HOLA (n_n)/ aqui les traigo otro capi.

Disclaimer:

Bleach es propiedad de Tite Kubo.

La historia es de LEANNE BANKS

EL PLAYBOY ENAMORADO

Capítulo Uno

Rukia kuchikin observó la carrera que tenía en las medias y tiró del vestido hacia abajo para tratar de esconderla. Tampoco tenía el pelo en su mejor día, pero no recordaba que aquella me lena de rebeldes rizos pelinegros hubiera tenido un buen día alguna vez. Seguramente, estar per fectamente peinada no era requisito indispensable para el trabajo de niñera, aunque tener un aspecto descuidado durante la entrevista tampoco ayudaría. Pero si rukia se sentía fuera de lugar en el elegante y formal salón de la lujosa mansión de Ichigo kurosaki, ¿cómo se sentiría la pobre niña?

La asistente de Ichigo kurosaki, la señora Peabody, le explicó que había ido desde la oficina para ayudar a su jefe en aquellas entrevistas.

-Su currículo dice que es usted licenciada en Ingeniería Informática -dijo mirándola por encima de las gafas-. ¿Por qué quiere ser niñera?

Traducción: Debe usted estar loca si quiere cambiar el prestigio de una buena posición en Ingeniería para cambiar pañales.

rukia estaba acostumbrada a aquella pregunta, y tenía la respuesta preparada de antemano.

-Creo que trabajar con niños es mucho más gratificante. Los niños sonríen y te abrazan. Los ordenadores no.

-Entonces, ¿por qué no se graduó usted en Educación Infantil o algo similar? -preguntó la señora Peabody.

-Por influencia de mi hermano -confesó rukia.

Su hermano Byakuya había dejado notar su in fluencia en muchas áreas, y, teniendo en cuanta que sus padres habían fallecido, rukia se había de jado guiar por él hasta hacía muy poco.

-Mi hermano me animó a que estudiara Ingeniería Informática porque es un campo con muchas salidas y porque siempre se me han dado bien los ordenadores. Pero el verano antes de graduarme trabajé como niñera y me encantó. Luego trabajé en una importante empresa informática. Hace poco, la firma sufrió un recorte de plantilla y vi la oportunidad de hacer lo que me gusta: trabajar con niños.

-Sus referencias son excelentes -musitó la señora Peabody-. ¿Es usted consciente de que se trata de un trabajo de interna?

-Eso no constituye un problema para mí -contestó rukia-. Mi compañera de piso va a casarse.

-Creo que el señor Kurosaki debería conocerla -dijo la señora Peabody asintiendo con aire pensativo-. Por favor, espere aquí mientras voy a bus carlo.

-Aquí estaré -respondió con una sonrisa mientras se le agarrotaba el estómago por los nervios.

En cuanto la mujer salió del salón, rukia se puso en pie y comenzó a recorrerlo. Tenía veinti cinco años, y le sorprendía estar tan nerviosa a su edad. Quería dar un giro a su vida laboral, pero hasta ahora no había caído en la cuenta de cuánto deseaba conseguir aquel trabajo. rukia se detuvo un instante para contemplar la colección de fotografías familiares que había en una de las paredes.

Los Kurosaki. Eran muchos, y sus nombres y sus rostros aparecían con frecuencia en las páginas de economía y de sociedad del Boston Globe. rukia se preguntó qué se sentiría al tener tantos hermanos y hermanas, y sintió una punzada de envida. Tras la muerte de sus padres, solo quedaban ella y Byakuya, y aunque su hermano siempre la apoyaba en todo, estaba muy ocupado con su propia carrera. rukia tenía muchos amigos, pero desde que había dejado la Universidad echaba de menos la sensación de pertenecer a algún sitio.

El sonido de la voz de una mujer y los sollozos de una niña la despertaron de su ensoñación. rukia miró hacia la puerta y contempló a una pelicafe imponente, algo mayor, y vestida con lo que se trataba sin duda de un traje de buena marca. Ni uno solo de sus cabellos parecía estar fuera de lugar, pensó rukia mientras se pasaba inconsciente mente la mano por su melena rizada.

La mujer llevaba en brazos a una niña de pelo color naranja.

-Nuestra Molly está todavía adaptándose -dijo con expresión triste mientras la miraba directa mente a los ojos-. Soy Masaki kurosaki. Perdone que no le ofrezca la mano.

-Yo soy Rukia kuchikin, encantada de conocerlas a las dos -respondió ella torciendo el cuello con curiosidad para obtener una mejor visión de su potencial responsabilidad-. Dios mío, es guapísima... incluso con la cara tan roja como un tomate.

rukia sopló sobre el rostro de la niña. Molly dejó de llorar y abrió los ojos, con sus pestañas largas y negras llenas de lágrimas. Miró fijamente a rukia, con el labio inferior tembloroso, como si fuera a comenzar a llorar de nuevo.

-Cucú... ¡Tras! -dijo rukia antes de apartarse de su vista.

Se hizo un silencio, seguido de un hipo.

-Cucú ¡Tras! -repitió ella con una sonrisa antes de volver a ocultarse.

Una leve sonrisa iluminó el rostro de Molly.

-Tengo ocho hijos mayores, y me había olvidado por completo del Cucú-tras -aseguró Masaki sacudiendo la cabeza, impresionada.

-Demasiadas reuniones en el club con las matronas de la Alta Sociedad -dijo un hombre que entraba en ese momento en el salón acompañado de la señora Peabody.

rukia le echó un vistazo y apretó la mandíbula. Aquel hombre mediría bastante más de un metro noventa. Tenía el pelo naranja , las facciones como labradas a cincel y un cuerpo musculoso que sin duda le haría tener mujeres a patadas. Seguramente tendría que apartarlas con un bastón.

El brillo de crueldad que despedían sus ojos se clavó en el estómago de rukia. Estaba segura de que muchas mujeres intentarían domarlo, pero ella no poseía ni el atractivo, ni la capacidad de seducción suficientes para atraer a un hombre como Ichigo kurosaki. Además, sabía que él no se fijaría jamás en ella. Una lástima, pero así era. Se conformaría con admirarlo desde lejos.

Rukia se giró instintivamente hacia Masaki. Se sentía así más a salvo.

-El poder del Cucú-tras está subestimado, pero estoy segura de que lo habría recordado dentro de unos días.

-¿Y qué sabe una especialista en informática del Cucú-tras? -preguntó el hombre con mirada cínica.

Rukia suponía que tendría que haber una buena razón para aquel cinismo, pero no le gustó su actitud. Algo le decía que aquel no era un hombre al que le importara caer bien o no. Ella levantó la vista para encontrarse con su mirada, confiada en su habilidad para cuidar de la hija de aquel hombre, e igual de segura de su falta de atractivo femenino.

-Podría escribir una tesis a propósito del Cucú-tras. Lo mejor que tiene es que no requiere ningún equipamiento especial y puede utilizarse en cualquier momento y en cualquier lugar. Y sin embargo, hacen falta algunas condiciones para jugar a él.

-¿Y cuáles son? -preguntó él alzando una ceja.

-Sentido del humor y disposición.

rukia sintió que el estómago se le llenaba de mariposas ante el modo tan intenso en que Ichigo kurosaki la estaba mirando

-¿Disposición para qué? -le espetó él.

rukia se aclaró la garganta y rogó en vano para que las mejillas no se le tiñeran de rojo por la vergüenza.

-El adulto tiene que estar dispuesto a perder su dignidad -aseguró, completamente convencida de que ella había perdido ya la suya.

-¿Ah, sí? -murmuró él observando con atención su currículo-. ¿Y por qué no está aquí escrito «Especialista en Cucú-tras»?

-Sabía que se me había olvidado algo -respon dió ella riendo entre divertida y aliviada.

-Soy Ichigo kurosaki -dijo él extendiendo la mano y mirándola a los ojos.

-Rukia kuchikin -respondió ella estrechándosela.

-Veo que ya conoce a Molly –continuó Ichigo depositando un beso en la frente de su hija-. Bellísima.

Molly lo miró fijamente y colocó los labios en posición de puchero. rukia no podía culparla. Si Ichigo le parecía a ella alto como una torre, no podía ni imaginarse lo que pensaría la niña de él.

-Por favor, venga conmigo a la salita -le pidió a rukia- Tengo que hacerle algunas preguntas.

-Por supuesto -respondió ella-. Encantada de conocerlas, señora Kurosaki, señora Peabody y Molly -dijo siguiendo a Ichigo.

-Todavía no me ha sonreído ni una vez -murmuró él mientras le señalaba un sofá para que se sentara frente al sillón que ocupó él.

-Está impresionada -respondió rukia.

-¿Impresionada? -repitió él mirándola con asombro.

-Sí, eso es. Para la gente normal, usted es muy alto, pero para ella es enorme.

-La gente normal... -murmuró Ichigo rascándose la barbilla.

-Para la media -corrigió rukia-. Algo me dice que no está usted acostumbrado con la idea de pertenecer a la media. Lo siento -dijo al instante mordiéndose el labio inferior-. Es una cuestión demasiado personal para una entrevista de trabajo.

-Sí, en efecto, pero tiene usted razón -aseguró él asintiendo con la cabeza-. A los Kurosakis no se nos permite ser de la media.

Rukia observó en sus ojos color miel todo un mundo de experiencia, y supo sin necesidad de que se lo dijera que él siempre se había esforzado hasta el límite, porque eso era lo que le habían exigido.

-¿Mantiene usted alguna relación sentimental seria? -preguntó Ichigo sin apartar la vista del currículo.

-Esa también es una pregunta muy personal, ¿no? -se atrevió a decir rukia tras dudar unos instantes.

-Así eso, pero procede. Acabo de conseguir la custodia de una hija que no sabía ni que existía hasta hace dos semanas. No quiero contratar a alguien que no pueda comprometerse a largo plazo.

-¿Qué entiende usted por largo plazo?

-Diecisiete años -respondió Ichigo muy se rio antes de esbozar una sonrisa-. Es una broma. Tras un periodo de prueba de treinta días, me gustaría que firmara un contrato de un año.

-Un año no es ningún problema -respondió rukia.

Sentía un extraño cúmulo de emociones. La señora Peabody ya había contado cómo había sabido Ichigo de la existencia de Molly, pero la historia seguía impresionándole.

-Supongo que su vida habrá dado un vuelco tremendo -se aventuró a decir.

-Digamos que mis prioridades han cambiado -dijo él con los ojos encendidos a pesar de su tono de voz neutral-. Lo más importante para mí en este momento es proporcionarle a Molly un ambiente estable. Por eso le he hecho esa pre gunta tan personal. ¿Mantiene usted una relación sentimental que resulte incompatible con su ausencia durante un tiempo determinado?

Rukia pensó en su pandilla de amigos varones y tuvo que reprimir una mueca. Para ellos, era como uno más.

-En estos momentos no estoy comprometida.

-Bien -aseguró él sacudiendo la cabeza-. Creo que lo mejor será que nos dejemos de formalidades, porque tendremos que comunicarnos con bastante regularidad. Puedes llamarme Ichigo.

Rukia quería conseguir aquel trabajo, pero también tenía un presentimiento respecto a. Ichigo kurosaki. Suponía que podría conseguir casi cualquier cosa con su encanto, pero también estaba segura de que esperaba que sus empleados se sometieran a su voluntad sin hacer demasiadas preguntas. Rukia escuchó entonces a Molly llorar en el jardín, y pensó aquel trabajo iba a resultar más complicado de lo que había imaginado en un principio. Intentaría respetar los deseos de Ichigo, pero necesitaba saber si él estaría dis puesto al menos a escuchar sus ideas.

-Tengo la impresión de que estás acostumbrado a hacer las cosas a tu manera. Pero si yo es toy convencida de algo, quiero que lo consideres aunque en un principio no te guste.

-Mal que me pese, todavía no soy ningún ex perto en mi hija -respondió Ichigo -. Espero serlo pronto, pero hasta entonces tendré en cuenta tus puntos de vista. ¿Alguna otra preocupacion?

Rukia tenía una solamente: era tan guapo que esperaba que no la pillara babeando cada vez que lo tuviera alrededor.

-No, ninguna -aseguró rukia negando con la cabeza.

-Bien. Ya hemos comprobado tus referencias. ¿Cuándo puedes empezar?

-¿Cuándo me necesitas? -preguntó ella con una mezcla de excitación y cierto temor.

Se escuchó entonces el sonido del llanto de Molly.

-Ayer -aseguró él sin siquiera parpadear.

Dos noches más tarde, Ichigo se dejó caer sobre la cama de la habitación de invitados. Estaban pintando el dormitorio principal, así que se había trasladado temporalmente. No había dormido bien desde que había llevado a Molly a casa.

El impacto de aquella súbita paternidad y todas las preocupaciones que traía consigo lo habían mantenido despierto hasta la madrugada. Aquella noche, sin embargo, tras comprobar que su hija dormía, sintió que por fin podía relajarse, gracias en parte a que sentía que Molly estaba a salvo en manos de Rukia kuchikin.

Ya que él no podía hacer que su hija se sintiera segura, ya que su presencia solamente provocaba lágrimas en Molly, estaba decidido a en contrar a alguien que la hiciera sentirse a salvo. Rukia desprendía un calor natural y Ichigo sabía que conseguiría confortar a Molly. Y, por mucho que aquello lo sorprendiera, él mismo también se sentía confortado por su presencia.

A través de la pared, escuchó el ruido de una ducha al cerrarse y una voz femenina cantando. Aquel sonido captó su atención. Ichigo era un soltero impenitente cuyas amantes no solían que darse a pasar la noche, y no recordaba la última vez que había escuchado a una mujer cantando en su casa.

Sentía curiosidad, así que se acercó más a la pared. Por las palabras que captó, se trataba al parecer de una canción infantil: Al corro de la patata. ..

De pronto, la melodía se detuvo bruscamente y se escuchó un sonido sordo, como de un golpe. Después oyó algo parecido a un gemido, y luego nada.

Ichigo frunció el ceño y se preguntó si no estaría herida. Presionó la oreja contra la pared. Seguía sin oírse nada. ¿Qué podía hacer? ¿Y si estaba tendida en el suelo, inconsciente?

Maldiciendo entre dientes, salió de la habitación y se dirigió al cuarto de rukia, tocando leve mente con los nudillos para no despertar a Molly.

-rukia -susurró-. rukia, ¿estás bien?

Nada. Ichigo giró el picaporte y entró, mirando al suelo en busca de un cuerpo tendido. Se dirigió hacia el baño que estaba dentro del dormitorio y captó la visión de rukia kuchikin con una toalla alrededor del cuerpo mientras se frotaba las piernas sentadas en el suelo.

—Oh, oh... —susurraba.

A Ichigo le hubiera tenido que faltar un cromosoma "Y" para no fijarse en sus largas y bien formadas piernas, y en el hecho de que la toalla estaba a medio milímetro de dejar al descubierto uno de sus pechos. En otras circunstancias, con cualquier otra mujer, le habría quitado la toalla en menos que canta un gallo, pero en aquellos momentos tenía que asegurarse de que no estaba herida.

- ¿Te encuentras bien?

Rukia giró la cabeza hacia él y su boca se transformó en un mohín entre horrorizado y sorprendido.

-Se... señor kurosaki-murmuró ella subiéndose automáticamente la toalla.

-Puedes llamarme Ichigo -respondió él.

-Estoy bien -aseguró ella colocándose de nuevo la toalla-. He resbalado al salir de la ducha.

-Ha sonado como si estuvieras en peligro de muerte -aseguró Ichigo.

-He caído con fuerza -confesó rukia con cierto rubor-. Es uno de mis puntos flacos. El exceso de confianza. Confío demasiado en mi equili brio.

-A lo mejor te has distraído por cantar El Corro de la Patata.

El rostro de rukia se tino completamente de rojo mientras se estiraba.

-Voy a ser sincera -dijo en tono confidencial-. No soy Mary Poppins, así que he estado practicando las canciones infantiles que conozco.

-Bueno, si estás segura de que estás bien, me marcho -aseguró Ichigo avanzando hacia ella-. Pero antes, déjame que te ayude a levan tarte.

-¡Oh, no! -afirmó rukia negando con la cabeza mientras abría desmesuradamente los ojos-. Señor Kurosaki... quiero decir, Ichigo: no creo que me muera por esta caída, pero seguramente me moriré de vergüenza si no sales de aquí ahora mismo.

Rukia sobrevivió aquella noche, aunque se ponía enferma cada vez que pensaba en que Ichigo kurosaki la había escuchado cantar en la ducha, luego se la había encontrado tirada en el suelo del baño y había estado a punto de verla desnuda. Pero Molly se ocupó enseguida de distraerla. Por desgracia, uno de los trucos más efectivos de rukia para calmarla estaba relacionado con su propio pelo, al que Molly le encantaba engancharse. Aquello significaba que la niña estaba pegada a ella la mayor parte del tiempo que permanecía despierta, pero rukia confiaba en que aquello fuera un periodo de transición que pronto pasaría.

A las seis en punto de la tarde, Ichigo atravesó la puerta de entrada.

-¡Es papá! -exclamó ella, tratando de contagiarle a la niña un sentimiento de euforia.

Rukia avanzó con Molly en brazos hasta el vestíbulo Ichigo miró a su hija y se acercó con cautela. Rukia sintió que la niña le tiraba con fuerza del pelo, un claro signo de tensión.

-Hola, cariño -susurró él en voz baja-. ¿Qué tal has pasado el día hoy?

Molly estrujó aún más el mechón de pelo de su niñera que tenía sujeto y clavó la mirada en su padre.

-¿Qué te está haciendo en el pelo? -se interesó Ichigo arqueando una ceja.

-Creo que lo hace para sentirse segura -ase guró ella con una mueca-. Algunos niños utilizan una manta, pero Molly usa mi pelo.

-Parece que te lo vaya a arrancar -dijo Ichigo acercándose para soltar la mano de Molly.

Rukia aspiró el aroma de su loción para des pués del afeitado, que le llegó como una ráfaga antes de quedarse mirando fijamente la sensual curva de su boca. Se preguntó cómo besaría Ichigo, y una ola de calor se apoderó de ella. Su instinto le decía que seguramente sería un amante increíble.

Pero ella no lo sabría nunca. Y tampoco quería saberlo, se dijo a sí misma mientras sentía cómo Molly se ponía tensa y emitía un sonido de protesta.

-Siempre parece que va a echarse a llorar cuando yo aparezco -dijo Ichigo retirando la mano con el ceño fruncido.

Rukia se mordió el labio inferior. Estaba en lo cierto.

-Seguramente necesita pasar más tiempo contigo a solas. Podrías empezar leyéndole por las noches.

Rukia habría jurado ver algo semejante a un destello de terror en los ojos de Ichigo, pero le pareció que aquello no podía ser cierto. Después de todo, Molly era su hija. Era imposible que un hombre tan grande y tan poderoso como Ichigo kurosaki tuviera miedo de su hija... ¿O no?

-Tal vez en otra ocasión -dijo tras unos instantes-. Me he comprometido a asistir a una gala benéfica esta noche. Tengo que actuar como representante oficial de la familia Kurosaki.

-¿Y te gusta ostentar ese cargo? -preguntó rukia sin poder reprimir la curiosidad.

-Depende de la gala y depende de la compañía -respondió él encogiéndose de hombros.

-Entiendo -contestó rukia sintiendo que le daba un vuelco el estómago al observar el brillo sensual de su mirada.

¿Qué se sentiría al pasar una velada con la atención constante de un hombre como Ichigo kurosaki? Rukia estaba segura de que se pasaría todo el tiempo sonrojándose y tropezando, una actitud muy distinta a la de las mujeres hermosas y seguras de sí mismas a las que estaría acostumbrado. Se preguntó cómo sería la de aquella noche y comentó:

-Supongo que debe ser muy duro escoger el «sabor del día». No recuerdo haber conocido nunca a ninguna mujer a la que no le gusten los helados, así que tú debes representar la combinación perfecta.

-¿Y qué combinación sería esa? ¿Rico y...?

-No estaba pensando en el dinero -aseguró rukia sacudiendo la cabeza-. Estaba pensando en un helado cubierto de algo delicioso... algo caliente -dijo sin pensar.

Porque si había una frase que describía a la perfección a aquel hombre, era aquella:

-Caramelo caliente.

Ichigo la miró fijamente durante unos instantes, y rukia sintió que una oleada de vergüenza le invadía el cuerpo. ¿En qué estaría pensando para decir semejante disparate? Una cosa era pensarlo, y otra muy distinta decirlo. Se estremeció, dando por seguro que tenía las mejillas del mismo color que de una manzana.

¿Estaría predestinada a ponerse en ridículo constantemente delante de aquel hombre?

-¿Podemos olvidarnos de lo que he dicho?

-¿Olvidar que acabas de compararme con un helado cubierto de caramelo caliente? -preguntó Ichigo sacudiendo la cabeza con parsimonia-. No. Estoy seguro de que lo recordaré durante mucho tiempo.

-I-C-H-I-R-R-U-K-I-U-N-P-L-A-Y-B-O-Y-E-N-A-M-O-R-A-D-O-

kena: hola de nuevo grasias por sus reviews (n_n)

y tambien por los otros que pusieron un reviews en el otro bueno es que lo subi dos veces jeje

miyu: por que sera ¬¬

sumi: por que la tontita no sabia subirlo

kena: dejen de insultarme es mi primera vez que subo en esta pagina (;_;)

miyu: tonta sumi: (asiente con la cabeza)

kena:(¬¬)#

kena: bueno gracias por su comentarios , consejos

y kia-kuchiki gracias por decirme lo del nombre

nos vemos (n_n)/

QUE ICHIRRUKI- SAMA LAS PROTEJA XD