Capítulo 2, por fin. Alukrd.
Capítulo 2
"La promesa contra una mentira verdadera"
-Hola, Azul – Lo abrazó fuertemente aunque sus diminutos brazos no lo disimulaban.
-Hola – Reaccionó posando su enorme mano en la espalda de la chica. - ¿Cómo te llamas?
-Amy – Besó su pecho constantemente con cariño – Wow, Que grande... Sos enorme y muy lindo.
-Me gustan tus manos¿Puedo tomarlas?
-Sí – Se la entrega, al tomarla delicadamente, comprendió lo finos y delgados dedos que poseía.
-Que... ¡Flacos dedos! – Se sorprendió el reploid.
-Hice algunas modificaciones a tu cuerpo con respecto a los modelos corrientes. Tus piernas, tus dedos y tu grosor, son distintos. Tus manos son flacas pero menos habilidosas ya que muchos circuitos fueron omitidos; al mismo tiempo, tus dedos de gema circular son suaves y permiten que no dañar a quien tocas, solamente lastimas cuando se trata de defenderte, o sentis que los necesitas. Estos se harán filosos y letales, son capaces de desgarrar cualquier tipo de metal. Se muy cuidadoso.
-Interesante¿Qué modificaciones sufren mis piernas y mi grosor?
-Gracias al poco grosor de tu armadura, pesas sólo 57 Kg. En estos momentos. Cuando tus piernas estén completas estarás alrededor de 70 a 85 Kg. Tus piernas son extremadamente ligeras, son muy ágiles.
-Increíble, o sea, soy un flacucho.
-Mi flacucho, Azul – Lo apretó con su abrazo amoroso
-Gracias, Amy.
-Seremos muy buenos amigos. – Azul le sonrió dulcemente – Oh... Son las 6: 30... Me tengo que ir – Le besó la mejilla y salió corriendo.
-Que niña linda – Dijeron el padre y Azul, a la vez. El hombre suspiró y se sentó al lado de su reploid.
-Azul, la verdad¿Te gusta tu nombre?
-Sí, si... La verdad prefiero que me hubieran llamado Zero.
-Bueno, Azul... Lo siento.
-No importa. Espera¿Qué vas a hacer con ese aparato? – Se alarmó al ver que su creador se acercaba a un aparato que se conectaba con su cápsula.
-Volveré a dormirte... No te preocupes, despertarás con piernas.
-¿Amy volverá a verme? – Se entristeció.
-Claro, es tu amiga... Azul, descansa bien. – Cortó la energía que lo mantenía en sí. Azul cayó y se durmió repentinamente. Parecía, nuevamente, un cadáver. Acarició sus cabellos y le deseó paz en su dormir.
El padre cerró la puerta de su laboratorio, en él se oyeron los corrientes sonidos de la tecnología, el funcionamiento y todo el sistema que mantenía vivo a Azul. Suspiró, se sacó la camisa y la colgó en un perchero. Entró a la cocina. Amy ya estaba lista para despedirse de su padre, se paró de su silla y dicho lo anterior, se despidió con un beso. Antes de que ella saliera por la puerta, notó la lluvia, agarró un paraguas y en menos de un segundo, ella corría en su camino como estudiante.
Eran las 15: 21 p.m. Los relámpagos rugían como leones luchando por un trozo de carne después de una estadía de alimentos. Llovía.
Amy, dibujaba canturreando una canción infantil con gestos animados y contentos. Su papá se dedicaba al laboratorio, bebía agua en vez en cuando. Las paredes de su sitio de trabajo eran blancas, increíblemente blancas, el suelo cubierto de azulejos grises que sólo reflejaban la falta de vida y alegría en esa habitación. Un gris muerto, seco que solamente trasmitían sensaciones horrorosas, deprimentes ocasionando un alma melancólica. Siete cápsulas, seis muertas y vacías, una ocupada y encendida. Tras ellas, una monstruosidad electrónica que se conectaba con estas mencionadas. Un placard repleto de utensilios a su disposición, en una esquina. Tres cuadros con imágenes de campesinos en sus labores. Era un laboratorio muy complejo aunque vació en el corazón del visitante.
Las noches ya eran largas para la pequeña familia y, nuevamente, Amy esperaba las "Buenas noches" de su papá.
-¿Amy? – Una voz muy curiosa la llamó. Se estiró para ver la puerta de su habitación abrirse lentamente.
-¿Papi? – Preguntó ella. La puerta se abrió completamente dejando mostrar un personaje alto junto a uno más viejo.
-Hija... Te presento a... – El muchacho ingresó automáticamente, cada paso parecía majestuoso, una suavidad al presionar el suelo y al avanzar. Su largo cabello acariciaba el aire sorprendentemente al igual que la pequeña mirada de la niña presenciándolo. Su elegancia lo favorecía, llevando a quien sea a una fantasía, entre un príncipe y una pequeña dama. Se detuvo en frente de ella. - ... A, Azul... – Continuó su padre.
-¡Azul¡Estas parado! – Señaló las piernas de reploid. – ¡Que lindo! – Cerró los ojos tiernamente.
-¿Te parezco lindo? – Preguntó Azul.
-¡Mucho! – De un pequeño salta alcanza a su amigo y lo abraza amorosamente. El reploid se agacho y respondió su gesto colocándole su enorme brazo en su espalda, cubriéndola completamente. – Papi. – Llamó ella.
-¿Sí, hija? – Saltó en su reacción luego de haberse conmovido de la bella imagen.
-¿Puede Azul dormir conmigo? – El mencionado se ruborizó levemente mientras sonreía.
-¿Qué dice el? – Le guiña un ojo.
-Por mi, sí, esta bien. – Responde a su guiño.
-¡Genial!, Azul... – El reploid baja la mirada al encuentro de el de ella.
-¿Hmm?
-Te amo... – Se acurruca dulcemente en sus piernas.
-Yo también... – Se sienta en el suelo y la abraza más cómodamente. Ella toca sus cabellos para acariciarlo. El cierra sus ojos mientras siente el cariño de su amiga nueva. Ella bosteza. - ¿Sueño, Amy?
-Mas o... Menos... – Se frotó las manos contra sus ojos mostrando cansancio.
-¿Nos acostamos? – Ella asiente con la cabeza. – Bien. – La carga entre sus brazos y la lleva a su cama, abre las sábanas y la recuesta cuidadosamente.
-Te quiero... Mucho. – El reploid la cubrió con las sábanas. El sólo se acostó a su lado.
-Yo también, Amy... – Acarició la cabeza de su compañerita. – Amy... Amy...Amy... Amy... Te adoro, debes tener muchos amigos humanos... – Enseñó tristeza al mencionarlo.
-No... Tengo... Ellos me odian... Siempre me tratan mal...
-¿Por qué?
-Por que a las niñas no les gusta lo que a mí sí y me dicen cosas feas, se burlan de mí. Los niños... Siempre me maltratan porque soy diferente a los demás...
-Amy...
-Pero... Sos mi amigo... Sólo quiero que estés conmigo siempre.
-Amy... – Sujeta la mano de la niña – Yo nunca te dejaré, siempre estaré a tu lado... Nunca nos separaremos.
-¿Cómo la flor y la mariposa?
-Sí, mi flor... – Pega su mejilla con la de ella.
-Mariposa azul, jeje. – Lleva su pequeña mano al rostro de él.
-¿Esta niña tiene un rico olor? Sí, tiene rico olor... Mmhh... Una rosita bella... Rosita bella¿Puedo bailar con tus pétalos?
-Sí, baila conmigo. – Se acuesta encima de su pecho juguetonamente. – Azul¿Queres jugar conmigo?
-Ehh... Amy, no te muevas demasiado. – Se endureció. – Yo peso mucho y puedo romper la cama.
-Gordo.
-No soy gordo.
-Sí, dijiste que vas a romper la cama si saltas.
-Bueno, sí, soy un gordito que come muchos caramelos como la niña Amy, le gusta comer pastelitos de chocolate, barras de chocolate y... – Rió.
-¿Y...? – Muy interesada.
-Palomas.
-¡Palomas! Comes palomas... – Burló.
-Sabía que te haría reír... – La acaricia en un abrazo un poco apretado pero amoroso. Ella bostezó, cerró sus ojos levemente hasta que los cerró completamente. La niña comenzó a respirar lentamente con una sonrisa dibujada; El reploid sólo se acomodó en la cama y, con un suspiro, imitó a la pequeña cerrando sus ojos y durmiendo con la damita entre sus brazos...
"Pero... Sos mi amigo... Sólo quiero que estés conmigo siempre""Amy... Yo nunca te dejaré, siempre estaré a tu lado... Nunca nos separaremos..."
"¿Cómo la flor y la mariposa?"
"Sí, mi flor..."
Esas frases atravesaban su mente, por alguna razón, algo presentía, pero decidió ignorarlo. Creyó que era mejor ignorar ese mal presentimiento...
"-Dynamo... ¿Cómo te sentis?
-¿Quién es usted? – Se sentía asustado.
-No seas miedoso, Dynamo...
-¿Quién es usted? Contésteme... Por favor.
-Digamos que soy... Sólo un símbolo de tu destino...
-¿Símbolo de mi destino?
-Sí... Veo que has gozado tus noches junto a la pequeña Amy.
-No se meta con ella... Por favor.
-Dynamo...
-¡No soy Dynamo! Me confunde con alguien más.
-Dynamo... He dicho que soy la voz de tu destino... Y se muy bien lo que digo. Te advierto que, esa niña, no te amará por mucho.
-¿Qué dice?
-La felicidad perdura como un suspiro, primero se respira hondo y se es feliz, luego se exhala y la felicidad desaparece.
-¿Cómo sabe eso¿Cómo está seguro de lo que dice?
-Soy el destino. Lo sé todo.
-... Dígame... ¿A qué se refiere con que no me amará por mucho?
-Pronto estarás abandonado, solo y nadie te querrá ver... Estarás tan asustado que te destruirás lentamente; El infierno caerá sobre vos como una tormenta, por más que desees quitarte las gotas del dolor y del sufrir, no te salvarás... Esas gotas no se secarán jamás...
-No, eso no es cierto... ¿Qué más?
-Ella te olvidará... Ella crecerá a tu lado y te olvidará. ¿No te has dado cuenta?
-¿Qué cosa?
-Ella no te ama, imbécil. Te ignora. Ella te amaba cuando te necesitaba, es la tristeza del ser humano... ¿Te duele, cierto?
-Pero... Ella nunca... Lo haría.
-Es una humana, no se merece nada. Ahora que tiene amistades con su especie, ha comenzado a ignorarte, te deja solo en su habitación mientras la ves por la ventana, como se aleja riendo y riendo junto a otros humanos pequeños... Y vos, sólo la miras y sufres al hacerlo. Lloras... Lloras y lloras todas las noches. Te hace falta y ella no te escucha... No le importas...
-No, eso no es cierto... – Baja la mirada y gime ruidosamente- Ella me ama¡Lo sé! – Suelta lágrimas que caen en el vacío. – ¡No es verdad lo que dice usted¡Es mentira!
-El destino no siempre es justo... No sos un niño, Dynamo¡Crece ya! Mírate llorando por una estúpida niña que sólo te ha utilizado¡Enfréntala¡Sólo así cambiarás mi predicción!
-... No se si...
-¿Tengo razón, Dynamo?
-Sí, si... Usted la tiene... – Brilló en sus ojos una luz vengadora mientras apretó sus puños y gruñó entre dientes..."
