Capitulo II

1ra. Ley de Newton: Si no se ejerce una fuerza para cambiar el curso de un objeto, éste continúa en la misma dirección que llevaba. Igualmente, un objeto en reposo tiende a continuar en reposo.

Llegar a la escuela después de un día libre siempre es difícil. La flojera que habías dejado atrás en el fin de semana regresa como renovada y más fuerte que antes. Avente mi mochila en la primera butaca que vi y me desplome en una silla a tal punto que mi cabeza colgaba fuera de la paleta. Tal vez, sentía tanta flojera porque mi día libre había sido todo menos eso. Mi madre había llegado temprano, como usualmente lo hacía, pocos minutos antes de las siete para que mi hermano no se quedara solo, porque siendo entre semana yo tenía que ir a la escuela. Sin embargo al recibir la buena noticia de la suspensión de clases mi madre inmediatamente se deslindó de tales que aceres argumentando que estaba cansada y tenía que entrar a trabajar en menos de 2 horas. Y ahí empezó mi tortuoso día. Haciéndome cargo de mi hermanito, arreglando la casa, haciendo de comer y terminando mis deberes escolares, en la noche, mama y Diamante llegaron y me hicieron cocinarles otra cosa porque a Diamantito no le gustaba lo que yo había cocinado en el día, después se habían encerrado en su cuarto, que por cierto está al lado del mío, para hacer sus cochinadas. Sobra decir que con una pared tan delgada no me hace falta pegar el oído para saber que rayos están haciendo, puedo escuchar todo claramente y sin esfuerzo. Razón por la cual ahora mismo estoy asqueada y desvelada. Sí. Fue un excelente día libre comparado con otros que he tenido.

-Serena, parece que te apalearon- dijo Seiya sentándose a mi lado y acariciando mi cabeza

-para ya, que no soy un gato- quite su mano.

-y qué, ¿dónde fue la fiesta?- lo vi tomar asiento al lado mío

-en el cuarto de al lado- Seiya tenía intenciones de preguntar más detalles pero la entrada de la profesora Pola se lo impidió.

Una vez terminada la clase fui a la dirección a preguntar por mis calificaciones, el lugar estaba casi vacío, maestros y alumnos estaban en clases, sabía que tenía unos minutos extra porque mi maestro de Quimica siempre llegaba tarde. Cuando vi la lista me sorprendí mucho al descubrir que era la única que tenía 10. Una estúpida sonrisa se formó en mi rostro. Iba saliendo de la dirección cuando vi a Chiba entrando.

Lo vi mirar alrededor antes de hablar – hola Sere- me dio una sonrisa sencillamente encantadora.

-hola Ing. Chiba- arrugo el ceño ante la mención de su apellido

-creí que habíamos dejado esos formulismos atrás- se recargo en el marco de la puerta anulando cualquier intento de huida de mi parte.

-creí que eso no sería prudente después de todo usted es mi maestro y estamos en la escuela…-

-pero no estoy dándote clases ahora mismo- estaba jugando conmigo, así que mejor seguirle el juego.

-bien, entonces, adiós Darien- pase por la puerta y él no se movió, ni siquiera se arrimó un centímetro para dejarme más espacio. Pude sentir al pasar, el leve roce de su cuerpo apenas perceptible y sin embargo un ligero cosquilleo me acompaño en todo el trayecto hacia el salón.

Para cuando la hora del receso llego, moría de hambre y sueño. Así que me precipite a la cafetería y me dispuse a devorar una rica hamburguesa con papas. En eso estaba cuando lo vi entrar en la cafetería. Miro alrededor como buscando algo. Trague mi bocado y por instinto baje la vista a mis papas. Que interesantes eran mis papas en ese momento

-ya viste a Chiba - Mina codeo a mimet otra chica que estaba sentada con nosotras.

-está hecho un cuero el maldito – Mimmet lo veía descaradamente.

-¿tú qué piensas, Serena?- ahora, Mina me codeaba a mi

-hay mejores- dije alzando la vista y viéndolo acercarse y sentarse en la mesa de junto dándonos la espalda. Parecía no haber notado mi presencia aunque no esperaba que lo hiciera.

-¿Quién en esta escuela se te hace más guapo que Darien Chiba?- pregunto Mimmet. Me lo pensé por un minuto. De los maestros obviamente ninguno. El tipo se los llevaba de corbata, pero había uno que otro chico del alumnado que podía ser nombrado, aunque de momento no se me venía ninguno a la mente.- haber dime uno- presiono.

Un nombre, un nombre- Alejandro del E- solté.

- Ese es un engreído de lo peor-

-huy si, como Chiba están distinto- Mimmet rodo los ojos

-por lo menos Chiba tiene razón de serlo, es guapo, tiene auto, un buen trabajo y es súper ardiente- note que Mina miraba de una a otra divertida pero no me iba a dejar ganar tan fácilmente.

-sí y como 15 años más que nosotras- Mimmet abrió la boca para protestar pero no se lo permití- Alejandro es guapo, alto, inteligente, deportista y sobre todo tiene nuestra misma edad – termine algo exaltada.

-hay si mamita, pero no puedes comparar la experiencia de Vera con un chavo de nuestra edad, no es lo mismo que un adolescente caliente te meta mano a que lo haga alguien como Chiba- Mimmet me miraba como si fuera un hecho de lo más obvio

-¿Qué puede saber Chiba, que no sepa Armando?-

-Alejandro- corrigió Mina.

-si eso- hice una ademan para restarle importancia. Mina se echó a reír y Mimmet y yo la miramos feo.

-ya, ya, señoritas. No hay que pelear por eso. Mejor vamos a clase que se nos está haciendo tarde- nos levantamos sin decir más, antes de salir de la cafetería mire hacia atrás, y vi a Chiba mirándome fijamente y no de muy bonita forma. Maldición ¿habrá escuchado?

Mi penúltima clase era con él. Y sinceramente estaba algo nerviosa después de todo el nunca antes me había mirado así. Parecía enojado, no más que eso. Había enojo en su mirada, cierto. Pero también había algo más, algo que reconocía muy bien porque era la mirada que me regresaba el espejo a veces. Él tenía determinación, una fiera determinación diría yo. Y eso me preocupaba.

El entro como si nada. Saludo y sentó en su silla detrás del escritorio. Paso lista y dio clases como si nada. Nunca me miro, es más parecía evitar cualquier contacto visual. Cosa rara porque siempre me molestaba. Inclusive cuando pregunto quién quería pasar a resolver unos ejercicios y nadie alzo la mano, yo la alce y el me ignoro completamente. Pidiéndole a Mimmet que pasara. No pasó desapercibido para mí que fuera justamente a ella, ni tampoco la forma en la que la miro y le sonrió. Oh si definitivamente él nos escuchó.

-de acuerdo chicos, antes que la clase termine, quiero decirles mi nueva forma de evaluar. Debido a los recientes acontecimientos, pude observar que todo lo que hemos visto en estos dos meses simple y sencillamente, no se les ha quedado o en su haber lo han memorizado pero no entendido- todos estaban en silencio- puede que eso sea mi culpa, he saturado sus cabezas de teorías pero jamás les he dicho como aplicarlas en donde encontrarlas- el suspiro- en fin. De ahora en adelante hare un examen cada martes al entrar-

Las quejas no se hicieron esperar- no profe, eso de nada va a servir- Chiba se rio. Alzo la mano en señal de que guardáramos silencio.

-vean el lado positivo, los fines de semana no dejare tarea con tal de que puedan estudiar para el examen-

-huy sí que buena noticia- dijo Seiya

-miren esto es sencillo, se acabaron las tareas, si habrá examen final o no, aun no lo decido, pero si lo hay no será nada que no les haya preguntado con anterioridad. Hare esto más rápido y práctico y de esa forma me cerciorare de que de verdad han aprendido- decía mientras caminaba de lado a lado.

Unos dedos tocaron mi hombro y vi la cara de Mina acercándose. – ¿Qué pasa?- le susurre

-oye no sientes una vibra medio hostil de Chiba hacia ti, crees que nos haya escuchado, estaba sentado cerca en la cafetería ¿verdad?-

-no sé, ni me interesa-

-Tsukino, Si no va a prestarle atención a la clase mejor salgase- me volteé y lo mire sorprendida. Ah claro, no me pela para nada excepto para regañarme.

-no fue mi intención- dije. Mi comentario solo pareció aumentar su enojo.

-entonces será mejor que mantenga la boca cerrada- ok. Eso fue muy agresivo. Una parte de mi quería saltar y hacer algún comentario mordaz. Pero la otra parte, la más precavida supongo prefirió quedarse hice ningún comentario, después de eso ni siquiera para participar en clase.

Aparentemente se había tomado muy personal la charla de la cafetería. ¿Qué si era sobre el? pues sí, pero ¿por qué me culpaba? para empezar era un platica privada y él no debía andar parando la oreja para escuchar. Además yo en ningún momento lo había insultado. No recordaba haber dicho nada ofensivo.

-por fin es viernes- Mina se estiraba en su butaca.

-Si wow. Qué bueno- más sarcástica no pude yo compartía la alegría de los viernes. Pero en este caso no. Por qué los viernes teníamos Física en el último periodo y Física significaba Chiba y Chiba significaba piedra en el zapato, por lo menos últimamente.

- huy vaya que genio, ya consíguete quien te de cariño- le saque la lengua y me deje desvanecer de nuevo en mi silla. Mínimo faltaban 5 horas para verle la cara.

-Corramos libres- entro diciendo Seiya. Mina y yo lo volteamos a ver-nuestra querida y amada profesora Pola no se presentó a trabajar hoy, así que tenemos hora libre- un par de chiflidos se escucharon. Note que los primeros en salir eran la bandita más desastrosa. Eran de esos que se saltaban clases, bebían en las áreas de cultivo de la escuela y llegaban a su casa a las 9 de la noche. Qué envidia.

- si vayamos a emborracharnos a los cultivos- grite. Seiya y Mina se rieron.

Caminamos hacia la cafetería, yo no tenía hambre pero pues teníamos que salir del salón. Que chiste tener hora libre si te quedabas encerrada en el salón. Nos sentamos, Mina pidió una hamburguesa, Seiya sus tacos y yo, yo no pedí nada porque había dejado mi mochila en el salón y ahí estaba mi dinero, así que les dije que tenía que irla a buscar.

Caminaba por los pasillos tranquilamente cuando lo vi, estaba parado hablando con una alumna afuera del salón contiguo al mío. Su mirada se posó en mí y luego regreso a la chica que tenía enfrente. Apresure mi paso, aunque no se bien por qué y entre al salón, fui directo a mi butaca y saque mi cartera. Iba saliendo cuando me tope de frente con él.

-Buenos días, Tsukino- estaba apoyado en el marco de la puerta. Diablos el era muy guapo. y cada vez era mas consiente de eso. Sus ojos eran color Azul zafiro y tenia pestañas muy oscuras, tan oscuras como su cabello. Su nariz, pese a que nadie espera mucho de ellas, parecía encajar a la perfección en su cara. Sus labios eran semigruesos perfectos para morderse, enmarcadas por una mandíbula ancha y cuadrada, su cuello era largo, de hombros anchos y brazos marcados, y un abdomen que se adivinaba firme. No era el clásico cuerpo de gimnasio, con la espalda ancha y la piernas flacas o con músculos súper marcados que parecían bolas, el estaba mas definido que marcado.

-Buenos días, Ing. Chiba- intente permanecer tranquila, no sabía si me iba reclamar por lo del otro día. Por su divertida mirada estoy segura que se percato de mi escrutinio.

-Quería hablar contigo- cerro la puerta y camino unos pasos.

-¿sobre qué?Profesor- mire la puerta y después a él, esto me daba mala espina.

-sobre tu examen- se sentó sobre la paleta de una butaca cercana a mí. De acuerdo ese era un tema que si podíamos hablar.

-¿Qué pasa con él?- pregunte

-hay un par de cosas, que no están muy claras. Tienes la idea pero te falto desarrollarla y hay otras que pusiste y ni siquiera hemos visto en clase y su concepto no está bien-

-ah- una nota de alivio se percibió en mi voz.

-sabes creí que eras lista, por eso esperaba un poco más de tu examen- muy bien hombrecito, hasta ahí llegaste, suficiente tuve con el trato de ayer como para que ahora vengas a humillarme.

-bueno, si este fuera un hecho aislado y solo yo tuviera problemas para entender, entonces sería mi culpa. Pero dado que nadie en el salón ha entendido ni un ápice de lo que es Física significa que no nos han explicado como es debido y entonces es culpa del incompetente del maestro, con su permiso- estaba a mitad del camino hacia la puerta, cuando sentí un jalón de mi brazo. Me empujo hasta que mi espalda choco con la pared. Me tenia acorralada entre esta y su cuerpo.

- tienes toda la razón, será mejor que dejemos unos puntos en claro, hubo en tu examen un par de conceptos que es obvio que no tienes claros- coloco sus manos a los lados y acerco su rostro al mío- dime Sere, si tu ya tenias trazado tu camino hacia la puerta ¿por que no llegaste a ella?-

-me lo impediste- el estaba poniéndome muy nerviosa.

-eso quiere decir que influí en tu movimiento, ¿no?- yo asentí, adonde quería llegar- entonces ¿Qué acabo de utilizar?-

En serio estaba hablando de física -fuerza- el sonrió y se acerco un poco mas a mi, podía sentir su aliento sobre mi rostro, rozo su nariz con la mía y luego bajo su cabeza a mi cuello e inhalo, yo me tense al momento.

-profesor por favor- mis manos se apoyaron en su pecho en un intento de alejarlo, su mano derecha viajo hasta la parte de atrás de mi cuello, alzo el rostro y dejo sus labios a milímetros de los míos, intente alejarme pero su mano en mi cuello me lo impidió.

- dime preciosa, ¿como se llama a esto? la oposición natural de un cuerpo - presiono mas su mano sobre mi cuello acercándome mas a el, si es que eso era posible - al cambio de movimiento- lo mire aturdida, su aroma me embriaga- vamos, se que sabes-

-inercia- musite. Rozo su mejilla contra la mía y soplo quedamente en mi oído haciendo que me erizara completa. Sus dedos comenzaron a trazar círculos en mi cuello y acerco nuevamente su boca a mí.

- tienes algún idea, de lo que estas haciéndome- mientras hablaba sus labios me rosaban, apenas un toque, tan suave que me preguntaba si en verdad había pasado o solo me lo imaginaba. Ya no aguantaba, lo admito quería que me besara, quería besarlo.

- ahora, a toda acción hay una reacción, te empuje contra la pared no tienes mas opción que reaccionar de forma opuesta- sus labios rosaron los míos. Entonces recordé, la tercera ley de newton a toda acción corresponde una reacción. Lo bese, sus labios se sentían tan bien, suaves y cálidos. Me mordió el labio inferior y gemí, el aprovecho para entrar y avasallarse en mi boca, el beso se había vuelto muy profundo, su lengua, exploraba y acariciaba cada resquicio. Saboreaba y mordía según lo quería, yo me dejaba llevar. Había besado un par de chicos antes pero jamás así. Nos separamos por falta de aire.

Me miro intensamente, había deseo en sus ojos. Sus brazos se ciñeron a mi cintura y me pego tanto a el como pudo-Tercera ley de Newton- conseguí articular,

El sonrió aprobatoriamente y después volvió a devorar mi boca. Este beso era mas rudo, necesitado, como si el tuviera un hambre voraz y lo único que la saciara fuera mi boca. Pego su cuerpo al mío, la calidez de su cuerpo me embriagaba, sus brazos me apretaban fuertemente. Sus labios eran muy dulces y su lengua parecía estar aviada por recorrerme y entonces, se detuvo. Así, tan abruptamente como había comenzado. Me soltó y regreso sus manos a la pared. Su respiración era un poco errática aunque estoy segura que no tanto como la mía. Inhalo fuertemente, parecía intentar controlarse.

-aclarado el tema, si alguna vez quieres reafirmar tus conocimientos- su mirada me recorrió de pies a cabeza, me erice completa- búscame, prometo esclarecer cualquier duda- no dije nada, no podía, lo vi salir y me quede ahí estática, podía escuchar a la personas pasar por el pasillo y entonces me di cuenta de lo que había pasado.

¿Y si alguien hubiera entrado? el era un maestro y yo su alumna. Si nos hubieran visto estaríamos perdidos. ¿Qué rayos había pasado por mi mente para besarlo? maldición, yo lo bese. Yo lo hice. Yo empecé ¿Cómo carajos deje que pasara? y si el no se hubiera detenido ¿que? ¿Hubiera dejado que me tomara sobre algún pupitre? Mi subconsciente gritaba "probablemente"

Mi cabeza daba vueltas, ahora no me dejaría en paz. "De eso no va a pasar" si claro, como no. ¿Y hora que iba a hacer? Conocía lo suficiente de ese hombre para saber que no se iba a rendir después de lo acontecido. Y me asustaba aun más el hecho de que me gustaba la idea de que no lo hiciera.

No volvi a la cafetería, es mas, ni por asomo sali del salón. No sabia como volver a verle la cara a Vera y para acabarla de amolar mi ultima clase de hoy era con el. ¡Oh si, la cereza del pastel!

estaba tan perdida en mis pensamiento que no me di cuenta de que habían comenzado a entrar los demás al salón. Una mano acaricio mi cabello. - ¿que te paso?- pregunto Seiya.

- no juegues. te estuvimos esperando como idiotas y nunca volviste- Mina se sento en la butaca de enfrente. Ambos me miraban esperando una respuesta. ¿Qué les podía decir? tuve un encontronazo con Vera y me dejo aturdida.

-me acorde que tenia tarea- que mala excusa

-a otro perro con ese hueso, pareces, no se, espantada- dijo Mina

- vi un fantasma- si, un sexy ser de ultratumba profano mi casta boca - en serio, no tengo nada. Solamente me acorde que no había terminado la tarea de modulo y nos toca ahorita- Mina se rindió pero Seiya me observaba, no me creía nada. En fin, tampoco tenia pistas de la verdadera historia.

-oye Mina ¿como vas con ese chico, marco?- lo mejor era desviar la conversación a terrenos mas pacíficos. Fanny pego un brinquito y empezó a relatarme con lujo de detalles su ultima cita con el chico del cibercafé. Seiyai puso cara de asco y se fue a sentar con otros chicos a hablar.

mire mi reloj de pulsera, la clase estaba apunto de acabar, eso significaba que tenia escasos 5 minutos después del timbre para decidir si quedarme a clase de Física o salir huyendo. Sabia que iba a entrar y dar la clase como si nada por que a ninguno de los dos nos convenía otra cosa pero eso no lo hacia menos incomodo para mi. Sin embargo, muy en mi fuero interno me preguntaba si a el le había afectado, tanto como a mi, el beso de hace rato. Y entonces aparecía la pequeña, mínima espinita, que me venia molestando, ¿y si a el no le había afectado? ¿si no significaba nada? que tal si el me veía como otra mas del pequeño sequito de chicas con las que tenia sus aventuras. otra igual, ni mas ni menos que las otras con las que había estado, solo igual. Eso pensamiento me hacia enfermar. El timbre sonó, sacándome de mis pensamientos. que mas daba, en algún momento lo tenia que ver de frente, mejor seria que ese momento fuera pronto.

Lo vi entrar. lucia como si nada. Realmente no esperaba otra cosa. Dejo sus cosas en el escritorio, llevaba una botella de agua y tomo un sorbo de esta en lo que todos tomaban sus asientos.

- bueno chicos- se giro hacia a nosotros- será mejor que pongan mucha atención por que lo de a continuación, vendrá en el examen, el martes. Están avisados- prosiguió entonces a dar la clase hablando sobre las magnitudes y los conceptos básicos de la física, uno esperaría que supiéramos a la perfección eso puesto que lo vimos el semestre pasado, pero no era así. Mas de la mitad se lo sabían de memoria, cierto. Pero no lo entendían, no es que yo estuviera tan diferente, verdad. - Vamos chicos no me decepcionen. Se que tienen la respuesta ahí guardada en su cerebro, lo han leído inclusive se lo saben de memoria, solo que no saben como aplicarlo en la vida diaria. Pero eso es exactamente la física, la física esta en todo lo que nos rodea, estudia el movimiento de las cosas y la transformación de las mismas- borro el pizarrón.

- La Tercera Ley de Newton dice que a toda fuerza que se aplique sobre un cuerpo, le corresponde otra de igual intensidad pero de sentido contrario- su mirada se poso en mi, sonrió y camino unos pasos al frente- Si una persona empuja a otra de peso similar, las dos se mueven pero en sentido contrario. Acción y reacción- se paro a mi lado- ¿no es así, Tsukino?- le imprimió a su voz un tono bajo e intimo. se burlaba de mi, ¿acaso no le importaba que alguien sospechara? No pude mas que asentir. lo mire alejarse y quise patearlo donde mas le duele. Este tipo se las iba a ver conmigo, una cosa es que aprovechara mis momentos de debilidad y otra que me expusiera al escrutinio publico de esa manera.

El hecho de saber que todo lo que decía iba a venir en el examen no pudo importarme menos en mi cabeza solo cabían imágenes de como iba a gritarle una serie de improperios nada dignos de una señorita decente como yo. Era un infeliz, por decir lo menos. Si a el no le importaba andarse exhibiendo era su problema pero yo ya tengo suficientes problemas como para agregarle mas. La clase termino y el se despidió como de costumbre. Sali del lugar, me despedi de Mina y empeze a caminar.

Me interne en el sendero de siempre. Tenia que pensar bien que iba a gritonearle. Me arriesgaba a que me reprobara pero se lo merecía, además podía amenazarlo con acusarlo por acoso aunque es solo me acarearía problemas, y lo que yo menos necesito son problemas pero el no sabia eso así que podía aprovecharlo. El sol quemaba horrores, saque mi pequeña sombrilla de la mochila. Algo me decía que después del beso el iba a intentar acercarse a mi para seguir con su jueguito de seducción y que mejor oportunidad que este solitario camino. De seguro pensaba que se la estaba poniendo muy fácil el acercarse a mi pero yo lo necesitaba muy cerca para poder gritarle.

el ruido de un vehículo que se acercaba me saco de mi ensoñación, sonreí para mis adentros.

Su camioneta se detuvo a mi lado- ¿acaso vendes biblias después de clases?- Idiota, que de malo tenia usar sombrilla.

-no, pero si necesita una para salvar su alma se la puedo conseguir- lo vi sonreír.

-huy que agresiva, por que no te subes y te acerco un poco a casa- seguí caminando como si nada.

-no gracias-

-vamos, hay un calor infernal, y me sentiría muy culpable si te diera insolación por ir caminando bajo el rayo de sol- lo dude unos segundos, pero hacia mucho calor y que mejor lugar para gritarle que su camioneta con clima. le di la vuelta a la camioneta y me subí. Oh dios, bendito sea el aire acondicionado. suspire.

- ¿mejor?- asentí - ¿por que siempre caminas a casa? y no me salgas con que te gusta caminar, por que por mucho que te guste caminar, 5 km bajo el rayo de sol es demasiado, si se me hace que antes eras güerita- una pequeña risa se me escapo.

-digamos que tengo que ahorrar en pasajes y tiempo-

-explícate- vaya, ni fuera de clases se le quitaba lo mandón.

- Si tomo el autobús llego al Centro en 40 minutos, de ahí tengo que tomar otro trasporte hacia el pequeño pueblo donde vivo y esté pasa solamente cada 20 minutos. Si no llego a tiempo y se me pasa el autobús tengo que esperar 20 min hasta el siguiente y de ahí otros 20 o 25 para llegar a casa. Además de pasajes serian casi 40 pesos que no siempre tengo. También tengo que pasar por mi hermano con la señora que lo cuida pero no puedo llegar más allá de las 4 porque ella tiene otras cosas que hacer a esa hora. Y si salgo a las 3:30 el tiempo no me alcanza- el gesto de Chiba era serio.

-en cambio si te vas por este camino te ahorras el pasaje y acortas el tiempo a una media hora, ¿me equivoco?-

-no, realmente este camino es muy directo me tardo a buen ritmo media hora y llego directo a mi pueblo sin necesidad de rodear toda la ciudad-

- sabía que tenías razones para caminar siempre por aquí, sobre todo por lo arriesgado del camino, vamos, el otro día no vi ni una sola alma de Dios hasta llegar a Tokio, pero no creí que fuera algo como eso- este encuentro no estaba siendo para nada como lo planeado, esperaba que el intentara un acercamiento o algo así pero solo estaba charlando conmigo. Su risa me saco de mi ensoñación - ¿Qué?- pregunte.

-quita esa cara de ratón acorralado, no voy a saltarte encima, todavía- sonreí y me relaje un poco.

-¿todavía?- entonces recordé que tenía que gritarle. Me sonrió coqueto y disminuyo a un más la velocidad, si es que eso se podía, estaba segura de que si fuera caminando iría a la par de la camioneta-sobre lo que paso hoy en la escuela, ni si quiera piense que se va a repetir- su sonrisa se ensancho más.

-¿te refieres que a cuando te bese? No vi que pusieras mucha resistencia-

-eso no importa, porque jamás se volverá a repetir. Será mejor que también se deje de jueguitos y comentarios frente a los demás, si alguien nos hubiera visto ¿tiene la menor idea de lo que pasaría conmigo? ¿De lo que todos dirían de mí? puede que a usted no le importe por que de por si su reputación es una vasca, todo mundo sabe que es un pervertido consumado y un pederasta de lo peor- detuvo el carro de jalón y me lanzo una mirada de lo mas asesina- pero yo...- me tomo de los brazos y me jalo bruscamente hacia el. Me beso. Podía sentir sus labios contra los míos y su ávida lengua empujando para entrar y avasallarse en mi boca. Pero no se lo permití.

-maldito per...-

-si terminas esa frase volveré a besarte- cerré la boca al instante- ahora será mejor que controles esa lengua viperina tuya o para cuando termine contigo tus labios estarán tan hinchados que no podrás ni moverlos para hablar - seguía sujetándome firmemente de los brazos así que no podía huir- ¿estamos?- asentí- ahora dime ¿de donde sacas que soy un pervertido pederasta de lo peor y que mi reputación es una vasca?

-se rumora por ahí- no me iba a poner a contarle con lujo de detalles todo lo que me habían dicho.

-¿que exactamente se rumora por ahí?- su inquisitiva mirada me ponía muy nerviosa.

- ya sabes, la verdad. Que te tomas muy apecho lo de enseñar por que te gustan chiquitas- el dejo salir una risa gutural, como si no creyese lo que acaba de decirle.

-así ¿Qué mas?-

-pues no se bien, pero se rumora que usted a sostenido relaciones con mas de una alumna- una sonrisa forzada se formo en su rostro

-¿por eso te pones tan nerviosa conmigo cerca, piensas que acostumbro a hacer esto con todas mis alumnas?-

-pues no parece costarle mucho- me soltó y se acomodo de nuevo en su lugar. Encendió el motor y condujo rápidamente. Sus labios parecían sellados, su vista estaba fija en el frente y su mandíbula y hombros se veían tensos. Era la primera vez que lo apreciaba de esa manera, es cierto que lo había visto infinidad de veces cuando daba clases pero jamás así, serio, inclusive parecía preocupado, esta perspectiva de el parecía mas intima. Tan diferente del risueño y coqueto profesor al que estaba acostumbrada. me hacia preguntarme que rayos pasaba por su mente.

-¿por donde?- soltó de pronto. lo mire sin entender -tu casa. ¿Por donde es?- uso un tono plano y bastante indiferente. Le di las indicaciones. Cuando llegamos a mi casa el ambiente era tenso y el silencio incomodo. Voltee a verlo pero el tenia la vista fija al frente.

-gracias por traerme- lo vi asentir con la cabeza pero no salio ni una palabra de su boca. Me baje del coche y me meti a mi humilde morada. Corri hacia la ventana mas próxima y me asome, la camioneta seguía parada afuera y el miraba por la ventana la casa, no alcanzaba a ver bien su rostro por el pequeño huequito que había hecho al alzar la cortina. Lo vi arrancar la camioneta e irse.

No terminaba de creerme que se sintiera indignado por lo que le dije. Dudaba mucho que fueran solo mentiras de la gente, algo de cierto tenia que haber para que tanta gente lo dijera. En fin daba lo mismo, ahora tal vez dejara de molestarme, lo cual seria perfecto. Mi vida en casa ya era complicada, para que complicármela en la escuela.

Mire el reloj espantada con tanta cosa había olvidado ir por mi hermanito con Erica.

._

hola chicas! Quiero agradecer a aquellas chicas que comentaron y a las que no lo hicieron pero de cualquier manera leyeron mi historia. Y aprovechar para hacer mención de que el primer capitulo es por completo basado en la vida real. Espero que les haya gustado. Y que les haya gustado aun mas el incordio profesor que alguna vez me dio clases mi.

nos vemos en el siguiente cap.

Zagala