N/A hola otra vez! lo siento mucho por no subir nada hasta ahora... Pero es que la universidad
Me ha tenido en pena jajaja muchos trabajos que hacer. Así que este es un post bastante largo, espero que les guste, aunque estoy segura de que hay muchos errores.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS POR SUS REVIEWS Y PORFA SIGAN DEJANDO.
Disclaimer: nada de esto es mío , todo es de la muy talentosa stephenie y falta un mes solo uno para eclipse!
Miedo
Rosalie se limpió las manos con un trapo húmedo mientras se miraba reflejada en el cristal de las ventanas para comprobar que seguía igual de impecable que siempre. Perfecta, como el cuadro que descansaba sobre su caballete. A su alrededor, otros compañeros de clase estaban también terminando sus cuadros. Y algunos eran realmente buenos. El club de arte era una de esas clases que a Rosalie realmente le gustaban del instituto, en especial porque podía explotar sus verdaderas habilidades sin que nadie sospechara demasiado de su condición.
es bellísimo- dijo alguna humana tras su espalda- el parecido es exacto
Curiosa, se giró rápidamente para ver cómo la chica, que había estado mirando su cuadro se sonrojaba y volteaba la mirada con apuro. Un intento de sonrisa cruzó sus labios, ya lo sabia, pero siempre encontraba refrescante que la elogiaran.
a ver qué tenemos por aquí- dijo la profesora acercándose a su caballete con aire distraído- ¡un autorretrato!- exclamó con deleite cuando vio su rostro sobre el lienzo.
es que pienso que es mejor pintar lo que se conoce, señorita Spencer- dijo Rosalie fingiendo ingenuidad.
muy bello, señorita Hale, muy bello.
La maestra siguió su recorrido por los retratos de los demás, hasta que sonó el timbre, todos empezaron a recoger sus cosas, pero el sonido de la garganta de la señorita Spencer los detuvo un momento.
Antes de irse, chicos, quisiera comentarles que hemos sido invitados por una escuela de Seattle que realizará exposiciones de arte de estudiantes de todo Washington así que seleccionaremos los mejores esta semana para enviarlos el viernes que viene.
Los humanos se emocionaron tanto que Rosalie creyó que iba a vomitar, aunque naturalmente, eso seria imposible. En la puerta, como siempre, Emmett la esperaba con una sonrisa, haciendo que las pobres chicas que salían casi tropezaran al verlo. Ella le devolvió la sonrisa, esta era una mañana particularmente larga así que se alegró de tener por fin una clase en común con su esposo.
Me gusta como sonríes siempre después de arte, te ves más feliz- comentó él tomándole la mano y dirigiéndose a la clase de español.
Rosalie asistió al resto de las clases y tomo todas las notas, como siempre, sin embargo, su atención no estaba ni de cerca en la clase, al fin y al cabo todo eso ya lo sabía al pie de la letra, al contrario, tenía cosas mucho mas importantes en que pensar, por ejemplo en la confusión de sentimientos que tenía por el comentario de la maestra Spencer, por supuesto que le gustaría asistir a la exposición y mostrar su arte, pero le resultaba muy incómodo el solo considerar que estaría rodeada de muchos humanos sola, sin nadie de su familia con ella. Ella jamás se había ausentado demasiado tiempo de los Cullen, y menos aun de Emmett, le daba pánico.
Como era de esperarse, su nombre apareció dos días después en la lista de los alumnos que irían a Seattle, no dijo nada, pero estaba segura de que sus hermanos ya se habían enterado, para cuando llegó el almuerzo, ya Emmett la esperaba sonriente en la puerta del laboratorio de química, se veía muy emocionado, lo que hizo a Rosalie reprimir un rugido en la garganta, ¡qué exasperante!
Felicitaciones- fue lo primero que dijo al verla.
Rosalie aspiró profundo, lo cual fue un error, hacía demasiado que no cazaba. Dejando de lado el amargo sabor de la ponzoña en su boca, miró a Emmett como si quisiera golpearlo, muy típico de ella.
Si no te importa, no quiero hablar de eso.
Intentando controlar el súbito ataque de ira que se avecinaba, Rosalie comenzó a caminar hacia la cafetería sin preocuparse por si Emmett la seguía o no. Cuando entró en el enorme espacio del comedor, donde todos hablaban y se reían, su aura destilaba tanta ira que muchos se giraron para verla, embelesados, pero por primera vez, ni siquiera le importó.
Necesito las llaves del auto pensó antes de llegar a la mesa donde siempre se sentaban.
Edward se levantó y se las ofreció, si hubiese podido salir corriendo a velocidad sobrehumana sin exponerse, lo habría hecho, pero con tanta gente mirándola, solo quedaba ir a un paso humano rápido, si es que acaso podía ser considerado rápido.
Esa tarde, después de ignorar a sus hermanos de camino a casa, Rosalie decidió que necesitaba un consejo, no le gustaba mucho aceptar que necesitaba ayuda, o que no era tan segura de sí misma como se mostraba, pero ya no sabía que mas hacer.
Se detuvo un momento frente a la puerta del estudio, donde Carlisle leía un libro, el impulso de girar sobre sus talones y no hablarle era casi irresistible, pero se obligó a tocar suavemente la puerta.
Adelante- respondió él tan formal como siempre.
Carlisle, ¿tienes un minuto?
Él asintió confundido, no era común que Rosalie viniera para hablarle de algo importante, por lo general se guardaba todas esas cosas para ella misma, o para Emmett.
Supongo que ya sabes acerca del viaje a Seattle.- el asintió sonriendo, como dándole animo.
Felicitaciones, Rose. Tus pinturas siempre han sido las mejores, pero supongo que no vienes precisamente para informármelo.
La verdad es que, estoy pensando en no asistir.
¿ por qué? A mí me parece una gran oportunidad de hacer algo diferente.
Rosalie sintió que un sollozo se atascaba en su garganta, no sabía por qué, pero se sintió repentinamente avergonzada de sí misma. Así que solo pudo mirar el suelo para ocultar sus emociones.
Tienes miedo.
No era una pregunta, era un hecho y Carlisle la entendía perfectamente, a veces era difícil enfrentarse ante la sed. Con una débil sonrisa, se levantó de su asiento detrás del escritorio y e acercó a Rosalie, puso una mano en su hombro y le dio un ligero apretón.
La verdad, no veo porqué habrías de tener miedo, tu record es intachable y lo sabes. Estoy seguro de que podrías resistir hasta las tentaciones más grandes, pero debes confiar en ti misma, si te dejas llenar de temores no lograrás nada, además, son solo dos días.
¿Pero y qué pasa si alguno de los alumnos sospecha algo? Se darán cuenta de que nunca comemos. Es muy arriesgado.
Carlisle sonrió.
Es tu decisión, Rose, pero yo realmente no veo ningún peligro, podría ser muy divertido, piénsalo.
Esa noche, Rosalie se encerró en su cuarto y no habló con nadie, ni siquiera con Emmett que parecía desesperar cada vez más conforme amanecía. Se paseaba por la habitación de un lado a otro mientras ella permanecía inmóvil junto a la ventana mirando a lo lejos, con la mirada perdida en el pasar del río.
Rose…
Emmett tocó con el dorso de su mano la mejilla de su esposa, había cerrado los ojos y seguía sin moverse, de hecho, dudaba que estuviera respirando, se veía tan preocupada, y él se sentía un inútil por no poder ayudarla.
Llevas mucho tiempo ahí, en qué piensas, linda.
Ella solo se recostó contra su abdomen y lo abrazó por la cintura con mucha fuerza.
Ya había tomado una decisión, pero tenía miedo de que fuera la incorrecta.
Voy a ir, Emmett.
Ya lo sabía, es lo mejor que puedes hacer, Rose, vas a ver que no es nada difícil.
Tres días después, Rosalie y los demás humanos que estarían en la exposición entraron en el hotel, todas las chicas parloteaban acerca de conocer otros muchachos y de salir de compras, pero lo único en lo que Rose era capaz de pensar era en la que sería su compañera de habitación y las dudas la carcomían, a pesar de saber que su autocontrol era casi tan perfecto como el de Carlisle, ella solo deseaba con todas sus fuerzas que ese viajecito escolar no fuera a terminar en un desastre.
La maestra los asignó por orden de lista, lo cual fue un alivio, porque ella sabía que si se tratara de escoger a una amiga, al final, Rosalie quedaría sola, eso era una de las cosas que más le asustaban, pero que jamás se atrevería a admitir en voz alta.
Está muy bien este hotel ¿no es verdad? – comentó Sally, la chica con la que había sido asignada como compañera de habitación, era una chica linda, seguramente saldría esa noche con los demás y la pasaría bien, por lo menos, llegaría lo suficientemente cansada como para no preguntarse si Rosalie en realidad dormía.
Si, las habitaciones son bonitas.
Nada comparado con uno cinco estrellas, por supuesto, pero qué más podemos hacer.
En ese momento, uno de los chicos se asomó por la puerta, se veía muy seguro de sí mismo, como si estar lejos de casa lo hiciera más interesante.
¿vienen a tomar algo, chicas?
A Rosalie ni la miró, estaba claro que la que le interesaba era Sally, además, ella estaba segura de que de solo pensar en Emmett era suficiente para que el muchacho mantuviera su distancia.
Yo no voy- anunció Rosalie armando su fachada- la verdad es que anoche no dormí nada y tengo mucho sueño.
¿estás segura? Mañana estaremos todo el día ocupados y no vas a poder salir.
Rosalie sonrió al menos estaban siendo amables con ella, en la escuela ni siquiera le hablaban.
Fingió un gran bostezo.
Lo sé, pero en realidad estoy muy cansada.
Tú te lo pierdes. Nos vemos en el lobby.- le dijo el chico a Sally y salió.
Cuando todos se fueron, Rosalie se permitió relajarse, no tenía que fingir más, siempre y cuando se quedara en la habitación. Sacó el libro que había llevado en su bolso y se sentó frente a la ventana, su lugar favorito para leer. A las nueve, escuchó que llegaban todos, por lo que se apresuró y se metió entre las cobijas, por suerte, todos fueron a una habitación tres puertas más allá de la suya.
Suspirando, tomó su libro y continuó, mejor era quedarse en la cama, levantaría menos sospechas. Cuando pensó que moriría de aburrimiento mientras se permitía escucharlos a todos divirtiéndose y se sentía enormemente desdichada por no poder vivir algo como eso, sonó el móvil. Contestó sin mirar el número, suponiendo que sería Esme extrañándola.
Hey, nena, ¿qué tal el viaje?- Rosalie sintió una ráfaga de alegría recorrer todo su cuerpo, esto definitivamente no lo había esperado.
Emmett, amor, no esperaba que llamaras.
Hablaron por teléfono hasta que Sally volvió a la habitación, él la hizo reír mucho contándole sobre el juego de beisbol que habían tenido esa tarde, lo necesitaba mucho, saber que él la extrañaba tanto como ella la hacía sentir mejor, ahora sabia que se podría enfrentar a cualquier prueba mientras él estuviera, en algún lugar, amándola y extrañándola. No importaba si tenía que pasar demasiado tiempo con los humanos, valía la pena si con eso, Emmett estaría esperándola al volver a casa, él y toda su familia.
Cuando Sally despertó, Rosalie estaba ya en el baño, a ella en cambio, le dolía la cabeza por los tragos de la noche anterior y, aunque la habitación estaba en penumbra, la poca luz de la mañana le hacía doler los ojos.
Esperó hasta que su compañera salió del baño y casi boqueó cuando la vio usando un vestidito salmón con mallas negras y tacones, no habría forma alguna de que ella pudiera lucir así, ni siquiera con la ropa de diseñador que Rosalie Cullen usaba, no había dudad de que eran demasiado hermosos los cinco hermanos.
Buenos días Sally- dijo Rosalie obligándola a concentrarse.- no te sentí llegar anoche.
Sally rió, la había pasado muy bien con uno de los chicos del otro instituto, se llamaba Austin y era muy guapo y encantador.
Te hubieras divertido muchísimo anoche, es una lástima que te quedaras durmiendo.
Terminaron de arreglarse y, para su infinita sorpresa, Rosalie la ayudó a maquillarse. Eso nunca se lo creerían de vuelta en Forks, que uno de los Cullen compartiera con alguien que no fueran sus hermanos, era casi imposible.
La exposición fue fantástica, todos admiraban sus obras y las de sus compañeros, en especial los retratos de Rosalie, tan hermosos como ella, fue una de las mejores experiencias de su vida, poder asistir a ese viaje.
Eran las seis de la tarde cuando Sally salió en busca de Rosalie, la señorita Spencer la necesitaba. La encontró en el lobby, mirando por la ventana.
La señorita Spencer te necesita. Dice que por favor vallas al comedor.
Rosalie estaba por contestarle cuando las dos vieron atónitas como una enorme y lujosa motocicleta se estacionaba justo en frente, a Sally le pareció escuchar que Rosalie aspiraba con fuerza, pero no estaba muy segura. Entonces, la rubia se dio vuelta y se apresuró hacia puerta, donde el hombre se estaba bajando de la moto, y la dejó allí, observando. El hombre se quitó el casco, era Emmett. Rosalie se lanzó a sus brazos y se besaron ferozmente, como si llevaran meses sin verse.
Sally sonrió, habían rumores en la escuela de que ellos, al igual que Alice y Jasper eran más que hermanos adoptivos, pero ella jamás lo había creído del todo, sin embargo, verlos juntos era intoxicante, como si fueran un par de ángeles que estuvieran destinados a estar juntos, los vió abrazarse por largo rato y se alejó de la ventana sonriendo, no le contaría nada a sus amigas, ellas no entenderían el amor que había visto en ese abrazo, no entenderían la manera en que se veían a los ojos, con un amor que, ella dudaba , alguien más fuese capaz de sentir.
