CONOCIENDO AL JEFE

Al día siguiente cuando llego a la oficina, todos tiene caras de felicidad, en eso me cruzo con Hojo y no puedo quitarme la risa de mi cara, él y la jefa vaya rollo, si se enteran que lo vi en plena acción…..mejor no, no quiero acordarme de los detalles de su encuentro cadencioso, me dirijo hacia mi escritorio y mientras enciendo mi computador veo que mi compañero se acerca a mi mesa.

-Buenos días Higurashi. – me saluda con una sonrisa amable.

-Buenos días.- le responde amablemente.

Él es un buen compañero y un tipo muy simpático, desde que llegue el primer día a la empresa ha sido de lo más encantador conmigo y nos llevamos de maravilla. Casi a todas mis compañeras que trabajan en delegaciones babean por él, no sé qué tendrá las mujeres con el que caen redonda a sus pies, en mi caso no tiene efecto, ¿Sera que a mí no me gustan los hombres empalagosos?, bueno…por lo que acabo de darme cuenta y de ver su aparatito en acción, no puedo mirarlo de otra forma mientras no hago el grito de los españoles ¡Olé matador!.

-¿Recuerdas Kagome que a la tarde hay una reunión general?- me dice sonriendo.

-Claro que lo sé – le doy en respuesta, en eso me toma del brazo y dice.

- Entonces vámonos a tomarnos un café, sé que te mueres por tu cappuccino y tostadas con mermelada de la cafetería. Sonrío ante ello y me cuesta creer que me conozca tanto, no se le va ningún detalle. Nos dirigimos a la cafetería y hacemos nuestros pedidos y nos vamos a nuestra mesa, digo nuestra porque siempre nos sentamos en el mismo lugar, a ella se nos une Jakotzu y Rengotzu, es una pareja gay con la que nos llevamos bien, ellos ni cortos ni perezosos se dan muestras de cariño, caricias en las manos, besitos en el cuello y uno que otro besito en los labios. Los cuatro estamos en una conversación amena y no sé porque, se me viene a mente el encuentro de mi amigo con mi jefa, ¡vaya revolcón de esos dos!, en eso mi amigo me saca de mi ensoñación.

-Oye Higurashi, ¿te pasa algo? - me pregunta Hojo.

- Ah?...eh…eto…lo que pasa en que mi gatito Buyo….cada día su vida se está apagando - lo digo con mucha pena y no se en que momento me pongo a llorar, en eso Hojo me abraza mientras que mis amigos gay me consuelan.

-Qué pena por tu gatito – me dice Jakotsu con cara de pena.

-Vaya, lo siento preciosa, tienes que darte ánimos – responde Hojo mientras aun me sigue abrazando.

En eso se escucha un gran alboroto por lo que separamos nuestro abrazo y nos quedamos mirando que pasa, en eso entra en la cafetería la ¡Come hombres! De mi jefa rodeada de un grupo de hombre, vaya con esta tipa de más de cuarenta y tanto, pelirroja y de ojos color rubí, piel de porcelana y de un físico envidiable no le falta la mano de Dios, solterona a flor de piel pero que no le falta para echar una cana al aire. En eso Hojo la mira y sonríe, por lo que mejor nos retiramos a nuestras oficinas a seguir con los quehaceres.

Una hora más tarde, ya estoy sacando copias pertinentes y acabar con el recurso, luego de esto me dirijo al despacho de mi jefa a dejar los documentos, antes de entrar toco la puerta y después de unos momentos escucho desde el interior la orden de entrar.

-Aquí le dejo el contrato finalizado para la delegación de Ozaka y de Kioto.

-Gracias – responde escueta mientras revisa el documento.

Me quedo parada a un lado de su escritorio para ver si necesita algo o lo que sea, la miro con detalle tiene un rostro finísimo, su pelo tomado en un elegante moño hacer ver elegante ante todos, se nota que va al gimnasio por la figura que esta tiene, en eso el teléfono del despacho suena y me apresuro para contestar.

-Oficina de la Srta. Kagura Matsudaira, le atiende su secretaria la Srta. Higurashi ¿en qué puedo atenderlo?

-Buenos días Srta. Higurashi – responde una voz profunda y totalmente fría, tiene un acento raro – Soy Sesshomaru Taisho Von Kleistet, quiero hablar su jefa.

Al reconocer el nombre como el jefe de jefes, reacciono rápidamente y le responde.

-Deme un momento Sr. Taisho por favor. En eso mi jefa, al escuchar el apellido de la persona que llamaba, suelta los papeles y casi arrancándome el auricular, me hace gestos para que salga de la oficina y con una voz melosa habla por teléfono.

-Sesshomaru…¡qué alegría saber de ti! – mientras esta sigue hablando yo ya estoy en la puerta cuando la escucho responder – Por supuesto y ¿hace cuánto que llegaste a Japón? – dice eso y suelta una risa falsa – Claro que nos reuniremos, a las dos?, perfecto, nos juntamos en recepción para almorzar. En eso cuando ya estos casi fue me llama y me pide que llame a la peluquería para que le hagan un arreglo a su cabello y de una reserva en un restaurante.

Dicho y hecho, esta sale rauda cinco minutos después de la oficina para amononarse en la peluquería, la cual llega media hora después y se encierra en su oficina, veinte minutos llega Hojo y toca con los nudillos la puerta y entra, esos dos no tienen reparos ni me quiero imaginar lo que están haciendo, cinco minutos después la puerta se abre y dicho par salen juntos, en eso mi jefa se acerca a mi escritorio y me dice.

-Kagome, ya puedes ir a comer. Y recuerda, que voy a estar con el Señor Taisho, por lo que si no llego a las cinco y necesitas algo, llama a mi celular – a lo que asiento con la cabeza, luego ellos se van y doy un largo suspiro quitándome mis lentes.

Recojo mis cosas y me dirijo hacia el ascensor, mi oficina está en el diecisiete por lo que espera un buen tramo hasta llegar al primer piso del hall principal, ya entre el piso seis y cinco, el ascensor se detiene repentinamente, se encienden las luces de emergencia y Andrea, de la sección de paquetería, se pone a gritar de histeria.

-¡Aayyy por todos los venditos santos, ¿Qué es lo que sucede, porque nos detuvimos?

-Andrea tranquilízate - le respondo – Quizás hubo un corte de energía y lo más seguro es que vuelva pronto, trata de calmarte.

-Pe..pero…cua…cuanto rato tenemos que esperar aquí?.

-No sé, no tengo ni la menor idea. Pero si te pones más histérica de lo que estas, te aseguro que no lo vas a pasar muy bien, trata de respirar y relajarte.

Diez, veinte minutos y seguimos aquí dentro del ascensor sin movernos, un empleado aprieta el botón de emergencias para ver si se dan cuenta de que estamos atrapados. Andrea y otras chicas de la unidad contable se ponen nerviosas y entran en pánico. A mí por el contrario estoy comenzando a sudar, trato de calmarme por si me pongo de igual que estas locas, no voy a solucionar nada. Lo primero que hago es amarrarme el cabello con un lápiz y después le paso una botella de agua a Andrea para que beba un poco, mismo acto hacen las demás, les doy mis dulces mentolados y se tranquilizan un poco. Pero no puedo decir de mí, ya que por dentro me estoy muriendo de nervios por salir de aquí, tomo una revista que llevo en el bolso y comienzo a darme aire ya que tengo mucho calor.

En eso, uno de los hombres que estaba en segundo plano y apoyado en el ascensor se acerca a mí y me agarra del brazo.

-¿Se encuentra bien señorita? – me pregunta el extraño y sin mirarlo le respondo.

-¿Uf!, ¿Qué te digo, te miento o te digo la verdad?

-Responde con la verdad.

En eso me giro para mirar al extraño y, de repente, me encuentro frente a un pecho cubierto con una americana color beige ni qué decir del perfume, huele muy bien, pero hay algo que me ronda ¿Cómo es que esta tan cerca de mí?, al mirar me topo con el nudo de una corbata perfectamente arreglada y a una cabeza, el rostro de un hombre de por lo menos treinta y tantos, por el tono de la luz de emergencia, el color de su cabello lo hace ver de un color azul eléctrico, es largo pero no sé qué tan largo es, sus color de ojos son verdes o eso creo y su rostro es fino para un hombre pero tiene rasgos de masculinidad en ello.

-Entre nos – le digo en voz baja para que solo él me oiga – los ascensores no me gustan y si no abren las puertas de unos momentos, voy a dar un espectáculo peor que una poseída por el demonio y…...

-¿A qué viene eso de estar poseída por el demonio?- me interrumpe el modelo de pasarela.

- Eso es perder compostura galán – le respondo si dejar de darme aire - A que comienzo a convulsionar y a parecerme al exorcista, ¡Oye, todo un espectáculo! – Sigo poniéndome nerviosa y en eso le digo -¿Quieres un dulce?- le acerco el paquetito de estos.

-Gracias – responde y saca uno del interior, pero lo que me deja perpleja es que me lo mete en mi boca, yo me sorprendo, pero ni corta ni perezosa le devuelvo el favor, metiéndole otro dulce pero en su boca, le hace gracia lo que hago ya que me recibe el dulce con los dientes y después sonríe.

Miro a mi alrededor y los que estamos en el ascensor nos estamos impacientando del porque demoran tanto en sacarnos de acá, miro la hora y llevamos tres cuarto de hora, a la porra mi hora de almorzar, tendré que conformarme con un sándwich de camino, en eso el ascensor hace un movimiento brusco y por mis nervios, me agarro del brazo del sujeto que me hablaba en ese momento y se lo retuerzo fuerte, al darme cuenta lo suelto inmediatamente.

-Perdón…..perdón, no quería apretar tu brazo – me disculpo.

-Descuida, no pasa nada – me dice en su acento raro, al verlo con más detalle, me fijo que es la primera vez que veo a alguien diferente en la empresa, así que por mi curiosidad le pregunto.

- ¿Eres nuevo en la empresa, porque nunca te había visto antes?

-No – me da en respuesta seca.

-Y por tu acento, eres?...- le pregunto.

-Soy alemán, aunque mis orígenes son japoneses, son más alemán que lo otro – ahora entiendo por qué hablaba así.

-Bueno…que les vaya bien en la final del mundial de futbol contra los brasileños – le digo divertida, pero me doy cuenta que su gesto se endurece y se pone serio.

-No me gusta el futbol, no me llama la atención – responde encogiéndose de hombros.

-Bueno… no es para tanto, solo quería darle suerte a la selección de tu país – le digo apenada.

-Gane quien gane a mí me da igual.

Aunque trato de seguir hablando mi angustia sigue, en eso siento que me da comezón en el cuello, por lo que saco un pequeño espejo y veo que se está comiendo rojo comenzando a picar.

-¡Mierda, me está dando comezón en el cuello! – a lo que comienzo a rascar, pero una mano me detiene y veo que es el.

-Si haces eso lo vas a empeorar – me dice acercándose más a mí y es que me sorprende mucho cuando siento que me sopla el cuello, su aliento toca mi garganta con tanta suavidad y una extraña sensación me envuelve, que comienzo a gemir levemente, en eso caigo en cuenta de que no estamos solos y como un balde de agua fría me cae por la espalda, tratando de separarle de él le doy las gracias.

-Ojala se apuren ya que tengo menos de dos horas para almorzar – le respondo.

-No creo que tu jefe se moleste porque te demores en comer.

-Jajajajaja, no tienes ni idea de cómo es ella y la conocieras me entenderías – le digo. En eso las luces vuelven y el ascensor hace el sonido de bajar, las que nos encontramos dentro damos saltos de felicidad, de la cual en mi alegría me abrazo a él fuertemente, dándome cuenta de ello cuando este me abraza, me percato que no me ha quitado los ojos de encima, reconozco que son bellos pero son tan penetrantes que me intimidan un poco.

Cuando llegamos por fin al primer piso, las puertas se abren y las primeras en salir raudas son Andrea y las de contabilidad, yo mantengo mi compostura por educación que mi madre me dio, en eso escucho la voz de mi jefa que más parece una cacatúa parlante.

-¡Sesshomaru, por el amor de Dios! – le oigo decir –, Cuando me mandaste un mensaje que te quedaste atrapado en el ascensor me quise morir, ¿estás bien?, ¿no te paso nada?.

-Estoy perfectamente bien – responde la voz del hombre con el que hablo conmigo antes.

De pronto, como si algo me iluminara y que me callera un bloque de hielo encima, Sesshomaru + jefa = comida, me pongo pálida al darme cuenta que con el que hable que daría un espectáculo como poseída, le metí un dulce descaradamente en la boca es nada más y nada menos que el gran jefazo Sesshomaru Taisho, ¡QUE HORROOOORRR!, mi cara esta como un tomate y me niego a mirarlo a la cara.

¡RAYOS!,¡UUUUYYYYY, pero que ridícula he quedado hoy!, deseo huir antes que se me venga el cielo encima, pero cuando estaba por escaparme alguien me toma del brazo y al voltearme veo que el jefazo quien me sujeta.

-Gracias por el dulce…..¿señorita?

-Kagome – responde mi jefa –, ella es mi secretaria.

El ahora identificado Sesshomaru Taisho asiente sin importar la cara que tiene mi jefa, ya que este tiene su mirada en mí y no en ella.

-Entonces usted es…..la Srta. Kagome Higurashi, ¿verdad? – vaya si hasta de mi apellido se acuerda.

- Ehh….si – le respondo tartamuda sin quitarle la mirada, ¡Vamos Despierta¡ y quita esa cara de boba me quita si subconsciente.

Mi jefa se cansa que no sea la atracción del momento y lo toma posesivamente el brazo al jefazo tirándole de este.

-¿Por qué no nos vamos ya Sesshomaru?, ¡Se nos hace tarde!

A lo que este la sigue, pero luego se voltea a mirarme mientras camina, yo me quedo plantada en el hall viendo como ellos se van, me doy cuenta que los ojos de él no eran verdes sino que dorados, un lindo color como oro fundido, cuando este llega a la puerta otra vez me mira antes de irse definitivamente con mi jefa.

Cuando ya no están en mi campo de visión suelto un suspiro y me digo mentalmente: "Porque tendré la boca tan suelta y no me habré quedado callada en el ascensor?".

NOTA: Espero que haya salido bien, le reitero cualquier error dármelos a conocer, aun con problemas de publicación.