Grandes libreros divisaban la habitación, llenos de tomos de los más importantes sucesos del mundo, se encontraban cerca a unas altas paredes purpuras, con retoques negros y adornos en el techo pintado de blanco. Cerca de esta, una jovencita de cabellos tan rojos como el fuego, se encontraba sentada en una silla, frente a ella, un hermoso escritorio, tallado en la más fina caoba que había existido. Se encontraba dibujando el rostro de su mejor amiga Alexia Nott, que debía presentar para su proyecto de la universidad de Hogwarts, una de las mejores escuelas en el Reino Unido, en el cual ella estudiaba artes visuales. Aquella joven era una hermosa pelirroja, de tez tan blanca como la nieve, que llevaba los ojos más azules que hubieran existido en toda la tierra, era muy hermosa y esbelta. Se vio interrumpida de su boceto al escuchar una voz muy familiar llamarla.
-Hey, pecas, ¿Aún te falta mucho para acabar con tu proyecto?-escucho decir a su mejor amigo Scorpius.
-No, solo me falta unos pequeños retoques. ¿Por qué?-le respondió la pelirroja llamada Rose.
-Quería ir a dar una vuelta. ¿Me acompañas? – le dijo él.
-Claro, por qué no, ¿Adonde iremos está vez?-le pregunto Rose.
-Daremos vueltas en el coche cerca del perímetro, como nuestros recorridos de siempre-le respondió el chico.
-Vale, me parece una buena idea- respondió la pelirroja para concluir su pequeña conversación.
Luego de 10 minutos de recorrer las afueras de la ciudad, pasaron cerca a una hermosa casa desolada.
-Ey, Rose, mira esa casa, te apuesto que está abandonada. ¿Quieres ir a verla por dentro?-le pregunto Scorpius.
-Claro que sí, vamos- le respondió la pelirroja muy emocionada.
-Dios, esta casa es un desastre, está completamente cubierta por una gruesa capa de polvo.-le dijo el rubio.
-Querías ver cómo era la casa por dentro, no te quejes. Nadie dijo que estaría como nueva —bufó Rose desenvolviendo un caramelo.
Scorpius sonrió y la miró de soslayo mientras ella masticaba su caramelo.
-Habla la voz de la experiencia… la cual es virgen. ¿Cómo sabes que no te traje aquí para abusar de tu inocencia? -preguntó con una sonrisa picara.
Rose enarcó las cejas y tragó lentamente, aún con la vista fija en el interior de la casa. Había pocas cosas que le dieran tanta vergüenza como el hecho de tener diecisiete años y ser virgen. Y Scorpius lo sabía a la perfección, pero a veces bromeaba con eso, logrando molestarla. Rose solo había tenido un novio y poco recordaba su primer beso.
-Lo siento –dijo Scorpius acercándose a Rose-Jamás debí decir eso.-concluyo arrepentido.
-No te preocupes, sabes que ya no es tan importante ese tema para mí-dijo Rose con una sonrisa en el rostro.
Scorpius asintió resignado. A pesar de que Rose era su mejor amiga, no le gustaba recordar ese tipo de cosas ni siquiera con él. Scorpius era un chico guapo, había tenido muchas de novias a lo largo de su vida, tenía unas notas muy buenas en la universidad, las más destacantes de su clase y una vida social activa. Mientras que Rose le parecía su talón de Aquiles, ya que a veces la veía insegura y pequeña, aunque no lo era. Ella era en cierto modo parecida y a la vez diferente, ambos muy inteligente, curiosos a la vista de los demás pero en personalidad muy pocas veces coincidían. Scorpius era muy sociable, mientras que Rose, se dedicaba a sus estudios y a leer una de sus actividades favoritas. Scorpius prefería ir a fiestas o reuniones sociales, en cambio a ella le encantaba ir a un lugar tranquilo en donde podía leer, tomar fotos o dibujar, pero en lo que si coincidían era en su gran espíritu aventurero y curioso. Por eso, cada tiempo que pasaban juntos y estuvieran desocupados, les encantaba salir fuera de la ciudad y pasear por esta.
-Creo que deberíamos irnos, ya es hora de reunirnos con los chicos-le dijo Scorpius para cambiar de tema.
Ella le regaló una sonrisa sincera y asintió, antes de girar sobre sí misma y dirigirse a la puerta. Salieron de la casa, con la intensión de volver pronto y las camperas en las manos. Scorpius se acerco al auto y le abrió la puerta a Rose, como símbolo de arrepentimiento y caballerismo. Está, al ver el acto, le dedico una sonrisa y subió al auto.
-Estas lista, Rose-pregunto Scorpius.
-Sí, vamos rápido.-le respondió ella.
Cruzaron el letrero de bienvenida y siguieron por un par de minutos más, pasando calle tras calle. El centro estaba repleto de gente, lo cual era lógico. Para ser exactos la juventud del pueblo. Ya que pocos adultos se encontraban por ahí, la mayoría salía en viernes a la noche para acompañar a sus hijos más pequeños o hacer las últimas compras navideñas. Habían hecho un gran trabajo con la decoración, le dieron un aire festivo y navideño al lugar. Aún faltaban semanas para noche buena, pero los locales, ya habían colocado luces de colores: rojo, verde, blanco y algunos acompañados por muérdagos y adornos navideños. Se estaban haciendo una gran publicidad, aumentando las ventas como nunca. Dieron una vuelta a la calle donde se encontraban y pudieron ver de lejos que sus amigos ya estaban cerca.
- ¿La pasaron bien, en aquella casa?- escucharon decir a sus espaldas, al momento que bajaron del auto.
-No es de tu incumbencia, pero sí. Siempre la pasamos bien. Aunque es mejor, cuando no tenemos metiches cerca -contestó Scorpius con una expresión matadora, a aquel muchacho que si no más recordaban los vio salir de la casa.
El muchacho, que pronto identificaron como Jensen Goyle, frunció el ceño, los miro con mala cara y dio media vuelta comenzando a caminar en sentido contrario. Scorpius tenía la habilidad de poner al resto en su lugar sin levantar el puño, aunque cuando la situación la ameritaba, lo hacía de maravilla, cosa que a Rose le fascinaba.
-Hey, chicos porque demoraron tanto-les dijo acercándose Briana Zabini una hermosa ojiverde de tez blanca heredada de su madre y cabellos negros de su padre.
-Am, tuvimos un pequeño percance-explico Rose para evitar más preguntas.
-Oh vale, Scorp, Dana te espera adentro-dijo esta vez Briana dirigiéndose a Scorpius.
-Gracias, bueno Rose me adelanto. Debo hablar con Dana sobre unas cosas.-Dijo Scorpius dirigiéndose al interior de la casa de los gemelos Scamander.
-¿Y qué tal la universidad Rose?-Pregunto Briana, para evitar el silencio incomodo.
-Pues, ahora que me preguntas, genial. Acabo de hacerle un retrato a Alexia-le dijo Rose alegre-Si deseas, también puedo hacerte uno a ti.
-Seguro te quedo hermoso, aun recuerdo el que le hiciste a Scorp. Y de veras ¿no sería mucha molestia que me hicieras uno a mi?, se que andas muy ocupada con las practicas.-le respondo Briana feliz por la propuesta.
-No, para nada incluso tu retrato, lo podría presentar para mis prácticas. Eso hice con el de Alexia- le dijo Rose-Pero bueno ¿porque no pasamos adentro? Ya está comenzando a hacer frío y Scorp se llevo mi campera.-concluyo Rose.
-Sí, claro, tienes razón vamos-le dijo Briana, al momento que tomaba su mano y la arrastraba al interior de la casa.
Al ingresar a la casa pudo observar a todos sus amigos y primos ahí desde los gemelos Scamander hasta Danitza Parkinson la actual novia de Scorpius, la cual estaba besando apasionadamente a Scorpius.
- ¿Rose? ¿Eres tú? -escucho una voz familiar a sus espaldas, que reconoció rápidamente como Lían Jordán, su ex novio.
Bueno chicas eme aquí de nuevo con este fic. Ojala que tengas más aceptación que el primero que estoy escribiendo. Y pues bueno nada más que un saludo y un agradecimiento a las personas que me leen. ¿Me merezco un review tomatazo o algo? Por favor no olviden comentar aunque sean anónimos :) =)
