Todo comenzó hace poco más de cuatro años cuando un ángel llamado Isabella apareció en mi puerta.
Yo era un estudiante de medicina pero una de mis más grandes pasiones era la música, especialmente la guitarra eléctrica, un día mi hermano mayor, Jasper, llegó a casa diciendo que había conocido a la mujer de su vida y que casualmente ella estaba buscando a un instructor de guitarra eléctrica por lo que él me había propuesto a mí con el único propósito de volverla a ver. Esa misma tarde el pequeño duende llamado Alice se apareció en mi casa dispuesta a tomar su primera lección.
La enana resultó ser muy agradable y bastante parlanchina, todas las tardes llegaba a mi casa y mientras practicaba no dejaba de hablar acerca de su pequeña hermana. La verdad la curiosidad empezaba a crecer en mi y esperaba algún día poder conocer a la más pequeña de la familia Swan. A Emmet, el grandulón de la familia, lo había conocido una semana antes de que Jasper y Alice se hicieran novios, hasta antes de ese día Emmet era el encargado de llevar y recoger a Alice, además el grandulón había conocido a Rosalie, mi otra hermana y la melliza de Jasper, y desde ese momento se la pasaba rondando por mi casa.
Una tarde después de que Emmet hubiera pasado por Rose y mientras le enseñaba a Alice los acordes de una nueva canción su celular comenzó a sonar y solo logre entender las palabras – muy bien aquí te veo en un rato – después de eso tuvimos que interrumpir nuestras lecciones pues Alice comenzó a parlotear acerca de su hermana Isabella y el hecho de que pasaría por ella para ir a cenar.
Estaba en la sala huyendo al par de tortolos, Alice y Jasper, quienes parecían estar comiéndose a besos en la cocina cuando de pronto el timbre sonó, pasaron unos minutos y el timbre volvió a sonar en ese momento me di cuenta de que ese par no parecía tener intenciones de soltarse para atender la puerta así que yo tuve que ir a abrir y hasta el día de hoy doy gracias por haberlo hecho pues en ese momento conocí a la pequeña Isabella Swan. Era más bajita que yo pero no tanto como su hermana, tenía el cabello largo, castaño y ondulado, su piel era pálida pero tenía un hermoso sonrojo que la hacía lucir simplemente perfecta y sus ojos, para sus ojos no había palabras, eran de un café intenso, parecían de chocolate fundido y cuando se cruzaron por primera vez con los míos sentí que podían traspasar mi alma.
Ese día conversamos un poco y me dijo cosas que aun no sabía de ella, tenía 18 años y estaba por entrar a la universidad a estudiar periodismo, estaba llegando a conocerla mejor y a pesar de que al principio ella se notaba un poco nerviosa para ese momento no quedaba rastro de ese sentimiento. Me sentía realmente a gusto con ella, pero de pronto Alice salió como remolino de la cocina y se la llevo, solo alcance a despedirme de Bella, como ella misma me pidió que la llamara, y después como un sueño ella había desaparecido.
Esa fue tan solo la primera vez que la vi, a partir de ese encuentro Bella comenzó a visitar mi casa más frecuentemente, tal vez era tan solo que Jasper había conseguido un nuevo trabajo y no podía regresar a Alice más a casa así que Bella era su nueva chofer, pero a pesar de sus razones y a pesar de que yo no era consciente a mí me gustaba verla aunque fuera por unos segundos.
Con el tiempo nos fuimos volviendo más y más unidos, yo sentía una necesidad enorme por protegerla y no dejar que nada malo le pasara, mis hermanos siempre me molestaban al decirme que sin darme cuenta me había enamorado de Bella, pero yo siempre les decía que eso era imposible, yo solo la veía como una amiga, tal vez como una hermana y esa necesidad por protegerla se debía tan solo a su naturaleza frágil y un poco torpe.
Pronto pasó un año y los Swan tenían planeado un viaje a Florida por lo que se fueron y nos dejaron solos a mis hermanos y a mí. Era tan extraño estar sin Bella, me sentía triste y solo, de mis hermanos podía entenderlo pues eran sus novios quienes se habían ido dejándolos por un mes completo pero yo, yo simplemente no tenía razón para sentirme así. Tal vez era que desde que nos conocimos pasaba todo mi tiempo libre con ella y me había olvidado de mis amigos por lo que decidí que mientras Bella estuviera en Florida yo comenzaría a recuperar mi vida y a pasar tiempo con mis amigos de la universidad.
En una fiesta la conocí a ella, a Tanya Denali, una mujer realmente hermosa, alta, con un cuerpo de modelo, el cabello por debajo de los hombros y de un tono rubio rojizo y el rostro de una barbie. Desde el momento en que la vi me sentí flechado y a la semana de conocernos ya éramos novios oficialmente.
Ese mes se paso volando y por fin lego el día en que Bella regreso a Forks, en cuanto recibí su llamada para vernos en nuestro parque sentí la necesidad de salir corriendo para verla, además también quería presentarle a Tanya y tenía la esperanza de que ellas dos también fueran amigas.
Tanya y yo estábamos en el parque abrazándonos y besándonos cuando de pronto la vi a lo lejos, en cuanto la vi corrí hacia ella, la abrace y comencé a girar con ella. Cuando terminamos de girar la tome de la mano y caminamos hacia donde estaba Tanya, estando ahí se la presente como mi novia, en ese instante pude notar un atisbo de tristeza en sus ojos, sin embargo no le di importancia pues yo estaba feliz de poder tener a mis dos chicas juntas, a mi novia y a mi mejor amiga.
Yo pensaba que tenía todo para ser feliz, tenía una novia hermosa, a mi mejor amiga y las cosas en la universidad no podían ir mejor. Pero todo eso cambión el día en que me entere que Bella se había hecho novia de Jacob Black, un mocoso que se las daba de galán y quién no me inspiraba ni tantita confianza. Cuando recibí aquella noticia me enferme de celos, mi pequeñita, mi Bella estaba saliendo con alguien que no la merecía y yo no estaba dispuesto a permitir aquello. Ese día decidí hablar con Bella para convencerla de que Jacob no era bueno para ella, pero al final todo se salió de control, yo termine diciéndole que amaba a Tanya e insulte a su novio por lo que Bella se enojó conmigo y simplemente me pidió que la dejara en paz.
Desde aquel día me aleje de Bella, por alguna razón me dolía que defendiera tanto al pero ese y la verdad no quería verla feliz con él. Además las cosas entre Tanya y yo no iban nada bien, de pronto me había dado cuenta de lo frívola que era y no me gustaba ni tantito.
Había pasado un mes desde nuestra pelea cuando Jasper me contó que Bella había terminado con Jacob porque él la había engañado, en ese momento me dieron ganas de ir a partirle la cara al mocoso ese pero sin embargo no hice nada, solo espere a que Bella me llamara para contarme, pero con lo testaruda que es nunca lo hizo. Cada día las cosas con Tanya iban de mal en peor, cada vez que me llamaba yo esperaba que la voz al otro lado fuera de Bella y cuando escuchaba a Tanya la desilusión era enorme.
Un día mi hermana llego enojadísima a mi habitación y comenzó a gritarme, me dijo que ya era hora de darme cuenta de lo importante que era Bella en mi vida y de que en realidad no amaba a Tanya, que simplemente había confundido atracción física con amor. Después de esa conversación decidí romper con Tanya pero aun no sabía cómo acercarme a Bella.
Una tarde simplemente no aguante más y sin pensarlo salí a buscarla a su casa, al llegar Alice me dijo que Bella había salido diciendo que necesitaba un tiempo a solas, yo conocía muy bien a Bella y sabía que siempre que quiere estar sola va a nuestro parque así que sin pensarlo dos veces salí disparado hacia allá. Cuando llegue la encontré sentada en una banca, me acerque a ella y comencé a pedirle disculpas por haberme comportado como un tonto, afortunadamente ella me disculpo y a partir de ese día volvimos a ser los mismos de siempre.
Las cosas entre Bella y yo no podían ir mejor, ahora pasábamos aun más tiempo juntos y a mí me encantaba estar así con ella, por otra parte Rosalie seguía insistiendo en que yo estaba enamorado de Bella y que debía darme cuenta antes de que fuera demasiado tarde, yo simplemente no le contestaba y me alejaba cada vez que mi hermana comenzaba con "el sermón". Yo no estaba enamorado de Bella, nadie mejor que yo sabía si la amaba o no y ni mi hermana ni nadie me iba a sentir lo que sentía por ella.
El tiempo pasaba muy rápido estando a lado de Bella y más pronto de lo que pensé me estaba graduando como el Dr. Edward Cullen y me sentía feliz por el hecho de haberlo logrado. En cuanto me gradué comencé a buscar un lugar donde hacer mi especialidad, yo pensaba usar los contactos de mi padre el Dr. Carlisle Cullen y quedarme en el hospital para hacer mi especialidad en pediatría pero un día todos mis planes cambiaron cuando recibí una llamada. Uno de mis profesores me había recomendado en uno de los hospitales más prestigiados de Londres y gracias a ello me habían dado una beca para irme y hacer allá mi especialidad y además me ofrecían la oportunidad de un puesto fijo al terminar. Sin dudarlo siquiera un segundo acepte la oportunidad, corrí a casa de Bella para contarle todo y a partir de ese momento tenía dos semanas para preparar todo e irme a Londres.
Dos días antes de partir a Londres decidí hacer una fiesta de despedida en uno de los clubs más famosos de la ciudad, invite a todos mis amigos y realmente la estaba pasando increíble. La mayor parte de la noche me la pase a lado de Bella, bailando, brindando y regañándola por fumar, algún día iba a convencerla de que dejara ese vicio. La noche simplemente parecía no tener fin, estaba pasando un buen rato hasta que Jessica, mi acosadora número uno, se acerco a mí y como siempre comenzó a insinuárseme, el problema era que estaba perdida de borracha así que como el caballero que soy la estaba cuidando. Finalmente mi amigo Seth llego a salvarme de la loca esa e inmediatamente regrese a mi lugar a lado de Bella solo para darme cuenta de que ella ya no estaba, Jasper me dijo que acababa de salir alegando estar cansada, yo no la podía dejar irse así y además no se había despedido de mí así que salí corriendo detrás de ella y la encontré afuera del lugar esperando un taxi.
¡Bella! – Grite mientras me acercaba corriendo hacia ella - ¿a dónde crees q vas enana? ¿acaso piensas irte sin despedirte de mí? –
Lo siento Ed, pero no puedo, no quiero despedirme de ti – y en ese momento sus ojos se tornaron cristalinos, su voz tembló y pequeñas lágrimas comenzaron a desbordarse de sus ojos. Inmediatamente me apresure a consolarla, pues si había algo en la tierra que podía partirme el alama era ver a Bella llorando.
Bells, no llores, por favor no llores además no tienes nada de qué preocuparte tu y yo siempre seremos amigos – y en ese momento pude notar como la expresión de Bella se transformo y paso de ser una de tristeza a una de furia.
¡cállate Edward! ¿Qué no te das cuenta? Ya no lo soporto más, ya no quiero ser solo tu amiga, hasta cuando me vas s seguir viendo como la hermanita de tus amigos, como tu amiguita, ¿hasta cuándo? – en cuanto termino de hablar se lanzó a mis brazos y me beso, sentí sus labios sobre los míos y se sentía realmente bien, eran suaves y dulces, pero antes de que pudiera reaccionar ella se separó de mi y comenzó a alejarse caminando. Antes de que ella hubiese avanzado mucho la alcance y la tome del brazo para obligarla a enfrentarme.
¡espera! ¿qué fue eso? – si bien todo el alcohol que había bebido comenzaba a hacer efecto aun no estaba totalmente perdido y necesitaba una respuesta a la forma de actuar de Bella, pero jamás espere su respuesta.
Eso, fui yo diciéndote que ¡TE AMO!, pero no te preocupes, no tienes que contestarme nada, yo se que tú no te sientes igual y tan solo me ves como tu amiga. Que tengas buen viaje Edward – y después de decir aquello se alejó y se subió al primer taxi que pasó. Yo simplemente me quede ahí, estático y sin poder moverme, las palabras de Bella me habían congelado, ella estaba enamorada de mí, pero se suponía que éramos amigos y los amigos no se enamoran, eso no podía estar pasando.
Pasaron dos días desde aquella noche y yo seguía sin poder asimilar la idea de que Bella me amaba. No volví a hablar con ella y tampoco quise contestar ninguna de sus llamadas, ¿Qué le decía?, simplemente no sabía cómo reaccionar, como comportarme y no quería hacerle daño. Finalmente tome la decisión de irme sin despedirme de Bella y alejarme de ella, si yo no sentía lo mismo tampoco quería hacerla sufrir y según lo último que me había dicho ser mi amiga la lastimaba por lo tanto ser amigos era algo que no podíamos seguir siendo, si para que ella me olvidara y dejara de sufrir era necesario que yo me mantuviera alejado entonces así seria.
Desde el día en que llegue a Londres comencé a trabajar como loco, estaba ocupado la mayor parte del tiempo. En mis ratos libres les escribía a mis hermanos y amigos, siempre trataba de escribirle a Bella pero cuando lo intentaba me recordaba a mi mismo que me había alejado por su propio bien, para que ella no sufriera por un amor no correspondido.
Cada día mi determinación por alejarme de Bella flaqueaba, extrañaba a mi amiga, mi confidente, extrañaba su compañía, su sonrisa, sus bromas, su olor, sus ojos, extrañaba cada parte de Bella y necesitaba saber de ella pero cuando intentaba hablar de ella con Rosalie o con Alice ellas inmediatamente cambiaban de tema, bueno al menos Alice lo hacía porque Rosalie por el contrario me regañaba y me decía que era un idiota por no aceptar lo que según ella era obvio.
El tiempo seguía pasando y una tarde mientras descansaba me puse a recordar cada uno de los momentos con Bella, desde el día en que apareció en la puerta de mi casa hasta aquel último día en que nos despedimos, recordé sus ojos, su cabello, sus labios, simplemente no podía sacarme a Bella de la cabeza. Necesitaba tener noticias suyas ¿era feliz? ¿Me extrañaba? ¿Me había olvidado? Al final esa era la razón por la que me había alejado ¿no?, ¿Salía con alguien más? ¡NO!, eso no, ella no podía, no la quería ver a lado de otro ¿pero y si ella era feliz con otro? Si era así entonces lo soportaría y es que lo único que me importaba en esta vida era su felicidad, no importaba si era con otro, no importaba mi dolor, solo importaba ella, y entonces la teoría de Rosalie comenzó a cobrar sentido. Tal vez yo de verdad amaba a Bella, por eso esta necesidad de estar cerca, de tenerla, por eso era capaz de voltear al mundo por ella, por eso era capaz de alejarme a pesar de que me doliera con tal de alejar ese sufrimiento de ella, porque la amaba, amaba a Bella con toda el alma. Pero eso no podía ser, ella era como mi hermanita, mi mejor amiga y ¿qué clase de loco se enamora así de su casi hermana?, definitivamente yo no, además aunque así fuera y yo fuera ese loco ya era muy tarde, seguro que después de 10 meses lejos ella ya se había olvidado de mi así que lo mejor era seguir como hasta ahora, lejos, además todas estas ideas podían ser tan solo consecuencia de las tatas veces que Rose me dijo que la amaba, tal vez solo estaba confundido y creía amarla, seguramente era eso, una confusión así que lo mejor era olvidarme de toda esa locura y seguir aquí con mi vida y mis planes.
Y así lo hice, me quede en Londres negándome lo obvio pero por más que lo intentaba no logre olvidarla y termine aceptando el amor que sentía por Bella. Necesitaba regresar a Forks y decírselo, ella tenía que saberlo, tal vez aun tenía alguna esperanza y ella aun me amaba. Finalmente después de un año y tres meses en Londres decidí que mi lugar no estaba ahí así que empaque todas mis cosas y sin decirle nada a nadie volé de regreso a Forks.
Cuando por fin llegue a casa todo mundo se sorprendió, me abrazaban y preguntaban por qué había regresado pero yo simplemente les respondí – mi lugar está aquí, al lado de la gente que amo – y al decir lo último voltee a ver a Rosalie quien por fin salió de su asombro y me regalo una sonrisa. En cuanto terminaron las bienvenidas subí mi equipaje a mi habitación y salí corriendo a casa de Bella, necesitaba verla, pedirle disculpas por ser un tonto y decirle que la amaba.
En cuanto llegue a su casa toque el timbre y espere, Alice salió a abrir la puerta y en cuanto me vio me abrazo y comenzó a gritar como loca.
¡EDDIE! ¿Qué haces aquí? Pensé que e ibas a quedar a trabajar en Londres –
Ese era el plan Allie, pero ya no pude más. Alice ¿Dónde esta Bella? Necesito hablar con ella por favor, dile que venga – y entonces la expresión en el rostro de Alice cambió por completo y de forma nerviosa me respondió.
Ed, lo haría pero… veras… Bella, ella no está… ella se fue, está en Francia - con esas palabras mi mundo se derrumbo, ella se había ido. La había lastimado tanto que simplemente se fue.
Oh… ok Al, nos vemos – y sin decir más me fui sin querer escuchar los gritos de Alice quien me pedía que esperara.
Llegue a mi casa y corrí a mi habitación, en cuanto llegue azote la puerta y me tire en mi cama, ella no estaba, se había ido, seguramente para olvidarme. Estaba hundido en mi miseria y no me di cuenta cuando alguien entró a mi habitación hasta que esa persona hablo.
Ed, ¿Qué pasó? – esa era Rosalie
Se fue Rose, no está. Bella no está. Tenías razón, fui un idiota, me he dado cuenta que la amo y ahora ella no está, es demasiado tarde –
Ed, cálmate por favor –
¿Qué me calme? Me doy cuenta que estoy enamorado de la mujer más maravillosa del mundo, atravieso todo el océano para decírselo y cuando llego ella se ha ido y no puedo decírselo, soy un idiota, soy un idiota, soy un idiota ¿por qué no me di cuenta antes? –
¡Edward ya basta! Ok, no voy a negar que eres un idiota pero tranquilízate. Alice me llamó y me dijo que no la dejaste explicarte. Si, Bella se fue, nunca nos dijo porque pero era obvio que te extrañaba y necesitaba alejarse por eso todos la apoyamos. Y tú, bueno tuviste que pasar más de un año sin ella para por fin abrir los ojos y darte cuenta que la amas. Pero aun no todo está perdido, todavía puedes hacer algo, ella regresa mañana y estoy segura de que su amor por ti es tan grande que te va a perdonar, porque si Edward ella siempre supo que te amaba aquí el único ciego siempre fuiste tú. Pero no te preocupes la vas a recuperar de eso estoy segura.
Después de esa conversación con mi hermana logre calmarme un poco. Bella iba a regresar y yo estaría aquí esperándola para decirle todo. Entre Rose, Alice y yo acordamos que sería yo quien recogiera a Bella del aeropuerto, todo sería una sorpresa y en ese momento yo le diría toda la verdad y tan solo esperaba que ella pudiera perdonarme.
Al día siguiente llegue al aeropuerto mucho antes de que el vuelo de Bella aterrizara, las manos me sudaban y sentía que el corazón se me iba a salir, nunca había estado tan nervioso, pero es que no todos los días estas a punto de decirle a tu mejor amiga que tu también la amas. En cuanto anunciaron el aterrizaje de su vuelo corrí al pie de las escaleras y me quede ahí dispuesto a esperarla, quince minutos después ella apareció lucia perfecta, no importaba que usara pants y el cabello recogido en una alborotada coleta, aun así para mí era la mujer más perfecta del mundo. Comenzó a buscar por toda la sala a Rose y Alice, pero a cambio se encontró conmigo, nuestros ojos se cruzaron y mientras en mi rostro apareció una sonrisa en el suyo se leía el asombro.
Corrió escaleras abajo y sin decir nada se abrazo a mí, escondió su rostro en mi pecho y comenzó a llorar, instintivamente yo envolví mis brazos a su alrededor y la abrace, al instante Bella se alejó de mí y comenzó a darme pequeños golpes en el pecho.
Eres un idiota Edward Cullen, te odio, te odio, te odio –
Y yo te amo tanto – le dije en cuanto termino de hablar
Espera – en ese momento pareció reaccionar – ¿q… que h… has dicho?
Que te amo Bella, solo quiero pedirte perdón… y… yo sé que me equivoque y no supe reaccionar hace un año pero estaba confundido habíamos sido amigos por tanto tiempo y siempre estuviste ahí para mi, incondicionalmente, y no sabía lo que era perderte hasta que estuve lejos de ti. Por favor Bella perdóname, he sido un necio y por más que he intentado ocultar y olvidar este sentimiento no he podido, te amo, más que a mi vida y ya no puedo seguir sin ti, perdóname por ser un tonto y déjame estar a tu lado, déjame demostrarte que lo que te digo es verdad –
P… pero tú te fuiste, me olvidaste, no te despediste, no me querías, no volviste a hablarme ¿por qué? – pude notar el dolor en su voz y me sentí terrible por haberla hecho sufrir
Porque fui un tonto, no me había dado cuenta de mis sentimientos por ti y pensé que si seguía buscándote solo te haría más daño y después fue por necio, no quería aceptar lo mucho que te amaba y pensé que alejándome me probaba a mi mismo que no te amaba, pero me equivoque y de verdad ya no aguanto más, perdóname Bella por favor -
Pellízcame – ¿me había pedido que la pellizcara?
¿perdón? Te estoy diciendo que te amo y me dices que te pellizque, Bells eres realmente un caso –
¿Eso quiere decir que esto no es un sueño? ¿de verdad me amas? ¿de verdad estas aquí?– ella pensaba que estaba soñando, tenía que demostrarle que esto era de verdad.
Claro que si tontita, te adoro, quiero estar siempre contigo, claro si me dejas –
Si, si te dejo, por supuesto que te dejo pero con una sola condición –
¿Cuál? – pregunte un poco confundido
Que todos los días me digas lo mucho que me amas, que nunca dejes de hacerlo y que no te vuelvas a alejar de mí porque me matarías –
Acepto tus condiciones y nunca me volveré a alejar de ti porque moriría –
Después de aquel beso regresamos a casa con nuestra familia y amigos, después de recibir un regaño y golpe por parte de Rosalie regrese a lado de mi Bella y mientras la observaba entre mis brazos no podía dejar de pensar en lo grande de mi suerte al permitirme tener a Bella a mi lado, ella era la mujer de mi vida y lamentaba mucho no haberme dado cuenta antes. Pero ahora que la tenia así, sabiendo que me ama de la misma forma loca e irracional en que yo la amor no planeo dejarla ir nunca más, planeo estar a su lado por siempre y para siempre, cuidándola, protegiéndola y sobre todo amándola.
