Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero les haya gustado esto, acá hay ¡otro capi de la historia!.

Ya se lo que van a decir "¡que sumario mas cutre!" y si, lo es, cutrísimo, de lo peor, en la máquina que tengo (los dioses la bendigan y las musas y Efestos me la cuiden) tengo pequeño gusano spyware o un virus, que se yo, que me trae el mundo de cabeza y adquiere vida propia en la página de fanfiction (no tienen ni idea de cuanto costó subir el capítulo y rellenar los cuadros de la historia) incluso elegir el animé fue una pesadilla, pero le gané la batalla y como dicen en el Vaticano "¡habemus fic!".

Las explicaciones del modo de hacer los juegos y las fobias, pertenecen a sus autores, yo solo, las tomo prestadas para ilustrarme e ilustrarlos, no me lo se de memória.

Pamela Tenou y Phanton Luceus Gentleman son míos, si los van a usar, avisen.

¡déjenme saber su parecer!¡con un fantástico REVIEW!.

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, intento asustarlas y asustarme.

Segundo juego: Hitori kakurembo.

Serena estaba llorando, en una silla sentada a la periferia del ataúd de su amiga, la expresión del rostro de Háruka era espantosa, daba miedo solo verla, esa marca en su mano, nadie sabía como había sido, simplemente Pamela la escuchó gritar y cuando encendió la luz, su prima estaba allí, sin vida, sin respiración, con ese rostro tan horrible, que hizo gritar a sus padres y a su hermano.

-yo se lo que le pasó. Dijo Diamante, la rubia lo miró - ¿Qué fue mi príncipe?. Preguntó - ¿ves a esos 3 hermosa?. Preguntó señalando al trío que de un lado estaban acongojados –si claro, los veo. Dijo Serena.

-ellos le enseñaron a Háruka un juego prohibido. Dijo Diamante - ¿Qué clase de juego?. Preguntó Serena - ¿recuerdas el del hombre y el cigarro?. Le preguntó el príncipe a la princesa que asintió –pues ese. Dijo –pero ¿como es posible? Luna y Artemis dijeron que eso era muy peligroso. Aseguró la rubia.

-es culpa de la adrenalina. Dijo Amy –ella se volvió adicta y supongo que esa fue una manera de obtener grandes cantidades. Serena asintió –pero lo ejecutó bien, ella me lo contó, me mostró la marca de su mano. Diamante asintió –yo lo vi igual. Dijo –ella era una sailor, sabía que era peligroso. Dijo Amy –realmente no creo que lo considerara, no creía en demónios como ese. Dijo Diamante.

- ¿Qué pudo haber pasado?. Preguntó Serena – ¡fue mi culpa!. Gritó Pamela, todos los jóvenes se acercaron a ella.

- ¡fue mi culpa!¡yo bajé los brakets!¡dejé la casa a obscuras! Gritaba la rubia - ¡ella gritó de terror!¡y se escuchó la voz de alguien!¡fue aterradora!¡corrí a los brakets!¡los subí!¡y ella!¡mi prima!¡estaba muerta!. Serena se lanzó gritando de rabia hacia Pamela y comenzó a aruñarla.

- ¡perra!¡cerda!¡maldita golfa!¡por ti!¡mi amiga está muerta!¡está muerta!. Exclamaba la rubia.

- ¡Serena!¡basta!. exclamó Rey sosteniéndola, Lita golpeó a Pamela, seguida de Michiru y se armó la pelea, Diamante debió retenerla y sacarla de la sala.

-no lo puedo creer. Dijo Mina –a mi si me pareció extraño. Que de repente, desarrollara nictofobia. Dijo Zafiro - ¿la que?. Preguntaron todas las chicas a cano –hermano, muchos de nosotros no manejamos el término correcto para llamar y cito "miedo a la obscuridad"; ten la bondad de hablar en nixiano. Dijo Rini fastidiada.

-la nictofobia Black Lady Li, es el miedo irracional a la obscuridad. Dijo Diamante –es que no solo fue eso. Dijo Rey –es que desarrolló fobia a los espejos. Agregó –Catoptrofobia. Dijeron a coro Diamante, Zafiro y Endimiun.

-en fin, a mi me pidió tapar los espejos y una lamparita cuando se quedó en mi casa. Dijo Mina –a mi me pidió solo la lamparita. Dijo Hotaru.

-ella quitó los espejos de su cuarto y de su baño. Dijo Michiru - ¿Cómo a Pamela se le ocurrió hacer eso?. Preguntó Hotaru.

-porque es una perra, una sucia. Dijo Serena –de repente le parecía muy excéntrica. Dijo Setsuna. Todo tiene un motivo. Dijo Endimiun.

-y gracias a su pensamiento, nuestra amiga está muerta. Dijo Amy con mucha tristeza.

El cuerpo de Háruka fue cremado, Serena desarrolló odio en su corazón, un odio profundo, hacia esa tonta chica que llevaría en su alma la marca de la muerte de su amiga y en consecuencia, decidió actuar.

Estaba sentada en la biblioteca de palacio, en unas vacaciones, decidiendo por donde iba a comenzar, revisó libros de magia negra, leyendo y volviendoo a leer, pensó que habría una manera de matar a Pamela, jugando un juego llamado hitori kakurembo, la rubia leyó con mucha atención el texto del libro de sortilegios obscuros.

Hitori Kakurenbo, es conocido

Como: "el juego de las escondidas a solas". Si bien jugar al escondite solo puede ser un poco aburrido, con esta solución este problema se arreglará… aunque tal

, después de leer esto, prefeirás sin duda evitar el jueo.

Hitori Kakurenbo

Básicamente, el Hitori Kakurenbo es un ritual para convocar y conectar con los espíritus o fantasmas. Estos entes que pueblan la tierra, aunque no puedan

ser vistos la mayoría de veces, siempre están buscando un cuerpo que poseer. Este ritual invocará a uno de estos espíritus, ofreciéndole un cuerpo que

poseer, pero en vez de ser un cuerpo humano, será el de un peluche.

Lo primero que tendrás que hacer es escoger uno de tus peluches. Es imprescindible que tenga extremidades para poder realizar bien la invocación. Ábrelo

con un cuchillo y quítale el relleno. Tendrás que rellenar con arroz todo el peluche. Córtate las uñas e introdúcelas también. Otras versiones aseguran

que se debe poner algo de sangre también. Cosed el muñeco con un hilo rojo y una vez realizada esta acción, atad el peluche con el resto del hilo. Una

vez termines, llena una tina de agua o la bañera, y vierte una taza de sal. Ponle nombre al peluche, pero es importante que no sea el tuyo.

Hitori Kakurenbo

A las 3 de la madrugada, repite el nombre del muñeco 3 veces y, a continuación, di: "es mi turno". Ahora pon el muñeco en la tina o en la bañera con el

agua salada. Apaga todas las luces de tu casa, aunque se puede tener una luz tenue, como una vela. Una vez realizado esto, ve a la tina, agarra el muñeco

y di "te encontré (su nombre)". Apuñala al muñeco con un objeto que pueda perforarlo, normalmente un cuchillo. Se recomienda hacerlo con un lápiz, luego

entenderéis por qué…

Es el momento de esconderse, y no dejar de moverse, pues las uñas y la sangre que hay en el interior del muñeco crea un nexo contigo. El muñeco si te encuentra

y te pilla, te apuñalará con el mismo objeto con el que tú lo apuñalaste a él. Para terminar el juego, existen varias versiones, las cuales no pensamos

comprobar… La primera de ellas es meterse en la boca una pizca de la sal con la que salaste la tina o la bañera, y repetir 3 veces, "yo gano", y siempre

que el muñeco no te haya lastimado.

Hitori Kakurenbo

La segunda de ellas no tiene en cuenta si el muñeco te ha encontrado o no, tendrás que tomar una taza y echar agua y sal, de la misma que utilizaste para

la tina o la bañera, y "beber" media taza de agua salada. En realidad no has de beberla, tan solo métela en la boca y aguántala. Busca al muñeco, que puede

estar por toda la casa; una vez lo encuentres vacía el resto del agua salada sobre él y también escúpele el agua que tienes en la boca, y repite 3 veces

"yo gano". Esto pondrá fin al ritual. Seca al muñeco, quémalo y deshazte de sus restos. Hagas lo que hagas, no pares este ritual a la mitad. ¿Te atreves

a jugar a las escondidas a solas?

Serena cerró el livro, básicamente era para fantasmas, pero pensó que a una persona en coma, le funcionaría igual, ya sabía como lo iba a hacer, Pamela pagaría con sangre la muerte de Háruka.

Diamante, la había notado mas callada, mas tasiturna, mas fría –hermosa, no puedes hacer nada, Háruka ya se fue y aún no tienes el poder suficiente para poder regresarla, por favor, no hagas lo que piensas. Serena lo miró fijamente –Díam, no estoy planeando nada ¿Cómo crees?. El negó sujetándole el rostro.

-te conozco, no me mientas. Dijo besándola –recuerdas que me perteneces ¿lo recuerdas?. Ella asintió ante el fuego de su mirada vino tinto –lo recuerdo mi príncipe. Dijo.

-no hagas nada que ponga en peligro tu vida, te lo suplico. Serena se soltó –no me preguntes cosas de las cuales, no quieres saber las respuestas. Dijo mientras se alejaba - ¡hermosa!. La llamó Diamante.

- ¡resplandor lunar!. Exclamó Serena cegándolo por un instante y corriendo detrás de Pamela Tenou que en ese momento, cruzaba la calle.

Por fin lo había hecho, Pamela estaba en coma, en uno profundo, Serena pidió al personal que la llevaran a la casa de campo, que la dejaran sola, que no se le molestara y que fueran al día siguiente a las 7 de la noche a buscarla, Serena puso música, la canción de Diamante y ella y cantaba mientras buscaba los materiales, había elegido un osito adorable que le había regalado su padre, lo tenía todo, tijeras, arróz, hilo rojo y sus uñas largas, así como un cabello del cepillo de Pamela Tenou, un poco de su sangre, y sus uñas, habían pasado 15 días desde el accidente.

-en mis sueños, nos encontrábamos tu y yo, las estrellas mil, protegen mi amor. Cantaba mientras con mucha parsimónia abría el osito y le sacaba todo el relleno, lo substituyó con arróz, se cortó las uñas, las puso en el muñeco, junto a las uñas, el cabello y la sangre de Pamela, lo coció todo con hilo rojo, se lo ató al muñeco alrededor del cuello, llenó la tina y la taza de sal con un poco del agua, así como un potecito con una pizca de sal, para metérselo en la boca, todo por si acaso, había que ser cuidadosos.

-bien, aquí voy. Dijo Serena tomando el cuchillo –Pamela, es mi turno. Dijo 3 veces dejando el osito en el agua, dio una vuelta por la casa apagando las luces y volvió al baño.

- ¡te encontré!. Exclamó con felicidad, apuñaló el muñeco con el cuchillo, en el hospital, Pamela tubo un infarto, el lector cardiaco estaba a mil por hora.

- ¡que pasa doctor!. Exclamó la madre de la muchacha –no se explicarlo señora Tenou, es como si la hubieran apuñalado. Dijo el doctor mirando la cicatriz sin sangre, Serena dejó el muñeco en la tina.

-Pamela, es tu turno. Dijo 3 veces y corrió a esconderse tras dejar a un lado el cuchillo.

El osito flotaba en el agua, de manera inocente, una energía negra y morada lo fue rodeando poco a poco, los ojos negros de botón, brillaron rojos y azules, se levitó en el agua y bajó de la tina, tomó el cuchillo y salió del baño, en el hospital, Pamela se había calmado cuando comenzó a agitarse, respiraba entrecortadamente primero pero luego con calma, salió su voz pastoza.

-voy a encontrarte Serena. Dijo la muchacha en la habitación y susurró el muñeco llegando a la sala en la casa, Pamela comenzó a gritar, creía que tenía todo el contról del peluche, pero había algo mas con ella, algo obscuro, con perversos ojos rojos.

El muñeco caminó por la casa, cuchillo en mano, buscando y buscando, la persibió, hizo ruido con el televisor para ver si caía, la vió pasar y la siguió, la rubia volteó y dio un grito de horror, encontró otro lugar para esconderse, el muñeco la seguía.

-Serena. Susurró cerca de su posición.

Serena corrió en lo que pudo haber sido días o semanas, miró el reloj, eran apenas las 4 de la mañana, Diamante tenía razón, ese juego era peligroso y mortal, otra vez,lo sintió cerca, lo escuchó cerca,nuevamente el susurro tenebroso, con la voz de Pamela y de otra persona.

-Serena. Llamó una vez mas, Serena se puso en movimiento, corrió hacia el jardín, escondida en los matorrales, mandó un mensaje de texto.

"Díam socorro".

El celular vibró –hermosa. Dijo Diamante –Díam, ayúdame. Dijo Serena en voz baja, escuchó algo que se arrastraba –hermosa ¿Qué pasa?. Preguntó –hice lo que me dijiste que no hiciera. Dijo Serena en un susurro, cargado de miedo y lágrimas.

- ¿Dónde estás?. Preguntó el, ella se movió hacia el laberinto –en la casa de campo, por favor, ven pronto, sálvame. Dijo y colgó, vió el reflejo del muñeco a la luz de la luna y tuvo mucho miedo, mas del que había tenido en toda su vida.

Diamante, se ppuso lo primero que encontró, una camisa y unos shores, zapatos sin medias, bajó al garage y prendió la moto de su padre, salió a toda velocidad, desapareció y apareció en el camino, allí estaba, en el horizonte, llegó, dejó la moto encendida, bajó de la misma y tumbó la puerta de una patada.

¡Serena!. Exclamó, escuchó el grito de la rubia, venía del baño de la planta superior, corrió a la cocina, tomó un cuchillo, subió las escaleras de 2 en 2 y llegó a la puerta del baño, Serena estaba allí temblando y llorando, se le había derramado una taza y la sal, a Juzgar por el estropicio del baño, mal momento para ser torpe.

¡yo gano!. gritó la chica 3 veces, miró a Diamante que se lanzó por el muñeco, este lo apuñaló, Serena gritó.

¡Díam no!. Chilló Serena, justo antes de que el muñeco la hiciera caer y se le sentara encima y le dijera con la voz de Pamela y de otra persona.

-te encontré. Su risa macabra y la puñalada en el centro de su pecho, Diamante lo arrancó de su novia, lo ahogó en la tina llena de sal, se llenó la boca de agua salada, manteniendo al muñeco ahogado, lo sacó y le escupió el agua.

¡yo gano!. gritó 3 veces, lo quemó con fuego nemesiano y lo dejó en el suelo, Serena lloraba a moco tendido, se acercó a ella, si el sangraba, no era comparado al sangrado que hacía ella, un charco mas y mas lleno, mas y mas grande en forma de rosa.

Díam lo siento. Susurró la rubia –shhh, todo va a salir bien mi princesa, quédate conmigo, por favor, me perteneces, yo te pertenezco. Ella sonrió.

-claro que si Díam, te amo. Le dijo, el la besó, ella le contestó, Pamela había muerto en el hospital, tras hacer muchos aspavientos de ahogada, después de aparecer en su cuerpo, marcas de puñaladas, finalmente murió, Serena la siguió, dejando este mundo a mitad de un beso.

Hermosa…no…hermosa, no me dejes…te amo…te amo. Dijo Diamante con los ojos llenos de lágrimas.

-padrino. Dijo el joven al recibir el claro aló del otro lado.

-te necesito, estoy herido. Dijo - ¿es de gravedad hijo? Preguntó Phanton.

-creo que si. Dijo Diamante - ¿Dónde estás?. Preguntó Phanton una vez mas, ya amanecía, el sol se asomaba por la ventana, bañando de luz, el cadáver de Serena.

-en la casa de campo de mi princesa, junto a su…su…su…cadáver. Dijo el muchacho por fin quebrándose, llorando desconsolado la pérdida de su amada –voy para allá. Dijo Phanton colgando y saliendo de la cama.

Fin.