Plagg: ¡Al fin me tratan como merezco! ¡MI PRECIOSO! *se abalanza sobre los regalos que le han dado*
Wow… debo decirlo, WOW! Esto no me lo esperaba, solo es un capítulo y la cantidad de reviews es increíble. No me lo puedo creer O.O Y bueno… Wow! Sorry fue la última vez. Y traté de subir el capítulo ayer pero aparecían los formatos y no pude hacerlo. Pero bueno… *respirando profundo*
Hola a todos! Gracias por el apoyo de esta pequeña historia y debo decir que esta historia terminará como three-shot, sí, tres capítulos XD En donde veremos que Plagg haga de las suyas, aunque en este creo que se tomará un pequeño descanso.
Plagg: No bueho hasher naa…
Traga antes de hablar! Uff y bueno, agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie y sin nada más qué decir… COMENZAMOS!
…
Capítulo 2.
La alarma del despertador era demasiado molesta. Se removió entre sus sabanas deseando cinco minutos que eran imposibles tomarse y pasó sus manos por su rostro. Con pesar Adrien estiró su mano y el despertador se calló al instante. Se levantó como pudo y al ir a su baño un grito de alegría salió de allí.
-¡Sí! ¡Soy yo de nuevo!- celebró el rubio tocando su cara y cuerpo, riendo porque la pesadilla hubiese acabado.- ¡Plagg!- salió del cuarto de baño con una amplia sonrisa en su rostro a ver al kwami que estaba sobre la almohada de la cama, lugar que había tomado en vez del acostumbrado cojín que tenía un fuerte olor a queso.- ¡Mira Plagg, he vuelto a la normalidad!- Plagg bostezó perezoso y apenas y abrió un ojo para cerrarlo de nuevo.
-Felicidades. Ahora, si no traes algo para darme de comer déjame dormir.- Adrien se sentó en su cama suspirando de alivio.
-Qué alivio. Después del difícil día que tuve ayer...- aquello pareció despertar a Plagg que alzó la cabeza.
-¿Disculpa? ¿Cómo que difícil? Fui yo quien hizo ese aburrido examen por ti y jugó a ser modelo de pasarela.
-No me lo recuerdes, estoy seguro que tendré que hacer créditos extras por culpa de ese examen...
-Ingrato.- siseó Plagg, aunque los nervios de Adrien parecían justificados.
En la hora del examen Plagg había contestado antes de que Adrien le dijese las respuestas en un tiempo record que dejó a todos con la boca abierta. Y luego Plagg lo había dejado en el auto a la hora de la sesión de fotos y cuando regresó escuchó al fotógrafo decir que hablaría con su padre sobre el trabajo de ese día.
-Te preocupas demasiado. Deberías relajarte.- Plagg fue a donde estaba su queso y tomó un pedazo.
-Te aviso que mandaré a limpiar mi mochila, los cajones de mi cómoda y las esquinas del librero, no puedo creer que todo huela a tu apestoso queso y yo no tenía idea. Estoy perdiendo el olfato por tu culpa.- Plagg lo ignoró. Adrien se levantó de la cama y su expresión cambió a una llena de pesar.- Y también deberé de hablar con Marinette. Y cancelar la cita.
Plagg detuvo su degustación y de inmediato voló frente a su portador.
-¿Le vas a cancelar?
-Es lo correcto.- dijo muy serio al kwami.- No quiero que Marinette malinterprete nuestra amistad y luego se sienta más incómoda de lo normal conmigo. Aprecio demasiado a Marinette para evitar que se sienta mal por esa travesura tuya. Y ahora debo prepararme para ir a la escuela y rogar porque sea un buen día.- un poco pesimista Adrien ingresó al baño a arreglarse dejando a Plagg que se golpeó la frente con su manita.
Al bajar a desayunar Nathalie le esperaba sin falta con su tableta en mano para decirle el horario de ese día, pero al ingresar al comedor se quedó paralizado de ver a su padre en el lugar de cabecera que normalmente ocupaba al estar solo revisando una tableta en sus manos. Su padre no había levantado la vista de la tableta y fue que notó los dos platos de desayuno en la mesa. Al notar a Nathalie tras de él avanzó con cautela.
-Bu-Buenos días padre.
-Siéntate Adrien.- la orden fue clara y explícita. Obedeció sin rechistar mirando su plato con un enorme nudo en la garganta. Su padre retiró la tableta y tomó su taza de café sin mirar a su hijo.- Ayer recibí algunas noticias interesantes referentes a ti.
-¿A-Ah sí?
-Tu maestro de mandarín ya no te dará clases. Me comunicó que has alcanzado un nivel más que aceptable y que te daría tu diploma en unos días.- el tenedor de Adrien se detuvo en seco.
-¿De veras? Digo, me alegro mucho...- recompuso ocultando su incredulidad.
-Sustituiremos ahora tus clases por algún otro idioma que te pueda beneficiar. Tus opciones son ruso, español, italiano o alemán, piénsalo bien.
-¿Pensarlo? ¿Puedo elegir el que guste?
-Nathalie te pasará los programas para que los compares después en tus horas libres. Tendrás hasta el viernes de la siguiente semana para comunicarle a Nathalie tu decisión.- Adrien asintió lentamente. Su padre le daba opción de elegir estudiar la siguiente lengua extranjera. Considerando cada aspecto de su educación esta libertad significaba más para Adrien de lo que podría imaginar.
-Entendido padre.
-También recibí un mensaje de la sesión de ayer.
Oh no, justo cuando todo iba bien.
-He visto las fotos.- el hombre arrugó el ceño un poco y luego lo relajó.- Son diferentes a lo que usualmente se toma. Pero quiero que recuerdes que representas a la línea juvenil de mi línea, si te he infantilizado en algunas sesiones es porque era necesario de acuerdo a tu imagen. De ahora en adelante intentaremos evitar eso.
Adrien parpadeó confuso. ¿De que hablaba su padre? Vale que a veces diera el aspecto de niño bueno pero escuchar a su padre diciendo que ya no sería así le provocó un escalofrío. Necesitaba ver esas fotografías urgentemente. Adrien comenzó a picar su desayuno.
-Solo una cosa. Recibí una llamada del alcalde Bourgeois.- su voz sonó dura.
Rayos.
-Al parecer tuviste un altercado con su hija por culpa de una compañera. Sabes que debemos tener buenas relaciones con los Bourgeois. Tendrás que disculparte con ella.- Adrien bajó la mirada, el apetito se había esfumado al igual que su buen humor.
-N-No fue mi culpa. Chloe a veces es algo difícil. Y ella comenzó.
-No te pregunté quien inició qué. No quiero que andes en malos términos con ella solo por una de tus compañeras o admiradoras.- Adrien levantó la mirada para ver a su padre.
-Marinette no es solo una compañera, es mi amiga y Chloe estaba...
-No digas más. Te disculparás y es mi última palabra.
-… Sí padre.- no se dijo más.
Abandonó la mesa antes que su padre sin haber probado nada más que medio vaso de zumo de naranja. Estaba molesto por como Chloe al final lo había acusado con su padre, bueno, acusó a Plagg pero técnicamente Plagg era él en esos momentos. Con pesar tomó su mochila y antes de cruzar la puerta Nathalie le detuvo.
-Una compañera vino ayer. Te dejó algo, como te encontrabas en tu sesión de fotografía se guardó y te lo dejé en la limosina.
-¿Qué cosa?
-Ya lo verás. Y te pido que comas correctamente. Es la segunda vez que dejas el desayuno.
-Gracias y lo siento. Es la última vez.- Nathalie asintió con parsimonia.
Adrien fue al auto que ya le esperaba en la entrada y al abrir la puerta se encontró con una caja color rosa que se sentía cálida al tacto. Un vago recuerdo de ayer lo llevó a la escuela en el momento en que Plagg salvó a Marinette, ella tenía también esa caja junto con la otra de los panecillos, caja que Alya se terminó llevando junto con sus cosas cuando Marinette tuvo que irse a su casa no regresando a clases.
Abrió la caja y prácticamente babeó ante el delicioso aroma del pequeño quiche caliente que lo golpeó y que estaba semi envuelto en una tela algo porosa pero que lo conservaba a la perfección. Tomó un pedazo y su estómago y papilas gustativas lo agradecieron. Marinette era única.
Terminó el quiche antes de llegar a la escuela donde Nino le recibió como de costumbre chocando puños.
-Que hay Adrien. ¿Amaneciste bien?
-Como no tienes idea.- Nino le detiene y lo examina detenidamente.
-Oye, ¿te pasa algo?
-No, ¿por qué?
-Bueno, es que ayer estabas más revolucionado.- Adrien rió nervioso.
-Bueno es que... digamos que ayer era otra persona.
-Ya.- Nino ríe y le dio una palmada en la espalda.- Pues ver que otro día te liberas de nuevo.
-Lo tomare en cuenta...
-Y dime, ¿estás listo? Mañana es tu gran día.- le golpeó un poco las costillas.
-¿Gran día?
-Ya sabes, tu cita con Marinette.- Adrien se tensó.
-A-Ah, claro, l-la cita…
-Por supuesto. Viejo, en serio ya era hora, bien por ti. Estaba empezando a creer que nunca verías lo obvio.
-¿Qué cosa?
-Pues de que Marinette lleva siglos enamorada de ti.- Adrien se congeló.
-Ma-Marinette lleva enamorada de mí...
-Claro, cualquiera se daría cuenta con los constantes tartamudeos, esos movimientos raros y frases extrañas o incoherentes. Yo tenía una leve sospecha y Alya me lo confirmó. Curiosamente dice que tengo un poco de intuición femenina.
Pero mientras Nino hablaba Adrien había empalidecido. Ahora entendía todo, Marinette se ponía nerviosa porque gustaba de él. Todo ese tiempo las señales estaban allí y no se dio cuenta de nada. Su corazón dolía de solo pensar su reacción a lo que iba decirle. Al casi entrar al salón Kim y Max salieron detrás de ellos y Kim le dio un golpe en el hombro.
-¡Bien hecho campeón! Excelente ojo tienes para las chicas.
-¿G-Gracias?
-Suerte con su cita, es más que seguro que ustedes dos tienen un gran porcentaje de compatibilidad.
-Ah, ¿en serio?- sus compañeros entraron y al hacerlo Adrien las chicas se acercaron en grupo.
-Adrien te queremos decir que nos alegra que tanto verlos a ti y a Marinette.- Rose parecía emocionada y Juleka asintió.
-Ustedes dos juntos son geniales.
-Cuídala mañana campeón, o ya verás.- la sonrisa de Alyx le perturbó no sabiendo que pensar y Mylene le dio un gran abrazo a Adrien.
-Nos alegra ver que al fin te diste cuenta de la maravillosa persona que es Marinette.- las chicas le dejaron y ni siquiera pudo reaccionar cuando alguien da leve toquecitos en su hombro. Al girar ve a Lila con expresión seria, esperaba algún reproche como con Chloe pero en cambio la italiana le picó el pecho con el índice.
-Me interesabas Adrien, pero Marinette es MI amiga. Hazle algo y tú y yo vamos a entendernos.- con toda la elegancia digna de una reina avanzó a su lugar a lado de Nathaniel que solo levantó el pulgar para seguir trabajando en el dibujo de su comic. Nino silbó a lo bajo.
-Wow, o te felicitan o te la tienen jurada. Vaya suerte la tuya.- intentó no reírse de Adrien que cada vez se sentía peor.
-Bu-Buenos días Adrien.- todo su vello de su cuerpo se erizó y se giró para ver a Marinette recién llegó con Alya.
-¡Marinette!- su voz sonó una octava más aguda de lo normal y carraspeó para recuperar el tono.- Buenos días, eh, ¿descansaste? Digo… por lo de ayer… estuve preocupado.
-Sí, gracias por preocuparte.- su mirada esquivaba la de él cada tanto y sus mejillas estaban tenuemente sonrojadas.- A-Ayer fui a tu casa y te dejé un paquete.
-Oh, sí. Estuvo delicioso. Gracias.
-¿En serio? Me alegro. Como el fin de semana pasado no pudiste ir a mi casa y Alya y Nino comieron lo mismo, pensé que podría hacerte uno. Recuerdo que te gustó mucho cuando fuiste a entrenar por el torneo Mecha Strike.
-Gracias por acordarte de mí, Marinette. Estaba delicioso.
Por supuesto, el sábado pasado iba a supuestamente salir con sus amigos pero se presentó un compromiso de último momento y tuvo que cancelarles. Nino le contó que había comido una rica rebanada de quiche y se quedó con el antojo. Sintió que su cariño por ella aumentó, Marinette siempre se preocupaba por los demás, era tan dulce y amable con todos que todo el mundo la quería, incluyendo Lila, y le preparó un quiche para que no se quedase con el antojo.
Marinette le sonrió retirando un mechón de su cabello tras su oreja.
-Me a-alegra mucho que te haya gustado. Quizás mañana pueda preparar otro, ya sabes, para nuestra cita.
¡Oh, deliciosa culpa sabor a quiche! No podía postergar más eso pero debía hacerlo en privado.
-Si veras... sobre la cita...- Adrien miró sus grandes ojos azules verlos con anhelo y con una pequeña y tímida sonrisa.- Marinette, ¿podría hablar contigo después? Es... sobre la cita.- Marinette dio un respingo.
-Oh, ah... ¡claro! No hay problema...- pudo ver que había algo de inseguridad en su rostro, genial, ella ya sospechaba lo que haría.
-Marinette...
-¡Buenos días Adrichoo!- Chloe entró al salón, su tono empalagoso no auguraba nada bueno ni mucho menos esa sonrisa de oreja a oreja y esos ojos que contenían una malicia y auto satisfacción que le molestaron en gran manera.- ¿Ya has recapacitado lo de ayer Adrichoo?
Adrien frunció el ceño, se sintió traicionado por la que era su amiga de la infancia, aquello era peor que cuando hizo que todo el mundo limpiara la escuela por esa tonta llamada falsa; Chloe sabía que tenía una mala relación con su padre y lo había acusado para que lo regañara y lo obligara a disculparse. La campana sonó y Chloe fue a su lugar a retocar su maquillaje no sin antes dedicarle una sonrisa burlona y despectiva a Marinette.
-¿Y a esa que le pasa?- preguntó Alya molesta por esa actitud desdeñosa.
-Adrien, ¿todo está bien?- preguntó Marinette con auténtica preocupación. Adrien le dedicó una sonrisa, pero era una de esas sonrisas de modelo, totalmente falsa.
-No pasa nada.- todos fueron a sus lugares cuando la maestra llegó. Nino le miró y susurró.
-Hey, ¿qué ocurre con Chloe?
-Te cuento luego.
Entre clases la maestra les entrego sus exámenes de historia, al rubio abrió tanto los ojos que pensó que saldrían de sus cuencas al ver el Excelente en la hoja. ¿Quién lo diría con lo flojo que es Plagg?
Adrien apenas y ponía atención a la clase, su mente ponía diferentes escenarios de cada posible conversación para disculparse con Marinette al cancelar la cita y cada uno era peor que el otro. Desde lágrimas desconsoladas, ira, los dos a la vez con bofetada directa, y el peor de todos el "Ya no quiero ser tu amiga nunca más". Azotó su cabeza sobre la mesa. La maestra fue llamada unos minutos antes de que la campana del receso sonara y cuando lo sonó le pareció como una melodía fúnebre. Todos comenzaron a levantarse para salir al esperado descanso, pero antes de que todo mundo se levantara Chloe ya estaba frente a todo el salón.
-¡Alto a todo mundo!- todos se quedaron quietos viendo confundidos o indiferentes a Chloe.- Antes de salir hay algo que deben escuchar. Adrichoo, ¿hay algo que quieras decirme?- Adrien no podía creerlo, ¿Chloe pretendía que se disculpara con ella frente a todos? Plagg desde la mochila siseó y Nino, al que le dijo lo ocurrido entre clases, puso su mano en su hombro para que se quedara en su sitio. Pero tenía que hacerlo.
Se levantó aun ante la queja de Nino y fue con Chloe que lo miraba con una sonrisa de satisfacción.
-¿Adrien?- la casi susurrante y confundida voz de Marinette llegó a él y de alguna forma sintió que la humillación era mayor.
-Chloe, quisiera pedirte una disculpa por lo de ayer. Fui muy grosero contigo y no debí decirte esas cosas. Lo siento mucho.
-¡Oh, Adrien! Te perdono. Obviamente todo lo de ayer queda perdonado.- Adrien bajó los hombros, pero no se sentía aliviado. Chloe se abalanzó a abrazarlo por el cuello.- Y también te perdono por esos comentarios de mal gusto sobre la panadera.
-Alto ahí Chloe.- la separó y miró severo como un padre regañando a su hija.- Te pedí perdón por los comentarios fuera de lugar que te dijo…, digo que te dije. Pero lo de Marinette queda fuera de contexto.- su expresión se suavizó un poco.- E-Ella en verdad es una gran persona. Dulce, considerada y apasionada en lo que hace y nunca te ha hecho nada. Por eso ahora te toca a ti disculparte con Marinette.- Chloe lo miró como si se hubiese vuelto loco.
-¿Qué? ¿Disculparme con... esa?- los comentarios de sus compañeros no tardaron en hacerse llegar. Chloe había pretendido que ese fuese su momento y que Adrien se diese cuenta de su error, pero todo había salido a medias.
-Así como yo me he disculpado contigo, tú discúlpate con Marinette.- las voces de los demás se hicieron más fuertes haciendo a Chloe estallar.
-¡Ay por favor! ¡No pienso disculparme por decir unas cuantas verdades a Maritonta! Y tú Adrien, incluso lo de ayer fue clara tu lástima hacia ella. Ni siquiera me creo lo de la cita. Admite que es ridículo.- se rió mirando a Marinette.- Es claro que eres poca cosa para él.
-¡Chloe!- la voz de Adrien calló a todo mundo y hasta Chloe le miró con grandes ojos, se veía tenso, pero más que nada molesto. Se obligó a relajarse y miró a Marinette que parecía tan sorprendida como todos.
-Siento mucho esto Marinette.- tomó a Chloe del codo.- Vamos a hablar, en privado.
-¿Qué? ¿Todo esto por ella? ¡Por favor! ¡Es claro que no quieres salir con ella! ¡Abre los ojos Adrien!- el ceño de Adrien se volvió más profundo y miro a Marinette directo.
-¡Marinette!- esta dio un salto ante el tono que uso Adrien.- ¿A las once mañana en el parque te parece bien?- la aludida parpadeó un par de veces antes de comprender la pregunta.
-¡Sí! Digo... claro que sí.
-Bien.
-¡Hey!- Chloe se quejó ante el agarre de Adrien que se llevó a Chloe. Sabrina quiso seguirlos pero Adrien se detuvo y miró a la chica serio.
-Esto será una plática privada. Te pido no nos sigas Sabrina.- Sabrina asustada asintió, sintiendo pena por Chloe que no paraba de quejarse que le arrugaba su ropa. En el salón Marinette no salía de su asombro hasta que sintió la mano de Alya mover su hombro.
-¡Wow! Chica, acabamos de ver como Adrien ¡te defendía! ¡Y por segunda vez de la bruja de Chloe!
-Lo hizo... Oh, cielos lo hizo.
-Aunque no sé porque se disculpó con Chloe. Si le dijo todas sus verdades.- Nino se giró para ver a las chicas.
-Eso es porque Chloe le dijo a su padre, el alcalde, sobre lo ocurrido y este habló con el viejo de Adrien para exigirle una disculpa.
-¿En serio? ¡Esa bruja! Y seguro tenía pensado regodearse con Adrien y humillar a Marinette matando a dos pájaros de un tiro. Pero vimos que Adrien te volvió a defender. ¡Es obvio que le gustas!
-¡Alya! ¡Aun no lo creo!- las dos amigas se abrazaron entre gritos y Plagg escuchando todo desde la mochila mientras comió su queso con una leve sonrisa de lado.
Adrien llevó a Chloe hasta la biblioteca, no había casi nadie a esa hora y eso les daría la privacidad para hablar en privado.
-Muy bien. Aquí está bien.- Chloe se soltó de Adrien.
-¿Cómo se te ocurre arrastrarme por la escuela? Mi pobre chaqueta está toda arrugada.- lloriqueó revisando la manda de su chaqueta.
-Chloe basta. Hoy no aguantaré tus reproches con todo lo que has hecho.
-¡Adrichoo!- el rubio levantó su mano y aspiró antes de hablar.
-En primera Chloe lo de Marinette.- enseguida Chloe se cruzó de brazos rodando los ojos.
-No dije nada que ella no supiera ya Adrien, solo le hice un favor.
-Ya basta. Quiero que dejes en paz a Marinette.
-¡Pero Adrien...!
-Basta Chloe. Y en segunda la llamada a mi padre.- Adrien hizo una pausa antes de hablar.- Sabes Chloe, tenía pensado disculparme contigo por lo de ayer pero esto... mi padre me ha regañado justo hoy cuando al fin desayunamos juntos y sabes cuan tensa es mi relación con él. Mi padre a diferencia del tuyo no es una persona de fácil trato. ¿Sabes lo que fue para mí sentir su decepción?- Chloe al fin pareció darse cuenta de la situación.
-Ah, Adrien... es que solo quería que te dieras cuenta de tus errores.- juntó sus manos sonriendo nerviosa para intentar calmar los ánimos.
-No, lo que has hecho lo hiciste por ti misma. Y el que me pidieras que me disculpara frente a todos fue para humillarme por lo de ayer.
-¡No! Bueno... no de ese modo pero Adrien...- la mirada de tristeza que le dio Adrien la hizo callar.
-Creo que lo mejor es que no nos hablemos por un tiempo.
-¿Qué? ¡No! ¿Ahora quien humilla a quién?- Adrien se dio media vuelta.
-No hay nadie aquí Chloe. A diferencia tuya yo si me preocupo por ti.- se fue con pesar dejando a Chloe cuya expresión ahora era de absoluto pesar.
Adrien al salir de la biblioteca pasó su mano por su rostro antes de que una mano se posara en su hombro y al voltear ve a Nino con un par de latas en su otra mano. Adrien sonrió y fueron al gimnasio para hablar.
-Wow, que fuerte.- dijo Nino después de escuchar todo lo ocurrido esa mañana.- Pero no debes sentirte mal Adrien. Chloe se lo buscó.
-Pero eso no significa que no me sienta mal.- suspiró encorvándose un poco en su lugar.- Chloe ha sido mi amiga desde que éramos niños. Y me duele que haya llegado a estos extremos solo por estar molesta conmigo.
-Pues espero que entre en razón. Sino seria, como dice Alya, una clásica rubia cabeza hueca.
-¡Hey! Que también soy rubio.
-No sé, Alya me mostró unas estadísticas muy buenas.- Adrien le golpeó el hombro, se rieron por un rato y al estar a punto de terminar el receso los dos se dirigieron al salón pero detienen al ver a Alya y Marinette dirigirse a ellos.- Mira que ahí viene tu chica.- Adrien sintió su estómago oprimirse. Se había olvidado de hablar con Marinette.
-Ho-Hola Adrien. ¿Estás bien?
-Sí, estoy bien Marinette. Disculpa por lo de hace rato.
-No. No te disculpes, Chloe es... un tanto complicada, pero es tu amiga.- aun con la dificultad con la que lo dijo Adrien sonrió un poco al ver que intentaba ser amable.
-¡Oh, cielos!- exclamó Alya tomando a Nino del brazo.- Se me olvidó mi cuaderno de la siguiente clase. Nino acompáñame al casillero a buscarlo.
-¿Pero no lo tomaste en la mañana? ¡Auch!- Alya se llevó a Nino dejando sola a la pareja, ambos nerviosos pero por diferentes razones.
-Entonces... ¿qué era lo que querías hablar de... la cita?- Adrien se tensó como una cuerda.
-Amm, pues... es que veras...- Adrien se rascó tras la nuca y la miró a los ojos. ¡Maldición! Tenía ojos de cachorrito.
-Solo quería… ¡confirmar la hora! Eso es todo.- el alivio en el rostro de su amiga fue evidente.
-O-Oh, entiendo. B-Bien. Te veré mañana en el parque, digo, no me estoy despidiendo, solo confirmo ya que todavía estamos en la escuela y te voy a seguir viendo y... ¡Voy a con Alya te veo en el salón!
-C-Claro.- la vio irse y tropezando un poco, pero no cayó, y Adrien se golpeó la frente.
Apenas llegó a la mansión, Adrien se dejó caer sobre la cama, con los brazos extendidos de lado y mirando el techo.
-Esto es un desastre.
-¿Y ahora qué te pasa? Vale, este día no fue miel sobre hojuelas pero mañana será mejor galán.
-Plagg, basta. No voy a tener una cita con Marinette.- se apoyó en sus codos para ver al kwami.
-Pero ya le confirmaste la cita.
-Eso no importa Plagg, no sé cómo le haré pero mañana le diré a Marinette que es solo una amiga. Voy a ser honesto de la misma forma en que Ladybug lo fue conmigo.
-¿Y qué va a pasar entonces con la cita?- Adrien gruñó y volvió a dejarse caer.
-Será una salida de amigos nada más. Espero que Marinette entienda...
-¿En serio no le vas a dar una oportunidad? ¿Es que tiene algo de malo?
-¡No! Marinette no tiene nada de malo, es dulce y gentil pero a quien amo es a Ladybug.- se levantó de la cama y caminó a su computador.- No puedo mentirle. Pase lo que pase mañana NO voy a tener una cita con Marinette y se acabó.- se sentó en el computador intentando distraerse y no vio a Plagg que parecía querer gritar. Le hubiese lanzado su queso en su cabezota de no ser porque aquello sería un sacrilegio.
Oh, pero eso no se quedaría así...
Al otro día, Adrien abrió los ojos de forma perezosa, bostezó y se talló los ojos hasta que se vio sus dos bracitos llenos de pelo negro. Adrien se sentó y se dio cuenta que no estaba en su cama, sino en un mullido cojín con leve olor a queso.
-Oh no…- la puerta del baño se abrió y se vio a sí mismo, o a Plagg en su cuerpo, silbando mientras se secaba el cabello con una toalla vistiendo solo unos jeans.- ¡Plagg!- voló hacia él quedando en frente.- Ha vuelto a ocurrir. ¿Cómo pasó esto?
-Te juro que no tengo idea.- le ignoró con una sonrisa y se giró hacia el armario dejando a Adrien en shock.
-No, no, no. ¡Es que no puede pasar esto justo hoy!- Plagg estaba agachado tomando unos zapatos pero al olerlos los lanzó lejos.
-¡Qué asco! ¡Y luego te quejas de mi queso!- tomó un par de zapatillas deportivas blancas con gris que olían a limpio.
-Plagg esto es serio.- gruñó Adrien al verlo sacar algunas prendas de ropa.
-Por supuesto. Estoy tan consternado como tu.- Plagg comenzó a cambiarse poniéndose encima una camiseta verde y tomó una chaqueta negra con gorro.- No tienes ni idea…
-¡¿Pe-Pero que haces?!
-Preparándome para la cita.- se puso la chaqueta y pasó sus dedos por su húmedo cabello para dejarlo peinado casi de lado con varios mechones rebeldes.
-¡Por supuesto que no! Llamarás para cancelar. Solo hay que inventar una buena excusa. Marinette entenderá.- Plagg sonrió ampliamente.
-No lo creo.- Plagg ronroneo lentamente las palabras. Tomó la billetera y el teléfono, para luego girarse un poco viendo a Adrien.
-Tú dijiste que no tendrías una cita con tu "amiga" Marinette. Y si tú no vas, yo iré con mucho gusto en tu lugar a esa tan ansiada cita.
-Plagg es una locura. Te lo prohíbo.- Plagg rió entre dientes y se acomodó un poco la chaqueta.
-Esta vez no estás en posición de exigir. Lo siento mucho por ti Adrien pero este gato se ha cansado de tu mente cerrada y tu actitud pasiva.- avanzó a la puerta y Plagg miró por sobre su hombro a Adrien que se había quedado callado.- ¿Te comiste tu propia lengua? No te preocupes Adrien. Tu purreciada amiga estará en buenas manos conmigo, o mejor dicho, en buenas garras.- guiñó su ojo con una sonrisa traviesa.- Prometo ser un gato bueno con mi reina.
Adrien sintió un escalofrío en todo su cuerpecito, esto no prometía nada bueno, pero no dejaría sola a Marinette con Plagg en su cuerpo. ¡Ah, no! Protegería a Marinette aunque fuese de él mismo.
…
Y… espero les haya gustado! He querido que esta vez Adrien fuese quien hiciera frente a sus problemas, al menos a algunos. Tal vez este capítulo no consiga la misma cantidad de reviews pero en el próximo TENDREMOS LA CITA! Se viene una bomba que no sé cuándo podré publicarla jeje… sorry. Y como son demasiados reviews… GRACIAS A TODOS! Me alegra tanto que les gustara. Y al que dijo que le gustaría hacer un comic, ¿puedo ver tu art?
Plagg: Oh, esto se pondrá bueno, voy a ser tan malo como quiera muajajajajaja!
Y luchará a nombre de todos. Y bueno, ya si nada más que decir y dejar a este gato perverso con su montón de queso… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
