La brisa del Otoño jugaba dentro de un pequeño departamento en el centro de la aldea, así que el lugar quedaba algo frío, pero no lo suficiente como para mantener en la cama a Anko, el lugar solo tenia una habitación al fondo que era la suya, una pequeña cocina a la derecha de la salita y tras un pasillo el baño, que era algo mas amplio que el resto de las habitaciones, también tenia una habitación mas pequeña que un cuarto normal, donde guardaba sus armas, quizá si fuera poco, pero a ella eso le bastaba, era solo lo necesario para una kunoichi tan ocupada como ella. Casi no estaba en casa pues siempre andaba de misión en misión, así que usualmente solo llegaba a dormir y tomar un baño. Pero ese día iba a cambiar su rutina.
Le había explicado a la Hokage que quería el día libre para remodelar un poco su departamento, el cuarto que usaba para sus armas, que afortunadamente estaba junto al suyo, lo convertiría en otra habitación, la de su hijo...o hija, no sabia que iba a ser y francamente la idea de que fuera una sorpresa le emocionaba. así que la noche anterior ella ya había sacado todo de ese cuarto, hoy debía ir a comprar las cosas para preparar todo, como vivía de manera sencilla tenia bastante dinero ahorrado, solo usaba el suficiente para pagar los servicios, y comprar comida y armas.
La decoraría completamente el blanco, un color neutro para el sexo del bebé, de igual modo su apartamento le parecía pequeño, pero por décima vez suspiro y se dijo a si misma que estaba bien, solo serian ellos dos y eso seria suficiente.
Después de haberse dado un largo baño para relajarse y vestirse fue a la cocina, limpio las alacenas ya empolvadas por estar durante mucho tiempo vacías y le sorprendió el no encontrar alguna telaraña por ahí, deperdido estaba limpio, pero igualmente tenia que aprender a cocinar, a un niño no podía darle dangos, tenia que intentar algo mas nutritivo, aunque solo esa palabra lograra hacerla sentir escalofríos.
Salio del departamento una vez que lo arreglo un poco hasta dejarlo presentable y camino por las calles solitarias, al ser de mañana muchos puestos estaban cerrados y otros mas apenas comenzaban a abrir, algunos tenían varios días que ya no abrían pues a pesar de ser otoño comenzaba a hacer frío y mucha gente se iba de la aldea a pasar una temporada con sus familiares que vivían lejos.
Anko se paro en una tienda y comió algo de arroz dulce y zumo de naranja, extrañamente, penar en dangos hacia que quisiera vomitar-
-Bueno, no tan extrañamente.- Pensó alegre mientras posaba una mano en su vientre, parecía que su hijo tendría gustos muy diferentes a los suyos, sobretodo porque había pedido una ensalada también, y ella jamás comía algo tan...sin sabor, según pensaba ella, pero hoy quería comer mejor, adoraba su hijo, sentía que en cualquier momento toda esa felicidad la haría explotar, es verdad que estaba triste antes, pero esa noche se había soñado a si misma con un bebe en brazos, mientras se sentaba en una silla y lo arrullaba para que durmiera, esa imagen era demasiado...cariñosa, para que fuera ella, pero así lo soñó, y Kami! como le había gustado!
Solo ese momento de sueño había sido suficiente para darle el ánimo que necesitaba. Y saben que? Que la gente la mirara como le diera la gana! Si hablaban de a sus espaldas le daba igual! Ella era una mujer fuerte y ningún aldeano estupido iba a bajarle el ánimo, ¡Por Kami! ¡Iba a ser madre! El mundo podría caerse a pedazos y a ella le daría igual, estaba feliz.
Ahora bien, después de haber pagado la cuenta y salir del local, camino un rato mas, cerrándose la gabardina, era extraño que hiciera tanto frío, si estaban en pleno Otoño! Seguramente el invierno que vendría seria terrible.
Se detuvo frente a una tienda de buen ver y entro en ella, la mujer encargada del local la saludo con una sonrisa, ahí solían comprar los ninjas su vestimenta, armas, pergaminos y otras cosas, pero había un pasillo que jamás había visitado...el de maternidad. La idea de ella misma con una blusa rosa, con flores y listones por todos lados la hacia estremecer, ella no era así, y tampoco le compraría a su bebé una de esas horribles ropas que vendían, no mejor no.
Pensó que solo necesitaría de un día para conseguirlo todo, pero se daba cuanta de que no seria así, pero no importaba, tenia el día libre. Le había costado...había tenido que decirle la verdad a Tsunade, que cuando supo su estado termino escupiendo el sake que bebía en ese momento, después de una "charla" de lo que era la responsabilidad le había preguntado por el nombre del padre pero ella no le dijo nada, la Hokage se había molestado por eso, y seguramente la hubiera golpeado si no supiera que estaba embarazada. Aunque de todas maneras casi tenia dos meses, pronto hubiera tenido que decirles de todos modos. En realidad, Tsunade termino gritándole por ello mismo, los primeros tres meses de un embarazo son de riesgo, y una kunoichi debía cuidarse mas aun, cualquier problema en una misión seria muy grave en su condición y podría presentarse un aborto, por lo que ella...estaba oficialmente desempleada por los próximos meses...a excepción del trabajo de oficina, que seria lo único que haría de ahora en adelante.
Volvió a salir de la tienda y camino hacia una mas particular, con la linda anciana que le hacia l ropa a ella, charlo con ella unos minutos y después le explico su condición, la mujer era ya mayor y casi le da un infarto, Anko siempre había sido, a sus ojos, una chica muy alegre, pero jamás la había imaginado con alguna pareja, simplemente ella no tenia la imagen de una mujer que forma una familia propia. Pero de igual modo acepto encantada hacerle algo de ropa a ella y a su hijo, ropa cómoda pero en sus acostumbrados colores y sin todas esas cosas que tanto odiaba.
Antes de comprar o mejor dicho, pedir que le hicieran algo mas, se dirigió al domo a recoger los exámenes que la Hokage le había ordenado hacerse, seguramente ya estarían listos.
Y así, paso la mañana de Anko.
-Kakashi sensei, se encuentra bien?- Pregunto Kiba quien saltaba por los árboles detrás de él, se mostraba algo preocupado pues desde que regresaban a la aldea Kakashi no había hablado demasiado y tenia un semblante serio; juntos habían estado en una misión por ya bastante tiempo, realmente había sido fácil, pero era muy tardía, pues solo tenían que quedarse y vigilar a un grupo de hombres se creía estaba formando una organización en la aldea de la hierva donde estaban secuestrando jovencitas para la prostitucion, afortunadamente solo había sido un rumor y no eran mas que un grupo de bandidos que se habían encargado de entregar a los ninjas de dicha aldea.
-Si, Kiba, estoy bien.- Contesto bajando el piso de un salto y comenzando a caminar hacia la puerta de la aldea.- Démonos prisa y dejemos el informe.-Kiba prefirió callar y seguirlo en silencio mientras que Kakashi metía las manos en los bolsillos del pantalón y miraba el cielo gris que amenazaba con empezar a llover. Y él solo podía pensar en una persona, la misma en la que había pensado por esas semanas, aquella que le Daria un hijo, estaba seguro que era su hijo, porque sabia que Anko lo amaba y jamás se había acostado con otro hombre mientras estuvo con él- Él no le había pedido fidelidad, incluso en un par de ocasiones el había estado con otras chicas, cosa de una noche, recordando que ellos no eran pareja y por lo tanto no hacia nada malo, pero cuando supo que Anko estaba enamorada de el fue demasiado, ella se lo había dicho justo antes de partir misión y en ese mismo momento le dijo estar embarazada, lo cual era muy malo, él no la amaba.
Pero igualmente le daría un hijo, un hijo de ambos, cuando su padre murió se dijo que jamás tendría un hijo, y no era algo le que hubiera interesado, no creyó necesitar uno, pero ahora lo tendría, y él no iba a dejarlo solo, sabia lo que era crecer sin un padre, pero no era por eso porque lo hacia, no era porque se sintiera mal porque su padre lo dejara a él, lo iba a hacer porque quería, porque a pesar de que n fue planeado, sentía algo por ese bebé,
La sensación era extraña ¿lo quería? ¿amaba a su hijo? jamás había sentido igual, la idea de ser padre le parecía una mentira, como si fuera un sueño, aunque no le era nada desagradable, la idea de una familia le agradaba, por fin ya no estaría solo, aunque si lo pensaba mejor...no tenia una familia, un hijo, si, lo tendría, pero no una familia. ¿Y Anko? Por un breve momento e involuntariamente se imagino como seria una familia con ella, y la idea lo paralizo en medio de la calle.
Anko regresaba del domo, estaba radiante! habían tardado un poco en atenderla pero después de un rato le habían entregado los exámenes médicos, su hijo estaba en perfectas condiciones, le habían dado un pequeño libro con los cuidados que debía tener y algunos ejemplos de las incomodidades que se le presentarían en el embarazo, aunque no le hacia falta pues ya sabia todo; había comprado algunos víveres y un recetario para preparar platillos bastante deciles y que esperaba no terminar quemando; se habían encontrado también con Kurenai y su lindo hijo de casi tres años que corrió a abrazarla, hablaron un poco y la ayudo a sentirse mejor. Aunque claro, todo lo bueno llega a su fin, al doblar la esquina se encontró a Kakashi que venia hacia su dirección y detrás de él Kiba.
-Hola Anko!- Grito Kiba corriendo hacia ella con el mismo animo de siempre y adelantándose le a Kakashi en el camino.
-Hola. Ya han regresado de la misión, eh.
-Demasiado fácil! Solo gastan mi tiempo! Me desperdician!
-Ja ja, lo imagino.
-Que es eso?-Pregunto señalando los papeles en su mano izquierda y la bolsa de plástico en la derecha.
-Acabo de comprar algunas cosas, voy a aprender a cocinar.
-Tu?? Recuerdo la ultima vez que cocinaste algo, se lo llevaste a Kurenai-sensei y nos compartió a Shino, Hinata y a mi. Estaba medio quemado y medio salado...-Guardo silencio cuando Anko le dio un punta pie en la pierna derecha con demasiada fuerza.
-Ya entendí! No tienes que decir todo eso! Además, compre un libro.
-Tu leer??
-Ahí vas de nuevo. Mejor calla si no quieres que la próxima patada sea mas arriba.
-De acuerdo, de acuerdo, pero que agresiva.
-Y tu de lengua floja!
-Kiba, lleva el informe a Tsunade.- Ordeno Kakashi interrumpiéndolos.
-Espera! La Hokage esta...
-Indispuesta?- Pregunto Kakashi.
-Mas bien diría pudriéndose en alcohol- Se giro hacia Kiba.- Si vas ahora no la encontraras conciente, y si la despiertas lo mas probable es que te confunda con una bailarina o termine dándote un capón, dame el informe a mi y yo mañana se lo entrego cuando vaya a verla.
-Tienes misión?- Pregunto extrañado pues antes de irse la vio algo decaída y se le hacia raro que aun así la mandaran, pero entonces suponía que no debió ser nada para preocuparse, quizá solo se había enfermado y ya.
-No, a partir de mañana trabajare ahí por las tardes.
-Haras trabajo de oficina? No lo enti...
-Tengo mis asuntos, así que dame el informe de una vez y mejor ve a buscar a tu perro, creo que te ha extrañado.
-Maldita vieja borracha!- Susurro refiriéndose a la Hokage por no dejar que Akamaru fuera con él, aunque la misión fuera de espionaje, el perro no llamaba la atención, o si?
-Deberías hablar mas respetuosamente de tu Hokage- Reclamo Kakashi y Kiba se asusto, no creía que él lo hubiera escuchado.
-Bien, pues entonces me voy.- Saco de su mochila una carpeta con el informe y se la intento dar a Anko pero al tener las manos ocupadas se inclino y la metió en la bolsa que cargaba.- Igualmente mañana pasare a explicarle los detalles, adiós.
-Adiós!-Grito ella sacudiendo el brazo aun con los papeles para despedir al chico cuando salto al tejado, ocasionando que los resultados cayeran al suelo. Kakashi se agacho para recogerlos y apenas distinguió el logotipo del hospital Anko se los arrebato.
-Has tenido problemas?-Pregunto preocupado.
-No.
-Entonces porque has ido al hospital?
-La Hokage lo ha ordenado.
-así que ya lo sabe.
-Solo ella y Kurenai, aparte de la anciana que me hará la ropa, y voy en camino con un señor que me hará la cuna, solo ellos lo sabrán, aun no se me nota, así que no tienes de que preocuparte por ahora.
-No me importa el que dirán ni si saben que es mi hijo!- Respondió molesto ante la idea de que Anko creyera que él se avergonzaba.
-Pues entonces no se que te molesta.- Metió los papeles a la bolsa para tener al menos una mano libre.
-Estoy preocupado, carajo! Es mi hijo el que llevas en el vientre, te piensas que no me importa lo que le pase?!
-Tu hijo esta bien- Respondió agachando la mirada, Kakashi era el único hombre que le quitaba todo su valor y confianza en tres segundos con tanta facilidad que parecía mentira. Kakashi se tranquilizo un poco ante esas palabras y sus hombros bajaron y sus puños se abrieron.
-Entonces que paso para que la Hokage se preocupara y te hiciera exámenes?
-Le molesto el que no le haya dicho que estoy embarazada y haya seguido haciendo misión...
-Estuviste de misión!?- Se acerco a ella e inclino hasta que sus rostros casi se tocaban-En que estabas pensando? Pudis...
-Fueron misiones sencillas, solo tenia que cuidar a alguien o llevar algún documento, no acepte ninguna misión donde pudiera haber un atacante o peligro, este- Se señalo el vientre con la mano libre, bastante enojada de nuevo, pero sin romper el contacto visual.- también es mi hijo, no soy idiota, no iba a hacer nada que lo arriesgara, no se que clase de mujer crees que soy, pero yo no arriesgaría a quien amo, y amo a mi hijo, así que has el favor de dejar de gritarme que me estas cansando y no quiero terminar diciendo algo de lo que podamos arrepentirnos después!
-Lo siento- Susurro apenado y bajo la vista.- Es solo que me preocupe. No quiero que nada les pase.- Anko se sorprendió al escucharlo que la incluyera en la frase y gran parte de su ira desapareció.
-Esta bien, supongo que realmente estabas preocupado, de cualquier forma, el bebé esta bien, no haya nada malo, mañana comenzare a trabajar en el domo así que no habrá problema.
-Y como lo has llevado?- Pregunto levantando la mirada.
-Bien, solo he tenido un par de mareos, las nauseas son algo mas frecuentes pero nada que no pueda soportar, la Hokage me un libro, como si lo necesitara- Susurro lo ultimo molesta y Kakashi sonrío.- también me dijo sobre algunos cuidados que debo tener y dijo que nacería en poco mas de 7 meses, una semana probablemente.
-Anko yo...lamento no ser el hombre que quieres, ni sentir lo mism...
-Lo se, y no puedo obligarte a sentirlo, por eso te daré libertad, lo "nuestro" o lo que se que hayamos tenido, se termino, así que eres libre de hacer lo que quieras, comenzar con otra si así lo deseas, yo intentare hacer lo mismo y aceptare la vida que tomes, tendrás un hijo, mas no algo que te una a mi, así que no tenemos que cambiar nuestras vidas y todo seguirá igual. Como ya lo dije, serás libre, espero que no pienses que nuestro hijo es un estorbo para ti o tu pareja en un futuro.
-jamás pensaría algo así!...Admito que no estaba en mis planes el ser padre, o que esto cambia mi manera de ver las cosas, también me doy cuanta de que jugué contigo y te di esperanzas para algo que no puedo ofrecerte, pero yo también quiero a mi hijo. Y si comienzo una relación con otra chica como dices, tendrá que ser alguien que acepte a mi hijo.
-M alegra que pienses así.-Sonrío y l tomo de la nuca para bajarlo hacia ella y besarlo. Kakashi se sorprendió pero después le correspondió el beso. Siempre que se besaban lo hacían de forma pasional, pero esta vez ella lo hacia dulcemente, saboreando el momento al ser el ultimo que pasarían así, después de unos segundos se separo levemente de el y volvieron a abrir sus ojos.- Adiós Kakashi.- Susurro contra sus labios y lo dejo perdido unos momentos entre el calor de su aliento y el fresco aroma de su cuerpo, para cuando reacciono ella ya no estaba.
Y Kakashi se quedo ahí parado, lamentando el no ser capaz de amarla, y con mas dudas y confusiones que cuando llego.
