¡Y éste es el segundo capítulo! He tenido que dividirlo en dos porque es demasiado largo…Pero no quería cambiar el título, así que he usado el viejo de truco de "Primera parte y segunda parte". ¡Espero que os guste! Y ya lo sabéis, cualquier fallo que veáis (o algo que os guste también jaja) decídmelo, ¡muchas gracias!

Nota: la casa de Natsuki se basa en la de Shin-chan xD Es que me gusta ese tipo de casa. Seguro que hay otros animes donde salgan, pero es el que siempre recuerdo porque la casa salía muy a menudo… Además, lo que sucede en el flashback, en principio, se situaba después de la 15ª película (existe un Ova ambientado después de esa película en la que Heiji Hattori va sólo a Tokio) lo que pasa es que la acción del prólogo y lo que origina toda la historia sucede mucho antes, en el capítulo 301 (aunque evidentemente he cambiado cosas, ya que para empezar, Natsuki no existe en el universo de Detective Conan), así que simplemente pensad que Heiji decidió pasearse por Tokio y ver a Shinichi. Lo comento porque, en mi cabeza, mucho antes de empezar a escribirlo, la idea era ésa (aunque no tuviera mucho sentido…jaja).

Disclaimer: Detective Conan no me pertenece de ninguna manera, sólo Natsuki es producto de mi imaginación.

Consignas: cursiva para los pensamientos o la narración de flashback; lo de más está en letra normal. No hay NA en el interior del capítulo. Las líneas constituyen un cambio de escenario (ya sea un cambio físico de escenario o un cambio de vista entre los distintos personajes en un mismo escenario).


Primer capítulo. Tocada y hundida I: los recuerdos de los demás

Los gritos alertaron a las enfermeras que había cerca. Ran, Conan y Sonoko, que también los oyeron, corrieron hacia la habitación con el inspector Takagi, que llegaba en ese momento. Los gritos se detuvieron cuando entraron en la habitación, en la que ya se encontraban un par de enfermeras, una junto a la puerta y otra arrodillada junto a uno de los laterales de la cama. Sin embargo, los gritos fueron sustituidos casi inmediatamente por quedos sollozos. La enfermera que estaba más cerca de ella intentaba tranquilizarla con palabras, pero no servía de nada. Cuando intentó tocarle el brazo (en una zona que no estaba vendada), la joven se sobresaltó y retrocedió. Enfocó sus ojos llenos de lágrimas hacia la enfermera, que seguía hablándole, pero ella sacudió la cabeza y siguió llorando.

Los demás se habían quedado junto a la puerta, sin saber qué hacer.

-¿Sois amigos suyos?-preguntó la enfermera que estaba arrodillada frente a la muchacha. Cuando los cuatro asintieron, prosiguió- Es mejor que lo intentéis vosotros. Tal vez sea por el shock. Ver a gente que conoce podría ayudarla.

Ran se acercó despacio y se arrodilló también. Con suavidad, posó una mano sobre el brazo de ella, que se estremeció de nuevo, pero no levantó la vista.

-¿Natsuki-chan? Natsuki-chan, soy yo, Ran. También están Sonoko, Conan y el detective Takagi. Hemos venido a verte -pronunció con voz suave.

Pero Natsuki seguía sin reaccionar. Inquieta, Ran cogió una de las manos de ella con las que se tapaba la cara y se la apartó con suavidad. Natsuki seguía sin levantar la mirada, por lo que Ran posó su otra mano bajo el mentón de ella y la obligó a levantar la cabeza.

-¿Natsuki-chan?

Los ojos de ella se abrieron de par en par al reconocerla, pero cuánto más hablaba Ran para tranquilizarla, más lloraba y sacudía la cabeza ella.

De pronto, el sonido de una palmada llenó la habitación y todos se volvieron hacia el origen del sonido. Todos excepto Natsuki, que no reaccionó, como si no lo hubiera oído.

-Ran-neechan creo…Creo que Natsuki-neechan no puede oírnos –dijo Conan, que había dado la palmada para comprobar su teoría.

Ran quedó petrificada durante un segundo. Natsuki debió notar la tensión, ya que Ran aún no le había soltado la mano, pero no reaccionó. Ran se volvió de nuevo hacia ella y llamó su atención, haciendo que la mirara. Se señaló una de sus orejas mientras pronunciaba, vocalizando mucho para que ella pudiera comprender aunque sólo leyera los labios:

-¿Puedes oírme?

Natsuki tembló y se abrazó a ella, llorando con más fuerza aún. Y entonces…

-No puedo…No puedo oírte. Aunque grite…No puedo oír nada…

Nadie se movió durante unos segundos. Después, una de las enfermeras salió a buscar un doctor mientras Ran abrazaba con fuerza a Natsuki. El inspector Takagi, que se había quedado petrificado, sintió cómo la culpa se apoderaba de él y se acercó a las dos muchachas. Arrodillándose al lado, posó una mano sobre la cabeza de Natsuki, en parte para llamar su atención, en parte para intentar consolarla. Ella se sobresaltó y alzó su rostro cubierto por las lágrimas para ver quién era. Sabía que no era Ran porque podía sentir sus manos en la espalda y, cuando vio quien era, sus ojos se abrieron y un jadeo escapó de sus labios. Inmediatamente después se abalanzó sobre él, que se tambaleó un poco por la sorpresa pero no cayó.

-¡Inspector Takagi! ¿Estás bien? ¿Puedes oírme?

Él la cogió por los hombros y asintió con la cabeza, consciente de que ella no podía oírle. Natsuki se relajó. "Menos mal", murmuró. Pero empezó a llorar de nuevo, esta vez llevándose las manos a la cabeza.

-Soy una mala persona…

Takagi, sorprendido, intentó que le mirara, pero cuando lo hubo conseguido no supo qué hacer. Ella no podía ya oírle, así que ¿cómo iba a poder transmitirle lo que sentía? Se sentía tan culpable... Él era policía, él debía –y quería- proteger a los demás. Pero había sido ella la que lo había protegido a él. Y ahora ella estaba herida, cuando debería haber sido él.

Mientras tanto, Natsuki seguía llorando, aunque no había apartado la vista de él. Entonces, dijo:

-Lo siento…-los demás la miraron- Cuando he visto que no oía nada, sólo he pensado en mí. Lo siento. Pero me alegro de que estés bien.

Su respiración era completamente irregular ahora y, aunque ya no sollozaba, seguían resbalando lágrimas por sus mejillas. Ran, angustiada por no poder hacer nada, cogió una de sus manos. Natsuki la miró y sonrió levemente. No era una sonrisa alegre.

-Ella también se ha apartado de mí. Ya…no…me queda…nada…

La última palabra fue tan sólo un suspiro, un murmullo apenas audible, pronunciado mientras caía, de nuevo, en la paz de la inconsciencia.


-¿Qué?-exclamaron ambos, sorprendidos.

-Ha dejado de hablar-repitió Ran, entristecida-. Sólo se comunica con un pequeño cuaderno que tiene. Para ella lo más importante es la música, pero ya no puede oírla. Adoraba cantar, pero dice que si la música ya no existe en su mundo mudo, ella también será muda.

-A eso se refería cuando dijo que "ella también se ha apartado de mí", ¿no es cierto? Se refería a la música -preguntó Takagi.

Ran asintió con la cabeza y después prosiguió:

-Apenas come o duerme. Tampoco sale de la habitación. Sonoko y yo conseguimos que saliera para dar un pequeño paseo por el jardín del hospital, pero sólo conseguimos que acabara llorando, y ahora se niega a salir. Por favor, ¿podéis ir a verla? Tal vez si vosotros habláis con ella…

Ran se inclinó ante los dos inspectores a los que había ido a ver a la comisaría para pedirles ayuda. Sato y Takagi se miraron y asintieron. Después, Sato respondió.

-No te preocupes, iremos a verla. Es normal que le cueste adaptarse, pero poco a poco se acostumbrará. Y aún existe la posibilidad de que vuelva a oír, ¿no es cierto?

Sato sonrió, convencida, pero una sombra cruzó el rostro de la joven.

-En realidad…Ayer fuimos a verla y hablamos con los médicos. Parece que no ha habido ningún cambio, y como ya han pasado dos semanas…-sentía un nudo en la garganta, pero se obligó a continuar- Dicen que lo más probable es que no vuelva a oír.

Los dos policías la miraron, incapaces de articular palabra. Takagi desvió la vista, culpable. Sato se apresuró a responder.

-Bueno, de todas formas, iremos a verla, a ver si conseguimos que se anime, ¿eh, Takagi?

Éste asintió, pero no parecía estar prestando mucha atención. Las dos chicas sabían que se sentía culpable, aunque habían intentado convencerle de que no era culpa suya. En realidad, incluso Natsuki se había dado cuenta y le había asegurado que no se arrepentía de nada, incluso si nunca más podía oír de nuevo. Siempre que le veía, intentaba mostrarse alegre para que no se preocupara. De hecho, les había pedido a Ran y a los demás que no le dijeran nada sobre lo que habían dicho los médicos, pero Ran ya no podía seguir viendo cómo se consumía, así que había decidido ir a la Central de la Policía Metropolitana de Tokio para hablar con ambos.

-Muchas gracias –Ran hizo otra reverencia y, poco después, se despidieron, ella hacia la agencia de detectives Mouri para preparar la cena para su padre y Conan y ellos hacia el hospital.

-Espero que todo salga bien…


Una hora después, nada estaba saliendo bien.

Ran corría por las calles de Tokio, esquivando a los transeúntes, que la miraban sorprendidos. Hacía menos de quince minutos que había recibido una llamada de la inspectora Sato…

Flashback

Sato y Takagi habían ido al hospital sólo para encontrarse a las enfermeras y a algunos médicos buscándola. Hacía un par de horas que nadie la veía, pero no sabían cuándo se había ido exactamente.

-Estamos seguros de que no está en el hospital, la hemos buscado por todas partes y no aparece – les explicó la enfermera encargada de la planta.

-Está bien, iremos a buscarla -aseguró la inspectora Sato. Después se giró hacia Takagi- ¿Tienes idea de dónde puede estar?

El aludido negó con la cabeza. La inspectora sacó el móvil y marcó un número.

-Moshi moshi, inspectora Sato, ¿ha pasado algo?

-Ran-chan, Natsuki-chan se ha escapado del hospital, ¿sabes dónde puede haber ido?

Se oyó un golpe a través del teléfono, seguido de un grito.

-¡¿Qué? ¿Se ha escapado? Oh, tendría que haberme quedado con ella…-se lamentó- La verdad es que no sé dónde podría estar. Si pudiera oír, tal vez habría ido a un karaoke, o a alguna tienda de música, pero tal y como están las cosas ahora… Voy a buscarla. De paso pasaré por su casa, pero no creo que esté allí.

-Está bien, nosotros daremos una vuelta por la ciudad. Si se te ocurre algo o la encuentras, llámame.

-Hai.

Fin flashback

Había salido corriendo hacia la casa de ella después de avisar a Conan y Sonoko. Ambos habían salido también a buscarla. Incluso los amigos de Conan habían decidido ayudar, pero por ahora nadie la había encontrado. Tampoco ayudaba que no supieran dónde podría estar. Y lo peor era que aún no estaba acostumbrada a no oír nada, por lo que si no tenía cuidado, podría tener un accidente y…

"Es mejor no pensar en eso" –pensó Ran-. "Lo importante es encontrarla".

Siguió corriendo hasta que llegó a la casa de Natsuki. Llamó al timbre y, cuando vio que nadie contestaba, dio una vuelta alrededor de la casa, pero no había nadie. En el fondo, sabía que no estaría ahí, pero había preferido asegurarse.

"Yo tampoco estaría aquí si me hubiera pasado lo mismo que a ella..."

Flashback

-¿Nee-chan?

Ran había estado mirando alternativamente por la ventana, hacia la calle, y al reloj, cada vez de forma más impaciente. Se sobresaltó cuando oyó la voz de Heiji, que intentaba devolverla a la realidad mientras Conan la miraba, preocupado.

-Oh, gomen. ¿Qué decías?

-¿Esperas a alguien?

-¿Eh?-se sorprendió ella.- Ah, sí, bueno…Es que había quedado con Natsuki-san hace media hora, pero no viene. He intentado llamarla, pero no me contesta el móvil ni tampoco en su casa.

-Tal vez se haya retrasado, o se le haya olvidado- sugirió Kogoro, pero Ran negaba con la cabeza incluso antes de que su padre hubiera terminado la frase.

-Ella no es así. Y si no hubiera podido venir -se adelantó-, me habría avisado. Estoy segura.

Los demás no contestaron. Heiji no la conocía, y Conan y Kogoro apenas la habían visto un par de veces, pero por lo que les había contado Ran, un poco raro sí les parecía. Ran volvió a mirar hacia la calle y después a su móvil, sin resultado. Suspiró y, de pronto, se giró hacia los demás, decidida.

-Voy a buscarla, os llamaré cuando sepa algo –a continuación se giró hacia Heiji-. Lo siento, tengo que irme, pero-

-Te acompañamos –interrumpieron Heiji y Conan a la vez.

La joven se sorprendió, pero después de mirarlos durante unos segundos, sonrió y aceptó.

-Oi, Ran, ¿volverás para la cena?

Los dos detectives se giraron hacia la joven, temiendo su reacción, pero ésta no les prestó atención y, tras coger su chaqueta, se dirigió a la puerta. Los dos la siguieron y ella salió cerrando la puerta tras de si.

-¡Oi, Ran! Tsk…

Los tres caminaron en silencio, con Ran a la cabeza, guiándoles. Seguía comprobando el móvil a cada pocos pasos, pero tan sólo conseguía inquietarse más y más cada vez. Por fin, veinte minutos después, llegaron a la vivienda. Era una casa de dos plantas, pero no muy grande. Ran se acercó a la puerta y llamó al timbre, pero la casa siguió en silencio. Probó a llamar al número de la vivienda con su móvil, pero aunque oyeron el sonido del teléfono, no se oyeron pasos algunos en el interior.

-Parece que no está aquí. Tal vez nos hayamos cruzado por el camino o haya tenido que salir por algún motivo -dijo Heiji.

Pero Ran seguía sin estar convencida y, para sorpresa de sus dos acompañantes, se coló por el pequeño jardín que rodeaba la casa, en busca de una ventana por la que poder ver el interior.

-Ran-neechan, ¿qué haces?

-Algo no va bien –fue la única respuesta de ella.

Conan y Heiji se miraron, extrañados por su comportamiento, pero no comentaron nada y la siguieron. Llegaron a un gran ventanal desde donde se podía ver el salón. Los tres se acercaron con cautela y observaron el interior. Todo parecía normal: un sofá, una televisión, un par de cuadros, la puerta, una pequeña mesa con el soporte para un teléfono inalámbrico…que se encontraba tirado en el suelo, al lado del cuerpo caído de una joven.

-¡Natsuki!-gritó Ran.

Intentó abrir la ventana, pero estaba cerrada. Golpeó el cristal con suavidad mientras la llamaba, intentando que reaccionara. No podían verla bien, pero no parecía tener herida alguna y el salón no mostraba señales de lucha, como notaron los dos detectives. Conan y Heiji recorrieron la casa en busca de ventanas abiertas, pero no hubo suerte. La puerta también estaba perfectamente cerrada. Volvieron con Ran, que seguía llamando a Natsuki. De pronto, la joven movió una mano. Ran, pillada por sorpresa, dejó de llamarla, pero se recuperó rápidamente y siguió llamándola, pidiéndole que se despertara.


En el interior, Natsuki intentó abrir los ojos y, poco a poco, lo consiguió. Estaba desorientada y no sabía lo que pasaba, pero oía gritos, aunque sonaban apagados y lejanos. Se giró en busca del origen mientras se reincorporaba con esfuerzo; todo le daba vueltas. A través del cristal de la ventana vio tres figuras, dos casi de la misma altura y una más pequeña, pero no podía reconocerlas porque no conseguía enfocar la vista. Parecía que la llamaban a ella. "¿Por qué?" Intentó ponerse en pie, pero cayó de nuevo. Se arrastró hacia la ventana, aún sin ser completamente consciente de lo que hacía. Algo la impulsaba hacia las tres figuras. Cuando estuvo más cerca reconoció a dos de ellas y redobló sus esfuerzos. Consiguió llegar hasta el ventanal, pero estaba agotada. Ya no era capaz de reconocer a ninguna de las figuras, pero el hecho de saber quiénes eran, así como los gritos que oía, le impedían rendirse. Alzó una mano temblorosa, en busca del pestillo que permitiría que entraran, pero apenas le quedaban ya fuerzas. Hasta que, justo cuando estaba a punto de rendirse, notó algo frío bajo sus dedos y se aferro a ello. De forma instintiva, sin pensar, descorrió el pestillo y se desplomó en el suelo, incapaz ya de hacer movimiento alguno.


Ran abrió el ventanal rápidamente y se precipitó hacia el interior de la habitación, seguida por los dos detectives.

-¡Natsuki-san! ¿Qué-?

Ran no necesitó terminar la pregunta. Ahogó una exclamación al entrar en contacto con la piel de la joven que yacía en el suelo, pues estaba ardiendo. La incorporó hasta que la cabeza de ella reposó sobre su regazo.

-¡Natsuki-chan! ¿Me oyes?

Un gemido escapó de los labios de Natsuki, pero no abrió los ojos ni respondió. Asustada, miró a Conan y a Heiji, quien tomó a Natsuki en brazos y la llevó hasta el sofá. Después, girándose hacia Ran, ordenó:

-Neechan, trae agua y paños para intentar bajarle la fiebre un poco, yo iré a por el termómetro. Conan, llama a una ambulancia. Tiene demasiada fiebre como para dejarla en casa.

Los otros dos asintieron e hicieron lo que les había pedido. Cuando Ran volvió con los paños y el agua, Conan estaba de pie al lado de donde reposaba la cabeza de la chica y Heiji observaba el termómetro. Al verla entrar, la miró y murmuró:

-Está a 40º de fiebre. Conan ya ha llamado a la ambulancia, llegarán en cualquier momento.

Ran se apresuró a llegar a su lado y asintió mientras mojaba a Natsuki, que se estremeció con el contacto del agua fría sobre su piel caliente. Su respiración era irregular y superficial. Ran le hablaba, intentando tranquilizarla, hasta que Natsuki abrió lentamente los ojos.

-Ran-san…Conan-kun…Y tú debes de ser…Hattori Heiji-kun…

-Shh, ya tendremos tiempo de hablar después -la interrumpió Ran-. Ahora debes descansar.

Natsuki giró levemente la cabeza hacia ella.

-Gomen, Ran-san. Creía que mejoraría. No me ha dado tiempo a llamarte. Realmente quería…quedar contigo hoy.

-No te preocupes, quedaremos cuando estés bien. Ahora debes recuperarte.

-Ne, ¿quieres que llamemos a tus padres o a alguien?-preguntó Heiji- Ellos sabrán si tienes algún tipo de alergia a algún medicamento y podrán estar contigo.

-No los llaméis…-susurró débilmente Natsuki.

-¿Por qué?

-No vendrán. Ya no hay nadie. Estoy…sola…-parecía costarle hablar, pero no se detuvo. Se giró hacia Ran y continuó- Por eso te pedí…que salieras hoy conmigo. No quería decírtelo para que no te entristecieras. Pero a ti no te pasará…lo mismo que a mí…

Se detuvo, su respiración era ahora aún más irregular. Ran quiso detenerla, pero supo que no lo conseguiría. Algo en su interior le decía que, si no la dejaba hablar ahora, nunca conseguiría recuperarse del todo.

-Hace un año, mis padres se fueron de viaje de negocios, cada uno a un lugar distinto. Hacía ya tiempo que las cosas no iban bien, pero era la primera vez que se marchaban los dos. Apenas me llamaban…-sus ojos se entristecieron, pero siguió contándoselo-. Hace tres meses, el día de mi cumpleaños, vi un mensaje en el buzón de voz cuando volví después del instituto. Pensé…que se habían acordado de mi cumpleaños. Que tal vez volverían pronto –una lágrima descendió por su rostro-. Pero no. Era para decirme que se divorciaban y que no volverían. Que se habían enamorado de otras personas y que no pensaban volver para cuidar de mí, que yo ya era lo suficientemente mayor como para vivir sola. Dijeron…que pagarían las facturas pero que debía encontrar un trabajo y aprender…a mantenerme a mí misma cuanto antes, aunque podía seguir viviendo aquí, porque la casa ya era nuestra.

Natsuki lloraba, y eso dificultaba aún más su respiración. Ran secó sus lágrimas, aunque no pudo evitar que las suyas propias se derramaran.

-Yo quería…contárselo a alguien…Quería que alguien…me dijera que todo iba a salir bien, que se arreglaría. Yo confío en ti más que en ninguna otra persona pero…Sé que tus padres están separados y temí que te asustaras…Pero he conocido a tus padres y sé…que ellos no te harían algo así. Así que no llores. A ti sí…A ti sí te quieren.

Alzó una mano temblorosa hacia el rostro de ella y secó sus lágrimas, aunque las fueras le fallaron y no fue capaz de mantener el brazo alzado.

-Natsuki-chan…Gomen ne…Por no darme cuenta de lo que estabas sufriendo…Pero yo te quiero. Y Sonoko también. Y Conan –el aludido asintió y acarició levemente la cabeza de Natsuki.

-Y Kazuha también –intervino Heiji-. Ran siempre le habla de ti y dice que quiere conocerte. Cuando sepa que yo te he visto y ella no, se pondrá muy pesada.

-¿Lo ves?-prosiguió Ran- Nosotros te queremos. Nosotros estaremos contigo. Te lo prometo.

Más lágrimas se deslizaron por las mejillas enfebrecidas de la joven, pero en sus ojos seguía presente el dolor. Ni las lágrimas ni las palabras de sus amigos podían llevárselo.

-Lo siento –susurró-. No quiero ser una carga -"Porque entonces vosotros también os apartaréis de mi lado", pensó.

-No eres ni serás una carga. Yo estoy contigo y tú estás conmigo. Estamos juntas en esto. Para siempre. Yo no voy a abandonarte –añadió, como si le hubiera leído el pensamiento, mientras la tomaba de la mano y le daba un suave apretón, sin importarle el calor que desprendía la piel de la otra joven.

Natsuki la miró a los ojos. Después, desvió la mirada hacia Conan y hacia Heiji. Y vio lo mismo en los ojos de los tres: preocupación y cariño. Se sintió segura y querida como no sentía desde hacía mucho tiempo. Nuevas lágrimas se formaron en sus ojos, pero estas eran diferentes. Le devolvió el apretón de manos –aunque de forma mucho más débil- y sonrió levemente. Después, su cuerpo se relajó y perdió la consciencia. Su respiración era cada vez más y más agitada, más pesada, y su temperatura, en vez de bajar, subía. Cuando Ran estaba a punto de volver a llamar a emergencias, se oyó el sonido de una ambulancia seguido por el sonido del timbre. Heiji se apresuró a abrir la puerta (que, por suerte, sólo estaba cerrada con pestillo) y los guio hasta donde se encontraba la joven.

Fin flashback

"Después de eso, tardó un mes en recuperarse. Hattori-kun y Kahuza-chan la visitaron varias veces y pensamos que habíamos conseguido que confiara en nosotros y se sintiera, al menos, un poco mejor. ¿Es que no ha sido suficiente? ¿O ha sido demasiado para ella perder el consuelo que le proporcionaba la música?" –pensó Ran mientras dejaba atrás la casa. Tenía que encontrarla, y pronto. ¿Dónde podía buscarla?


Y hasta aquí la primera parte del primer capítulo. ¿Cómo lo veis? La segunda parte aún no la tengo escrita, pero no pasa nada, porque ya lo tengo todo decidido hasta el final (por eso sé que no va a ser muy largo...a no ser que pase algo que me haga cambiar de opinión,que no lo creo, o que los capítulos me salgan demasiado largos, como esta vez). Intentaré actualizar pronto, pero en cualquier caso no tardaré más de una semana, así que ¡como muy tarde el próximo fin de semana subiré la segunda parte!

Espero que os esté gustando. Hasta la próxima :)