Tan solo con recordarlos me dan ganas de vomitar.

Con mis propias manos estrangulé a su rey, era basura. No puede pelear con un niño para defender su prole. Que pérdida de tiempo.

El lagarto me dijo que un desastre natural había acabado con Mi Pueblo. Si ellos mismos no pudieron evacuar, no es mi problema. No demuestran más que lo débiles que son.

Confieso que parte de mi se fue con ellos, lo último que me quedaba. Ya no soy rey de nada, ahora si me he quedado solo.

Noto algo raro en el lagarto, no se por que no puedo creer que un meteorito destruyo mi hogar, seguramente fue esa sabandija babosa. Si, seguro ha sido ese Imbecil.

No sabes el alacrán que te has dejado encima, juro que me vengaré y te mataré, no será rápido, me aseguraré de que sufras a más no poder. Tu muerte será lenta y dolorosa. Yo la disfrutaré, cada segundo de tu agonia será para mi un gozo.

Mientras gano el poder necesario debo engañarlo, no demostrar nada, si intento agradarlo puede sospechar y la verdad es que, no estoy para agradar a nadie.

Tampoco debo dejar que mi odio salga a flote, me sentirá como amenaza y ahora si que me acabará. No, debo ser indiferente, gris, centrado.

Prometo que nada me hará cambiar y después de matar a la lagartija yo seré el emperador de este universo. Matare a placer y me desharé de todo aquel que se interponga. Seré el más fuerte y nada me detendrá. Jamás sentiré nada, nada que me debilite.

Yo soy el orgulloso príncipe de los Saiyan y seré el Rey del universo.