Disclaimer : Nada referente a The Walking dead me pertenece, si no que le pertenece a sus creadores y nada mas que a ellos. Solamente me pertenecen mis personajes creados a pura imaginación miá.


—Despierta Nicole.

Abrí mis ojos lentamente y por un momento creí verlo, verlo a él… —¿Glenn?

Vi como esta persona, de rasgos tan característicos de los coreanos, asentía y una sonrisa se dibujo en mi rostro.

Simplemente atine a levantar mis manos y agarrar su rostro para luego comenzar a llorar — ¿No sos una puta alucinación? ¿No es un maldito engaño de mi mente?¿Una jugarreta mal hecha por el manojo de nervios con el que me eh acostado? — la sonrisa de mi amigo se borro, y más lagrima caían por mi rostro —si lo eres.

Cerré mis ojos, apretándolos fuerte, y los volví abrir, encontrándome a oscuras, sin luz, en mi habitación, solamente la luz de la luna iluminaba desde la ventana, pero aun así era difícil ver algo.

Sentía que golpeaban mi puerta, insistentemente, pero, algo me decía que no respondiera, que me escondiera, que no me dejara ver.

Ya no eran golpes lo que sentía… ahora eran insistentes patadas.

Me senté en mi cama, comenzando a temblar como una hoja, mirando con horror hacia la puerta. Mis oídos estaban tapados, no podía oír nada, producto de la medicación y el despertar tan de repente, solo podía mantener la vista enfocada en la puerta, como se iba abollando más y más, por aquel que quería entrar.

—¡Vámonos, déjala, que se muera!

—No la voy a dejar, ella no está loca, nunca lo estuvo, ¡y se irá conmigo!

—Que te den, yo no quiero morir.

"Morir"

Mis ojos se abrieron de par en par, pero estaba completamente congelada en mi posición.

— ¡Nicole, se que puedes escucharme, estas en peligro, ayúdame a abrir la puerta, escapa conmigo!

La otra voz parecía insistir en entrar, pensaba que quizás estuviera sedada y que por eso no reaccionaba. Me levante y fui hacia la mesita de luz, rebusque en el fondo y encontré un cuchillo, que usaría solo en caso de extrema locura deba ser liberada.

Me acerque a la puerta y apoye mi mano en lo alto de la ventana, para que la persona que estaba del otro lado pudiera ver que estaba bien, que estaba ya atenta a lo que quería hacer.

—Gracias a dios.

Oí un suspiro y comencé a meter el cuchillo por donde iba la llave—son unas cerraduras muy inútiles sabes—comencé a decir, con la esperanza de que los nervios de lo que quizás estaba pasando se me pasara—dame solo un segundo— y seguido de esto, gire la perilla para abrir la puerta y encontrarme a Morgan, un enfermero de color que no tenía autoridad alguna en el ala donde me encontraba, si no que iba con aquellos que tenían problemas psicológicos bastantes graves.

—Nicole, debemos irnos de aquí—dicho esto se comenzaron a escuchar tiros, pero el lugar era tan grande que solo se oían ecos, haciendo difícil saber de dónde provenían.

— ¿Qué carajo está pasando Morgan? —le pregunte asustada, mientras él me tomo por sorpresa la mano, apretando sin saber, mi muñeca donde aun tenía abierta la herida, eso hizo que pusiera cara de dolor y el comprendiera enseguida.

—Curan para el carajo en este lugar ¿verdad? vamos— comenzó a decir mientras yo le seguía detrás.

Era de noche, y solamente estaban las luces de emergencia. Frenamos justo en una de las puertas gigantes que daban camino a la plaza principal y luego a la recepción donde podías salir.

—Tapate los ojos—dijo Morgan, dándome un pedazo de tela y yo lo mire con cara de pocos amigos —conozco tu registro y si ves lo que hay detrás de estas puertas, no quiero lidiar con ello, y no quiero tener que dejarte acá Nicole, hazme caso, yo te llevare en mi espalda, confía en mi.

Antes de que terminara de atar el nudo, cubriéndome por completo los ojos, sentí como el hombre, bastante fuerte, me comenzaba agarrar y respiraba muy agitado.

—Mierda.

Solamente eso fue lo que le oí decir antes de comenzar a escuchar gritos de terror, tal y como los había oído anteriormente, pero estos eran desgarradores, aterradores, como si se les fuera la vida en gritar aquello.

Disparos.

Aferre mis piernas a la cintura de Morgan, de manera que solamente se concentrara en correr y no en tenerme a mí.

Más disparos.

Sentí como abría la puerta y Morgan comenzaba a putear de manera que hizo que de verdad tuviera miedo… ¿Qué era aquello que no podía ver? ¿Que era aquello que me volvería loca?

Mi espalda estaba siendo pegada a una pared ¿o una puerta? y Morgan comenzaba a hacer ademanes de que ya me podía bajar.

Me quite la venda y todo estaba oscuro, pero la puerta de adelante, la puerta que daba a la entrada o salida del lugar estaba abierta.

Mire a los ojos a mi acompañante, esperando que me dijera que debíamos hacer, o que me dijera que carajo estaba pasando.

— ¿Nos están robando? ¿Ahí una guerra y no me entere? —comencé a bromear en tono sarcástico y vi directo a los ojos de Morgan.

—No me creerías si te dijera que está pasando, tampoco me arriesgare a que por el momento lo veas por vos misma, porque sé que te hará mal, ahora tan solo agárrame del cinturón y no frenes por nada del mundo, no importa lo que veas, no importa lo que oigas, no me sueltes.

No estaba asustada, no tenía porque estar asustada, simplemente que…. el no saber qué pasaba comenzaba a ponerme mal.

Tome a Morgan de atrás, por el cinturón y comenzamos a correr. Aunque él era bastante grande y un poco mayor de edad, corría bastante rápido, y no daba respiro alguno.

Las calles estaban oscuras y con mis pies descalzos pude sentir el pasto… el asfalto… y luego ¿mojado? Hace días que no llovía, eso me parecía demasiado extraño.

—No mires.

Hice caso a la orden de mi acompañante, como si este supiera exactamente lo que estaba pensando.

Llegamos a un auto bastante viejo, y supuse que era el auto de Morgan, una vez que este lo abrió, me metí desde el lado del piloto, y me senté en el copiloto.

—Iremos a mi casa, por el momento, hasta que al menos yo sepa qué carajo está pasando.

— ¿Por qué volviste por mi?

Morgan me miro con cierto cariño y suspiro —porque no merecías morir de esa manera.

El auto comenzó a andar y pude divisar a una persona corriendo por su vida, sosteniendo un brazo lleno de…

— ¡Oh por dios! ¡Tenemos que ayudarle Morgan! —tape mi boca con mi mano derecha y comencé a temblar y a llorar.

Vi como Morgan realizaba el ademan de abrir el auto para ir ayudarle pero otra persona se le tiro encima y ya por la oscuridad no pude ver más nada….

—Ya es tarde.

— ¿Cómo que ya es tarde? —pregunte asustada, ya comenzaba a tener mucho miedo…

—Te lo explicare llegando a mi hogar.


N/A

Bueno hasta acá lo dejo por hoy ! fue todo dándose sobre la marcha pero ya se como seguira la historia, y tengo muchísimo material, ya que eso ni siquiera es el principio.

Se que quizás es un poco largo, y que al ser el segundo capitulo todavía no dice mucho pero prometo que sera algo entretenido de leer :3

Hasta el próximo capitulo