Nivel 3.

-¡Alto! ¡Alto! ¡Va a matarla!- su largo cabello rojo atravesó la multitud como un rayo. El miedo y la angustia se apoderaban de cada centímetro de su pequeño cuerpo.

-¡No intervengas, novata!- unos rudos brazos de metal la tomaron por la cintura con fuerza- no puedes hacer nada.

-¡Pero!- sus ojos se aguaban más a cada segundo- ¡está siendo masacrada!

-No la va a matar. Está prohibido que las de cursos mayores maten a las de cursos menores. Si lo hace será expulsada.

-Tal vez eso es lo que intenta- susurro asustada.

-No…- la soltó- ser expulsada es igual a la muerte.

-La vida aquí es el infierno- llegó por detrás y tomó a Lucy por los hombros- yo me haré cargo de ella.

-De acuerdo- la soltó y se alejó.

Los gritos que las rodeaban parecían más de animales salvajes que de humanos. La peli azul se levantó una vez más. Su uniforme de batalla estaba repleto de sangre, al igual que su cuerpo. Un río de sangre escurría de su boca, su pierna derecha y su estómago.

-¿Qué? ¿Te has cansado pequeña? ¡Apenas comenzamos!- con brusquedad la levantó del piso, enredando sus dedos en su largo cabello.

-¡No!- exclamó y se alejó lo más rápido que pudo- ¡aún puedo continuar!

-¡Ja! ¡Mírate! Apenas y puedes estar de pie, solo esa vieja espada oxidada logra darte equilibrio.

Su visión se perdía lentamente. La sangre faltante no la dejaba ni pensar.

-¡Tiempo! ¡Ustedes dos!, ¿esta chica es parte de su equipo?- asintieron- llévenla a la enfermería pronto y, por favor- las miró severamente- díganle que sea la última vez que se meta en problemas, a la siguiente no podré intervenir.

-¡¿Qué no podrá intervenir?! Ella fue la que propuso que se solucionara en un duelo. ¡Por su culpa, Marina casi muere!

-Tranquila Lucy, sé que estás molesta, yo también, pero no es hora. Ya sabes lo que dijo Rafaga, todo cuesta aquí dentro. Somos novatas y una de nosotras está en servicios médicos… debemos solucionar el costo de ello.

-¿Cuánto… será? No tenemos nada.

-No es dinero Lucy- ajustó sus lentes y su mirada se ensombreció- son misiones. Misiones en equipo, tenemos que esperar a que Marina se recupere para ir.

-¿Qué clase de misiones?

-Nos serán asignadas en cuanto Marina esté bien, eso fue lo que me dijeron.

Han pasado dos semanas desde que ingresamos a esta pesadilla. Dos semanas en las que hemos tenido que entrenar y batallar diariamente para poder comer, dormir, incluso para poder tomar un baño. Nuestros poderes siguen desarrollándose, y tenemos prohibido utilizarlos hasta en dos meses. Nos colocaron collares especiales que se activan y nos dan descargas eléctricas cada que intentamos usarlos. También tenemos tobilleras que nos impiden salir del perímetro de las instalaciones y que detectan si atentamos contra nuestra vida.

-La comida es insípida, de nuevo.

-Al menos hoy podemos comer- suspiro y dio un bocado a la pasta grisácea que tenía en su plato.

Todo se siente tan frío. Mi pecho me duele. Mis piernas. Todo mi cuerpo duele tanto. ¿Y este olor? ¿Es sangre?

-¡Sangre!

-Veo que has despertado- se acercó moviendo las caderas.

-¿Quién eres?- la escudriño de arriba para abajo. ¿Qué clase de personas hay en este lugar?

-Mi nombre es Caldina, soy la doctora de este lugar. ¿Cómo te sientes cariño?

-Me duele todo el cuerpo.

-Es normal. A tu cuerpo le tomará uno o dos días asimilar las infusiones y la magia que te aplique.

-¿Magia?

-Sí. Curó con ella.

-¿Tu magia es curativa?

-Algo así. Mi poder es la magia de la psique. Influyó directamente en los pensamientos de las personas y puedo manejarlos a mi gusto, combinó ese poder con infusiones de plantas medicinales para que el cuerpo se recupere más rápido y el dolor sea menos intenso.

-Ya…

-Ahora, cuéntame, ¿qué pasó para que terminaras en estado, linda?

-Es una tontería- suspiro.

-De los errores se aprende, querida.

-Lo sé- la miró. Seguía sentada a su lado, mirándola atentamente con sus grandes orbes azules- estaba formada en la fila de la comida- comenzó- cuando una chica se metió de repente, me moleste demasiado, así que la enfrente.

-¡Hey, sigo yo! ¡Fórmate!

-¿Qué dices niñita?

-¡Qué te formes! ¡Para eso existen las filas, tonta!

-¿Cómo me has llamado?

-¡Tonta! ¿Acaso no sabes el funcionamiento de las filas? ¡Llevo esperando bastante por esto como para que tú te metas!

Miró su cabello, antes bañado en sangre, ahora perfectamente limpio. Traía un largo camisón blanco y sus heridas estaban prácticamente curadas, sólo el dolor en su cuerpo prevalecía pero presentía que no eran más que moretones. Juraría que le habían roto una costilla. ¿Cuánto tiempo había pasado?

-Después de eso comenzó a golpearme con fuerza. La esquive hasta que llegó una mujer de cabello dorado con una mirada muy afilada y dijo que si tantas ganas teníamos de pelear, lo hiciéramos en un duelo. Nos tele transportó a una arena y nos dio una espada a cada quien, después desapareció.

-Seguro fue Presea, tendré que reprenderla después. ¿Cómo poner a pelear a una chica con más años y a una novata?

-¿Presea?

-Es la armera de la escuela. Al igual que yo, es profesora, pero suele ser bastante brutal. Muchos de mis pacientes son provenientes de los duelos que suele organizar.

-Suena como una mala persona.

-¡Oh, mi niña! Presea no es mala, solo está algo seca del corazón. Veras, cuando era joven…

-Adoras contar esa historia, ¿No Caldina?

-¡Presea!- la atrapó en un fuerte abrazo- ¿Qué haces por aquí, preciosa? No sueles venir.

-Vine a ver a la chica.

-¿A mí?

-Tienes potencial con la espada. Es una lástima que tu fuerza física aún sea muy débil.

-Soy una novata, ¿qué esperabas de mí, estúpida sanguinaria?- la miró con odio inyectado en sus pupilas. La rubia le devolvió la mirada con una sonrisa ladina.

-Vaya- la jaló del cabello, hasta quedar centímetros de su rostro- no tienes madera de pilar niña, pero sí de guerrera. Vine por eso- la soltó- muy pocas chicas tienen el mismo potencial que tú, si quieres sobrevivir tendrás que aprovecharlo. Cuando te recuperes, búscame en el campo de entrenamientos número dos. Estoy ahí todos los días después de las diez.

-El toque de queda es a las nueve, genio.

-Arréglatelas. Si llegas sin que te descubran, te aseguro un permiso especial para salir después del toque de queda.

Las noches en este lugar son oscuras y frías. Hay leyendas que dicen que ciertas criaturas del antiguo Céfiro rondan por aquí. Nadie sabe si es verdad pero el toque es una realidad que nadie puede ignorar. Mucho menos nosotras, las novatas, sin embargo, lo que dijo esa mujer llamada Presea sigue haciendo eco en mi memoria. Debo salir y comprobar si sus palabras son verdad.

-¡Marina! Estábamos tan preocupadas por ti- Lucy me abrazó con una fuerza que no creía posible. El entrenamiento ha dado sus frutos y ¿yo? Yo perdí el tiempo en la enfermería.

-Me alegra tanto verte bien- tomo mis manos con calidez- no nos dejaban entrar a verte.

-¿Qué ha pasado en mi ausencia, chicas?

-Bueno, seguimos entrenando en combates cuerpo a cuerpo con algunas chicas de grados mayores.

-¿Aún no nos han asignado profesores?

-No. Al parecer estaban esperando a que todas estuvieran. No solo tú fuiste herida. La mitad de nuestro curso se metió en algún conflicto.

-Es un alivio saber que no fui la única- solté una pequeña risa.

-Marina- dijo de repente muy seria. Lucy me miró con una mueca de tristeza.

-¿Qué pasa?

-El costo de la enfermería…

-¡Oh no! ¿Cuánto será? ¡Es mi culpa! ¡Yo lo pagaré sola!

-No es dinero, son misiones. Nuestro equipo debía estar completo.

-¿Misiones? ¿Qué clase de misiones podrían asignarle a unas novatas?

-Esta es la primera- extendió un papelito- no quería leerlo hasta que estuviéramos todas juntas. Me lo dieron ayer.

Equipo Mashin.

Líder de la misión: Kōngqì

Dirigirse al campo de entrenamientos #10 al caer el atardecer, el día tercero del mes en curso.

-¿Es todo?

-Sí.

-Tercero… eso es en dos días.

-Déjenme adivinar, es en nuestro único día de descanso, ¿verdad?

-Sí- bufó- esto será complicado.

-Lo siento chicas. Es mi culpa.

-No. No te culpes Marina. No es momento. Ahora lo que debemos hacer es unirnos más como equipo- tomándonos por los brazos nos jalo fuera de la enfermería con fuerza y alegría- ¡Mañana nos dirán acerca de nuestros profesores! Tenemos mucho que hacer Marina, Anaís.

Las vio partir con alegría y algo de pesar en su corazón. Su corazón latió con rapidez al recordar lo que les depararía en el futuro a esas niñas que pronto dejarían de sonreír con tanta facilidad. No podía imaginarlo, mucho menos concebir esa masacre.

-Se lo que piensas. Es lo mejor. Créeme

-¿Lo mejor para quien, Presea? Porque te aseguro que esto no ha traído ningún cambio positivo para nadie.

-Lo traiga o no, no debes encariñarte con esas niñas.

-Tú ya lo hiciste. Con Marina.

-No me encariñe, solo aprecio su potencial. Quiero pulir sus habilidades y evitar más muertes. Si ella se hace fuerte con la espada, estoy segura de que podrá sobrevivir y a consecuencia salvar a sus dos amigas- suspiró con fuerza- ya no quiero ver más muertes, Caldina. Mi conciencia no puede. Cierro los ojos y sus voces me atormentan.

-No eres la única, querida. Ven. Vamos con Clef, tal vez él pueda darnos una de sus pociones para calmarnos.

-Clef…- susurro a la par que se sonrojaba- no lo he visto en días.

-¡Presea!- la tomó por los hombros efusivamente- ¡Mi cielo! ¿Cuándo se lo dirás?

-¿Decirle qué?

-¡Que lo amas!

-¡Yo no amo a Guruclef!- sonrojándose hasta las orejas la quitó de encima.

-Todos lo sabemos, menos él, así que no puedes negarlo y mucho menos ante mis ojos de casamentera, cariño.

-Solo vamos. Tengo que darle el informe de las novatas.

-¿Así que esa es tu excusa?

-No es una excusa. Lo tengo listo desde ayer pero no había tenido tiempo para ir.

-¿O es que no querías ir sola?

-¡Caldina! Déjate de tonterías. No podemos perder tiempo. Menos tú, eres la doctora. ¿A quién dejarás a cargo?

-Tranquila. Tengo mis métodos- acto siguiente le guiño un ojo coqueta y paso delante de ella moviendo las caderas con elegancia y sensualidad- ¡Corre!

-Ya voy- rió bajito y la siguió a prisa.

La noche pasada no pude dormir. El último entrenamiento con las chicas de cursos superiores me dejó agotada pero las frases de Presea siguen rebotando en mi cabeza. Se que tengo potencial con la espada. Siempre fui la mejor en esgrima en mi colegio, sin embargo, lo que hay en este lugar es más bestial. Necesito ese entrenamiento. Debo de hacerme más fuerte. Debo sobrevivir en este lugar.

-Psst Marina.

-Duérmete Lucy.

-No tengo sueño. Estoy realmente emocionada.

-¿Cómo es que logras mantener el ánimo estando aquí?

-Si dejara que mis malos pensamientos salieran a la luz, entonces no podría continuar. No es que la situación me agrada en este lugar, pero…- suspiró- yo solo no quiero dejarme vencer por la atmósfera negativa que hay en este lugar. Tampoco quiero que tú y Anaís se pierdan en eso, por eso intento mostrarme animada con ustedes.

-Ha servido- tome su mano por debajo de las sabanas- tenlo por seguro.

-Marina.

-¿Qué pasa Lucy?

-¿Cómo crees que serán nuestros profesores?

-No estoy segura, pero sean como sean, no dejaremos que nos hagan daño, ¿de acuerdo?

-Yo desearía no estar aquí.

-Yo tampoco- el agarre en su mano se volvió más fuerte.

-Pero… las cosas pasan por algo, ¿no? Tal vez haya una razón.

-Tal vez una de nosotras sea el pilar- no tienes madera de pilar niña, pero sí de guerrera. Esa frase resonó en mi cabeza al momento. Yo también lo pienso. No podría ser el pilar ni de chiste.

-O tal vez estemos aquí para acabar con ese sistema obsoleto. Piénsenlo, es una tontería que tantas hayan muerto por una leyenda.

-¡Anaís! ¿Hace cuánto estás despierta?

-No mucho. Perdonen por asustarlas.

-No te preocupes. Entonces… ¿tú crees que romperemos el sistema del pilar?

-No estoy segura, es algo muy ambicioso.

-Debemos volvernos fuertes para eso- susurre- más que los profesores incluso.

-Tenemos que sobrevivir.

Antes de que los rayos del sol tocaran la casa de acampar en la que nos encontrábamos, nuestros pasos ya estaban dirigiéndose al campo de entrenamientos #10. El resto de las chicas seguían sin llegar. El no tener una noción del tiempo precisa es frustrante pero al menos sé que hemos llegado más que a tiempo.

-Si al menos tuvieran relojes por aquí- me quejé.

-En la nota solo decía que nos presentáramos antes del amanecer, entonces creo que hemos llegado a buen tiempo.

-Realmente está oscuro y no hay nadie.

Las voces de tres chicas me alertaron. Así que son las primeras en llegar, ¿ah? Será divertido ver cómo se comportan ante esto.

Unas pesadas cadenas comenzaron a sonar con fuerza. Los pasos cada vez se acercaban más y sus corazones latían más a prisa.

-¿Qué es eso?- susurró la peli azul a la par que se ponía en guardia.

-Es grande- tragó saliva y comenzó a ver a todas direcciones.

-Podría ser… ¿Una criatura de las que mencionaron?- agudizando el oído presintió que vendría por delante y las colocó detrás de sí.

-¿Qué haces?

-Creo que vendrá por aquí.

Un poderoso rugido las petrificó por unos segundos. El sol no tenía intenciones de salir aún y la oscuridad no ayudaba a saber qué es lo que estaba sucediendo. Sin embargo…

-Hay armas a cinco metros de nosotras, más o menos- susurró rápidamente- pero la criatura está muy cerca.

-Yo la distraigo- tomó su largo cabello y lo amarró con un pedazo de tela que cargaba desde el campamento.

-Pero Marina, tu casi no has recibido entrenamiento.

-Por eso mismo, yo no soy tan rápida como ustedes. Mientras yo lo distraigo, ustedes corran por armas, una vez lo hagan vuelvan a ayudarme y entonces yo iré por una para poder defendernos.

-Pero…

-Estaré bien Lucy. Ahora, apresúrense- se alejó corriendo de ellas y comenzó a gritar- ¡Aquí, monstruo horroroso!- la criatura dirigió sus pasos hacia ella- ¡A qué no me alcanzas!- sus pies cada vez corrían más a prisa. Apenas y podía distinguir a la criatura con tanta oscuridad, así que el miedo estaba latente a todo momento.

Escucho ruidos metálicos a lo lejos. Las tenían. Siguió corriendo intentando seguir esos sonidos, cuando de pronto una larga liana tomó su tobillo y la hizo tropezar.

-¡Ah!- exclamó al caer al esposo piso y se levantó rápidamente, pero la liana no la dejaba en paz. Pronto se percató que esa "liana" en realidad provenía de la criatura.

-¡Marina!- exclamó la pelirroja mientras se abalanzaba a la criatura.

-¡Capturó mi pie!- gritó y siguió forcejeando. La silueta esbelta de Anaís comenzó a mostrarse más nítida conforme el sol salía y está corría a socorrerla, con una espada cortó la liana y después se la entregó- toma, pensé que sería apropiado darte una espada.

-Gracias- miró el arco en su espalda y después al monstruo. Sangre morada escurría de esa cosa que sujetó su pie, pero la criatura no se retorcía.

Lucy estaba peleando fieramente contra él, intentando liberar su cuerpo de una enredadera de lianas.

-¡Lucy!- exclamó furiosa- ¡Déjala en paz!- se abalanzó contra la criatura y comenzó a cortarla para liberar a su amiga. Pensó que la atacaría pero no fue así.

Volteó para comprender la situación y una flecha se clavó justo frente a ella, en una extraña liana que el monstruo acercaba. Era Anaís. Con rapidez y precisión las paraba, pero se dio cuenta que ya le quedaban pocas flechas.

-Lucy. No te muevas- cerró los ojos e inhaló con fuerza. El sol estaba saliendo y varios pasos se acercaban rápidamente. Levantó su espada y con un corte limpio pudo liberarla al fin.

-¡Anaís! - la jalaron con fuerza hacia atrás, evitando que el monstruo la tomará.

-Gracias- susurró. Las dos chicas se pusieron en guardia frente a ella.

-Descansa un poco, ya has hecho demasiado.

-De ninguna manera- corrió a una velocidad impresionante a la mesa donde estaban las armas y tomó más flechas- su punto débil son sus ojos, hace poco dispare una flecha y sus movimientos se hicieron más lentos.

-Entonces… ¡Ya se! Nosotras nos encargaremos de las lianas que se te quieran acercar, tú concéntrate en los ojos.

-Bien- asintió y comenzó a disparar rápidamente una flecha tras otra.

Los murmullos se hacían fuertes pero eso ni las inmutaba. Paraba con toda la fuerza que podía a la criatura ante ellas. Minutos que les parecieron eternos hasta que la criatura exclamó un grito agudo que las forzó a tapar sus oídos con fuerza y cayó con un ruido seco al piso.

Jadeantes, sudadas y agitadas se tumbaron al piso a descansar un poco. Fue entonces que notaron que el resto de sus compañeras había llegado. Algunas las miraron con asombro, otras cuantas con miedo y el resto con envidia.

Unos aplausos comenzaron a escucharse desde la sombra. Sus pasos lo hicieron llegar hacia donde estaban las tres chicas.

-Increíble- las felicitó- pensaba meterme si las veía en aprietos, pero veo que son habilidosas- sus ojos miel sonreían y su cabello verde se ondeaba con el aire- me dejaron maravillado.

-¿Quién eres?- susurró ajustando sus lentes y conectando sus severos ojos a la juguetona mirada ambarina del hombre frente a ella

-Paris- extendió su mano hacia ella y la levantó. Aprovecho para ayudar a las demás también, pero en un impulso beso la mano de la ojiverde. Sonrió cuando la vio sonrojarse y alejar su mano con fuerza y antes de que pudiera decir algo más- su profesor de combate cuerpo a cuerpo contra criaturas mágicas.

Miró al resto de las chicas. Seguían a una distancia prudente. Le pareció divertido y decidió seguir intimidándolas.

-Para las que vieron esta pelea, háganse a la idea de que casi todas las clases serán así. Pensaba comenzar con ejercicios básicos, pero veo que estas chicas acabaron con un monstruo tipo 3 ellas solas, así que la primera clase será con monstruos tipo 2 y 3. Demuestren sus habilidades.

Mientras tanto, las tres chicas seguían aturdidas. Un monstruo tipo 3. ¿Ellas solas? Tenían entendido que su nivel daba, exageradamente para un monstruo tipo 1.

-Ustedes- las miró de nuevo- son el equipo Mashin, ¿No?- asintieron con la cabeza- tomen esto- les entregó unas bolitas de pan y una nota- cómanlas, les ayudará a recuperar fuerzas y esa nota llévenla a Ráfaga, debe estar en el campo de entrenamientos #4- hizo aparecer un mapa en el aire con una ruta marcada- sigan esa ruta- lo enrollo y se los entregó- corran.

Con duda comenzaron a correr dándole una hojeada de tanto en tanto al mapa. En el camino no dijeron nada, seguían aturdidas por lo que había pasado.

-¡Ráfaga!- lo vieron a lo lejos

-Equipo Mashin- dijo sorprendido- ¿Qué hacen aquí?

-Paris nos envió- respondió firme- dijo que le hiciéramos llegar esto- extendió el papel y lo leyó con rapidez.

-Impresionante… Un monstruo tipo 3, ¿Ah?- les sonrió con calidez- Felicidades equipo Mashin. Acaban de subir de nivel.

-¿Nivel?- preguntó confundida.

-Es cierto. Aún no se los explican. Ustedes se encuentran en el curso 1, como todas sus compañeras, pero aún sin nivel. Los niveles les otorgan beneficios y cierto estatus. Cada curso tiene 10 niveles a alcanzar. Una vez alcanzados todos pueden subir de curso.

"El nivel 1 les permite una variedad más de comida en la cafetería. Ya no más pasta gris.

El nivel 2 les otorga un permiso especial para faltar una vez al mes, aparte de su día de descanso.

El nivel 3 hace que cambien de residencia. Le dirán adiós a las casas de acampar y pasarán a una casa donde hay una habitación para cada una. Está construida para 30 personas, al ser las primeras la tendrán por un tiempo para ustedes solas.

El resto de los niveles se los explicaré en cuanto hayan llegado a ellos"

-Nivel… 3… -susurraron conmocionadas.

-No lo creo.

-Es tanto…

-Felicidades- sonrió sinceramente y chasqueo sus dedos- sus pertenencias ahora están en la casa que les comenté. Sigan ese río- lo señaló y como si estuviera esperando a ser nombrado de este saltaron algunos peces de colores- y llegarán a su nueva residencia. Una cosa más antes de irse, apenas terminen de ver su nueva casa, tienen que ir a la enfermería y decirle a Caldina que han ascendido al nivel 3. Es muy importante que lo hagan, ¿De acuerdo?

Asintieron con la cabeza y esperaron a alejarse un poco para poder gritar su emoción. Al fin, después de tanto, estaba pasando algo bueno dentro de ese lugar.