50 Años Después.

Kagome se despertó abruptamente, su frente se encontraba completamente húmeda por el sudor, se llevo una mano a la altura de su frente cubriendo sus hermosos ojos platinados, mientras inútilmente trataba de enfocar el significado del sueño que había mantenido.

Todo era muy confuso, primero se había visto a si misma en una cueva, encontrando al hombre mas guapo que hubiese visto en toda su vida, por ultimo unas siluetas femeninas…pero lo que mas la desconcertaba era que en su sueño ella tenia los ojos de un chocolate intenso, y su cabello era largo solo hasta la cintura mientras en las puntas danzaban unos traviesos rizos.

Quitó la mano de su frente para enfocar su mirada por la ventana, a lo lejos se divisaban los primeros rayos del sol, suspiro pesadamente, para después mirar fijamente el reloj de la pared, para descubrir que eran las cinco de la mañana. Dejo vagar su mirada por toda la habitación, mirando lentamente a sus compañeras de cuarto para ver si ninguna había despertado. Hizo a un lado las sabanas de su cama, agito lentamente la cabeza despabilándose y sin más se incorporo.

Entro al cuarto de baño, abrió la llave del agua y hundiendo sus manos en el agua al correr, se mojo el rostro. Mientras pequeñas gotas escurrían de su hermoso rostro, se miro fijamente en el espejo que tenía frente a ella, observando fijamente sus preciosos ojos platinados, con destellos dorados, eran de un color muy poco común por no decir de un color extraño, sus ojos descendieron por su largo cabello azul oscuro; el cual era engañoso ya que en la sombra era de un color negro intenso, mientras que en los rayos del sol era de un azul oscuro y totalmente lizo. Era mas largo que de su sueño, ya que al mirar hacia abajo por unos momentos, noto como los cabellos de al final de este se paseaban sobre el suelo.

-Si, definitivamente la mujer que vi en mi sueño no era yo…ella tenía una mirada chocolate y un cabello negro con destellos azulados…sin contar que lo más largo que lo tuviera era hasta la cintura y finalizaba en rizos.

Le dio la espalda al espejo apoyándose en el respaldo del lavabo, y mirando fijamente el techo.

Agito la cabeza y salio del cuarto de baño.

-¡¡Hey, Kagome!!

La peli azulada se giro lentamente para mirar, que a lo lejos una joven corría a prisa para alcanzarla, sonrío gentilmente y levanto su brazo agitándolo en señal de esperarla.

-Uff, pensé que no te alcanzaría…-menciono con dificultad la rubia.

-hi, dime ¿que se te ofrece Faite-chan?...-

-¿ah?... ¡ahh! es cierto, toma…-dijo extendiendo una pequeña cajita que se encontraba envuelta por un papel blanco con un moño de color rojo.

-¿y esto?...-pregunto mientras tomaba el paquete y lo miraba curiosamente.

-pues, verás te lo manda una de tus tantas admiradoras…-sonrío traviesamente la rubia.

-ah… ¿no lo quieres?...-

-¡ehhh! ¿En serio me lo regalas?...-mirándola fijamente.

-claro…-respondió sin dejar de ofrecerle el pequeño paquete.

-bueno, gracias Kagome-Chan…-sonrío la mujer, abriendo el diminuto detalle con cuidado…-ohh pero si son chocolates, si esto sigue así pronto me encontrare terriblemente gorda…-festejo la chica mientras comía con delicia los chocolates.

-podrías negarte alguna ves, a aceptar un regalo dirigido a Kagome…-reprendió la voz suave de una chica pelicastaña con lentes.

-buenos días, Sango…-saludo tiernamente la peliazulada.

-buenos días, Kagome, por lo visto es otro regalo de una admiradora…-mirando fijamente a la pelirrubia, mientras esta degustaba los chocolates.

-si…-

-no entiendo que es lo que les hace Kagome-Chan, lo único que se es que siempre terminan regalándole cosas…-menciono por casualidad la rubia mientras tiraba en la basura el pequeño estuche ya sin nada dentro.

-¿hasta ahora cuantos has recibido?...-pregunto una tercera voz femenina.

Las tres chicas se giraron para observar a la pelinegra que en esos momentos mantenía entre sus brazos unos cuantos libros.

-Ayame-chan, buenos días…-Saludo alegremente Faite.

-Buenos días, chicas…-saludo amablemente la pelinegra.

-buenos días Ayame…-saludaron Kagome y Sango al unisolo.

-y bueno en cuanto a tu pregunta, este ha sido el primero que le traigo yo, pero espero ansiosamente a que Kagome-chan abra su casillero, para ver cuantos mas hay, ahí.

-¿tantos recibes?...-pregunto sorprendida la pelinegra, mirando fijamente a Kagome.

-si, así es…-

-Es extraño ver a una amiga siendo admirada por chicas… ¿no crees?...-comentó despistadamente Sango, que al notar como las otras tres amigas la miraban fijamente, un leve rubor tiño sus mejillas…-esto…no lo decía para hacerte sentir mal Kagome, simplemente…fue curiosidad…-

-tranquila, que no pasa nada, la verdad es que yo también me pregunto lo mismo, no se que es lo que tanto admiran de mi…-

-hummm, tu no tienes una actitud fría, menos aun eres callada y ni hablar de que eres tranquila…-enumeraba la rubia.

-quizás simplemente hay algo en ti que las atrae…-sonrió Ayame a sus amigas.

-por cierto… ¿no han visto a Rin?...-

-ahora que lo preguntas…-murmuro Sango tratando de recordar si la había visto.

-no, yo no la he visto…no se tu Aya-chan…-

-no, tampoco la he visto…-

-iba caminando misteriosamente al área B…-respondió Sango.

-¿Qué estaría haciendo ahí?...-pregunto Faite confundida.

-eso es extraño, ya que todas estamos en la misma área, que es la C…-suspiro Ayame.

-¿Qué en esa área no se encuentra el salón B-1?...-volvió a preguntar Faite.

-¿no esta ahí, Sesshomaru Sonsaku?...-interrogo Kagome.

-¡es cierto!...-exclamaron las tres chicas juntas, mirándose sorpresivamente una a la otra.

-¿será posible que?...-intento interrogar Sango.

Pero fue interrumpida por Ayame.

-no, no lo creo posible…o ¿ustedes si?...-

-pues la verdad que no se, solo se que la pobre esta profundamente enamorada de el, pero el ni la hace en el mundo…-suspiro Faite tristemente.

-es cierto, pobre Rin, desde que se entero de el a hecho lo imposible por que el se fije en ella…-murmuro Sango mirando al cielo.

-quizás debimos haberle parado cuando esta a tiempo…-termino Ayame, mirando fijamente el suelo.

-quizás este año sea diferente…-susurro Kagome, mientras miraba fijamente en dirección al edificio donde se encontraba el susodicho.

El comentario de Kagome atrajo la atención de las tres jóvenes, quienes la miraban como si hubiese perdido la razón.

-¿Qué?...-

-¿en serio tu crees que este sea su año?...-pregunto la pelicastaña.

-posiblemente…-respondió la peliazulada.

-bueno ya saben lo que se dice por ahí, el que persevera alcanza…-

-vaya Faite, estas usando dichos, eso es peligroso para tu salud…-bromeo la pelinegra, mientras veía divertida el mohín que hacia la pelirrubia.

En ese momento sonó el timbre de la escuela, iniciando las clases, el pequeño grupo de chicas, miraban a los demás alumnos pasar a un lado de ellas. Manteniéndose fiel al juramento de nunca iniciar las clases sin estar solas, pero a medida de que la quinta integrante no llegaba, las cuatro suspiraron pesadamente.

-nuevamente, tendremos que cubrir la ausencia de Rin…-murmuro Kagome, mientras las otras tres chicas asentían.

-últimamente se le esta haciendo costumbre…-

Y sin más se dirigieron al salón de clases.

La mañana transcurría lentamente, mientras el profesor de matemáticas, se encontraba escribiendo algunas ecuaciones en la pizarra, los alumnos anotaban en sus cuadernos los apuntes que el profesor realizaba en esos instantes.

Kagome paseo su mirada por toda el aula, observando distraídamente tanto amigas como compañeros, terminando su recorrido, apoyo su brazo sobre su escritorio y apoyo su barbilla en la palma de su mano, mientras observaba fijamente por la ventana.


Se observaba así misma, sentada en la orilla de un pozo, mientras el viento agitaba sus cabellos haciéndoles danzar tranquilamente, entre los árboles distinguió una silueta con vestimentas rojas, y cabello platinado largo que se detenida abruptamente, mirando a la joven frente a el fijamente.

Observaba como ambos charlaban entre si, poco lograba escuchar de la conversación, lo único que podía notar, era el mirar triste, dulce casi melancólico de la pelinegra, para después fijar su platinada mirada en el joven de mirada dorada que reflejaba, incomodidad, tristeza y quizás un poco de arrepentimiento.

Noto como ella se acercaba lentamente a el y lo tomaba de la mano, jalándolo para que caminaran tranquilamente en el bosque, percatándose de que el correspondía al apretón de su mano.

Todo se volvió negro….

Una luz, todo se volvía lentamente claro ante sus ojos, se encontraba en un instituto diferente, vagando por el lugar en busca de algún rostro familiar, justo cuando estaba dando la vuelta por la esquina de la cafetería, se detuvo en seco al observarse nuevamente, pero esta ves ella se encontraba charlando, con una mujer pelicastaña y una pelirroja mientras las tres reían divertidamente. Las otras dos mujeres vestían un uniforme diferente, por lo que después de agitar un poco las manos, se despidieron de la pelinegra.

Un enorme destello la cegó por un momento, llevando ambos brazos al frente de su rostro para cubrirse, cuando los bajo lentamente, esta ves era otro escenario diferente, se encontraba en la cima de un edificio.

El atardecer descendía lentamente, mientras observaba como todo el lugar sufría un terrible terremoto, observo a tres figuras femeninas con armaduras de diferentes colores, salvar a la gente usando campos de fuerza, y se asombro aun más al ver que de ellas aparecían preciosas alas de acuerdo al color con las armaduras. Retuvo el aliento al verse nuevamente, pero esta vez ella miraba a donde su otra yo se encontraba, pensó que esa yo la había descubierto pero pronto se percato de que no era así, ya que las guerreras se fueron del lugar.

Y por segunda vez, todo fue oscuridad.


-Kagome….Kagome…-escuchaba una voz a lo lejos.

-¿hummm?...-fue su respuesta, mientras abría lentamente sus ojos, enfocando las cosas poco a poco, para toparse con la mirada preocupada de las chicas.

-¿te encuentras bien?...-pregunto sutilmente Ayame.

-si… ¿Qué pasó?...-pregunto, incorporándose de su escritorio y mirando para todos lados, percatándose de que ya solo se encontraban sus amigas y ella en el salón.

-te has quedado dormida nuevamente…eso es preocupante, no es la primera ves que te duermes en clases…-comentaba Sango sin dejar de mirarla preocupada.

-¿te has estado desvelando últimamente?...-fue ahora Faite quien le pregunto.

-no…-respondió ella.

-¿no será que nuevamente estas con esos sueños extraños?

Kagome miro fijamente a la pelinegra, que se encontraba inclinada un poco sobre ella, y asintió con un leve movimiento de cabeza.

-es muy extraño, es como si me viese a mi misma…pero…-

-¿pero?

-a la vez es como si en verdad no fuera yo…-

-¿Cómo que a la ves no eres tu?...-preguntaron completamente confundidas.

-si, me refiero a que en mi sueño, soy un poco mas baja ósea de estatura media, mi cabello lo mas largo que lo tengo es hasta la cintura y al final de las puntas esta rizado y por ultimo, el color de mis ojos es de un chocolate intenso…así que la verdad no se si en verdad soy yo…o no…-

-pues si que hay grandes diferencias en la tu de tu sueño y tu la de verdad, ya que no eres nada baja, al contrario nos sobre pasas por varios centímetros, y tu cabello es el mas largo de toda la escuela y tus ojos son de un plateado intenso logrando que las mujeres se pongan celosas…-pensaba en voz alta Faite quien aun no asimilaba el hecho de que su amiga se viese de forma diferente en el sueño.

-las actitudes, carácter, forma de ser y el cuerpo, sufren cambios drásticamente cada ves que nuestra alma renace nuevamente…-la voz alegre de pelicastaña claro les llamo la atención.

-Rin…-Exclamaron sorprendidas de verla.

-Hola…-les sonrió tiernamente…-lamento nuevamente el haberme distraído…-

-¿y bien? ¿Cómo te fue?...-pregunto la rubia quien se acerco a ella de una forma bastante rápida.

-pues…-

-¿pues?...-se animaron a interrogar Sango, Ayame y Faite.

-mal…-suspiro la chica…-él sigue sin hacerme en el mundo…-dijo tristemente.

-vaya…-se entristecieron las demás compañeras.

Kagome se levanto lentamente de su lugar y se acerco a la pequeña castaña clara, dándole una palmadita sobre la cabeza dijo:

-animo, quizás hoy no lo haga, pero tal ves mañana si…-

Rin levanto su mirada para toparse con la mirada platinada de la peliazulada y con una gran sonrisa en el rostro asintió.

-si, mañana será otro día…-exclamo alegre.

-y a ustedes ¿Cómo les va con los chicos?...-Kagome las miraba divertida, al ver las expresiones en el rostro de ellas.

-te atreves a preguntarnos eso….eres cruel…-se quejaba Faite.

-malvada…-le apoyo Sango.

-e insensible…-sollozo Ayame.

-jajajajajaja, vamos chicas, no me irán a decir que andan en las mismas que nuestra Rin, ¿verdad?...-riendo suavemente al escuchar las acusaciones de sus amigas.

-ah, por desgracia si…-suspiro derrotada la rubia.

-¿Por qué el corazón no entiende de razones?...-se quejo la pelicastaña oscuro dejándose caer pesadamente en la silla, mientras se acomodaba sus anteojos.

-pues estamos peor, mi querida Kagome, ya que los más populares de la escuela nos han robado el corazón…-murmullo suavemente la pelinegra.

-ya veo…-susurro la de mirada platinada, mientras se apoyaba en le borde de la ventana, observando a lo lejos la pequeña multitud que rodeaba a un pequeño grupo de cinco jóvenes, sus platinados ojos fueron atraídos inmediatamente por un chico pelinegro, quien abrazaba posesivamente a una peliverde, dando una vuelta algo brusca se giro para ver a sus compañeras.

-quizás deberían fijar sus intereses en alguien más…-murmuro ella, mientras apoyaba la espalda en el respaldo de la ventana sin dejar de mirar de reojo a los mencionados.

-si, tienes razón…-apoyaron las cuatro chicas.

-bien, tengo que irme, iré al pequeño templo a meditar un poco sobre los extraños sueños que he tenido pero sobre todo, en lo que menciono la pequeña Rin…-

-pasaremos por ti dentro de una hora, para tomar un poco de comida…-

-si, entonces, nos vemos en una hora…-

Se despidió de ellas, saliendo del salón de clases con rumbo al templo.

-ojala pronto encuentre respuesta a sus sueños, la verdad que es perturbador no saber que intentan decirte…-suspiro la rubia.

-lo que me preocupa es que en el pasado tenía sueños similares, pero por alguna razón en este año se han incrementado…-exclamo preocupada la castaña oscura.

-a veces las cosas pasan, por que así tiene que ser…-murmuro la castaña clara mirando por la ventana.

-¿alguna de ustedes recuerda algo de su vida pasada?...-pregunto la pelinegra.

Las tres chicas negaron con la cabeza.

-entonces, lo que ella tiene no son sueños, si no lapsos de su vida pasada…-

Y las cuatro se quedaron en un profundo silencio.

Kagome descendía el último escalón, de la muy larga fila de escalones en el cual se encontraba su salón, dando un pequeño suspiro, atravesó las puertas del edificio.

Los jóvenes se hacían a un lado cada ves que veían avanzar a la peliazulada, ella cerro los ojos lentamente al escuchar los cuchicheos de ellos al pasar, sabía perfectamente que estaban hablando acerca de ella y no entendía ni el por que.

-¿ya viste quien va ahí?

-Dios mío, pero si es ella…-

-No deja de impresionarme cada vez que la veo…-

-Es increíble que aun no tenga novio, con lo bonita que es…-

-ah, a mi me gustaría ser ese novio y ser la envidia de todo el colegio…-

-¿Qué?, pero si va a pasar por en medio de los más populares…-exclamaban los jóvenes sorprendidos.

-no, no creo que lo haga…si lo hace se metería en problemas…-murmuraban las mujeres con los jóvenes.

-por favor, ella puede hacer lo que quiera, incluso ellos la respetan…-la apoyaban otros.

El lugar de descanso quedo sumido en silencio al ver que la peliazulada se detenía frente al pequeño grupo de mujeres que acosaban sin parar a esos chicos, se hicieron solo a un lado para permitir la vista de ellos.

Kagome dio un paso al frente, pero se detuvo en seco al ver rápidamente un pequeño episodio familiar en su mente. Los demás jóvenes expectantes solo vieron como la chica se llevaba una de sus manos a la altura de su cabeza, sacudía suavemente esta y continúo con su camino.

Los chicos del pequeño grupo de mujeres, solo miraron medio sorprendidos como la mujer pasaba por en medio de ellos, como si no existieran, eso los dejo algo perturbado, ya que estaban acostumbrados a que todas las chicas los adoraran, pero ella simplemente había pasado así, sin más. Cuando Kagome se había ido los chicos se giraron lentamente solo para observar la espalda de la chica que se alejaba lentamente.

Mientras Kagome caminaba aparentemente tranquila, llevaba consigo una lucha interior, cuando cruzo el pequeño grupo, sintió todo su ser palpitar. Un fuerte rayo la atravesó haciéndola sentir completamente extraña, alguien de ellos estaba de cierta forma destinada a ella, la pregunta era ¿Quién?

-hum, que mujer tan más extraña…-murmuro un chico de ojos dorados, el era un poco mas alto que la mayoría de sus amigos.

-he… ¿Qué no es la chica esa que dicen que es extraña?...-pregunto otro joven de mirada azulina.

-Chicos por favor, nada de que es extraña, quizás lo raro o extraño de ella es su enorme cabello, y que es más alta que la mayoría de las chicas del lugar…-les reprendía otro chico amablemente de mirada azul oscuro.

-nee…Sesshomaru, Kouga y Miroku, han quedado perturbados por esa mujer ¿he?...-reía divertido otro chico de mirada dorada.

-vamos Inuyasha, que a ti se te seco la boca cuando la viste pasar…-y sin mas los cuatro amigos rieron a carcajada abierta.

-vamos, que ella no es extraña, no niego que posee un no se que, pero extraña no es…-suspiro el joven de mirada chocolate.

-huy, Hoyo no me irás a decir que te ha gustado…-le carrillaban los demás chicos.

El viento soplaba suavemente haciendo danzar las ramas de los árboles, el sonido de las hojas al chocar unas con otras, haciendo un sonido bastante relajante. En medio del relajante bosque se encontraba un pequeño templo con sus puertas cerradas.

En su interior se encontraba la figura inmóvil de una mujer, su respiración era lenta, pausada, estaba sentada sobre sus piernas en una posición recta, el sonidos de los pajarillos cantando, el susurro de las hojas, y el aíre fresco del lugar. La llenaban de una inmensa paz.


El sol brillaba intensamente, se encontraba sentada en medio de dos chicas quienes charlaban animadamente entre si, ella simplemente se limitaba a observarlas mientras tomaba un poco de comida. Por la forma en que se llevaban podría jurarse que tenían años conociéndose, una última broma y las dos rieron divertidas para después enfocar su mirada en la pelinegra.

-¿Cómo te encuentras?...-había preguntado la pelirroja.

-bien, gracias…-respondió ella desconfiada.

-oh, vamos tranquila, nosotras no te haremos ningún daño…-rió divertida la castaña.

-yo…no recuerdo como es que llegue aquí…-

-claro que no, ¿Cómo ibas a recordar eso?

-hey no seas tan ruda con ella, mira que no sabe que esta pasando…-la reprendió la castaña.

-se supone que "él" le explicaría todo….huy como siempre, dejándonos a nosotros las explicaciones…-refunfuñaba la pelirroja.

-no le hagas caso…-sonrío la chica- mi nombre es Sakura y la que esta refunfuñando, es May…-se presento la mujer.

-mucho gusto…mi nombre es Kagome…-susurro…-esto…tu sabes ¿Qué fue lo que sucedió?

-ah te refieres a lo de hace unos momentos, bueno fuiste atacada por un demonio y llegamos May y yo a ofrecerte apoyo…-respondió Sakura alegre.

Mientras la castaña le explicaba lo sucedido, Kagome bajo su mirada a sus manos y las vio bien, sanas, no tenían ningún rasguño, pero vagamente recordaba que al momento de cubrirse de sus manos había salido una luz rojiza.

-si, fue real…-

Kagome levanto su mirada para toparse con la de Sakura.

-¿te estas preguntando si fue real no? Y yo te digo que si, fue real…-

-no….no entiendo…-

-a lo que se refiere, es a que el destello rojizo que viste salir de tus manos fue real…-Kagome se giro para mirar a la pelirroja.

-¿Qué es lo que esta pasando? ¿Por qué ustedes están aquí?

-te lo dije, te dije que tendríamos que explicárselo todo…maldito…siempre dejándonos el trabajo sucio…-gruñía la mujer.

-bueno….verás…-suspiro la castaña…-cuando caíste dentro de la cueva no fue del todo un accidente…-

-¿a que te refieres?

-se refiere a que estabas destinada a caer por ese hueco…-respondió May.

-Cuando despertaste te encontraste a un hombre, varonilmente guapo que estaba encadenado ¿no es así?...-

Kagome asintió con la cabeza.

-bueno el era un guerrero fuera de serie, el venía de otro lugar, de otro mundo y cuando lo encontraste, estaba en sus últimos minutos de vida…-los ojos de Sakura se entristecieron.

-por lo que al caerte fue en el mejor momento, el te eligió a ti como su…. ¿portadora?...humm bueno si dejémosle en portadora de sus poderes y de su destino en ti como guerrero…-May la miraba fijamente.

-Al principio pensarás que es una terrible maldición pero con el tiempo terminaras acostumbrándote a ello…pero algo debes saber….los poderes que aceptaste tanto concientemente como no, estos surgirán nuevamente en cada renacimiento que tengas…

-eso significa… ¿Qué no podré deshacerme de ellos a pesar de que yo no los quiera?

Y el silencio de ambas chicas fue la única respuesta para saber lo que eso significaba.

-gracias a ti, el guerrero que llevas dentro…-continuo May señalando la pequeña piedra rojiza que tenía en su mano derecha…-ahora es más poderoso debido a que con los poderes que ya poseías has restaurado por completo la joya que tomaría al menos un mes sanar…

Sakura se acerco a Kagome y le dio unas palmaditas en la espalda para después sonreírle.

-no te preocupes, May y yo te ayudaremos a que desarrolles todas tus habilidades.

Con el paso del tiempo la relación que mantenían Kagome, Sakura y May se fue haciendo día a día, más estrecha, ellas le ayudaban a desarrollar sus poderes con paciencia y calma, a veces May era quien perdía los estribos sometiéndola a entrenamientos más duros.


Kagome abrió lentamente sus ojos mirando fijamente la pared del templo que tenía frente así, por alguna extraña razón sentía un fuerte nudo en la garganta, que le impedía tragar con facilidad.

-Sakura…..May…. ¿quienes son?

Se reincorporo sacudiendo un poco su trasero, estiro un poco sus piernas para quitarle el entumecimiento. Estirándose perezosamente salió del templo asegurándose de dejarlo bien cerrado, dándole la espalda descendió las pocas escaleras que tenía.

Ella se encontraba caminando lentamente dejando poco a poco lejos el templo, tarde se dio cuenta de alguien o algo la había estado observando, se dio cuenta debido a que cuando iba a dar nuevamente otro paso, algo le sujeto fuertemente de la pierna, estirándola y haciéndola caer pesadamente sobre el camino.

El sonido agudo que se escucho por el lugar, era una débil prueba de la fuerza con que había sido tumbada, lentamente fue abriendo sus platinados ojos, sin dejar de sentir como lo que sea que la tenía agarrada jalaba de su pierna con fuerza.

-¿Qué sucede?...-murmuro suavemente preguntándose así misma.

Con fuerza fue alzada al viento para después ser salvajemente impactada contra el tronco de un árbol, de sus labios broto un intenso grito de dolor, puesto que con el golpe varías astillas de madera se enterraron profundamente en su espalda.

El demonio soltó por fin la pierna de Kagome, dejándola caer pesadamente al final del tronco del árbol. Ella se reincorporo lentamente para ver frente a ella a una enorme y demoníaca criatura. La garganta se le cerró por completo debido al terror de verse en semejante situación, lo peor de todo era que no se encontraba nadie cerca que pudriera ayudarla.

El instinto le dijo que tenía que huir de ahí y así lo hizo.

Comenzó a correr a prisa, mientras sentía la extraña sensación de Dejavu de que anteriormente ya había pasado por una situación similar. El demonio lanzo varios de sus tentáculos tratando inútilmente de atraparla otra vez. Los ataques del demonio no lograban su objetivo, pero a medida de que Kagome con dificultad lograba esquivarlos no podía evitar recibir varios rasguños ni mucho menos evitar que su uniforme no sufriera rasgaduras.

Tropezó con una raíz de árbol lo que le hizo perder completamente el equilibrio, justo cuando estaba por caer, sintió que algo la sujetaba fuertemente por la cintura y la alzaba a los cielos.

Sorprendida se vio nuevamente entre los tentáculos del demonio, pero esta vez a una altura considerablemente alta, ella se encontraba sudando tanto por el miedo y la impotencia de morir. Con horror noto como un tentáculo con forma de flecha en la punta se acercaba a ella con gran velocidad, en esos momentos vio toda su vida pasar ante sus ojos, nada podía hacer ya, más que esperar el impacto y rogaba a Dios por que la muerte fuera rápidamente instantánea.

Sin embargo algo paso dentro de ella, sus ojos platinados tomaron un color platinado ámbar nublado, extendió sus brazos y los coloco en posición de ataque de entre sus manos apareció un precioso arco de llamas, al igual que la flecha con que apuntaba la cabeza del demonio, antes de que el impacto llegara a la peliazulada, esta dejo ir la flecha con fuerza y rapidez, clavándola entre los ojos del demonio, este inmediatamente se incendio y pereció.

El tentáculo que la sostenía también desapareció, dejando de sostenerla y empezó a caer pesadamente, ella veía como todo pasaba frente a sus ojos y antes de sentir nada, cayó recibiendo un fuerte impacto por todo su cuerpo. Con dificultad se reincorporo mientras caminaba tambaleándose, con su mano menos dañada sujetaba su brazo fracturado…a lo lejos oía ruido, demasiado, las voces de los jóvenes alegres, nadie se percato de lo ocurrido.

Se apoyo con fuerza sobre un tronco mientras veía a sus amigas charlar preocupadamente.

El sonido de una ramita al crujir trajo la atención de las cuatro jóvenes que se encontraban completamente preocupadas, por la desaparición de su amiga, pero al girar ahogaron un grito de sorpresa y horror.

Ahí estaba Kagome, con el uniforme rasgado, con varíos cortes por todo el cuerpo y sobre todo un brazo fracturado, inmediatamente corrieron para ayudarla.

-Kagome…-exclamaron horrorosas al ver el estado de su amiga.

-Dios mío, ¿Qué te ha pasado?...-sollozaba la rubia.

-vamos, necesitamos llevarla a la enfermería rápido…-Sugirió Sango.

Ayame se acerco lentamente a ella, buscando la manera de poder pasar por sobre los arbustos, cuando noto que ella, Kagome avanzaba hacia ella.

Kagome forzó a su cuerpo a que continuara al menos unos momentos mas, sus ojos platinados volvieron a la normalidad, justo después de pasar los arbustos, cayo pesadamente sobre los brazos de la pelinegra mientras esta gritaba su nombre realmente alarmada y nuevamente sucumbió a la oscuridad….

-¡Kagome! ... ¡Kagome!

Fue lo último que escucho en la oscuridad.

CONTINUARA………….

-aplicándose pequeñas frazadas húmedas con agua- vale, esta vez me he excedido demasiado….pobre de mi cerebrito…sniff…sniff…espero que este capitulo valga la pena…-suspirando.

Bueno como verán no es la misma historia, no, pero para nada, es la continuación en el primer texto que publique cometí el pequeño error de mencionarlo como Epílogo cuando en realidad era el Prologo del inicio de esta historia, muchas chicas en el fic anterior me pidieron que explicara como Kagome había obtenido sus poderes, pues bueno en el Prologo aparece el como Kagome obtuvo sus poderes.

Quizás las confunde un poco con los lapsos de recuerdos de la vida pasada de nuestra protagonista Kagome, aclaro que no hay necesidad de que me linchen por haber cambiado totalmente las apariencias de los protagonistas, pero era realmente necesario para que supieran quienes eran las reencarnaciones y quienes son las del pasado.

Sinceramente me gustaría ver un poco mas de apoyo con sus mensajes y miren que la verdad me ha costado bastante trabajo debido a que ya se me estaba olvidando por completo todo lo relacionado con la serie de inuyasha que ayer durante la tarde tuve que aventarme unos cuantos capítulos para recordar.

En cuanto a la petición de que vuelva a escribir los primeros capítulos de la primera parte de esta mini sagita, déjame te digo mi nena que me costaría bastante trabajo ya que no recuerdo ni como demonios empieza la historia y lo que es peor podría transformar toda la historia y lo q es aun más peor no coincidirían con los últimos capítulos.

Espero que les guste este humilde capitulo, les ruego nuevamente que me dejen unas cuantas firmitas aunque sea un hola, una sola palabrita, pero algo que me de animo, se los ruego por favor. Bueno como veran creo que esto a quedado algo largo pero en fin, espero que lo disfruten y las actualizaciones las procurare hacer tan rápido como mi cansado cerebro me los permita.

Cuídenseme mucho, les mando un beso y fuerte abrazo, nos vemos

Bye bye

Atte.

Su Amiga Y Fiel Servidora Ayame Fire.