NOTA: Esta es la continuación de mi primer fanfic titulado:
LOS JUEGOS DEL HAMBRE (EN LLAMAS) :"El renacer de una esperanza"
CAPITULO 1
POV NARRADORA
Ya había pasado tres meses desde que Katniss se había enterado que el Distrito 12 había sido bombardeado, un mes desde que se había enterado que el Capitolio había secuestrado a Annie Odair y su pequeño, a Portia y en especial al padre de Peeta y sus hermanos. Una devastadora noticia que la mantuvo a ella y a Peeta en una situación de total desconfianza y dolor por dos semanas. Durante este tiempo se habían prometido ellos mismos ser fuertes por el bien de esas personas que no se encontraban con ellos por la cruel realidad del destino, tratando de ignorar la tragedia de saber que ahora sus seres amados se encontraban en poder del Capitolio. Todo por el bien de su hija, quien ahora era su mayor motor y la razón por la que ahora ambos se encontraban cuerdos. Manteniéndose alejados de todo el infernal caos que, allá fuera, se estaba generando. Sin embargo, hoy había sido diferente…
En todo el Distrito 12, una gruesa capa de humo, cenizas y cadáveres en descomposición, cubrían lo que quedaba del distrito mientras nuestros dos trágicos amantes caminaban y observaban con dolor, tristeza y culpabilidad lo que el fuego había ocasionado.
Katniss se había negado a dejarla al cuidado de esa gente estúpida del Distrito13, incluso desconfiando de su madre. Ella ahora llevaba en sus brazos, protegida por una manta a su pequeña bebé mientras caminaba de la mano de Peeta a todo lo largo del ahora inexistente Distrito12.
POV KATNISS
A lo largo de las calles se respiraba un olor a muerte, humo, cenizas y carne en descomposición mientras íbamos caminando por lo que quedaba de nuestro distrito.
Abrazaba con fuerza a mi hija y la cubría con la manta para que sus puros e inocentes ojos no vieran el maldito infierno que su padre y yo estábamos presenciando. Por supuesto que me había costado mucho convencer a Alma Coin y a Plutarch de permitirnos venir .Largas horas en esa maldita sala para que finalmente nos permitieran venir.
"Déjenlos ir. Que ellos se den cuenta de lo que el Capitolio es capaz. Tal vez así cooperen mas los chicos…"
Finalmente había dicho Plutarch a regañadientes y así había sido como nos habían permitido presenciar este horrible e infernal desastre.
Claro estaba que desde el aire, 20 aerodeslizadores, vigilaban y cuidaban cada uno de nuestros movimientos. Dentro de uno de ellos, Haymitch y Gale se encontraban cuidando también de nosotros, comunicándose por medio de unos auriculares que nos habían obligado a llevar con nosotros en cuanto bajamos del aerodeslizador.
Mientras caminábamos, Peeta me sostenía con fuerza de la mano, temiendo que algo nos pasara a mí y a la bebé o que yo terminara desmayándome de la impresión.
*Yo hice esto… Por dios, yo hice esto…* Pensaba una y otra vez mientras las lágrimas, silenciosas, salían de mis ojos. Observando en el suelo demasiados cuerpos carbonizados por el fuego y en descomposición.
Mi hogar. Nuestro hogar, nuestro Distrito 12, había sido reducido a la nada. Para el colmo, a los "misteriosamente resucitados habitantes del Distrito 13" lo único que les importaba era que, tanto Peeta como yo, tomáramos la responsabilidad de ser los rostros de esta jodida y estúpida guerra. A ellos no les importaba en lo más mínimo el que, nosotros y la poca gente que logro salvarse, el haber perdido nuestro hogar y a muchos de nuestros seres queridos. No les importaba en lo más mínimo que a Finnick le hubiesen arrebatado a su familia, que a Peeta le hubiesen quitado a su padre y sus hermanos y que su madre hubiese muerto carbonizada en el incendio, que la madre de Gale y Madge estuviesen desaparecidas, que los hermanitos pequeños de Gale ahora tengan que estar al cuidado de su hermano mayor, quien ahora lo utilizaban como marioneta a su conveniencia y que por esa razón casi nunca pasaba tiempo con esos pobres niños. Por qué eso eran, ellos y mi bebé, eran simplemente niños; así como a muchos de los pequeños que habían perdido desgraciadamente a sus padres... No les importaba absolutamente nada…
—Katniss…¡¿Katniss?! — La voz desesperada de Peeta me hizo voltear a verlo a los ojos mientras las lágrimas resbalaban por montones de mis mejillas—Katniss…Tenemos que ser fuertes…Tenemos…tenemos que serlo por ella— Agrego con los ojos también anegados de lágrimas mientras bajaba la cabeza y acariciaba, sobre la manta, la cabecita de Vallolet.
—Como…. ¿Cómo se puede ser fuerte cuando se ha perdido toda esperanza, Peeta?
—No hemos perdido toda esperanza. Recuerda que nuestra hija es esa esperanza Kat...Ella es el renacer de nuestra esperanza— Dijo mientras me abrazaba con fuerza, haciendo que yo me soltara a lloraren sus brazos con la bebé algo inquieta en los míos al sentir que la estaba presionando un poco más contra mi pecho.
—Esto…esto es mi maldita culpa Peeta…Por mi culpa, toda esta gente ha muerto. Por mi culpa todo esto está pasando….¿De qué demonios le sirve a Coin una estúpida chiquilla, que a duras penas y puede cuidar de su esposo y su hija, para ser el maldito Sinsajo?
—Porque ella, al igual que todos nosotros, hemos visto el efecto que puedes llegar a causar en los demás. Porque, por horrible que parezca, tenemos que luchar para darle a nuestra hija y a todos esos niños la oportunidad de vivir una vida llena de libertades, sueños y esperanzas— Dijo con firmeza, obligándome a verlo a los ojos.
Entonces baje la vista. Al ver el rostro angelical de mi pequeña durmiendo tranquilamente en mis brazos, ajena y segura a todo este infierno, me di cuenta de que no podía quedarme de brazos cruzados… Quería que Vallolet tuviera una vida mejor que la que nosotros teníamos. Quería verla crecer en un mundo donde la maldad, Snow, eso malditos juegos y la guerra no existieran. Un mundo mejor para ella y todas esas futuras y jóvenes generaciones que merecían tener.
Yo tenía que ser el rostro de esta revolución, pero no lo haría solo por órdenes de Coin. Peeta y yo lo haríamos por darles una mejor vida a nuestra hija y a todos esos niños.
Sin darnos cuenta, habíamos llegado a la plaza pública o al menos lo que quedaba de esta. Pronto Peeta se detuvo y volteo hacia el sitio en donde se encontraba la panadería que ahora no era más que un sitio carbonizado.
—Cariño…—Intente hablarle pero no funcionó, Peeta solo se dedicaba a mirar lo que quedaba de su hogar mientras las lágrimas caían por su rostro.
—Mi madre no logro salir con vida. Mi madre está muerta, y enzima de eso, al maldito no le basto con eso…Tuvo que secuestrar a mi padre y a mis hermanos… Jamás se lo voy a perdonar… — Habló con los dientes y puños apretados del coraje.
Por instinto y miedo, lo tome de su cara con una mano libre e hice que volteara a verme a los ojos.
—Escúchame bien Peeta…Tal vez tu madre está muerta… Pero tus hermanos y tu padre aún están con vida y te juro cariño que haremos hasta lo imposible por sacarlos del Capitolio. Tanto a ellos como a Annie y su pequeño. Te juro que no permitiré que más gente inocente muera…Lo entiendes ¿Verdad? — Él, inmediatamente tomo mi mano entre las suyas y asintió sonriéndome con cariño. Con esa respuesta dulce, lo bese en los labios con ternura y lo abrace. —Los rescataremos y los traeremos devuelta con nosotros Peeta. Te lo prometo.
—Preciosa ¿Están bien? — La voz de Haymitch resonó en mi oído izquierdo, sobresaltándome a mí y a Peeta.
—Si Haymitch, no te preocupes…
—Sera mejor que se apresuren y vayan por lo que necesitan. No me gusta que estén mucho tiempo ahí abajo.
—Si Haymitch…Enseguida iremos a la Aldea de los Vencedores— Le conteste cuando Peeta y yo comenzamos a caminar nuevamente mientras yo bajaba la mirada y veía a mi niña abrir sus preciosos ojos azules y mirarme con curiosidad.
—Es increíble lo tranquila que puede llegar a ser ¿No crees? —Me pregunto tiernamente Peeta mientras me tomaba de los hombros. Acercándose al pequeño rostro de Vallolet para depositar un beso sobre su frente.
—Sí, se parece mucho a ti— Le respondí mientras seguía observando a mi pequeña y tomaba su pequeña manita, haciendo que ella atrapara mi dedo índice y lo apretara con fuerza. Sus enormes y hermosos ojos me seguían observando con curiosidad.
Pronto llegamos a la Aldea de los Vencedores "extrañamente intacta" (nótese el sarcasmo) e inmediatamente nos dirigimos a casa de mi madre.
Por extraño que pareciera, tenía una horrible sensación de que algo no andaba bien. Esto hizo que que parara en seco, soltando bruscamente la mano de Peeta en el proceso mientras esa misma mano se dirigía con rapidez hacia el bonito relicario que colgaba de mi cuello. Un relicario similar al que Peeta también llevaba colgando de su cuello. El mío, por otra parte, contenía la foto de mi hija cuando aún era un bebé de tan solo una semana de nacida, otra de Peeta y de mí en nuestra boda y por ultimo una de mi hermana y mi madre juntas.
—Hey, Katniss cariño ¿Todo está bien? — Pregunto Peeta acercándose con preocupación hasta mi lado.
—Si….es solo…
*Vamos Katniss, tranquilízate. No hagas que se preocupe por ti…*Me decía a mí misma mientras cerraba los ojos y contaba hasta diez para que esa horrenda sensación desapareciera, sin embargo, esta no se iba.
—¿Es solo qué? — Insistió de nuevo mientras me veía directamente a los ojos
—Nada importante… Entremos que si no Haymitch nos regañara por tardar tanto….—Le respondí mientras le sonreía lo mejor que podía para que dejara de insistir.
En cuanto Peeta abrió la puerta, miles de sentimientos surcaron mi mente. Sentimientos y recuerdos preciosos de este lugar, así como también amargos y dolorosos.
—Bueno, yo iré a los cuartos de arriba…Tu… puedes ver que encuentras en la cocina ¿Sí? —Dije sonriéndole nerviosamente mientras seguía sintiendo ese extraño presentimiento en mi pecho y apretaba con fuerza el relicario con mi mano libre.
—Sí, no tardes
Dicho esto, me dirigí con cautela escaleras arriba hasta las habitaciones.
*Joder, esto no me gusta…no me gusta para nada esto* Pensaba esto una y otra vez mientras me dirigía a la primera habitación, la cual le pertenecía a mi madre.
Con la mano temblorosa gire la perilla y entre. Todo en la habitación parecía estar normal. Escuchar los balbuceos de Vallolet me hizo bajar la mirada para encontrarme a mi pequeña observando con curiosidad todos los rincones de la recamara de mi madre.
—Cariño ¿Qué ves? —Pregunte con dulzura al ver a mi pequeña de ahora, tres meses, curioseando en la habitación.
Estaba tan entretenida observando a mi pequeña que cuando nuevamente sentí esa sensación tan extraña un escalofrió me recorrió la espina dorsal haciéndome sentir nerviosa y que pegara más contra mi pecho a Vallolet . Sea lo que fuera, este extraño presentimiento no provenía del cuarto de mi madre por lo que me salí de ahí y me dirigí inmediatamente a la habitación de Prim. Nuevamente y por segunda vez, gire con cautela la perilla y al entrar me sorprendió lo que vi.
Frente a mí, sentado en la cama de Prim, cierto animal horroroso y sarnoso me bufaba con las orejas hacia atrás sin dejar de verme con odio y rencor.
—¿Buttercup?...
La asquerosa criatura no dejaba de gruñirme mientras el pelaje se le erizaba y fue entonces cuando mi bebé balbuceo y comenzó a reírse al ver al gato de mi hermana. Esté, al oír tanto su nombre como los tiernos balbuceos de mi hija, dejo de bufar y comenzó a maullar y ronronear como un gatito.
—Algo me dice que Prim estará feliz de verte cosa fea—El gato maulló en respuesta y se acercó hasta mis pies, restregando todo su cuerpo contra ellos.
*Se ve bastante bien alimentado y hasta más gordo…No me quiero ni imaginar que ha estado comiendo* Pensé mientras miraba con repulsión al gato. Sin embargo, a mi nena parecía causarle gracia ese saco de pulgas ya que no parara de reírse y balbucear al verlo.
Pronto, esa sensación que no provenía del cuarto de mi hermana se hizo más intensa.
*Oh no…* Pensé mientras volteaba a ver a mi bebé.
—Cariño, te voy a dejar aquí sobre la cama un segundito ¿Esta bien?...Mami no tardara en regresar por ti. Te lo prometo—Dije depositando un beso en su frente mientras ella me sonreía, moviendo sus bracitos para luego depositarla sobre la cama de Prim. Pronto el maldito gato maulló llamando mi atención— Y tu gato estúpido. Más te vale no acercarte a mi hija porque de lo contrario yo…— El maldito me ignoro por completo y pronto se acurruco ronroneando junto a Vallolet como si fuera un perro guardián y la estuviera cuidando.
—Te odio…—Dije a la vez que suspiraba resignada—Cuídala gato feo— Agregue mientras salía de la habitación y entrecerraba la puerta para voltear hacia mi antigua habitación en donde la horrible sensación me empezó a oprimir cada vez más el pecho. Mi corazón se había acelerado a mil por hora mientras trataba de controlar los temblores de mi cuerpo.
—Okey Katniss, contrólate…Solo abre esa maldita puerta y terminemos de una vez por todas con esta locura— Me dije a mi misma mientras caminaba hacia la puerta para girar la perilla de la puerta de aquella habitación…Mala idea…
Inmediatamente el hedor de las rosas y sangre combinadas, me impregno la nariz haciendo que las arcadas comenzaran a atacarme a la vez de que miraba con terror y desesperación mezclados las jodidas cuatro rosas blancas perfectas y recién cortadas que se encontraban sobre mi cama.
—Tenemos que salir de aquí…—Dije asqueada mientras volteaba a ver a lado de mi cama la silla en la que estaba colgada la cazadora de mi padre. Con todo el valor que logre reunir, me acerqué hasta la maldita silla, arrancando la cazadora de esta y…
—Mi querida señorita Everdeen o debería decir… Mellak— Esa voz espantosa y aterradora me hizo voltear rápidamente para encontrarme con esos ojos gélidos y esa maquiavélica sonrisa del Presidente Snow.
—Que…¿Qué está haciendo usted aquí? —Pregunte con la voz temblorosa pero firme.
—Interesante pregunta ¿Sabe?...Pues vera, para no hacer tan larga la charla innecesaria, solo le diré que he venido por lo que me pertenece— Me respondió mientras esa maldita serpiente comenzaba a caminar hasta donde yo estaba. Al ver esto, comencé a retroceder mientas mi mirada se posaba sobre mi arco y el carcaj de flechas que había dejado recargados en una de las esquinas de esta habitación.
—Oh señorita Everdeen…Si fuera usted, yo no haría eso.
De pronto, de la nada, 5 agentes de la paz entraron y me apuntaban con sus armas. Esto solo provoco que me asustara más de lo que ya me encontraba.
—¡Malditos, suéltenme!...¡Katniss!...¡Katniss!...¡Snow, si te atreves a tocarlas, te matare!...¡ ¿Lo oyes?!...¡Juro que te voy a matar!... —La voz de enfurecida de Peeta mientras lo sacaban a la ferza de la casa, me hizo abrir los ojos como platos y que ahogara un grito contra la palma de mi mano.
—Hmmm…Yo solo pensaba llevarme al chico pero ahora veo que hay otro premio mucho más grande y valioso—Hablo ese maldito imbécil, sonriéndome con maldad y fue entonces que mi cabeza había hecho "clic" mientras lo veía aterrada—Me gustaría conocer a la pequeña…¿Dónde está? — Pregunto con voz amenazante cuando mi vista se posó sobre unas tijeras de aspecto puntiagudo sobre el tocador.
Mi mente reacciono deprisa cuando tome aquellas tijeras. Impulsada por el coraje y los instintos maternales de proteger a mi bebé, me lance hasta donde Snow se encontraba para intentar por todos los medios de evitar que ese maldito hombre le pusiera las manos enzima a mi pequeña.
No había dado ni siquiera tres pasos cuando de la nada dos agentes de la paz me tomaron de los brazos para evitar que cumpliera mi sangriento cometido. Al encontrarme atrapada mientras veía a esa maldita serpiente carcajeándose, comencé a patalear y forcejear haciendo que otros dos agentes más me sujetaran a la fuera. Ahora si estaba completamente inmovilizada e indefensa, aterrada de lo que fuera a suceder y completamente enfurecida de no poder hacer nada.
—¡Malditos!...¡Suéltenme!...aaaaggg…Te lo advierto Snow…Tocas a mi hija, y te juro que te acecinare con mis propias manos—Grite enfurecida sin poderme quitar de encima a los estúpidos agentes.
—Jajaja…..Vaya, vaya, vaya…¿Katniss Mellark amenazándome? Esto sí que no me lo esperaba….Ahora, se buena chica y dime donde esta esa bebé…
*Ellos no lo saben…* Pensé al darme cuenta de que no tenían idea de que mi pequeña se encontraba durmiendo en la habitación de Prim con Buttercup a su cuidado. Sabiendo esto, me quede callada mientras miraba con odio a Snow. Si yo no habría la boca, ellos jamás sabrían donde esta… pero si Vallolet se despertaba entonces…
*Cariño por favor…no vayas a llorar, no vayas a llorar...por favor no* Pensaba una y otra vez en mi mente sin decir una sola palabra.
—Así que no dirás nada... Bien…Ejecútenla— Exigió Snow mientras uno de los agentes me apuntaba a la cabeza y yo cerraba los ojos. Fue entonces cuando sucedió lo que menos quería que pasara.
El llanto de mi pequeña Vallolet resonó por toda la estancia, haciéndome abrir los ojos de golpe y que Snow me volteara a ver sonriendo con desquicio y retorcida alegría.
—Sí que tiene buenos pulmones…—Habló Snow mientras salía y se dirigía hacia el cuarto de mi hermana.
—¡No!...¡Noooo!...Maldita sea, no…Por favor…¡Noooo!...¡No la toques!... —Grite y forceje pero fue inútil. Snow nuevamente apareció en la habitación. Sosteniendo en sus asquerosos brazos a mi hija. Mi pequeña, delicada, dulce e inocente pequeña. Al ver esto, el gato de Prim salió de la nada e intento atacar a Snow, dispuesto a proteger a mi hija. Sin embargo, esté lo pateo con fuerza y el gato, adolorido, salió corriendo de la habitación.
—Gato infernal— Dijo entre dientes mientras intentaba acomodarse con una mano su asqueroso traje.
—Eres un maldito hijo de puta…Devuélvemela Snow…Maldita sea suéltenme…Te juro que pagaras por esto, maldita serpiente asquerosa… ¡Suelta a mi hija! — Decía una y otra vez furiosa y con las lágrimas saliendo por montones de mis ojos al sentirme impotente de no poder quitarle a mi bebé de sus asquerosas garras.
Snow chasqueo su asquerosa lengua y levanto una de sus manos, moviendo su dedo índice en negación—No, no, no….Shhhhhhh…La bebé está dormida…¿Qué son esos modales querida? —Dijo mientras comenzaba a acercarse hasta mí con mi pequeña en sus brazos—Ha sido una madre muy mala señorita Mellark, muy mala...y por eso me llevare a la pequeña conmigo. Donde tendrá una vida mucho mejor de la que usted le puede dar…— Agrego sonriéndome macabramente mientras se giraba en dirección a la perta para irse de ahí con mi pequeña y con Peeta también. Snow me arrebataba de mis manos a Peeta y a Vallolet y eso basto para que toda razón humana que me quedara se esfumara y me convirtiera en un animal herido y asustado.
—No…¡Noooo!...Devuélvemela maldito imbécil. No te la lleves…Ella...ella es solo una bebé….Mátame a mi….¡Aaaaa miii! …¡No te lleves a mi hija, devuélvemela! —Grite una y otra vez cuando de la nada se empezaron a escuchar disparos que provenían de afuera.
—¡Katniss!...¡Katnis, seguida estaremos ahí! — La voz de Gale y Haymitch resonó en mi oído en donde estaba el auricular, dándome a entender que venían hacia acá.
—Oh no…Justo a tiempo….Aaa se me olvidaba—Hablo con un deje de diversión e ironía Snow mientras me volteaba a ver — Cinna te manda saludos—Escuchar esto hizo que mis ojos se abrieran de la impresión al saber que mi estilista, a quien yo creía muerto, aún estaba con vida— Sí…Como oyes querida. Tu amado estilista está vivo…Al menos por ahora. Aun lo necesito con vida...Por cierto, solo para que lo sepas. Te perdonare esta vez la vida y dejare que se te pudra el cerebro recordando cómo te arrebate a tu esposo y a tu pequeña y preciosa hija por el resto de tu miserable vida…
Dicho esto, uno de los agentes de la paz me golpeo con mucha fuerza en la nuca utilizando su arma, dejándome completamente noqueada y tirada en el suelo. Mientras las imágenes comenzaban a verse borrosas, los sonidos de disparos a ser cada vez más lejanos y la sangre a brotar de la herida, mi vista se quedó estática en la puerta de la habitación mientras estiraba una mano en aquella dirección.
—Vallolet…
Lo último que alcance a ver antes de desmayarme fue a mi pequeña hija de tan solo 3 meses llorando desesperadamente en los asquerosos brazos de Snow…
* * * * * * * 3 AÑOS DESPUES * * * * * * *
POV KATNISS
Me encontraba escondida en uno de las bodegas del Distrito lugar favorito en donde nadie me podía molestar y la presidenta Coin no se la pasaba jodiéndome con hacer las malditas propos y tomar el lugar y el papel que se me había designado al ser "El Sinsajo".
Tres años han pasado desde que empezó esta estúpida guerra. Tres años desde que me arrebataron de mis brazos a las dos personas que yo tanto amaba. Dos personas que lo eran y lo seguían siendo todo para mí…
—Peeta, mi pequeña Vallolet….No saben la falta que me hacen los dos…—Hable entre sollozos mientras recordaba con exactitud el día en que Snow secuestro a Peeta y llevándose consigo también a nuestra hija. Mi pequeña niña que hoy en este día cumplía sus tres añitos. Tres años desde que nació. Tres años desde su preciosa existencia. Tres años sin ver a mi niña y a mi amado esposo…He estado vagando sola por este infierno sin saber qué camino tomar. Cayendo a la deriva como una hoja sin vida. Destrozada, perdia, muerta en vida .Así me sentía yo.
"Preciosa, ellos están bien. Snow no puede hacerles daño….Están a salvo"
Estas eran las jodidas y estúpidas palabras que Haymitch a diario me repetía durante estos tres años hasta el cansancio. Sin embargo, él no podía sentir jamás lo que yo estaba sintiendo en estos momentos. Jamás podría lamentarse por la pérdida de un hijo por estar separado de su familia…Jamás podría comprender y sentir lo mismo que yo. Jamás….
En mis manos, abierto, se encontraba el relicario que Effie me había prometido darme una vez que saliéramos con vida de esa estúpida arena... En él, la fotografía de mi pequeña cuando aún era un bebé y la foto de Peeta conmigo entre sus brazos el día de nuestra boda, hizo que las lágrimas, el miedo y la impotencia se apoderaran de mí.
Por todos los medios, trataba de enviar mis pensamientos y protección a mi hija y a mi esposo. Para hacerles saber que todo iba a estar bien y que pronto estaríamos juntos nuevamente mientras las lágrimas salían a montones de mis ojos.
—Feliz cumpleaños mi pequeña Vallolet….mi dulce y preciosa Eli…—Dije mientras me hacía más pequeña, ahí arrinconada en una esquina. Soltándome a llorar mientras escondía la cara entre mis rodillas al momento de abrazar mis piernas.
* * * * * * * Ciudad del Capitolio—Casa presidencial * * * * * * *
POV PEETA
—¡Papi, papi!…¡Mira, mira!…¿No qees que es bonito el osito de peluche que el abuelito Snow me regalo? — Decía mi pequeña alegremente dando saltitos emocionada mientras sostenía con algo de dificultad en sus bracitos un enorme oso de peluche.
—Se dice "crees" princesita y Si…Si lo es cariño…—Le respondí mientras sonreía con algo de tristeza y acariciaba la cabecita de mi pequeña princesita.
—Todo lo mejor para mi pequeña y preciosa nieta en su cumpleaños…—Esa voz fría me hizo voltear y ver a Snow sonriéndole con supuesta alegría a Vallolet. Esto solo hizo que tomara de los hombros a mi hija y que la pusiera detrás de mi cuerpo para protegerla de ese maldito bastardo.
—Cariño…por que no vas a jugar con tus dos tíos, Susy y tu primo Tobías mientras hablo con…tu abuelo…— Dije esto último con un poco de repulsión.
—Si papi…—Dicho esto se fue saltando con alegría mientras se ponía a jugar con el hijo de Annie, mis hermanos y la pequeña Suzanne.
—Que encantadora criatura, debo decir….Tiene mucho parecido con su madre. Ambas poseen el mismo espíritu y la misma llama encendida en sus ojos…—Hablo nuevamente Snow. Sonriendo con diversión al ver a mi hija y al hijo de Annie jugando con mis dos hermanos seguidos por la pequeña nieta de Snow que cuidaba y atesoraba a Vallolet como si fuese su hermanita menor.
—Usted no tiene ningún derecho de acercarse a mi hija Snow…No es su abuelo y no me gusta que mi hija le diga de ese modo…¿Por qué no nos deja irnos de una maldita ver de aquí?... — Hable con los puños apretados con fuerza.
—Oh noo…Los dejare libres…Pero primero, llevare a cabo mis planes y después se podrán ir. —Me respondió a la vez de que salía del jardín/prisión en donde nos tenía atrapados a todos nosotros.
—Hijo, ya verás que todo saldrá bien. Estoy seguro de que tu esposa hará todo lo que sea necesario para sacarte a ti y a su hija de aquí al igual que a todos nosotros.
—Papá…Han pasado 3 año…Tres malditos años y no hemos sabido nada de Katniss ni de nadie…¿Cómo esperas que tome eso? — Le dije con cansancio, rabia y tristeza mesclados. No quería ser así con mi padre pero…que otra cosa podía hacer….
—No te desanimes hermanito. Estoy seguro de que pronto podremos salir de aquí—Hablo mi hermano Tayler poniendo una mano sobre mi hombro a modo de apoyo.
—Sí…—Fue todo lo que pude decirles—Discúlpenme pero ¿Podrían cuidar a Eli mientras no estoy? Necesito pensar…—Agregué con la voz quebrada.
—Claro hijo…Vamos Tayler, tu hermano quiere estar solo y es mejor que lo dejemos—Dicho esto los dos regresaron al lugar en donde mi hija se encontraba jugando con Tobias, Tonny y Suzanne.
En cuanto me aparte del lugar en el que habían montado la fiesta número tres de mi hija, me tumbe en el suelo, pensando en todo lo que había estado pasando hasta ahora desde aquel espantoso día en que nos alejaron a mi hija y a mí de nuestra querida esposa y madre.
*Mi Katniss…Mi dulce y pequeña Katniss. Hay dios preciosa…Nuestra hija ha crecido tanto. Ojala estuvieras aquí para verla* Pensé para mis adentros con tristeza al voltear a ver a mi pequeña mientras de mis ojos brotaban las lágrimas.
Vallolet, a sus tres añitos, era una niña preciosa y muy inteligente. Había heredado mi don con las palabras (aunque le fallaba un poco el pronunciarlas correctamente en algunas ocasiones) y a su vez el espíritu indomable y valiente de su madre, tenía una pequeña parte de ambos corriendo por sus venas y lo notaba cada día a medida que la veía crecer. Mi hija era una copia exacta de Katniss. Todo en mi pequeña niña me recordaba a su madre.
Tres años sin ver de Katniss, ha sido una verdadera tortura.
A pesar de todo, he visto a mi hijita crecer durante todo este tiempo y ha sido la cosa más maravillosa y hermosa que pudiera haber presenciado en toda mi vida dentro de este infernal caos.
Snow, por otra parte, trataba a mi hija y al hijo de Finnick y An como sus nietos. Él mismo me había prohibido haberle a mi hija de su madre. Sin embargo, yo siempre, durante todas las noches, me la pasaba contándole a Vallolet historias de su madre y ada vez de que Vallolet me preguntaba por Katniss y del porque ella no estaba con nosotros, le decía que ella estaba hacendó cosas importantes como salvar el mundo y que muy pronto vendría por nosotros; mostrándole el relicario que contenía la foto de Katniss. Mi hija me había suplicado que le permitiera conservarlo y que lo guardaría muy bien.
¿Cómo podía negarle tal cosa a mi hija? Claro que había accedido a dárselo, dejando que lo conservará pues ahora era el único recuerdo que nos quedaba de Katniss…Mi niña amaba a su madre y decía que soñaba con el día en que la conocería finalmente y que la llenaría de besos para luego abrazarla fuertemente para que nunca más se volviera a ir.
Vallolet necesitaba a su madre con desesperación a pesar de que ella era una niña muy fuerte y yo lo sabía mejor que nadie. Ella era mi hija, mi sangre y por lo tanto sabía perfectamente bien el cómo se sentía al estar tan alejada de Katniss todos estos años.
—Papi ¿Po que estas dorando? —Pregunto mi pequeña, quien tomaba mi cara entre sus pequeñas manitas ahora que me encontraba sentado sobre el pasto.
—Se dice "llorando" mi amor y solo estaba pensando en mamá…— Le respondí con dulzura mientras la abrazaba con fuerza contra mi pecho.
—La extraño…—Me dijo mi pequeñita mientras ella también se soltaba a llorar.
—Yo también cariño…yo también
Mire hacia el cielo y por un instante quise enviarle mis pensamientos a Katniss para hacerle saber que tanto nuestra hija como yo nos encontrábamos bien y a salvo. Una forma de hacerle saber que la extrañábamos demasiado los dos…
*Katniss… ¿En dónde estás cariño?*Dije para mis adentros sin dejar de abrazar a mi pequeña.
Hola mis queridos lectores y lectoras:
Como pueden notar, he empezado a escribir la segunda parte de este fanfic
Espero que este capitulo haya sido de su agrado y también espero que disfruten mucho esta segunda parte ...espero que este 2015 este lleno de buenos momentos para todos ustedes y que todos sus propósitos y sueños se hagan realidad.
Muchas gracias por todo su apoyo.
Les mando un enorme beso a todos :3
Nos leemos muy pronto
.lll.
