Capítulo Dos: La Selección

El viaje se estaba haciendo demasiado aburrido. Justo cuando Teddy decidió dormir un rato, alguien abrió la puerta del compartimiento de golpe. Un chico rubio de ojos azules miró a Ted con cara de sorpresa, parecía que no esperaba encontrar a nadie allí.

- Perdón… pensaba que estaba vacío.

- No pasa nada. –se apresuró a decir Teddy – No molestas.

- Gracias. –respondió el muchacho agradecido. Metió su baúl en el compartimiento y se asomó al pasillo. – ¡Eh, Nick! He encontrado un sitio.

Segundos después apareció un chaval idéntico al que se encontraba en el compartimiento con Teddy.

- Oh, lo siento, no me he presentado. –dijo el primer gemelo mientras se sentaba. –Yo soy Andrew Priest, y este es mi hermano Nicholas.

- ¡Hola! –saludó Nicholas alegremente. - ¿Y tú cómo te llamas?

- Ted Lupin. –dijo Teddy, muy contento de poder hablar con alguien. – Vais a primero¿no?

- Sí. –contestó Andrew. –Estoy deseando llegar. Tengo curiosidad por saber en qué casa nos tocará.

- ¿Nos tocará? –replicó Nicholas. - ¿Por qué das por hecho que nos tocará juntos, hermanito?

- Vamos, Nick, no te hagas el duro… ¡sin mí no eres nadie!

Ted les miró divertido.

- ¡Ja! Eso habrá que verlo. –dijo Nicholas sonriendo –De todas formas, sea contigo o no, espero ir a Gryffindor.

- Bueno, Gryffindor está bien. –repuso Andrew pensativo –Pero Ravenclaw me parece más interesante. Papá me ha contado que para entrar a la sala común hay que adivinar un acertijo. Yo creo que tenemos más posibilidades de ir allí… Es que mis padres son de Ravenclaw –explicó a Teddy.

- Eso no tiene por qué… el abuelo es de Gryffindor, la tía Mandy de Hufflepuff… Podríamos ser de todas las casas. –sentenció su hermano. –Además¡en Gryffindor estuvo el gran Harry Potter¿Es que eso no te parece interesante?

Teddy pegó un bote al oír el nombre de su padrino. Sabía de sobra que era famoso y por qué lo era, pero no esperaba ver tan profunda admiración de un niño de su edad hacia aquel hombre que lo había cuidado como si fuera su padre. Harry le había advertido que si contaba que él era su padrino, podrían comenzar a preguntar y hacerle sentir incómodo; por lo que decidió seguir su consejo y no dijo nada sobre Harry.

De repente, los gemelos miraron a Teddy con asombro y señalaron su cabeza con el dedo. El muchacho se miró en el cristal y vio que tenía el cabello negro azabache.

- ¡Tu pelo! –dijo Nicholas -¡Está cambiando de color!

- S-sí –Teddy enrojeció- Soy metamorfomago.

- ¡Vaya, es alucinante!

- ¡Sí, es genial! –dijo Andrew con admiración.

Ted sonrió complacido. Se alegraba mucho de que no lo vieran como un bicho raro.

Con la compañía de Andrew y Nicholas Priest, el tiempo pasaba muy deprisa. Se dedicaron a hablar de sus familias y de Quidditch, y cuando llegó la señora del carrito compraron casi todo lo que había allí. Antes de darse cuenta, ya habían llegado a Hogwarts.

Al salir del tren se encontraron de frente con un hombre de grandes dimensiones: era Hagrid. Llamó a los alumnos de primer curso, hasta que todos se acercaron a donde estaba el semigigante. Saludó a Teddy con una palmada en la espalda que por poco le tira al suelo, causando la risa de sus dos nuevos amigos.

Siguieron a Hagrid a tientas, ya que todo estaba muy oscuro. A su lado, Nicholas y Andrew aún seguían terminando las chucherías que habían comprado en el tren.

- Justo ahora, tendréis la primera visión de Hogwarts –dijo Hagrid. –Por aquí.

Teddy, al igual que sus compañeros, exclamó maravillado. Incluso a Nicholas, de la impresión, se le había caído una gragea Bertie Botts de la boca. Un castillo impresionante se alzaba ante sus ojos.

Se apresuraron a coger un bote para los tres, pero Nicholas no tuvo más remedio que ir solo en un bote con otros tres nuevos. Teddy y Andrew se sentaron en otro bote con un niño negro y una niña de piel clara y ojos verdes, con el pelo negro y largo. Permanecieron en silencio hasta que los botes comenzaron a moverse; entonces la niña habló.

- Hola, yo soy Amelia Forbes. Este es Ryan Shacklebolt. –señaló al niño que estaba a su lado, que les saludó con la mano.

- ¡Vaya! –exclamó Andrew- ¿Tú eres el hijo de Kingsley Shacklebolt, el Ministro de Magia? Yo soy Andrew Priest, y este es Ted Lupin.

- Sí, soy yo –afirmó Ryan. Después se dirigió a Teddy –Mi padre me ha contado que trabajó con tu madre en el Ministerio cuando era auror. ¿Es verdad que eres metamorfomago como ella?

- ¿Metamorfoqué? –preguntó extrañada Amelia Forbes.

- Metamorfomago –aclaró Teddy, un poco acalorado. –Significa que puedes cambiar tu aspecto. Y sí, lo soy.

- Guay –dijo Ryan.

No hablaron más durante todo el trayecto, ya que las vistas eran demasiado impresionantes como para no prestarles toda la atención.

Cuando llegaron al castillo Nicholas, junto con un chico pelirrojo, se unió a ellos. En el vestíbulo, un profesor llamado Flitwick les explicó las normas del colegio y les hizo entrar en el Gran Comedor, donde un montón de alumnos mayores se encontraban sentados en cuatro grandes mesas. Al fondo se encontraba la mesa de los profesores, y justo delante había un taburete con un sombrero encima. Dirigió la vista hacia el techo y observó que estaba cubierto de estrellas. Todo era como se lo había descrito Harry, pero mucho más bonito.

El profesor cogió una lista y comenzó a llamar a los alumnos. Teddy se encontraba cada vez más nervioso.

- ¡Baker, Stewart!

El niño pelirrojo que había aparecido con Nicholas se acercó al taburete y se sentó. Segundos después, el sombrero gritó "¡HUFFLEPUFF!".

Pasaron unos cuantos alumnos más.

- ¡Forbes, Amelia!

Amelia suspiró y se sentó en el taburete. El sombrero pareció meditar durante más tiempo de lo normal, mientras la chica mantenía los ojos cerrados con nerviosismo. Teddy esperaba que a él no le ocurriese lo mismo. Al fin, el sombrero se pronunció: "¡GRYFFINDOR!". La mesa Gryffindor estalló en aplausos.

Los alumnos siguieron pasando. Slytherins, Hufflepuffs, Ravenclaws… Hasta que llegó el momento de Teddy.

- ¡Lupin, Ted!

"¡Vaya, vaya…!", exclamó el sombrero, "Un Lupin… Veo que has heredado la capacidad de tu madre, eso es muy especial… Eres inteligente, oh, sí… pero no te gusta demasiado el trabajo, por lo que veo… Tienes la valentía de tu padre, así que lo mejor es que seas… ¡GRYFFINDOR!". Teddy se quitó el sombrero y se dirigió muy contento a la mesa Gryffindor, sentándose al lado de Amelia.

Después de varios compañeros, llegó el turno de los gemelos. Ambos entraron en Gryffindor, para satisfacción de Nicholas.

- ¡Estamos en Gryffindor¡Estamos en Gryffindor! –exclamaba con alegría.

Sin embargo, su hermano parecía un poco desilusionado.

- El sombrero me ha dicho que podría ser de Ravenclaw… pero bueno, Gryffindor está bien. –dijo Andrew.

Ya casi al final, Ryan Shacklebolt fue elegido para Slytherin. Según le había contado Harry, antes Slytherin era considerada la casa de los magos oscuros, ya que ahí había estado Voldemort cuando iba a Hogwarts. Sin embargo, las cosas habían cambiado, y la casa Slytherin tenía mucha mejor fama. Además, su abuela Andrómeda fue una Slytherin.

Una vez todos los alumnos de primero se encontraban en sus casas, la directora del colegio, Minerva McGonagall, se levantó y les dio la bienvenida. Les presentó al nuevo profesor de Herbología y nuevo jefe de la casa Gryffindor, Neville Longbottom, al que Teddy conocía por ser amigo de su padrino.

Durante la cena conoció a algunos compañeros más de su curso. Amelia entabló conversación con una niña llamada Mery Higgs, mientras que Ted y los gemelos planearon un montón de escapadas para conocer los escondrijos de Hogwarts. Al terminar, los prefectos de cada casa guiaron a los de primero a sus respectivas salas comunes.

Llegaron a la sala común de Gryffindor, donde el prefecto les explicó donde estaban las habitaciones. Teddy estaba deseando subir a su habitación para escribir a Harry y a su abuela. Cuando al fin subieron, Ted se dirigió a la cama que estaba junto a su baúl y se tumbó. Cerró los ojos sonriendo mientras escuchaba hablar entusiasmados a sus compañeros de habitación. Se acercó a su baúl y sacó dos pergaminos y una pluma, y comenzó a escribir.

Querida abuela:

Ya estoy en Hogwarts. ¡Soy Gryffindor, como papá! Se que te hubiera gustado que fuera Slytherin, espero no haberte defraudado. He hecho dos amigos, son gemelos y se llaman Andrew y Nicholas Priest. Son muy simpáticos. No sé que más escribirte¡estoy demasiado contento! Un beso,

Teddy.

Releyó la carta. Estaba bien, realmente no se le ocurría nada mejor para poder expresar todo lo que sentía. Cogió otro trozo de pergamino, esta vez para su padrino.

Querido Harry:

¡SOY GRYFFINDOR! Esto es genial. Ahora mismo estoy tumbado en una cama¡a lo mejor era tu antigua cama¡O a lo mejor era la de mi padre! He conocido a unos gemelos, y uno de ellos te admira mucho; pero no les he dicho que eres mi padrino. También son Gryffindor. El hijo de Kingsley Shacklebolt es Slytherin. Un abrazo,

Ted.

Abrió la jaula de su lechuza y ató un trozo de pergamino a su pata.

- Llévale esto a la abuela¿vale, Hera? Y cuando vuelvas¿podrías llevarle otra carta a Harry?

La lechuza le pellizcó el dedo suavemente a modo de asentimiento. Teddy abrió la ventana y observó como Hera emprendía el vuelo desapareciendo en la oscuridad. Antes de darse la vuelta, recibió un golpe que por poco le tira al suelo. Miró a los lados para ver de donde procedía y volvió a recibir otra vez.

- ¡Pelea de almohadas!

Estaba muy cansado el viaje, pero no tanto como para rechazar una pelea de almohadas con sus nuevos amigos. Así que cogió la suya y corrió detrás de Nicholas, que le había propinado unos buenos golpes.


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