¡Muchísimas gracias por sus comentarios y a quienes están siguiendo el fanfic! No olviden dejar sus dudas, comentarios etc en las Reviews. Si desean ver las ilustraciones del fanfic, pueden encontrarlo en mi Deviantart (Lallen-fanart) o en el tumblr dedicado a este fanfic (Saskia-fanfic).

Advertencias: Saint Seiya NO me pertenece. Este fanfic no es de romance. Fue totalmente inspirado por la música gitana balcánica. Por eso, cada capítulo lleva el título y un fragmento (traducido de forma aproximativa) de una canción gitana. Y sí, la protagonista es una OC.

¡Primera aparición de Máscara Mortal! Para este fanfic he decidido llamarlo Máscara Mortal o Máscara de Muerte en lugar de Deathmask. Por fines prácticos, digamos.

Saskia Entre Rosas

Capítulo 02:

Mashallah, Mashallah!

"Es tan, tan dulce, mi Señor

No dejes que el mal de ojo lo vea

¡Mashalah Mashalah!

Hey tu, el primero, hey el primer amor, mi Señor

No dejes que el mal de ojo lo vea

¡Mashallah Mashallah!… ¡Mashallah!

Recen, chicas, Recen, yo también estoy rezando

Para que este amor sea el primero y el último

(…) Somos como dos rosas, él y yo…"


Shura, quien a su desgracia había probado ser bueno para lidiar con la chica, recibió a la mañana siguiente la orden de ir por ella a su habitación y explicarle más acerca del santuario. Shion no tenía dudas acerca de si la chica había aceptado o no la idea de quedarse.

Dudó bastante antes de tocar a la puerta de Saskia. La verdad es que estaba contando los minutos para que esta misión de "mostrarle-el-santuario-a-la-nueva" terminara, pero el caballero estaba dispuesto a hacerlo.

Se había infiltrado en las órdenes de Hades en el pasado por su diosa, esto no se comparaba.

Apenas tocó una vez, la puerta se abrió bruscamente y Saskia apareció mirándolo tan arrogante como el día anterior. Tal vez un poco más despeinada y desarreglada también.

—Buen día ¿Finalmente cuál será tu decisión, señorita?— Shura se cruzó de brazos, prefiriendo ir al grano.

—Aun no he tomado una decisión, gadjo — respondió la gitana.

—Necesitas decidir rápido.

—Todo lo que me dijeron ayer parece cosa de locos. Ni siquiera sé si creerles.

—Estás en opción de aceptar o no.

Shura se encogió de hombros manteniéndose firme. La mujer no lograba intimidarlo, pero él tampoco lograba que se portara de forma menos molesta. Mentalmente, el caballero sospechaba que tomaría tiempo para que Saskia se comportara… o algo así.

—Me han ordenado mostrarte este lugar y cómo sería tu vida de aceptar nuestra proposición.

Saskia frunció el ceño, sin dejar de mirarlo. El caballero podía leer el interés en sus ojos.

— Su proposición…

—Nuestro patriarca dice que es más tu verdadero destino que una simple proposición. — interrumpió, para tratar de presionar a la gitana a que saliera de su habitación. A Saskia, la idea de dejar de llamarlo proposición no le gustó, pero salió del cuarto cruzada de brazos.

El caballero de capricornio echó a andar, haciéndole un respetuoso gesto a la mujer para que lo siguiera. Caminaron por un rato, en silencio, hasta llegar a un mirador instalado cerca de los aposentos del patriarca y de la estatua monumental de Athena. Saskia seguía haciendo la misma cara de fastidio que desde su llegada al santuario.

Entonces Shura le mostró la magnífica vista desde ese mirador, que dominaba todo el territorio dedicado a la diosa. Saskia echó un ojo discreto al lugar como si no le interesara, pero en el momento en que se dio cuenta de la dimensión del santuario volvió la vista y sus ojos se abrieron como platos.

— ¡MASHALLAH MASHALLAH!— exclamó acercándose rápidamente al barandal del mirador y asomándose casi por completo, ahora fascinada. Las ruinas, el coliseo, la multitud allá abajo, las estatuas… maravillada, Saskia miró todo el lugar con intensidad, como si lo quisiera grabar en su memoria de forma permanente.

Jamás en su vida había visto algo tan increíble. Comenzó a proferir un montón de exclamaciones en romaní, gritando emocionada ante el increíble paisaje. Shura se sintió tan sorprendido por el repentino entusiasmo de la mujer que tardó unos segundos en darse cuenta de que Saskia tenía más de la mitad del cuerpo fuera del barandal.

Rápidamente estiró el brazo para sostenerla de la camisa, pero Saskia seguía emocionada, casi balanceándose en el barandal y gritando lo hermosa que le parecía la vista. No tenía ni pizca de miedo a las alturas, eso era seguro.

— ¡Vas a caerte!

— ¡Magnifico! ¡Hermoso!— finalmente Shura logró traerla a la seguridad del piso. Ahora la gitana se sentía sumamente entusiasmada. Como si la bocanada de aire fresco que acababa de tomar la hubiese llenado de nueva energía. Casi saltaba en su lugar, y Shura no lograba comprender como alguien podía tener emociones tan distintas en tan corto periodo de tiempo.

— ¡Gadjo! ¡Debieron empezar por esto!

Shura la miró tranquilamente. –Si decides quedarte, este será tu nuevo hogar.

— ¡¿Aquí?!

—Aquí. Bueno, con más precisión en Piscis, pero eso lo entenderás a su tiempo.

Saskia le echó un ojo al panorama otra vez y luego volteó hacia Shura. En cuestión de segundos la mujer hizo una expresión seria para mirar al caballero, pero Shura ya veía en sus ojos que no faltaba mucho para que aceptara.

—Si me vuelvo una guerrera... eso suena muy peligroso.

—No voy a mentirte, lo es. Pero pasearte sin papeles por Atenas también lo es.

—Podría morir.

—Morirías por algo.

Saskia elevó una ceja, pero trató de mantener una expresión seria, casi enojada. No quería dejar a la luz lo tentadora que le parecía la idea de no volver a ser interrogada por policías. Shura sonrió: La gitana no era muy buena disimulando.

—Me parece muy extraño que te hayamos encontrado sola. También que no hayas mencionado nada de volver con los tuyos. Eso me hace suponer que realmente no tienes a dónde ir.

Saskia guardó silencio, y finalmente dejó de mirar con tal intensidad al caballero. No parecía causarle ninguna intimidación. Curioso, en su familia eso sí funcionaba.

—Aceptaré. — dijo, finalmente, y echó a andar, pasando junto al caballero con altivez. —Pero les advierto: Me escaparé de aquí en cuanto esto deje de convencerme.

Shura se encogió de hombros, sin creerle demasiado eso de querer escaparse.

—Entonces, debo mostrarte el santuario, y después deberás ir con las amazonas, te explicaran algunas cosas.

Saskia no había entendido mucho de lo que Shura decía, pero prefería guardar silencio mientras observaba a su alrededor con curiosidad. Las columnas, el decorado, todo parecía sacado de otra época… y se veía genial.

Saskia sonrió por primera vez desde su llegada. Sus ojos brillaban con interés. Con esta nueva disposición, Shura no tardó en comenzar a explicar lo que consideraba más importante sobre el santuario mientras continuaban el camino.

Mientras tanto, Shion había mandado llamar a un caballero en especial por un asunto visiblemente importante. La sala del patriarca estaba vacía excepto por él, que se sobaba las sienes algo desvelado por la agitada llegada de la nueva la noche anterior.

Estaba tratando de recopilar toda la autoridad posible para lo que estaba por anunciar, pues tenía la impresión de que la noticia no sería recibida con alegría y entusiasmo. Había vivido lo suficiente como para haber presenciado todo tipo de reacciones ante un anuncio como ese.

Afrodita caminó por las escaleras que separaban Piscis del recinto patriarcal, no de muy buen humor pues ya sospechaba cual era la razón de haber sido convocado tan temprano en la mañana. El aroma de sus terribles rosas lo rodeaba confortablemente, mientras que habría resultado letal para cualquier otra persona.

Cuando llegó ante Shion, el caballero de Piscis hizo una reverencia solemne tratando de ocultar su molestia. No tenía ganas de escuchar al patriarca decirle lo que ya sospechaba gracias a algunos rumores.

Shion le sonrió.

—Caballero, creo que podemos comenzar esta pequeña reunión. Tengo un anuncio de suma importancia que hacerte, y espero sepas aceptarlo sin demasiada dificultad. — el patriarca tragó saliva.

Frente a él, Afrodita esperó pacientemente, pero en su interior se sentía inquieto. Ya sospechaba silenciosamente de qué iba el anuncio, debido a rumores en el santuario, pero esperó el anuncio con resignación.

Mentalmente, se reprochaba el retenerse de ese modo, pero desde su resurrección todo se había vuelto más complicado. Se sentía desagradablemente obligado a algo que en un pasado le causaba indigestión de sólo pensarlo: obedecer.

—Afrodita de Piscis. — Shion hizo una pausa, rezando porque no se lo tomara tan mal como otros caballeros antes que él. —...Las estrellas te han asignado un aprendiz.

Se quedó en silencio, mirándolo severamente, mientras el caballero parecía estar tratando de no hacer mala cara. Llega un momento en la vida de muchos caballeros cuando el santuario les pide que compartan sus conocimientos y habilidades con las siguientes generaciones. Aunque sea un evento bastante bueno, los caballeros suelen tener reacciones complicadas a la hora de saberlo.

Shion lo sabía. No por nada recordaba la cara de disgusto inicial de Camus cuando le habían anunciado que sería maestro. Incluso Mu había dudado mucho al principio. Pero ahora... el caballero frente a él no era uno que tuviera en mente para pedirle algo así. Hubiese preferido que Afrodita mismo eligiera a su aprendiz cuando llegara el momento.

Pero Star Hill, y la misma Athena, parecían tener un plan muy claro en mente.

—...Me siento honrado, su ilustrísima, y estoy dispuesto a cumplir con mi deber.

Era una mentira descarada y los dos lo sabían, pero también sabían que Afrodita no tenía muchas opciones. El silencio de Shion, mientras asentía lentamente con la cabeza, le hizo saber a Afrodita que el patriarca aún tenía cosas que decir. El caballero de Piscis no se movió.

—Afrodita, sólo déjame comentarte algunas cosas— declaró por fin el patriarca —no se suponía que debieras saberlo antes, pero considero que es mejor decírtelo.

El caballero miró a su superior extrañado. ¿Había algo más? ¿La noticia sería todavía peor?

—Primero que nada... y dudaba en decírtelo... tu aprendiz es una mujer.

Ahora, el caballero de piscis no pudo evitar la cara de espanto dibujarse en su rostro.

Él.

Entrenando a una mujer.

Shion tenía que estar de broma. De pronto parecía mucho menos solemne, y hasta nervioso, mientras continuaba hablando.

—...su nombre es Saskia, proviene de Atenas pero sus orígenes son bastante complicados: En resumen, es una gitana.

Ahora Afrodita no sabía qué responder. La perspectiva ya le horrorizaba por completo.

Gitana.

Afrodita recordaba haber visto gitanos en la televisión, y en la calle. Eran gente iletrada, sucia, pobre, de un pésimo gusto y costumbres extrañas. La perspectiva de alojar en su casa a alguien de ese origen era… era terrible. O los había oído mencionados en casos de robos y asaltos, o en esos horribles programas de reality donde se mostraban como gente vulgar y vana.

—...y tiene un... aparentemente fuerte carácter. Espero que puedas manejarlo, puedes retirarte.

Dicho esto, Shion ni siquiera esperó a que el caballero empezara a protestar: se dio la vuelta y se acercó a sus propios aposentos como para evadir responsabilidad de todo lo que había dicho. Enojado, Afrodita se retiró a pisotones.

Karma. Eso tenía que ser. Justo como Shaka decía en sus divagues esotéricos. Y de haber sabido que semejante paquete iba a caerle del cielo, pensó Afrodita, lo habría considerado un par de veces antes de oponerse al caballero de Andrómeda y por lo mismo a Athena.

…Bueno, tal vez.

Luego de llevarla con las amazonas, ahora Saskia tenía puesta una máscara, de color dorado debido a su entrenamiento y caminaba junto a Shura, quien seguía mostrándole el santuario con tranquilidad. Saskia batallaba para ajustarse mejor la máscara.

Le habían pedido que la decorara según su gusto, así que sobre el metal dorado, la chica había pintado varios puntos en cada mejilla. Como las pecas que adornaban su propia cara.

—Oye gadjo, ¿Puedes recordarme por qué se supone que debo usar esto?

—Para ocultar tu condición femenina del resto de los guerreros.

—Aah...— Saskia asintió con la cabeza y se retuvo de opinar lo lunático que sonaba eso. —qué tradición extraña. Pero bueno, mi tatarabuela siempre limpiaba los pantalones y faldas lejos de las camisas.

— ¿Por qué?

—Para evitar impurezas.

Shura se encogió de hombros. —Entonces estarás acostumbrada a costumbres extrañas. Eso explica porque te tomaste tan a la ligera lo de usar una máscara.

Saskia se encogió de hombros. —Es raro. Pero por un lado... no sé, siento que es el tipo de cosa al que puedo acostumbrarme.

Terminó de ajustarse la máscara, dio unos golpecitos en el metal y se quedó en silencio unos segundos.

— ¿Así que no debo de quitarme esto frente a ningún hombre?

—Oficialmente no.

—Hm... ¿Entonces técnicamente tendría que matar o amar al patriarca y a ti?

Shura elevó la mirada. Era una buena pregunta, pero no se sentía de humor para meditarlo demasiado. De cualquier forma tenía una respuesta sencilla que usar.

—No eras una amazona hasta que la usaste, así que no creo que cuente. Sólo habremos visto el rostro de una mujer, no de una futura compañera de armas.

— ¿Y si me la quito ahora?— preguntó la chica burlonamente.

—Nos meterías en problemas.

—Es lo mismo que dijo mi tatarabuela cuando pregunté si podía lavar mi falda con las camisas.

Shura sonrió. Ahora sólo debía conducirla con Shion, luego, podría volver al templo de capricornio y ocuparse en sus propias cosas: lo tenía un poco cansado lidiar con la nueva, aunque no estuviese tan enérgica como la noche anterior. Además… Saskia en modo tranquilo no resultaba tan desagradable.

Mientras tanto, en Piscis el humor no estaba especialmente de fiesta.

— ¡Una gitana! ¡Que los dioses se apiaden de mi casa!

Máscara de muerte, sentado de forma muy poco elegante sobre una silla, se sentía sumamente divertido. Veía ir y venir a su amigo por la casa como quien mira un programa de televisión: ver a Afrodita tan fastidiado y nervioso era el mejor espectáculo que hubiese podido pedir.

Afrodita terminaba los últimos detalles por arreglar en su casa, y la habitación de huéspedes, donde ahora se quedaría Saskia. Nunca en su vida había tratado con gitanos y lo poco que sabía de ellos no le agradaba en lo más mínimo.

—Afrodita escondiendo sus cosas de valor. — Mascara de muerte negó con la cabeza. —Esto es demasiado perfecto.

— ¿Por qué no podían instalarla en el recinto de las amazonas?— se quejó el caballero de Piscis, terminando de guardar una caja llena de cosas sobre una repisa— es una mujer, después de todo, ¿No?

—...Es conveniente que se mantenga cerca de su maestro, me parece.

Afrodita negó con la cabeza, afligido — ¿Y qué pasa si veo su rostro? ¿Shion no ha considerado un peligro como ese?

—Uf, en tu caso cualquiera de las dos opciones de la mujer serían fatales para tu persona. —Máscara mortal echó a reír mientras Afrodita lo fulminaba con la mirada. Realmente no se encontraba de humor para las bromas de su amigo.

—Mascara mortal. ¿Estás aquí para ayudarme o para hacerme sentir peor?

El guardián de Cáncer se encogió de hombros. —Un poco de las dos.

—Estupendo — Con las manos en las caderas, miró a su alrededor cada vez más enojado. Caminó de un lado a otro de la habitación de huéspedes asegurándose de que todos los arreglos estuviesen listos: aunque no le agradaba en lo más mínimo, estaba decidido a cumplir con su misión de la manera más conveniente posible.

Suspiró.

—Dioses... lo peor es que no puedo protestar de ningún modo.

Miró a Máscara Mortal, frunciendo el ceño. El caballero de Cáncer no dejaba de mirarlo con una enorme sonrisa sádica en el rostro.

—Dime, Máscara Mortal, ¿Tú no sientes esa horrible presión?

La sonrisa del otro caballero disminuyó un poco. — ¿Presión? ¿Te sientes presionado?

Afrodita volteó hacia otra parte. Ahora además de molesto se veía bastante apenado. — ¿Esa presión de que esta vez más te vale hacer las cosas bien?

La sonrisa del caballero de Cáncer desapareció por completo, pues acababa de comprender mejor las palabras de Afrodita. Una desagradable sensación de incomodidad invadió su sistema. Pese a que sentía esa "presión" de la que hablaba Afrodita prácticamente en todo momento, el caballero no quería hablar al respecto.

—No— mintió.

—Me lo imaginaba— Afrodita se encogió de hombros fingiendo creerle. —pues bien, no sé qué sientas o que quieras hacer esta vez, pero yo siento que Athena espera de mi que sea un mejor caballero. — bajó la mirada fastidiado —Y si cumplir las estúpidas órdenes de Shion me hará un mejor caballero, al menos a sus ojos... las cumpliré lo mejor que pueda.

Máscara volvió a sonreír y se levantó de la silla descuidadamente.

—Pues bien, felicidades por las buenas resoluciones. —El caballero de cáncer comenzó a caminar hacia la salida, siendo seguido por la mirada del otro. —te dejo que recibas a tu gitana. Yo tengo que cuidar mi templo antes de que me asignen algún ñoño como alumno. Ciao, gadjo!

Y salió rápidamente de la habitación para esquivar un florero que Afrodita acababa de lanzarle.

El resto de la tarde pasó nerviosamente para Afrodita, y de forma bastante interesante para Saskia. Por fin Shion vio llegar la hora indicada, cuando Shura trajo de vuelta a la chica (ahora con su máscara y ropa de entrenamiento). El patriarca saludó a la aprendiz, felicitó a Shura por haber logrado integrarla, y finalmente envió a alguien por Afrodita.

Al escuchar el nombre, Saskia observó a los dos hombres extrañada. Claro, ahora con la máscara no podía clavar su mirada de forma insistente, o al menos no obtenía los mismos resultados.

— ¿Afrodita?

—Es la persona que lleva la armadura de Piscis.

—Oh… es un nombre bonito.

Shion y Shura se miraron unos segundos. Bueno, si empezaba con una buena impresión…

Poco después, Afrodita llegó a la sala, vestido con su armadura, e hizo una reverencia ante el patriarca. Saskia abrió los ojos como platos bajo su máscara. Nunca había visto una armadura dorada, y se sentía impresionada. ¡Era un traje tan hermoso!

Gracias a la mano de Shura en su cabeza, la chica bajó la cabeza respetuosamente. Definitivamente no lograría acostumbrarse a todo ese protocolo.

—Afrodita de Piscis, hoy te presentaremos a tu aprendiz.

Afrodita volteó hacia Saskia, tratando de mostrar buena disposición. Sus ojos se posaron de inmediato en el extraño aspecto de la chica, pues la ropa de entrenamiento y la máscara definitivamente no iban con todo ese cabello. Se veía desesperantemente desaliñada y eso no le daba un buen presentimiento.

—Saskia, esta es la persona que se encargara de entrenarte.

La futura amazona pareció alzar la vista hacia Afrodita, quien intentaba sonreír de forma sincera. Realmente no quería estar allí, pero le daba la impresión de que Shion lo vigilaba con atención. No podía fallar, tenía que demostrar que no era más un traidor.

Por su parte, Saskia aun no sabía cómo tomarse todo aquello. Miró a Afrodita de pies a cabeza varias veces, sin decir nada. De pronto la máscara le pareció sumamente útil, pues realmente no habría sabido que cara poner ante el caballero. Había cambiado demasiadas veces de expresión mientras lo observaba.

La armadura, los ojos maquillados, el cabello, los labios pintados, la manera de pararse de Afrodita. Todo le llamaba la atención. Si no hubiera tenido la máscara, seguro que el caballero habría retrocedido ante sus miradas insistentes.

Antes de que Afrodita dijera cualquier cosa, Saskia terminó por exclamar:

— ¡Mashallah, Qué persona tan hermosa! ¿Es quien cuida de Piscis? ¡Increíble!...

Afrodita le sonrió. Bueno, si sabía reconocer su hermosura ya era un primer paso.

— ¡Mucho gusto, maestra de piscis!— siguió Saskia, extendiendo la mano en una actitud demasiado casual.

Un frío se instaló por unos segundos. Afrodita tuvo que hacer un esfuerzo monumental para no dejar que su cara se mostrara llena de indignación, y Shura estuvo a poco de reírse. Ambos caballeros mantuvieron la compostura.

—Saskia, esta persona es tu maestro, no tu maestra — aclaró Shura.

—Afrodita de Piscis, señorita, bienvenida a mi casa. —Afrodita se presentó cortésmente aunque en el fondo tenía ganas de gritarle a la chica. No le habría causado buena impresión a Shion.

¡Confundirlo con una mujer!

— ¿Maestr...? Ooooh— dijo Saskia. Se quedó unos segundos en silencio, miró hacia Shura como buscando qué decir. – ¿Están segur…?— por la cara de Shura, supo que no debía terminar esa pregunta. Volteó hacia Afrodita. —maestro entonces... ahm... ¡Oh, sí! ¡Ayúdeme a volverme fuerte!

Shura se aclaró la voz.

— ¡Estoy a su cuidado!— dijo la chica.

Afrodita se cruzó de brazos. Shura volvió a aclararse la voz. Saskia los miró a ambos sin saber qué esperaban.

—Pido una reverencia como muestra del respeto que deberás guardarme de ahora en adelante. — Afrodita comenzaba a perder la paciencia ante la chica.

— ¿Otra vez bajar la cabez…?— Shura le puso una mano sobre la cabeza, obligándola a hacer la reverencia. Saskia profirió algo parecido a un gruñido, mientras Afrodita trataba de guardar la compostura y volteaba hacia el patriarca, como preguntando "¿Es en serio?...".

Shion puso la cara más autoritaria que pudo en respuesta. Nunca Afrodita se había sentido tanto entre la espada y la pared.

En cáncer, Máscara Mortal observaba tranquilamente a los dos gatos tomando del bol de leche fuera de su templo. ¡Cuánto hubiese querido haber estado en la sala patriarcal!

Tendría que conformarse con lo que Afrodita le contara. Una lástima. El gato negro gruñó, pues la gata blanca lo estaba empujando para quitarlo del bol de leche. En respuesta, recibió un rasguño.


Fin del capítulo 2.

Mashallah Mashallah es una fantástica canción de Goran Bregovich, fue la primera que escuché y la primera de la que me enamoré locamente. Trata, como lo habrán notado en la letra, de una boda y de lo feliz que está la novia. Si, no como Saskia (que ni siquiera es una novia)

El Afrodita que describo en este fanfic es como yo lo veo, de cómo aparece en las doce casas. Es decir, una persona no muy agradable, egocéntrica, y creo que con bastantes prejuicios. He visto que en muchos fanfics lo vuelven un personaje absolutamente adorable, pero prefiero quedarme con el sádico narcisista que vi en el anime original: es divertido e interesante para este fanfic y sinceramente así entiendo su personaje.

Ah: y este fanfic fue creado ANTES de Soul Of Gold. No tomo en cuenta esa temporada.

Mashallah Mashallah! Es una expresión de sorpresa que significa, más o menos, algo parecido al ¡Oh por Dios! De países cristianos. Mashallah Mashallah es una expresión de asombro que también se maravilla ante algo muy hermoso o muy impresionante. Por ejemplo, como en la canción, ante lo bella que luce una novia en su boda.

Desde luego, el origen de esta frase es islámico, y por lo tanto es de común uso en todos los países musulmanes. La zona balcánica posee una comunidad musulmana, por lo que en varias zonas esta frase es de común uso.

Impureza. En algunas creencias romaníes se heredó el concepto de pureza de los hindúes. Este concepto básicamente dice que si algo es impuro, puede "contaminar" las cosas que no lo sean y acarrear todo tipo de desgracias. La familia de Saskia es muy tradicional y supersticiosa, aunque no todas las familias de gitanos lo son. Sin contar que creencias y tradiciones varían mucho de un grupo a otro.

La superstición y costumbres de este tipo son usadas en este fanfic meramente con fines de entretenimiento, por eso repito que Saskia NO define a la cultura romaní.