Aquí va el segundo capítulo de mi reto, sólo queda un capítulo para saber qué sabor le gusta a onee-sama, muchas gracias por los reviews (por los ánimos, las críticas y las suposiciones) y a todas las personas que se han tomado la molestia de leer no sólo lo que escribo sino también ésta nota. Este fanfic participa en la categoría de Retos a la Carta del forum La Caja de Pandora (LCP), Lista 1 (Tres Viñetas) número 20.


Salado: 1. Dicho de un alimento: Que tiene más sal de la necesaria. 2. Gracioso, agudo o chistoso. 3. Ur. Dicho de una persona: insoportable (‖ muy incómoda, molesta).

- ¡Gracias por nada! –retumbó la enfadada voz de Takarada María por toda LME.

Todos los que se encontraban en un radio de diez kilómetros pudieron escucharla, y los que lograron identificar el alarido del diablo (tal y como lo mencionaron en algunos periódicos locales) como la voz de la nieta de Takarada Lory huyeron despavoridos al imaginar las torturas que podían ser sometidos si se cruzaban en el camino de la pequeña.

- Me pregunto por qué le hice caso… -murmuró pensativa María mientras salía del despacho de su abuelo visiblemente más calmada.

- ¿Te ha pasado algo María-chan? –Preguntó la voz de Tsuruga Ren que se dirigía al despacho del presidente Takarada.

- ¡Ren-kun! –Exclamó alegremente María mientras se lanzaba a los brazos del más célebre actor de Japón-. ¿Qué haces aquí?

- He de hablar con el presidente sobre una nueva oferta de trabajo. Pero ¿Por qué has chillado tan enfadada? –Contestó el actor intentando evitar una masacre en la empresa. María era realmente temible cuando se enfadaba.

- Pues es que le pedí consejo y no ha funcionado en absoluto –dijo María con un hilo de voz.

Ren se la quedó mirando pensativamente ¿Consejos sobre qué podía pedir una niña de nueve años? Involuntariamente le picó la curiosidad, y cuando iba a indagar un poquito más en el asunto, su mánager, alabado sea Dios por haberle enviado a Yashiro, intervino en la conversación.

- ¿Y por qué no le pides consejo a Ren, María-san? Seguro que está encantado de ayudarte.

María miró a Ren con la esperanza brillando en sus inocentes ojos, bueno, no tan inocentes…

- En realidad -empezó María-. No es un gran problema, pero… ¿Ren- kun, si invitaras a comer a una persona que admiras y respetas mucho, como lo harías para averiguar qué sabor le gusta?

- Se lo preguntaría personalmente -fue la sencilla y decepcionante respuesta de Tsuruga Ren.

- ¡Pero no puedo hacer eso! ¿Qué clase de hermana menor sería si no sé qué sabor le gusta a onee-sama? –se lamentó María hundiendo su cabeza en el cuello de Ren.

- ¿Quieres saber qué sabor le gusta a Kyoko-chan? –Preguntó Kotonami Kanae que acababa de aparecer por el pasillo vestida con su mono rosa.

- Buenos días Kotonami-san –saludó Yashiro-. Tu como la mejor amiga declarada de Kyouko-san debes saberlo ¿Qué sabor le gusta?

Tanto Ren, como Yashiro, y sobretodo María, contuvieron la respiración expectantes a la respuesta de Kanae. Estaban tan cerca de descubrir la verdad…

- No tengo ni idea –admitió apesadumbrada la actriz.

A María le empezó a temblar el labio inferior y su ceja izquierda subía y bajaba delatando su tic, tic que sólo aparecía cuando estaba realmente furiosa. Ren supo que debía hacer algo antes de que se abrieran las puertas del infierno.

- Una vez escuché que a las personas nos gusta el sabor que les gusta a nuestra media naranja –comentó Yashiro mirando con una sonrisa de complicidad a Ren-. Podrías probar con eso María-san, quizás le gusten las cosas ácidas.

Ren se tensó ya que su mánager sabía perfectamente que aunque a él no le entusiasmaba comer le gustaban las cosas ácidas, pero si su idea no salía bien él iba a sufrir la ira de la nieta del presidente, y no estaba dispuesto a poner en peligro su vida.

- Yo he escuchado que es de la persona que amamos –intervino la segunda miembro de LoveME.

- Onee-sama es demasiado buena para amar –dijo María poniendo los ojos en blanco-. Esa idea es peor que la de mi abuelo.

- ¿Y si es de alguien que ha amado? –Siguió indagando Kotonami Kanae sumida en sus pensamientos-. Está en LoveME porque no ha logrado superar esa etapa de su vida, según el presidente, no sería muy descabellado pensar que sigue prefiriendo el sabor que le gusta a ese sujeto.

- ¿De quién se enamoró onee-sama? –Preguntó María picada por la curiosidad.

Yashiro miró de soslayo a Ren temiendo su reacción. Sin embargo éste seguía sonriendo como si no estuvieran hablando delante de él de a quién amaba o había amado la mujer de la cual estaba enamorado. Ren no podía engañar a Yashiro, éste estaba esbozando una sonrisa más falsa que el pelo rubio de Fuwa Sho.

- Eso no te lo puedo decir –se apresuró a hablar Kanae que no quería traicionar la confianza de su mejor amiga-. Pero sé qué sabor le gusta a él, lo salado.

María rápida como un rayo se despidió de todos y corrió a llamar a su chef para que le preparara dos bentos con comida salada. Después contactó con una banda para que secuestraran a Kyoko cuando acabara sus exámenes y la trajeran a un parque. Cuando todo estuvo listo María se sentó en una mesa y esperó pacientemente a su onee-sama, seguro que disfrutaría con el secuestro. Justo a las dos del mediodía los matones hicieron acto de presencia y dejaron a una conmocionada Kyoko delante de Takarada María.

- ¿María-chan? –Preguntó el primer miembro de LoveME sin acabar de creerse quién estaba sentada delante de ella.

- ¡He pensado que podríamos volver a comer juntas onee-sama! –Exclamó la pequeña entusiasmada.

- Pero no hacía falta secuestrarme, te hubiera dicho que sí –contestó Kyoko que ya se había recuperado del shock al ver que no había peligro.

- Hoy también he traído dos bentos onee-sama –siguió hablando María ignorando a Mogami Kyoko.

- Gracias –agradeció la actriz deseando que toda la comida no fuera dulce-. Itadakimasu.

Ambas empezaron a comer, y cuando María observó que su adorada onee-sama de un trago se bebía toda su botella de agua supo que esta vez tampoco había acertado.