bien, aqui me tienen de nuevo con mi súper primer fanfic:p estoy nerviosa... em, ya tengo escritos los primeros tres capítulos, y los subiré todos hoy:) espero que la estén disfrutando, y recuerden entre mas larga la espera mejor la recompensa :) déjenme un review tan siquiera si la leen :c me dan inspiración :) los quiero y espero les guste...


Algo se sentía diferente en su interior, no estaba feliz, tampoco enojado, simplemente estaba pasando por un proceso de metamorfosis. Era difícil pero sabia que era para bien, que había tomado la decisión correcta.

El y Aang habían acordado verse las noches hasta que se les ocurriera un plan para que sus amigos pudieran perdonarlo. Aun le faltaba conseguir su perdón, pero lo importante es que ahora podría ayudar al avatar a acabar con la guerra y que su tío se sintiera orgulloso de el. Su tío… cada vez que pensaba en el se le volcaba el estomago. ¿lo perdonaría también, como lo hizo Aang? ¿estaría bien en estos momentos? Sabia que tarde o temprano tendría que buscarlo, pero primero tenia que terminar de arreglar las cosas con los amigos de el avatar.

Trato de conciliar el sueño, que la verdad no seria muy difícil después de las buenas cosas que había logrado. Se recostó sobre las mantas que estaban en su tienda y cerro sus parpados.

La mañana siguiente, se levanto gracias a los rayos del sol. Sintió esa energía poderosa que le daba este, acomodo su cabello, cambio sus ropas y salió para buscar algo de comer en las provisiones que había logrado traer. Le daba mucha vergüenza, pero pronto tendría que pedirle a el avatar que lo ayudara a conseguir mas, ya que solo le quedaban para un par de días.

Cuando salió, sintió que algo le golpeteo la espalda, rápidamente dio un salto, y puso sus manos en posición para lanzar algo de su fuego. El niño calvo que le hizo la maniobra se asusto.

-cálmate Zuko, solo soy yo de nuevo – parecía que se le había pasado el susto al monje y ahora se estaba divirtiendo

-si sigues apareciéndote por sorpresa, te terminare capturando como lo había querido antes. – dijo el maestro de fuego con una expresión seria, aunque realmente lo decía de broma

- se que dijimos que nuestros entrenamientos serian por la noche, pero les dije a los chicos que necesitaba meditar, para poderte traer esto – el joven saco comida de la túnica que traía puesta y la puso sobre un tronco de madera. Vaya, parecía que Zuko no se preocuparía mas por el tema de las provisiones. No podía creer que alguien que estaba a punto de matar mas de un par de veces, seria tan gentil.

- gracias Aang, en verdad lo aprecio – dijo lanzándole una de esas sonrisas que Aang solo había visto la noche anterior. El pequeño monje se sonrojo y hubo un silencio incomodo.

-bueno, eh… yo… debería irme no faltara mucho para que se preocupen por mi y manden a Toph a buscarme.

- ¿ no es Toph la chica ciega? ¿por qué mandarían a una chica ciega a buscarte? - Zuko pensaba que en realidad era una crueldad, hacerle eso a una chica ciega.

- si, ella es, pero puede ver mucho mas que nosotros juntos. Gracias a sus pies y su poder ve las ondas a través de la tierra y detecta personas y movimientos a metros e incluso kilómetros de distancia.

- bueno, ahora veo porque se me dificulto atraparte – dijo el príncipe soltando una risa pequeña. El joven monje también rio.

-no le des todo el crédito, alguien como yo es difícil de atrapar siempre – el avatar abrió su planeador y esbozo una sonrisa – nos vemos esta noche sifu, no te acerques a el templo porque Toph lo sabrá.

Y después desapareció entre las nubes del hermoso paisaje.

La noche llego muy lentamente para Zuko, ansioso por tratar de enseñarle todo lo que sabia al avatar. Nunca le había enseñado a nadie, pero pensaba que de tantos años de practica, enseñar seria lo mas fácil del mundo.

Estaba esperando ansioso al chico, sabia que llegaría por sorpresa y lo asustaría de nuevo, así que decidió adelantársele. Se escondió atrás del arbusto en el que el avatar había estado una noche anterior y espero a que alguien bajara del cielo. Para su sorpresa, ese alguien ya había bajado y estaba atrás de el, muy cerca, solo unos cuantos centímetros separaban sus cuerpos. El joven monje se acerco a su oreja, aun sin tocarlo, e hizo un pequeño ¡Bu! Para asustar a el príncipe.

- ¿qué es lo que sucede contigo? Acaso quieres matarme o que te mate? – dijo el príncipe después de el gran grito que soltó, esta vez se asusto tanto que callo al suelo – no te rías, no es divertido.

- vamos Zuko, no intentes aparentar que estabas a punto de hacerme lo mismo – Aang le extendió su mano a Zuko y este la tomo.

- no, yo solo estaba… eh… recolectando unas bayas… - agarro unas piedras del suelo y se las metió a la boca. El avatar lo atrapo y soltó una carcajada-

- escúpelas antes de que te ahogues y no puedas enseñarme – entonces se dio cuenta que ya era demasiado tarde, el joven Zuko fue tan estúpido para intentar tragarlas y se estaba ahogando. El avatar se puso tras de el y junto sus manos alrededor de su cintura. Apretó demasiado fuerte para poder ayudarlo pero nada pasaba. – lo siento Zuko, tendré que hacer esto – entonces Aang puso sus manos en posición para sacar las piedras que se habían atorado en la garganta de su sifu con su tierra control. Logro hacerlo, no sin que antes el príncipe soltara un gran grito de dolor, rápidamente Aang se acerco a el y puso su mano tatuada sobre sus labios – no grites Zuko, están dormidos y es cuando sospechan mas – el avatar se encontraba demasiado cerca de el, solo la mano interrumpía el espacio entre los dos maestros, el avatar Aang la fue quitando lentamente y se alejo unos pasos de el.

- será mejor que nos dejemos de juegos y empecemos a practicar, te enseñare todo lo que pueda – Zuko empezó a enseñarle los movimientos mas básicos del fuego control, le dijo como era importante la respiración y no la fuerza, y aunque el no lo tomaba mucho en cuenta, era una lección que su tío Iroh le había dejado.

Pasaron toda la noche intentando que Aang pudiera hacer una maniobra de nivel medio, a decir verdad Zuko se había sorprendido de lo rápido que el monje podría aprender. Cuando la noche se vino mas intensa, Zuko se sentía cansado y comenzó a cuestionarse porque entrenaban justo en las horas que su poder no daba el máximo.

- ¿crees que algún día tus amigos me perdonen y podremos hacer esto bajo la luz del sol? Es muy difícil para mi hacerlo en la noche. – y en verdad lo era, pero sabia que si el avatar seria bueno bajo la luna, en el sol se le facilitaría mucho mas, esa, en parte, era una ventaja.

- lo siento Zuko pero creo que esto de decirles se tendrá que atrasar un poco mas, aun siguen muy enojados contigo y conociendo a Katara tardara varias semanas convencerla.

- ¿no puedes darle un beso a tu novia y ya? – Zuko no sabia mucho de la relación entre los dos, pero por la forma en que Aang le quito el collar aquella vez sabia que el joven estaba enamorado de ella.

- no es mi novia, quisiera que lo fuera pero ahora no hay tiempo para eso, ella siempre me vera como a un pequeño niño que cuida para que pueda salvar el mundo – tenia una cara de decepción en su rostro y su tono de voz se torno triste – es mejor que me vaya ya, tengo que descansar y practicar todo lo que aprendí hoy – el avatar esbozo una triste sonrisa y abrió su planeador, de nuevo desapareció, pero ahora entre oscuridad.