La boda
POV Edward
Mi nombre es Edward Cullen tengo 25 años y soy un exitoso empresario nacido en Italia y dueño por herencia de la empresa multimillonaria "International" dedicada al comercio extranjero ubicada en Francia. Mi vida está basada en dos cosas: el dinero y las mujeres. Había olvidado el números de acostones que había tenido y la verdad ya no me importaba. Si me daban buen sexo con suerte podía recordar el sonido de su voz… Solo y cuando ellas estuvieras gimiendo en mi habitación. Tenía una reputación intachable ante la sociedad y las mujeres me buscaban por montones. Según lo que me decían era bastante atractivo como para llamar su atención y las muy zorras me seguían por mi dinero. A cada una le daba su tiempo de espera dependiendo de qué tan atractivas fuesen… Si me llegaban a excitar con verlas la primera vez… No dudaba en llevarla a conocer el paraíso Cullen.
Hacía aproximadamente 1 mes que estaba viviendo en Inglaterra concretando unos negocios con mí socio Emmet McCarthy quien había estudiado conmigo economía en Harvard. Compañero de farras y negocios. Él era mi gran amigo y aunque lo apreciaba no pude evitar revolcarme con su novia Rosalie… Esa hembra llamó mi atención desde la primera vez que él nos presentó.
*Flashback*
Estábamos en la bienvenida que nos habían organizado los socios de mi empresa nuestra llegada a Inglaterra. Yo debía estar presente como representante y dueño y Emmet como mi socio. Había decidido ir de traje pues era una comida formal. Él me había comentado que estaba ansioso de ir ya que hacía algunos meses que no veía a su prometida… Una tal Rosalie. No presté demasiada atención a sus cursilerías pues le había dejado muy en claro que esas estupideces para mí eran pérdida de valioso tiempo.
-Edward Cullen, te presento a Rosalie Hale. Ella tiene una maestría en finanzas y además de que es mi novia ¿verdad amor?- dijo orgulloso.
-Amor, él es Edward Cullen, dueño de la empresa "International" y mi socio.
No pude evitar ver descaradamente su cuerpo, era una rubia alta que llevaba un traje ajustado y hacía que su trasero se viese redondo y apetecible. Sus senos se asomaban ligeramente por el escote de su blusa. Estaba molesto porque esa prenda me evitaba verla al desnudo. Mordí mi labio al imaginármela así… Tan indefensa ante mí suplicándome que la penetrara de una vez y sin pensarlo. Tenía una habilidad por distinguir cuando llamaba la atención de una mujer y era leer sus reacciones corporales. Noté como ella se comenzó a incomodar con mi mirada pero no apartaba su vista de mí.
-Mucho gusto señor Cullen, estoy… A sus órdenes- dije mordiéndose el labio.
-El gusto es mío señorita Hale- dije besando su mano, una costumbre mejor llamada táctica para que las ingenuas cayeran con mayor facilidad.
-¿Quién quiere champagne?- preguntó Emmet ajeno a nuestra interacción.
-Yo quiero- dijo Rosalie alzando la ceja.
-Igual yo- dije mientras le sonreía.
-Iré por algunas copas ¿me esperas aquí cariño?- dijo Emmet.
-Claro, me quedaré con el señor Cullen- dijo aún coqueta.
Emmet se retiró en busca de nuestras bebidas y yo me quedé con Rosalie.
-Y dígame señor Cullen… ¿Piensa quedarse mucho tiempo en Inglaterra?-.
-Llámame Edward- dije mientras acariciaba su mano y como era de esperarse ella no se inquietó por mi contacto- y no, no pienso estar demasiado tiempo-.
-Es una lástima Edward, me hubiese gustado conocerte… Mejor- y se acarició el escote de su blusa.
-Ya veo- contesté mordiéndome el labio y me acerque a su oído para susurrarle- puedes conocerme tanto como tú desees- y mordí ligeramente su oreja.
Ella se estremeció por mi gesto y yo me retiré al ver que su prometido se aproximaba.
-Aquí tienes cariño- y le entrego la copa seguido de un beso en los labios. Ella me miró con una sonrisa.
-Edward tu bebida-.
-Gracias socio, quiero proponer un brindis. Por la hermosa dama que hoy te acompaña y por el éxito de la empresa- dije mirándola fijamente y recorriendo lujuriosamente su cuerpo con la mirada.
-Por una noche inolvidable y llena de placeres- brindo Emmet.
-Salud- dijo Rosalie mirándome la entre pierna y guiñándome un ojo provocativamente.
-Salud- contesté mirándola provocativamente.
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Pasadas las horas la gente aún seguía platicando de sus negocios. Algunos disculpándose y terminando de cenar mientras yo me sentaba frente a la prometida de mi socio. Sabía lo que hacía, su pie pasaba peligrosamente por mis piernas y subía y bajaba por mi sexo aumentando mi erección. Yo me mordía el labio y de vez en cuando le sonreía. Al cabo de unos minutos, ella alzó su cabeza en dirección a las habitaciones del hotel donde se había realizado la bienvenida.
-Discúlpenme un momento, debo hacer algunas llamadas- dijo parándose de la mesa.
-¿Quieres que te acompañe amor?- preguntó Emmet.
-No cariño, no es necesario. Vuelvo en un momento y no me interrumpas, es del trabajo y es importante- dijo mirándome fijamente.
Todos seguían enfrascados en sus conversaciones que nadie notó que ella había tocado ligeramente mi hombro. Seguido de su partida me disculpe también… Esa mujer quería sexo y yo iba a dárselo gustoso.
-Discúlpenme un momento, atenderé una llamada-.
-¿Está todo bien Edward?- pregunto mi socio.
-Sí, no es de la empresa… Es algo… Personal- contesté sonriendo.
-Aaa ya veo, ve a atender a esa mujercita- dijo riendo fuertemente y todos lo imitaron.
-No te preocupes Emmet, así será- y sonreía casi sardónico.
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Subí las escaleras del hotel buscando a Rosalie y me di cuenta que en la planta alta nadie se encontraba. Ahí estaba ella con su maldito cuerpo gritándome que la follara en ese mismo instante. Me acerque por su espalda y toqué su gran trasero mientras mi otra mano acariciaba sus senos.
-Voulez-vous l'intérieur de vous? (¿me deseas dentro de ti?)- le dije mordiendo su cuello.
-Edward…- dijo excitada.
Y esa fue la gota que derramó el vaso. La estampe contra la pared y comencé a tomarla del cuello y a besarla apasionadamente mientras mi lengua pedía acceso a la cavidad de su boca. Sus senos me pedían que los besara y baje su blusa para tomarlos y apretarlos. Ella gimió y se estremeció por mi contacto y mi lengua comenzó a saborear su piel.
-Ahhhh- comenzó a decir.
A tientas abrí una de las puertas de las habitaciones y la deje caer sobre la cama.
-Follame ya- dijo empapada.
-Eso y más, pero no hables que lo arruinaras todo- dije mientras me desabrochaba la camisa.
Comencé a tocarla en su centro y se arqueo de placer regalándome una mejor postura para verla. Quería penetrarle de una sola vez. Le baje las bragas y comencé a pasar mi lengua por su sexo.
-Ahhh Dios, házmelo ya- grito extasiada.
-¿Ahora me llamas Dios?- pregunté morboso por su expresión- déjame llevarte al paraíso- dije al momento en que bajaba sus bragas por completo y la penetraba de un golpe.
-Aaaahhh- dijo solamente y comencé a balancearme sobre ella fuertemente.
-Ahhh ahhh dame más Edward- comenzó a gritar- quiero más-.
La miré pervertidamente y la abrí de piernas hasta más no poder y de un golpe entre salí y entre en ella.
-¡Oh Dios mio!- y sus gemidos se hicieron más fuertes.
-¿te gusta nena?- dije aun arremetiéndola.
-¡Me fascina!- dijo gimiendo.
-Debí tomarte desde que te vi- dije mientras mis movimientos eran más acelerados.
-Ummmm- decía solamente mordiéndose los labios- tardaste demasiado- dijo gimiendo.
Me acomodé mejor mirar como su cuerpo comenzaba a vibrar de placer. Mis manos subían y bajaban por su trasero y mi boca se ubicaba en sus senos subiendo y bajando con la lengua. Ella abría la boca con cada movimiento y yo la sometía a mi gusto. Me senté sobre la cama y Rosalie enredó sus piernas a mi cintura mientras tomaba sus caderas y la hacía subir y bajar con cada embestida que le propinaba. Arqueo su cuerpo hacía atrás mostrándome sus senos al completo. La tomé del cabello y pase mi lengua por su cuello sin dejar de mover mis caderas.
-Ahhh Edward- gemía enloquecida.
-Pídeme más Rose, sé que lo necesitas- grite excitado.
-Dame más Cullen- dijo casi gemido casi audible.
Me mordí los labios por el tono de su voz y me giré debajo de ella mientras pasaba mis brazos detrás de mí nuca y ella comenzaba a cabalgarme.
-Ahh ahhh ahhh- gritaba excitada.
-Toma lo que quieras- dije disfrutando de la posición- te aseguro que el tu novio no te da noches como estás-.
Ella no me contesto y comenzó a tocarse los senos mientras danzaba lujuriosa por mis caderas.
-¡Oh por Dios! Me vas partir en dos- gritó con placer.
La embestí con más fuerza. Entrando y saliendo de Rosalie. Me gustaba cuando me suplicaba que la volviera a arremeter y disfrutaba cuando me hacía del rogar y me imploraba que entrara dentro de ella una vez más.
-Por favor, házmelo, por favor- dijo con la frente sudada.
-¿No querrás que pare ni una vez?- dije morboso.
-Jamás, jamás- dijo desesperada.
Sonreía satisfecho por sus suplicas. Y la abrí de piernas mientras pasaba mi lengua por su sexo entrando y saliendo de él. Aruñaba las sábanas de la cama de aquel cuarto de hotel y gemía gustosa de mis acciones, comencé a penetrarla con mis dedos. Primero uno y luego el otro.
-Edward, Edward… Detente por favor-.
-Shh shh shh- dije excitado- teníamos un trato.
-Ahh ahhh ahhh- comenzó a gritar de nuevo.
Sus paredes se contraían con cada movimiento y la deje de tocar con mis dedos para arremeterla salvajemente contra mis caderas.
-Ahhh- grité excitado- muévete más Rose.
Ella me obedeció sin mucha dificultad y comenzó a subir y bajar por mi miembro.
-Aaahhh por Dios ya ya ya para por favor-.
Sus suplicas me excitaban aún más y termine por derramarme con ella en un gran orgasmo.
Gritamos al mismo tiempo excitados que dando tirados sobre la cama.
-Tenía que hacerte mía Rosalie y demostrarte quien es el verdadero hombre aquí-.
-¿Volveré a verte?- dijo aún recargada sobre mi pecho.
-No lo creo, debo irme pronto con Emmet a Italia a atender mi empresa- dije parándome y acomodando la camisa y el pantalón.
-Me ha fascinado- dijo con una sábana tapando su cuerpo.
-No eres la única que me lo ha dicho cariño- dije tomando mi saco y saliendo de la habitación.
Baje las escaleras y vi que la mayoría se estaba retirando. Encontré a Emmet vagando por los pasillos preocupado.
-¿Has visto a Rosalie?-.
-No la eh visto desde que se disculpó de la mesa- dije acomodando los puños de mi camisa.
-Se ha tardado demasiado y no la encuentro por ningún lado-.
-Vamos amigo, estás exagerando y de seguro ella regresara en cualquier momento. Ahora si me disculpas iré a buscar una copa de vino tinto-.
Dejé a Emmet en el pasillo y a los pocos minutos su prometida apareció acomodándose el vestido sorprendida de que su novio la hubiese estado esperando.
-¿Dónde estabas?-.
-Te dije donde, no podía dejar pasar esta oportunidad por nada en el mundo- dijo mirándome mientras yo estaba recargado en una pared bebiendo mi copa de vino.
*Fin flashback*
Habían pasado varias semanas después de aquel acontecimiento y Rosalie me volvía a provocar e invitarme a visitar su casa a pasar lo noche. Me sentía hostigado de su presencia ya que después de varias veces de tenerla en mi cama buscaba algo realmente nuevo que disfrutar.
Me enfoque en la empresa que era lo que realmente me importaba ahora ya que mujeres me sobraban. Tiempo después mi socio me sorprendió con una noticia bastante impactante para mí
-Edward ¡Me caso!-.
-¿Es en serio?- contesté mientras me fumaba un puro cubano.
-Le eh propuesto a mi Rose que se casé conmigo, le dije que la amaba y que quería tenerla a mi lado para siempre-.
-Felicidades aunque… Sabes lo que pienso de las relaciones y más de las formales-.
-Es que no haz conocido algo que de verdad te llene amigo. Algún día llegará la mujer que te domine- y ser río ante su contestación.
-Estás enloqueciendo McCarthy. No ha nacido la mujer que domine a Edward Cullen-.
-Tal vez es ya nació pero aún no la conoces- dijo mientras servía whisky.
-Tal vez…- dije dudoso- aun así no me interesa. Pero cuéntame ¿de verdad estás enamorado?-.
-Así es Cullen. Amo completamente a Rose y quiero estar con ella en cuerpo y alma de una buena vez- contestó bebiendo su trago.
-¿En cuerpo y alma?- dije haciendo énfasis en la segunda palabra- ¿acaso ella y tú aún no han tenido sexo?-.
-Bueno… Sé que ella ha estado con otros hombres pero me dijo que nuestra relación no la quería basar en sexo. Y pues me ha negado cualquier oportunidad para estar con ella- dijo apenado.
Vaya, vaya esa Rose sí que es toda una fichita- pensé para mis adentros.
-Ella es buena en la c… uestión del celibato- dije riendo ante mi casi confesión.
-Sí, supongo que desea que el asunto sea especial-.
-¿Y cuándo es la boda?- pregunté aun fumando mi puro.
-En unas semanas más. Pero creo que está un poco indecisa- dijo en un tono preocupado.
-¿Por qué?-.
-Desde la cena de bienvenida a estado rara conmigo y distante. Cuando le propuse matrimonio se veía dudosa pero al final acepto-.
-Eso es lo importante McCarthy- dije casi hipócrita.
-Sí es verdad pero hay algo que quiero pedirte Edward y quisiera que no te opusieras-.
-Dime-.
-Quiero que seas mi padrino de bodas- dijo sonriéndome.
Lo que me temía: quedar como el padrino de bodas y lo irónico era que había visto cientos de películas que quedaban acorde a la situación a la que me encontraba: me había revolcado con la novia antes que con el futuro esposo. Para mí no era para nada incómodo pero para Rosalie debía de serlo pero al fin y al cabo no me importaba en lo más mínimo lo que ella pensara.
-Claro socio ¿para qué son los amigos?- dije sonriendo.
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Habían pasado 3 semanas después de aquella charla casual que tuve en la oficina con mi socio, mis negocios iban viento en popa y ya era el día de la boda. En el transcurso de los días me había encontrado ocasionalmente con la novia y tuve encuentros casuales con ella en varias ocasiones. De alguna manera ya me había aburrido pero saberla que pronto iba a estar prohibida me hacía desearla una vez más aunque no demasiado. Había acompañado a Emmet a comprar su smoking para la boda, al parecer estaba demasiado entusiasmado con sus planes que había olvidado un pequeño detalle.
-Edward, eh estado hablando con Rose sobre el asunto de la empresa y decidimos irnos de luna de miel-.
-Naturalmente- dije mirando los aparadores.
-La cuestión es que… Nos iremos un tiempo fuera a New York a pasar la luna de miel y tendré que dejar la empresa-.
-¿QUÉ?- dije desconcertado- no puedes dejarme solo ahora que la empresa marcha de lo mejor-.
-Lo sé, lo sé no te enojes lo tengo resuelto-.
-¿Cómo rayos quieres que no me moleste? Hoy es tu boda y de seguro hoy mismo te vas- dije molesto.
-Te he dicho que está resuelto y me iré mañana no hoy- dijo acomodándose el cuello del traje.
-¿Qué tienes planeado según tú?- dije con el ceño fruncido.
-Rosalie contacto a una amiga suya que vendrá esta noche a la boda. Su nombre es Isabella Swan, es americana y tiene un doctorado en administración de empresas. Es muy buena en ello pero acepto a venir a consultar la propuesta de trabajar contigo solo porque es amiga de mi chica-.
-¿A consultar?- dije incrédulo.
-Así es, al parecer la estaban solicitando en otras empresas porque es muy requerida y sabe hacer excelentemente sus trabajos-.
-Ya veremos Emmet y no creas que voy a tener que convencerla a que se quede-.
-No te preocupes, ella se encargará de lo demás-.
Había empezado a imaginar a la tal Isabella. Sospechaba que era una de esas mataditas aplicadas que los profesores de los colegios privados recomendaban a las empresas de menor alcance y que gracias a sus pequeños méritos había logrado crearse un poco de fama. Toda una mojigata encapsulada tras unos anteojos enormes y unas faldas lisas a cuadros. Mi mente veía al prototipo de una vieja bibliotecaria.
-¿Qué edad tiene?- dije saliendo de mis pensamientos.
-23 años, al parecer se graduó una generación antes con honores por su resultado académico superior-.
-Será interesante, conocer a la nueva socio- dije sonriendo maliciosamente.
-Eh hablado con ella por teléfono esta mañana y acordamos que la boda sería un buen lugar para que se conocieran-.
-Esta misma noche…. Será perfecto. ¿Cómo sabré quién es?-.
-Ni yo la conozco aún pero seguro Rose te lo dirá-.
Salimos de la tienda de smokings y nos fuimos en mi coche.
-Al hotel "Village Gold"- indique al chofer.
-Claro Sr. Cullen- contestó.
La boda se realizaría en el mencionado hotel y aprovecharían los cuartos para comenzar los preparativos. El salón principal sería la recepción y en el jardín se realizaría la ceremonia.
-¿Estás nervioso?- le pregunté mientras veía por los vidrios en dirección a la calle.
-Más que nada ansioso- dijo mientras jugaba nerviosamente con sus manos.
Llegamos a la entrada del hotel y llevamos nuestros smokings con nosotros. El lobby estaba repleto de rosas blancas y grandes cortinas de sedas del mismo color. Había un letrero finamente diseñado para la ocasión con letras en grandes que decía: Recepción de la boda de la Srita. Rosalie Hale y el Sr. Emmet McCarthy. Reí sarcásticamente al leer la palabra Señorita en el letrero de aquella boda.
Subimos a nuestras habitaciones y nos dispusimos a ducharnos para empezar a cambiarnos de ropa. Mi celular comenzó a sonar y noté que en la pantalla un nombre muy conocido.
-¿Qué ocurre Rosalie? ¿Nervios de novia?
-Cállate y ven a mi habitación. Necesito hablar contigo, es urgente-.
-¿En qué piso y habitación estás?-
-Estoy en el piso 5 en la habitación 456. Te dejaré la puerta entre abierta.
-Voy para allá-.
Colgué mi celular y salí sin mi saco. Toqué la puerta de la habitación de Emmet y le hable desde afuera.
-Emmet saldré un momento, no me busques estaré ocupado-.
-Está bien Edward- dijo gritando desde la ducha.
Salí con rumbo al elevador y presione el número del piso donde se encontraba la novia. Espere a que abriera las puertas mientras yo descansaba perezosamente pasando mi mano sobre mi cabello despeinado y cobrizo. Una música de fondo inundaba el ambiente del lugar y la puerta se abrió a mi paso. Sorprendentemente no había nadie en los pasillos y yo pensando que me toparía con un sinfín de personas agobiando a la futura señora McCarthy.
Busqué lentamente el número de la habitación que ella me había indicado y lo encontré sin ninguna dificultad. Toqué la puerta antes de entrar y una voz me respondió.
-Adelante-.
-Pensé que estarías arreglándote para la ceremonia- dije recargándome en el marco de la puerta.
-Ya casi estoy lista- contestó Rosalie vestida de novia y maquillada para la ocasión aunque su cara indicaba que no estaba muy convencida ante su propia respuesta.
-Le vas a gustar al novio- dije por fin entrando y cerrando la puerta.
-No me interesa eso ahora-.
-¿Ah no?- dije caminando provocadoramente hacia ella.
-No- dijo nerviosa ante mi acercamiento.
-¿Por qué?- pregunte acariciando su mejilla y ella cerro suavemente los ojos a mí contacto.
-Porque necesitaba verte antes de hacer este gran paso- contestó sin abrir los ojos.
-¿A qué te refieres?- dije mientras buscaba en el mini bar un trago para mi sed.
-Necesito decirte algo antes de bajar con Emmet-.
-Déjate de estupideces y escúpelo ya- le dije mientras vertía vodka en una vaso de vidrio con hielo.
Se tensó ante mi reacción y apretó fuerte los labios. Sus puños se cerraron y al fin se dignó a hablar.
-Quiero ser tuya- dijo lentamente.
-Nena… Ya lo fuiste y la verdad ya me estás cansando-.
-Hazme tuya Edward, aquí y ahora. Mira que es una locura porque en un rato más me tengo que casar-.
-¿Te tienes que casar? No es una obligación. Además ¿qué pretendes con que te folle aquí y vestida de novia?-.
-Pretendo a que veas y sientas lo que yo siento-.
-No creo que nos entendamos en lo más mínimo- dije mirándola sin interés.
Ella bajo la mirada y comenzó a sollozar. Torné los ojos en blanco ante su chantaje y decidí darle el gusto de su aún viva soltería. Atravesé lentamente la habitación desabrochándome el botón que estaba en mi cuello y aflojando mi corbata. Deje mi trago en una mesita de la pequeña sala que había en el centro y empuje su cuerpo contra la pared para besarla salvajemente. Abrió los ojos de golpe y me miró satisfecha ante mi repentina reacción y empezó a desabotonarme la camisa. No opuse resistencia absoluta y baje la parte delantera de su vestidos a strapples para a dejar al descubierto sus senos. Tomó mi cabello y sostuvo mi boca en sobre sus areolas y comencé a pasar mi lengua por ella con fingida necesidad.
-Ahhh Edward, no pares por favor- dijo excitada.
Me erguí para besarla en el hombro y tomé su trasero con las dos manos mientras la acariciaba pervertidamente.
-¿Lo quieres aquí y ahora?- dije mordiéndole el cuello.
-¡Sí, sí!- gimió.
Levante el pavoroso vestido blanco y pude notar que llevaba unos ligueros bastante provocativos con una diminuta ropa interior.
-¿Acaso es para tu marido?- dije tocándola en su centro.
-Todo es para ti- dijo mordiéndose el labio.
Baje sus bragas hasta el piso y ella soltó una bocanada de aire por la rudeza en que lo hice y la penetre de un solo golpe. Quería ser el dueño de la situación y tenerla más sometida que nunca.
-Ahhhh Dios- dijo abriendo la boca por completo.
-Dijiste aquí y ahora, aquí lo tienes Rose- dije satisfecho por su reacción.
Comencé a arremeterla fuertemente contra la pared de aquella habitación de hotel y ella se sacudió fuertemente pidiendo mis labios. Yo no quería besos, quería solo sexo y nada más ¿Había satisfacción más grande que follarme a la novia antes que el propio marido… El mismo día de la boda?
-Te dejaré tan exhausta que no podrás tener tu patética y estúpida luna de miel- dije aun clavándome en ella con más fuerza cada vez.
-Aaaa Edward. Ahhhh por favor no pares. - gritaba entrecortadamente.
Me salí de ella y la coloqué de modo que su boca estuviese frente a la pared y comencé a morderle el cuello.
-No conocerás a alguien que te complazca más que yo- dije morboso.
Ella se sorprendió por mi tono de voz y asintió mordiéndose el labio con los ojos cerrados. Comencé a masajear sus senos con mis manos y tome sus manos para apoyarla firmemente contra la pared. Alcé aquel molesto vestido y de un golpe la penetre.
-Ahhhhhhhhhhhh- dijo abriendo los ojos por completo y comenzó a hacer muecas de dolor por mi contacto pero al poco tiempo dejo de quejarse y comenzó un vaivén que me facilito mejor mis movimientos.
-Ahhh Edward, llévame contigo. Ahhh… Te juro que…. Ahhh… Me escapo contigo…. Mmmm… Si tú me los pides-.
Sus palabras comenzaron a convertirse en fuertes sonidos y yo comencé a balancearme más fuertemente sobre ella.
-Cállate maldita- dije tomándola del cuello- ¿eres tan desgraciada para abandonar a Emmet por mí?-. Comencé a clavarme más y más y un súbito orgasmo me acompaño junto con ella y me derramé.
Salí de Rose y mantuvo sus manos pegadas a la pared como sosteniéndose para no caer. Se volteó a verme y me trató de besar pero yo la tomé por los brazos y la aparte de mí.
-Eres una cualquiera. Igual que todas las que me buscan por mi dinero y un maldito rato de placer- dije mientras me acomodaba la ropa.
-No eres buena para mí. Ya obtuve lo que quería, ahora ve y cásate con tu prometido y consigue lo que tanto buscas-.
-Edward, yo te quiero a ti- dijo mientras me seguía con la mirada.
-Me quieres porque te complazco pero nada más…. Tu estúpido amor no me sirve en lo más mínimo-.
-Creí que…-.
-Creíste mal. Debería arreglarte las bragas y el maquillaje. Se ve que tuviste sexo y nadie quiere una novia impura ante el altar- dije sonriendo.
Rose me miró con odio y se metió al baño de la habitación maldiciendo.
Me salí de ahí y camine rumbo al elevador que me llevaba a mi habitación e ir a tomar una ducha para cambiarme de ropa. Noté como Emmet caminaba nerviosamente por la habitación.
-¿Dónde estabas Cullen? Falta media hora para la boda-.
Lo vi perezosamente y me metí al baño a darme una ducha rápida. A los pocos minutos salí y me puse mi smoking.
-¿Qué quieres?- dije al fin.
-¿Tienes los anillos?- preguntó nervioso.
Apunte hacía mi buró de noche mientras acomodaba mi corbata. Emmet suspiró aliviado y me miró a manera de disculpa por su repentina reacción.
-Bajemos a la recepción y busquemos una copa de vino- dije tomando mi saco.
Ya estando ahí le pedí al mesero que trajera dos y miré como Emmet volteaba nerviosamente a todos lados. El mesero llegó rápidamente y nos ofreció las copas y yo las tomé despreocupado.
-¿Qué tienes?- y le tendí la copa para que la tomara.
-¿Y si se arrepiente?- dijo haciendo una mueca.
-No lo creo- dije mientras bebía.
No después de que le deje bien claro que conmigo no tenía futuro- pensé.
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Había pasado media hora, los invitados estaban llegando al jardín donde se iba a realizar la ceremonia del matrimonio de Rosalie y Emmet. Me acomodé en una esquina del jardín mientras varias señoritas me guiñaban un ojo al pasar por mi costado yo alzaba mi copa en su dirección y correspondiendo con una sonrisa. Después de un rato me acomode junto a Emmet en el lugar donde debía llegar la novia. Él me miró nervioso y yo le di una pequeña palmada en el hombro para tranquilizarlo.
La marcha nupcial comenzó y todos se pararon al ver a la novia entrar del brazo de su padre. Ya no estaba como la había dejado en la habitación de aquel cuarto de hotel, ahora estaba un poco más arreglada.
Llegó hasta donde nos colocábamos nosotros y le sonreí mordiéndome un poco el labio. Ella me miró nerviosa. El sacerdote comenzó la ceremonia mientras todos escuchábamos atentos. Rosalie me miraba fijamente a los ojos y Emmet lo notó mientras dirigía su mirada hacia el centro de atención de su novia. Al verme simplemente le sonreí. Había llegado el momento crucial de la ceremonia.
-¿Señor Emmet McCarthy, acepta usted a la señorita Rosalie Hale para serle fiel, amarla y respetarla todos los días de su vida?- preguntó el sacerdote.
-Acepto- dijo sonriente.
-¿Señorita Rosalie Hale, acepta usted al señor Emmet McCarthy para serle fiel, amarlo y respetarlo todos los días de su vida?-.
Sonreía abiertamente ante tal pregunta porque había dos grandes errores de tamaño colosal: el primero al volver a llamar a Rose señorita y el segundo pedirle que fuera fiel a su marido cuando desde antes de casarse ya había tenido noches de lujuria en mi habitación. Me miró fijamente con un ceño de preocupación mordiéndose los labios. Yo alcé los hombros despreocupadamente con mis manos entrelazadas hacia enfrente y le sonreí.
Al darse cuenta de que yo no haría nada por detenerla, paso ruidosamente saliva.
-Acepto- dijo resignada.
-Por el poder que me confiera la iglesia, lo que hoy ha unido Dios no los separe el hombre. Los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia- finalizo el sacerdote.
Un oba de aplausos inundo el lugar y Emmet tomó a Rosalie para besarla, ella no se resistió pero no cerró los ojos cuando lo besaba y me miró fijamente.
Todos se pararon y yo acompañe los aplausos mientras veía a la "feliz" pareja alejarse del altar. Rosalie me miró triste por última vez antes de salir del lugar de la ceremonia y se alejaron con la muchedumbre detrás de ellos.
Bueno aquí esta el primer capítulo. Espero y lo disfruten.
Por fa dejen sus rr y comenten que les gusto o que no les gusto o que les fascino... Es muy importante sus opiniones...
Nos leemos muy pronto chao chao :)
