Capítulo 1

Como no odiar los lunes.

Te despiertas con el sonido de tu alarma. Tienes que estar en el trabajo temprano, generalmente hoy son los días en los que llegan nuevos pedidos y tienes que estar presente para saber si serás seleccionada.

Te das una ducha rápida y desayunas unos tristes cereales con leche porque no tienes tiempo para nada más elegante. Llenas el plato del gato, te vistes, tomas tu cartera, llaves y uniforme; y te dispones a salir. Justo antes de que puedas hacerlo, Ania, tu compañera de piso, se asoma por la puerta de su habitación lo suficiente para que puedas ver su despeinada cabellera y ojos entreabiertos.

-Ey.- Te dice para llamar tu atención.- ¿Puedes pasar por el mercado a la vuelta del trabajo? Ya no hay papel higiénico.

-Está bien.- Dices con media sonrisa y cierras la puerta detrás de ti.

Son diez cuadras hasta el trabajo, pero siempre te ha gustado la caminata a estas horas de la mañana. El camino está relativamente despejado, las bocinas y sirenas todavía no suenan y hay olor a café y pan recién horneado.

Al llegar, te detienes un momento a observar la morada.

Catering & Cócteles Sussan Petrov.

Todavía recuerdas tu primer día de trabajo allí, hace ya casi ocho años, cuando recién habías terminado tu curso en coctelería y nadie quería contratarte. Pero Sussan vio en ti mucho talento y decidió darte una oportunidad a pesar de todo. Por eso te has quedado allí por tanto tiempo, a pesar de que odias Nueva York y su costoso estilo de vida que casi no te deja llegar a fin de mes.

-Muy bien, acérquense todos.- Dice Sussan con su uniforme de chef ya bien puesto y subiéndose sobre una silla como lo hace siempre que quiere dar un anuncio.- Hemos sido contratados para brindar la comida y la bebida durante el evento anual de caridad en honor a Patricia Sharp el próximo martes en el Marriott.- La multitud empezó a susurrar emocionada y no lograste contener una pequeña sonrisa de entusiasmo.- Como saben, a este evento asiste la élite de Nueva York por lo que tendremos que dar lo mejor de nosotros.- Sussan comenzó a hojear sus notas desordenadamente.- Ok, vamos a ir con el menú vegano de Alice Downy, quién será la chef de la noche. Ethan Park, tú serás su sous-chef.- Todo el mundo aplaudió, tu también te uniste.- Travis y Alan Hogman, ustedes estarán a cargo de los camareros, la lista de los mismos estará colgada para esta tarde pero como estamos hablando de un evento de esta magnitud, desde ya les puedo confirmar que la mayoría del personal está anotado como tal.- Otra ronda de aplausos.- Jodie Campbell, serás la cabeza del personal de limpieza.- Más aplausos. Buscaste entre la multitud la mirada de Jodie, quién ha sido tu fiel amiga desde que empezaste en la compañía de Sussan. Ella también buscaba la tuya hasta que ambas finalmente se encontraron para sonreírse. - [Tu nombre], Sean Bolton, Mason Ramsey. Ustedes serán los bartenders de la noche. El resto está anotado como camarero, no se preocupen. Todos tendrán la oportunidad de trabajar esta noche.- Sonreíste de oreja a oreja. Varias ocasiones te tocó trabajar como camarera y todas esas veces lo odiaste. La coctelería era la tuyo, para eso habías estudiado.

El resto de la semana trascurrió rápidamente. Todo el mundo estaba ansioso por la llegada del evento. Hasta el día de la fecha, era el mayor desafío que se habían presentado jamás por lo que había muchas cosas que preparar. Tú y tus colegas encargados de las tres barras disponibles trabajaron en crear un menú de cócteles que dejaría satisfecha a la creme de la creme de Nueva York. En tus descansos, te gustaba ir a la cocina a buscar a Jodie y, aunque ella estaba con sus propios dramas en espera de la gran noche, siempre tenía tiempo para un poco de charla y un cigarrillo.

-Corre el rumor en la cocina de que Tony Stark estará en el evento.- Dice tu amiga mientras da una calada.- Todo el mundo está apostando a quién se llevará para pasar la noche.

Dejas escapar una risa antes de hablar.

-¿Y qué les hace creer a todos que será alguien del personal? Al evento van las personas más prestigiosas de toda Nueva York, incluidas modelos y actrices. No perderá el tiempo con ninguna de nosotras.- Jodie soltó una risita juguetona.

-Yo aposté por ti.- Suelta. Tu la miras, ciertamente ofendida, aunque deberías tomártelo más como un halago.- Y no soy la única, eh. Ya hay casi cien dólares a tu nombre.- Dice en su defensa.- Varios creen que serás la afortunada.

-¿Acaso escuchaste lo que te acabo de decir?

-Sí, sí... Habrá modelos y actrices. ¿Y qué? Tu estás más buena que todas ellas.- Dice. Tu simplemente te limitas a reír.- Lo digo en serio.- Jodie te da un empujoncito con su hombro.- Además no cuesta nada soñar, ¿no?

-No sé de dónde has sacado la conclusión de que mis sueños incluyen sexo casual con Tony Stark.

-Oh, vamos.- Suspira con frustración.- ¿Quién no sueña con sexo casual con Tony Stark?

-Pues, yo.- Respondes, desafiante.

-Me estás vacilando, ¿verdad?

-No.- Dices, firme.

-¿Y qué si Tony quiere llevarte a conocer la Iron guarida después del evento?

-En el remoto caso de que eso pase, y estoy casi cien por cierto segura de que no pasará, le agradecería la oferta pero le diría que no.- La mandíbula de Jodie cayó tan bajo que parecía que tocaría el suelo.- Ya sabes que no hago más eso de lo de una sola noche. Déjale eso a las adolescentes.

-De verdad no creo que serías tan estúpida como para no follarte al jodido Tony Stark.

-Bueno... Crees mal.

Así se dio por finalizada la conversación, ya que ambas debían volver al trabajo.

El día se acercaba cada vez más y Jodie no paraba de insistir con la idea de tú y Tony, ignorando completamente tus repetidas negaciones. Durante el transcurso de la semana, a pesar de que te prometiste a ti misma que no lo harías, habías pensado bastante en el asunto.

¿Y qué si de verdad pasaba? ¿Qué pasaría si de verdad Tony Stark se te acercaba el martes por la noche y te invitaba a su penthouse?

La idea te daba algo de gracia, pero no te desagradaba del todo. Es decir, quién no se sentiría halagada si a alguien como Tony Stark, al mismísimo Iron Man, le resultaba lo suficientemente atractiva como para querer compartir la noche. Pero no, esa ya no eras tú. Quizás si hace tres años te llegaba la oferta hubieses dicho que sí pero luego de haber pasado dos años en una relación estable y solo con seis meses desde que esta terminó, ya no te atrae la idea de sexo casual.

¿O sí?

Prometes no darle más vueltas al asunto porque solo te sumerges a ti misma en una imposible fantasía y vuelves a enfocarte en el mundo real.

El tan temido martes ha llegado y todo el personal junto con Sussan ya estan en el hotel Marriott organizando las cosas. Sussan te asigna la barra del salón VIP y luego corre a la cocina a encargarse de otros asuntos. Te tomas tu tiempo para ordenar los diferentes vasos y copas disponibles, te fijas que haya suficiente hielo y escocés, ya que supones que será lo más pedido de la noche.

Te sobra algo de tiempo así que decides ir a la cocina para verificar si necesitan una mano con algo. Antes de que puedas llegar a tu destino, Jodie te toma del brazo y te da la vuelta para que quedes enfrentada a ella.

-La recepcionista del hotel me ha dicho que en el evento del año pasado Tony Stark se llevó a la Valet que estacionó su auto a pasar la noche con él.- Miras con sorpresa a Jodie, no puedes creer que siga con ese tema.

-Bien por ella. ¿Ya me sueltas?

-¿Quieres saber qué comentó la mañana siguiente?

-No.- Dices, forcejeando para que te suelte. Se encontraban en el medio del salón y otros colegas seguían pasando a su alrededor, inquietos porque la hora se acercaba. Puedes sentir como la situación comienza a llamar la atención.

-Dijo que fue genial.- Contesta ella.- No, no genial... Extraordinario. Dijo que fue el mejor sexo que tuvo en su vida y que Tony Stark fue un encanto toda la noche. Dijo que acabó tantas veces que...

-Jodie.- Dices, firme pero con voz baja.- No me interesa.

-Pues debería, porque es puede ser tu futuro.- Estabas por objetar, pero ella continua.- Sé que la razón por la que ya no tienes sexo casual es porque en tu experiencia pasada nunca ha funcionado y luego cuando una persona al fin te dio un orgasmo te gustó tanto que te mantuviste a su lado por dos años, pero como tu mejor amiga te lo pido por favor: No dejes pasar esa oportunidad si se te presenta.- Jodie suelta tu brazo lentamente, pero se mantiene cerca. -Tienes que prometérmelo.- Dice, sus ojos cargados con intensidad.- De verdad, no puedes dejar pasar esa oportunidad.

-Por última vez, Jodie.- Haces una pausa mientas miras a tu alrededor para ver si alguien estaba escuchando su conversación.- Ya no hago eso de follar por una noche.

-¡Pero estamos hablando de Tony Stark!

Aprietas los labios. Una parte de ti rogaba por decir que si, pero tu orgullo es demasiado grande como para admitir una derrota. Dejas escapar un suspiro largo y dejas caer la vista a tus zapatos recientemente lustrados hasta el punto en el que podías ver tu propia desesperación en su reflejo.

-Ok.- Dices de forma casi inaudible. Para la suerte de Jodie, ella estaba lo suficientemente cerca como para no perderse esa dulce palabra que había estado buscando toda la semana. -Pero tienes demasiadas esperanzas y eso te jugará en contra. Te recuerdo que el señor Stark ni si quiera ha llegado todavía.

-Oh, por favor... Como si la situación no podría ser más perfecta. Me sorprendería enormemente si es que no pasa.

Con eso último dicho, Jodie se marcha con una sonrisa de oreja a oreja y tu te propones a continuar con tu labor.

El evento da por comenzado cuando los primeros invitados empiezan a llegar. No hay demasiadas caras que reconozcas pero admites que nunca te ha interesado demasiado mantenerte al tanto con lo que pasa dentro de la alta sociedad ni quienes pertenecen a ella. Ya hay algunas personas en la zona VIP y ya has servido algunos tragos, nada muy desafiante para variar. Ahora que te has admitido a ti misma y también a Jodie que la idea de follarte a Tony Stark no te desagradaba por completo no puedes evitar en sentirte nerviosa. Por esta misma razón era que no querías tomarte esta idea en serio.

Ahora si no sucede te sentirás decepcionada.

Unos gritos en la entrada del hotel te sacan de tu nublada mente. Escuchas como desde las afueras del hotel los paparazzis gritan un nombre que, si eres honesta, has estado esperando.

-¡Señor Stark!

-¡Iron Man! ¡Aquí, mire aquí!

-¡Señor Stark! ¡¿Cuando volveremos a ver a los Avengers juntos?!

Joder. Joder.

Sientes como los nervios se apoderan de ti. Específicamente de las palmas de tus manos las cuales comienzan a sudar como locas.

-Si tiene que pasar, pasará.- Te calmas a ti misma en voz baja y luego te secas las manos con un trapo. Tienes trabajo que hacer, así que más te vale enfocarte.

Para tu sorpresa, la noche ya está bastante avanzada y Tony Stark no se ha acercado a tu barra en lo más mínimo. Está en la zona VIP, obviamente, pero no ha mostrado interés en algo más que en el champagne que ofrecen los meseros. Tus ojos no han podido evitar rastrearlo durante toda la noche. Lo has seguido por todo el lugar, observando cada detalle y teniéndote que recordar a ti misma mantener tu postura seguidamente.

Es más apuesto de lo que recordabas y eso no estaba ayudando para nada. Vestía un saco de vestir azul marino con unos pantalones a juego. Una camisa blanca combina con el pequeño pañuelo blanco en el bolsillo izquierdo del saco y para cerrar unos zapatos negros cuidadosamente lustrados. Luce muy sexy, tentador.

La noche continuó y siguió sin tener señales de Tony Stark en sus proximidades. La parte formal había finalizado al fin y ahora los invitados disfrutaban de un ambiente más relajado. Hasta se abrió una pista de baile y todo, incluso llegaste a ver al gobernador de Nueva York mover el esqueleto con un par de chicas tan hermosas que seguramente eran modelos. Por consecuencia de esto, también se comenzaban a pedir tragos más fuertes y con más frecuencia que antes.

-Un Sex On The Beach- Te dice una mujer desde el otro lado de la barra, mientras te ojea de arriba a abajo con algo parecido a desprecio.

-Juro por mi vida que si tengo que hacer otro Sex On The Beach esta noche, cuando llegue a casa echaré mi diploma por la ventana.- Dices por lo bajo mientras te volteas para tomar el vodka y voltear a nuevamente.

Casi sueltas la botella cuando ves que la pretenciosa mujer fue intercambiada por Tony Stark, quien te observa con una media sonrisa. Sus brazos están cruzados y descansando sobre la barra, sus ojos inmersos en ti.

-No te preocupes, de hecho estoy aquí por un Rob Roy.- Te dice, evidentemente habiendo escuchado tu comentario sobre el Sex On The Beach de antes. Tu cerebro tiene que hacer una pausa de unos segundos antes de volver a funcionar con normalidad.

-Lo siento.- Logras formular. Esbozas una sonrisa nerviosa, para luego soltar el vodka y buscar una botella de escocés.- A veces me frustra la poca originalidad en los pedidos de las damas.- Viertes dos onzas del contenido de la botella en un mezclador, un poco de vermú italiano y una pizca de amargo de Angostura. Cierras la tapa del mismo y, después de unas cuantas sacudidas, sirves el Rob Roy en un vaso de whisky.

Tony coge el vaso y se lo lleva inmediatamente a la boca, toma un sorbo y lo deja nuevamente sobre la barra. No puedes apartar la vista por más que te gustaría, ahora toda tu atención está en sus labios ligeramente humedecidos por el alcohol.

-Bueno, no hay como fallar con uno de esos.- Dice, quitándote del trance. Casi olvidas que estaban hablando de los Sex On The Beach. -Y si los haces tan buenos como estos no me sorprendería si se esparció la voz entre las mujeres.

Sonríes, pero quieres decir algo inteligente y coqueto. Le ha gustado tu Rob Roy, así que eso es un avance, solo que no será suficiente si quieres terminar montando su polla esta noche.

-Te ofrecería para prepararte uno después del Rob pero no me imagino a Ironman caminando con un Sex On The Beach por ahí.- Increíblemente logras sacarle una risa.

-Creo que subestimas la capacidad de Ironman de no importarle una mierda la opinión de los demás.- Dice y da otro sorbo antes de reincorporarse, con total voluntad de marcharse. Tu corazón da una patada de tristeza. -Bueno fue un placer conocerte...- Stark hace una pausa, evidentemente esperando algo. -Esta es la parte en donde me das tu nombre.- Sonríe y arquea una ceja.

-Oh.- Exclamas, cerrando los ojos y arrugando la nariz por la vergüenza.- Es emm... [Tu nombre].- Sueltas finalmente.

-Ok, [Tu nombre].- Tony clava sus ojos en los tuyos mientras baja de un trago lo que queda de su bebida, dejando bruscamente el vaso vacío sobre la barra. -Cuando termine todo esto volveré a buscarte y puedes hacerme un Sex On The Beach en mi penthouse.- Oh. Por. Dios.- ¿Qué opinas?

-Una idea prudente, sin lugar a dudas.- Dices, sin saber de dónde sale esa repentina confianza. Mentira, sí sabes de donde sale. De que el puto Tony Stark acaba de invitarte a follar.

Tony solo sonríe y te guiña un ojo antes de darte la espalda y perderse entre la multitud. Hay varias otras personas esperando por tu atención, pero tienes que componerte antes de poder pararte delante de alguien más con total seriedad. No te imaginabas lo mucho que deseabas follarte a ese tío hasta ese momento. Puedes sentir como te pones húmeda con solo un roce de la idea en tu mente. Escuchar los pedidos y llevarlos a cabo es casi imposible, pero gracias a que has hecho esto por tanto tiempo es casi como que puedes hacerlo de manera automática mientras que tu mente se permite viajar por todos lados.

Si tan solo pudieses hablar con Jodie por medio segundo.

La noche comienza a morir. Los invitados se retiran lentamente y hace ya un par de horas que se han cerrado las barras de bebidas alcohólicas. Tu solo te encuentras limpiando las últimas copas y dejando todo en el lugar que lo encontraste al inicio de la noche. Tony sigue hablando y riendo con un grupo de hombres adultos, pero de vez en cuando encuentras tu mirada cruzando con la suya ahora que hay menos movimiento. Ves como algunos de tus colegas también comienzan a retirarse, una buena señal de que cuando Tony esté dispuesto a marcharse tu también puedas pedir permiso para irte y te lo concedan.

Tu estómago se contrae cuando Tony estrecha la mano de los hombres con los que estaba y estos caminan hacia la salida. El genio coloca sus manos en los bolsillos de su pantalón antes de girarse y mirarte. Te haces la idiota y pretendes terminar de limpiar antes de que él pueda darse cuenta de que lo observabas. Sigues con la idea de mantener tu atención en limpiar la barra a pesar de que ya está más que limpia mientras escuchas como alguien se acerca.

-¿Aún te quedan algo de fuerzas para un Sex On The Beach más?- Es imposible no reconocer su voz, pero al alzar la mirada te haces la sorprendida.

-Por favor, señor Stark, hacer ese estúpido cóctel es para lo que he nacido.- Tony esboza una media sonrisa.

-Traeré el auto. Te espero afuera en quince minutos.

Oh no. Esto está pasando. De verdad está pasando.

No hay tiempo para entrar en pánico. Ni bien ves que la silueta de Tony desaparece por el salón, te quitas el delantal, lo doblas con muy poco cuidado y corres a la cocina para encontrar a Sussan. Sin embargo, te topas con Jodie primero.

-Sucedió.- Le dices.

-¿Y?- Te pregunta ella, poniéndose tensa.

-Le dije que sí.

-Sabía que en el fondo seguías siendo una puta.- Te dijo, sin ánimos de ofensa, mientras te da una palmada en una nalga. Niegas con la cabeza intentando no reír, sin mucho éxito. -De todas formas, ¿qué haces que aún sigues aquí?

-Estoy buscando a Sussan para pedirle que me libere por la noche.

-¿Estas loca? ¿Y si te dice que necesita que te quedes? No, bajo ninguna circunstancia arruinarás esto. Vete, le diré que tuviste una emergencia y que me pediste que te cubra el turno.- Dudas por un momento, pero luego te das cuenta que tiene razón. Viendo que faltaban varias cosas por hacer y que bastantes del personal ya se han tomado la libertad de marcharse, es muy probable que Sussan te pida que te quedes.

-¿De verdad harías eso por mí?- Le preguntas, aunque ya sabes la respuesta.

-Solo si me prometes que cuando me cuentes qué tal no te ahorrarás ningún detalle sucio.

Abrazas a Jodie rápidamente, vas por tus cosas intentando que Sussan no te vea y te marchas a toda velocidad.

Al salir del hotel te encuentras con la figura de Tony, apoyado tranquilamente sobre la puerta del conductor de un Audi R8 Spyder, con las manos en los bolsillos como si fuese lo más casual del mundo. Dudas un poco al bajar por las escaleras, asombrada por la espléndida imagen; pero el sonido de tus tacones te delata, llamando la atención del billonario y rompiendo la tranquilidad de su semblante. Te brinda una media sonrisa al verte y tu se la devuelves porque es imposible no hacerlo.

Bajas las escaleras, las cuales te dejan a menos de un metro de él, que te mira de arriba a abajo.

-¿Nos vamos?- Preguntas, aguantando su mirada con confianza aunque tu voz era casi un susurro.

Tony se voltea, abre la puerta del coche y procede a sentarse. Tomas eso como señal para dirigirte hacia el asiento del acompañante, estrategicamente rodeando el coche por delante mientras sientes su vista clavada en ti y te acomodas en tu lugar. El auto huele a nuevo y el cuero del asiento es algo que tu trasero nunca pensó que iba a sentir en su vida, pero aquí estamos.

El coche se enciende con un rugido y antes de que pudiera surgir cualquier duda, Tony acelera y se dirige a toda velocidad hacia el edificio Stark.