Hello, aquí estoy con un nuevo capítulo del fic. Ojalá les guste ^^

Olvidé escribir en el primer capítulo: Todos los derechos reservados. Nada me pertenece, sólo la idea del fic. Gracias

La gran guerra.

2.- Despedidas.

Un mes había pasado luego de aquello, para su suerte nadie se había preocupado ante las noticias de aquel "accidente", toda aquella mentira se la habían creído, incluso su propia gente. No le gustaba mentir, pero Inglaterra no podía evitar sentir tranquilidad al respecto.

El primer ministro lo había molestado algunas veces, intentando inútilmente por sacarle un poco de información. Mas Inglaterra no dijo nada y tampoco lo haría, esto era algo entre Rusia y el… aunque pronto las cosas no serian exclusivamente de ellos. Pronto traicionaría a todos, incluso a su pueblo.

Las llamadas de Rusia comenzaron al día siguiente luego de aquel "encuentro". Normalmente estas eran en las noches en donde el ruso le explicaba parte del plan o los avances de su nueva "relación"

Aparte de los planes con Rusia, también tenía que asistir a las reuniones con las demás naciones y dedicarse a su propio país. Estaba agotado, pero no podía hacer nada al respecto, era por el bien de quienes quería. Sintió su estómago temblar ante el sólo hecho de pensar en los rostros de todas las naciones cuando se enteraran. Se apoyó en la muralla tratando de relajarse. "No pienses… no pienses en ello"

- Vaya, te ves realmente horrible. – Abrió los ojos al reconocer la voz, sin más se topó con el rostro de América, desvió la vista tratando de mostrar su expresión de disgusto habitual.

- ¿Qué quieres América? – Intentó sonar frio, debía empezar a alejarse de él… de todos.

- Si que estas enojado hoy. – Exclamó felizmente el otro, acostumbrado a las malas caras del inglés. – No cabe duda de que eres un viejo amargado. –

Sin más comenzó a reír e Inglaterra no pudo evitar obsérvalo fijamente, llevaba viviendo un mes en una maldita pesadilla, de la cual estaba completamente seguro de que no iba a poder escapar, pero al menos el americano estaría bien. Sonrió un poco ante aquella idea. Si, definitivamente nada mas importaba siempre y cuando América se encontrara bien. Rápidamente eliminó la sonrisa y cambio su expresión por una de ira.

- ¿Inglaterra? – América se dio cuenta de aquella mirada y dejó de reír, mas conservó su sonrisa de siempre.

- Deja de molestar. – Le exclamó de la forma más fría posible. Sin esperar respuesta se fue, dejando solo a un sorprendido América. Le dolía tratarlo así, pero sabía que era lo mejor.

"Cuando llegue la hora y tenga que actuar estoy seguro de que participarás en esa guerra y por lo mismo yo… No importa cuánto desee protegerte, se que participar en esta maldita trampa de Rusia"

El día de hoy se realizaba una reunión para todos los países. Inglaterra entró a la sala y se sentó en su puesto sin saludar a las otras naciones que se encontraba en el lugar. La reunión era en Francia y tenía entendido que la próxima sería en Estados Unidos realizándose el próximo mes.

- Buenos días. – Rusia exclamó con suavidad a todos los presentes, estos respondieron de la misma forma, Inglaterra sólo se limitó a observarlo. – Buenos días Inglaterra.

- Buenos días. – Respondió secamente.

Rusia se acercó y le extendió la mano, Inglaterra se levantó e imitó el gesto tomando la mano del otro, sintió un papel en su palma y lo tomó cuando el saludo terminó. Rusia se dirigió a su puesto e Inglaterra guardó aquel papel en sus documentos.

Se encontraba en mitad de la reunión cuando Inglaterra lentamente llevó su mano a los documentos y sacó aquel pequeño pedazo de papel, con tranquilidad comenzó a leer el contenido, sus ojos se abrieron ante lo que aquella nota decía y un enorme dolor se apoderó en su interior. Si todo salía como la nota indicaba el no volvería a ver a los demás luego de la reunión en Estados Unidos. Dobló la nota con cuidado y luego la dejó nuevamente entre los documentos, giró su vista a Rusia, este le sonreía con total calma, su pesadilla se estaba transformando en un infierno y tendría que atravesarlo con o sin su consentimiento.

Luego de la reunión se fue caminando tranquilamente al hotel en el que se hospedaba. Aun quedaban muchas cosas que planear, sobre todo al conocer un poco más de los planes de Rusia, en parte podría ser su oportunidad de ayudar a las demás naciones cuando fuera el momento. Estaba seguro que ese bastardo los destruiría a todos teniendo la mínima oportunidad y era su deber impedir aquello.

Salió de sus pensamientos cuando una mano le tomó el hombro, se volteó con molestia mas se congeló al toparse con el rostro sonriente de América, no esperaba aquello por parte del americano.

"¿Por qué apareces ahora?"

Le vio mover la boca, de algo le estaba hablando mas no estaba seguro de que, su concentración se encontraba en cualquier otro lado. Sólo se limitó a observarlo, sus rasgos, su sonrisa, todo lo que ese joven representaba como nación y lo que significaba para sí mismo.

- ¡Hey! ¡Pero no llores!

Aquel gritó lo regresó a la realidad, sintió como sus lágrimas caían sin poderlas detener. Levantó su mano para sentir la humedad, pero luego salió de su sorpresa.

- ¡Cállate! – Intentó limpiarlas, mas fue América el que acercó los dedos hasta su rostro y así sacar algunas gotitas.

- ¿Cuál es el problema Inglaterra? – América lo miró con preocupación, mas le resultó imposible contestar. Pronto aquellos ojos lo mirarían con odio, pronto todas las naciones serían sus enemigas y el no podría hacer nada para evitarlo.

- No sé de qué hablas. Ahora ¡Déjame en paz!

Con un fuerte movimiento se alejó del otro y siguió su camino, aun tenía muchas cosas que pensar.

América lo observó alejarse y luego suspiró, estaba seguro de que nunca entendería a Inglaterra, pero aun así, no deseaba alejarse de su lado. Sonrió nuevamente olvidando aquellos pensamientos, ahora lo mejor era ir a comer una hamburguesa.

Rusia observó aquella escena desde una esquina, sonreía con calma, muy pronto su plan daría inicio y sería algo que disfrutaría por completo.

Todos serán uno con Rusia o Rusia acabará con todos.

Las criaturas mágicas observaban a Inglaterra sin comprender lo que este les decía. El mes había pasado rápidamente, una nueva reunión comenzaría dentro de pocos días y el inglés había terminado con casi todos los preparativos. Ahora sólo le quedaba dos por terminar.

- Pero… ¿Por qué? No lo entendemos Inglaterra. – Un hada volaba alrededor de la nación mientras las otras se mantenían en un solo lugar.

- Debo hacerlo, sino lo hiciera no tendría las fuerzas suficientes para continuar.

- Pero… - El hada iba a protestar, mas se cayó al ver el rostro de Inglaterra.

- Lo siento, realmente lo siento.

Sintió algo cálido en su mejilla y notó la pequeña mano del hada, otras se acercaron e imitaron aquel gesto, Inglaterra cerró los ojos sintiendo la paz que estas le entregaban, cuando los volvió a abrir notó las sonrisas sinceras por parte de todos sus amigos.

- Lo entendemos.

- Y te perdonamos.

Sintió su pecho retorcerse ante las palaras de sus amigas, pero sólo se limitó a sonreírles en agradecimiento. Escuchó como estas le deseaban lo mejor.

- Cuiden de América.

- Lo haremos Inglaterra.

- Recibe nuestra bendición.

Cerró los ojos al sentir un cálido calor envolverle y sonrió con dulzura, cuando abrió los ojos ningún ser mágico se encontraba a su lado. Aun sonriendo, tomó la pequeña maleta y cerró con llave la casa. Caminó tranquilamente por el jardín, viendo a algunos de sus amigos revolotear por los alrededores, ignoró cuando la casa lentamente comenzaba a incendiarse hasta convertirse en un gran incendio que lo destruiría todo. Se giró para ver como todo se quemaba y destruía hasta convertirse en cenizas, los bomberos rápidamente aparecieron, mas no podían combatir aquel extraño fuego que se apagó misteriosamente una vez la casa estuviera completamente eliminada.

Ya no había hogar al que regresar, ya no estaban sus amigos para consolarlo, ya no había motivo para mirar atrás, sólo quedaba el presente y un futuro que cambiar. [1]

- Cuídense… los amo… lo siento.

Dio media vuelta para seguir su camino, ahora sólo debía presentarse a la reunión y así el show daría comienzo.

El viaje a Estados Unidos fue más corto de lo habitual, ni siquiera se había dedicado a dormir, como normalmente hacia cuando viajaba, su mente se había distraído por completo en los acontecimientos que estaban a punto de suceder, imaginándose miles de situaciones futuras. Observó el reloj al llegar al aeropuerto, ya eran las dos de la mañana, suspiró con cansancio la reunión seria dentro de unas pocas horas. Sintió su celular vibrar y observó la pantalla, su expresión cambio a una molesta al reconocer el número y con fastidio apretó el botón verde.

- ¿Qué sucede?

- Pero que tono tan serio para hablarle a tu socio.

Se llevó la mano al rostro e intentó calmarse, lo que menos deseaba ahora era a un Rusia molesto.

- Acabo de llegar y estoy cansado. – Fue su simple respuesta, se preocupó al escuchar la risita.

- Entonces me alegro de haberte llamado… hay cambio de planes…

Inglaterra escuchó silenciosamente todo lo que el ruso le estaba diciendo, abrió los ojos en completo pánico luego de eso.

- Bien. – Siguió hablando Rusia, ignorante de los sentimientos del inglés. – Luego nos vemos.

Guardó el celular con cuidado y luego comenzó a caminar lentamente a la salida, su cuerpo temblaba, aun con las palabras de Rusia en su cabeza. Los planes habían cambiado, los planes se habían adelantado y ante eso no tendría la oportunidad de ver nuevamente el rostro sereno y sonriente de América, nada volvería ser como antes y estaba seguro que nunca volvería a serlo.

"Quiero verlo… pero, puede ser una mala idea"

Una vez fuera del aeropuerto tomó un taxi, no sabía a dónde ir o qué hacer, su mente continuaba recordando las palabras del ruso.

"Esta sería mi última oportunidad de verlo feliz"

Apoyó su cabeza en la ventana y observó como la lluvia caía, sonrió con cierto sarcasmo ya que no solía llover mucho por estas fechas, si, la vida era un chiste. Sintió al taxi y para su sorpresa se encontraba delante de la casa de América ¿En qué momento había dado la dirección? Le pagó al taxista, se bajó del auto, tomó su maleta e ignorando la lluvia se quedó parado observando el vehículo perdiéndose en la lejanía. Luego de ello giró el cuerpo para observar la casa del americano, aun habían algunas luces prendidas, siguió empapándose en la lluvia sin saber qué hacer.

"Sólo un momento… sólo cinco minutos y…"

Avanzó un paso y retrocedió, girando la cabeza para ocultar su expresión de culpa.

"Pero es muy egoísta de mi parte hacer aquello"

Se mantuvo quieto, nuevamente enfocando su atención en la casa de su ex-colonia. Tal vez lo mejor era retirarse.

- ¿Inglaterra? ¡Inglaterra!

La voz de América lo regresó a la realidad, buscó el lugar de donde provenía aquella voz encontrándose con la otra nación apoyado en la ventana y con una de sus grandes sonrisas.

- ¡Hey!. – No evitó temblar al escuchar su fuerte y alegre voz.

"Ya lo vi… debo irme… ahora debo irme"

No respondió al llamado, tomó su maleta y rápidamente dio media vuelta para retirarse. No pudo llegar a la esquina cuando el otro ya lo había detenido ¿En qué momento el chiquillo había sido tan rápido?

- ¿Qué ocurre, no viniste a verme?

No quiso mirarlo, así que se mantuvo con el rostro agachado dejando que el otro lo condujera por donde deseara.

- Estas completamente empapado. – Le escuchó pronunciar, mas se mordió el labio para no responder.

Se quedó en la entrada escuchando los pasos alejarse.

"Es mi oportunidad de retirarme"

Trató de girar, mas se mantuvo en el mismo lugar, lentamente comenzó a desesperarse ante la situación. América regresó con toallas y una gran sonrisa adornando su rostro. Inglaterra no pudo evitar perderse en aquel rostro y tal como en la antigua reunión, las lágrimas comenzaron a salir por si solas, alertando al americano.

- ¿Qué pasa?, ¿Qué ocurre Inglaterra?

- ¡Nada! ¡No es nada idiota!

- Pero estas llorando. – América se burló.

- ¡No es cierto!

Intentó detener su llanto, intentó decir algo sarcástico como siempre, pero le resultó imposible y sus lágrimas continuaron paseándose por su rostro. Una mano ajena le tomó del mentón, obligándole a enfocar su visión en América, al ver la expresión preocupada por parte del otro no evitó aferrarse a su ex-colonia y llorar desconsoladamente.

América le abrazó en respuesta sin saber realmente que hacer, el modo en que Inglaterra lloraba le recordaba aquel día en que se independizo, podía ver al Inglaterra con sus ropas de guerra, llorando desconsoladamente en medio de la nada ante su partida.

- ¿Qué pasa? – Preguntó nuevamente en un suave susurró.

Inglaterra simplemente se aferró más al cuerpo de América sin responder. Pasaron algunos minutos cuando nuevamente el mentón de Inglaterra fue tomado, haciéndolo mirar los ojos de América.

- ¿Inglaterra?

Se miraron detenidamente, uno lloraba, expresando todo su dolor, el otro observaba tratando de comprender la situación. Sin pensarlo América acercó aun más su rostro al de su ex-tutor besando su frente, luego sus mejillas, su nariz, sus cejas para finalmente depositar sus labios suavemente en los de Inglaterra. Este abrió los ojos ante la sorpresa mientras unas últimas lágrimas resbalaban por sus mejillas hasta desaparecer.

- A… - Intentó hablar el inglés luego del beso.

- Shh…

Continuaron observándose cuando el rostro del americano volvió a acercarse. Inglaterra no podía ante todas aquellas emociones y sin más comenzó a cerrar los ojos, dejándose llevar por la tranquilidad que América le entregaba.

Se besaron con calma, explorándose tranquilamente ya que no sentían prisa. Inglaterra sintió como la lengua de América entraba a su boca, haciendo contacto con la suya, profundizando así el beso. Se exploraron de forma lenta, separándose únicamente cuando el aire hizo falta.

- Necesitas cambiarte de ropa Inglaterra… estas empapado. – Susurró el americano mientras observaba el rostro sonrojado del inglés.

- Tú también necesitas cambiarte.

Volvieron a besarse con suavidad. América llevó sus manos a la cintura del inglés mientras este último imitaba el gesto llevando sus brazos hasta el cuello del americano. Escuchó las risitas de la joven nación y de algún modo sintió que nada malo estaba sucediendo, no evitó sonreír en medio del beso, para luego dejarse tomar entre los brazos del americano, conduciéndolo a la habitación.

Sintió la suavidad de la cama y nuevamente la boca de América en su rostro, besándolo con cuidado.

- Inglaterra…

Cerró los ojos dejándose llevar por la suave voz, sintió el frío cuando sus ropas fueron lentamente sacadas, el calor del otro cuerpo desnudo sobre el suyo de la misma forma… si, simplemente se dejó llevar, sintiéndose por primera vez completo.

- Te amo.

Abrió los ojos, nuevas lágrimas salieron, mas sólo beso en respuesta a aquella frase. Sentía como aquel cuerpo se complementaba tan bien con el suyo y como lentamente se iban haciendo uno.

"Y yo a ti" – No pudo decirlo, no pudo responderle, pero esperaba que América pudiera sentir sus sentimientos sin palabras.

Se besaron nuevamente, moviendo sus cuerpos, apegándose cada vez más.

A la mañana siguiente América despertó lentamente y con una gran sonrisa en su rostro, miró a su alrededor y se extrañó de no encontrar a Inglaterra a su lado, mas no le dio mucha importancia pensando en que se había marchado completamente avergonzado, no evitó ensanchar la sonrisa al imaginarlo con la cara roja y tartamudeando.

Pensó que ahora se encontraba escondido en cualquier otro lado y con el ánimo de siempre comenzó a prepararse para el nuevo día que estaba comenzado. Ya completamente listo se dirigió hasta el edificio en donde se realizaría la reunión esperando encontrar al inglés, ignorando todo lo que comenzaría desde ahora.

Continuará…

Inicio 16 – 02- 10

Termino 23 – 02 – 10

[1] Me sonó a muy Full Metal Alchemist xDD

Y ee fue el capítulo... cualquier cosa me avisan.

Gracias por leer.