Unas palabras antes de que empiecen:

First things first … agradezco a los que se tomaron el tiempo de leer el primer capítulo :'v en serio que la principal razón para crear este Fic fue mi amor por los Teen Titans… y sobre todo que ya tenía ideas para una historia que incluya personajes, cosas de la serie, los cómics y otras versiones xD

Mi pareja favorita es y siempre serán Robin y Star en la serie XD pero eso no significa que este Fic se centre en ellos… aunque a veces así parezca, y es que aún queda mucho por escribir…

El colapso en mi cerebro causado por la falta de Fics con buena historia me obligó a crear esto… en verdad. (Si alguien gusta recomendar un Fic al estilo RobStar es bienvenido).

El personaje principal será Starfire y para quienes no conozcan mucho de ella fuera de la serie… aquí se darán una o varias ideas :v

La elegí a ella no solo por ser mi Titán favorita, sino porque es la única que NO TUVO SU PROPIA TEMPORADA! Es decir, hasta Terra tuvo una :'v pero bueno, es un personaje con una excelente historia y mucho qué contar.

Espero y les guste …

Aprovecho la oportunidad para agradecer a Sissy_Night … mi alma gemela habitante de otro país XD que me está ayudando con el Fic 3 Gracias amiga :'3

A mi némesis Abs… por su apoyo :'v mejor conocida como #RaeLogan* en nuestra página Teen Titans Latinoamérica … denle like ;)

A mi amigo Luis, por ayudarme con características y datos importantes :'v

A los que ya me conocen… MIL GRACIAS por todo su apoyo! Aquí y en la página ;)

Se aceptan críticas, sugerencias… plss don´t be mean :'v

Sin más… los dejo leyendo! :D

Capítulo 2: Daño Irreparable

Starfire.

Es de madrugada. Después de tomar una ducha con mi novio, ambos nos acostamos juntos para descansar. Fue una pelea muy intensa la de anoche, pero yo rápidamente recuperaba mi fuerza.

No me dormí del todo. Quería aclarar algunas cosas, pero no necesariamente en mi mente, la cual solo se llenaba de más duda e incertidumbre.

Al percatarme de que Dick estaba realmente dormido, me levanté cuidadosamente de la cama. Proseguí a ponerme mi traje de combate y me cubrí con una holgada sudadera negra para pasar desapercibida.

Sé que no es algo prudente salir a las 3:21 a.m. a una oscura ciudad, pero… tenía que arriesgarme. Muchas preguntas debían ser contestadas, y si mi mejor amigo no me dejaba salir de la torre, jamás lo descubriría.

Los Titanes son capaces de resolver esta cuestión, pero me temo que no lo lograrán a tiempo. Slade planea algo conmigo y me ha estado vigilando por mucho tiempo… Puedo sentirlo.

Caminé minuciosamente hasta el espejo de mi recámara. Jalé la capucha negra para que cubriera mi distinguido rostro. Sí, los Titanes son conocidos en todo Jump City y en las ciudades de alrededor. Nuestro equipo ha crecido en número y también en fama. Así que por ello, debo asegurarme de que nadie se entere de mi pequeña investigación antes de que salga el alba.

Mucho menos el líder del equipo… no me imagino su negativa ante tal suceso.

Lentamente, levanté una de mis ventanas, me hinque un poco mientras flotaba y pasé por debajo de ella. La cerré detrás de mí con toda la discreción posible y volé hacia mi destino, aunque no sabía bien hacía donde iría. Ni si quiera me molesté en ver a mi novio una vez más, quizá el observar su cálido rostro me hubiese provocado el deseo de acatar sus órdenes y evitar que se preocupara.

Tenía que hacer esto.

Era una madrugada muy tranquila. Me hallaba caminando por una de las calles de Jump City con toda la cautela posible, evitando llamar la atención.

Estuve así aproximadamente dos horas, hasta que llegué al sitio que entró en mi mente desde que Slade me insinuó que yo era la indicada:

Su viejo centro de operaciones.

Vaya, luce muy diferente. Pensé.

Después de ocho años, ese espacio no conserva ni la más mínima peculiaridad de lo que solía ser antes. En realidad, no sé por qué creí que encontraría algo que me diera respuestas en un complejo abandonado.

-Quizás sea mejor si vuelvo a mi hogar. –Pensé en voz alta.

Giré y estaba lista para emprender mi vuelo. Sin embargo, algo llamó mi atención, una pequeña luz que punzaba sin cesar. Era de un color naranja brillante y sonaba amenazadora. Me acerqué lista para destruirla con mi energía, pero al momento de disparar con uno de mis ojos, la lucecilla explotó y me hizo volar hasta chocar mi cuerpo con el grueso metal de lo que era una rueda gigante semi-destruida.

-¡Ah! –Me espanté mucho y prontamente me incorporé. Sentí mis ojos encenderse aún más y mis palmas estaban preparadas para lanzar rayos mortales.

-Supongo que eso no te va a funcionar. –Una voz irrumpió en el lugar. –Ahora por favor no te resistas, lo harías más complicado.

Busqué en medio del pánico al causante de esta trampa. Sabía que no era Slade, él tenía una voz diferente, y sonaba más tranquilo de lo que imaginé.

-¡¿Quién eres?! –Le grité a mi nuevo embaucador.

Sin escuchar nada, sentí una punzada en mi espalda baja. Me electrocutó e hizo que perdiera el balance. Caí de rodillas al suelo y rápidamente sentí como ese hombre arrancaba con violencia el arma que me había clavado.

Mi fuerza se iba como agua por un tubo. Tal vez, venir aquí sí fue un error.

-Vamos niña, no te alteres, solo coopera. –Mi raptor me tomó por los hombros y me trató de ayudar para ponerme en pie. ¿Por qué me ayudaba?

El sujeto me soltó rápidamente, cómo si se diese cuenta de algo.

Pasaron unos momentos llenos de silencio y ansiedad, hasta que por fin él volvió a tomarme por los hombros.

-Vámonos. –Me invitó a caminar a su lado y yo no tuve más remedio que obedecerle. Mis poderes me habían abandonado.

-¡Maldición! –El sujeto vestido de negro se balanceó hacia su izquierda perdiendo el equilibrio.

El sonido de algo girando por los aires me hizo voltear para mirar a mi… ¿Salvador? No lo creo.

-Eso no es tuyo, primor. –Una distorsionada voz habló y saltó por encima de mi cabeza para atacar al soldado de negro. Con un ágil movimiento le golpeó y lo alejó. El estratega y Red X comenzaron a pelear entre ellos, ambos disparaban movimientos similares y esquivaban en sincronía.

Incluso parecía que se habían olvidado de mí por completo, así que decidí salir de allí cuanto antes.

Corrí para llegar a la salida. Mis piernas quemaban, me sentía tan débil…

Cuando por fin creí llegar a la puerta, una "X" me acorraló en el suelo y ésta vez sentí como mi muñeca derecha se doblaba contra el piso. ¡Cómo duele!

Liberé un pequeño gemido y me quedé estática mientras escuchaba a mis enemigos continuar con su disputa. No sé qué harían conmigo, pero ahora estaba muy agitada cómo para pensar en sus grotescos planes. ¿Desde cuándo me volví tan relevante? Normalmente siempre atacaban a Dick… ¡Oh por Dios! ¡Dick! ¿Habrá despertado ya? Si me descubre creo…

Fui interrumpida por mí misma cuando grité del dolor que Red X proporcionó en mi piel con una aguja gigante. Seguido de eso, él me cargó en brazos y se dispuso a desaparecer. Pero el otro guerrero se le aproximó y logró tumbarlo, comenzando su discordia nuevamente.

No sé qué fue introducido en mi cuerpo, pero ardía demasiado. ¡Sentía que me quemaba!

Me arrastré como pude hasta una esquina del recinto, cuidadosamente deslice mi mano derecha hasta mi espalda e intenté examinar la magnitud de mi herida. No sentí nada. El coraje mezclado con el dolor me hizo estallar en lágrimas. Este embrollo no parecía tener salida y ahora me sentía culpable por todo lo que estaba sucediendo.

El combatiente de negro se aproximó a mí e intentó cargarme. Pero antes de querer escapar por medio de una soga negra, un ligero artefacto negro cortó aquella cuerda e hizo que ambos cayéramos al suelo. Me he acostumbrado a estos golpes que no me preocupé por incorporarme de nuevo. Mi enemigo en cambio se levantó ferozmente y rápidamente recibió una patada por parte de… ¡Oh! ¡¿Qué?! ¡No puedo creerlo!

Batman, el antiguo mentor de Dick había arribado al lugar. Las cosas no podían ponerse peor. Si el caballero de la noche estaba aquí, no pasaría mucho para que Los Jóvenes Titanes arribaran. Tenía que huír de aquí.

Una nueva batalla era librada por el justiciero contra esos dos ladrones. Ahora les tocó trabajar juntos para intentar ganarle.

Quise escapar nuevamente. Cuidadosamente me incorporé y caminé lo más veloz que pude hacia la salida.

Una enorme espada traspasó mi brazo izquierdo, terminando de arruinar mi estado físico y emocional. Me sostuve de rodillas y con mi otro brazo. Confusión rodeaba mi mente y no me dejaba pensar con claridad.

La pelea continuó por mucho tiempo, no podía verlos, pero el sonido de las armas y los golpes hacían eco en el lugar.

Mis oídos no me engañaron, escuché a Batman soltar un gemido e inmediatamente alguien me cargó en sus brazos. Era Red X y corría desesperadamente hasta la salida. Su respiración entrecortada era lo único que escuchaba además de sus pasos.

Un rápido desplazamiento lo hizo caer y soltarme. Unos brazos me atraparon.

Los Titanes habían llegado.

Mi novio me sostenía en sus brazos, y sé que estaba furibundo. Me dio una leve revisión y su expresión empeoró al ver la espada enterrada en mi brazo. ¡Oh no…!

-Sácala de aquí. –Me depositó en los brazos de Cyborg. Después corrió para adentrarse en la batalla, y posiblemente también para desquitarse.

Cyborg y Raven me inspeccionaron, con su magia, Raven liberó la espada de mi piel. Me sentía tan mal, por mi error se había liberado esta riña y peor aún, no había descubierto nada. Ahora todo era más complicado de analizar.

El hombre de negro esquivó el ataque de Raven y me tomó en sus brazos, listo para escabullirse conmigo. Sin mucho esfuerzo, Batman y Robin lo habían echado al suelo. El justiciero nocturno se apresuró a quitarle la máscara.

No era un soldado como yo creí.

Era una mujer, con cabellera larga y castaña…de ojos claros.

Su mirada estaba llena de maldad, malicia y odio hacia quien la liberó de su careta.

Divisé a Red X huyendo de la escena, probablemente porque ahora su cinturón estaba arruinado.

-Te ordené que la sacaras de aquí. –Robin habló. Cyborg me colocó nuevamente en sus brazos y junto con Raven desparecimos de allí. Mi novio no me miró en ningún momento. No sabía cómo se encontraba ahora… furioso era poco.

Ya en la torre volví a encontrarme con las mangueritas subsionando mi sangre. Acostada en mi camilla, observé a Cyborg y a Raven trabajando juntos, intentando encontrar la forma de curarme.

-¿Dónde están los demás? –Les dije con voz débil.

-Robin los envió a buscarte al otro lado de la ciudad, Star. –Mi amigo soltó con una voz normal. Al menos él no se escuchaba molesto.

-Creímos que te había pasado algo malo. ¿Qué intentaste hacer? –Raven en cambio, sí sonaba mortificada.

-Yo… -Empecé. –Quería averiguar por qué Slade anda detrás de mí… es todo.

-¿No fue la mejor manera, cierto? –Chico Bestia acababa de llegar, su alegre voz y su sonrisa me reconfortaron. -¿Cómo estás, Star?

-A puesto a que estaría mejor si tú no estuvieras aquí interrumpiendo. –Le respondió Raven.

-Nos diste un buen susto, Kori. –Wally ingresó a la enfermería junto con Jinx. Lucían un poco desvelados.

-Pasamos el rato tratando de encontrarte. ¿Qué pasa, Star? ¿Quisiste jugar a las escondidas? –Jinx me dijo mofándose. Bien, al menos ninguno de ellos se veía tan furioso como… como él.

-Star, te dije que Slade estaba probando tu resistencia. Sospecho que requiere analizar tu ADN para tener las habilidades que tú posees. Es complicado, pero definitivamente no tenías por qué salir hoy. –Raven habló nuevamente.

-No le des sermones, a puesto a que existe una explicación para todo esto, ¿Cierto, Star? –Jinx trataba de alegrar el pesado ambiente instalado desde que Raven habló.

-El problema está casi resuelto. –Intervino Cyborg. Todos nos giramos hacia él. –La sustancia que ellos han utilizado para afilar su espada es del mundo antiguo. Slade y muchos más matarían porque ese líquido no les hiciese daño… como a Starfire. –Mis amigos me obsequiaron una mirada preocupada. –Ha estado probándola en ella quizá porque quiere obtener sus genes y ser intolerable ante tal sustancia.

-O es probable que requiera de Starfire para hacerse de sus planes. Sabemos que Slade es capaz de manipular a los otros para que hagan lo que quiera…

La puerta se abrió bruscamente, mi novio había llegado y no estaba solo. Batman lo acompañaba. Hubo silencio absoluto.

-Hay un problema. –Batman habló. –Deathstroke requiere a la chica, pero no es el único.

-¿A qué… -Chico Bestia interrumpió, pero a juzgar por la mirada que le dieron los demás, prefirió callarse.

-Talia al Ghul quiso raptarla también. Que vayan detrás de ti en específico solo puede significar una cosa: Eres la única con la resistencia suficiente para adentrarte a un sin número de misiones específicas y efímeras. Tu fuerza alienígena te da dominio por sobre muchas cosas. Es por eso que te persiguen. Red X trabaja para Deathstroke y Talia debe de estar tramando algo a lado de Ra´s.

Me arriesgué a ver el rostro de mi novio. Me miraba sin emoción alguna. De la presión volví mi vista hasta el hombre de negro que volvió a hablar al chocar mi mirada con la suya.

-No tienes permiso para salir de aquí, Starfire. Te quedarás y acatarás cada orden que te de tu líder.

Tímidamente asentí.

-Ustedes vengan conmigo. Les dirigió la palabra a los demás sin mirarlos y salió del pequeño hospital. Ellos le siguieron sin cuestionar. Jinx y Wally me sonrieron intentando animarme otra vez. Cyborg, Chico Bestia y Raven dieron una mirada cómplice de preocupación y observaron de reojo a Robin. Antes de irse, Chico Bestia volteó e hizo un gesto con su pulgar que me sacó una ligera mueca de alegría.

Segundos después, solo quedamos mi novio y yo.

Él estaba recargado en el muro, ahora sin mirarme, con sus brazos cruzados y una de sus piernas apoyada en la pared.

No había ningún ruido. Él no se veía dispuesto a hablarme, es probable que espere una disculpa de mi parte, ya que no abandonaba la habitación.

Preparé cautelosa la justificación que iba a dar. Apenas abrí mi boca él me miró y alzó su mano para que me callara. Lo hice.

-¿En qué estabas pensando? –Dijo él tratando de esconder la rabia que emitía todo su cuerpo.

-Dick… -Empecé.

-No hables. –Me interrumpió con voz ronca y se acercó un poco a mí.

Sentí mi herida curándose rápidamente. La fuerza que me había desahuciado regresaba a mí con salvajismo. El dolor que esas armas me causaron ya había alcanzado su límite. Agradecida por ello, jalé los tubitos que estaban dentro de mi piel y por fin me liberé de su molesta picadura.

Él se dio cuenta de mi fugaz recuperación, pero su expresión no había cambiado.

-Ya estoy bien. –Declaré y me senté tranquilamente en la camilla.

Dick en cambio se acercó aún más y me señaló, culpándome.

-¡¿Por qué desobedeciste?! ¡Te di una orden! –Gritó iracundo.

-Yo quería…

-¡Te dije que no hablaras! –Me jaloneó bruscamente del brazo que se acababa de regenerar. -¡¿Te das cuenta de lo que has hecho?!

-¡Ah! ¡Dick! Yo solo quería…

-¡Silencio! –Me apretó con más fuerza. –Ahora te buscan dos bandos distintos. Cometiste la equivocación de salir de aquí ¡Aun cuando te lo prohibí! ¡Pusiste en riesgo tu vida!

-¡Mi vida no estaba en riesgo! –Comencé a desesperarme.

-¡Lo estaba y lo está! Y ahora Batman ha intervenido porque cree que no puedo liderar a mi equipo. ¡¿Entiendes?! ¿Tu naturaleza te permite comprender eso?

-Dick… -Murmuré. Eso me lastimó demasiado.

-Quedé como un idiota que no pudo controlar a su novia, ¡Estuviste a punto de ser secuestrada, y Slade habría obtenido lo que deseaba! ¡A ti!

-¡ROBIN! –Le grité. -¡Estoy bien! ¿No lo ves? Aquí estoy, contigo y tú solo me reprochas… -Volvió a interrumpir.

-¡Lo que hiciste fue estúpido! En serio Starfire, de todas las personas a las que conozco jamás imaginé que tú harías algo tan tonto… -Me miró. –Y Batman ahora cree que soy un inútil…

Pensé por unos momentos en sus palabras, también en sus insultos. ¿En verdad le importaba tanto mi bienestar? ¿O es que su orgullo había quedado de lado al momento en el que su mentor intervino?

-Esto te interesa solo por Batman, ¿O por mí? –Mi pregunta lo sorprendió.

-¡¿De qué diablos hablas?! –Gritó.

-Si ya terminaste, debemos ir a reunirnos con los demás. –Dije conteniendo mis lágrimas.

-Tú no irás. Estás destituida del equipo hasta nuevo aviso. –Se dirigió a la puerta con pasos decididos. Yo lancé un rayo pequeño cerca de su pie por delante de él para que lo viera. Se giró hacia mí y su rostro se había tornado rojo. ¡Cielos! En verdad está muy molesto conmigo. Pero eso ya no me importó.

-No vas a seguir con esto, Dick… -Me puse de pie.

-Soy tu líder, ¡Y tú haces lo que yo ordeno!

-¡No eres mi jefe! –Detuve mis palabras en seco, comencé a llorar. –Dick por favor…

-Tu naturaleza está mal Starfire, tus ideales no son correctos para mí. –Respondió sin emoción en su voz.

¿Qué? ¿A qué se refiere?

Con mucha molestia contenida volvió a la puerta, yo volé con velocidad y salí por encima de él.

-¡Starfire, regresa!

No le dije nada. Pero él me disparó con un arma. Usó un arnés extremadamente fuerte que me tumbó al suelo. Lo miré desconcertada. Él corrió hacia mí… con violencia me agarró por los brazos y me tiró hacia sus hombros como si fuese una especie de bolsa gigante. Me aventó hacia la camilla con rudeza y me aprisionó con sus manos.

-¡Suéltame! – Le dije con lágrimas y con mucha ira. Creo que ya estábamos igual de furiosos.

Él en cambio no dijo nada. Solo me miró a los ojos, no sé exactamente cuáles son sus intenciones ahora que…

Me besó.

¡¿Qué le sucede?!

-¡Robin! –Lo empujé abruptamente y el cayó de la camilla. -¡¿Qué es lo que te está pasando?!

Me miró frenético.

-Quería que te tranquilizaras. –Dio un suspiro.

-¿Tranquilizarme? ¿Yo? –Las lágrimas volvieron a mí. –Dick no puedes mantenerme aquí…

Él no dijo nada. Traté de quitarme la soga que rodeaba mi cintura, para ese entonces, Robin salió rápidamente y entonces una alarma retumbó en el lugar.

Protocolo de Cuarentena Activado –Sonó una voz.

-Es por tu propio bien. –Dijo él y después vi su sombra retirarse del lugar a través de la ventanilla blanca, antes de ser cubierta por enormes paredes oscuras.

Si Robin cree que estas cosas pueden mantenerme aquí, se equivoca.

Quería salir de allí, pero el miedo de que me volviesen a atacar estaba aún en mi interior. Ellos habían descubierto el modo de bloquear mi poder, era casi imposible darles pelea así… pero…

También me sentía mal para salir… Robin me había lastimado mucho. Él es tan perfeccionista que a veces no se fija en los demás para llegar a obtener lo que quiere.

Nuestra discusión me hizo sentir muy confundida, de nuevo, no podía utilizar mis poderes.

Me resigné y nuevamente me recosté en mi camilla, un poco chueca por todo lo que acababa de suceder.

Antes de recostarme, una de las paredes que me mantenían presa explotó. Inmediatamente una sombra negra apareció, me miró con cautela y levantó una especie de arma redonda hacia mí.

Reconozco a esa mujer… hacia solo unas horas la había conocido.

-¿T-talia? –Tartamudee al recordarla por completo.

-¿Lista para formar parte de la Liga? –Ella sonrió y arrojó su arma al suelo, liberando su contenido.

Continuará…