Disculpen la tardanza… tuve que arreglar unas cosas, pero finalmente aquí esta el segundo y último capítulo de esta historia. Disfrutenla.

Advertencia: Se trata de una historia YAOI, es decir relaciones chico x chico así que si no te gustan estas historias ahorremos tiempo y da "regresar"

Disclaimer: Saint Seiya y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada, por su lado Haku (y los demás personajes de Naruto) pertenecen a Masashi Kishimoto.

Bunnies and snow

II: HYOGA

Es tan molesto que te pregunten "que es lo que te sucede". Camus no deja de preguntarlo, como si en realidad el pudiera entender que es lo que pasa. Se preocupa por mi madre y sé que también se preocupa por mi pero estoy seguro que en cuanto se entere de lo que he hecho, que es lo que sigo haciendo, estará enfadado mas allá de lo que puedo llegar a imaginarme.

Empieza a enfadarse aun más y yo solo atino a murmurar que he actuado terriblemente y que él no lo podrá comprender. Entonces comienza con la lista: problemas en la escuela, alcohol, drogas, sexo. Al parecer hubo un ligero cambio en mi mirada cuando dijo eso último y él lo noto. Me pregunta por el nombre de la chica en cuestión, yo niego con la cabeza por lo que el rectifica la pregunta y me pregunta por el nombre del chico en cuestión. Entonces yo bajo la mirada incapaz de decirle de quien se trata.

-Respeto tu silencio pero permíteme ayudarte ¿cuál es el problema entre ustedes?-

Parece que lo toma muy bien, así que comienzo a balbucear acerca de que él y yo no deberíamos estar juntos. Me pregunta si lo amo y si soy correspondido, ambas respuestas son afirmativas.

-¿Entonces porque no habrían de estar juntos?- pregunta como si fuera lo más sencillo del mundo.

Respiro hondamente, necesito tomar valor para lo que voy a confesar. Lo miro a los ojos pero no soporto su cálida mirada, con la cabeza gacha susurro el nombre de la persona en cuestión: Shun Kiddo. No me atrevo a levantar la vista, el silencio se me hace eterno hasta que siento su mano sobre mi hombro. Lo observo con detenimiento, era fácil adivinar que en su mente aun había confusión pero le tomo poco tiempo recuperar la compostura. Me pregunta si Haku lo sabe y justo como si lo hubieran invocado, el baja por las escaleras seguido de Isaack.

-Terminaremos esta conversación luego- me dice y luego pregunta a su hijo por el estado de mi madre. Al parecer ella se encuentra mejor pero le vendría bien un descanso. Luego nos dice que deberíamos quedarnos a dormir esta noche en su casa. Isaack y yo aceptamos, Haku nos prepara la habitación de huéspedes. El se dormirá en la sala de tele, para que mi madre se quede en su cama. Ahora me siento aun peor.

Por la noche no consigo dormir ni siquiera un poco y por la mañana después de dejar a mi madre en la casa voy a buscar a Shun. Es su hermano Ikki quien me abre la puerta. Yo sé que no le agrado ni siquiera un poco. La razón es muy simple, el sabe lo que hay entre Shun y yo; y está de más decir que no lo aprueba.

Ikki consideraba a Haku el novio ideal para su hermanito: responsable, respetuoso, fiel, incapaz de herir a Shun. Por el contrario yo soy el culpable de que Shun este engañando a mi primo. Claro que Ikki no conoce toda la situación... y estoy seguro que ni siquiera me escuchará.

Lo saludo de la mejor manera posible y pregunto por el peliverde. Me informa que fue a desayunar con Haku. Excelente, ahora ni siquiera podré llamarle para saber a que hora podré verlo. Iba a retirarme cuando el peliazul me invita a pasar. Eso es demasiado extraño pero acepto la invitación.

Pasamos a la sala, de tamaño pequeño pero bastante confortable. Un par de tazas de té frente a nosotros y el sol de la mañana entrando por las ventanas, entonces el empieza a hablar. Empieza a contarme como sus padres murieron cuando ellos eran muy pequeños y como se hizo cargo de Shun. De como a pesar de las carencias económicas lucharon juntos para seguir adelante, de como le educo sin la ayuda de nadie y de como siempre trato de inculcarle los mejores valores.

Cuando Ikki dejó de recordar los tiempos pasados se hizo el silencio. Tomó el último sorbo de su té y parecía mirar al vacío. Luego regreso su mirada a mí. -Si le rompes el corazón, te romperé el cuello. No voy a entrometerme, si Shun quiere estar contigo y eso le hace feliz- el ruido de la puerta cerrándose. Ambos nos dimos la vuelta, Shun regresaba acompañado por Haku. Nos miraron confundidos unos segundos hasta que finalmente mi primo preguntó por mi presencia en dicho lugar. Yo no estaba seguro de si habían escuchado algo de la conversación.

Al final me armé de valor, miré a Shun, y finalmente a mi primo y le dije con voz decidida que debía hablar con él, luego regrese mi mirada al peliverde y corregí mis palabras, ambos debíamos hablar con él. Pude ver que Ikki me daba una sonrisa aprobatoria antes de excusarse y retirarse. Por su parte Shun tenía la cabeza gacha y no decía palabra alguna. Les indique que tomáramos asiento y luego se hizo el silencio.

Haku nos miraba desconcertado, Shun mantenía la mirada perdida y yo no sabía ni por donde empezar. Respiré hondo recordando las palabras de Camus antes de marcharme esta mañana -Lo malo no es luchar por alguien a quien quieres, lo malo es lastimar a los demás en el proceso- Él tenía razón, Haku merecía una explicación, merecía saber la verdad. Respire hondo para reunir mi valor y hablar.

Pero Haku se adelanto, con voz firme nos preguntó si había algo entre nosotros. Ante unas palabras tan directas no había opción más que contestar afirmativamente. Shun bajó la cabeza y murmuró un lo siento. Yo intenté decir algo más pero al ver la mirada inundada de lágrimas de mi primo me quede mudo. Limpiando sus ojos se retiro cabizbajo del lugar.

Paso algún tiempo y los ojos negros aun me miraban con resentimiento, por otro lado los ojos verdes aun guardaban un destello de decepción. Estos sentimientos los había provocado yo mismo, por revelar una verdad que si bien era conocida por todos, nadie quería encarar.

-Ellos estarán bien, solo necesitan tiempo- Con idénticas palabras me habían alentado Ikki y Camus, por supuesto ellos no tenían que soportar sendas miradas pero creo que entendían bastante bien la situación.

Y la vida siguió. Shun fue el primero en regresar a la normalidad. Si bien había veces en que podía darme cuenta que aun guardaba sentimientos para con mi primo, el hecho de que fuera conmigo con quien se encontraba me hacía entender que era a mí a quien amaba. Yo no me cansaba de decirle y demostrarle a diario lo feliz que me hacía hasta que finalmente pude hacer que él fuera igualmente dichoso a mi lado.

Con Haku las cosas fueron más lentas, al principio no quería estar conmigo o hablarme más allá de lo estrictamente necesario. Camus e Isaack fueron un gran apoyo. Me dolía demasiado su actitud aunque no puedo culparlo por ello. Si me sentaba con él durante el almuerzo, comía lo más rápido posible y se retiraba diciendo que iba a la biblioteca; si Isaack nos invitaba a una fiesta se excusaba diciendo que estaba cansado. Pero poco a poco, supongo que conforme la herida fue sanando, fue inventando menos excusas y al cabo de lo que a mí me pareció una eternidad recuperamos esa hermandad que nos había unido antes.

Una sonrisa se dibuja en mi rostro al recordar todo aquello como si hubiera pasado ayer. Miro a mi lado, Shun aun duerme. Beso su frente y regreso mi cabeza a la almohada. Ahora todo está bien.