Primero que nada, mil gracias por sus reviews y por poner este fic en favoritos, la verdad no me lo esperaba, como les habia dicho solo lo queria publicar en facebook porque esta muy cortito y simple. Este fic lo escribi, porque si se han dado cuenta en face, siempre ando comentando en las paginas anti-harmiony, esas chicas me hacen reir con cada tonteria que se les ocurre acerca de la pareja de Harry y Hermione.

Bueno, los dejo leer...

Capitulo 2

Ginny apareció en casa de su hermano Bill. No podía creer todo lo que tenían que hacer los muggles para viajar de un país a otro. Definitivamente los trasladores eran más rápidos. Dejo la maleta en la sala y se dejó caer rendida.

- Hola, Ginny, Bill me dijo que viajarías por avión – la saludó su cuñada Fleur.

- Sí, lo hice.

- ¿Y qué tal?

- Es toda una experiencia. Se siente grandioso, claro no hay como volar en escoba, pero aun así, me encantó. El problema son los aeropuertos, hay tanta gente y es mucho trabajo viajar con maletas grandes.

- Te dije que no llevaras maletas – le dijo Bill llegando a la sala.

- Quería sentirme toda una muggle.

- ¿Y no tuviste problemas?

- Sí – suspiró – pero había un chico que me ayudó. Estaba guapísimo – le dijo a Fleur en complicidad, Bill rodó los ojos – tenía unos ojos verdes preciosos y una sonrisa divina.

- Le hubieras pedido su teléfono – le dijo Fleur.

- ¿Para qué? En el avión había uno, además no tenía a quien llamarle…

- No, tonta, su número de teléfono.

- Ah, no, tiene novia. Vive aquí en Francia porque se vino con su novia.

- Así pasa, los chicos guapos están ocupados, por suerte yo atrapé a uno a tiempo – le cerró el ojo a Bill.

- Debo prepararme para el partido de mañana – se levantó Ginny, prefería irse a aguantar a ese par de enamorados.

- ¿Qué tal el partido en Alemania? – le preguntó Bill.

- Genial, ganó Inglaterra 350 a 150, hubieras visto la pelea para atrapar la snitch, fue única. Ya envié mi artículo al profeta por lechuza, seguro lo publicaron hoy.

Harry apareció en su departamento. No podía dejar de pensar en esa chica pelirroja sin nombre ¿Dónde se había metido? ¿Cómo fue que desapareció de repente? Seguro alguien la estaba esperando. Sacudió la cabeza, tenía que olvidarla, jamás en su vida la volvería a ver. Se metió a dar un baño para después ir a visitar a su novia.

Harry y Hermione se habían conocido en el ministerio Francés. Ella trabajaba como asistente del ministro, así que cada vez que Harry viajaba a Francia por su trabajo, tenía que estar en comunicación con ella. Todo fue cuando en una ocasión, el ministro mágico y el muggle de Francia tuvieron un desacuerdo, así que Harry pasó gran parte de su tiempo en Francia para arreglar los problemas.

Harry vivía solo, solo tenía unos tíos y un primo muggle en Londres que nunca frecuentaba. Durante sus estudios en Hogwarts había conocido a su mejor amigo: Ron Weasley, él había sido como un hermano para él, pero desgraciadamente uno de sus hermanos, Fred Weasley, había muerto en un accidente automovilístico, así que Ron tuvo que ayudar a su hermano George con el negocio de la familia, viajando frecuentemente . Así que entre el trabajo de Harry y el de Ron, ambos se distanciaron pero se escribían al menos dos veces por semana para estar en contacto. Era por eso que decidió quedarse en Francia con Hermione, en Londres ya nada lo detenía.

Llegó a la casa de su novia. Hermione vivía en casa de sus padres, era una chica de buenos modales, correcta y siempre apegada a las normas. Para Harry había sido su salvación, se sentía completamente solo, y ella fue la única que estuvo con él cuando más lo necesitaba.

- Hola, mi amor – lo abrazó Hermione al abrirle la puerta - ¿Cómo te fue?

- Bien, todo salió bien en la gira.

- Qué bueno, pasa, estamos cenando.

Harry saludó a los padres de Hermione. Eran unos señores muy agradables y lo trataban muy bien, pero en ocasiones, simplemente no lo soportaba. Eran muy correctos, muy serios, y no dejaban de decirle que Hermione era una niña de familia (traducido, tenía que llegar virgen al matrimonio), cosa que Hermione lo tenía muy claro y se lo hacía saber.

Estaban platicando en la sala, pero sabía de antemano que los señores Granger estaban al otro lado de la puerta escuchando todo.

- Mañana es la exposición de arte, ya tengo los boletos.

- Hermione, mañana es el partido de Quidditch de Francia contra Holanda.

- Dijiste que irías al partido en Alemania.

- No me dio tiempo.

- Harry, yo te acompañe al partido…

- Hace dos meses.

- Pero tú nunca me quieres acompañar a las exposiciones de arte.

- Te acompañé a la apertura de la nueva biblioteca en el ministerio.

- ¿Qué acaso no querías ir tú también?

- No.

- Harry, es la biblioteca más grande de Europa – Harry se encogió de hombros – no puedo creer que no hubieras querido ir a un gran acontecimiento.

- Gran acontecimiento es el partido de mañana, ahí se decide quien pasara a las semifinales en el mundial de quidditch.

- Quidditch – bufó Hermione - ¿Qué no puedes pensar en otra cosa?

- Sí, pero tus padres nos pueden escuchar.

- Harry – le dijo abriendo los ojos espantada – ya hemos hablado al respecto – le dijo en un susurro – debo llegar virgen al matrimonio.

- Bueno, entonces tengo que pensar en Quidditch, ya que tú no te quieres casar hasta que tengamos veintitrés años.

- Faltan dos años, puedes esperar.

- Claro – dijo con sarcasmo – sobre todo cuando vas a mi departamento y estamos en plena sesión de besos cuando de repente me avientas a un lado.

- Shh… te pueden escuchar mis padres – Harry rodó los ojos – mañana vamos a la exposición de arte, el partido lo puedes ver por televisión cuando lo repitan, al fin y al cabo para eso contrataste el canal exclusivo de Quidditch.

- Si no hay otra opción.

Al día siguiente Harry trabajaba en su oficina, la cual estaba en el mismo piso donde trabajaba Hermione. Tenía que revisar varias quejas del mundo mágico para con los muggles, algunas tan tontas que jamás pensaría que existieran. Cuando llegó el correo, inmediatamente sonrió, no había sonreído así desde que…ah sí, desde que había visto a la pelirroja en el aeropuerto. La carta era de su mejor amigo Ron. De inmediato la abrió, sabía por sus otras cartas que ya estaba viviendo en Londres de nuevo, después de encargarse de la apertura de varias tiendas de Sortilegios Weasley en otros países, por fin, se iba a tomar un tiempo para estar en Londres.

Hola hermano,

¿Qué tal te tratan en Francia? Sé que me extrañas, no lo puedes negar, las aventuras que tuvimos en Hogwarts son para añorar siempre. Ya estoy de nuevo en mi casa, la madriguera, George y yo dejamos bien instalados los negocios en otros países, ahora solo falta darles una vuelta de vez en cuando y nada más. George…ya está mucho mejor, la muerte de Fred fue algo terrible para todos, pero no se compara con lo que sintió George. Perdóname Harry, me aleje de ti para estar con mi otro hermano, pero al menos sé que te fuiste con esa chica buena que te trata bien ¿Cómo me dijiste que se llamaba? Ah, sí Hermione.

Te escribo para recordarte que voy a cumplir años, ya veintiún años ¿puedes creerlo? Así que George me propuso hacer una gran fiesta, quiero aprovechar sus ánimos, así que no pude negarme. Tienes que venir, y no es un ¿quieres venir? NO, es un: vas a venir. Quiero verte, hermano, ya han pasado dos años en que solo sé de ti por cartas. Te necesito, tu eres parte de la familia ¿recuerdas las vacaciones que pasabas aquí? Mis padres te extrañan. Va a estar toda la familia, hasta mi hermana Ginny está aquí en Londres ¿te acuerdas de ella? La que estudiaba en Italia y que nuestras vacaciones casi nunca concordaban con las de ella. Creo que no la conoces, porque las navidades que pasabas con nosotros, ella se quedaba o con Bill en Francia o con Charlie en Rumania, en fin, va a estar la familia completa, así que no puedes dejar de venir.

La fiesta es el sábado, pero puedes llegar desde el viernes y regresar el domingo, tenemos que ponernos al corriente en todo, puedes traer a tu novia, ya sabes, será bienvenida.

Ron.

Harry estaba feliz, volver a ver a los Weasley, eso era estupendo. Guardó la carta y fue a darle la noticia a Hermione.

- Harry, el sábado es la presentación del nuevo libro de Bathilda Bagshot.

- Hermione, esa señora ya ni ve ¿Cómo quieres que escriba?

- Harry, no seas irrespetuoso.

- Ayer te acompañé a tu exposición aburrida de arte – Hermione le dirigió una mirada ácida – ahora tu acompáñame a Londres a la fiesta de mi mejor amigo. Es una buena oportunidad para que lo conozcas, siempre te hablo de él y ni lo conoces.

- De acuerdo, pero después vamos a comprar el nuevo libro de Bathilda Bagshot – Harry asintió - ¿Qué hacemos hoy?

- Lo que tú quieras.

- ¿Vamos al cine?

- Ya hemos visto todas las películas que hay ¿Qué tal si vamos a volar en la escoba un rato?

- Harry, ya sabes que me da miedo volar.

- Cierto – suspiro - ¿entonces?

- No sé ¿Opera, una obra de teatro?

- Lo que tú quieras – le dijo algo aburrido.

Cuando llegaron al ministerio de Londres, Hermione inmediatamente revisó que Harry estuviera bien. Siempre se preocupa por su bienestar, su alimentación, su salud. Harry a veces no sabía si era su novia o su madre con quien estaba.

- Estoy bien, Hermione, recuerda que en mi trabajo viajo mucho.

- Lo sé, pero una vez me dijiste que los trasladores te mareaban mucho.

- Eso fue hace dos años. Vamos, ya quiero llegar.

Harry y Hermione se aparecieron en la Madriguera. Harry inmediatamente respiro ese aire característico de ese lugar, le encantaba, era como oxigeno puro que limpiaba sus pulmones.

- Vamos – sonrió Harry.

- Espera, tenemos que tocar.

- No, aquí yo entro…

- No, Harry, eso no es correcto.

- ¿Quién anda ahí?

- ¡Sra. Weasley!

- ¡Harry! ¡Oh, por Merlín, hijo! – abrió la puerta Molly para abrazarlo - ¿pero qué hacías ahí afuera? ¿Por qué no pasaste? ¡RON! ¡ARTHUR! ¡VENGAN TODOS, LLEGO HARRY!

- Harry – dijo Ron abrazándolo – que bueno que viniste, te extrañe hermano.

- Yo también. Les presento a mi novia Hermione Granger.

- Un gusto querida.

- Por fin se me hizo conocerte – le dijo Ron con una sonrisa – Harry me ha hablado mucho de ti.

- Y a mí de ti – le contestó Hermione. Se le quedó viendo a esos ojos azules, esa sonrisa, se le hizo un chico muy agradable y encantador.

- ¿Tienen hambre? – preguntó Molly – te preparé tu pastel de melaza.

- Excelente – sonrió Harry y camino detrás de Molly.

- Dame tu maleta – le dijo Ron a Hermione – la pondré en el cuarto de Ginny, ella es mi hermana, seguro te llevaras bien con ella.

- Creí que me iba a quedar en un hotel.

- Claro que no, eres la novia de Harry, por lo tanto eres de la familia. Con Ginny estarás bien. Harry siempre se queda en mi cuarto, así que lo tendré vigilado por si se quiere portar mal en la noche – bromeó Ron y Hermione sonrió apenada – ven, te llevaré con ella, está en su habitación.

Ron llevó a Hermione a la habitación de Ginny, quien se encontraba escribiendo otro artículo para el periódico. Ron las presentó y de inmediato se hicieron amigas. Estuvieron como una hora platicando hasta que Molly las llamó a comer.

- Ginny trabaja en el periódico el profeta, cubre la sección de deportes, así que va a todos los partidos de Quidditch, la envidio.

- Yo también, me he perdido tantos – le comentó Harry a Ron.

- Mira ahí viene, por fin vas a conocer a Ginny, era la única que te faltaba por conocer.

Harry volteó hacia las escaleras y vio de espaldas a Hermione con una chica pelirroja, de inmediato su corazón empezó a latir cada vez más rápido. Cuando ella volteó para la cocina, no había duda, era la chica del aeropuerto.

- Ginny, te presento a Harry de quien tanto te he hablado.

Ginny abrió la boca y los ojos sorprendida, pero de inmediato formó una sonrisa de oreja a oreja.

- No puedo creerlo – dijo emocionada – tu eres Harry.

- Y tú eres Ginny.

- ¿Se conocen?- pregunto Ron.

- Es el chico que te conté que me ayudo en el aeropuerto – Hermione frunció el ceño viendo a Harry que tenía una sonrisa inmensa, a ella no le había dicho nada de que había ayudado a alguien en el aeropuerto.

- Ahora entiendo porque andabas tan perdida.

- Sí – Ginny sonrió.

- Ginny está loca, siempre quiso viajar al estilo muggle, hasta se compró una maleta inmensa y la llenó de puros cachivaches, solo para sentirse muggle – comentó Ron.

- Recuerdo la maleta – ambos sonrieron.

- Bueno la pasé bien ¿o no, Harry? Salvo por unos cuantos inconvenientes, pero Harry me ayudó.

- Bendito Dios que encontraste a un buen chico, me tenías con pendiente, Ginny – dijo Molly.

- Mamá, la vida es para disfrutarla, no para estar bajo las normas siempre – Hermione se removió un poco.

- Bueno, vamos a comer.

Ginny les platicaba como había estado el partido de Francia contra Holanda, aquel que Harry se había perdido por haber acompañado a Hermione a una exposición de arte. Y también el de Alemania contra Inglaterra, aquel que tuvo que cubrir Ginny en Alemania y que de ahí viajó a Francia encontrándose con Harry.

- Entonces ¿tú entras a entrevistar a todos los jugadores? ¿Los conoces a todos? – preguntó Harry.

- Sí, la mayoría son muy presumidos, pero me tratan bien porque soy de la prensa.

- ¿El sol? – levantó la ceja Harry.

- Fue el primer nombre que se me ocurrió – se reía Ginny – Mañana viene España a jugar con Inglaterra, tengo pases ¿Quién se anima?

- Yo no puedo, tengo que ir con George un rato a la tienda del callejón diagon para después venir a ayudarle a mamá con la fiesta – dijo Ron.

- ¿Ustedes? – les preguntó Ginny a Harry y a Hermione.

- Bueno, he escuchado mucho sobre el callejón diagon, nunca he ido – comentó Hermione – dicen que hay una librería genial.

- Flourish y Blotts – le dijo Ron viéndola detenidamente.

- Si esa, la verdad me encantaría ir ahí.

- Si quieres puedes venirte conmigo, yo te llevo, queda cerca del negocio.

- ¿No es mucha molestia?

- Claro que no.

- Bueno, entonces, Hermione se va con Ron al callejón diagon y Harry y yo nos vamos al partido de Quidditch - dijo Ginny emocionada.

- Hecho – dijo Harry con una sonrisa radiante.


Como se dieron cuenta, Harry solo pasaba algunos dias en casa de Ron y jamas se encontró con Ginny. Tomando en cuenta que Harry y Ron son muy despistados, Ron nunca le enseño una foto de Ginny a Harry y ni él se la pidió. Eran solo unos chicos que no se preocupaban mucho por las chicas, y mucho menos por la hermana menor que vivia en Italia.

Alguien me pregunto mi face. Es Ginny Potter y mi dirección es hpdenu(arroba)hotmail(punto)com en buscar pones mi direccion de correo y listo!

Saludos.