Descarga de Responsabilidad: My Hero Academia/Boku no Hero Academia no me pertenece, solamente estoy usando sus personajes y algo de la trama para esta historia.
Hola aquí me tienen de nuevo, voy aclarando que aquellos que no entiendan este capítulo será más fácil si traducen el título y así lo entienden, sino déjenlo en los comentarios. Aparte de eso quería declarar que en esta sección aparte dela historia de Red Eyes, si es posible podrían dejar alguna sugerencia para ver si la tomó y tal vez escriba sobre dicha referencia en un capítulo especial si les parece bien, no se como un Drabble o algo así, ustedes me entienden ¿no?
Bien voy advirtiendo que este capítulo podría ser demasiado sangriento, sadico y entre otras cosas por lo que vayan con precaución y tengan cuida de no vomitar sobre sus aparatos si tienen el estómago sensible. Bien, ahora aunque ya pasó un tiempo vayamos con las respuestas a los comentarios del anterior capítulo.
Dragon-Slayer-Del-Arcoíris: Pues es la intención original era que no hubiera alguna clase de continuación pero no negaré que a veces se me ocurre algún evento que podría ocurrir y obviamente ya que varios lo están pidiendo, lo haré. Gracias por tu comentario, Salu2.
ChaosGodInfinity: Pues me gusta que te haya agradado la idea de esa AU, así que espero que te guste la de este capítulo. Nos leemos después.
On The Opposite Side
Caminando por unos oscuros y asquerosos atajos entre los edificios en una gran ciudad, la silueta de una persona pasaba por ahí sin inmutarse de el mal olor y como cucarachas y ratas pasaban por sus pies sin el mínimo cuidado del peligro al que tenían cerca suyo. Una gran cantidad de gente pasaba sin darse cuenta de la presencia de esa persona, ignorando ese callejón sucio y maloliente, y viviendo sus vidas sin importarles la de los otros en sus alrededores.
Podía verse que era un adolescente de alrededor de los 15 a 16 años de edad, parecía vestir unos jeans de marca de color negro desgastado, zapatos del mismo tono pero un poco más oscuros por ser usadas desde hace un tiempo y en la parte superior lo único que podía ver que llevaba puesto era una campera rojo bordo con varias líneas entrecruzadas de negro azabache por los brazos y una sola línea del mismo color en el centro justo en el cierre. Su rostro no se podía ver por la capucha de la campera que tiene puesta y cuando se detuvo al final del callejón donde le daba la luz levantando la vista dejó ver como unos ojos rojos miraban lo que parecía ser un edifico de alta clase con varios pisos y luego de que darse mirando por un tiempo hay dejó aparecer en sus características una gran sonrisa antes de susurrar al aire.
–Que empiece la cacería–
–Hey, ¿que diablos estas haciendo, idiota?–hablo un hombre uniformado que estaba en la parte trasera del edificio viendo como otro igual estaba tratando de sacarse el cinturón pero fallando por lo oscuro del callejón donde estaban.
–Que más? Estoy tratando de orinar y no puedo por este estupido cinturon–fue la respuesta del tipo y parecía estar bastante enojado dejando notar que llevaba un tiempo haciendo eso.
–Bien, pero no tardes demasiado, nuestro jefe está en una reunión y quiere que estemos los dos haya esperándolo cuando termine, y ademas parece que se va a alargar a llover así que termine pronto–mencionaba el hombre ya dándose la vuelta para volver a entrar en él edificio sin ganas de ver a su compañero.
–No tienes que mencionarlo hombre, la última vez qué tarde en llegar ese hombre me hizo… mierda, de tan solo pensarlo me da esc–no pudo terminar de hablar cuando el ruido de unos pasos le interrumpió y causó que ambos adultos miraran hacia la salida del callejón.
De entre las sombras emergio ese chico con la campera y capucha, siguió caminando hasta que se detuvo de enfrente de ambos adultos a varios pies de distancia y con un gesto de sorpresa fingida sin dejar verles sus ojos él sonrió.
–Oh, disculpen parece que interrumpí algo–se encogió de hombros mostrando indiferencia de su actual situación, dejó ver como sus manos estaban ocultar en los bolsillos de su ropa y esperó hasta ver cómo ambas personas enfrente suya sacaban sus armas y lo apuntaban.
–¡Muéstranos tus manos y no te muevas!–exclamó el hombre que estaba más cerca a la puerta y vio como el encapuchado lo estaba haciendo pero no esperó ver lo que estaba viendo.
Dejando ver sus ojos rojos junto a una sonrisa aterradora, lo único que pudieron ver ambos guardias fue como en un instante debes de ver al desconocido lo único que veían era como sus cuerpos caían al suelo como un juguete roto y sin cabeza–Pues, la verdad esperaba más resistencia–decía el chico soltando lo que tenía en ambas manos dejando que cayeran en un charco de sangre que se había generado bajo sus pies–Bien, vayamos por el premio gordo–
Sin molestarse de que sus zapatos se mancharan de aquel líquido escarlata camino hacia la puerta y movió su brazo para abrirla, y de ese modo dejó ver como sus manos tenían algo extraño puesto en ellas.
Escondidas por las mangas del abrigo que usaba hasta antes de la muñeca, sus manos estaban cubiertas por unos guantes afilados de armadura rojo bordo y negro (Ya saben, los guantes que tiene Eien cuando está usando el Break Form y así no me gasto en explicárselos de nuevo), y aún manteniendo su sonrisa dejó ver como en los agujeros en la palmas tenían un ligero brillo anaranjado.
–En serio, esto es dinero mal gastado por haber comprado tan mala seguridad en esta puerta–hablaba para nadie en particular notando como la puerta tenía un sistema de seguridad con clave y tarjeta para poder acceder al otro lado.
Con una de sus manos tocó el dispositivo de bloqueo electrónico y con cierta satisfacción dejó que el calor abrumador saliera de su armadura, permitiendo así que esa pequeña área de la puerta se derritiera en hierro fundido y sacando la perilla en el proceso. Abriéndola lentamente vio que dejaba la entrada a un pasillo con una mala iluminación y ninguna cámara que grabase el lugar dejando ver como no tenían ningún cuidado con el edificio, y sin ninguna duda pasó hacia adentro de las instalaciones y con un pensamiento rápido cerró su entrada para después caminar más adentro.
Se detuvo cuando escuchó como una voz que se acercaba hablaba de algún tema que no llegó a entender y se escondió entre las sombras de un lado del lugar, miró al ver como pasaban varios hombres en traje negro y con gafas oscuras caminando lo más tranquilo, y sin moverse esperó a ver lo que hacían. Ninguno de los dos nombres se dieron cuenta de la tercera persona desconocida que los miraba y siguieron su recorrido, el encapuchado esperó unos segundos antes de salir y ir por el lado contrario a los que iban esos dos así llegando a un amplio lugar con varias puertas y dándose cuenta de que tenía más seguridad se detuvo en la esquina mirando por el rabillo de los ojos, terminando así encontrándose con una cámara que apuntaba a la entrada de un ascensor y de igual manera ver como en el punto ciego de esta estaba la puerta hacia las escaleras.
–En serio que son idiotas, ¿quien pone la cámara de vigilancia en ese lugar?–con ningún pensamiento demás salió de su esquina y camino directamente hacia el elevador y dejándose ser vista por el dispositivo de grabación–Ya basta de hacerse el espía, prefiero hacerlo más al estilo kamikaze–una arrogante sonrisa fingida emergio al mismo tiempo que tocaba el botón para llamar al ascensor.
No tuvo que ni esperar un segundo más cuando la puerta se abrió por la mitad dejando ver como dos enormes hombres con uno que tenía apariencia rocosa con unas enormes manos y ojos completamente amarillos, el otro parecía tener unos grandes colmillos sobresaliendo de su mandíbula inferior y lo que le era más notable era su tono verdoso de piel. Cuando ambos trataron de golpearlo simultáneamente dejando notar que lo estaban esperando, fueron detenidos por las dos manos del encapuchado y levantando la cabeza lo suficiente para que solo ellos miraran a sus ojos así dejándolos con caras de estupefacción y miedo.
–¡Imposible! ¡No deberías de estar aquí! ¿¡Eso significa que estas p–el hombre de piel verde fue interrumpido justo cuando iba a terminar lo que decía por un fuerte grito de dolor saliendo de sus labios rechonchos, eso fue causado por como le puño que había usado para intentar atacar al invasor estaba deformado, incinerado en gran parte y sangraba aún ritmo mortífero para el tipo.
–Cállense los dos, no necesito a dos mastodontes en mi camino–sentenció para luego agarrar la cabeza del adulto rocoso, el cual estaba irónicamente petrificado en su lugar y se dio cuenta de su situación tarde, ya que lo único que quedaba de esa persona era su cuerpo sin cabeza en el suelo con una gran mancha de sangre por todo el cuello y podía verse como había varios restos de esta parte suya cerca suya.
El hombre de piel verde solo podía tratar de aliviar el dolor y mirar como el cuerpo inerte de su antigua compañero vivo estaba cerca suya, levantó la vista sintiendo la mirada depredadora del encapuchado sobre él y solo podía esperar que su muere fuera rápida y sin dolor. Cuando por fin sintió como era levantado de su traje noto como fue fácilmente llevado hasta quedar dentro del elevador y cuando quiso saber qué ocurría su cara chocó contra el panel de botones de esa máquina, la voz del chico interrumpió sus pensamientos de miedo y así aumentando aún la gran posibilidad de hacerse en sus pantalones.
–Ya sabes adonde quiero ir–con una mirada que prometía muerte y un toque de cierta satisfacción al ver la reacción de la persona de mayor edad, continuó–Presiona el maldito botón y tal vez te deje vivir, no como a otros anteriormente–dejó salir una risa de locura y siendo acompañada por como su rostro se oscurecía.
Haciendo lo que le dijo el tipo rocoso asustado por perder su propia vida cuando por fin se cerraron las puertas del ascensor el encapuchado lo soltó con brusquedad antes de ver cómo trataba de calmar su respiración y sin darse la vuelta noto como una cámara con una lente de 360 grados en medio del elevador miraba todo lo sucedido. Con una idea en su cabeza y sabiendo que es lo que pasará cuando se abran las puertas, sin dudar destruyo con solo invocar una espada larga de dos manos el dispositivo de vigilancia y cuando terminó de hacerlo lo siguiente que se pudo escuchar cuando una sombra cubrió gran parte del hombre asustado, fue solo un sonido escalofriante que se hizo cuando la carne era atravesada por algún objeto afilado.
Limpiando la sangre de su arma, el chico de ojos rojos vio que solo faltaba unos pisos para llegar al deseado y con una sonrisa cada vez más ancha empezó a hacer acabo su plan en ese mismo instante con el siguiente pensamiento.
–Es hora de divertirse un poco más, sino el trabajo sería demasiado aburrido–
–¡Rápido maldicion, que ese desgraciado ya está apunto de llegar! ¡Fórmense y preparen sus malditas armas, y así lo llenamos de balas hasta que deje de moverse!–gritaba en casi la última planta de aquel edifico una voz demandante y desde afuera de las ventanas e podía ver el caos que había una gran cantidad de hombres de traje con algunos de apariencia normal, con notables cambios por sus quirks o algún tatuaje e piercings en su rostros.
Moviéndose y colocándose en posición cada una tenía apuntado al elevador, una gran cantidad de pistolas, escopetas y entre otras, sin embargo, el más notable era como la fuente de esa demandante voz pertenecía a un hombre alto y musculoso con gran parte de su parte superior convertida en una variedad de armas de fuego. Y su cabeza era, literalmente, un revólver con su cañón y contenedor de balas giratorio debajo de sus ojos y su boca debajo del cañón simulando ser su nariz, con una mirada de furia y sed de sangre miraba como ya estaba apunto de abrirse las puertas del ascensor.
–¡PREPÁRENSE!–todos detuvieron su escándalo y terminaron apuntos los últimos a donde estaría su objetivo.
–¿¡LISTOS!?–el sonido de que los seguros de cada armamento resonó en el suspenso que empezó a generarse en el aire.
Hubo un pequeño sonido de campana cuando el elevador llegó al piso desea y justo cuando las puertas se estaban abriendo, la eufórica voz del hombre cabeza de revólver resonó por todo el lugar dando la orden a todo volumen y así dejando que donde estaban apuntando se llenara por completo de todo aquel plomo que tenían los hombres en traje que protegían aquellas instalaciones.
–¡LLÉNENLO DE AGUJEROS POR TODO EL CUERPO, MALDITOS CABRONES! ¡Y NOS VEREMOS EN EL INFIERNO, MALNACIDO!–
Cada gatillo fue presionado y así liberó una gran cantidad de balas que iba directamente hacia la persona que apenas podían ver por los destellos que generaba las armas, resonaba cada explosión que se generaba por la pólvora en ellas cuando eran golpeadas por el sistema mecánico que tenían y así en forma consecutiva terminaban llegando al elevador. No pasó mucho tiempo cuando cada arma hizo un leve ruido y avisando que no tenían más plomo en ellas, cada hombre con traje estaba respirando algo pesado por la emoción que sintieron al hacer eso y cuando por fin se calmaron algunos se acercaron hacia el ascensor al ver lo que podría ser restos del cuerpo del invasor.
Ya el humo y polvo que se generó por el caos anterior, podían ver como el elevador estaba casi idéntico a un queso con agujeros en todas partes y algo de humo salía del cuerpo que apenas podían ver, ya estando cerca de ahí una fue a verificar el estado del cuerpo y solo pudo palidecer al ver quien era.
–¡Overgun, tenemos problemas!–exclamó el hombre llamando al que ahora conocemos como Overgun, que acercándose miró como al que acababan de llenar de balas no era nada más ni menos que aquel hombre de piel verde, sin embargo, noto un detalle muy obvio en el.
Tragando un nudo que sentía en su garganta pudo ver como la cabeza de ese hombre estaba a lado del cuerpo y teniendo una sensación por todo su ser y alma, levantó la mirada y así se encontró con los ojos rojos de lo que el podía ver ese momento como la mismísima muerte en persona ya lista para matarlo. Trato de dispararle con lo que sería la última bala que tenía en su cargador de la pistola que era su cabeza, lo que causó que algo obstruyera el cañón y justo cuando disparó lo único que resonó era como la bala chocaba contra algo de metal y luego como algo se destruía por la explosión que hizo su arma.
Cada hombre podía ver como Overgun caía al suelo junto al cuerpo fusilado de su compañero inerte y con la cabeza apuntando hacia ellos, permitiendo así que vieran como gran parte de su rostro ahor deformada estaba con el cañón del revólver abierto como un plátano y sangre recorriendo como una cascada por todos lados, y solo con los ojos sin vida dándole la señal de la inminente muerta para cada uno de ellos en la habitación.
–Esperó que estén preparados para ir al infierno con estos dos, ¿no es así?–pregunto el encapuchado mientras caía sobre las dos recientes victimas suyas y con una de sus manos enguantadas hechando el mismo humo que salía por la boca de su más reciente asesinato.
Ni siquiera dio alguna señal cuando podía ver como cada adulto enfrente suya cargaba lo más rápido posible su armamento y solamente esperó a que terminara, cuando por fin lo hicieron intentaron apuntar al chico pero no lo encontraron en donde debería estar. Hubo un ligero ruido de algo rompiéndose y al voltearse vieron como encontra de una pared estaba el invasor, y entre sus manos el cuerpo de uno de sus aliados con el cuello roto y la cabeza en una extraña posición, les dio una sonrisa escalofriante ocultando sus ojos con la sombra generada con su capucha haciéndole parecer mucho más aterrador que antes.
–¡Muere, maldito!–exclamó uno sin dudar de dispararle aún si le daba al cuerpo muerto de su compañero, lo que no tomó en cuenta fue como recibió directamente en su frente un disparo de bala en su cabeza y fue causada por el invasor que uso el brazo del que recién mató y disparó un tiro con la pistola semiautomática que tenía en su posesion.
Lo siguiente que ocurrió fue como cada hombre con traje apuntó a él sin ninguna vacilación y apretar el gatillo sin dudarlo, llenaron al cuerpo de su compañero con una gran cantidad de plomo pero no pudieron darle a su objetivo que logró salir del punto de mira de todas las armas con rapidez y moviéndose con una velocidad de vértigo esquivaba cada lluvia de balas que trataban de atinarle. Se detuvo cuando estaba con ambos pies contra la pared mirando directamente a un tipo que tenía cerca y con solo impulsarse ya estaba encima de él casi en medio del grupo que trataba de matarlo, lo siguiente que se supo fue escucharse un fuerte grito de varias voces y el sonido de pólvora explotando de los armamentos.
Cambiando de escena podemos ver como en un pasillo dos purgas de madera de roble unidas para avanzar a la siguiente dentro de aquella habitación podía verse que era una sala de reuniones con una larga mesa redonda casi ovalada y una gran cantidad de hombres adultos de edades mayores, y el que resaltaba aún más era uno que estaba en la punta de uno con un gran ventanal a sus espaldas.
Parecía tener alrededor de cincuenta años de edad, con un cuerpo robusto y grande podía verse como lo más notable era sus dos enormes manos rojas y unos cuernos partidos a la mitad sobre su cabeza, cabellos grises pero cerca al negro con algunas cañas por ahí y llevaba un traje rojo sangre con la camisa de adentro negro azabache–¿Que es todo ese ruido, Kamechi?–pregunto con una fuerte voz que casi resonó por todo el lugar y revelando a través de todo el pelo que tenía unos cuatro ojos, dos de cada lado, de un tono verde agua brillante que miraban al nombrado "Kamechi" que tembló un poco por la voz.
–Al parecer un idiota tuvo la grata idea de entrar a nuestro edificio y a estado haciendo un escándalo desde que entró–fue la respuesta de la persona dejando ver cómo tenía cierto parentesco a una tortuga y en su espada había un caparazón con púas gigantes apuntando por todos lados, acomodándose unas gafas que tenía con sus manos palmeadas siguió hablando–Jefe Hellbulls, sugiero la idea de que nos vayamos… parece que el invasor es muy capaz en el acto de asesinar personas con rapidez y puedo suponer que está aquí por algo en especial o por alguien…–sentenció dejando que un silencio pesado apareciera luego de sus palabras.
–¿A que te refieres con eso, acaso piensas que va a ser capaz de salir ileso de esa habitación con as de sesenta hombres armados y listos para matarlo?–le volvió a hacer otra pregunta esta vez mirándolo fijamente y ver como se empezaba a poner rígido, no tuvo que ni escuchar la respuesta para darse cuenta que algo era diferente a hace unos segundos, y eso era que.
La habitación continua donde estaba el elevador, dejó de escucharse en ella el sonido de las balas disparándose o cualquier ruido de ella que fueran capaces de oír.
No pasó ni un minuto cuando pudieron escuchar algo a través de las puertas, apenas se podían oír pero notaron que eran cada vez más cercanos a ellos y era las pisadas de alguien o algo acercándose. Cada instante hacia que una extraña sensación aumentará en intensificación como si pudieran sentir el peligro que emana el causante de esos pasos, Kamechi trago duro al notar que el sonido se detuvo y la mayoría de ellos casi les da un susto de muerte cuando las puertas se abrieron de golpe, revelándoles a ellos como una persona encapuchada de alrededor de quince o dieciséis años de edad estaba a la vista de todos con varias cosas notables por todo su cuerpo.
–Bien, ya me divertí por lo que tengo que terminar mi trabajo–hablo el chico sin importarles las manchas de sangre que tenía por gran parte de su cuerpo y no eran precisamente por alguna herida que tenga, ya que no tiene ninguna.
Hellbulls y Kamechi fueron los únicos que no se movieron como los otros, sacando Armas de sus trajes, bolsillos o activaron sus quirk modificando sus cuerpos entre garras y espadas, todas ellas apuntando al invasor que no movió ni un músculo. El jefe de aquel curioso grupo solo podía mirar sin expresar alguna emoción como era la apariencia del que parece haber matado a gran parte de sus aliados haya a afuera y con cierto brillo en sus ojos, dio la simple orden para que lo eliminaran.
–Mát–o eso era lo que pensaba antes de que en un instante un brillo rojo recorriera todo un camino pasando Justo por encima de sus cuernos y cortándolos un poco, así sintiendo como eso era calor puro y caliente.
Parpadeo un par de veces para luego darse cuenta de su situación actual, llevo uno de sus enormes dedos a su cabeza y tocó su cuerno sientido como casi se quemaba muy mal dicha parte del cuerpo, y mirando con cierto miedo hacia adelante se encontró como todos los de la mesa estaban partidos por la mitad, por la cintura, muertos y con su sangre esparciéndose por todo el suelo que era una alfombra negra. Intento tragar un nudo que tenía en la garganta y desde la comisura de sus ojos noto como Kamechi era el único sobreviviente aparte de él de lo que había sucedido, noto como no tenía ni daba alguna señal por su cuerpo de estar sorprendido o asustado, y antes d que se pudiera dar cuenta un dolor en su estómago lo detuvo al mismo tiempo que escuchaba como algo atravesaba la carne.
Pudo sentir cómo seguía moviéndose lo que le había atravesado por todo su sistema nervioso y mirando hacia abajo lo único que vio fue una espada medieval con la hoja negra y humeante atravesando todo su estómago y saliendo desde el otro lado clavándolo a la silla en la que estaba sentado, quiso hablar pero lo único que salió fue un pequeño gorgoteo de sus labios mientras aquel líquido carmesí salió a mares desde su boca y la recién herida hecha en su torso.
–¿En serio no sabes quién soy, cierto?–esa pregunta detuvo cualquier intento del hombre que estaba empalado y que mirara al encapuchado, lo que no esperó encontrar fue los ojos rojos brillantes sobre él causándole puro terror en lo que podía en su debilitado cuerpo.
–Imp-Imposible, t-tu e-eres e–no pudo terminar de hablar al escuchar el sonido que conocía tan bien de un arma, miró hacia un lado con sus ojos y se encontró con el cañón de una Desert Eagle apuntándolo en la cabeza, y el que la sostenía no era nada más ni menos que Kamechi quien le confirmó quien era el invasor con las siguientes palabras antes de disparar sin dudarlo y sin ninguna señal de arrepentirse.
–Red Eyes–
–Aquí tienes el resto de la paga, Red Eyes-san–exclamó el hombre tortuga entregándole un maletín al encapuchado que tomó dicho objeto y para después abrirlo y ver una enorme cantidad de dinero en el.
–Bien, si necesitas que me encargue de otro trabajo no dudes en llamarme–dijo el chico antes de darse la vuelta e irse sin decir nada más, dejando así al tipo reptil con caparazón y desaparecer entre las sombras por los callejones de la ciudad.
Al día siguiente.
Desde donde estamos podemos ver un gran edificio con más de veinte pisos de altura y cinco estrellas de lujo, nos vamos acercando a dicha construcción y nos movemos a uno de los pisos que estaba casi al techo y notamos como era una mezcla entre comedor-cocina-living. Una puerta que había en un pasillo bastante largo con varias de ellas esparcías dejó mostrar como un chico de 15 a 16 años de edad pasaba caminando hacia la cocina, la cual era dividida por una pequeña pared que se pida apoyar el brazo en ella, y abriendo la heladera sacó una botella de agua fría.
–Nada mejor que un buen entrenamiento luego de un trabajo exitoso–murmuro antes de colocar el pico del objeto de plástico sobre su boca y tomar dicho contenido, terminó de tomar todo aquel líquido transparente en varios tragos y cuando terminó pudo verse desde un espejo que tenía en el lado del living con una placar de madera algo viejo, dejó mostrar su apariencia completa a sí mismo.
Vistiendo una remara blanca sin mangas y unos pantalones negros holgados, mostraba unos músculos bien entrenados apesar de su joven edad y como tenía que alguna otra cicatriz por los brazos y el cuello así dejando ver qué tal vez ocultaba alguna que otra más entre las ropas que llevaba puesto. Por un momento solo se miró del cuello para abajo antes de levantar la vista y encontrándose con sus ojos de color rojo vivo, se les quedó mirando por un momento antes de mirar como su cabello castaño tenía una gran cantidad de hebras de un tono rojo bordo y no le parecía importar el desastre que tenía luego del entrenamiento.
Dejando salir un suspiro colocó el envase de plástico a lado de donde se lavaba los platos y fue al baño a darse una ducha, luego de varios minutos dentro de ella salió de dicho cuarto y dejó salir un bostezo entre el cansancio y el aburrimiento, mostrando así como todos sus dientes parecían ser más colmillos para sacar la carne de sus victimas que los dientes de un humano normal.
–Pues a ver que haré de comer–pensó el chico reajustando su toalla en la cintura para luego irse a cambiar y al terminar de hacerlo se encontraba ahora acostado en el televisor buscando algo entretenido en los canales, dejando ver como ahora vestía una remera negra de manga corta y unos pantalones que llegaban hasta después de las rodillas de un color verde militar–Oh, ya se enteraron de eso–
Mirando hacia la pantalla del plasma que tenía se veía a una mujer pelirroja dándole la espalda al edificio que había invadido la noche anterior y la reportera comentaba lo que sabía sobre todo lo sucedido, no interesado en ello cambió el canal a uno donde dejaba ver un documental sobre un animal en peligro de extinción pero no logró prestarle la suficiente atención,para que le agarrare la curiosidad cuando el sonido de un timbre que sonaba enfrente suya llegó a sus oídos.
–Maldicion y yo que pensé en tener un descanso en este día–se decía para sí mismo antes de acomodarse en el sillón rojo bordo en el que estaba y acercando las manos al objeto que hizo ese ruido, dejó ver que era una computadora portátil de las más nuevas y abriendo la tapa dejó ver la pantalla como tenía un pequeño correo electrónico.
Abriendo dicho mensaje levantó la ceja al leer el nombre de Mail que tenía y diciéndola en muy baja con cierto tono en su voz–¿Blackmist, en serio? Ni siquiera ayuda esa foto de perfil que tiene…–su sonrisa desapareció cada vez más mientras leía cada palabra y solamente reapareció con una enorme locura en la al terminarla.
–Parece que el señor Blackmist, ya tiene en qué gastar su dinero y me voy a divertir mucho con ello–empezó a escribir una respuesta con el teclado y tardo solo unos segundos antes de enviarlo, no tuvo que esperar mucho para que obtuviera otro correo de la otra persona remitente del primer mensaje.
Con solo leer los números de sus ganancias si solo cumplía lo solicitado y aún más con lo que podía ganar con hacer otras cosas más, sus ojos empezaron a brillar de forma espeluznante y toda la habitación parecía distorsionarse por el calor que expulsaba desde su cuerpo, con solo escribir un corto mail dijo las siguientes palabras antes de empezar a prepararse para el siguiente trabajo.
–Es hora de ir a un nivel más alto, queridos héroes será mejor que tengan cuidado. Eien Lucas o Red Eyes, irá a por ustedes en su preciada academia de héroes–
…Continuará…
Pues aquí tienen el segundo especial de mi querida historia de Red Eyes, así que espero que le haya gustado y no se olviden de comentar sus pensamientos sobre esta realidad alterna de nuestro querido protagonista. Para antes de que se acabe el año tendrán otro capítulo para la historia principal y ya saben que ocurrirá en ella ¿no? La pelea de Midoriya y Todoroki, esperó que preparen esos ojitos para leerla. Bien, pasando de eso espero que tengan una linda navidad y y terminamos con esto, hasta entonces nos leeremos después. Bye Bye.
