Capítulo 2

Él tenía su torso amarrado con sogas anti-magia a una silla.

Él no quería estar así.

Él no quería estar en el cuarto de Juvia en Fairy Hills.

Tampoco quería tener todo un buffet de Gray-pan delante suyo.

Y por sobretodo lo anterior, él no quería sentir esa mirada lunática a sus espaldas.

—Gray-sama~, coma

—Y-yo…

—Gray-sama~ coma —le decía una voz detrás suyo—. Coma el Gray-pan que Juvia le preparó.

—Juvia, yo… eh… yo no alcanzo… la comida ¡Si! No puedo alcanzarla —él finge no alcanzarla con sus brazos—¿Ves?

—Entonces, Juvia le dará de comer a Gray-sama~

Entonces, Gray lanzó un alarido que se escuchó por toda Magnolia.

-.-.-

— ¿Qué fue eso?

—No te preocupes, Jellal. Apuesto a que no fue nada.

-.-.-

Mientras tanto, en el gremio, los hombres seguían peleando, y las chicas, bueno…, ellas…

— ¡Vamos Levy! ¡Tú puedes! —le alentaba Kana.

— ¡Tú puedes Levy-chan! La clave del éxito es la confianza.

— ¡Tienes razón Lu-chan! —empezó a darse ánimos—Yo puedo, yo puedo, yo puedo, yo puedo, yo puedo, yo puedo, yo puedo, yo puedo… ¡No puedo!

— Claro que puedes ¡Ánimo!

—Está bien —respiró hondo y llamó—, ¡Gajeel! ¿Puedes venir?

Y, tal como es natural, Gajeel la ignoró completamente.

— ¡GAJEEL REDFOX! ¡VEN AQUÍ!

— ¿Ah? —el mencionado la buscó con la mirada.

— ¡Ven!

—Tsk… —fingió molestia y caminó hacia la barra— ¿Qué quieres enana?

—Hum… yo… ah, etto… ehm…

— Enana, apúrate que no tengo todo el día —. Al Redfox se le empezaba a agotar la casi inexistente paciencia que evidentemente, no tenía.

—Yo, pues… etto… Mirajane ¿me das una cerveza?

Mirajane la miró extrañada y le sirvió, eso no iba concorde al plan. Levy se bebió el vaso de un trago, y casi inmediatamente, el alcohol empezó a hacer su trabajo.

— ¿Sabes idiota? Me gustas.

Dato del día: Levy no tiene aguante para el alcohol.

— ¿Qué? —¿Levy acababa de decir eso? Gajeel estaba pasmado—¿Qué dijiste?

— ¡Jajajajajaja! ¡Esa mosca está volando! ¡volando! ¡Jajajajaja! ¿Lo puedes creer? ¡Volando!