N/A: Hola!!! disculpen la demora, primera semana de clases y a sido una tortura levantarse temprano nuevamente. Pero los cursos este semestre son muy entretenidos, así que vale la pena.
Espero que esten todos bien, y como siempre, comenten!
Besos!
Tam
686 d.C. Forêt de Brocéliande, Francia.
El mundo era un lugar frío, o por lo menos así parecía serlo por el último siglo. Aprisionado entre la corteza, atrapado ahí por manos tiernas, pero por ojos crueles, por palabras engañosas de labios tan bien conocidos. Ella lo había traicionado, abandonado en la decadente madera.
El había estado cansado del dolor, de la guerra que esparcía la sangre de los hombres en la tierra, del corazón volátil y las intenciones ocultas. Y confió en ella, Nimue, aprendiz y amante, compañera en los caminos ocultos de la naturaleza.
¡Desgracia! ¡Vergüenza!
La oscuridad que lo envolvía todo parecía burlarse del él. Destellos de memorias, algunas tristes, algunas otras llenas de alegría, otras reveladoras entregaban una nueva perspectiva.
La inminente locura carcomía su ser. Él no era el árbol, solo encerrado en él. No podía sentir, crecer, morir. Solo las incesantes memorias como consorte en el correr de las arenas del tiempo, inmóvil.
El frío, la oscuridad… locura.
-O-o-O-
Junio, 10. 1945. El Bosque Oscuro, Escocia.
Había una presencia extraña, inusual. El aire parecía respirar, así como el suelo húmedo en sus pies descalzos latía con una armonía propia. El bosque estaba vivo, más allá de las criaturas que moraban en él.
Que extraño y maravillo lugar para llegar a la Gran Isla, era el pensamiento que recorrió la cabeza de Emrys al inhalar profundamente.
-Gracias Madre, por tu bendición- su susurro rompió el claro aire de la mañana y el viento agitó las copas de los árboles, trayendo consigo un leve aroma a manzanas* y el ruido de los animales al despertar.
El crujir de pequeñas ramas y la suave cadencia de su cayado contra la blanda tierra, acompañaba su lento andar a través de las profundidades del bosque. No sabía realmente a donde iba, pero la presencia, inevitablemente mágica, que murmuraba en su oído, le guiaba a través de la espesura que le envolvía, hacia lo que esperaba fuera algún asentamiento mágico, donde pudiera averiguar lo sucedido en los últimos siglos.
La marcha continuo por varias horas. El fresco de la mañana, paso al calor húmedo del mediodía, y luego al viento helado y a las sombras alargadas del atardecer.
El tiempo transcurrido en Avalon no había contribuido a su proeza física y las fuerzas de Emrys menguaban de a poco, pero de forma sostenida. El fin del bosque aún parecía lejano y Emrys dudaba que al final de la jornada llegara a su destino. La belleza que inicialmente le cautivara ya no era suficiente para mantener su espíritu alto y las sombras traían consigo peligros desconocidos, los que no hacían cautivadora la idea de pasar la noche en tan denso bosque. Por más capaz que Emrys fuera, él sabía que en las condiciones que se encontraba no sería un gran desafío frente a cualquier depredador.
Repentinamente, una mancha anaranjada se abalanzó hacia Emrys a la vez que un chillido se dejó escuchar. Emrys se agacho rápidamente, tratando de esquivar a su intrépido atacante, para luego erguirse en posición de batalla.
El ave volvió a alzar el vuelo, posándose en una rama baja de un árbol cercano.
-Saludos, extranjero de tiempo pasado,- su canto llegó hasta los oídos de Emrys, cual campanillas agitadas por el viento-. Bienvenido a tierras encantadas. La Madre habló de vuestra llegada.
-Saludos, ave de fuego, y os agradezco esta bienvenida, por más extraño que sea el lugar para que esta ocurra,- Emrys replicó, su tono respetuoso pero algo petulante. El cansancio no era su mejor amigo-. Mi nombre es Myrddin Emrys, a quien han llamado Merlín. ¿Quién eres, Señor del Renacimiento?
- A mi me llaman Fawkes desde hace muchos años ya. La Madre prefirió mostrarle la belleza de la Tierra antes de ver sus partes más oscuras, Observador del Tiempo,- el canto del ave estaba lleno de exasperación, ya que obviamente la Madre sabía más-. Pero parece que vuestra Vista no es como solía ser, si se compara a lo que cuentan las historias.
-¡Mi Vista no tiene nada de malo!,- dijo Emrys, con un puchero en su voz, golpeando su pie en el suelo infantilmente, mientras cruzaba los brazos a la altura del pecho-. En Avalon no se requiere la Vista. Es solo falta de práctica.
La risa melodiosa de Fawkes se dejó escuchar.
-He venido a escoltarle, Observado del Tiempo, a vuestra morada durante vuestra estadía en este plano, sea así por cuanto tiempo os plazca,ó formalmente Fawkes a Emrys, erigiéndose lo más alto posible, su plumaje reflejando los últimos rayos de sol lanzando destellos dorados-. La Madre así lo desea.
Emrys inclinó brevemente la cabeza, asintiendo, y haciendo un amplio gesto con la mano le indicó a Fawkes que guiara el camino. Fawkes remontó el vuelo, posándose rápidamente en el hombro de Emrys y en un destello de llamas se marcharon.
-O-o-O-
* Se dice que la palabra Ávalon es una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de "isla de las manzanas"
