Sirius Black no es un chico normal.
Es rematadamente guapo y hace suspirar a más de una.
Es el primer Gryffindor en su familia, en por lo menos un siglo.
Uno de sus mejores amigos es un licántropo y con solo 16 años ya es un animago ilegal.
Pero por sobre todas las cosas Sirius Black tiene una adicción que nadie entiende, hasta esa noche en las cocinas.
–Señor Black, estas ya no son horas para estar en las cocinas.
–Profesor Dumbledore ¿gusta un caramelo de limón?- la adicción de Sirius, por lo que sería capaz de hacer cualquier cosa, eran nada más y nada menos que los caramelos de limón.
–Solo uno- sí, solo Sirius es capaz de ofrecer un caramelo de limón en semejante situación –son buenos, muy buenos.
–Son muggles, pero los elfos los consiguen- solo Sirius puede mantener una sonrisa como esa sin partirse la cara –y como veo que le han gustado, creo que me ayudara a difundirlos.
Al parecer solo Sirius puede salvarse de ser castigado ofreciendo unos simples caramelos de limón. Porque el Profesor Dumbledore tomó un puñado de los dulces que Sirius ofrecía y salió de las cocinas murmurando algo que Sirius le pareció sonaba como "vaya, caramelos de limón ¿Quién lo diría?"
Despues de siglos les traigo otra pequeña viñeta salida directamente de mis noches de insomnio, disculpen si tiene errores, no ha pasado por las manos de una beta, por que hace siglos que no escribo nada. En fin, espero que les haya gustado.
Antes de que lo olvide, los personajes no son míos, así que no me demanden X3
