Que el alarmante sonido de su despertador, no la despertara, era indicio de que aquel día no debía trabajar, ni el siguiente, ni el siguiente… Había perdido su valioso empleo por confundir a dos hermanos idénticos, pero ¿quién no lo habría hecho? Sabía que la culpa no era de ella, y aunque Tsunade trató de ser comprensiva, no podía dejar por pasado el asunto, Sakura había armado un espectáculo tremendo con esa pelirroja, que además, resultó ser una maldita infiel, si ella no le daba su merecido, nadie más lo haría, después de todo ¿cuántos problemas más le faltaban por agregar a la lista? La verdad, sentía que estaba perdiendo la cordura.

Y nada podía hacer en ese pequeño departamento vacío, lo único que le quedaba era su cama, su ropa y un par de muebles, que gracias al cielo, eran demasiado grandes como para caber por la puerta, si el caso fuera contrario, aquel Uchiha no habría dudado en llevárselos.

Quiso sentarse frente al televisor, y pasar el resto de la semana tumbada en aquel sofá, pero ni eso tenía… Hundió su rostro en sus manos mientras ahogaba un grito de frustración, sus húmedos ojos amenazaban con desbordarse. Y para su mala suerte, la puerta comenzó a sonar.

Se levantó del sofá de mala gana y abrió la puerta, para su sorpresa, estaba frente a ella la persona que menos deseaba ver en esos momentos.

— Buenos días, "prometida" — recalcó la última palabra con sorna, lo que le molestó aún más que el hecho que estuviera allí

Quiso cerrar la puerta en su cara, pero el Uchiha fue más rápido y se adentró en su pobre departamento.

— Veo que no exagerabas cuando decías que Izuna te dejó en la calle

Se dio la vuelta molesta — ¿Vienes a reírte de mí? Si es así, te pido que te vayas

— No — se acomodó y se puso serio — vine a invitarte a salir

Lo miró confundido — ¿Perdón?

— No es una cita, no pongas esa cara, pero necesitamos conocernos un poco más si vamos a fingir algo tan importante

— Si eres igual a tu hermano, no tengo ganas de conocerte "aún más"… Es más, no tenía intenciones de verte hasta el día que llegara tu familia

Bufó — Si ese fuera el caso, entonces no coincidiríamos en muchas cosas y sería un completo desastre

— ¿Coincidir? ¿Cómo en qué?

— En cómo nos conocimos, cómo te propuse que fueras mi esposa — sonrió — cómo te enamoraste de mí

Arqueó una ceja — ¿Y eso es importante?

— ¿Qué? ¿Acaso nunca has tenido una relación seria? ¡Claro que esas cosas son importantes! Más aún si es tu familia quién te las pregunta

— Sigo pensando que esto es una idea terrible, además nunca he sido buena mintiendo

— Lo siento Darling, pero ya has aceptado y no hay vuelta atrás, así que o tomas clases de actuación en los cuatro días restantes, o te convences a ti misma de que nuestra relación es verídica para que te salga más natural

Rodó los ojos — Como sea… Tengo hambre y tu lindo hermano me ha robado todo mi dinero ¿Por qué no me llevas a comer algo?

La miró extrañado — Tú sí que no tienes pelos en la lengua… Está bien, vámonos — la miró de pies a cabeza — pero antes, ponte otra cosa ¿sí?

Sakura cayó en cuenta que aún se encontraba con pijama… Su rostro se tiñó de rojo y luego de un pequeño grito corrió a su habitación, bajo la mirada divertida del pelinegro.

Creo que pasar estos días con esa loca, será más divertido de lo que pensé

Después de treinta minutos, se encontraban en una cafetería cercana.

— ¿De verdad no piensas comer nada? — decía mientras se atragantaba con un trozo de pastel

El Uchiha solo la miraba una sonrisa.

— Ya te dije que desayuné antes de salir

— Es que esto está delicioso, nunca había comido aquí

Sonrió — Eres como una niña… Sakura ¿Qué edad tienes?

— ¿Yo? — Dio un sorbo a su taza de café — veintiuno

Adiós a esa sonrisa que se había dibujado en el rostro del pelinegro, ahora se veía más pálido de lo normal

— ¿Es una broma?

— ¿Por qué sería una broma? Tú tienes veintitrés ¿no?

— ¡Claro que no! ¿Izuna te dijo eso? Diablos, hasta donde más llegan sus mentiras

— ¿Mentiras? — Comenzó a toser — O sea ¿¡Qué edad tienes!?

Se cubrió medio rostro con una de sus manos mientras evitaba mirarla

— Tengo… digo… tenemos veintiséis

— ¿Veintiséis? — Se encogió de hombros — no es tanto… Con el rostro que pusiste pensé que llegabas a los cuarenta

— ¿En verdad no te molesta? ¡Soy bastante más mayor que tú!

— No seas exagerado — sonrió — además representas menos… Claro, sí me molesta el hecho de que estuve con un sujeto que hasta en su edad me mintió, pero ya nada me sorprende de él… ¿Estás seguro que su nombre es Izuna y no lo cambió?

— No, Izuna es su verdadero nombre — suspiró — Me sorprenden tus reacciones, eres tan impredecible, pensé que armarías un escándalo de esto… Otro escándalo más

— No, no es importante — siguió comiendo de su pastel — quizás sí soy un poco exagerada, pero con justas razones, como cuando te apareciste ayer en el maid y te confundí con tu hermano, voy a matar a ese idiota

Agachó la cabeza mientras ocultaba una sonrisa divertida, lo había confirmado… Sakura estaba loca.

Una vez que Sasuke pagó la cuenta de su desayuno, montaron en su convertible y se adentraron en el centro de la ciudad.

— ¿A dónde vamos ahora? Ya me quiero ir a mi casa

— ¿A qué? ¿A aburrirte en ese departamento vacío? — sonrió burlesco

Sakura lo miró e hizo un mohín — no tienes porqué burlarte de mis desgracias

— Tranquila, en unos días tendrás tu pago por el favor que me harás

Dirigió su vista hacia la ventana evitando volver a mirar al Uchiha. Sí, seguía cuestionándose si realmente necesitaba hacerle tal favor a Sasuke.
Por una parte necesitaba hacerse del dinero de su renta en poco tiempo. Dentro de dos semanas debía pagar, y la cantidad que le ofrecía el Uchiha le sentaba bastante bien, incluso podía obtener aún más, y eso la ayudaría a restaurar algunas de las cosas que perdió. Pero por otra parte, su orgullo estaba en juego. Le incomodaba bastante el hecho de que su prometido sea jodidamente igual al bastardo de su ex novio, no podía evitar mirar a Sasuke e imaginar que se trataba de Izuna, y eso le dolía. A pesar de que físicamente eran idénticos, había algo en Sasuke que la aterrizaba a la realidad y le recordaba que no, que él nunca la había lastimado, que él no era el imbécil que la dejó en la calle, que él era diferente a su hermano, pero tampoco podía ser tan confiada, porque eso mismo fue lo que la llevó a creer en alguien que quizás, nunca la amó. Su cabeza y sus emociones estaban tan revueltas, que sentía que en cualquier momento iba a colapsar.

— Llegamos — el azabache aparcó su coche dentro de un estacionamiento

Estaba tan sumida en sus pensamientos que no tenía la menor idea de donde se encontraba, solo optó por seguir los pasos de su acompañante.

Entraron a un edificio radiante, lleno de tiendas y gente por doquier, cayó en cuenta de que estaban en el centro comercial.

— ¿Qué hacemos acá? — preguntó confundida

— Si vas a fingir ser la novia de uno de los empresarios más importantes del país, necesitas usar ropa adecuada

— ¿Adecuada? ¿Tiene algo malo mi estilo de vestir?

— No — la analizó de pies a cabeza. Llevaba unos jeans apretados, una camiseta que cubría la mitad de su abdomen y botas largas, se veía bastante atractiva, pero no era apropiado para la ocasión — Pero es una cena con mi familia, necesitarás un par de trajes y algunos vestidos para la velada

— ¿Quieres que finja ser también como una de esas modelos superficiales que parecen sacadas de una caja de muñecas sin cerebro y que no tienen personalidad propia?

— Si es necesario, sí — sonrió

— Entonces mejor ve a buscar a la operada de tu ex novia, porque en ese juego yo no entraré

Se dio la vuelta para marcharse pero el azabache la tomó del brazo.

— No quiero que finjas ser alguien que no eres — dijo a su espalda — eres espontánea, estas un poco loca, quizás algo insoportable, pero al menos eres natural — suspiró — solo te pido que cooperes con esto, sumaré cien dólares más… Por favor

Suspiró — ¿Solo debo cambiar mi forma de vestir para la cena?

— Sí, nada más que eso, sé tú misma…

— ¿Luego puedo conservar los vestidos?

Sonrió — Tómalos como un regalo de mi parte

Se dio la vuelta — Llevamos ya seiscientos dólares, espero no te arrepientas a último momento por haber contratado a una loca — sonrió

— No hay vuelta atrás — le devolvió la sonrisa

Se pasaron el resto de la tarde entre tiendas, tiendas y más tiendas. Los gustos del Uchiha y Haruno eran totalmente opuestos. Ella tan rosa y extravagante, él tan sobrio y discreto. Terminaron por decidir que el azabache escogería las tiendas, y ella los vestidos que allí ofrecían. Así al menos se adaptarían un poco a los gustos de cada uno.

— Estoy agotada — se sentaron en una fuente a las afueras del centro comercial

— Yo también, cuando salía de compras con Karin no era tan complicado

— ¿Cómo era ella? — le preguntó curiosa

— ¿Es necesario que hablemos de esto?

Se encogió de hombros — Si no quieres, no… Pero me gustaría saber cómo era su relación, para al menos hacerme una idea de cómo actúan los

Suspiró — Karin era… todo lo contrario a ti. Era discreta, reservada, elegante — sonrió — madura, soberbia…

— Vaya — interrumpió — que aburrida

Sasuke la miró intrigado

— ¿Tú crees?

— Claro ¿Cuántos años tenía? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? ¿Me estás describiendo a una ex novia o a una anciana?

Sonrió — Eres bastante ocurrente… Creo que nuestras vidas son muy distintas después de todo.

— Pues claro, tu eres todo un empresario importante de quizás qué cosa, y yo solo una empleada en un maid café que se está prestando para este show solo para pagar una estúpida renta

— ¿Cómo conociste a Izuna?

— ¿Es en serio? — dijo con sorna

El Uchiha solo se limitó a encoger sus hombros bajo un sonoro suspiro de la pelirrosa.

— Fue a las afueras del maid. Si no lo has notado, soy algo torpe — sonrió — iba cargada de cajas que mi jefa encargó que me deshaga de ellas, no vi por donde caminaba y tropecé, gracias a Dios mi salvador llegó justo a tiempo antes de estrellarme contra el piso, y pues… Fue inevitable no sentirme flechada por ese idiota. Los días siguientes se paseaba por mi trabajo hasta que después de casi un mes de acoso me invitó a salir

— ¿Y por qué no te flechaste de mí cuando me viste? Después de todo, tenemos la misma cara

— Por qué tu cara ya se me hace común — rio — Pero bueno, salimos durante varios meses hasta que descubrí la verdad, y aquí estoy, vendiéndole mi alma al diablo

— Que halagadora — sonrió

— ¿Y tú? ¿Cómo fue que te enamoraste de esa arpía?

— No lo sé, creo que era la única persona que estaba conmigo por lo que soy y no por lo que tengo… O al menos eso creía, hasta ayer

— Sí que estuvimos con un par de buenos actores, eh… Qué asco de relaciones

— Sí, pero ya nos libramos de la guarra y el ladrón

Sakura dejó salir una carcajada

— ¡Eres gracioso cuando no estás en ese ridículo traje de men in black!

Sonrió — Y tú eres agradable cuando no andas de amargada

Se miraron con complicidad, como si todas las trancas pasadas hubieran confabulado para que ambos terminaran allí, sentados, mirándose, como si no hubiese nadie más, como si ella no estuviera tan lastimada, o él con su orgullo en el piso.

— ¡Sakura! — gritaron frente a ellos

No alcanzó a reconocer a la persona que llamó a su nombre, cuando su acompañante fue empujado y terminó sumergido en la fuente en la que se encontraban.

— ¡Sasuke! — gritó alarmada extendiéndole una mano

— ¡Sakura que haces! ¿A caso eres tonta? ¿¡Por qué sigues con este imbécil!?

Se dio la vuelta para ver de quién se trataba, y allí tenía a su rubio favorito.

— Na-Naruto — se encogió bajo la mirada amenazante de su amigo — ¡No es lo que tú crees!

— ¡Oh claro que no lo creo! ¡Lo estoy viendo! ¿Después de todo lo que te hizo como te atreves a volver con este bastardo?

— ¡Naruto basta! — Gritó enfadada — ¡Cierra la boca de una vez y escúchame! ¡Él no es Izuna!

— ¿Cómo qué no? ¡Claro que sí lo es!

— ¿Alguien puede ayudarme? — interrumpió el empapado azabache

— Lo lamento — se dio la vuelta nuevamente para ayudar al Uchiha a salir de la fuente — ¿Estás bien?

— Estoy confundido, pero creo que deberé acostumbrarme a que me confundan con mi hermano

— ¿He-Hermano?

La pelirrosa volvió a mirar a su amigo, esta vez estaba seguro que un demonio la había poseído

— ¡Naruto! — Gritó — ¡Te dije que podría arreglármela por mí misma!

— ¡Cómo no querías que interviniera si pensé que otra vez habías vuelto a caer en ese estúpido! ¡Sabía que eras tonta pero no pensé que tanto como para creerle una vez más!

— ¡Entiende que él no es Izuna! Pero de todos modos, gracias por tu intento de defensa

— ¿Y quién es este entonces?

Se aclaró la garganta y estiró su mano — Uchiha Sasuke… Lamentablemente el gemelo del bastardo

— Uzumaki Naruto — estrechó la mano del azabache — yo creo que lo lamento

— Estoy empezando a creer que Izuna tiene más enemigos que amigos

— Perdón, yo… te confundí — lo miró de pies a cabeza — ¡Pero es que es igual!

— ¡Claro que es igual Naruto, son gemelos!

— ¿¡Entonces que haces con este si es igual!? — Levantó un dedo amenazante hacia el Uchiha — ¿También pretendes lastimar a mí Saku? ¿Eh? ¡Te las verás conmigo!

— ¡Basta! — Volvió a gritar, la ya hastiada pelirrosa — Naruto, basta.

— ¡Solo te estoy cuidando del mal!

— ¡Estás montando un espectáculo!

El rubio miró a su alrededor y notó como toda la gente miraba en su dirección.

— ¿Ustedes acostumbran a llamar la atención a donde van, no?

— Lo lamento, Sasuke… Una vez más por hacerte pasar algo así

Se encogió de hombros — Me estoy acostumbrando

— ¿Podemos hablar en otro lugar? — insistió la pelirrosa

Los tres caminaron hacia una cafetería, el rubio miraba amenazante al Uchiha, la pelirrosa nerviosa caminaba en el medio, mientras que Sasuke ignoraba la situación.

— Sasuke está ayudándome a rastrear el paradero de Izuna para iniciar acciones legales, hace un par de días lo contacté y debido a la mala relación que tienen como familia me está apoyando, ¿cierto? — miró amenazante al Uchiha

— Eh, sí… — dijo nervioso — Sakura tiene todo mi apoyo para encarar a ese irresponsable

— ¿Por qué no me lo dijiste antes? Diablos, me comporté como un idiota

— Porque todo eso pasó hoy, es algo reciente Naruto, de todos modos te lo iba a comunicar

Suspiró — Me preocupaste, Saku… Te juro que me hirvió la sangre cuando te vi con la copia de Izuna

— ¿Copia?

— Ya, olvídalo ¿sí? De todos modos te dije que no te entrometieras

— Soy impulsivo, lo sabes — sonrió avergonzado, en eso, comenzó a sonar su móvil — con su permiso

El Uchiha esperó a que el rubio se alejara de su mesa

— ¿Cómo que no sabes mentir? — sonrió

— ¿Eh? — Dijo sorprendida — ¡No puedo decirle a Naruto que soy la concubina de la copia de Izuna!

— ¿Hasta cuándo me dirán así? Y… ¿Concubina? — se sonrojó

— No te lo tomes a mal — sonrió — Pero Naruto no puede saberlo, la verdad es que nadie puede saberlo

— ¿Por qué no?

— ¿Cómo reaccionarías si tu mejor amiga, que es como tu hermana, te dice que fingirá ser la esposa de un excéntrico empresario solo por dinero porque su jefa la removió de su empleo por golpear a una guarra que además era la novia de la persona que es malditamente igual al bastardo que robó todo incluyendo el dinero de la renta del mes? — levantó una ceja

— Creería que no le queda una pizca de cordura, y además intentaría cualquier cosa para evitar que jueguen con ella

— ¿Ves? — dijo victoriosa

— Pero yo no voy a jugar contigo, ambos sabemos las condiciones

— Pero eso Naruto no lo sabe, no lo entenderá y no tiene por qué saberlo

— ¿Confías en él?

— Claro, lo conozco de toda la vida

— Entonces debieras ser sincera con él, quizás pueda ayudarte más de lo que yo podría

— Conozco a Naruto y no se lo tomaría nada bien, lo hago para protegerlo, él tiene sus propios problemas, no quiero causarle uno más…

— Él también hace las cosas para protegerte

— ¿Sabes que sí Naruto se entera de esto, te quedas sin novia cierto? O me ayudas con la mentira o enfrentas a tu familia, estamos en la misma situación Uchiha, ninguno de los dos quiere herir a las personas que quiere… Yo no quería entrar en este juego pero ya me involucré, y no terminará hasta que el show acabe

Suspiró — Creo que esto se está complicando más de lo que esperaba…

— Ni que lo digas…

— Ya volví — se sentó el rubio — Hinata dijo que vayas a cenar esta noche a la casa, Bolt te extraña

— Claro — sonrió

Miró al pelinegro — Tú también puedes venir

— ¿Yo? ¿Por qué yo?

— Si, le comenté a Hinata lo que pasa y bueno, si estas ayudando a mi Saku a encontrar al bastardo, queremos ayudar también

— No-no es necesario, no quiero molestar

— No, al contrario, nos gustaría conocerte mejor — sonrió — no quiero seguir creyendo que la pelirrosa está viéndose con el doble de Izuna, por eso quiero conocer a Sasuke

— Na-Naruto — Sakura lo miró con algo de decepción en sus ojos, no quería engañar a la persona que más quería en el mundo, pero no podía tampoco sincerarse con él, no lo entendería.