Yesterday
Sumary: Ren Tao solo volvió para pedirle el divorcio a la tímida e inútil de su esposa pero nunca se esperó encontrarse con que ella había cambiado… radicalmente. Ren/Tamao
2. Tiempo Juntos:
Ren miraba su reloj molesto de rato en rato ¿Dónde demonios se había metido esa maldita mujer? Su abogada conversaba tranquilamente con Jun mientras esperaban que Tamao se presentara a la reunión para la que estaban retrasados media hora. El peliviolaceo ya se sentía capaz de matar a alguien cuando vio la figura de la pelirosa acercarse, Ren apretó los puños para mantener su enojo pero sus ojos recorrieron el cuerpo de su esposa que usaba un vestido pegado azul intenso que la hacía lucir elegante, sofisticada y muy hermosa, raramente venía sola sin su abogado.
-Muy tarde-dijo Ren molesto, Tamao rodó los ojos y sonrió.
-La belleza lleva tiempo, Ren-le dijo con retintín para luego pasarlo de largo, Ren volvió a apretar los puños, no debería importarle tanto lo que ella haga pero se sentía afectado y no sabía muy bien por qué. Tamao se quedó delante de la abogada de Ren y sonrió con desdén- Anna Kyouyama-pronunció despacio y con frialdad sin perder su sonrisa.
-Tamara-dijo la rubia, Ren la miró interrogante y Tamao rió entre dientes.
-Siempre me alegra tener una fan-dijo con burla, Anna solo se encogió de hombros con frialdad.
-Acepto lo bueno-contestó, la pelirosa pasó por su lado para entrar a la sala de reuniones y le susurró:
-Lástima que hayas dejado ir a algo muy bueno-Anna se detuvo de improviso con los ojos dilatados, la pelirosa siguió caminando de frente sin prestarle más atención y la rubia se recuperó rápido y los siguió. El juez estaba sentado en el centro y Tamao y Ren se sentaron frente a frente.
-¿Su abogado, Sra. Tao?-Tamao hizo un pequeño gesto de disgusto y luego sonrió encantadoramente.
-Ha sufrido un retraso, su señoría-contestó-¿Podríamos esperarlos unos…?
-¡Llegué!-la puerta de la sala se había abierto dándole paso a un atractivo hombre de cabellos castaños, el hombre entró disculpándose y su mirada se cruzó con la de Anna que se había quedado paralizada en su asiento, el hombre estrechó un poco los ojos pero igual siguió sonriendo y se sentó a lado de la pelirosa.
-Mi abogado, Yoh Asakura-presentó Tamao con orgullo.
-Lamento la tardanza-dijo el castaño sacando de su maletín los papeles del divorcio-mi cliente quiere que se reconsidere la cantidad de dinero acordada…
-Un momento, Sr. Asakura-dijo el juez-primero vamos a aclarar algo ¿Desde hace cuánto están separados?
-Cinco años-respondió Tamao con rapidez.
-¿Y fue por mutuo acuerdo?-Tamao y Ren se miraron, la sonrisa se podía ver en los ojos de la pelirosa y el peliviolaceo entrecerró los suyos como advertencia pero para el juez fue suficiente-Así que su esposa, Sr. Tao puede acusarlo a usted de abandono de hogar y quedarse todo pero intenta mantenerse cooperativa y ofrecerle un arreglo ahora solo nos falta que usted sea cooperativa, Sra. Tao-la pelirosa miró al juez sorprendida, el hombre escribió algo en una hoja oficial, firmó, puso su sello y luego los miró con una ligera sonrisa-Yo creo que los matrimonios son sagrados y deberían ser irrompibles pero a veces las diferencias son muchas; sin embargo, ustedes han estado separados por años, sus actitudes pueden haber cambiado y sus diferencias desaparecido…-ni a Tamao ni a Ren les gustaba hacia donde iba esto-así que los sentencio a pasar seis meses juntos si después deciden divorciarse de todas maneras los divorciaré pero antes habrán agotado todas sus opciones-cuando ellos intentaron protestar golpeó con su mazo-¡He dicho!-el juez se levantó y recogió los papeles, se disponía a salir de la sala cuando se volteó hacia ellos-si me entero que no viven juntos y que no lo están intentado verdaderamente haré que este juicio sea interminable-los presentes lo miraron con temor, el juez sonrió y salió.
-¡No puedo creerlo!-exclamó Tamao mientras salían, estaba furiosa, Yoh pasó un brazo por sus hombros y trató de reconfortarla, Anna no parecía inmutarse y Ren solo estaba molesto y se desahogaba con la pobre de Jun que solo suspiraba ante el ataque de su hermano.
-¿Qué sucedió?-Tamao miró a Lyserg que se acercaba a ellos, siguió cruzada de brazos mirando el piso, estaba demasiado molesta-¿Tammy?-la pelirosa lo miró con un pequeño brillo infantil en sus ojos que sorprendió a Ren, luego bajó la mirada incómoda al piso.-¿Yoh?
-Esto no te gustará-dijo el castaño, Ren entrecerró los ojos mirando al tipo de cabello verde, no le gustaba para nada ese sujeto.
-¿Qué tiene que ver él acá?-preguntó en dirección de su aún esposa y ella levantó instantáneamente la cabeza lanzándole una mirada tan envenenada que el peliviolaceo casi pensó que era otra persona y no la dulce esposa que solía tener.
-Tú no eres nadie para decidir si él tiene que ver o no, él está conmigo, punto.
-¿Eso significa que puedo alegar adulterio?-preguntó Ren con ironía.
-Jamás he sido infiel-declaró Tamao por lo bajo y él la miró sorprendido, la pelirosa se sonrojó levemente y se giró hacia Yoh y Lyserg.
Tamao se desplomó sobre su sofá cuando llegó a su casa, Ren estaría en su puerta en una hora con una maleta con sus cosas porque desde ahora su departamento sería su "nidito de amor", se tragó el grito que quería escapar de su garganta y se tapó la cara con las manos ¿Por qué tenía que pasarle eso a ella? ¿No había sufrido bastante ya? Suspiró, fue a darse un relajante baño porque sabía que a partir de ahora tendría que tener todas sus defensas arriba, no dejaría que el desgraciado de Ren Tao volviera a romperle el corazón.
Ren guardó todas sus cosas con la mayor lentitud posible sintiéndose muy estúpido por hacerlo pero quería dilatar lo más posible el momento de ver a Tamao, no quería estar cerca a esa mujer que ya no era la abnegada, dulce y tímida esposa que había tenido, ahora era una mujer frívola, elegante, desconfiada que no deseaba tenerlo cerca. De todas maneras ¿Qué importaba eso? Pronto estarían oficialmente separados y no tendrían que volver a verse nunca más.
Recordó el momento en que le dijeron que se casaría con ella, soltó mil maldiciones y la insultó de todas las maneras posibles mientras ella solo se quedó ahí con la cabeza baja y las manos juntas sobre su regazo. Se mudaron a los Estados Unidos luego de su boda, Ren aceptaba que ella le complacía cuando al sexo se refería pero había algo que le resultaba desagradable ahí y era el sentimiento que ella parecía proferirle, nunca le había dicho nada pero Ren lo sabía, eso le hacía muy incómodo el convivir con ella. Tomó la decisión de irse un año después de su matrimonio, sentía que últimamente ella intentaba decirle algo y deseaba con todo su ser evitar tener que esas escuchar esas estúpidas palabras, así que empacó sus cosas, le escribió una carta y regresó a China. Claro que se ganó un montón de problemas al llegar, su hermana Jun había querido asesinarlo cuando supo lo que había hecho (incluso llegó a tirarle varias cosas con una puntería increíble) y se mudó a América para apoyar a Tamao, él nunca preguntó cómo estaba Tamao cuando hablaban y Jun tampoco le dijo nada sobre ella algo que agradecía, no quería saber que esa mujer tan amable sufría porque eso solo lo haría sentir culpable.
-¿Estás listo?-preguntó Jun entrando al cuarto, Ren suspiró y asintió. Se puso lentamente la chaqueta mientras seguía pensando, aún no entendía muy bien el cambio de Tamao, está bien que se haya sentido herida pero su cambio era demasiado radical como para pensar que había solo su abandono lo que lo había causado, ahí había algo más. Ren se giró a mirar a su hermana que lo esperaba en el salón, recordó lo que dijo ayer "yo vi todo el horror que vivió después y como cambió", el peliviolaceo sabía que esa era la clave para deshacerse de una vez por todas de la pelirosa sin perder ni su dignidad ni su dinero.
Tamao volvió a maldecir el estúpido timbre cuando éste interrumpió su relajante baño, se envolvió con la bata de baño y salió molesta a abrir la puerta, ahí se encontraba su mejor amiga con el malhumorado de su hermano, Tamao le sonrió a Jun con alegría y la dejó pasar, Ren a veces se sorprendía que a pesar del cambio tan radical la pelirosa mantenía algunas actitudes igual, como, por ejemplo, la alegría de ver a su hermana.
-Tu cuarto está al fondo a la derecha-dijo la pelirosa con tranquilidad, había decidido que lo mejor era llevar la fiesta en paz pero si Ren decidía armar guerra, ella no se quedaría atrás. Ren solo pasó de frente sin contestar a dejar sus cosas, llegó a la puerta y trató de abrirla pero estaba con llave.
-Está cerrada-dijo con irritación cuando regresó, Tamao rodó los ojos.
-Dije la derecha-replicó mientras iba ella misma a enseñarle la habitación-mi cuarto está a tu lado y el cuarto que intentaste abrir está restringido-le dijo y regresó con Jun ¿Restringido? Tamao había dicho algo muy malo para ella porque ahora había despertado su curiosidad.
Jun se fue a la media hora siguiente a pesar de que Tamao le había rogado con la mirada que se quedara, la pelirosa no demostraba el nerviosismo que le creaba el que Ren estuviera viviendo bajo su mismo techo pero había madura, no iba a sonrojarse como una niñita delante de él. Fue a su cuarto a cambiarse de ropa y se puso un vestido negro corto atado al cuello, hoy tenía que ir al club.
-¿Saldrás?-preguntó Ren cuando la vio buscar sus llaves por la sala.
-¿No es obvio?-le respondió ella de malas pero enseguida se calmó "La fiesta en paz, Tamao" se recordó-Iré al club-contestó con un tono más pacífico, Ren la estudió con la mirada luego se levantó del mueble.
-Iré contigo-declaró, ella lo miró sorprendida luego enfrió su semblante y se encogió de hombros saliendo por la puerta con el peliviolaceo detrás. El camino hacia el club fue silencioso pero extrañamente no incómodo, era como cuando salían a algún lado en su tiempo de casados (no es que salieran a muchos lados) siempre habían sabido que las palabras solo eran incómodas entre ellos y el silencio era preferible. Cuando llegaron Tamao se quedó un momento en el carro mirando sus manos luego alzó la vista decidida.
-Escucha-le dijo con voz calma-como vamos a tener que estar juntos durante seis meses será mejor que se acostumbren a vernos juntos por aquí porque vengo muy seguido, trabajo aquí-eso era un detalle sorprendente, pensó Ren-así que simplemente caminemos por la alfombra, iré tomada de tu brazo y no dirás nada a ningún periodista, ¿sí?-Ren la miró con una ceja alzada arrogantemente.
-¿Por qué se supone que haría eso?-le preguntó con desdén, Tamao endureció su mirada.
-Porque varia gente de tu círculo social viene aquí y hace tratos conmigo, puedo arruinarte varios negocios, Ren, no querrás tener problemas conmigo-gruñó, Ren apretó los puños y salió del auto, Tamao salió también y se acercó a él, el peliviolaceo le ofreció el brazo sin decir nada y ella suspiró de alivio, puede que se haya mostrado muy fuerte pero Ren siempre sería más fuerte que ella aunque no le gustara. Los periodistas se les acercaban pero Steve los apartaba de su camino, Tamao solo sonreía y seguía caminando con mucha elegancia para alguien que antes había sido bastante torpe.
-¡Ren Tao!-la pareja se giró y contempló a dos hombres muy atractivos que se acercaban a ellos, uno era el hermano gemelo de su abogado, Hao Asakura; y el otra era también guapo, de cabello azul bien peinado y con los ojos del mismo tono de azul, era Horokeu Usui, socio y amigo de la infancia de Ren.
-Ha pasado tiempo-dijo Ren con una sonrisa irónica, Tamao sonreía con cortesía.
-Tú desapareciste-dijo Hao luego se giró hacia Tamao-tan hermosa como siempre, Tammy-dijo besándole la mano, ella le sonrió complacida por el halago, Ren frunció el ceño y apegó un poco a la pelirosa hacia su costado, ella se sorprendió levemente pero luego transformó su rostro a uno de mucha calma.
-Supongo que conoces a mi esposa-le dijo el peliviolaceo a Horo que asintió estudiando a la muchacha con la mirada, Tamao no recordaba muy bien cuando era que lo había visto.
-Un placer volverla a ver-dijo él y ella lo recordó con desagradado, era él el hermano de la zorra que siempre intentaba colgársele encima a Ren cuando estaban en China, recordaba cuan aliviada se había sentido al haberse mudado a Estados Unidos y que ella se quedara.
-¡Tamao!-era Lyseg que se acercaba a ella- es tu turno-ella asintió, se giró hacia los demás y dio una sonrisa de cortesía.
-Debo excusarme, espero que disfruten del show-Ren la miró fijamente y ella le devolvió la mirada-tengo que trabajar-le susurró-te alcanzaré luego en el salón de la otra vez-el peliviolaceo asintió y ella se fue siguiendo a Lyserg.
-Tu esposa se ha vuelto más hermosa-comentó Horo mientras entraban hacia el club en sí, se fueron hacia la zona privada en el segundo piso desde donde podían ver todo el escenario y la pista de baile. Ren le frunció el ceño y Horo se rió.
-¡Buenas noches, buenas noches!-Lyserg había salido al escenario-hoy les tenemos a un gran grupo, por favor aplaudan a: ¡Ariztia!-la multitud hizo mucho ruido, el piano empezó a sonar junto con las guitarras y las luces enfocaron a un hombre.
He dicho en silencio
He caído mal
Que me han disparado
Con balas cargadas de rabia y frustración
Por ser como yo soy.
Que me han lastimado
De niño a mayor
Comiéndote penas, pecados
Las deudas de tu progenitor que no te preguntó.
Ya no quiero que qué me digan
Que debo y que es lo correcto
Que el trabajo y que la mentira
Yo quiero sobrevivir.
-¡Un aplauso para Tamara Stone!-gritó el cantante y Ren se quedó boquiabierto al ver salir a su esposa al escenario cantando.
Y a veces me parece un poco extraño
Dar tanta explicación a los demás
Que te digan que se dice que comentan
Que ya no eres igual, que estas peor.
Y a veces me parece un poco extraño
Que nos preocupe tanto el qué dirán
Si al final a quien le importan tus historias
Si te creen feliz o no y hacer feliz.
El tipo volvió a cantar pero el peliviolaceo no podía quitar la mirada de su esposa, así que era por eso que Anna la había llamado Tamara, ese era su nombre de artista; conocía ligeramente que Tamara Stone se había vuelto una cantante muy reconocida pero nunca le había interesado nada de esas cosas así que prestó atención pero ahora que veía que esa cantante era su esposa no podía creerlo. Tamao alzó su mirada en ese momento y miró directamente a los ojos de Ren.
Ya no quiero que encuentren
Quiero ser feliz…
Bien, al parecer su esposa tenía muchos secretos y Ren descubriría cada uno de ellos.
Letty Malfoy.
