Aqui esta el segundo capitulo de este fic espero que les guste -!!!!!!!!!

Capitulo 2

-Maldita sea¿Dónde estará esta mujer?- se preguntaba un hombre de cabellera plateada mientras caminaba de un lado a otro, la desesperación al ver el reloj que marcaba la una de la madrugada no lo dejaba dormir.

-jajajaja…- la risa de una mujer lo hizo girar la vista hacia la puerta, los ojos dorados se fundían de la rabia de ver a su esposa tan feliz y tambaleándose de un lado a otro.

-Se puede saber ¿Dónde estabas?- preguntó Sesshoumaru tomando el brazo de su esposa con fuerza provocando que esta frunciera el seño, lo miro y después lo empujo con las piernas temblorosas.

-Déjame Sesshoumaru, tengo sueño y quiero dormir- exclamó Kikyo tratando de safarse de la fuerte mano de su esposo que endurecía mas las facciones, de un fuerte jalón la atrajo hacia su cuerpo y posesiono sus labios de una forma salvaje.

-Kikyo… te deseo tanto- susurro Sesshoumaru con la voz entrecortada acariciando la cintura de la mujer que solo intentaba soltarse del bien torneado cuerpo de su esposo.

-Basta Sesshoumaru, no quiero- reclamó Kikyo empujándolo y subiendo las escaleras que daban a su habitación, la cual la cerró con llave para evitar que Sesshoumaru pudiese entrar.

-KIKYO… ¡¡KIKYO, ABRE LA MALDITA PUERTA!!- gritaba Sesshoumaru golpeando fuertemente la puerta mientras que Kikyo simplemente se recostó en la cama y se durmió, en su mente solo estaba la imagen de aquel rostro tan parecido al de ella, pero de pronto la idea de que la tal Aome hiciera el amor con su marido le puso la piel de gallina.

-No lo voy a permitir- se susurro para si misma acostada en la cama y mirando hacia el techo color blanco, ahora la pregunta que se hacia es como evitar que Sesshoumaru se acostara con aquella mujer, sin embargo fue mas su deseo por desafanarse de su marido e irse a divertir que sus celos por parte de esa joven. Después de unos veinte minutos, Sesshoumaru se fue a otra habitación a dormir, con su cabeza llena de coraje, furia y todo sentimiento de enojo.

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Las lágrimas de una joven caían por sus mejillas, paseaba de un lado a otro en su pequeña habitación¿Cómo podría decirle a su novio lo que había ocurrido?, además en menos de un día se prepararía para ser otra mujer, sin embargo las dudas invadían mas y mas su mente¿Cómo era posible que una mujer tan elegante y bella deseara salir de su vida llena de lujos para irse quien sabe a donde?, y lo mas importante¿Qué le esperaba en esa casa donde usurparía un lugar?.

-Oh santo cielo¿Qué voy a hacer?- se preguntaba a si misma Aome pasándose una y otra vez los dedos en el cabello ondulado y negro, por primera vez odio su rostro, si no se hubiese parecido a aquella mujer ahora estaría pensando en irse a pasar unos días con su abuela que no hacia mas que quererla cerca.

-Corazón ¿estas ahí?- preguntó una voz varonil acercándose a la puerta de la habitación de Aome, que solo dejo escapar un suspiro de fastidio, era el momento de inventar la mas grande de las mentiras que pudiera decir.

-¿Qué ocurre Bankotsu?- dijo Aome saliendo de la alcoba, el joven de tez morena la abrazó con tanta ternura que Aome creyó que iba a llorar, pero se contuvo, ya que tenía que decirle lo que le preocupaba tanto.

-Conseguí un buen trabajo y una oportunidad de viajar- exclamó Bankotsu alegremente besando efusivamente las mejillas de la joven Higurashi, quien no podía creer que fuera él quien estuviera diciendo lo que pensaba excusar Aome.

-Felicidades Bankotsu, pero entonces tendrás que partir cuanto antes…- suspiro Aome sintiéndose mas abandonada que nunca, su joven novio asintió -¿Cuándo te marchas?- preguntó la joven con los ojos llenos de lagrimas, era doloroso, tenían mucho tiempo viviendo juntos, desde que su madre había fallecido.

-Mañana mismo, mi jefe quiere que me ponga a trabajar lo mas rápido posible- respondió Bankotsu abrazando con fuerza a la joven de tez blanca –Te extrañare corazón- susurro mientras en la mente de la joven Higurashi solo estaba la imagen de Kikyo amenazándola con meterla a la cárcel.

-Vamos a dormir ya, mañana será un día muy difícil para ambos- susurró Aome rodeando la cintura del apuesto hombre, los dos se fueron a sus respectivas habitaciones para lograr descansar, sin embargo la joven de mirada castaña no logro dormir, los nervios estaban de punta al saber lo que le esperaba el siguiente día. A la mañana siguiente, a las seis de la mañana, Bankotsu pasaba de un lado a otro con las camisas y pantalones empacándolos en una maleta color negro, Aome le ayudaba a terminar de guardar todo cuando el teléfono sonó.

-Buenos días Aome- dijo la voz del otro lado del auricular, aquel tono se le hizo muy conocido que hasta la piel se le erizo por completo, abriendo los ojos castaños tenia una expresión de miedo mezclada con sorpresa.

-¿Cómo ha conseguido mi número de teléfono?- preguntó Aome con la voz temblorosa mientras la mujer se reía cínicamente por teléfono, su novio se quedo quieto viendo la palidez en el rostro de ella.

-No es muy difícil, no ves que con dinero baila el perro, solo tuve que sonsacar a la encargada del lugar donde trabajabas y puff… me lo dio- dijo con tono de burla, Aome no podía creer el cinismo con lo que decía las cosas, apretaba mas el aparato mientras recibía indicaciones de la mujer que hablaba con tal delicadeza. Después de que Kikyo dejara bien claro lo que tenía que hacer, Aome colgó el teléfono y se recargo en la silla más cercana que tenia.

-¿Te encuentras bien corazón?- preguntó Bankotsu tomándola de los hombros, la mirada de Aome se veía vacía, llena de dudas y miedo, pero su novio no lograba descifrar el temor de la hermosa mujer de cabello negro.

-Si Bankotsu, será mejor que nos demos prisa o se te hará tarde para llegar al vuelo- exclamó Aome recuperando aquella personalidad tan característica de ella. En el aeropuerto los dos jóvenes se despidieron, fue una de las despedidas mas difíciles que tuvieron que hacer, esta vez Aome se quedaba totalmente sola, sin nadie mas que ella para hacerse compañía y para empeorar las cosas tenia que entrar en una casa desconocida para aparentar ser una persona que no seria nunca y así dejar a Kikyo divertirse por un buen tiempo¿Cómo se había metido en ese lío tan grande? Y sobre todo¿Cómo se suponía que se iba a salir?, con su mirada clavada en el avión que se llevaba a la única persona que le quedaba cerca trataba de ignorar aquel escalofrió que le recorría la medula, solo esperaba poder sobrevivir a esa situación tan horrible donde se había metido y todo por el tremendo parecido que tenia con esa mujer llamada Kikyo.

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-Hijo por favor, tranquilízate- exclamó un señor maduro de cabellos plateados mientras intentaba tranquilizar a su hijo mayor quien no paraba de maldecid a su esposa, ya que de nueva cuenta se había ido sin decir a donde.

-No puedo padre, a veces quisiera que Kikyo fuese diferente, mas hogareña, que me mostrara mas amor- respondió Sesshoumaru pasándose los dedos por el sedoso cabello plateado.

-Eso hubieses pensado antes de casarte con ella- replicó el mas joven de la familia Taisho bajando por las escaleras, ambos hombres volvieron la mirada hacia Inuyasha quien tenia una sonrisa cínica dibujada en el rostro.

-Cállate Inuyasha, no me provoques- advirtió Sesshoumaru entre dientes mientras apretaba los puños y sus ojos se llenaban de furia, la mirada del hijo mayor de Inutaisho tenia la capacidad de hacer sentir a cualquiera que era inferior a él.

-Basta hijos, dejen de discutir- ordeno Inutaisho poniéndose frente a ambos –Sesshoumaru, tu sabias como era tu esposa así que no te quejes… y en cuanto a ti Inuyasha, deja de provocar a tu hermano- dijo su padre dirigiéndose a la entrada.

-¿Irás a la empresa padre?- preguntó Sesshoumaru caminando hacia él y saliendo de la casa, seguidos por el hijo menor de los Taisho.

-Así es hijo mío, tengo unos asuntos pendientes- respondió el señor de cabello plateado abordando un automóvil color verde botella, en cuanto a su hijo mayor abordo un automóvil color bronce, y su hijo menos de Inutaisho abordo el automóvil de color blanco, los tres Taisho llegaron a la empresa en menos de media hora, rápidamente se dirigieron a sus respectivas oficinas.

-Buenos días señor Taisho -saludo Kagura viendo pasar a Sesshoumaru, la mirada rojo–oxido se iluminaba al ver al puesto hombre, había estado enamorada de él desde que inicio trabajando con la Taisho Corporation, envidiaba a la señora Kikyo Taisho por la suerte que tenia ser la esposa de un hombre apuesto y lleno de dinero.

-No me pases llamadas Kagura- ordeno Sesshoumaru entrando en la oficina y cerrando la puerta inmediatamente como tratando de que nadie entrara. La actitud fría de su jefe no sorprendió nada a Kagura, ya que sabía que cada vez que discutía con su esposa llegaba así al trabajo, tarde o temprano esa mujer dejaría de estar en el corazón del apuesto hombre y quizás entonces ella podría hacer su lucha.

-¿Cómo que llegaras dentro de dos semanas?, Kikyo¿Estas loca o que te pasa?... soy tu marido y no me gusta nada lo que haces… que soy un paranoico, no tu eres una mujer muy…- discutió Sesshoumaru por medio del celular con su joven esposa que le anunciaba que iba a estar ausente por un tiempo.

-Basta Sesshoumaru, ya te dije, estaré fuera dos semanas así que adiós cariño- dijo Kikyo para después colgar, la furia se apodero de el joven Taisho que no podía entender por que su esposa era tan irresponsable, aun se preguntaba la razón por la cual se había casado con ella.

-Maldición, lo hizo de nuevo, pero cuando regrese ya vera, le haré la vida difícil y así se dará cuenta de lo que esta desperdiciando- se dijo Sesshoumaru golpeando un poco el escritorio con el puño, sus ojos dorados tenían un brillo de enojo y tristeza mezclados muy peligrosamente.
-Señor Taisho, tiene una llamada importante en la línea, parece ser que hay un problema en la entrega del pedido que mando a Shibuya- explico Kagura por medio del auricular, Sesshoumaru dio rápidamente indicaciones, tanto a su secretaria como a su personal, después de unos minutos salio de la empresa para solucionar el problema.

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Los ojos castaños de una joven de tez blanca se abrieron como platos al ver que la mujer elegante de vestido negro entallado y algo escotado se acercaba a ella con una sonrisa cínica y fría, trato de permanecer tranquila, ya que hace unos momentos se había ido la única persona que le quedaba cerca para apoyarla, con su blusa color rosa pálido y una falda larga color azul cielo, con zapatos negros se veía tan común y corriente como las demás, sin embargo no era nada normal, por primera vez en su vida había odiado su rostro ya que se parecía demasiado al de esa mujer que ya tenia enfrente.

-Hola querida Aome- exclamó Kikyo tomando un mechón de cabello de Aome que solo temblaba ante aquella mujer, los nervios se reflejaban en sus ojos –Hoy empezara tu entrenamiento, tendrás que actuar como yo en dos semanas- dijo la mujer de vestido negro que dejaba al descubierto su pálida espalda.

-¿Dos semanas?- preguntó Aome atónita, pero Kikyo ya la guiaba hacia su automóvil color negro, la joven Higurashi aun tenía sus dudas de que si debía hacerlo, pero al recordar las palabras de Kikyo sobre mandarla a la cárcel, su piel se erizo ante tal idea.

-¿Sabes manejar?- preguntó Kikyo viendo su hermoso automóvil y la expresión en el rostro de Aome que solo negó con la cabeza –pues tendrás que aprender, siempre salgo con él- comenzó a decir mientras abordaban el vehículo y lo ponía en marcha, durante el camino, Kikyo le explicaba las cosas que hacia por lo regular, salir de noche a las discotecas, darse duchas a las seis de la tarde, cenar con la familia, Salir toda la tarde, etcétera… Cuando llegaron a un apartamento, Kikyo aparco el automóvil en el estacionamiento y volvió la mirada hacia Aome que no dejaba de mirar hacia el frente.

-Quiere decir que en dos semanas tengo que aprender todo lo relacionado a dos años que ha vivido con esa familia… y sobre todo ser una persona totalmente distinta a lo que soy, no creo que sea una buena idea… por que si me descubren iré a la cárcel- dijo Aome sin mirar a Kikyo que tenia la expresión de fastidio ante las palabras de esa joven.

-Si lo haces bien, no hay necesidad de pensar en la policía, además, no creo que sea tan difícil, será durante un año, después de eso te daré dinero para que te vayas a donde tu quieras- respondió Kikyo fríamente bajando del vehículo, seguida por Aome.

-y ¿Cómo explicaremos mi cabello?-preguntó Aome tomando un mecho de su ondulado cabello mientras ambas entraban en el apartamento, Kikyo no hizo mucho caso por que al entrar rápidamente se dirigió a su habitación trayendo consigo un par de zapatillas, un vestido y una caja de color blanco.

-Ponte esto- ordeno la joven de mirada glacial entregándole el vestido y las zapatillas –Y lo del cabello, para eso compre esta peluca que se adhiere bien a la cabeza, para que no se caiga por movimientos bruscos- explico Kikyo dándose la vuelta y entrando en la pequeña cocina de color amarillo, Aome se puso lo que la mujer le había dado, un vestido rojo con la espalda descubierta, algo que paso por la mente de Aome fue que lo primero que haría es cambiar ese guardarropa, aunque solo fuera por el tiempo que permaneciera en esa casa. Kikyo le enseño a caminar con tacones, a sentarse a la mesa y usar todos los cubiertos que se ponían, la forma de mirar para no expresar nada, sin embargo Kikyo se dio cuenta que la mirada de Aome decía demasiado, sin embargo todo estaba saliendo muy bien, la joven Higurashi aprendía muy bien las cosa que ella le enseñaba, aunque lo de enseñarle a manejar fue toda una guerra ya que las manos le temblaban como dos gelatinas, el miedo de chocar se apoderaba de ella dejándola inmóvil en el asiento, eso tardo como una semana completa, pero lo logro, todo estaba saliendo a la perfección, pero aun les quedaba el asunto de enseñarle a los miembros de la familia, solo faltaban menos de cuatro días para que Aome entrara en la casa de los Taisho, así que Kikyo la levanto muy temprano.

-Kikyo… aun es muy temprano ¿no crees?- dijo Aome perezosa, frotándose los ojos con el dorso de la mano, pero Kikyo no hizo caso de sus palabras, saco un enorme libro y se sentó en la mesa, la miro con frialdad y Aome se sentó junto a ella.

-Ahora te enseñare a los miembros de la familia…- dijo Kikyo abriendo el libro –Este es Inutaisho, es el padre de mi marido, este es Inuyasha, mi cuñado… -dijo mostrándoselos con el dedo índice, al verlos Aome se quedo con la boca abierta, ambos eran apuestos, con aquellos ojos dorados y el cabello plateado, había visto al señor Taisho en el articulo de un periódico, se decía que era el dueño de un empresa muy prestigiosa.

-Y este ¿Quién es?- preguntó Aome señalando al hijo mayor de Inutaisho, le había impresionado su presencia tan imponente, aquella mirada fría y a la vez misteriosa y esos hermosos cabellos plateados lo hacían irresistiblemente atractivo.

-Ese es mi marido- dijo Kikyo con amargura al ver el extremo interés de Aome con respecto a su esposo –debes de impedir que haya alguna intimidad con él, suele ser muy hostigoso- indico la mujer con un tono cortante, Aome se volteo casi al instante, se había metido en un gran problema, pero ahora tenia dos, suplantar a Kikyo y resistir a los encantos del apuesto hombre de mirada fría y distante, una tarea muy difícil. Durante los siguientes días Kikyo se dedico a enseñarle todos los nombres de la servidumbre, desde la cocinera Kaede, su dama de compañía, Kanna, el jardinero Totosai, el chofer Kouga, la ama de llaves, Sango, la chica de servicio Ayame, la secretaria de su esposo, Kagura, entre otros. El día en que Aome entraría a usurpar el lugar de Kikyo había llegado mas rápido de lo que se imagino la joven Higurashi.

-Kikyo, antes de que te marches quiero pedir que me des la oportunidad de ir de compras, no gastare mucho- dijo Aome con nerviosismo, Kikyo volvió la mirada hacia ella y sonrió de una forma cínica y fría.

-Claro Aome, tendrás que ir de compras aunque sea una vez a la semana, compra ropa bonita y manda cartas a esta dirección para que me mantengas al tanto de lo que pasa en la casa de los Taisho… ah y recuerda que tienes que cuidarte de Sesshoumaru, es algo obstinado- advirtió Kikyo entrando al vehículo color negro del lado del copiloto, le había pedido a la joven que la llevara al aeropuerto y después se fuera a la casa de los Taisho. Después de dejarla en la entrada del aeropuerto Aome soltó un suspiro largo y se dirigió a la casa, en su mente iba repitiendo cada uno de los nombres de las personas que vería al llegar, trataba de estar tranquila pero le resultaba imposible, aparco el automóvil frente al centro comercial, entro en varias tiendas comprando zapatos y ropa que le resultarían bastante cómoda y sobre todo conservadora, cuando paso a la ultima tienda escogió un hermoso conjunto de un traje con chaqueta de color violeta con una blusa blanca y unos zapatos de tacón bajo y lisos de color blanco, compro un poco de maquillaje de colores suaves, como a ella le gustaban, diría que estaba cambiando un poco sus costumbres, aunque no estaba segura si se lo creerían, por ultimo se recogió bien el cabello y se coloco la peluca, se miro en un espejo y se dio cuenta que se veía como Kikyo, solo que mas conservadora, tomo sus bolsas con la ropa, las hecho en la cajuela del auto y se dirigió a su destino, donde permanecería durante un largo año hasta que Kikyo regresara, volvió a suspirar, bajo un poco la velocidad hasta que llego a la entrada de la gran mansión de dos plantas, con varias ventanas y un hermoso jardín alrededor, al colocar el automóvil frente a la gran reja esta se abrió casi al instante, el corazón de Aome dio un vuelco doloroso al imaginar que llegaría a engañar a una familia, que como ella, era victima de Kikyo. continuara

bueno espero que les haya gustado, creo que me esta quedando bien, pero claro espero que ustedes me animen para seguirla, manden reviews por favor... felices fiestas navideñas, cuidense... byebye !!!!!!!! gracias a todos por leer mi fic -!!!!