Heero observaba el resplandor que provenía de la puerta que se encontraba frente a él, entro por ella y ahí vio a un hombre de aspecto maquiavélico, era un hombre alto, anciano de cabello ni muy corto ni muy largo, llevaba un delantal blanco, sin embargo Heero se sorprendió aquel hombre estaba solo, no había guardias no había nadie más que el científico y el o al menos eso era lo que Heero suponía sin embargo...

- Muchacho has sido muy astuto para burlar la defensa de este lugar, sin embargo tu vida no durara más. - Pronuncio el anciano científico, y Heero lo apunto directamente con el arma.

- Voy a matarte - su voz era imperativa, y decidida y su mirada, era fría no había emoción alguna.

- Jaja niño no me hagas reír, mis creaciones acabaran contigo, ¡vengan!, de pronto una puerta se abrió una puerta de un lado de aquella habitación llena de extraños aparatos mecánicos, y científicos, computadoras avanzadas de alta tecnología y otros objetos más, y tras aquella puerta un grupo de niños, de 9 años y un poco más, apareció.

- Son niños, pero ¿qué rayos? - Heero estaba confundido, eran solo niños, que demonios pretendía aquel anciano, como unos niños iba a pelear, pero aquellos niños no eran comunes, aquellos niños, tenían un aspecto diabólico, muy peculiar, no parecían niños sino asesinos, había en sus rostros una sonrisa de maldad, también poseían los ojos rojos, pero aun no se lo explicaban eran solo niños, y niñas pequeños, ese maldito anciano, ¿que les había hecho?

- Jajaja sorprendido, muchachito

- Miserable, ¿qué fue lo que les hiciste? ¿Cómo?, Pero...

- Confundido jajaja - su voz era de ironía, sus palabras estaban llenas de malicia, y su rostro reflejaba maldad una maldad pura.

- Miserable, que le hiciste a esos niños, son solo pequeños, miserable, ¡contesta maldito!

- Eso no es algo de tu incumbencia, jaja dime serás capaz de asesinar a unos niños como estos.

- Maldición - Heero no podía matar a aquellos pequeños, sin embargo dudaba que niños tan pequeños pudieran hacerle daño, además eran solo 4, dudaba mucho que pequeños los pudieran acabar, sin embargo solo 2 llevaban armas, los otros 2 tenían cuchillos, Heero decidió atacarlos, rápidamente y dejarlos inconscientes ere sería un buen plan, como eran niños no le podrían hacer daño, sin embargo, lo que el no se imaginaba era que aquellos niños estaban dominados por un diabólico sistema.

- ¡Ataquen! - Las ordenes del anciano parecían una broma, sin embargo sus palabras no eran mentiras, la orden había sido clara, los pequeños se disponían a atacar. Heero se lanzo al ataque no podía dañar a los pequeños, confiando en que los pequeños no supieran disparar, se acerco de frente, pero su impresión fue notoria, dos pequeños lo rodearon uno por la derecha y el otro por la izquierda, y disparan, las balas se clavaron en el hombro derecho de Heero, y en su pierna izquierda, aquellos niños tenían un precisión perfecta al disparar, ¿cómo era posible? Aquellos, solo eran unos muchachitos, era imposible que pudieran ser asesinos, ya no existía nadie que entrenara niños para ser soldados, la paz había llegado aunque solo fuera temporalmente, no obstante, él había sido entrenado para soldado, pero no sabía si era posible que hubieran entrenado a otros niños, su sorpresa fue evidente, cuando una niña pequeña, tenia un cuchillo en su garganta, un movimiento en falso y él moriría decapitado, esperaba que la pequeña lo matara, pero se detuvo observando al científico, esperando una orden, al mismo tiempo que los otros pequeños detuvieron su ataque, Heero tenia un cuchillo apuntando directo a su garganta solo un movimiento y al parecer la pequeña no dudaría, Heero estaba asombrado esos niños eran diferentes, no parecían sentir nada, ni tampoco sabían que era lo que hacían, solo eran objetos, era utilizados, por ese anciano, ¿acaso este era el resultado de experimentar con humanos?, ¿Acaso esos niños habían sido utilizados para experimentar? ¿Pero que les habían hecho?, Fuera lo que fuera Heero mataría aquel despreciable anciano.

- ¡Miserable!, ¿Qué fue lo que les hiciste?

- Jajaja solo estoy dominando sus mentes

- ¿Cómo? - Fue la pregunta de Heero - más para el mismo que para el anciano científico.

- Pero que ingenuo eres muchacho, ¿ves esto? - El científico se acerco y le enseño un pequeño objeto metálico, pero Heero quedo asombrado, no podía creerlo, no podía ser, era exactamente el mismo que había visto en su sueño, el mismo sueño en el que Duo era capturado, y aquellos hombres se le acercaban con ese objeto, pero...¿para que era? Se preguntaba...

- Jajaja asombrado, este objeto puede dominar la mente de quien yo desee, es un transmisor, que se implanta en la parte trasera de la cabeza, en la nuca, exactamente. Este transmisor, envía ondas que afectan, a la psiquis humana, aquellas señales son enviadas por un micrófono, y las vibraciones de este llegan a la mente, yo puedo controlar la mente de otros atreves de esto, basta que solo perturbe la mente de quien lo posee, solo quien lo posea podrá oírme, sentirá un molesto dolor de cabeza, ignorando que su personalidad cambiará, jajaja hasta el ser más dulce llegaría a ser un asesino, ya ves a estos niños, una arma perfecta, nadie pensaría que estos pequeños son asesinos, han matado a muchos, incluyendo a sus padres jajaja, son mi mayor creación, no, existe una de mis creaciones, que aun nadie ha logrado superar, pero estos niños son un arma, perfecta, para matar jajaja, sus vidas no son importantes y jamas sabrán que les ocurrirá, solo viven para matar. He trabajado años en esto y al fin he logrado crear a las armas de combate perfectas.

- ¡¡¡¡Miserable!!!, ¡¡¡ Eres un maldito!!!, Y voy matarte - Heero no podía permitirlo, no podía, estos niños estaban siendo usados, ese hombre debía morir, debía morir sin importar lo sucedido, de lo contrario si quedaba vivo, esos niños morirían, serian destruidos, ahora tan solo eran 4 pero en le futuro si Heero no hacia algo, en el futuro serían millones, y la paz, que tanto se anhelaba en las colonias y en la tierra habría sido en vano, era diabólico que un hombre así, tan anciano, pudiera dominar y construir un artefacto como ese, capaz de controlar a cualquiera, desde hace muchos años había oído que niños, mujeres, y personas, habían sido , encontradas muertas, a causa de extraños experimentos en sus cuerpos, probablemente aquel hombre desquiciado llevaba años logrando crear ese endemoniado artefacto, Heero no permitiría aquello, debía eliminar a esos niños, sino, más muertes, más niños morirán, serian usados, el era un soldado, el también había sido usado, pero a pesar de sus edad, había vivido mucho, más que cualquier otro quizás, había enfrentado a la muerte, su vida solo era de batallas, esos niños, recién comenzaban a vivir, no podía dejar, que su destino fuera el mismo que el de el o incluso, peor, debía matarlos, no importaba, debía matarlos, para que los mismos acontecimientos no se repitieran, a si en esa misión tuviera que ir al infierno aunque para Heero el mismo infierno sería pagar con el remordimiento de haber matado a niños, como en aquella vez, que mato a esa niña, esos recuerdos lo torturaban y esta vez no lo dejarían en paz, ese sería su castigo y el estaba dispuesta aceptarlo para lograr un definitiva paz.

- " Duo...esta vez matare por ultima vez, será mi fin Duo, el final del soldado perfecto ha llegado, soy un asesino, y esta vez con mi muerte ya no habrá más asesinatos no matare más, cumpliré mi misión y luego me eliminare, Duo si estuvieras aquí seguiría viviendo pero no lo estas..." - Heero tenia pensado acabar con su vida, Duo no estaba, había pasado un largo tiempo y jamas volvió a saber de el, ahora sin Duo la vida no tenía sentido, con un dolor en su corazón, apunto con su arma, preparado para disparar, se agacho y la pequeña no se dio cuenta de este movimiento tan rápido, Heero dio vuelta rápidamente quedando frente a la pequeña y disparo, escucho los disparos de los otros niños, y también ágilmente les disparo, pudo esquivar los ataques con cuchillos, y los mato, mato a todos aquellos pequeños, no tenía otra opción si el moría ahora, todo volvería, todo serian un infierno de muertes, la guerra en el espacio, era un paraíso comparado con el infierno que vivirían la tierra y el espacio, si el proyecto de este científico funcionaba, Heero se sentía un verdadero asesino si no hubiera sido porque debía matar a aquel hombre, se hubiera matado ahí mismo, cargaba con el reciente crimen de asesinar a unos niños, a pesar de que conservaba su apariencia seria, su corazón estaba muerto, mucho más que de aquel día cuando ya no supo de Duo, decidiendo acabar con la pesadilla, apuntó a el anciano, decidido iba apretar el gatillo cuando, el hombre hablo....

- ¡Espera muchacho! Jaja aun no has visto mi mayor creación, me tomo mucho tiempo crearlo, pero he logrado crear, al asesino perfecto, jajaja puedes acabar conmigo, pero no podrás acabar con él, jamás podrás matarlo, jajaja jamás, porque es mi creación muajaja - El hombre cayo hacia adelante, había recibido un disparo en su nuca, Heero había quedado perplejo, el no había disparado aun, entonces ¿ quien?, al caer el anciano y ser su fin, se pudo contemplar un silueta, la silueta de un autentico asesino cuyos ojos eran rojos, Heero conocía esa figura, conocía, ese cuerpo tan perfecto, era Duo, frente a sus ojos tenia a Duo, Duo estaba vivo, pero, lucia diferente, el anciano había nombrado a una tal máxima creación, ¿acaso era Duo? no, no podía ser Duo, jamás, eso era imposible o ¿acaso el asesino que el debía eliminar era Duo?, su corazón punzo, y un sentimiento de tristeza, lo embargo, si ese anciano desquiciado había utilizado a unos niños, y Duo lo había matado entonces, Duo no podía ser más que un asesino, sería posible que su Duo fuera, fuera, el sádico que buscaba, su corazón se encogió, no podía creer Duo lucia tan malvado, esa sonrisa era diabólica, su hermosa sonrisa se había esfumando de su rostro, sus ojos eran color sangre, no ese violeta que tanto le hechizaba, entonces aun en su trance pudo escuchar una palabras....

- Yo no soy un objeto soy Shinigami el dios de la muerte, matare a todo aquel que se interponga en mi camino, Shinigami no puede ser controlado, ni manipulado, por eso creador ha sido eliminado, todos morirán en manos del dios de la muerte. - Duo observo a Heero, mejor dicho Shinigami observo a Heero, Shinigami era un asesino a sangre fría, y su objetivo era matar a Heero Yuy, arrojo su arma, el arma con la cual había matado a su propio creador, y saco de un estuche un cuchillo, lucia, ropas negras, todo su atuendo eran negro, y su trenza larga ondeaba en cada movimiento que daba, tomo su cuchillo y dijo...

- Heero Yuy debe ser asesinado - Heero estaba atónito, su Duo, iba matarlo, no ese no era su Duo, su Duo tenia un corazón, bondadoso, un corazón fuerte, lleno de amor, no un corazón atormentado como aquel que el observaba no un corazón frío, de sangre, como es Shinigami, Duo se lanzo al ataque, iba directo a l corazón de Heero, Heero pudo detenerlo con su mano.

- Duo, Duo vuelve a ser el mismo, Duo!

- Duo Maxwell ya no existe yo soy Shinigami - Duo y Heero daban vueltas en el suelo forcejando, ahora el cuchillo estaba apuntando a la garganta de Heero, Duo era fuerte, Duo le estaba ganando a Heero, pero Heero no hacia nada para defenderse no podía herir a Duo, no podía matarlo, jamás podría matar a su propia vida, a Duo.

- Duo ¡reacciona! No hagas esto, Duo yo te amo, Duo te amo

- Shinigami soy Shinigami Duo no existe - Seguían es su lucha, todo esto parecía una horrible pesadilla, Heero no podía creer que esto estuviera pasando, no podía ser, Duo lo iba matar, y el no podía defenderse, su Duo, su Duo, estaba muerto ahora solo había un cuerpo como el de su Duo, pero con un corazón vacío.

- Maldición Duo, no permitiré que esto suceda - Heero empujo fuertemente a Duo arrebatándole el cuchillo, lo arrojo lejos, estaba encima de Duo, Duo ágilmente intentaba ahorcar a Heero, pero Heero forcejeaba por vivir, no podía dañar al trenzado, Heero llego al rostro de Duo no le importa si moría, quería besarlo, con un beso quizá, el atormentado corazón de Duo volvería a ser el mismo, separo las manos de Duo a un lado, con fuerza, se acerco a rostro del trenzado y lo beso, con pasión, son deseo, con fe de que volvería a ser el mismo con vehemencia, introdujo su lengua, buscando la de Duo, como si ese contacto pudiera hacer volver a un Duo perdido quizás para siempre, sin embargo, el Shinigami arrojo a Heero, lejos, no había sentido nada, solo estaba agitado, no podía respirar bien, Heero le había quitado el aire, se dispuso a atacarlo nuevamente, cuando de pronto se paralizo, algo en su mente venían, podía ver imágenes, el Shinigami veía imágenes desconocidas para él, veía a Heero, el muchacho que tenia frente a él, le sonreía, podía oír en sus cabeza unas palabras, palabras que resonaban una y otra vez haciéndolo recordar imágenes ya vividas.

//¡Heero!, ¡Nooo!, ¡Espera!, ¡¡¡Por favor!!!, ¡Yo te amo!, ¡No me dejes! , ¡ Noo Por favor!,
¡Déjame estar a tu lado!// - Recordaba aquella vez en que le suplico a Heero para que volviera, Shinigami no comprendía esas imágenes, pero se veía a si mismo, llorando y suplicándole, a quien había estado a punto de matar, podía ver y oír otras imágenes.

// Duo tengo una nueva misión y es importante que la sepas.

- ¿Cuál es Hee chan?

- Mi misión será protegerte, esa será mi misión de vida, y el día en que la falle dejare de vivir.

- Te amo Duo siempre

- Yo también Heero //

Aquellas imágenes, lo habían dejado confundido no sabía que significaba eso, ese sujeto Heero Yuy al cual debía matar tenía una relación muy importante para él, pero aún así estaba confundido, confundido por todas aquellas imágenes, de pronto, Shinigami lucho interiormente consigo mismo, Duo aún estaba ahí, oculto en lo más profundo del corazón del Shinigami, y luchaba por salir. Shinigami sentía un fuerte dolor de cabeza, llevo sus manos hacia ella, olvidando de ahorcar a Heero, no podía mantenerse bien, se arrodillo, tomando su cabeza, entonces sus ojos eran violetas, y luchaban por mantener su color, Duo estaba regresando, de pronto se oyó la voz de Duo llamando a Heero.

- Hee...ro...Heero ayuda...me - Con dificultad pronunciaba esas palabras, las imágenes y recuerdos que habían venido a su mente estaban luchando para traer de vuelta a Duo en aquel atormentado corazón de Shinigami. Heero se percato de esto, e intento hacer volver a Duo con sus palabras.

- Duo regresa a ser el mismo ¡¡¡Duo!!!, dijiste que no me dejarías ¡¡¡baka!!!, ¿Olvidas que el soldado perfecto te ama?, Duo ¡¡¡ Te amo!!! - Heero había corrido para acercarse a Duo, lo tenía abrazado, pero Duo y Shinigami luchaban por mantenerse, los ojos de Duo cambiaban, lo que indicaba quien dominaba, hasta el momento era Duo quien se encontraba en su cuerpo, Shinigami estaba siendo borrado, sin embargo, Shinigami no podría ser borrado a menos que se descubriera la forma de quitar el control mental que dominaba a Duo.

- Heero..ayudame...¡¡¡No!!, soy Shinigami, Heero Yuy debes morir... Heero Hee chan yo Shinigami ...Duo...asesinar...amo.a..Heero.. - las palabras de Duo eran confusas, eran producto de su debate interno.

- ¡¡¡Heero!!! ....mátame.

- Baka ¿qué estas diciendo? - Ahora era Duo quien estaba ahí, no podría controlar a Shinigami por más tiempo, lloraba Duo lloraba, estaba sufriendo, ya que así como Shinigami había visto imágenes, Duo había visto las muertes de todos aquellos políticos, que el mismo había asesinado, había matado a muchos, los había decapitado, ahora él estaba manchado, más que en la guerra, debía ser eliminado, sabía que Heero debía matarlo y si iba morir por Heero entonces, se sentiría mejor, prefería eso antes de que lo utilizaran.

- Heero..no podré controlarme por más tiempo ¡¡¡ por favor!!!, Acaba conmigo, ¡ hazlo!, Si tengo que morir me parece mejor que tú acabes conmigo, anda dispárame ahora.

- Duo..no puedo hacer lo que quieres.

- Heero será mejor que lo hagas, hazlo, seriamente, si no lo haces el dios de la muerte acabara contigo.

- No me importa si él lo hace, lo que importa eres tú Duo.

- Hee...ro por favor, no quiero...acabar contigo...no quiero.. - Duo lloraba, lloraba tristemente y sus lagrimas caían, sus hermosas lagrimas cristalinas y saladas, caían por sus bellas mejillas, Heero no quería matarlo, pero el corazón de Duo estaba herido, si Heero no lo mataba ahora, sería el mismo quien acabaría con quien más amaba, no podía permitir matar a su soldado perfecto, no después de que Heero le correspondiera. Heero solo lo abrazo, y lo beso, le dio un beso tierno y suave, lo miro a sus ojos que ahora eran violetas, y le dijo.

- Duo, prometí protegerte, esa siempre será mi principal misión, acabare con todos los obstáculos que se interpongan en mi camino si es necesario, pero te protegeré Duo...

- Hee chan, por favor, olvídate de mí y vete, dispárame ahora, será mejor que lo hagas seriamente o quizás ambos moriremos, ¡hazlo!

- Duo... - de pronto Heero recordó, recordó su sueño, recordó lo que le anciano le había dicho, un aparato metálico era implantado, eso era lo que controlaba a Duo ¿cómo no lo había pensado antes?, si le quitaba el objeto, Duo volvería a ser el mismo.

- Duo ya se como salvarte.

- ¿ Estas seguro? - Duo miro a los ojos de Heero, aún de sus ojos caían lagrimas. Heero no dudo tomo al trenzado lo atrajo hacia él, hundió el rostro de Duo en su pecho, y reviso su nuca, había una herida ahí un pequeño objeto metálico, sin embargo estaba implantado, lucho por sacarlo, pero no pudo, entonces, recordó las computadoras, debía destruirlas, solo así el sistema que controlaba a Duo dejaría de funcionar.

- Duo debes resistir un poco más - Agilmente fue a las computadoras, la sangre de sus heridas, no era nada, a pesar de que había sido herido él era fuerte, Duo aún se encontraba debatiéndose, parece que quizás volvería a ser Shinigami, nuevamente su cabeza dolía, pero no, él debía resistir por su Heero, Heero intentaba cerrar los sistemas computacionales, para acabar con esas computadoras, y con la pesadilla que vivía.

- Este sistema no funciona, tendré que utilizar otro. - Continuaba tecleando hábilmente, y de pronto un cuchillo se dirigía a su espalda, era nuevamente Duo, Heero logro verlo, por el monitor de una de las computadoras, logro esquivarlo, pero el cuchillo se clavo en su hombro izquierdo.

- Aaaaa , maldición - la sangre corría, el cuchillo se había incrustado profundamente.

- Duo ¿por qué lo hiciste?

- Heero Yuy te matare, esta vez Shinigami no fallara

- Duo... tú ... - Heero y Duo forcejeaban, esta vez Shinigami fue más listo y recogido un cuchillo para clavarlo en el abdomen de Heero, los ataques eran continuos, la fuerza de Shinigami era excepcional, estaba ahora apunto de atravesar el cuchillo por su garganta, pero Heero al momento en que vio el cuchillo dispuesto a matarlo, golpeo a Shinigami y lo arrojo lejos, Shinigami se golpeo contra algo, al ser lanzado, Heero se preocupo.

- ¡¡¡Duo!!!, - corrió dificultosamente hacia el trenzado, pero se sorprendió que Duo le disparara con un arma, Shinigami disparo, esta vez, el roce, fue en el brazo, Heero no podía más estaba exhausto y herido, había recibido varias balas que se transformaron en heridas, esta vez, la acumulación de ellas era peligrosa, debía hace algo, pero ¿qué?, Shinigami se lanzo hacia él, votándolo al suelo, tenía sus manos en el cuello de Heero, lo estaba ahorcando, Heero no podía respirar, le faltaba el aire, tenía sus ojos cerrados, se estaba asfixiando, moriría por falta de aire, tomo un cuchillo que sintió con el tacto, al tocar el suelo, trataría de ahuyentar a Shinigami, con sus ojos cerrados, comenzó a mover el cuchillo para que Shinigami, lo soltara y se defendiera, y justo cuando Shinigami iba a darle el toque final, Heero sintió como el cuchillo que sostenía era clavado en algo, ¿acaso había herido a Duo?, Sintió la sangre cálida mojar su camiseta, el miedo, lo invadió, la angustia lo torturo, la duda, la duda lo estaba matando, sintió una fuerte punzada, tenía un mal presentimiento, recobro el aliento, intentando recobrar el oxigeno que había perdido abrió sus ojos, y se encontró con el cuerpo de Duo en su pecho, y mucha sangre, el cuchillo accidentalmente había clavado muy cerca del corazón de Duo, el dolor vino a él, y esta vez, lagrimas, lagrimas cayeron por primera vez por los ojos de Heero, dolor, angustia, muerte, opresión, amargura, desesperación, tantas cosas sentía su corazón tantas, pero lo peor era su rostro, el rostro de pánico y miedo, había herido a Duo, y quizás matado.

- Hee chan ... - Escucho la débil voz, de Duo, ese era Duo, el Duo de siempre, conocía su voz, no podía ver su rostro, pues estaba en su pecho, lo levanto y lo vio, vio a Duo sonriéndole, con amor, la vida de Duo se le escapaba entre sus propios brazos, el cuerpo de Duo estaba frío, la vida se le iba, Duo era ligero, su Duo se iba .

- Duo...baka...no puedes dejarme...lo prometiste....¿acaso lo olvidas? - El dolor de Heero era evidente en su rostro y las lagrimas caían, siempre lucía serio, jamás abandonaba ese semblante indiferente, eran solo los ojos de Heero lo que siempre reflejaban su sentir, ni su rostro, ni voz, que siempre se oían igual reflejaba su sentir, pero sus ojos, eran tan profundos, tan tristes, tan sin vida, que se podía ver en ellos y sentir un dolor, que carcomía el alma, el corazón y la propia vida.

- Hee chan .. lo siento....no quiero que te auto destruyas.. Hee chan, debes seguir viviendo, este ... es ..el fin de ....Duo Maxwell..Hee te amo...

- ¡Duooooooooo! - Duo había callado, sin embargo solo estaba inconsciente, y Heero se percato de esto, el shock en Heero lo había dejado, abrumado, y decidido destruiría todo destruiría esa base, la destruiría con todos sus aparatos, con todas las imágenes, los recuerdos, con todo, acabaría con esa base así las computadoras se destruirían, y el sistema que controlaba a Duo y se encontraba en una de ellas, desaparecía, así como el control mental de Duo, aún le quedaban explosivos, los pondrías en partes estratégicas, de esta forma con unas granadas que le quedaban explotaría, debía volver a la entrada y colocar, los explosivos, a cierta distancia, al momento de lanzar una granada desde la entrada, el impacto haría que uno por uno se detonaran los explosivos y acabaran con la base, el tiempo para él era valioso, Duo debía ser atendido, pero la prioridad era, destruir el sistema, corrió colocando explosivos, por donde había entrado, no había guardias, no había nadie, regreso a la entrada todo estaba listo debía volver por Duo, pero ante su asombrado rostro, tenía a Duo frente a él, pero no era Duo sino Shinigami con una resistencia única, quizás Duo podía ser vencido, pero Shinigami no, esta vez, era la definitiva, y la final, Shinigami mataría a Heero, un disparo en la cabeza y para siempre, la interferencia principal Heero Yuy sería acabada, apunto directo a la cabeza de Heero, apretó el gatillo, y Shinigami solo pudo ver los labios de Heero moviéndose, diciendo algo, disparo, el estruendo sonó fuertemente, las siguientes imágenes, eran confusas y lentas, al tiempo en que Shinigami vio los labios de Heero, mostró una reacción de asombro, los labios de Heero decían " Duo no importa lo que suceda te amo por siempre incluso más allá de mi muerte, Duo...", entonces Shinigami disparo, pareciera que el disparo había acertado, pero no era así, esas palabras llegaron no solo al cerebro y mente de Shinigami sino que llegaron al atormentado corazón de Duo, y Duo fallo el disparo apropósito, pero Heero no supo esto y creyendo que moriría junto con el Shinigami quien era su baka trenzado, su koi Duo, apretó el botón que accionaría los explosivos, no lanzo una granada, al contrario, acciono, un explosivo, el primero que había colocado, en aquel lugar el extraño laboratorio donde yacía el anciano, uno por uno se iban detonando desde el laboratorio a la entrada, solo pasarían unos segundos, y la entrada sería la ultima en estallar, Duo sintió un dolor en su pecho, con mueca de dolor miró a Heero y susurro " Heero Duo siempre volverá contigo porque te amo Hee chan". Heero reacciono, ese era Duo, su Duo, a estos segundos el sistema principal debía haber sido destruido, el fuego se acercaba a la entrada, estaba a unos metros de distancia de su Duo, Duo se paro y le grito.

- ¡Heero vete hazlo! - Heero, no le hizo caso, mientras Duo gritaba esto Heero se acercaba a él, había llegado lo tenía en sus brazos casi inerte, el cuerpo de Duo estaba casi inerte, Duo estaba casi inconsciente, sin embargo le dijo a Heero:

- Hee chan ... si de verdad me amas, vete ahora y sálvate...hazlo por mí ... por lo que sientes por el amor queme tienes sálvate, yo volveré a ti, lo prometo Duo Maxwell nunca miente, vete por favor, si me amas hazlo - Heero amaba a Duo, claro que lo amaba era su vida, Duo le pedía que si lo amaba se fuera de ahí y se salvara, Heero lo comprendía pero no quería hacerlo, por el amor que sentía por Duo debía marcharse, y sobrevivir, por ese amor, pero como podía irse y abandonar a quien amaba, la situación era contradictoria, pero Duo, Duo puso el amor en juego, Heero dejo el cuerpo de Duo inerte en el suelo, lo beso en la mejilla, y corrió con todas sus fuerzas, hacia la entrada, y su salida, su mente decía "sálvate Heero por Duo hazlo", pero su corazón le decía "vuelve, no lo abandones, muere junto con él," su mente le respondía "por tu amor hacia Duo debes vivir" y entonces, el fuego ya estaba encima, la explosión lo alcanzo muy cerca solo se vio el humo del fuego consumiéndose, todo era humo todo era oscuro y todo era negro, como desde el comienzo de esta misión, el corazón pudo más que la razón Heero intento buscar el cuerpo de Duo, pero no lo encontró, el humo lo estaba asfixiando y salió de la base, al momento, todo exploto y callo, solo quedaron escombros, Heero veía la escena, todo el laboratorio cayendo en mil pedazos, mientras su corazón moría junto con él, y junto con Duo.

- ¡Duooooooooooooo! - Fue el grito de Heero que se apago lentamente, ni siquiera en los escombros había encontrado rastro de Duo, su vida ya estaba en su fin, sin Duo la vida no era nada, desde este momento Heero Yuy había muerto.

Fin del Flash Back.

En la oscuridad de aquella habitación completamente silenciosa, aquel joven muchacho y piloto Gundam, de atractiva figura y actitud estoica, se encontraba melancólicamente observando con sus ojos color cobalto sin brillo de vida alguno, la luna, una hermosa luna llena, resplandeciente y luminosa, incluso alegre que le recordaba peculiarmente a Duo, el carismático y hablador chico sonriente con hermosos ojos color violeta que tanto lo hechizaban y amaba, y seguiría amando incluso a Duo, ahora que era demasiado tarde. Las imágenes volvían a su mente una y otra y otra vez, aquellas desgarradoras, torturantes y terribles imágenes que herían y clavaban su corazón como mil dagas filosas e incrustadas, embargándolo de un dolor demasiado aniquilador incluso para su corazón y alma destruidos, su corazón punzaba y dolía fuertemente y su cuerpo ya ni siquiera obedecía a las ordenes del antiguamente soldado perfecto, ahora solo era un objeto, objeto y presa del dolor que sentía y que cada vez más oprimía su pecho con mayor intensidad, podía aún ver las imágenes, oír los gritos, y sentir las lagrimas de Duo en su pecho, y la sangre que brotaba de las heridas de su desvalido trenzado en aquel momento, quien no volvería jamás del lugar donde su alma y espíritu quizás se encontrarían y donde tampoco rastro alguno de él había quedado.

La brillante luna hacia traspasar unos luminosos y curiosos rayos que iluminaban el rostro y facciones de Heero, quien se encontraba observando embelesado esa luna, aquella luna que su Duo tanto contemplaba y aquella luna que le recordaba a su baka trenzado, quizás por sus sonrisas, quizás por sus brillantes y expresivos ojos que observaban en momentos pasados la luna con tanta admiración y quizás esa luna que ahora observaba Heero le recordaba a los ojos violáceos de Duo, esos ojos violetas que él, sin darse cuenta lo miraban admirado con gran dulzura, alegría y amor únicamente para él, de la misma forma que sus sonrisas eran capaces de dejarlo sin palabras, para solo lograr que sus respuestas fueran afirmaciones de cabeza o confusos monosílabos, y ahí continuaba Heero, en aquella habitación completamente en penumbras torturando más y más su corazón, en aquella habitación tan oscura como su miserable vida que para él, desafortunadamente sin Duo no valía, no despegaba su vista de aquella luna, y mientras la contemplaba, en su corazón su único anhelo era volver a verlo a él a Duo...

- Duo fui yo el baka, la paz ahora reina sin embargo, mis batallas aún no han terminado, quizás ya no sea el soldado perfecto, pero incluso en tu ausencia lucho, contra mi propio sentir Duo. Mi corazón ha cambiado y lucho contra el remordimiento de no haber regresado, aunque tu cuerpo estaba casi inerte te hubiera llevado conmigo, y estrechado entre mis brazos aspirando tu aroma, como tanto desearía hacerlo ahora Duo... Sin embargo eso es solo una ilusión de tenerte vivo a mi lado, al igual como estas en mi corazón, jamás me di cuenta de lo vulnerable que sería sin ti aún a pesar de haber sido un soldado frío, sin sentimientos. Por mucho tiempo calle lo que sentía por ti obligándome como soldado a reprimir mis sentimientos, pero ese Heero, que tu conociste no era más que la mascara y fortaleza de lo que soy ahora, y de quien sufre y desea morir por ti Duo, pero te perdí... para siempre, no importa las veces que grite tu nombre, tu no volverás, ha pasado 1 año y aún no he podido sobrevivir a esto Duo porque fui yo quien acabo contigo y te abandono..

Ahora era el corazón de Heero el atormentado, su dolor era inmenso, ni mil descripciones podrían especificar aquel terrible, desesperante y aniquilador dolor, permanente que siempre hacía doler su corazón, había aceptado vivir por Duo, por su Duo, aunque el ya no estuviera con él, sin embargo las imágenes todos los recuerdos, todos los asesinatos, la muerte de aquellos niños venía a su mente, todo, no podía vivir más un año de dolor, un año con un corazón muerto, había sido demasiado por eso Heero tenía un revolver en sus manos, ahora había dejado de ver aquella luna tan hermosa, como su trenzado, ahora tenía el arma en su sien, cerró sus ojos y espero que todo terminara, apretó el gatillo del revolver y disparo, pero nada sucedió, no estaba muerto, esperaba que la bala atravesara su cráneo sin embargo nada sucedió, estaba vivo, y no sabía porque razón, reviso el revolver, con cuidado, no había balas, estaba sorprendido, el las había puesto antes de intentar suicidarse, entonces se pregunto.

- Por qué? - De pronto unos brazos, cálidos lo rodearon por el cuello, eran unos brazos, cálidos, llenos de amor, llenos de dulzura, llenos de anhelo y de ternura, pudo sentir unos labios besando su cuello, con sutileza, con una dulzura fabulosa, esos labios le recorrían, le encantaba esa sensación, esos labios, eran finos, suaves, deliciosos, besaban su cuello, Heero de pronto sintió como unas gotas caían sobre su cuello, al parecer eran lagrimas sin embargo un delicioso aroma que percibió lo dejo embargado, era un aroma exquisito, un aroma, delicioso que llegaba e inundaba todos y cada uno de sus sentidos, ese aroma, revivía su corazón, herido, Heero mantenía sus ojos cerrados mientras los sutiles labios le besaban, de pronto abrió sus ojos, y quedo sorprendido, su corazón sintió como poco a poco volvía a la vida, frente a él, tenía a Duo, su Duo, su amor, estaba vivo, Duo, Duo estaba ahí, sin embargo, en su rostro tenía unas lagrimas, pero le sonreía se veía hermoso, más hermoso mucho más que otras veces, Heero no entendía ¿cómo era posible que Duo estuviera ahí?, Heero creía que era una ilusión, una ilusión creada por su mente, podía ver y sentir a Duo tan cerca, tan cerca de él, de pronto restregó sus ojos creyendo que se trataría de una ilusión, y al abrirlos, Duo ya no estaba, Duo no estaba ahí, el corazón de Heero dolió, pero de pronto nuevamente sintió unos cálidos brazos rodearlo con amor, Heero acaricio el rostro de Duo, aquel rostro fino, y suave que solo poseía su trenzado, lo acaricio con amor, sintiendo su suavidad, para ver si esto era una ilusión producto de él, sin embargo no lo era.

- Duo, ¿Cómo? Tú, tú - Heero fue callado por un beso dulce de Duo un beso que duro segundos, era un beso anhelado, un beso tierno, con gran dulzura y amor.

- Hee chan, estoy vivo... te prometí que volvería a ti, y Duo Maxwell nunca miente Hee (muac) - Duo beso a Heero en la mejilla y le sonrió. Heero estaba sorprendido, su rostro lucia siempre indiferente y serio, característico de él, pero solo sus miradas reflejaban su sentir, ahora su mirada tenia un brillo especial su Duo estaba ahí.

- Duo. te amo....Duo....- Heero lo abrazo, quería tenerlo entre sus brazos, entonces le miro a los ojos, y le pregunto..

- Duo ¿cómo sobreviviste? Tú estabas, tu estabas - lagrimas de Heero caían nuevamente por sus ojos, conservaba su apariencia de siempre, no lloraba, ni tampoco lucia triste ni afligido, las lagrimas solo caían por sus mejillas con total libertad.

- Hee chan en aquel momento falle el disparo, entonces caí tu te acercaste a mi y te dije que te fueras, Hee chan, de esta forma yo podría intentar escapar, no quería que me vieras intentándolo, porque si no volverías a rescatarme, en aquel momento, con la fuerzas del Shinigami pude escapar gracias a un hueco que se abrió en la pared, pero entonces, caí inconsciente, cuando desperté estaba en un hospital, había pasado ya mucho tiempo, Heero, los médicos me curaron, sin embargo, aun en mi mente había imágenes, imágenes de Shinigami que yo quería olvidar, estuve un largo tiempo con los médicos, ellos lograron quitar el objeto metálico y pude olvidar todos aquellos recuerdos, Heero, pero ahora, he vuelto para cumplir mi promesa y estar junto a ti Heero, en tus brazos, junto a ti, y junto a tu amor.

- Duo.... - Heero lo beso, lo amaba, amaba a Duo Maxwell, no importaba cuando tiempo hubiera pasado finalmente su Duo estaba ahí, en aquel momento en que Heero rechazo a Duo, creía estar enamorado de Reelena, sin embargo solo se dio cuenta de que Reelena solo era una molesta misión, Reelena se parecía mucho en su personalidad a él, sin embargo lo que Heero necesitaba era a alguien que le diera lo que el necesitaba, lo que solo el trenzado podía darle, lo que Heero no poseía, carisma, expresividad, emotividad, ternura, solo Duo poseía esto, y Heero había quedado enamorado de Duo, Heero necesitaba a Duo, no solo para recobrar lo que como soldado había perdido sino lo que le hacía vivir, su vida, su verdadera vida, y su corazón, Duo...

- Hee chan - hablo Duo

- ¿Qué sucede? - Heero lo miro a los ojos.

- Heero no puedo creer que hayas pensado en matarte, Heero ¿acaso habías olvidado que te pedí que vivieras?, no puedo creerlo Hee chan, ¿así es como confías en tu koi?, Eres un tonto Heero, un verdadero tonto, pudiste haber muerto, si no le hubiera quitado las balas al revolver, eres un tonto Heero.

- Duo

- ¿Qué pasa Hee chan?

- Cállate

- Pero yo.... - sus palabras fueron cortadas, Heero lo beso, con amor, cuanto amaba a Duo mucho, realmente lo amaba, lo amaba más que a cualquier cosa, y ahora Duo estaba ahí, con el solo para él.

- Duo baka, te amo.

-Yo también Hee chan te amo - Duo se acurruco en el pecho de Heero, tenía sueño estaba agotado, muy cansado, sus ojos se cerraban involuntariamente debía dormir, necesitaba dormir, de pronto estaba a punto de quedarse dormido, y Heero se preocupo.

- ¿Duo estas bien?

- Sii Hee chan, tengo mucho sueño, necesito dormir

- Duerme Duo yo te cuidare, yo estaré contigo siempre, ¿recuerdas? Esa es mi misión - le susurro al oído.

- Si Hee chan - entonces Duo callo en un profundo sueño, Heero levanto a Duo en sus brazos, se sentía ligero, Duo era ligero, tan ligero como una pluma, y parecía un hermosos ángel mientras dormía, sus ojos estaban cerrados, se veía relajado, al igual que sus facciones, sus labios estaban rojos, se veían sensuales, su rostro era hermoso, y sus mechones de cabello caían en su frente, Heero lo cargo hasta llevarlo a la cama lo deposito suavemente, y le quito los zapatos, abrió la cama, y lo deposito ahí, luego se cambio de ropa y se puso su pijama, dispuesto a dormir junto con Duo, su ángel, su ángel de vida, y amor. Heero se acostó en la cama, y sintió las suaves sabanas rozar su cuerpo, llevaba un pijama color verde, pantalón y camisa, su camisa estaba desabrochada, ya que le hacía sentir más refrescado llevarla así, de pronto observo a Duo durmiendo era hermoso, muy hermoso, lo beso, en los labios, esperando que aquel bello durmiente despertara como en el cuento, sonrío ante su pensamiento, y abrazo a Duo, haciendo que este recargara su cabeza en su pecho, en el cálido y suave pecho de su Heero, su soldado, su vida y su tesoro más grande, su Heero, su amor.

Ambos dormían plácidamente, ambos dormían abrazados, era una imagen única, tierna y hermosa, dos jóvenes amantes, abrazados, que vivirían una nueva vida, sin pesadillas, sin tormentos sin dolor. La mañana había llegado y como de costumbre los traviesos rayos de un brillante sol daban en el rostro de ambos pilotos, Duo comenzó a abrir sus ojos poco a poco, había dormido espléndidamente, y sentía un agradable calor en su cuerpo, se debía a Heero, Heero lo abrazaba, las facciones de Heero lucían relajadas, sus mechones de cabello castaño oscuro, cubrían sus ojos, en su rostro se veía una mueca similar a la de una sonrisa, no había dudas que el soldado perfecto, estaba feliz, Duo sonrió ante la imagen que veía, no podía más que contemplar a Heero con una ternura única, le beso en la mejilla, tiernamente, en aquel rostro perfecto como todo Heero, lentamente intento soltarse de los brazos de Heero, Duo ya estaba despierto, y su cabello caía revuelto sobre su espalda, al dormir, la liga, que mantenía prisionera a su larga trenza se había desatado, permitiéndole a su cabello caer con toda la libertad, decidió ir a tomar una ducha, luego cocinaría algo para su Hee chan. Se dirigió al baño y su cabello suelto, lo hacía lucir fabuloso, entro al baño y se quito su ropas dejándolas en el suelo abrió la ducha, y pronto comenzó a sentir como las gotas caían sobre su maravilloso cuerpo, la piel delgada, fina tersa de Duo brillaba, las gotas de la ducha caían por su cuerpo, mojándolo, refrescándolo, era una sensación exquisita y deleitante para él, se sentía en el cielo, en las nubes, esa ducha, le relajaba, y agradable completamente. Se podía ver la silueta de Duo, de espaldas, las gotas caían mojando todo su cuerpo, bajaban juntas, todas, por su espalda, su cintura, sus nalgas bien formadas, hasta llegar al suelo, Duo comenzó a masajear su cabello con el Shampo que se había aplicado, estaba relajado, se sentía simplemente maravillado, ante aquel delicioso tacto, las gotas continuaban cayendo, y Duo continuaba plácidamente embelesado ante tal frescura, de pronto tomo una esponja de baño y comenzó a masajear suavemente su cuerpo, la espuma de Shampoo caía por su cabello, por cada fina hebra del cabello castaño claro de Duo, seguía con la esponja en un masaje sensual y seductivo, mientras las gotas caían, su rostro reflejaba una evidente sonrisa de satisfacción, sus ojos estaban cerrados, sus facciones eran relajadas, y mostraban un agrada envidiable, continua masajeando su pecho, la espuma se formaba en su cuerpo, siguió, por cuello, bajo a su estomago, luego el vientre, se agacho un poco y continuo con sus piernas, volvió arriba y comenzó a masajear sus brazos, mientras la espuma aromática, caía de su provocativo y sensual cuerpo, seguía ahí en su baño, entonces, sintió otra presencia, era Heero, Heero lo había estado observando todo ese tiempo, pudo sentir la presencia tan imponente del soldado perfecto, volteo a verlo, y se encontró con el frente a frente, Heero también estaba desnudo, y las gotas caían de su cabello, se veía, sensual, se veía provocativo, se veía incitador, se veía maravilloso, único, y abrumador, no había duda que Heero sabía como hacer lucir sus músculos, se marcaba en su cuerpo cada músculo, el de los pectorales, sus brazos, todos, ambos estaban en silencio, dejándose llevar por aquella refrescante agua, vital un liquido de vida, excepcional, Duo no dudo ningún instante, y tomo el jabón que se encontraba ceca de él, arrojo la esponja al suelo, y comenzó a pasar el jabón por el pecho de Heero con una sensualidad, candente, y abrumadora, las cosas se estaban poniendo cálidas, ambos estaban extasiados, ante aquellas, traviesas caricias, Heero acerco a Duo por la cintura tomando al trenzado, con rapidez, Duo solo ante este acto, se acomodo más cerca de Heero, amoldándose a su cuerpo perfectamente, mientras las gotas caían por ambos cuerpos, Duo seguía su tarea de masajear el cuerpo de Heero con el aromático jabón, y la espuma caía, por sus cuerpos, Heero tomo el jabón y lo arrojo lejos, Duo quedo con una mirada de asombro, entonces, Heero lo beso, lo beso con pasión introduciendo su ansiosa y traviesa lengua en la boca de Duo, buscando, husmeando y probando cada rincón, saboreando todos aquellos embriagantes y deliciosos sabores, dulce, que podía encontrar en la boca de Duo, Duo paso sus brazos por el cuello de Heero, en respuesta de aquel fogoso y consumidor beso voraz de pasión, ambos ahora estaban abrazados, ambos seguían besándose, ambos sentina el calor y la urgencia de sus cuerpos, y ambos ahora hacían sensualmente el amor, Duo besaba y mordía traviesamente los pezones de Heero, Heero soltaba gemidos de placer, gemidos de placer que para Duo, eran una invitación más urgente a ese juego de placer, seducción y pasión de ambos, Duo le mordía los pezones a Heero y estos ya estaban endurecidos, Heero masajeaba el miembro de su fabuloso amante, se encontraba con su cuello hacia tras permitiéndole al trenzado, que le besara con toda la libertad, los labios de Duo , estaban llenos de calidez, una calidez única, pero de pronto cambiaron a ser hambrientos, hambrientos y sedientos de ardiente pasión, mientras continuaba acariciando el miembro de Heero, con fuerza y con deseo, Heero estaba extasiado, aquellas sensaciones extasiantes lo hacían sentir ligero, volando en una nube de placer que subía más y más con cada toque y caricia del trenzado, estaba vez Heero sería quien tomara la iniciativa, quería devolverle a Duo todo el placer que sentía, tomo las manos del trenzado y las hizo a un lado, luego sutilmente lo empujo contra la pared, Duo sintió una corriente recorrerlo de pies a cabeza, un toque sumamente eléctrico, al sentir las baldosas frías, en su cuerpo, Heero entonces se acerco a el, empujándolo con su propio cuerpo contra la pared, lo amaba, amaba tanto el trenzado, que estaba loco de deseo por tomarlo, y sentir los espasmos de Duo dentro de su propio cuerpo, adoraba esa sensación del trenzado, Heero sentía un calor, exquisito y tan extasiante que lo embargaba y recorría, el placer que sentía le fascinaba, sus mejillas estaban rojas, y sus labios rojos por la pasión, mientras que Duo, gemía y gemía sin parar, aquellos gemidos escapaban de su boca sin poder parar, intentaba guardar silencio y ahogarlos, pero le era difícil, Heero tomo el rostro de Duo una de sus manos, y obligo al trenzado a mirarle, Duo abrió los ojos con dificultad mientras jadeaba por el placer, y con la otra mano, Heero se acerco a la entrada de Duo, y deposito un dedo, un fuerte gemido iba arrancar de los labios de Duo, pero Heero lo capturo hábilmente con su boca, el color de las mejillas de Duo era de un rojo un rojo intenso, Heero le susurro al oído a Duo y le dijo "Aah Duo, no te preocupes aa te mostrare mi pasión y amor ahora", esto hizo que Duo dejara escapar un fuerte suspiro, Heero lo tomaría, y eso le encantaba, le gustaba sentir su cuerpo en el interior de Heero para ser uno solo, Heero introdujo otro dedo, mientras que al tiempo con los gemidos de Duo su excitación aumentaba consumiéndolo, esta vez, tomo su miembro y lo introdujo en Duo, rápido y ágilmente, ya estaba en Duo, podía sentir aquella cavidad que se abría paso para su enorme masculinidad, Duo sentían espasmos recorrerlo, espasmos que no podían detenerse, pero eran deliciosos, Heero empujaba su miembro adentro del cuerpo de Duo, cada empujón de Heero acercaba a Duo más y más al total orgasmo, ambos disfrutaban de esto, y en ambos se estaba acomunado una pasión, una intensidad demasiado pronto, demasiado inminente, demasiado grandes, ambos iban a explotar, la ola de lujuria que los envolvía y sentían los ahogaba en un completo éxtasis, ambos ya no resistieron más, las gotas de la ducha continuaban cayendo por ambos cuerpos ardientes, en llamas, Heero beso a Duo, fundiéndose en un beso que simbolizo su culminación, ambos explotaron al mismo tiempo, y Duo cayo rendido y agotado sobre el cuero de Heero quien lo recibió rápidamente, tomándolo y tratándolo con cuidado, con delicadeza, no quería lastimar a su trenzado, su respiración era agitada y sus mejillas estaba cubiertas por un color carmesí un rubor muy evidente al igual que el de Duo, despejo los mechones del rostro del trenzado y lo vio, maravillado, acaricio el rostro de Duo, y con cuidado salió de él, se sentó en la ducha con el cuerpo de Duo recargado sobre su pecho, la cabeza de Duo estaba en el pecho de Heero, Heero lo abrazaba con toda la ternura que guardaba en todo su interior, el agua seguía corriendo, estaba cansado y por ello debía descansar, paso un largo tiempo, y cuando ya había recuperado sus fuerzas, tomo a Duo cargándolo y lo llevo a su habitación, lo deposito en la amplia cama que compartían y lo dejo ahí vestido con un bata suave de seda, y el también se vistió con una, regreso al baño y cerro la llave de la ducha, el agua se había encargado de limpiar los residuos de su entrega llena de amor, volvió a la habitación y se encontró con un Duo intentado sentarse, con dificultad, temió haberlo lastimado al tomarlo, se acerco a él preocupado.

- Duo ¿Estás bien? - Su mirada era de amor.

- Hee...ro.

- Duo ¿te duele?

- Un poco Hee chan, pero ya pasara.

- No quise lastimarte

- No lo hiciste es solo que es la segunda vez después de mucho tiempo, había olvidado como se sentía - Duo le sonrió con una enorme sonrisa, la misma sonrisa que hacia que su corazón, el corazón del soldado viviera, aquella sonrisa brillante del trenzado, tan característica, y que tanto había extrañado, no supo porque Heero lo dijo, pero lo sentía en su corazón.

- Duo, cuando lo practiquemos más seguido no te dolerá - Luego de decir aquellas palabras, se sonrojo inmediatamente, no sabía porque las había dicho, escaparon automáticamente de su mente para ser dichas por su boca, pero el quería que hubieran otras veces, así seria sería uno solo con su trenzado, no solo en cuerpo, en alma y en espíritu, sino completamente.

- Heero ai shitteiru... - Duo le sonrío y le abrazo, a lo que Heero le correspondió.

- Duo hay algo que quiero darte desde hace mucho tiempo... Heero dejo a Duo asombrado ya que se retiro de la habitación, y al cabo de unos segundos volvió con una caja, en sus manos, era pequeña, la abrió y de ella un brillante aniño salió.

-Heero ¿qué es esto? - Pregunto confundido Duo.

- Baka es un anillo ¿no lo ves? - Duo le sonrío y una gran gota aprecio en su cabeza, claro que veía el anillo, pero se sentía un poco extraño, después de todo él sabía que eso lo usaban las mujeres, ¿por qué Heero querría darle algo así?

- Heero ¿por qué me das eso? - Duo no comprendía, iba a seguir hablando, pero Heero como siempre corto sus palabras con un beso que solo fue esta vez, un leve roce.

- Duo este no es un anillo común, baka, es una argolla

- ¿ Eh? Hee chan , ¿no es lo mismo? - Pregunto con duda.

- No exactamente, Duo, esta argolla simbolizara nuestra unión eterna.

- Gracias, Heero ... - Duo extendió su mano y Heero la beso para luego colocarle la argolla en el dedo anular de la mano izquierda, entonces, Duo se percato de algo, aquella argolla no era común porque tenía unas iniciales, las palabras, evidentes que simbolizaban su unión, con una letra muy fina y pequeña, claramente se veía " Heero & Duo", entonces Heero le mostró a Duo la argolla que llevaba el, " Duo & Heero", era un bello obsequio simbolizaba por siempre su unión, Heero ahora tenía a Duo a su lado para siempre, entonces, las palabras que guardo durante un año, un largo año, salieron, con naturalidad, había estado torturándose miles de veces por no podérselas decir jamás a Duo creyendo que este estaba muerto, no obstante, cada vez que recordaba todo, jamás noto que el no haber encontrado el cuerpo de Duo era un pista clara de que estaba vivo, a pesar que el no hubiera encontrado ningún rastro de su ruidoso y amado mucho trenzado de ojos tan hechizantes de un color violáceo, las palabras salieron mientras ambos estaba abrazados.

- Duo...te amo...más que a cualquier cosa, Duo te amo no lo olvides, ya no soy a partir de ahora un solado, ahora mis misiones, mis matanzas, todo Duo se ha terminado, ahora solo viviré, para ti y por nosotros Duo, porque te amo, jamás te dejare solo, jamás te abandonare, nunca te alejaras de mí, sin importar donde estés, siempre estaré ahí para ti Duo, porque te amo, y tu eres mi vida, sin ti mi vida no vale nada, tu eres mi corazón, mi fuerza y mi vida, tu eres mi propio ser, si tu mueres yo muero contigo, porque tú siempre serás parte de mí Duo...

- Hee..Hee. yo.. ¡Heero!... - lagrimas y lagrimas corrían por los ojos violáceos de Duo, Heero las palabras de Heero, eran tan sinceras, tan únicas, tan verdaderas, tan maravillosas, que lloraba por la felicidad que su corazón sentía, lo abrazo y lloro, lloro en su pecho no le importaron las lagrimas, solo le importaba Heero, el amor que le profesaba y la calidez de siempre y tiernamente los sobre protectores brazos de Heero que estarían ahí para él, cuidándolo, amándolo y protegiéndolo siempre, hasta el final.

- Yo ... también te amo Heero .. y jamás...jamás te dejare.

- Estaremos juntos siempre ¿verdad Duo?

- Sí, Hee chan, para siempre...

Y ahí en aquella habitación ahora iluminada por unos pocos rayos de luz del sol, se encontraban Heero y Duo, no solo unidos, en alma, ni en espíritu, sino unidos en sus corazones, y en lo más profundo de su interno ser, luego, de un gran conflicto con sus corazones, luego de una gran batalla con el atormentado corazón de Duo, al ser Shinigami, todo logro resolverse a pesar del dolor que ambos habían sentido, aquellos recuerdos, aquellas imágenes desgarradoras, ya no volvería jamás habían terminado para siempre, sus atormentados corazones, ahora descansaban llenos de amor y en una profunda y eterna paz, estarían juntos por siempre, nada los separaría jamás, su amor viviría siempre, su amor se haría más fuerte cada vez, su pasión jamás se esfumaría porque lo que ellos habían sentido en sus corazones y pasado juntos, era el claro indicio de un eterno y profundo, maravilloso amor...

Fin

8 de Enero 2004 23:30 pm

Notas de la Autora:

Lamento mucho todo lo demasiado cruel de este fan fic, sobre todo lo de los niños, sin embargo, si Heero no los hubiera asesinado seguirían sufriendo muchos más, además recuerden que los padres de los pequeños habían sido asesinados por ellos mismo, eran huérfanos y ahora aquellos pequeños están con su familia, bueno espero que les haya gustado, a pesar de lo trágico, de algunas partes, si tiene algún comentario o critica, será bienvenida a loretovegeta1@yahoo.es

Muchas Gracias a todas aquellas personas que leyeron este fan fic, espero que pese a todo allá sido de su agrado, y si alguien dejo un review, mil millones de agradecimientos más aún, hasta pronto y nos vemos en la próxima.

Loreto W ^.~