No quiero olvidarte
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La rubia bajó y al llegar al estudio sus ojos se llenaron de lágrimas al presenciar la figura de su hijo, allí de pie, elegantemente vestido. No pudo con su alegría y corrió a abrazarlo y darle todos los besos que le teñí guardado.
Hijo soy tan feliz de tenerte junto a mi nuevamente - Dijo la mujer mientras tocaba sus rostro con toda la suavidad y amor del mundo
Gracias madre. Estoy feliz de volver a verte. Estás hermosa como siempre
Y tu tan guapo y elegante….
Es la sangre Granchester - Dijo orgulloso el padre
Jajaja eso quisieras tú querido, pero ven hijo siéntate y cuéntame cómo estuvo el viaje
Todo bien madre
Las pregunta y amena conversación continúo hasta la hora de la cena. La familia compartió como nunca lo hubo hecho antes. La pequeña Ellie iluminó la velada de la familia. Terry veía la armonía y felicidad de sus padres y por un momento deseo para si mismo algo parecido. De joven anhelaba tanto tener su propia familia junto a Candy, sabía que ella hubiese sido la perfecta madre para esos hijos que nunca existirán.
Pasada las 10 de la noche el joven duque se disculpó y se dirigió hacia su recámara. Deseaba descansar, pero sabía que dentro de si una batalla de sentimientos crecían dentro de sí. Cómo dormir cuando se encontraba en la ciudad donde hace años la perdió, donde se acordaba de su falta de carácter y haberla dejado ir.
"Candy, mi Candy… el dolor de perderte sigue aquí" dijo el joven mientras sacaba de sus bolsillos una vieja armónica que cuidaba como el tesoro más grande existente en la tierra. Miró y la acarició suavemente mientras recordaba viejos momentos vividos con la rubia pecosa.
"Cada día es igual, Candy, sin ti es igual" - Desde el día en que se hubo dado por muerta había tocado aquel instrumento que significaba tanto para él. Simplemente le tocaba y acariciaba con la ternura y amor que la hubiese tocado a ella. La noche se convirtió en un suplicio, intentó dormir, dejar de pensar en ella, pero le fue imposible. La mañana llegó y su semblante no fue el esperado por su familia; sin embargo ellos entendían por lo que él joven estaba pasando.
Luego de desayunar el joven duque se dirigió a las oficinas de los Ardley; donde se encontraría con Albert y Archie. Luego de tanto los jóvenes hubieron pasado sus asperezas y ahora los tres eran excelentes amigos, los cuales siempre compartían con el joven duque cada vez qué visitaban Europa. Los tres se mantenían unidos por un lazo invisible y aunque no lo mencionaban, sabían que ese lazo era Candy. El amor incondicional que ellos sentían por ella de diferentes formas hacia la joven rubia.
Archie se hubo casado con Annie y era padre de dos gemelos que hacían su vida girar de felicidad, Albert recientemente también se hubo convertido en padre ya que su esposa, una joven heredera de una rica familia de Boston hubo robado su corazón 2 años atrás. Ahora los tres jóvenes se encontraban conversando de los negocios que tenían juntos. Era una increíble sorpresa poder por fin tener a Terrence en América y poder mostrarle los avances de aquellos negocios que compartían.
Al terminar de leer todos esos papeles el joven rubios se levantó y procedió a servir los vasos de whisky. Acercó el primero a Archie y al acercarse al Terry le ofreció el vaso y luego le miró a los ojos.
¿Mala noche? - Le preguntó el rubio de ojos azules a Terrence
La peor en mucho tiempo - Le contestó mirando su vaso
Debes tratar de seguir tu vida, ella si lo hubiese querido amigo
Albert no puedo… Yo no puedo olvidarla
Terry ella te amaba y sé que no le gustaría verte así. Ya son 5 años y es hora de que pienses en un futuro
Archie… ¿Ella era mi todo?, yo no puedo y no quiero olvidarla. - El joven se levantó y se dirigió a la amplia ventana, mientras su vista se perdía en un punto inexistente, sus recuerdos volvían como si hubiesen sido ayer. - Ella fue y es mi todo
Pero ya no está Terry, debes de aceptarlo y vivir feliz como ella hubiese querido que lo hicieras
Mi corazón no se resiste a saberla muerta, a saber que nunca más la verá. - Lágrimas corrían por sus ojos, dejó que rodaran libremente ya no podía seguir aguantando para si mismo el dolor que por tanto tiempo hubo guardado - Yo la dejé ir ese día, no tuve el carácter suficiente para retenerla conmigo, yo no
Terrence - Le interrumpió Albert - tu no sabias lo que iba a pasar a ese tren
Pero si yo la hubiese retenido junto a mi…
Las cosas pasadas no la puedes cambiar, debes dejarla descansar en paz, mientras la sigas atando con tus culpas, ella no lo hará
Yo la amaba Albert
Lo sé, todos lo sabemos y por ese amor es que debes darte la oportunidad de rehacer tu vida. - Terry miró al cielo y entonces supo que debía ya perdonarse por todo lo vivido y continuar con su vida.
El joven duque llegó a casa de su madre y compartió el almuerzo junto a sus padres, se sentía tan diferente y tanta paz el estar junto a ellos. Sintió que era amado y que era importante por fin para sus padres, le
Miraba y veía el gran amor que sentía el uno por el otro. Sus padres eran felices y vivían un sueño que fue interrumpido, pero que ahora continuaba como si el tiempo no hubiese transcurrido.
Luego del almuerzo se dirigieron al estudios los tres, Richard le extendió una mano a su esposa para ayudarle. Terry se dio cuenta que él buscaba el más mínimo momento para tocarla. Eleonor pidió se le llevará el té a los tres y siguieron conversando amenamente.
Elaine entró con la bandeja de té y le sirvió a todos, luego pidiendo disculpas le dijo a Eleonor que Mercedes la nueva mucama hubo llegado. La joven actriz le pidió que la hiciera pasar al estudio para conocerla y le pidió a su hijo y esposo un momento para conocer su nueva empleada y darle las indicaciones pertinentes.
Eleonor se encontraba muy pendiente a la conversación entre sus hijo y esposo cuando un suave toque en la puerta le hizo volver la mirada; al darle paso la joven Elaine entró y luego dejó pasar a Mercedes. Eleonor al verla dejo caer su taza de té manchando no solo su vestido, sino que la carísima alfombra.
Sus ojos se abrieron y de su solo salió una frase que hizo que su esposo e hijo corrieran hacia ella
¡Estás muerta! - gritó Eleonor, mientras su cara palideció y sus ojos se llenaron de lágrimas. Richard corrió a sostenerla al ver que se iba a caer
Eleonor… - Gritó Richard, pero el momento decisivo fue cuando el joven duque volteó sus ojos a lo que hubo impactado a su madre y entonces como si uno de sus sueños más imposibles se hubo hecho realidad, ella la dueña de sus días y noches estaba frente a él. La miró sin pestañear "Esto debe ser un sueño, no debo cerrar mis ojos".
Las dos jóvenes empleadas se asustaron al ver la reacción, Elaine vió con el joven hijo de su ama se dirigía sin cerrar por un segundo sus ojos a Mercedes, llegó hasta ella y le tocó la cara, para luego atraerla rápidamente a sí y abrazarla como si su vida dependiera de ello.
Richard quien aún sostenía a su esposa miraba aquella escena sin poder creer lo que sus ojos veían. Era Candy, la jovencita que le enfrentó para defender a sus hijo, la que su hijo tanto amaba y que ahora estaba aquí frente a ellos.
Candy, estás viva - Fue el susurro que salió de boca del joven duque, la abrazaba sin dejar de decir su nombre, ella no entendía qué sucedía, quería poder salir de los brazos de este extraño que le llamaba por otro nombre que no era el suyo, pero algo en su interior le decía que estaba bien.
Disculpe señores pero…- Dijo Elaine tratando de entender que sucedía con su amiga
Yo… yo me llamo Mercedes… - Dijo la joven rubia - Creó me confunden
Eres tú Candy, mi corazón siempre supo que estabas viva - Terry sin dejar de verla y tocarla por miedo a que desapareciera - Mírame soy yo Terry, Candy mírame - Ella levantó los ojos al joven que le hubo despertado tantas sensaciones con ese abrazo
