Capítulo 2: Hace Dos Años…

Hace dos años, Ragamuffin huía por las calles de la aldea con la poca fuerza que tenía y con múltiples y graves heridas en su cuerpo, a pesar de ser un vampiro inmortal, podían causarle heridas tan graves que podía tardar hasta dos meses en recuperarse; durante su escape, por accidente, resbaló en la parte alta de la aldea y cayendo en el balcón de una casa, asustando a su única habitante:

-¿Quién es?

-urg… -gimió Ragamuffin sosteniendo un costado de su torso por las heridas, y volteando débilmente para ver de donde provenía esa voz.

-estás, herido… -Lenore escucha afuera el alboroto de la gente -…te están buscando… -se acerca a él y lo toma del brazo –entra, rápido…

Ragamuffin no entiende nada, y por su débil condición, no puede oponer resistencia alguna, tampoco puede distinguir a la persona que le habla, solo distingue vagamente una silueta borrosa envuelta en la oscuridad; ya dentro, Ragamuffin cae inconsciente por el cansancio, así que Lenore lo recuesta en su cama, cierra las puertas de su balcón y las cortinas, y enciende una vela para iluminar un poco la habitación y poder curar las heridas del misterioso joven que ha aparecido frente a ella.

A la mañana siguiente, y con una terrible jaqueca, Ragamuffin despierta algo desorientado, no sabía en donde estaba:

-ah, al fin despiertas, que bueno…

-¡ahh! ¿Pero qué… -se queda en silencio pensando –ahora lo recuerdo, esta chica me ayudó ayer…

-iré a traerte un poco de agua, es mejor que no te levantes…

-ah, sí.

A pesar de que era algo extraño para él, de cierto modo, Ragamuffin se sentía, a salvo, estando con aquella joven.

-no te tienen mucho aprecio aquí en la aldea, ¿verdad?

-(sigsh) no me sorprende… ellos odian a los vampiros como yo.

-te entiendo, a mí tampoco me quieren aquí, por eso, tengo que ocultarme ¿sabes?... estoy muerta, pero fui embalsamada, por eso es que no puedo morir del todo…

Ragamuffin se sorprende bastante de todo lo que ella le empieza a contar:

-…los aldeanos acecinaron a mis padres cuando se enteraron de mi condición, mis padres me ocultaron para evitar que me dañaran, pero ahora estoy sola… ¡ah! Pero, lo siento, no sé ni por qué te conté todo esto, jajaja… -Lenore se sonroja un poco y agacha la mirada -… m-mejor, voy a cambiar tus vendajes… -Ragamuffin, con su torso desnudo, no opuso resistencia a los cuidados de la joven dama, solo la miraba fijamente, con una cierta expresión que denotaba un poco tristeza, o lástima, hacia la condición de la chica.

Ragamuffin estuvo durante teres días bajo los cuidados de la joven, pasando el tiempo con ella, ayudándola a sostener los hilos cuando ella se ocupaba de su costura, haciéndole compañía a su 

solitaria vida, escuchándola atentamente cuando ella le contaba algo, pero, por su natural desconfianza hacia los seres humanos, no bajaba la guardia, a decir verdad, había momentos en que la miraba con desdén, siempre tenía una expresión fría en su rostro que adquiría cierta melancolía cuando ella le contaba algo de su vida… pero pasados los tres días…

-¡increíble! Tus heridas han sanado realmente muy rápido.

-soy un vampiro, un ser inmortal ya te lo había dicho, es normal que eso suceda…

-… entonces… -Lenore no lo mira, solo lo ayuda a acomodarse su traje -… ahora, ¿Qué es lo que harás?

Ragamuffin desvía su rostro y le responde de manera fría:

-me iré durante la noche, para que los aldeanos no me descubran.

-… entiendo… -Lenore suspira un poco deprimida.

-… -se hace un incómodo silencio entre ellos que hace pesado el ambiente, silencio que luego es roto por Ragamuffin -… oye… normalmente, yo no diría esto a un humano, y no te sientas muy especial por esto, pero… gracias, por haber curado mis heridas, y también por haberme ocultado de los aldeanos… no eres tan desagradable como los demás seres humanos… -él aun continua evadiendo la presencia de la chica volteando para no verla, pero…

-… Ragamuffin… -él, por instinto, voltea ante el llamado de la joven dama, y allí, a la altura de sus hombros, se topa con la mirada de la chica, una mirada que lo hizo sentirse extraño, sin entender qué era -… ¿podrías… si no te causa muchas molestias… venir a visitarme mañana?... prepararé un poco de té y algunas galletas…

-… -Ragamuffin se quedó en silencio y con una expresión de duda en su rostro.

-… lo lamento… fui una imprudente al pedirte eso… yo…

-vendré…

-¿Qué?

-dije que sí vendré… vendré, a verte mañana… -él le responde evadiendo nuevamente su mirada, pero esta vez, el tono de su voz es un poco más cálido.