Hola!

Perdón por la tardanza pero hubo demasiado trabajo, tuve que salir de la ciudad y el tiempo no parecía alcanzarme

para escribir. Lo pongo mas tarde, lo se, pero aquí esta el segundo capitulo. Dije que seria algo sencillo pero mi cerebro insiste en complicarlo todo...

De nuevo espero les guste y si se animan a hacer comentarios se los agradezco mucho.

Felices vacaciones para los que puedan disfrutarlas T-T

Sigo trabajando en Armaduras y secretos...

Capitulo: 2 Si paseas por el cielo con un dragón…

Bueno… No era realmente un paseo, sino que Shiryu para demostrarle que esa niña, Saori Kiddo estaba realmente capacitada como la encarnación de la diosa Atena, no dudo en sacrificarse para atraparlo y derrotarlo. Ambos estaban a punto de quemarse en la atmosfera y Shura no iba perdonarse el que el joven dragón muriera para hacerle entender la verdad. Ya que él, quien tanto creía que la fuerza era justicia fue derrotado. Se dio cuenta de que ya no era posible justificar sus acciones. No tenía pretexto alguno, asesino a muchos, inclusive a quien protegió a Atena, fue un aliado de la mayor mentira de todas y aun así se decía ser justo… pero al menos dejo su Excalibur a cargo de Shiryu y lo regreso al santuario. Ahora él mismo podría quemarse en el espacio de manera que ni siquiera una pizca de su traicionera existencia permaneciera en ella.

-Aioros, espero que puedas perdonarme. Atena, perdóneme.

Cerro los ojos en espera de que su conciencia desapareciera, cuando de pronto, su cuerpo cayo abruptamente y sintió un fuerte recorrer todo el cuerpo, no traer protección de su cloth siempre era molesto, había olvidado esa sensación. "Pero oye, ya no debería sentir dolor si estaba muerto ¿no?"

Abrió los ojos y lo primero que miro fueron los ojos de una jovencita de mirada fiera.

-No sé quién eres, pero estropeaste mi entrenamiento. – dijo Clarisse La Rue y sin dudarlo ataco con su lanza, Shura esquivo con habilidad las acometidas de la chica rodando primero a los lados y la primera oportunidad se puso de pie mientras seguía esquivándola.

Analizaba el lugar, los gritos y el alboroto le recordaron un momento al santuario, pero no podía estar ahí, la chica era una gran guerrera sin duda por la forma en que atacaba, pero no llevaba mascara al igual que varias otras más, de diversas edades. Además, casi todos ahí tenían una prenda en común, una camiseta naranja que decía: Campamento mestizo.

Todo era muy extraño, estaban en medio de un bosque muy lejos del santuario. Clarisse se enfadó de que el nuevo semi-dios solo supiera esquivar y le lanzo a los pies una espada.

-¡Vamos tómala y defiéndete!

Shura supo que no podía esquivarla más, pero sin ninguna razón y con la prohibición de Atena de usar armas no iba a atacarla así.

Él se quedó quieto, con una postura defensiva pero dispuesto a mostrar que un santo de Atena solo peleaba con sus puños.

-De acuerdo… sin armas, pero esta vez vas a pelear realmente - Clarisse pareció entender lo que sucedía y lanzo lejos su propia lanza.

No hubo tiempo de más, se abalanzó contra él y ataco de manera fiera y rápida. Y entonces Shura se vio en dificultades. No le quedó más remedio que reconocer que ella estaba cerca de llegar a un nivel que podía rivalizarle.

Pero también, Shura tenía más experiencia, solo ocupo un par de golpes certeros para dejarla inconsciente mientras muchos otros a su alrededor gritaban y lo animaban.

Deathmask llego al lugar y se asombró al verlo, ese iba a ser un problema… si Shura fue vencido significaba que los santos de bronce habían logrado pasar hasta la décima casa e iban ganando. Trato de acercarse más a él, pero Quirón ya estaba en el lugar y mejor decidió regresar a la cabaña mientras lo veía de nuevo.

Quirón alzo la voz para dejarse oír sobre las voces de los campistas que rodeaban a Shura y se dirigió a él con voz firme.

-¿Cuál es tu nombre Santo de Atena?

-Shura de Capricornio – Respondió con firmeza, ocultando su asombro de ver un centauro frente a él.

-Acompáñeme y le explicare su situación. Los demás sigan en sus entrenamientos.


Muchos se quedaron sin entender, pero se dispersaron mientras murmuraban lo que acaban de ver, excepto Leo Valdez quien se acercó a Percy y Annabeth quienes no se veían tan asombrados por lo sucedido.

-¿Que es un santo de Atena? Me lo quieres explicar Annabeth.

-¿Por qué quieres que yo te lo explique?

Leo se sonrió mientras armaba un artefacto con rapidez en sus manos – Porque no te ves tan extrañada ante lo sucedido y "Santo de Atena" tiene implicado el nombre de tu mamá.

Ella fijo sus ojos grises en el -No puedo decir nada hasta que Quirón lo autorice, Leo. No me hagas repetirlo.

-De acuerdo y yo que iba a permitirte probar mi nuevo invento…

-¿Y qué es lo que hace Leo? -le pregunto Percy divertido. ¿No es otro artefacto peligroso?

Leo miro el pequeño conjunto de alambres y engranes y lo guardo de vuelta en su cinturón de herramientas -En realidad no lo sé, pero en la cabaña de Hefesto ya no hay maldiciones.

Percy murmuro - No sé cómo pudiste terminarlo mientras veíamos la pelea de Clarisse, pero será mejor que lo pruebes en otro lugar, para estar más seguros.

-Tienes razón, pero quiero saber lo que pasa, ¿Por favor?

-No más que yo Leo, no más que yo – Annabeth tembló de frustración y empezó a alejarse.

Percy se quedó atrás y le dijo a Leo -Ella está realmente preocupada por su mamá, y no podemos hablar ahora porque igual no sabemos muchos. Pero sabes que si ocupamos ayuda te avisaremos.

-De acuerdo, saben dónde buscarme. – Leo dijo frustrado.

Percy asintió y corrió detrás de Annabeth, la alcanzo y la abrazo por la espalda sin decir palabra. Ella tampoco dijo nada por largo rato, simplemente acepto ese gesto de apoyo.

-Gracias, cerebro de algas.

-No pienses demasiado en lo sucedido, ya Quirón dijo que no deberías preocuparte.

-Lo que hace que me preocupe más Percy. Ya son dos de ellos y mi mamá no responde a los mensajes que le envié.

-Lo sé, pero a veces no tener noticias es mejor a tener malas noticias, Quirón nos pidió esperar un poco más. Tal vez en la noche visite tus sueños. Mientras tanto ¿podrías ayudarme un poco con unas dudas que tengo para los exámenes?

Annabeth se giró y lo miro fijamente - ¿intentas distraerme?

-Eso mismo, Annabeth, ilumíname con tus conocimientos.

"Tu presencia ya una distracción" – Pensó Annabeth sin decírselo y alboroto su cabello.

-Es cierto, ocupas mucha ayuda con esos exámenes. No te quejes después.

Percy le sonrió mientras caminaban al comedor. No sabían que podría suceder, pero iba a apoyarla en lo que fuera.


Mientras tanto Shura y Quirón llegaron a la casa grande y se sentaron frente a frente mientras se analizaban con cuidado, hasta que Shura se decidió hablar.

-Explíqueme entonces lo que sucede aquí.

-De acuerdo, no eres el primer santo de Atena en llegar a este campamento con anterioridad y sin duda no el primero del día. El otro, nos explicó que hay un conflicto en el santuario, por ello debió morir antes de ser enviado aquí, al igual que tú.

-Por desgracia así es.

-¿Qué es lo que sucede realmente?

-Atena… llego al santuario a reclamar su posición con algunos santos de bronce verdaderamente leales a ella, y varios de nosotros, más bien yo estúpidamente trate de impedírselo.

-¿Su encarnación se encuentra bien? – Quirón pregunto preocupado.

-Eso espero, ya lleva mas de 10 horas con una flecha dorada clavada en su pecho y sí, puede morir. Pero pedí explicaciones y terminé hablando yo. ¿Cómo sabe todo eso de las encarnaciones de Atena?

-Bueno este lugar se llama campamento mestizo, todos aquí son semidioses, es decir hijos o hijas de algún dios griego y Clarisse con quien te enfrentaste hace rato es hija de Ares. Los hijos de todo el panteón griego conviven y aprenden aquí. Y a este lugar Atena envía de vez en cuando, a sus santos que necesitan expiar sus errores, o aprender alguna lección. Es una segunda oportunidad para ustedes.

-La traicione y aun así me dio otra oportunidad… no la merezco.

-Ella lo consideró así, y espero que aproveches esta oportunidad. No como tu compañero Ángelo, que a el no se le ve muy emocionado de saber que tiene una deidad griega como su padre o madre.

-En serio, ¿él tiene como padre a un dios? – Shura se sorprendió.

-Igualmente podría ser su madre, pero es igual contigo.

-¡¿Yo!?

-Si, solo que aun no sabemos quien es, pero es requisito para que puedas permanecer en este campamento. Incluso tenemos varios hijos de Atena.

-¡¿Atena?! Pero ¿Cómo? – Eso fue demasiado para Shura, sintió un fuerte dolor en el estómago.

Al ver su rostro Quirón tuvo que aclararle -Nacen de sus pensamientos, así como ella misma nació. Pero no son diferentes a los demás. Tu también sabrás luego quien te reclama como hijo.

-¿Es eso real?

-Es lo normal cuando llegas aquí, de hecho, eres afortunado. Antes muchos semidioses no eran reclamados y vivían siempre con gran ignorancia y resentimiento hacia los dioses los que causaba conflictos. No te preocupes, serán reclamados durante la cena y tanto tu como tu amigo despejarán esa duda. Por el momento te podemos proporcionar algo de ropa limpia y hospedaje en la cabaña de Hermes mientras tanto.

Quirón siguió explicando más cosas, pero Shura no lo escuchaba realmente, solo asistía mecánicamente, era bastante por digerir, en ese momento no importaba quien fueron sus padres, pero si era una segunda oportunidad podía aprovecharla.

Julia Feingold de la cabaña de Hermes ya lo esperaba frente a la cabaña del director y gustosa se ofreció a guiarlo, mientras platicaba amenamente, en cuanto entro miro a un muy relajado Deathmask recostado en una cama. Mientras los demás parecían temerle, no era de extrañarse, esa era su actitud usual. Notaba algo raro en el… pero no sabía bien que era.

-Así que aquí estas Deathmask, me preguntaba el cómo fue que tu cosmos desapareció del santuario.

-Pues… me trajeron los espíritus aquí…

Al mencionar esto, varios chicos más de la cabaña de Hermes se estremecieron y salieron mejor de la misma. Julia, al ver esto también salió en busca de alguien mas.

-¿Y qué paso Shura, quien te mato?

-Yo morí elevándome a las alturas.

-Ja, ja, ja No te conocía esos vicios Shura.

-Que no es lo que piensas, el dragón Shiryu utilizo su dragón ascendente y nos envió literalmente a los cielos para quemarnos en la atmosfera. Pero decidí salvarlo, para que siguiera protegiendo a Atena.

-Así que aún no se moría… - Murmuro Deathmask.

-No digas eso, no me digas que sigues creyendo la mentira de que ella no podrá proteger la tierra.

-Eso… pues… ya no lo sé, pero hay que admitir que tuvo poder suficiente para enviarnos aquí. Lugar extraño, del otro lado del Atlántico y muchos años de diferencia.

-Sin duda alguna… ¿Dónde están las regaderas?

-Por allá - le indico mientras se burlaba, él se sonrió al inicio de ver a Shura más como adolescente, así que solo contaba los segundos para escuchar su grito.

Solo que Shura no grito, sino que quedo casi mudo al verse nuevamente en su rostro de adolescente. Fue una gran impresión, sí, pero también un recordatorio. Si Atena lo regreso a esa edad, fue porque esa edad tenía cuando cometió su más grande error, decidir seguir al patriarca en su mentira, entonces era señal de que podía expiarse. Por eso también Deathmask se veía más joven, era un nuevo comienzo…

Al escuchar el agua correr, Deathmask supo que no iba poder reírse de él.

Trato de dormir, pero tuvo compañía en ese momento.

-Ángelo sin apellido. – se dirigió hacia él, un joven de mirada inquieta, parecía estar analizándolo todo. Iba acompañado de Julia y otra chica más.

-¿Qué quieres? – Respondió con desgana al chico.

-Soy Connor Stoll, el consejero de esta cabaña no me agrado la forma en que respondiste. Estas aquí como invitado mientras eres reclamado, porque es nuestra obligación.

-No te preocupes, igual cuento el tiempo para salir de aquí.

Julia se adelantó – Has asustado a mis hermanos, te advierto que no debes tratar nunca mal a un hijo de Hermes. No te gustaran las consecuencias.

-¿Es una amenaza niña?

Connor se sonrió y dijo – Julia te dio un consejo, nuestro sentido del humor puede ser bastante ameno. Puedes preguntar a la cabaña de Afrodita.

-O de Deméter... – Añadió la otra chica.

-Es cierto Alice… - secundo Julia con una risilla y ambas parecieron ponerse de acuerdo con la mirada y salieron corriendo.

Deathmask se quedo pensativo, con suerte no se quedaría en ese lugar mucho tiempo.

En ese momento Shura salió del baño ya limpio y cambiado, y Connor se acercó a él.

-Hola, soy Connor Stoll, consejero de la cabaña de Hermes. No tendrás problemas si conmigo a menos que rompas las reglas de la cabaña o seas hijo de Deméter. Aunque mirándote bien no pareces que lo seas.

-De acuerdo… - Shura respondió. - ¿Y cuáles son esas reglas?

-Puedes preguntarle a Ángelo, se las dije no hace mucho. Ya es hora de la cena, apresúrense – dijo y salió de la cabaña.

-¿Y cuáles son esas reglas? – Volteo a ver a Deathmask. Pero él se alzó de hombros y con eso supo que no tendría respuesta, ya lo averiguaría por su cuenta.

-Ángelo…

-Deathmask por favor, odio ese nombre.

-Te diré como quiera, te aguantas y vamos a cenar, tengo que comer algo porque ya me dio acides.

-Creo que yo también. Por cierto, ten cuidado con los hijos de Atena, no les gustara saber lo que pasa en santuario. - se levantó de la cama para dirigirse a la salida.

-¿Ya conociste a alguno?

-Sí, - Deathmask se froto la mejilla - Tiene su carácter, también conocí a un hijo de Poseidón. Creo que son novios.

-¿En serio? -Shura se quedó asombrado, pensó que no tendría más sorpresas ahí.

Pero de pronto Nico di Angelo se paró frente a ellos y se dirigió a Deathmask.

-No eres mi hermano, solo es solo una coincidencia lo de los nombres. -Tras decir eso se dirigió hacia las mesas.

- ¿Y ese quién es?

-Ese en el carismático hijo de Hades – Recalco Deathmask con una enorme sonrisa.

Shura mejor no respondió, pero su acides estomacal aumento. Realmente necesitaba comer algo para calmarlo.


Atena estaba nerviosa, se había arriesgado mucho otra vez. Pero no podía permitir que ellos, sus santos murieran sin darles otra oportunidad. Era algo egoísta, lo sabía, pero era lo mejor que podía hacer. Por ello no podía responder las llamadas de Annabeth, no hasta que todos estuvieran ahí. Esta a punto de hablar con los demas dioses y al entrar sintio su mirada recelosa. Esperaba que luego luego de explicar sus motivos le permitieron hacerlo. Por el bien de su mundo.


Al llegar al comedor, tanto Shura como Deathmask se asombraron de ver lo animado que se encontraba, decenas de niños y adolescentes comían, y se divertían sin recelo. Estaban divididos en varias mesas y en todas se notaba gran camarería.

Stoll les indico que se acercaran y en cuanto tomaron asiento un plato apareció frente a ellos, no supieron cómo, pero eran sus platillos favoritos. Cada persona en la mesa tenia un platillo diferente por lo que era un servicio verdaderamente personalizado.

-Dríadas – dijo Alice Miyazawa, entre bocados. -Ellas traen todo lo que necesitamos y queremos. Puedes comer lo que gusten, pero no olvides dar siempre una ofrenda para tu padre, o madre.

Shura se asombró de tener justo ese platillo que le recordaba a su niñez, el que calmaba su estómago y su mente. Además, él quien normalmente comía solo en su templo agradeció la compañía – Creo que podre acostumbrarme a esto.

Deathmask no lo respondió porque igualmente devoraba su comida. No tenía idea de cómo era eso, no quería pensarlo, pero igualmente podía también acostumbrarse a ello.

Quirón comenzó a hablar, introduciéndolos a los demás campistas. Todos los saludaron sin dales mayor importancia, dos nuevos semidioses en un mismo día no era raro, tampoco que ellos hubieran aparecido en medio del campamento de esa manera, parecía que estaban acostumbrados a los sucesos extraños.

Los invito a ofrecer algo de su comida en la fogata, y ver por quienes eran reclamados.

Deathmask decidió ir primero, lanzo al fuego un poco de gnocchi y pronto una la luz oscura apareció sobre él.

El asombro de todos fue mayúsculo, el símbolo del dios de la muerte Tánatos apareció sobre él.

Percy estaba asombrado, él tuvo contacto con el dios de la muerte no mucho tiempo atrás, cuando Frank y Hazel lo rescataron de gigante Alcioneo en Alaska. Su presencia era tan inusual como fue la suya, de Nico, Jason o Thalía. Además de que por mucho tiempo no hubo un hijo de Tánatos en el campamento. Después de lo sucedido con Gaia, esperaba que no fueran malas noticias.

Todos miraron como Deathmask no parecía verse afectado, al parecer la muerte era a lo que estaba acostumbrado. Nico entendió por qué podía utilizar a los espíritus sin dificultad como él y no parecía tenerle miedo como los demás. Se dirigió de vuelta a la mesa al lado de Shura, pero los hijos de Hermes se alejaron un poco cuando él se sentó de vuelta y Deathmask pareció disfrutarlo. Así que siguió su camino hasta sentarse frente a Nico.

-Creo que lo de los nombres es mas que coincidencia. – Le dijo apoyando su codo en la mesa y agarrando su barbilla

El rostro de Nico no mostro reacción. -Supongo.

Deathmask no dijo más pero decidió seguir en esa misma mesa, pronto un plato de gelato de fresas apareció frente a él y empezó a disfrutarlo mientras observaba a Nico con diversión.

Annabeth no entendía cómo eran elegidos los santos de Atena, pero era extraño como alguien de apariencia tenebrosa, lo fuera.

Shura se levantó nervioso, al ver las reacciones de los campistas supo que era importante saber que dios era su progenitor en ese lugar, tomo un plato de natilla que aparto del postre y estaba punto de lanzarla al fuego cuando de pronto un helado viento empezó a soplar, este viento se intensifico y pronto tenían una ventisca invernal azotando todo el campamento. Mientras muchos todos corrían a refugiarse del frio. Su natilla quedo congelada y la tiro al fuego de la fogata que amenazaba con apagarse.

Pronto una luz dorada resaltaba con intensidad sobre él. Shura levanto su cabeza y al ver el símbolo de Atena, se paralizo por unos segundos y luego cayó de rodillas llorando en medio de la ventisca.

Pocos miraron eso, preocupados por huir del frio, entre ellos Annabeth, Percy y Leo, a quien el frío parecía no afectarle. Ella no estaba sorprendida tanto por saber que tenía un nuevo hermano, sino por su reacción. Recordó las palabras de Quirón, que fueron enviados al campamento para expiar sus acciones. Tenia que hablar con él y saber qué fue lo hizo en su mundo que necesita expiar, necesitaba saberlo. Así que trató de acercarse a él.

Deathmask mientras tanto, aunque quedo asombrado también, no mostró reacción alguna.

Pero entonces, tan repentina como llego, la tormenta se detuvo, el cielo se despejo, pero quedo una capa de nieve sobre el lugar. Los que no habían corrido a las cabañas se sacudían la nieve, mientras se preguntaban la razón de esa repentina tormenta.

Entonces, Drew Tanaka de la cabaña de Afrodita lanzo un grito tan agudo que los asusto a todos.

En medio de las mesas y agarrándole el pie a la chica, estaba Camus aun medio congelado.