Título: La Araña me Pertenece

Resumen: Deadpool tiene una clara obsesión (y fetiche) con ese chico de cabello castaño llamado Peter. ¿Qué pasaría si un enemigo suyo se enterase de ello? Definitivamente no le conviene dejar expuesta a esa arañita, no con otro asesino que está dispuesto a hacerlo sufrir si es que no lo puede matar. (T – M)

Ni Deadpool ni Spiderman son de mi propiedad. Escribo para pasar el rato.

Capítulo II

Miraba el techo de mi habitación esperando quedarme dormido. Mi mente estaba demasiado activa pensando en lo que había acontecido hacía algunas horas. Es decir, yo sé que a veces soy un poco impulsivo o tomo decisiones de las cuales no siempre me siento satisfecho... Aún así trato de ser sensato. Me gusta ser una persona divertida cuando puedo, a veces sé que soy introvertido, pero trato de mejorar en ello. Suspiré y me di la vuelta quedando ahora de costado, mirando fijamente mi reloj despertador. Sí, ahora me sentía frustrado, que mi cerebro elija un Miércoles a las tres de la madrugada para tener una charla existencial sobre mi forma de ser y sobre qué demonios había pasado en el callejón, ya era demasiada mala suerte... claro, pero cuando necesitaba que mi cerebro mandara información civilizada, no sé algo así como para no quedar como un estúpido ante los demás, se negaba a cooperar. ¡Vaya que sí! ¡Ah no! Pero cuando se trataba de exámenes de química... Sí, soy Peter Parker, un nerd... Con las ciencias sí puedo fluir, con la sociedad... bueno, me cuesta...

-Siento que en alguna vida pasada hice mucho daño como para tener tan mala suerte ahora...- Suspire agarrando mi almohada y tapándome la cara con ella. Tenía que levantarme a las seis de la mañana, bañarme e ir a clases, y yo aquí pensando en porque soy así.- Uhm... ya son las cuatro... -Vi sin querer el reloj. Genial...

Me giré nuevamente ahora con la mirada fija en la pared con la finalidad de restarle importancia y con la clara fe de dormir aunque sea un par de horas... y así fue.

Ese día en la escuela lo pasé fatal, no me gustaba amanecerme y menos en cosas poco productivas. Suspiré. Ya estaba de regreso a casa... Necesitaba descansar una hora aunque sea para poder ser productivo por la noche. Sin embargo...

-¡Petey!- Oh, no... Sólo quería llegar a casa y dormir un poco... solo quería un poco de paz... Un momento ¿¡Qué!?

-¡Qué diablos!- No llevaba mi máscara, estaba expuesto, estaba saliendo de clases... De inmediato me cubrí la cara con ambos brazos. Sí, todo un idiota. No se me ocurrió otra cosa que hacer.

-Hey, hey te llamé así para proteger tu identidad secreta- Dijo el de rojo. No tenía que verlo, era suficiente con su voz para saber quién era.- Además Petey, Petey, ¿Ya te olvidaste? ayer te dije que ya sabía cómo era esa hermosa carita.- Dicho aquello sentí como un brazo me rodeaba con el cuello y me daba un fuerte abrazo ¿Era en serio?

-Agh...- Bufé haciéndome a un lado ya sin importar que vea mi rostro. Si ya sabía... qué más daba, solo debía vigilarlo.

-¡Oh! ¿La arañita está de malas?-

-No-

-A mí me parece que sí, aunque tu trasero no tiene nada de malo ¿Eh?- Se rió un poco mientras acomodaba su paso a lado del mío y miraba con total descaro mi trasero. Sí, sin siquiera tener la amabilidad de disimular.

-¡Oh no! ¡Claro que no! ¡Para nada!- Me quedé parado un momento un poco sonrojado y lo miré con sarcasmo.- De hecho es el mejor día de mi vida, ayer un mercenario loco, sí realmente loco, fuera de sí, demostró saber mi biografía, mi identidad secreta y como civil ¿Sabes qué más? no solo eso, aparte parece tener una obsesión con mi trasero y quien sabe que otras partes de mi cuerpo...-

-¡Todo!- Me interrumpió infantilmente, a lo que solo me sonrojé un poco más tratando de ignorar ese comentario.

-Como iba diciendo... ah sí, no sé cómo diablos terminé cambiándome frente a él...-

-Lo cual podría volver a repetirse...-

-¡Claro que no! Más bien... ¿Por qué mejor no te vas a hacer tus cosas y me dejas tranquilo?- Ok, soné rudo. Estoy seguro que era el sueño, no estoy de humor para estas tonterías. No ahora.

-Ouch arañita, sí que estás bien molesto ¿Ah?- Dijo ladeando un poco la cabeza.- ¿Vamos por unos tacos? eso le quita el malhumor a cualquiera, te lo digo por experiencia.- Dijo. Acto seguido, sin previo aviso me levantó los labios con ambos dedos, formando una sonrisa. Estuve a punto de golpearle la cara por tanta estupidez pero me contuve. Aparté sus manos suavemente sin creérmelo yo mismo.

-Mira Deadpool...-

-¡¿Te me vas a declarar?!- Pude distinguir bajo su máscara una sonrisa de oreja a oreja mientras se inclinaba un poco hacia mí.

-Eh... no... -Dios, dame paciencia. Lo empujé un poco para que no invadiera mi espacio personal.- a lo que voy es que, sé quién eres, qué haces desde hace ya buen tiempo... o sea sé que eres Deadpool, y no porque te siga o te espíe... al menos muchos sabemos a qué te dedicas... y bueno, recién hace una semana que hemos comenzado a intercambiar palabras.- Respiré hondo al ver como el mercenario por fin se había callado dejándome hablar en paz.- ¡Y no! ¡No de la mejor manera! ¡¿Qué clase de "fan" se acerca a querer tocarte el trasero?!...-

-Yo- Levantó la mano asintiendo con la cabeza para después cruzarse de brazos sin quitarme la vista de encima. Lo ignoré de nuevo.

-Digo, eso es muy... anormal, creo yo... y ya bueno, la cuestión es que me incomodas y mucho. Créeme.- Dije finalmente.- No quiero pelear, creo que tú tampoco... entonces... ¿Qué te parece si lo dejamos acá y cada uno vuelve a su vida común y corriente dentro de lo poco de corriente que queda?- Bien, más amable no pude ser. Dicho aquello continué con mi camino a casa. Al pasar unos tres minutos sin sentir alguna presencia siguiéndome, me giré.- Creo que sí fui un poco rudo... bueno, se lo merecía, aunque sea un poco-

Llegue a casa y tía May no se encontraba. Fui directo a la cocina y vi que había dejado una notita en el refrigerador explicándome que llegaría tarde y había un poco de comida ya lista para que me sirva, ah sí, y que deje todo limpio. Antes de servirme algo fui a mi habitación a dejar mi mochila y vaya sorpresa...

-¿Me extrañaste arañita?- Dijo el mayor recostado en mi cama. Aparentemente se había adelantado y... había entrado por la ventana. Esto se estaba saliendo de control, y de verdad que sí... Pero que más grande molestia podía ser este hombre. Rápidamente se puso de pie y caminó hacia mí.

-¡De ninguna manera! ¡Deadpool! ¡Estas llevando esto muy lejos! ¡Te pedí algo hace un momento!-

-Y te hice caso Petey, ¿sabes? comienza a gustarme ese gesto que pones- Me señaló con el dedo.- Ese que frunces el ceño, y así te vas poniendo colorado y ¡Listo! una arañita suculenta. Una amargada arañita de buen trasero y suculenta- De un momento a otro comenzó a quitarse sus armas. Me quedé perplejo.- No te asustes cariño, solo las dejaré acá.- Dijo colocando todas sus armas seguido de sus katanas sobre el escritorio que tenía a lado. Hecho aquello se lanzó sobre mi cama una vez más.- Me pediste que vuelva a mi vida normal o algo así, bueno, eso es lo que hago.-

-¿Seguir a los demás y echarse en la cama de los que sigues?- Arqueé una ceja cruzándome de brazos una vez que hube dejado mi mochila en el suelo.

-Eh... ¿Sí?- Ladeó la cabeza como si eso fuera lo más normal del mundo.

-¡Dios! ¡Deadpool!-

-¡Lo sé Spidey, soy todo un dios!-

Ya no quería amargarme en este día, solo quería dormir un poco antes de comenzar mi rutina por la ciudad como Spiderman... ¿Era mucho pedir un poco de paz? Bueno, había conseguido un poco de paz al ver todo su armamento sobre mi escritorio. Katanas, bombas, pistolas... al menos el loco no estaba armado.

-Uno, no eres un dios- Dije puntual mientras me sentaba en la silla de mi escritorio.- Dos... ya en serio... hasta ayer te pude creer que me seguías por diversión, pero hoy ya no lo creo. ¿Acaso estas en una misión ultra secreta donde debas interactuar conmigo? o algo así, no tengo idea...- Me encorvé un poco y me llevé una mano a la cara apoyando mi codo sobre mi pierna.- Bueno y tres, creo que literalmente sabes más que mucho sobre mí, y me gustaría por lo menos saber tu nombre... Si todo lo que dices es cierto, no creo que tengas inconvenientes en presentarte Deadpool.-

El hombre se quedó mirándome unos segundos y volvió a sentarse sobre la cama.- Está bien baby boy, pero la verdad es que no te he mentido.- Se puso de pie mientras se estiraba haciendo tronar sus huesos, bastante exagerado diría yo. Se acomodó los pantalones, sobre todo la parte de adelante.- Oh, son un poco apretados... el traje, ya sabes- Se rió.- Comencemos, uno, soy un dios en la cama y si no me crees te lo puedo demostrar arañita.- Me guiñó un ojo con todo y máscara incluida. Solo arqueé nuevamente mi ceja en respuesta a ello sin inmutarme.- Dos, soy tu fan desde hace mucho tiempo Petey, y bueno es divertido seguirte, en realidad el hecho de seguirte porque tu vida a veces es muy aburrida.- Se rió nuevamente mientras hacia un gesto de hacer memoria.- y bueno, tres, mi nombre es Wade Wilson, para servirte... arañita- hizo un gesto a modo de broma, como una especie de reverencia súper exagerada. No pude evitar reírme un poco ante ello.

-Así que eres mi fan desde hace ya varios meses... Wade Wilson- Cuestioné.- Por lo que debo entender que me has estado siguiendo desde hace mucho más que una semana.- Dicho aquello, el aludido simplemente asintió mientras caminaba hasta la ventana de mi habitación.- ¿Algo más que deba saber?-

-Que tienes un buen trasero Petey- Se giró hacia mí para hacerme un gesto grotesco con ambas manos, como si apretara un trasero imaginario.

-¿Algo más aparte de eso?-

-Que me pareces atractivo- Me sonrojé.

-Si hace mucho tiempo me sigues, ¿Por qué recién ahora me hablas?- Ajá, esa era la pregunta ahora. Lo miré fijamente a los ojos.

Deadpool se quedó en silencio, lo cual no era para nada normal, y eso generó mi intriga al máximo.

-Pues, es algo complicado de explicar. Verás Petey... soy un poco tímido en algunas cosas.- Le miré incrédulo a lo que solo suspiró con impaciencia.- Ok, ok... simplemente no sabía cómo acercarme sin lanzarme a tu trasero y espantarte de por vida.- Nuevamente bajó la mirada hacia mis pantalones a lo que me sonrojé mucho más de lo que pude haber estado.- Sólo esperé el momento indicado para aventarme a ti arañita.-

-Oye Wade-

-¿Sí, baby boy?-

-Estás loco- Dije aún sonrojado por toda su palabrería cruzándome de piernas y de brazos. Aún no terminaba de creerle la última respuesta a mi interrogante, pero ya sería en otro momento. Al menos ya sé más de Deadpool, tal vez no tanto como él de mí, pero supongo que poco a poco me iría revelando más detalles... con el tiempo...

Y así fue como, aunque sea difícil de creer, se pasaron tres largos meses…

Mi vida siempre había sido algo aburrida fuera de la que llevaba como Spiderman, siempre las mismas rutinas y siempre la misma gente con la que hablaba regularmente. Podía ser bromista pero no con todos. Wade, por otro lado, se había vuelto un gran amigo, o bueno algo así, es decir creo que los amigos no tienen una obsesión por el trasero del otro, o por lanzárseles encima, además tampoco creo que sea tan normal mandar tantos mensajes indirectos... y directos a tu compañero. No iba a negar que me hacía sentir incómodo y que ya en algunas oportunidades sí que le había metido su buen golpe. No obstante, fuera de ello, había comenzado a sentir cierto aprecio por el gran Deadpool, además cabía resaltar este punto como muy importante, ya que había abandonado su labor como mercenario... bueno no del todo porque necesitaba dinero, pero sí a grandes escalas; y a cambio, la mayor parte del tiempo la había pasado a ayudarme a combatir el mal... A su manera claro, pero algo era algo.

-Agh...- Aplasté mi cara con la almohada estando boca arriba. Esta situación no me gustaba para nada.

Tenía clases en cuatro horas y yo aquí en mi cama tratando de dormir pensando en porqué Wade no se había manifestado en los últimos cuatro días. O sea, no es que dependiera de él, por supuesto que no, pero de hecho me hubiera gustado que me avisara que no estaría por tanto tiempo. Al menos así podría enfocarme en otra cosa sin darle tanta importancia. Suspiro girándome y dejando la almohada a un lado. Por más raro que suene, de verdad estoy extrañando sus comentarios acerca de mi trasero, creo que ya es una costumbre aunque lo ignore. Volví a suspirar y en ese momento me di cuenta de que algo no andaba bien. Mi sentido arácnido se activo, sentía peligro acercarse.

-No hay momento para descansar ¿Verdad? Si no es mi cerebro, es la ciudad…- Me dije mientras me colocaba mi traje lo más rápido que pude.

Esto era extraño. Este tipo de cosas no solían pasar, de hecho el que mi sentido arácnido, detectando peligro, se activase a las dos de la madrugada sin alguna explosión o alguna alarma, en sí algo que llamase la atención, no era del todo común.

Salí de mi habitación por la ventana sin hacer ruido para que tía May no se percatara de mi ausencia. Usé mi telaraña para balancearme entre los edificios del vecindario y así llegar lo más rápido posible al lugar de los hechos. A medida que me acercaba más me preocupaba, pues no parecía suceder nada.

-Bien, ligeramente aterrador- Me dije mientras aterrizaba en una zona apartada donde más habían callejones que casas.-No es la parte más bonita de la ciudad que digamos…- Dije mientras me acercaba a uno donde el peligro se sentía cada vez más fuerte.

Todo estaba oscuro, a las justas se podía ver por alguno de los postes de luz que apenas alumbraban, pues la mayoría estaban atrofiados por pandilleros, repito, esta zona de la ciudad estaba terrible.

-Entonces… es una agradable sorpresa tenerte aquí- La voz no se me hacía para nada familiar, me giré de inmediato al sentir a ese hombre atrás mío.-Lindo traje Spiderman, de hecho es todo un honor poder presenciarte en persona más que por periódicos-

El hombre que me hablaba estaba con un saco negro y un sombrero del mismo color, por lo que no podía diferenciar su rostro. Se veía como una persona más, pero no podía fiarme de ello, esa persona era la que emanaba esta energía.

-No es por nada, pero esa vestimenta parece sacada de una película de espionaje de los ochenta.- Dije en tono burlón, pero el hombre siguió sin inmutarse. Más bien, levantó un poco la mirada y me sonrió de lado.

-Me alegra que te guste, es un clásico- Dijo con sorna mientras se acercaba a mí.-

-Ah, ah, mejor quédate atrás.- Le apunté con mi brazo.- A cualquier movimiento brusco que hagas, me veré obligado a usar esto, sí ya sabes, mi telaraña, así que mejor hagamos esto por el lado amable, salvo que quieras algo pegajoso encima de ti- Dije sin bajar la guardia.

-Tengo una pregunta para ti- Me dijo aún sin detener su paso.- ¿Dónde está ese idiota bocazas?- Me apuntó con el dedo y dejó ver una sonrisa cínica con la poca luz que aún caía sobre él.- Sé que, le es difícil dejarte… Tengo entendido que los últimos meses ha sido como tu sombra… o ¿es que el mercenario te propuso matrimonio y ahora eres algo así como su novio?- Dicho aquello soltó una risa fuerte.- Qué rápido cambia de gustos ¿eh? Primero prostitutas y ahora el gran Spiderman, qué interesante… Gustos peculiares…- Dijo con total cinismo deteniéndose por fin.

Fruncí el ceño. Sí que quería molestar aquel hombre.-A ver, a ver, el señor de aspecto retro pregunta por Deadpool, lamentablemente no sé nada de él, así que si lo has venido a buscar te aconsejaría hacerlo por otro lado, no aquí y menos a esta hora ¿Qué no tienes sueño?- Traté de sonar más confiado que nervioso.- Y bueno, no soy su novio ni nada de eso…- Suspiré tratando de verme fastidiado.- O sea, tú también me has estado siguiendo.- Afirmé.

El hombre volvió a reírse.- Creo que ya fue suficiente conversación… ¿Qué te parece si la continuamos en mi guarida?- Dicho aquello, con una velocidad que realmente no era propia de un humano se lanzón contra mí. Sin pensarlo usé mi telaraña hacia arriba donde había una escalera metálica para levantarme.- Nada mal, es una lástima que no desees venir por las buenas.-

-Yo pienso que es una lástima que no quieras irte por las buenas.- Dije burlón mientras le lanzaba mi telaraña para dejarlo adherido contra la pared. Increíblemente esquivó todos mis ataques. ¿Qué demonios? Rápidamente llegó hasta mí de un salto y me tiró un fuerte golpe en la cara que me mandó directo al suelo.-Agh…-

-Buen intento, Peter- Me sobresalté al escuchar mi nombre y me levanté lo más rápido que pude. De inmediato le lancé una telaraña al puño que venía directo a mi rostro, pero a las justas pude hacer tiempo para hacerme a un lado, pues no tardó en deshacerse de ella y golpear al suelo donde había estado mi cara, dejando una gran grieta.

-¿¡Cómo sabes mi nombre!?- Pregunté limpiándome un hilo de sangre de mi mejilla notando que una parte de mi máscara se había desgarrado por el primer golpe. Nada grave… todavía.

-¿No te queda claro que al igual que el estúpido de Wade, te estuve siguiendo? Una última oportunidad Peter Parker, ven conmigo por las buenas.- Dijo sarcástico. Acto seguido al verme negar con la cabeza saltó hacia mí con la clara intención de patearme en las costillas. Lo esquivé usando mi telaraña para salir, pero no tuve tanta suerte cuando se volvió a aventar.-Es una lástima, que tenga que arruinar parte de tu perfecto rostro para que me hagas caso.- Escuché decirle. Dicho aquello me tomó por el cabello con todo y máscara para enseguida lanzarme contra una de las paredes del callejón.- ¿Duele?- Me preguntó con una risa que apenas pude escuchar por el aturdimiento. Definitivamente estaba sangrando, caí directo al suelo sin poder hacer algo. El hombre era demasiado fuerte… Estuve a punto de erguirme pero sentí una fuerte pisada en mi espalda, seguido de una asquerosa patada en las costillas que me empujó hasta la mitad de la pista. Sentí un desgarro total en esa zona. Hice mi último esfuerzo por levantarme y nuevamente sentí su pie encima de mí.-No lo hagas más difícil… Mi intención no es matarte, solo quiero vengarme…- Dicho aquello sentí como una aguja atravesaba mi cuello. Genial…

-Al menos… ¿Me dices… cuál es tu… maldito nombre?- Pregunté sabiendo que ya no podría hacer mucho, mientras sentía un mareo atroz y como mi cuerpo comenzaba a adormecerse. Acto seguido a duras penas sentí un fuerte agarre en mi muñeca. Ese hombre me estaba arrastrando por la pista. Sin más, me lanzó en una especie de camión de carga o algo parecido, la verdad es que ya no podía diferenciar nada. Estaba perdiendo el conocimiento…

-Llámame Ajax-

El vehículo comenzó a moverse y pude escuchar unos cinco o seis motores de motocicletas alrededor de este…

Continuará…

Un poco largo este capítulo, lo sé, la verdad es que no quiero dejar nada suelto. También tomé en cuenta una que otra observación que me hicieron saber para mejorarlo! Espero que este capítulo les haya gustado y haber cumplido nuevamente sus expectativas!

Agradezco sus comentarios! Me animan a seguir escribiendo!