Hola, en este capítulo y en los sigueintes aunque no en todos, habrá interludios que explican cosas del pasado de Elissa, para explicar un poco o en profundidad aspectos de su personalidad. Si son algo pesados pido disculpas por ello, pero creo que es necesario para que veais como me imagino a mi querida Elissa. Disfrutadlo tanto como podais.


Llevaba ya largo rato en la tina de templada agua, su cálido cuerpo calentaba levemente el liquido elemento, estaba preocupada, aun a pesar de su fuerza y determinación en sus actos no le gustaba enojar a su madre.

"¿Porque?" - se preguntaba - "¿Porque me comporto así?"

A pesar de todos aquellos años, aún no entendía muchas de las cosas que hacia, actuaba por puro instinto, ella notaba que tenia una fuerza en su interior, que necesitaba salir, aún cuando ella misma lo controlaba forzosamente para no explotar, se permitía pequeños arrebatos, cuando entrenaba, o cuando se enfrentaba a bandidos, o a soldados deshonrosos, e incluso en esas situaciones, se auto controlaba, pensaba que si dejaba que aquel fuego que sentía fluyera libremente, seria como una tormenta inacabable e imparable.

Tenia miedo, un miedo que nunca dejaba entrever cuando alguien estaba cerca, no se lo había dicho a nadie, nadie lo conocía, solo ella, con sus dudas y temores. El único que intuía algo era su fiel Wrex.

... ... … … … ...

Cuando vio a su fiel Elissa, su ama, su amiga, su compañera, pensativa en aquel recipiente lleno de agua, donde se solía sumergir para lavarse, se acercó tímidamente. Le acercó su hocico para olisquearla mejor, quería entender aquella cara de preocupación que ya había observado.

Le sorprendió, que justo cuando gemía para que ella levantara su cara, le cayeran gotas de un liquido transparente por aquellos ojos de tenue color marrón, ya había visto a su amiga en esa situación, pero siempre que la veía así, le conmovía, y tenia la urgente necesidad de consolarla, y así hizo, le lamió el rostro suavemente, en muestra de afecto, ella reaccionó con su habitual sonrisa, y se enjuagó aquel liquido de sus ojos.

"Tu me comprendes, gracias Wrex."

Acto seguido le dio un cálido beso entre sus pequeños ojos y asintió.

... ... … … … ...

Continuó con su delicado baño, cogió su jabón perfumado, y empezó a frotar delicadamente su cuerpo, sus brazos, que tantos años de duro entrenamiento habían levantado varias veces su peso en incontables sesiones, sus largas piernas, que tantas millas habían recorrido a paso ligero, su torso, que tantos golpes recibió en sucesivos combates, sus turgentes pechos, que amenazaban con salírsele de la armadura con sus rápidos movimientos...

Cuando llegó allí, no lo pudo resistir, aún no había probado varón, pero llevaba ya algunos años jugando con su cuerpo, era el único placer que se permitía de cuando en cuando, olvidando todo entrenamiento y disciplina.

Se imaginó a su único ser querido por aquellos momentos, el buen ser Gilmore, al que le encantaba sonrojar con atrevidos comentarios, cerró los ojos, y empezó a acariciarse dulcemente sus erguidos pechos, imaginando que era su posible amante, empezó a bajar delicadamente por su vientre, realizando suaves caricias por su abdomen, alrededor de sus pechos, rozando levemente sus pezones, cosa que hacia que se estremeciera de placer, poco a poco iba bajando en dirección clara hacia su centro, acarició su ocre oscuro cabello en aquella zona tan intima, y un relámpago recorrió su espina dorsal, se acarició las labios, como si fuera él quien lo hiciera con su boca.

"Ser Gilmore."

Susurró levemente, se imaginaba a aquel pelirrojo de suaves facciones encima de ella, y entonces introdujo dentro de si, un par de sus delicados dedos, rozándose por toda la circunferencia de su interior, imaginando lo delicado que seria él, la excitación iba en aumento, y empezó a introducir y a sacar sus dedos, frotándose con suma delicadeza, pero con rapidez, entonces llegó, un pinchazo en su bajo vientre, un suave gemido de sumo placer, y culminó aquel momento, pensando nuevamente, en como seria con aquél buen hombre.

"¿Sera igual, o me proporcionaría un placer aún desconocido? - cuando estaba recuperándose algo la hizo reaccionar.

'toc, toc'

"¿Mi señora, puedo pasar?"

Reconocía aquella pálida voz, pues la escuchó hacia unos días, era la nueva doncella, aquella de la cual se negó disponer, ya lo había discutido con madre muchas veces.

... ... … … … ...

"¿Porque necesito una doncella? yo sola soy capaz de realizar mis quehaceres diarios."

"Mi terca Elissa, una buena señorita debe aprovechar las oportunidades que se le presentan."

Elissa entendía en parte aquellas palabras, pues las circunstancias en determinados momentos del combate la habían favorecido, ya fuera en el patio, o en los campos que rodeaban Pináculo.

"Así que ahora, esperaras a tu nueva doncella te pondrás el vestido y atenderás a nuestro invitado, ha venido desde Jader, y me han comentado que tiene una pequeña flota de barcos, podrías conseguir un pasaje 'gratis' para un viaje romántico."

Elissa se giró enfurecida, mostrando a su madre una cara de autentico odio, no soportaba las visitas de "pretendientes" que intentaban seducirla de algún modo. Tampoco la insistencia de su madre por que se comportara correctamente. Ya en alguna ocasión, había propinado una fuerte patada a las nobles partes de alguno de aquellos, provocando algún que otro descuerdo comercial con su familia.

"Madre, sabes muy bien que detesto estas situaciones."

"Vamos, vamos, hija mía, a que viene esa cara de perro, una doncella debe permanecer serena y calmada, no mostrar enfado alguno ante un caballero"

'Ante un potro excitado mas bien' - pensó ella para si misma.

... ... … … … ...

Aún era joven, con solo 16 años, pronto iba a ir a la capital, Denerim, para concluir su ultimo año de entrenamiento, a las ordenes de su hermano Fergus, que con 22 años ya era sargento. Ella sabia que, aunque sus habilidades eran muy superiores a las de su hermano, debía obedecerle con respeto y abnegación. Sabia gracias a él , y en parte también a sus padres y a su reciente cuñada, que los hombres, aunque aparentemente controlen sus instintos, desean ante todo consumar el sexo con una bella mujer. Ya sabia por Fergus, como era aquello, pues se lo contó con todo lujo de detalles, ella al principio fingió asco a lo que él le replicó,

"¿Crees que no he escuchado tus gemidos cuando jugabas con tu cuerpo?" - a lo que aquello respondió con un sonoro tortazo.

"¿Como osas espiar a tu hermana en tan íntimo asunto?"

"Por si no lo recuerdas, dormimos en habitaciones una frente a la otra, ¿como no vamos a oírte?"

Recordó que había uno más en la familia, Oriana, su cuñada, recientemente casada con su hermano, la cual ya había dado a luz, a una pequeña criatura a la que llamaron Oren. Oren, su pequeño sobrino. Cuando estaba con él se sentía profundamente cariñosa y afable, y no entendía el por que de aquella sensación.

... ... … … … ...

"Adelante, Amalia."

Dijo con resignación,

La pequeña doncella elfa entró tímidamente, pues creía que el grueso animal que allí habitaba se abalanzaría sobre ella.

"Vamos a que esperas, adelante."

"Mi señora, vuestro perro."

Sonaba como un leve susurro por el miedo, ella lo notó, y redujo el tono de su voz.

"No te preocupes, Amalia, salvo que yo se lo ordene, no se moverá de su mantita, puedes pasar sin miedo ni preocupación."

Le sorprendió la suavidad de sus palabras, había oído grandes cosas de la familia de Pináculo, que no maltrataban a sus sirvientes elfos, que los trataban incluso con respeto, que les ayudaban con sus problemas familiares, en fin, que eran muy diferentes a la mayor parte de la nobleza de Ferelden. A pesar de ello, la manera de hablar de su señora le sorprendió. Era dulce y cálida, se dejaba entrever en su voz un profundo respeto por la gente, fuera cual fuera su origen.

"Mi señora Elissa, le traigo.. - Ella le interrumpió,

"Por favor, puedo entender que tu anterior señor o señora te tratara bruscamente y con dureza a lo que por ello me disculpo."

'¿Por que se disculpaba? ella no tenia nada que ver con aquello.' - pensó para si.

"Pero cuando estés en mi cuarto, muy a mi pesar - murmuró - dirígete a mi como Elissa, yo no soy tu señora, ni tu dueña. Soy tu amiga, si necesitas algo por complicado que te parezca pídemelo, si esta en mi mano te ayudaré."

Aquellas palabras la hicieron sonrojar, aquel simple gesto era más grande que cualquier cosa que hubiera oído hablar sobre aquella familia - 'tu amiga' - esas palabras le hicieron caer de rodillas y comenzó a llorar.

Elissa, alarmada se dirigió rápidamente a abrazar a aquella pequeña persona, creyéndose culpable de aquella situación.

"¿Que ocurre?"

Le preguntó dulcemente, con una voz como hacia años que no oía, desde que estaba con su familia en la elferia de Denerim.

"¿Que provoca tal tristeza? ¿han sido mis palabras?"

"No mi señora Elissa, no han sido vuestra palabras, solo un amargo recuerdo. No quiero contaros nada que pueda provocar un conflicto con vuestra familia."

"Puedes confiar en mi."

Aquellas palabras la reconfortaron mucho, así que con voz temblorosa inició el relato, le contó que antes de dirigirse hacia Pináculo, hicieron una breve parada en Lothering, para aprovisionarse. Allí un soldado, la acorraló en un callejón, intentó gritar pero el soldado la amenazó con matarla, ella sabiendo que no tenia otra opción, calló. Mientras abusaba de su pequeño cuerpo, susurraba por su familia y amigos, él que la escuchó le susurró al oído "No tienes amigos, ni familia que te puedan ayudar."

Con eso bastó, su fuego interno se prendió con fuerza, se incorporó, dejó lo que tenia pendiente, se puso rápidamente su armadura de hierro gris, cogió su escudo, la espada de su familia que perteneció a su abuelo que combatió fieramente contra los orlesianos, se dirigió a ella, y le pidió con lagrimas en los ojos alguna seña de aquel soldado - "una cicatriz sobre el parpado izquierdo" - característica, ya sabia quien era, ya tuvo alguna rencilla con aquel soldado, ya en el pasado intentó acercarse con atrevimiento a ella misma, eso la enfureció todavía más.

"Dile a mis padres que volveré en cuanto acabe de... sacar la basura" - aquellas ultimas palabras sonaron con autentico odio y asco.

La joven doncella, no daba crédito a lo que veía, su joven señora justo cuando culminó con su frase, se levantó, no sin dejarla delicadamente a ella en una silla cercana primero, vio en sus ojos un fuego como no había visto nunca, había odio, asco, pero también fuerza, y determinación. Con miedo quiso detenerla, pero vio estupefacta como cogió una pesada armadura y se la colocó en su cuerpo con una rapidez como no había visto nunca, agarró su espada y su escudo le preguntó por alguna seña de aquél soldado y antes de marchar le dijo.

"Dile a mis padres que volveré en cuanto acabe de - hizo una pausa y aquella ultima palabra le asustó - sacar la basura."

... ... … … … ...

Bryce, Eleanor, Fergus, Oriana, el pequeño Oren, el maestro Aldous, la Madre Mallol, todos estaban ya en la mesa servida con deliciosas viandas, solo faltaba Elissa, que parecía no haber acabado aún con su baño. Eleanor se incorporó al oír nuevamente aquella pequeña voz, pero lo hizo más intranquila, pues sonaba mucho mas nerviosa y temblorosa que la anterior vez, por la mañana.

"¡Mi señora! ¡Mi señora Eleanor!"

Entró bruscamente y casi tropezó con ella misma por los nervios,

"¿Que ocurre mi pequeña Amalia?"

Intentó sin mucho éxito que su voz sonara serena, su marido e hijo se percataron de ello al instante.

"M-mi señora, v-vuestra hija, Elissa, se ha... se ha... - no se atrevía a continuar, a pesar de lo acontecido hoy, seguía temiendo por un castigo que nunca llegaría - yo.. yo.. le dije..."

Eleanor, sujetó con dulzura y le acarició su largo y rubio cabello.

"¿Que le has dicho mi dulce niña? - aquellas palabras junto a su gesto la relajaron por un momento,

Respiró profundamente, se enjuagó las lagrimas, y les contó a todos los presentes los acontecimientos recientes, se sorprendió a si misma, como si aquel doloroso recuerdo después de contárselo anteriormente a su señora, le resultara mas fácil hacerlo de nuevo, no a su señora, a su 'amiga', volvió a sollozar con aquel pensamiento, pero continuó.

"Rápido, a los establos."

Bryce sonó determinante, conocía muy bien a su hija, sabia que no soportaba cualquier tipo de injusticia o abuso de autoridad, y, aunque conocía su auto control, temía por la vida de aquel soldado, corrieron rápido, pero ella ya se había marchado.

"Mi señor la señora Elissa ha cogido vuestro caballo y a marchado."

Él sabia porque cogió el suyo en particular, ya había montado aquella aguerrida montura, y sabia que era la más rápida y resistente, cuando fue a colocar la silla en otra montura se percató - 'maldita niña' - había cortado las sujeciones, fuera lo que fuera a hacer no quería ser detenida, ella era así, no dejaba que nadie interrumpiera su labor.

... ... ...

Estaba empezando a anochecer, aunque el sol aun se veía asomar por el horizonte, Angus aun se relamía como un cerdo recién comido al recordar aquella doncella elfa,

"Lastima que no este aquí, mi guardia esta a punto de acabar, y me vendría bien un buen entretenimiento."

Empezó a excitarse con ese recuerdo, sus pequeños pechos duros como guijarros, su interior estrecho y mojado, y casi al final algo que disfrutó sobremanera cuando la escuchó susurrar, aquello que le dijo le excitó mucho, al sentirse poderoso sobre aquella débil criatura que había sometido.

"No tienes amigos, ni familia que te ayuden."

De pronto algo lo exaltó, la gente del pueblo empezó a vociferar por algo, él estaba cerca de la cantina, junto a los campos de trigo cuando lo vio, una hermosa mujer ataviada con una brillante armadura se dirigía a él a una velocidad increíble dado el aparente peso de aquél atuendo.

"Gracias Andraste por escuchar mis suplicas."

Pensó, justo cuando recibió un fortísimo puñetazo en la cara, más fuerte que el recibiera en cualquier momento, inmediatamente su nariz empezó a sangrar copiosamente, se llevó las manos a su espada y a su escudo, pero antes de poder reaccionar a tiempo notó un golpe seco en su espalda y lateral, vio con estupefacción, como su escudo y espada caían irremediablemente al suelo, de pronto oyó una voz que le era familiar, pero con una fuerza que no reconocía.

"Tú, sucia y repugnante cucaracha, ¿Como te atreves a mancillar el honor de un buen soldado y abusar de tu posición?"

Cuando levantó la mirada reconoció aquel rostro, la recluta que años atrás le rechazó, la que le hizo aquella cicatriz tan característica de su ojo izquierdo, aún recordaba aquello como si fuera ayer - "gracias que no he cortado en otro sitio" - le dijo aquella vez.

"Vamos incorporate y desnudate, ¡YA!"

Bramó esas palabras mientras retrocedía levemente y se daba la vuelta en gesto de preparación.

"Que me vas a hacer soy un soldado de la guardia de Lothering, no recibo ordenes de una sucia zorra que ataca por la espalda."

Elissa se enfureció aún mas, notando que perdía su característico auto control.

"O es que, ¿preferís pasar un buen rato con este soldado?"

"¿No me decís nada? ¿Habéis cambiado de opinión?"

Ella aún recordaba aquel momento por la noche en una guardia, así que aprovechó ese repentino cambio en los acontecimientos en su provecho.

"Si mi buen caballero, aún recuerdo vuestro ofrecimiento, y a pesar de las miradas me gustaría ofreceros un placer como nunca habéis soñado."

Angus, no se lo esperaba, pero el repentino cambio en la voz de aquella joven le excitó.

"¿No preferís un lugar menos concurrido?"

"Mi buen caballero, prefiero que me observen, eso me excita muchísimo más que hacerlo a escondidas."

Angus no se lo creía, rápidamente se empezó a quitar la armadura manchada con la sangre que aún le brotaba de la nariz, el peto, las botas, los calzones de hierro, los guantes, y finalmente el casco, ya solo quedaban unos calzones y una camisola de algodón.

"Y ahora mi señora os toca a vos."

"Primero hacedme un favor mi buen caballero."

Aquellas palabras sonaron tan melosas que incluso Elissa se sintió sorprendida - "¿Podéis abrir un poco las piernas y cerrar los ojos?"

Angus dudó un segundo, pero su depravada mente se imaginó lo que a continuación se imaginaba y sin dudar eso mismo hizo.

Ella aprovechó aquel momento de debilidad casi instantáneamente, giró su cuerpo con rapidez y soltura, todos los habitantes allí presentes se quedaron maravillados por aquella increíble danza, como era capaz de moverse con aquella pesada armadura, levantó su espada en un amplio circulo para coger impulso, los lugareños gritaron, entonces bajó el brazo con rapidez para concluir el circulo y en un movimiento justo y con precisión, giró la hoja casi imperceptiblemente, y el movimiento llegó a su fin, con toda la extensión lateral de aquella hoja, con todo el impulso que con fuerza y rabia ella le puso, golpeó su entrepierna.

Lo que a continuación sintió, casi a cámara lenta, fue el dolor mas indescriptible que podía haber soñado, antes oyó al gentío gritar, pensó que por la desnudez de aquella mujer, pero a continuación sintió un fortísimo roce y golpe con algo frio, justo en su miembro, que se había empezado a endurecer por lo que esperaba e imaginaba en aquel momento, eso hizo que el dolor fuera aún más extremo, abrió la boca y soltó un alarido de dolor como nunca había oído, inmediatamente se llevó las manos a su entrepierna mientras caía al suelo en increíbles espasmos de dolor, notó como un pequeño flujo de sangre le brotaba de su miembro dolorido.

"¡Arggg! Zorra, ¿Que me has hecho? ¿Que he hecho yo para merecer esto?"

Se iba a incorporar para intentar recoger su espada y contraatacar a pesar del dolor, pero entonces la vio, aquella espada que hacia unos momentos le había golpeado tan salvajemente, con su filo reluciente, fruto de un esmerado cuidado, apuntando a su cuello,

"Da gracias que no he seccionado por completo a tu amigo, como me entere de que vuelves a hacer algo parecido, te juro por mi familia que lo pagarás con tu vida."

... ... … … … ...

"Elissa, detente, te lo suplico"

Oír las palabras de su padre tan bruscamente la hizo estremecer, se le notaba claramente nervioso, con aquello que le dijo, intuyó, que pensaba que iría a buen seguro a matar a aquel hombre, que no merecía ni su rango ni su armadura, pero a pesar de los intentos de aquél por provocarla mantuvo su serenidad, cuando notaba que se dejaba llevar por su fuego interno, usaba el sentido común y su inteligencia, eso la hacia relajarse y concentrase mejor.

"Padre, tranquilizate, no he acabado con su miserable vida, aunque así lo merezca."

De pronto el gentío se apartó y Angus lo vio, era el Teyrn Bryce Cousland, regente de Pináculo, ahora sabia que aunque buscara una reprensión hacia aquella mujer que tanto lo había humillado, no lo conseguiría. Ya en aquel año intentó saber el origen de aquella recluta, pero ahora que lo sabia no podía hacer nada.

"Ya he hablado con el capitán de la guardia, mañana lo expulsarán de la guardia y sera desterrado del pueblo."

Cuando su hija escuchó aquellas palabras, no lo pudo evitar se abalanzó sobre él en un profundo abrazo y le susurró - "Gracias padre."

"Lo que haga falta por mi niña, que tiene este corazón tan puro."

... ... … … … ...

Cuando llegaron a Pináculo, ya era noche cerrada, ella se había quedado dormida abrazada a su querido padre, el día había sido exhausto para ella, su madre no quiso despertarla, y con ayuda de su hermano la desmontaron, y llevaron a sus aposentos con cuidado, le quitaron la armadura, y la recostaron en su cama. Mañana seria otro día, vieron todos ellos la cara dulce de su hija, hermana, con una expresión de satisfacción y orgullo a pesar de estar profundamente dormida.

"Siempre sabes que decirle, Bryce."

"Nuestra niña tiene una fuerza en su interior que va creciendo con los años, no se lo que le deparará el futuro, pero se que lo vivirá con honor y justicia, no puedo estar mas orgulloso de ella."

Esas palabras a Fergus le dolieron un poco, pero también conocía a su hermana, desde aquel día en que con 12 años le venció, supo que le superaría en todo.

"Debemos acostarnos, he recibido una carta de Gwaren, solicitando todas las tropas de las cuales podamos prescindir."

"¿Entonces los rumores son ciertos, padre?"

"Si eso parece, esperemos que el Hacedor nos proteja por los oscuros tiempos que se avecinan."

... ... … … … ...

Loghain, estaba intranquilo, no soportaba tener que recurrir a este... noble, de dudosa reputación.

"Mi señor, ¿me habéis hecho llamar?"

Ahí estaba, el arl Rendon Howe, un hombre atormentado por viejas rencillas muertas, hacia ya mucho.

"Si adelante Howe, he realizado mi propia investigación con mis contactos, y no logro ver la supuesta conspiración que tanto te arraigas por defender sobre los Cousland."

"Os aseguro mi señor que es así, yo mismo he recibido pruebas por escrito, de que Pináculo, esta negociando una entrada en secreto de tropas orlesianas."

"¿Y por que nunca he visto yo esas pruebas? mis contactos son mas extensos que los vuestros, y aún así no logro encontrar, nada de lo que aseguráis atestiguar."

"Mañana partiré hacia Pináculo, mi señor, y os traeré pruebas físicas de tal traición."

"Puedes retirarte, pero por favor, deja esa avaricia que huelo, si encuentras pruebas reales, detén a la familia y llévalos a Denerim, donde serán juzgados"

"Como ordenéis, mi señor."

Justo cuando salió por la puerta y cerró, sonrió para si mismo.

"Denerim, bah, pienso abrirlos en canal en cuanto tenga ocasión, Pináculo pertenece a mi familia y la recuperare a fuego y sangre."