Capítulo 2
"¡Hola Ryan!" Sharpay exclamó por el teléfono.
Había decidido, con ayuda de Alexa, en ir a la reunión de la generación 2008 de East High. Y luego de haber tomado esta opción tan concluyentemente, se sentía muy tranquila. Ese mismo día había reservado los pasajes para Albuquerque para el día viernes 17 de junio. Ya había pasado un mes desde esa semana y en su llamada mensual a sus padres les había comentado que se iría a un hotel, pero ellos habían insistido en que le preguntara a Ryan si se podía quedar en su casa. No ofrecieron la casa de infancia de Sharpay porque la estaban renovando y ellos se irían a vacacionar a Laos. Por eso ahora a menos de dos semanas para la reunión, estaba llamando a su hermano desde su oficina.
"¡Sharpay! ¿Cómo estás?" dijo Ryan.
"Espectacular, ¿y tú?" respondió Sharpay.
"Yo estoy de lo mejor" Ryan rió.
Más o menos así eran todas las conversaciones por teléfono que tenía con Ryan. No se veían desde hace dos años en Navidad con sus padres, desde ahí la vida de Sharpay había sido un torbellino.
"Qué bueno" dijo Sharpay sonriendo, "Te llamaba para pedirte un pequeño favor, hermano"
"¿Sharpay Evans pidiendo un favor? Oh por Dios, ¿debería documentar este momento?" exclamó Ryan al otro lado del teléfono.
"Ja ja, ¿no has pensado en ser comediante querido?" respondió Sharpay con una sonrisa en el rostro. Siempre que hablaba por teléfono con él se daba cuenta de lo mucho que extrañaba a su familia en Albuquerque.
"Sabes, lo he considerado seriamente" rió Ryan, "Dime, ¿cuál es este favor que quieres que haga?"
"Pues, sabes que la reunión de East High se acerca en un par de semanas y estaba pensando si me podría hospedar en tu casa" preguntó Sharpay con el tono de voz más dulce que fue capaz de hacer.
"Sharpay, te veo demasiado calmada para lo histérica que estuviste todo este mes" dijo Alexa mirándose las uñas y quitándose sus tacones para tenderse en la cama de Sharpay.
Era un miércoles 15 de junio por la noche, exactamente a tres días de la gran reunión de todos los Wildcats. Sharpay tenía tres maletas abiertas en el suelo de su habitación y cada 30 segundos entraba a su walk in closet para luego volver a salir con blusas, vestidos, zapatos, accesorios. Alexa miraba a su amiga rubia de manera preocupada.
"¿Histérica? ¿Yo?" respondió Sharpay asomándose desde el closet, "Me estás confundiendo con otra persona" y soltó una risa.
Alexa rió también, "Tengo miedo de que esto sea la calma entre tormentas"
"Deja de preocuparte tanto, estaré bien. ¿Crees que algunos Wildcats me harán daño?" dijo Sharpay doblando un vestido en su maleta, "A ellos les gustaría"
"¿Canalizando a la Princesa del Hielo? Me gusta" guiñó el ojo Alexa.
"Sabes que odio que me digan así, y no, sólo estoy siendo la Sharpay fuerte y confiada que siempre he sido" dijo Sharpay guiñando el ojo de vuelta.
"Bueno, bueno, basta de hablar de la secundaria que me recuerda a mi cara llena de acné y horribles frenillos" exclamó Alexa arrugando su nariz, "Debo admitir que somos unas nerds, es miércoles por la noche y deberíamos estar ¡disfrutando la noche neoyorkina!"
"Si tan solo no fuéramos diseñadoras exitosas, podríamos salir y bailar toda la noche, pero recuerda mañana tenemos una gran reunión con la gente de Vogue Italia y no podemos arruinarla" dijo Sharpay mientras cerraba todas sus maletas, "Así que solo podemos quedarnos en casa, tomar vino, comer chocolates y ver una película. Ya tengo todo listo para conquistar Albuquerque. ¿Vemos The Notebook otra vez?"
Era viernes 17 de junio del 2016, seis y treinta de la mañana. El día en que Sharpay volvería a Albuquerque. Sorpresivamente estaba relajada. O lo más parecido a relajada que Sharpay Evans podía estar. Se encontraba en este instante en el auto de la empresa, con su chofer Stephen, un hombre de aproximadamente 60 años con pelo gris y una cara muy amable, conduciendo al aeropuerto de JFK.
Sharpay estaba grabando mensajes de voz para su asistente Sarah. Era la única manera que se aseguraba que estas tareas tal vez fueran hechas.
"Dile a Marc que le diga a Will y a Emma que tienen que cambiar esos estampados en los diseños de la línea de verano. Son demasiado iguales a la colección del 2010 de esa diseñadora que casi gana Project Runway en la temporada que hacen ropa para perros o deportistas o algo de ese estilo, y no queremos estar metidas en una polémica de plagio" terminó de decir Sharpay y soltó un botón lo que hacía que la grabación parara. "Por fin, último mensaje"
"Uno creería que en sus vacaciones dejaría de trabajar, Señorita Sharpay" rió el chofer, Stephen, mientras miraba por el espejo retrovisor.
Sharpay rió, "Nueva York me contagió de su ritmo frenético, Stephen"
La verdad era que le ponía nerviosa que Sarah se quedara sola atendiendo sus diligencias, Alexa también se iba de viaje en esta fecha con su novio a Barcelona por lo que sólo estaría Keira Carson, la hermana de Alexa, atenta de "todo". Solo por si acaso, le mandaré un mail a Jenny, la secretaría general, para que esté pendiente de Sarah… pensó Sharpay. Ella estaba seriamente pensando en despedir a Sarah y contratar a Jenny como su asistente.
Sharpay miró por la ventana mientras pasaban por el Puente de Brooklyn. Nueva York ya era una parte de ella…
Luego de una media hora, Stephen le avisó que ya habían llegado. La acompañó, llevando sus maletas en un carrito, a hacer el check-in donde dejó su equipaje.
"Muchas gracias, Stephen" dijo Sharpay con una sonrisa.
"No hay de qué, señorita Evans, y disfrute sus vacaciones" sonrió Stephen de vuelta.
Luego de una hora de estar sentada en los incómodos asientos del aeropuerto (¡y eso que estaba en el salón VIP!), se escuchó "El vuelo 933 a Albuquerque, Nuevo México ya está abordando" y Sharpay pudo entrar al avión.
Las azafatas le dieron la bienvenida, se sentó en su asiento de primera clase y en seguida las azafatas comenzaron a registrar el avión para que pudieran partir. Sharpay tomó su celular de su cartera y le mandó un mensaje a su hermano Ryan diciendo que estaba a punto de despegar. En seguida su teléfono vibró, un mensaje de Alexa había llegado y tan solo decía Suerte! Sharpay sonrió y apagó su iPhone rosado (Sí, este seguía siendo su color distintivo).
Mientras el avión despegaba, Sharpay miraba por la ventanilla del avión cómo se alejaba de Nueva York y no podía dejar de pensar en todas las personas a las que iba a ver: Ryan, su querido hermano al que estaba muy ansiosa de ver; Kelsi, a quien había visto un par de veces luego de salir de East High ya que estudió en Juilliard con Ryan; Zeke, Sharpay rió pensando en lo mala que había sido al no darle una oportunidad a ese chico; Taylor, Sharpay estremeció; Chad, Sharpay estremeció; Gabriella, Sharpay nuevamente estremeció; Troy,…
"Disculpa, ¿necesitas una manta?" una voz interrumpió sus pensamientos.
Sharpay levantó la mirada y vio a una azafata rubia mirándola con falsa preocupación.
"¿Qué?" preguntó Sharpay confundida.
"Estabas tiritando, querida" dijo una señora de unos 70 años que estaba en el asiento de al lado.
"Oh, muchas gracias pero no, gracias" respondió Sharpay dulcemente y la azafata se fue.
"¿Preocupada por algo, linda?" dijo suavemente la abuelita, tocándole el brazo a Sharpay.
"Tan solo estoy a punto de enfrentarme al pasado, nada más que eso" suspiró Sharpay, Oh por Dios, en qué metí…
Sharpay siempre había viajado mucho. Cuando era pequeña todos los veranos volaban con su familia a un lugar diferente, donde pasaban una o dos semanas antes de volver a su Country Club y seguir disfrutando del descanso ahí. Sharpay podría jurar que ya el aeropuerto era como su cuarta casa y las nubes su quinta (Obviamente la segunda y tercera eran el Country Club y la casa en Malibú de sus padres). El 2001, cuando viajaron a Nueva Zelanda, había pasado unas treinta horas volando alrededor del mundo. Claro que la familia Evans viajaba siempre en primera clase, nunca tenían problemas de comodidad en el avión. Sharpay no era una extraña a los aviones. Es por esto que tenía muy claro que las cosquillas en su estómago y los mareos que estaba sintiendo, ya adentrado en tres horas el vuelo de Nueva York a Albuquerque, no eran por un vértigo de las alturas o algo por el estilo. Ya habían sido unas cinco veces que la misma azafata rubia le había preguntado con esa voz demasiado dulce si necesitaba algo, ¿un paracetamol?, ¿una bolsa de papel?, ¿Segura que no quieres una manta?...
Sharpay se decidió, no podía seguir aquí sintiéndose enferma por el solo pensamiento de volver a su secundaria. ¿Qué iba a pasar cuando los viera en persona? ¿¡Desmayarse!? No, se dijo a sí misma. Necesitaba algo para distraerse.
"¿Acaso no odia ir a estas reuniones de secundaria?" comentó Sharpay a la señora que se sentaba al lado de ella. Un poco de charla con esta tierna señora sería una buena distracción o una buena forma de quejarse de lo que le aproblemaba.
La señora rió, "¿Es eso de lo que se trata? ¿Es por eso que estas tan nerviosa, querida?"
Sharpay tan solo se encogió de hombros.
"No son tan malas como uno piensa" siguió la señora.
"Ni siquiera sé por qué vine, no es como que me agrade alguien que vaya" se quejó Sharpay.
"Oh, creéme, te sorprenderás" respondió la señora con una sonrisa.
En lo que pareció nada de tiempo, se escuchó al piloto anunciar que ya estaban descendiendo y próximos a aterrizar. Informó que en la ciudad de Albuquerque, Nuevo México, el día estaba soleado, hacían unos 20°C, que definitivamente estarían todos los pasajeros estarían recogiendo su equipaje a las doce con quince minutos y les deseaba a todos un buen día.
En todo el resto del viaje Sharpay y la señora Margot, su "vecina" de asiento, habían conversado de diferentes temas. Sharpay se sintió totalmente más relajada.
"Ojalá lo pase muy bien con sus nietos, Margot" dijo Sharpay mientras le daba la mano a su compañera de viaje, en forma de despedida.
"Muchas gracias, querida. Y dale una oportunidad a esta reunión, en ocho años muchas cosas cambian" dijo la señora Margot con una dulce sonrisa, "Fue un gusto conocerte Sharpay" y con eso se alejó, dirigiéndose a la salida para encontrarse con sus familiares.
Las mariposas volvieron al estómago de la rubia. Pero esta vez no era por el infaltable pensamiento de la temida reunión de los Wildcats, sino que porque había pasado media hora desde que la cinta transportadora había empezado a traer el equipaje de su vuelo, y sus maletas aún no aparecían.
"Sólo me podía pasar a mí…" murmuró Sharpay.
Ryan se estaba empezando a preocupar. La pantalla electrónica justo arriba de la puerta de llegadas de vuelos nacionales mostraba que el vuelo de Sharpay había llegado hace una hora y diez minutos. Él había estado aquí parado por cuarenta minutos y Sharpay no se veía por ningún lado. Una vez más trató de llamarla a su celular, e igual que las cinco veces anteriores le respondió el buzón de voz.
Él estaba a punto de entrar al sitio donde se recolecta el equipaje y comenzar a buscarla, cuando se escuchó un "Ryan!"
Ryan Evans se dio vuelta y vio a su melliza con una sonrisa de oreja a oreja.
"¿Qué acaso no me darás un abrazo de bienvenida?" Sharpay preguntó sonriendo.
"Hermana!" dijo Ryan y se acercó a ella con los brazos extendidos.
"Eres todo un hombre, pequeño hermano" chilló Sharpay, saliéndose del abrazo y apretando las mejillas de Ryan, "Y te vistes estupendo, creo que te enseñé muy bien"
"Bueno, qué más puedes esperar si mi hermana es una aclamada diseñadora de modas" rió Ryan, "Estás muy delgada Sharpay, creo que no tomaste nota de todos los lugares para comer que te dije que eran buenos allá en la Gran Manzana"
"Tomaré eso como un cumplido" respondió Sharpay.
Los dos se quedaron sonriendo el uno al otro por un momento. Sharpay había extrañado mucho a su hermano, y él a ella también.
"No lo puedo creer, ¿Sharpay Evans con sólo un bolso de mano?" exclamó Ryan dando un paso atrás y contemplando la falta de mil maletas que siempre acompañaban a Sharpay en un aeropuerto.
"Ugh, tu esperarías que al pagar mucho dinero a la aerolínea tendrían la decencia de mandar tus cosas contigo" se quejó la rubia, "pero no. Se quedaron todas mis maletas en Nueva York y me las enviarán a tu casa mañana"
"Qué mal pero son sólo humanos Shar" sonrió Ryan encogiéndose de hombros. Luego de un segundo, se acordó de algo muy importante que aún no había hecho, "Oh, bienvenida a Albuquerque, hermana"
"No, no, no, Sarah!" dijo Sharpay al teléfono, "Específicamente te dije que no llamaras a Alexa por la reunión con Clara, ese asunto iba a ser manejado por Lisa, ¡del departamento de confección! ¿Leíste los mensajes de voz que te mandé hoy en la mañana?"
Sarah siempre encontraba la manera de hacer que a Sharpay le diera una migraña. Ahora mismo la rubia estaba "escuchando" las variadas excusas que su asistente daba para intentar justificar su mediocridad, mientras manejaba con su hermano a su casa. Odiaba a Sarah por hacer perder tiempo de ponerse al día con Ryan.
"No quiero escuchar más detalles de tu incompetencia, Sarah" interrumpió Sharpay, y sintió como la Princesa del Hielo florecía, la verdad es que tener esa personalidad era muy buena para este negocio tan frío y cruel, "Si no te es muy difícil, envíale todos los mensajes que te mande a Jenny y dile que la llamaré a la brevedad. Ahora, lo único que quiero que hagas es quedarte encadenada a ese escritorio, contestar llamadas y anotar lo que sea necesario en mi agenda pública de la empresa. ¿Está claro?" y con tan solo escuchar un "Claro, claro señorita Shar—" cortó sin contemplaciones.
"Wow" dijo Ryan mientras paraba en un semáforo, "Eres como Meryl Streep en El diablo viste a la moda"
"Sólo con Sarah, mi asistente, me saca de quicio" dijo Sharpay exasperada.
Ryan tan solo rió.
Sharpay miraba el paisaje de Albuquerque por la ventana del auto. Rápidamente estaba totalmente absorta en el paisaje. Tantos recuerdos resumidos en ciertos lugares. Su primer cumpleaños, sus primeros amigos, el lugar donde aprendió a andar en bicicleta, su primer auto; Sharpay podía ver toda su vida infantil y adolescente escrita en Albuquerque.
Ryan, dándose cuenta de esto, enseguida preguntó, "¿Ves esa esquina? Es donde me hiciste chocar cuando por primera vez estábamos manejando, ¿recuerdas?"
"¡Qué mentira!" exclamó Sharpay, saliendo de su transe inmediatamente, "¡Tú fuiste el que se despistó por esa tal Bonnie Truman!"
"¡No sé de qué estás hablando!" rió el rubio. Así comenzó una larga conversación llena de risa, sobre hitos en su infancia que duró hasta que llegaron a casa de Ryan.
Su casa era de color durazno claro, con enredaderas que cruzaban la fachada de la casa y un gran antejardín. Estaba en un barrio cercano al que vivían de adolescentes.
Ryan abrió el garaje, se estacionó y ambos se bajaron del auto. Pasaron por un camino de piedras que llegaba a la puerta principal, Ryan abrió y dejó a Sharpay entrar primero.
"Qué linda tu casa, Ry" dijo Sharpay con un tono de sorpresa, no sabía que su hermano era capaz de decorar tan bien.
"Suenas bastante sorprendida" rió Ryan, "Muchas gracias"
Al entrar a casa, enseguida había una pared con muchas fotos en ella. Sharpay comenzó a mirarlas con una sonrisa en la cara, ella estaba en bastantes de ellas. Una cuando tan solo eran bebés, otras que se veían ellos en diferentes producciones teatrales. Habían varias (que son más que en las que yo estoy, la rubia admitió) de una chica morena, algunas de ella cuando más pequeña, y varias de ella en la actualidad con Ryan. Sharpay le hubiera dado más importancia a ella, de no haber sido por ver una foto en particular. Era la foto de su graduación. Y allí estaban las personas a las que Sharpay tenía más miedo de ver en este viaje, sonriéndole. Taylor. Chad. Gabriella. Y Troy.
