Hola de nuevo!!!

Paso a dejar el segundo capi a ver qué onda. Los capis son un poco largos pero cuando la inspiración surge es mejor no detenerla jajaja

Gracias por los reviews!! Espero no defraudar con este capi que no quedó cómo yo quería pero bueno…jeje espero disfruten

Nos vemos!!!

Capítulo II: La isla

Cada vez que la observaba más de cerca, más se convencía de que algún vínculo unía a esa muchacha con Jack Sparrow. ¿Sería acaso la forma de caminar tan particular como la del pirata?, ¿o los ademanes que solía hacer con las manos cada vez que hablaba? ¿Podría ser también la mirada, a veces perdida, que caracterizaba tan particular rostro? ¿O las sonrisas pícaras que dedicaba cuando parecía estar planeando algo?

Fuera lo que fuera, William estaba más que seguro de que Claire, la extravagante capitana de ese barco mercante, era muy parecida a su amigo pirata. ¿Coincidencia?, él lo pensó pero no estaba muy seguro. Aunque vestía como toda una pirata: con un pañuelo en su frente, una camisa holgada que le hacía ver muy sensual, un pañuelo en su cintura, y esas botas que le daban un aspecto aun más parecido al de Jack. Esa chica era pirata, lo llevaba en las venas aun cuando pareciera dedicarse al comercio…

-¿Por qué la miras tanto?-la voz de Diana lo trajo a la realidad.

-¿De qué hablas?-Will se giró a interrogarla con una mirada que a Diana causó gracia.

-Miras mucho a la capitana. No niego que sea una mujer sensual, pero pensé que tú tenías a Elizabeth-Diana se apoyó en la baranda del barco y le observó pícaramente causando cierto rubor en las mejillas del joven.

-Por supuesto que la tengo a ella, y nada de lo que insinúas es verdad.

-Como digas ja, ja. Te creo aunque tú ya no me creas.

-Olvida lo que te dije en el puerto. Al menos gracias a tu "amor por el Ron", hemos dado con esta mujer que quizás nos ayude en algo.

-Nos ayudará, sí, deja de dudar de todo-rió Diana aspirando una gran bocanada de aire y cerrando sus ojos dejándose acariciar por la fuerte brisa marina.

-Te ves feliz-sonrió Will-Al fin has dejado tus redes de pescados y estás arriba de un gran barco. Eres libre y no pareces tener ningún cargo de conciencia.

-¡Sí!-la joven no pudo contener su emoción y le abrazó con tantas fuerzas que casi le hizo caer-Gracias "hermano"

-Según tú soy tu "esposo"

-¿Yo dije eso?, ¿cuándo?...no lo recuerdo…

-No te preocupes, es normal no recordar lo que hacemos borrachos.

-Yo no estaba borracha, sólo mareada ¬¬

-Claro…

-¡Ey, ustedes! Ya casi llegamos-les dijo el hombre moreno-Ahí está, el barco con velas negras.

Diana y Will se asomaron a la barandilla y pudieron distinguir a unos kilómetros, varado sobre la arena de una vasta playa, al majestuoso Perla Negra.

Diana nunca se imaginó que fuera tan grande…que le causara esa sensación de magnificencia el verle. Quería subir a ese navío y contemplar el mar desde lo alto de sus velas.

-¿Qué esperamos? ¡A tierra!-Claire se dejó caer sobre uno de los botes que ya esperaba en las aguas para llevarlos a la playa.

-¿Ella también viene?-preguntó Diana un poco sorprendida.

-Eso parece…-contestó Will igual de sorprendido.

-¡Vamos, hay que aprovechar la buena marea! Andando marinero, llévanos a la isla.

-Señora, usted sabe que esa isla…-comenzó a quejarse el hombre.

-¡Silencio! A remar-ordenó Claire. Tanto Will como Diana intercambiaron una mirada extrañados.

&

El sol caía sobre ellos y las olas, a veces molestando los ojos de Diana con su reflejo. Frente a ellos se veían miles de palmeras y árboles tropicales que ocultaban de su vista los secretos de tan impenetrable selva.

-¿Qué haces? Aun falta para llegar a la orilla-dijo Will al ver que el marinero detenía los remos y no se disponía a continuar el trayecto.

-Esta es nuestra parada, aquí nos bajamos-dijo Claire arremangándose su camisa, sujetando mejor su pañuelo a la cabeza y dándole instrucciones a su marino-¡No esperen por mí, cuiden de mi barco!

Acto seguido, la muchacha se sumergió en el agua y comenzó a nadar hacia la playa. Diana miró a Will quien suspiró y, haciendo una mueca, se lanzó tras Claire.

-Odio nadar…-dijo Diana observando el agua con aprensión-¡Espérame Will!

Unos minutos después, los tres se encontraban junto al Perla Negra quien parecía llevar unos cuantos días en la arena.

-¿Dónde crees que estén todos?-le preguntaba Diana a Will mientras escupía un poco de agua que había tragado.

-No lo sé…-su amigo se veía preocupado-¡Cotton, Gibbs, alguien!

-No te molestes en gritar, tus amigos no están en el barco-le dijo Claire terminando de peinarse y de acomodar sus ropas mojadas-Están en la selva, de seguro haciendo sociales.

Will arqueó una ceja, a veces Claire hablaba sin sentido…como Jack.

-Entonces debo encontrarlos.

-Si fuera tú no iría sin un arma.

-Mi espada es suficiente, no pueden estar lejos-Will comenzó a adentrarse entre los árboles.

-Ve con él, no vaya a ser que se pierda. Yo me quedaré junto a la nave-le dijo Claire a Diana empujándola, mientras se detenía a observar al Perla Negra y acariciaba aquellas maderas negruzcas-Anda, anda.

-Oye, no entiendo por qué has venido con nosotros. ¿Y si intentas robarte el Perla Negra? Lo miras de una forma rara…

-Niña…-Claire colocó una expresión irónica, pero sin dejar de sonreír-Si quisiera robar este barco no me serviría de nada hacerlo sola. Un barco no puede ser manejado por una sola persona. Además tu amigo no se encontrará con una sorpresa muy linda en esa selva, necesitará compañía.

-A veces no entiendo nada de lo que dices.

-No es necesario, es que a veces no hablo para que me entiendan-sonrió Claire, y para Diana aquella frase fue una de las únicas que hasta entonces había logrado tener un sentido más profundo de todas las que Claire había pronunciado antes.

&

Will avanzaba molesto por todas las malezas que se encontraban en la selva impidiéndole el paso, mientras las arrancaba con su espada. De pronto escuchó un ruido que se hacía cada vez más penetrante entre los sonidos tropicales que le rodeaban. Envainando su espada, y colocándose en posición de combate, comenzó a caminar hacia el sitio de donde creía que provenía el sonido…

-¡¿Quién anda ahí?!-se atrevió a gritar el joven Turner, girando sobre sí mismo con los ojos desorbitados y sumamente atento a cualquier movimiento-¡No seas cobarde y aparece!-poco a poco desenvainó la espada nuevamente, dispuesto a enterrar la mortífera punta del acero en aquella sombra que comenzó a asomar de un arbusto.

-¡Espera!-gritó una voz muy asustada-¡Soy yo!-Diana salió de entre aquella maraña de hojas.

-¡Me diste un gran susto, niña! Te hubiera podido matar-le dijo Will levantando su brazo en alto en forma de reproche y dándole la espalda para continuar su camino.

-¡No me digas niña nunca más porque no lo soy! Y espérame, no vallas tan rápido- Diana comenzó a apresurar el paso tratando de igualar al del joven.

-No necesitaba compañía…-agregó entre regañadientes-A propósito, ¿dónde está Claire?, no la habrás dejado sola junto con el…-Will abrió los ojos, y sin terminar la frase comenzó a correr hacia la playa

-¡Espera, detente!-dijo la joven alcanzándolo del brazo y tirando tan fuerte de él que el muchacho terminó en el suelo-Si piensas que se va robar el Perla estás equivocado.

-Apenas la conocemos, ¿¡y ya estas confiando en ella!?-gritó Will levantándose del suelo lentamente y arqueando una ceja debido al dolor que sintió por tal brusca caída; y sorprendido por la fuerza con que Diana lo derribó.

-Yo pensé lo mismo… pero pude ver en sus ojos que no era así. Ella puede ser un poco rara, pero siento que es una buena persona. Además me dijo que si hubiera pensado en robarse el Perla no lo iba a poder hacer sola…

-¡Tú y tus confianzas!-dijo el joven dándose vuelta y retornando a su búsqueda algo molesto. Era la misma actitud que Diana había tenido con él en el puerto: confianza, demasiada confianza, y eso a él no le gustaba. En los tiempos que corrían no se podía confiar en cualquiera.

-Siento que la conozco de algún lado…me resulta familiar-continuó Diana haciendo caso omiso a la acotación del joven Turner, y caminando detrás de él.

-Sí…-susurró Will en una voz muy baja y pensativa-yo también…

-Es tan raro…esto no me pasa con todas las personas…-continuaba Diana sin percatarse de que Will se había detenido junto a un árbol al seguir el rastro de un cordón en él-¿Qué pasa?

-Calla…-le ordenó el joven observando mejor el hilo que colgaba por el tronco de un árbol.

Ambos se quedaron en silencio unos segundos que a Diana le parecieron horas. Y entonces…

&

Claire estaba aburrida. Más que aburrida, estaba segura que Will y Diana no regresarían en unas cuantas horas…si es que regresaban. Si el Perla Negra se encontraba en la playa, entonces su capitán y su tripulación debían encontrase entre la selva, obviamente. Y era poco probable que Will y la chiquilla los trajeran de vuelta. No había más remedio, ella debería encargarse de todo como siempre…

Suspirando, y sin dejar de acariciar las maderas del barco, Claire comenzó a adentrarse en la selva no sin antes desenvainar su espada.

Caminaba sin saber exactamente a dónde ir, cuando los sonidos de los tambores le advirtieron que no estaba tan desacertada en sus estimaciones sobre el paradero de la tripulación y su capitán.

Sigilosamente, tratando de pasar desapercibida tanto por los animales como por cualquier otra criatura de la selva, la muchacha se acercó poco a poco, paso a paso, por el camino que conducía hacia lo alto de la montaña de la isla, hasta llegar a lo que supuso que era la aldea de los habitantes de la zona.

Los tambores tronaban con intensidad a medida que se aproximaba más y más a las construcciones de los indígenas del lugar. Había oído rumores sobre estos habitantes y sabía que no tenía que ser descubierta si deseaba seguir con vida.

Fue entonces que, mientras espiaba escondida en el follaje, vio como un grupo de nativos regresaban a la aldea trayendo consigo a un par de extraños transportados colgando de dos grandes palos. Los reconoció de inmediato esbozando una sonrisa.

&

Cuando Will abrió los ojos casi lloró de emoción. Ahí estaba nada más y nada menos que el hombre que tanto trabajo le había tomado encontrar. ¡Jack Sparrow estaba sentado frente a él adornado con algunas plumas y con su cara pintada! O estaba soñando o en verdad había logrado dar con su amigo.

-¡De veras me alegra verte!-sonrió Will colgando cabeza abajo, atado de manos y pies al palo en donde era transportado.

Jack se puso de pie y se acercó a él dándole pequeños toques con su dedo índice.

-¡Jack soy yo, Will Turner!-trató de decirle el joven, pero el pirata se dirigió a uno de los indígenas y comenzó a hablarle en un idioma que Will no comprendió.

-¿Will?-Diana despertó mareada y teniendo la horrible sensación de que todo el mundo se había puesto de cabeza-¿Por qué todos pueden flotar cabeza abajo?

-No están flotando, ¡nosotros estamos cabeza abajo!-le gritó Will desesperado-¡Jack diles que me bajen de aquí!-continuó indagando, pero su amigo sólo se preocupaba por explicar a los nativos que Will era eunuco…-¡Jack necesito la brújula!, Elizabeth está en peligro. Nos arrestaron por ayudarte, ¡y la han condenado a la horca!

Jack, quien se había volteado dándoles la espalda, dio un giro rápido y se acercó al grupo de aborígenes que esperaban sus órdenes. Con unas rápidas e ininteligibles palabras, el pirata ordenó que se llevaran a los prisioneros junto a los demás.

Antes de que Will y Diana fueran arrastrados del lugar, Jack se acercó al joven Turner y le susurró "Sálvame"

-¡¿Qué les dijiste?! ¿Qué hay con Elizabeth? ¡No, Jack!-fueron los últimos gritos desesperados que llegaron a oídos tanto de Sparrow…como de Claire.

&

-No lo entiendo. Si Jack es el jefe…

-Ellos piensan que Jack es un dios con forma humana-comenzó a explicarle Gibbs a Will mientras pendían de las prisiones que los nativos habían construido, las cuales consistían en esferas formadas por huesos que colgaban de una soga por sobre un precipicio.

Diana sintió que su estómago le daba vueltas al escuchar la explicación del señor Gibbs. Miró deprimida el hermoso paisaje que se extendía frente a ella, y luego bajó su vista hacia más allá de donde colgaban sus pies. El precipicio era profundo pero no por ello dejaba de ser hermoso. Suspiró, así terminaba su gran aventura: había encontrado a Jack Sparrow y su tripulación…esperando el turno a ser devorados por caníbales.

-Debe haber alguna manera de salir de este lugar-pensaba Will.

-Saltando…-le contestó Diana desganadamente.

-Que solución tan sencilla ¬¬…

-¡¿Acaso quieres hacer malabares para estrellarte contra las rocas?!

Will sonrió observando las lianas que colgaban entre las paredes del abismo.

-¿De dónde salió esta muchachita?-preguntó Gibbs recién percatándose de la presencia de Diana.

-Pues es sólo una niña mimada que a veces logra darme buenas ideas-rió Will.

-¡Que no me llames niña! ¬¬

&

Jack estaba en aprietos. La pira de leños que los nativos habían construido ya estaba lista y, aunque trató de escapar, no le fue nada fácil. Atado a un palo, el capitán del Perla Negra fue colocado sobre el fuego.

-Bien hecho…-dijo al ver que los obedientes habitantes de la selva habían construido una gran hoguera como él les había ordenado mientras trataba de ganar tiempo para escapar.

Momentos antes de que el fuego fuera encendido, uno de los nativos llegó apresuradamente advirtiendo que algo raro pasaba con los prisioneros. Y también en ese preciso momento…

-¡Oigan! Aquí, aquí, mírenme, mírenme, yo estoy libre, yo estoy libre, y ustedes no pueden atraparme.

Todos los presentes desviaron sus miradas a Claire quien bailoteaba frente a ellos. Jack arqueó una ceja al verla… ¿de dónde había salido? De pronto todas las miradas se posaron en él nuevamente…

-Bueno, ¿qué esperan? ¡Vayan por los prisioneros y atrápenla a ella también!

-Demonios…-se dijo Claire comenzando a correr lo más rápido posible, mientras otro grupo de salvajes se dirigían a perseguir al resto de los prisioneros.

¿Qué había pasado con los prisioneros? La idea de Diana se puso en marcha de inmediato y, tras unos cuantos esfuerzos, los miembros de la tripulación habían logrado sujetarse a las lianas que colgaban de los riscos y comenzaron a trepar por ellas arrastrando consigo las jaulas esféricas. En un descuido, una de las jaulas cayó al abismo advirtiendo a los aborígenes que algo andaba mal. Fue en ese momento que Will y los demás tuvieron que apresurar su marcha si querían escapar de las manos de los caníbales.

Desesperadamente pudieron llegar a la cima del risco, pero en ese mismo momento cientos de salvajes aparecieron entre el follaje con la intención de no dejarlos ir.

-¡A rodar!-gritó Will, y todos comenzaron a mover la jaula lo más rápido posible hasta que toparon con una bajada la cual los llevó rodando hasta una palmera que detuvo su marcha.

Aturdidos, volvieron a ponerse de pie; y cargando con la jaula de huesos, comenzaron a correr desesperadamente. Pero entonces no se percataron que alguien faltaba. En la caída, una de las partes de la jaula se había quebrado y Diana, al ser tan delgada, salió despedida por ese agujero quedando enganchada de sus ropas en una palmera.

-¡Oigan, aquí estoy!-pero sus gritos fueron en vano…

&

Mientras, en la vacía aldea, un desesperado Jack Sparrow corría sujeto aun al palo, entre los puentes colgantes tratando de liberarse de alguna manera de la soga que lo aprisionaba.

Pero detuvo su marcha atónito al darse cuenta que no se encontraba completamente solo en la aldea.

-¿Frutas?-Claire, sentada junto a algunos indígenas y rodeada de deliciosas frutas, le extendía un coco sonriendo de oreja a oreja.

Jack arqueó una ceja, ¡¿pero de dónde había salido esa mujer?! Gritando y moviendo sus manos alocadamente, trató de alejarse sólo para estamparse contra un puñado de cocos. Y entonces se inició una pequeña guerra de frutas…

&

La cabeza de Diana aun daba vueltas, pero no podía quedarse colgada para siempre de una palmera en una isla de caníbales. Afortunadamente su camisa se rasgó dejándola caer. Tomó el sombrero de su padre, del cual nunca se separaba, lo colocó sobre su pañuelo en la cabeza, y corrió por la selva tratando de regresar a la playa. Para su poca suerte, su sentido de la orientación no le sirvió de mucho y fue a parar nuevamente a la aldea de los caníbales.

-¿Cuándo dejará de dar vueltas todo?-se preguntó avanzando cautelosamente entre las abandonadas chozas.

-¿Frutas?-la voz de Claire le hizo pegar un respingo.

-¿Claire?

-Los estaba buscando, ¿por qué tardaron tanto?

Diana le observó perpleja mientras la joven mordisqueaba un trozo de fruta. No se la veía para nada preocupada. Al contrario, estaba rodeada de unos cuantos niños y mujeres que observaban a Diana extrañados.

-¿Qué haces aquí cuando todos los demás están siendo perseguidos por esos caníbales?

-Todos gritando y corriendo por ahí, me cansé y me aburrí de que no me persiguieran más, así que me uní a las chicas en los preparativos del postre-sonrió la muchacha divertida mientras Diana se sujetaba la cabeza incrédula.

-Olvídate del postre, ¡tenemos que salir de aquí!-Diana la tomó de un brazo y comenzó a correr hacia los puentes colgantes.

-¡Aunque no lo creas estas frutas son muy buenas!

&

La playa, el Perla Negra, ¡la salvación! Estaban a pocos pasos de salir de esa maldita isla.

-¡Vamos Claire, falta poco, mira ahí están los demás!-gritaba Diana entusiasmada.

-¡A zarpar!-los gritos del señor Gibbs se dejaban oír aun entre el sonido de las olas.

-¡Esperen!

-Diana, ¿dónde te habías metido?-Will la zamarreó preocupado.

-Es una larga historia que en algún momento te contaré.

-Suban, rápido-los instaba Gibbs, hasta que su mirada se detuvo sobre Claire-Tú…me parece que…

-Un gusto conocerlo-se apresuró a decirle Claire-, pero este no es el momento ni el lugar para presentaciones. Si usted me disculpa, tengo un barco que abordar lo antes posible.

-¿Qué hay de Jack? Yo no me iré sin él-dijo resueltamente Will

Nadie le contestó, pero entonces sintieron un pequeño grito y al girar sus cabezas pudieron ver cómo una figura daba vuelta a un recodo de la playa y se aproximaba a ellos rápidamente ¡siendo perseguido por una centena de caníbales!

-Vámonos-se corrigió el joven, y huyó junto a los demás hacia la embarcación.

En una loca carrera por salvar su pellejo, el capitán del Perla Negra llegó hasta las aguas y logró sujetarse a las cuerdas del barco, dejando tras de sí a unos desilusionados indígenas que clamaban por su comida.

-¡Hijos míos, este día lo recordarán como el día en que casi…!-comenzó hasta ser interrumpido por una ola-…al capitán Jack Sparrow… ¬¬

-Capitán, es bueno verlo, aunque hay cosas de las cuales debemos hablar-comenzó Gibbs mientras que Pintel y Ragetti colocaban su saco en los hombros de Jack.

Will se acerco a su amigo pirata y comenzó a entablarle sus problemas creando una discusión que parecía no llevar a ningún lado.

-Según parece tendrán un largo tiempo así-le susurró Claire a Diana-Así que este es su barco. Me parece interesante, iré a verlo más de cerca, ¿vienes?

-No, gracias, antes debo hablar con el capitán.

-Como quieras. ¿Banano?-Claire le extendió la fruta, pero Diana la rechazó-Más para mí.

Según parecía, luego de una larga discusión, Jack y Will tenían un acuerdo. Sólo cuando el muchacho bajó a cubierta pensativo y sin prestar atención a las miradas de Diana, fue que ella tomó el valor para hablar con el pirata.

-Capitán, capitán Sparrow-Diana corría tras Jack tratando de darle alcance.

-¿Quién eres?-le preguntó arqueando una ceja-Oh sí, la niña que ayudó a Will.

-No soy niña, y además tengo algo que decirle-le respondió Diana frunciendo el entrecejo.

-Que sea rápido, hay asuntos muy importantes que atender.

-Quiero formar parte de su tripulación.

Jack casi escupe lo poco de agua de mar que aun le quedaba en la boca.

-¿¡Una mujer a bordo!? Por favor capitán, usted sabe que es de mala suerte. Además…si tan sólo fuera una mujer de verdad…-comenzó Gibbs.

-¿¡Cómo!? ¡Claro que soy una mujer, viejo desquiciado!

-Mira niña…-comenzó Jack, pero al ver la mirada de la chica se retractó-Quiero decir…moza

-Norrents, Diana Norrents…

-Moza Norrents-entonó esta vez el pirata con una sonrisa-¿Qué le hace pensar que tiene lo necesario para formar parte de la intrépida y despiadada tripulación del Perla Negra?-inquirió Jack cruzado de brazos, casi sobre el rostro de Diana.

-Porque…porque soy una excelente navegante que ha pasado la mayor parte de sus años entre las aguas y entre historias de piratas. Sé pelear y…pescar, sí, sé pescar y eso proporcionaría una gran ventaja en épocas de falta de víveres-musitó Diana tragando saliva, nerviosa ante los gestos del capitán-A puesto que no todos sus marineros saben atrapar peces fácilmente.

-He de advertirle que el Perla Negra no es una guardería.

-¡Ya he dicho que no soy una niña, y se los demostraré! Quiero formar parte de su tripulación y no me importa qué me diga, haré lo que sea para demostrarle que puedo ser una pirata como ustedes.

-Si nos disculpa, moza Norrents-Jack tomó al señor Gibbs y comenzó a hablarle en voz muy queda para no ser escuchado-¿Usted qué me aconseja, señor Gibbs?

-Capitán, sabe que las mujeres a bordo traen mala suerte…y ya hemos tenido bastante de eso, ¿no lo cree?

-Sí, sí, pero…creo que puedo aprovechar esta situación.

-¿Qué está tramando, señor?

-Ya lo verás-Jack se dio media vuelta y enfrentó la desencajada mirada de Diana-¡Moza Norrents!, ¿está verdaderamente dispuesta a unirse a esta tripulación de asesinos, ladrones y desquiciados, atravesar los peligros de los siete mares, luchar contra los hombres del rey y de seguro arriesgarse a ser colgada del cuello hasta morir?

-¡Sí, señor!

-Pero sobre todo, ¿a seguir las órdenes de su capitán hasta el mismísimo infierno?

-¡Sí, señor!

-Perfecto…es todo lo que quería oír.

-¿Entonces estoy en la tripulación?

-No, querida, no es tan sencillo. Primero deberás pasar una prueba que demuestre tu valor como marinero y como hombre a bordo…bueno, mujer a bordo.

-¿Cuál será esa prueba?

-Por el momento no puedo decírtela. Se útil en la cubierta mientras continuemos el camino. Cuando llegue el momento te diré cuál será tu prueba.

-¡Sí, capitán, le aseguro que no se arrepentirá!-tal era su alegría que Diana abrazó a Jack dejándolo sorprendido.

-Sí…sí-el pirata dirigió una mirada a Gibbs quien simplemente se encogió de hombros.

Fue entonces cuando se percató de la presencia de esa mujer que no dejaba de pasearse por la borda con una expresión de curiosidad impresa en su sonriente rostro, y un banano en sus manos listo para ser devorado. Sintiendo que había algo extraño en la joven mujer, Jack se acercó a ella despacio hasta que ella lo sorprendió apuntándole con el banano.

-Oh, pero si es el reconocido Jack Sparrow-rió la mujer mientras se acercaba sensualmente al pirata y éste retrocedía con una expresión de perplejidad-Hace mucho tiempo que no nos vemos. Cuando me enteré que eras capitán supuse que habías obtenido un préstamo…aunque nunca me llegué a imaginar de quién.

-Hay diversas maneras de obtener un préstamo en estos días-sonrió Jack-Y ahora me gustaría saber a quién debo el honor de tener como tripulante en mi barco.

-Mi nombre es Claire-la joven le miró esperanzada, pero Jack sólo pudo encogerse de hombros-¿No te suena ese nombre?

-Me temo que no, querida…-al ver la mirada de furia que Claire le dedicaba, Jack sólo pudo esbozar una de sus sonrisas más cautivadoras y simpáticas.

-Muy bien, entiendo que hayan pasado muchos años y no recuerdes bien. Además veo que tuviste muchas aventuras y es lógico que olvides a la familia-Claire tomó al señor Gibbs de los hombros y lo hizo a un lado tomando el timón entre sus manos.

-¡Hey, hey, qué haces!-le gritó Jack desesperado.

-Conduzco la nave, ¿acaso no es visible?

-¡¿Quién te ha dado ese permiso?! ¡Es mi barco!

-Corrección: era tu barco. Yo lo encontré encallado en la arena de aquella isla, y de no ser por mí hubieras sido asado por esos caníbales. Creo que me merezco un poco de crédito-sonrió desafiante Claire.

-¡Pero no mi barco!

-Es lo único que pido.

-Pide otra cosa, cualquiera, te lo daré-se apresuró el pirata.

-Mmmm…ya que lo mencionas, capitán Sparrow…Pido ser miembro de tu tripulación.

-Otra más no…-rezongó el señor Gibbs recibiendo una mirada asesina por parte de Jack.

-¿Y por qué se les ocurrió a todas pedirme lo mismo, el mismo día?

-Haremos un trato: te quedas con el Perla y yo me quedo en tu tripulación como un miembro especial. Eso incluye que no haré trabajos pesados ni nada por el estilo. Hasta que tú recuerdes quién soy, el trato seguirá en pie.

-¿Y si recuerdo algo digamos, dentro de poco tiempo?

-Entonces veremos qué ocurre.

La pícara sonrisa de Claire hizo a Jack sentirse bastante incómodo pero recorrido por una gran curiosidad. ¿Quién se suponía que era esa mujer que él debía recordar? ¿Una de sus tantas conquistas amorosas?: no, ya le hubiera dado una cachetada. ¿Acaso alguien a quien robó?: no, ya le hubiera atravesado una espada. ¿Qué debía recordar? No tenía tiempo para hacer memoria, debía escapar de un peligro mucho mayor que la presencia de cualquier mujer en el barco, ¡mucho mayor!

-Capitán, ¿qué rumbo fijaremos?-un hombre joven, alto y de una figura bastante bien definida, se acercó a Jack pasando por al lado de Claire. La chica no pudo evitar mirarlo mientras aún mantenía sujeto el timón.

-Rumbo a ya sabes dónde debemos llegar antes de que ya sabes quién nos de alcance de la manera que ya sabes como temo-le respondió Jack

Claire arqueó una ceja ante semejante respuesta, pero luego se hizo a un lado para que el apuesto joven tomara el mando del timón. No supo por qué…pero dejó que él le quitara el lugar.