Aquí he vuelto a la carga, espero que les guste, porque a mi me gusta escribirlo (me gusta escribir cualquier cosa en realidad xD)

Bueno, sin más que decir por ahora, al fic.

Luego de un tiempo me volví a encontrar con el dueño de esos zafiros y pude averiguar algo sobre él. Aoshi, te llamabas Aoshi Shinomori, eras un general y espadachín increíble; descubrí que tu país estaba en guerra con otro que tenía de su parte a Youkais como yo. Ese día escuche a escondidas varias cosas sobre ti y la guerra, escuche cómo le sugerías al resto la estrategia que podían seguir en el siguiente enfrentamiento, eras inteligente, pero tu proposición fue rechazada, y en vez de ella utilizaron otro plan de batalla, fueron unos idiotas. Perdieron esa batalla y tuvieron que huir para que no los continuasen masacrando.

Viniste a mi habitación esa noche, no sé para que habías ido, pero pude notar que eras tu porque sentí tus penetrantes ojos fijos sobre mi cuerpo aparentemente dormido; te quedaste observándome un rato y luego te acercaste lentamente a mi, me puse nervioso ante esto y cuando ya estabas tan cerca que podía sentir tu aliento sobre mi cara te volviste a alejar, suspiré más tranquilo, pero algo decepcionado, ante esto, y abrí los ojos cuando escuche la puerta cerrarse; me acerque a ella rápidamente para ver si podía ver cómo te alejabas, pero me congelé cuando pusiste tu mano en mi hombro, giré mi rostro y te miré algo nervioso y sonrojado, pero tu solo me sonreíste divertido, y tomaste mi mano para conducirme nuevamente al futon.

Hablamos de muchísimas cosas esa noche y después de bastante tiempo salio a flote el tema de las batallas, te note afligido cuando hablaste del enemigo, me dijiste que eran muy fuertes, pero la experiencia me hizo intuir que no era su fuerza lo que provocaba esa expresión de dolor en tu rostro, no, uno sólo adquiere esa expresión cuando esta luchando contra alguien que ama; lo sé porque el dolor que muestras es el mismo que yo experimento cuando debo luchar contra Inuyasha...

Después de nuestro breve encuentro medite mucho sobre tú situación, y cuando nos volvimos a encontrar te dije, todo sonrojado al tener que pedir algo, que esa noche fueses a mi habitación, me miraste confundido, pues para los humanos esa frase puede interpretarse de dos posibles maneras, sobretodo por la forma en que te lo dije, sin embargo no pudiste aclarar nada porque yo me fui lo más rápido que pude de allí, no me gustaba para nada la forma tan rara en que algunos de tus soldados me miraban.

Antes de que anocheciese yo me encontraba increíblemente nervioso; quería decírtelo, pero mi orgullo como Youkai me lo impedía, no sabía qué hacer, sin embargo, cuando entraste a la habitación y fijaste tus azules ojos en mi, todas las dudas que sentí y pude haber sentido se esfumaron; mande todo al diablo y me arrodille frente a ti, jure servirte y estar siempre junto a ti, jure...que sólo tú serías mi dueño...

A partir de ese instante no me separe de tu lado en casi ningún momento, iba contigo a las batallas, estaba contigo en los consejos e incluso montaba guardia frente a tu habitación mientras dormías; pero mientras más tiempo permanecía a tu lado, más podía notar el cómo sufrías atacando al banco enemigo, deduje que mi primera sospecha de que amabas a alguien del bando enemigo fue correcta, y esto quedo confirmado para mi cuando una noche te oí susurrar entre sueños el nombre de una chica, el nombre Mensh; sentí mi corazón partirse ante esto, pero era mucho más doloroso ver como día a día tu mirada se iba apagando cada vez más y más, y yo no hacia nada al respecto.