Oh f*ck o.O Lo he seguido ^^UU
No puedo creer que les haya interesado :3
Bueno aquí les dejo el segundo cap :D
Espero les guste, intente escribirlo lo mejor que pude D:
Dejen sus reviews plis TToTT
Cuan hermoso es el mundo
Capitulo 2 - Reír o Llorar
Miraba pacíficamente el cielo mientras esperaba los resultados de aquellos estudios, me volví hasta el mocoso en la otra cama, este ahora parecía dormir placidamente, Tsunade dijo que no parecía no tener ningún daño más que los anteriores, pero ahora parece poder respirar por el mismo, que curioso niño…
Desvíe mi mirada hasta la puerta, pues sentí como alguien toco (Esta estaba abierta.). Curve mis labios en una discreta sonrisa al ver como el pelinegro miraba asombrado al rubio en aquella cama a mi lado.
- Eso es nuevo. - Dijo señalando al niño, su humor negro nunca falla.
Sonreí y le indique que se sentara en una silla que había entre las dos camas.
Se sentó. - Ya enserió, ¿Quién es ese niño? - Esa pregunta,… Yo nunca me lo había echo, ¿Quién es? ¿Cómo se llama?
- No lo sé… Solo apareció de un día para el otro. - Itachi se mostró bastante asombrado de mis palabras. - Esta en coma. - Agregue, el pareció ahora entender claramente a lo que me refería.
- Ajá… En fin, ¿Cómo estuvieron los exámenes? - Pregunto él, mientras aún miraba al rubio.
- No lo sé.
El pelinegro rápidamente se voltio a verme.
- Aún no están. - Le aclare.
- Pensé que habías dicho que los harían ayer. - Menciono algo confundido.
- Si, pero perdieron los resultados. - Dije volviendo mi mirada al rubio.
- Ahh…
Ambos nos quedamos mirándole al rubio, hasta que Itachi sorpresivamente se levanto de la silla para mirarle de más cerca.
- ¡Mira que lindo es~! - Dijo este mientras lo tomaba de una mejilla, yo fruncí el ceño.
- Suéltalo, idiota. - Ordene antes de que le deformara la cara a mi hermoso rubio.
Pero cuando le soltó el rubio no hizo más que abrir los ojos, dejándome ver unos hermosos ojos celestes igual que el cielo, este nos miro algo confundido mientras se tomaba la cabeza, nosotros no supimos que decir.
- Llama a Tsunade, Itachi. - Le ordene rápidamente al pelinegro, que sin decir una sola palabra salio disparado por la puerta.
- ¿Dónde estoy? - Me pregunto el rubio con una suave voz mientras me miraba con aquellos celestinos ojos que comenzaban a fascinarme.
- Estas en el hospital. - El rubio pareció aterrarse al escuchar aquellas palabras venir de mi, dudo que se aya aterrado por que vinieran de mi, simplemente ¿Quién no se aterraría de escuchar que esta en un hospital?.
- ¿Por qué? - Pregunto aún confundido.
Me mordí el labio, no quise contestarle, en eso entro la rubia corriendo y detrás de ella, Itachi.
- ¿Por qué! - Exclamo con lagrimas en los ojos el rubio aún mirándome, me sobresalte un poco.
- Sasori, ¿Qué paso? - Me pregunto la voz de la rubia algo alterada. Volví la mirada hacia ella por unos segundos.
- Él.. Quiere saber por que esta en el hospital. - Dije mirando el suelo, no quería decirle, esos ojos tan desolados,… ¡Es solo un niño por el amor de dios!
- ¿Cómo te llamas? - Le pregunto la rubia al menor.
El rubio volteo su rostro hasta donde estaba la proveniente de aquella pregunta. Se mordió el labio, parecía intentar pensar, aquellas cristalinas lagrimas se escurrían por sus mejillas algo rosadas, este tomo un poco de aire, parecía querer calmarse, pero no, solo pego un alarido de odio puro. A esto Tsunade se acerco a él y intento rodearlo con sus brazos, pero él menor se lo impidió.
- ¿Por qué…? - Parecía estar preguntándose a si mismo, lo mire algo agobiado, Tsunade solo se había echo a un lado y había quedado como espectadora del sufrimiento de este. El rubio comenzó a golpearse la cabeza con los puños. Recordaba estar vestido con mi ropa por haber tenido que salir a hacerme el examen, me di una mirada a mi mismo, no quise pensarlo demasiado,.. Me arranque aquellos finos cables que salían desde debajo de mi camiseta, también el suero que se encontraba agarrado a mi muñeca. El niño me miro anonadado mientras sus lagrimas aún corrían por sus mejillas. Me levante de mi cama, hace tiempo que sabia que podía hacerlo, pero solo esta ocasión lo valía. Me senté en la cama del rubio, a su lado y lo rodee con mi brazos, al principio intento rechazarme, pero termino por hundir su cabeza en mi camiseta negra.
- Yo-yo… No re… recuerdo… No recuerdo… nada… - Dijo entre sollozos el rubio, me sorprendí al escuchar aquellas palabras, no sabia si sentir lastima por él o alegrarme,… Mire al niño que comenzaba a empapar mi camiseta y me volví a la rubia que aún no parecía asimilar lo que yo había echo, el pelinegro me miraba con una pequeña sonrisa, entendiendo por que había tenido la necesidad de levantarme, pero de un momento a otro, todo comenzó a hacerse borroso, mire por ultima vez al adorable rubio, antes de desmayarme; acaricie su finos cabellos dorados, y no tardo en volverse todo oscuridad.
~Las nostálgicas nubes grises adornan el cielo, este que desde ayer amenaza con llorar, los gemidos se escuchan hace poco y un poco de luz llego a divisar.. Niño; no te preocupes por que harás durante la tormenta y cuanto te agobiara,.. Aún mas sencillo cuéntame que harás cuando las lagrimas sesén y aquellos gemidos han de parar..~
Mientras despertaba, sentí un agradable olor que creí haber olvidado, ladee mi cabeza con aún algo de pereza, para encontrarme con el rubio que con una pequeña sonrisa comía unos fideos. Me di una mirada a mi mismo; para mi sorpresa seguía en la misma condición de cuando me desmayé, no llevaba ni los cables que solían salir por de bajo de mi camiseta, ni los tubos que se enterraban con ayuda de una aguja en mi muñeca. El crepúsculo de esta tarde iluminaba la habitación, el rubio me miraba algo sorprendido con un ligero sonrojo en sus mejillas.
- ¿Cómo estas? - Me pregunto él con aquella dulce voz.
Sonreí al ver que al menos se preocupaba por mi.
- Bien, gracias. - Dije y tome un vaso de agua que se encontraba en mi mesa de luz, le di un sorbo para aclarar mi garganta.
- Muy bien, esto es lo que encontramos en la mochila que traías en el accidente. - Dijo la rubia mientras entraba a la habitación.
El rubio miro su comida y la hizo a un lado para ver los objetos que traía Tsunade en sus manos.
- Oh… Sasori, ya despertaste. - Dijo reprochándome con la mirada mis acciones.
- Ah, si. ¿Dormí mucho? - Pregunte restándole importancia. El rubio ahora revisaba unas cosas que le había dejado en la falda nuestra enfermera.
- No tanto, habrán sido 55 minutos, casi una hora… - Dijo volviéndose a su reloj de muñeca. - Espera aquí un segundo. - Dijo y se retiro de la habitación con una pequeña sonrisa ¿Qué estaría pensando…?.
Me volví al rubio que parecía estar muy entretenido mirando una pequeña libreta, parecía un documento.
- Deidara… - Musito este mientras intentaba sonreír.
- ¿Ese es tu nombre? - Le pregunte intentando hacerlo sentir mejor, él se volvió hacia mi algo avergonzado.
- H'm. - Asintió. Este se tomo un mechón de su cabello y empezó a retorcerlo, me pareció adorable. - ¿El tuyo es "Sasori", h'm? - Me pregunto aún mirando sus cabellos dorados.
- ¿Ah…?. Si, soy Akasuna no Sasori. - Dije estirando mi mano en un saludo. Curve mis labios en una pequeña sonrisa al ver que este tardo en reaccionar.
- H'mm… - Le echo nuevamente una mirada a aquella libretita. - Iwa no Deidara,… - Dijo extendiendo su mano hacia la mía - Creo… - Este me mostró una blanca sonrisa. No podía creerlo, ¿Cómo lo hace? Sonríe como si nada pasara, no, aún peor, sonríe como si algo bueno pasara.
- Que bueno que ya se están conociendo… - Dijo al entrar muy alegremente la rubia con un plato de comida que coloco enfrente de mi en una pequeña mesita, la mire desentendido. - Adelante.
¿Lo estaba diciendo enserio? Tome el pan que se encontraba alado de mi plato, corte un trozo y lo pase por aquella deliciosa sopa donde se hundían los fideos, la mire nuevamente buscando aprobación a mis acciones, esta solo asintió. Ya iban 9 meses desde que no comía nada.
- ¿Esta bueno? - Pregunto con una alegre sonrisa la rubia.
- Supongo. - Dije volviendo a mi actitud terca, no pensaba demostrarle lo que me alegraba volver a probar un bocado de comida. Esta solo volvió su mirada hacia el rubio que me miraba desentendido.
- Y… Deidara, ¿Puedes recordar algo? - Pregunto ella mirando al rubio que solo negó con la cabeza. - Entiendo,… Mira, te diré algunas cosas…
- ¿Algo que no me diga este documento? - Pregunto algo agresivo el menor, me volví a él para mirar su cara que expresaba solo dolor, ¿Dónde había quedado aquella blanca sonrisa que me había mostrado?
La rubia frunció el ceño al ver la actitud que tenia el menor.
- Parece que junte almas gemelas. - Musito ella, lo que el menor pareció no escuchar, simplemente le resto importancia y tomo una bolsita trasparente, que contenia una masa blanca dentro,.. Parecía ser arcilla. - Bien, entonces te diré tu situación. - Continuo la rubia restándole importancia a la falta de interés y la resignación del ojiazul - Como lo muestran los estudios,… Sufres de amnesia, esta es irreversible; esto quiere decir que no puedes recordar nada, solo puedes crear recuerdos a partir de ahora ¿Entiendes?
El rubio levanto su mirada hasta la mayor.
- ¿Quieres decir que… ? - Su voz se quebró a mitad de aquella frase, hubo un corto silencio en el que me dedique a mirarlo con algo de lastima. - ¿Puedo dormir? - Pregunto este sacando todo lo que había sobre su cama. - Estoy cansado. - La rubia solo asintió y salio de nuestra habitación. Intente decirle algo, pero ¿Qué suponía que debía decirle de consuelo?, pronto se lo llevarían a un orfanato y sin más preámbulos, viviría una solitaria y aburrida vida, igual a la mía.
~Suelo decir que los recuerdos solo sirven para decirte lo que ya no tienes, lo que nunca volverá. Pero… También sirven para decirte quien eres en realidad.~
