1 NADA ES LO QUE PARECE
2 Capitulo 2
El amanecer asomaba por los fríos barrotes de la ventana. En las celdas había mucho escándalo. El capitán había convencido al dueño para que trajera mujeres a la escuela de gladiadores. Los carceleros empezaban a moverse dejando en cada celda un barreño de agua.
-¡LIMPIAOS CERDOS!
Máximo no quería estar con ninguna mujer. Su familia había sido asesinada, y aun que su mujer estuviera muerta, seguiría siendo fiel ante su recuerdo. Se acerco al barreño, no se había lavado desde hacia semanas. Al poco tiempo le dieron harapos limpios, "¿Tan complicado es estar con mujer?" se pregunto. Ya limpio se tumbo en el camastro a pensar. El jolgorio se había trocaron por una vulgar canción. Los chillidos pasaron, en el patio se escuchaban risas y voces femeninas. Los pasos resonaban por el largo corredor. El capitán empezó a repartirlas entre las celdas. En la celda de máximo entro una mujer alta, de gran hermosura de unos 30 años y entrada en carnes. Entro con un odre de vino y dos copas. Lleno las copas. Mientras no hicieran nada carnal, a máximo no le importaba estar con ella. Le extendió la mano con la copa de vino llena y la cogió. Alzaron sus copas de vino y se las llevaron a sus bocas. Ella no dejaba de mirarlo. Máximo olió el vino, luego la miro y se acerco a ella.
-¿Por qué no bebes?- la agarraba del cuello y su susurro era amenazador- ¿crees que puedes engañar a un soldado de guerra que ha sido entrenado para matar y perecer? La cicuta no da resultado con los soldados, por lo menos conmigo no- ahora apretaba con mas fuerza el cuello de esta. Metió la mano entra sus ropajes, vio como esta temblaba, y después de rebuscar en ellas saco la mano con un puñal- ¿Esto que es, trabajo, placer o ambas?
-¡Porca Miseria!- exclamo escupiéndole y dirigiéndose hacia la puerta
-Tu me vas a decir quien esta detrás de todo esto- la tenía agarrada por un brazo, y el puñal en el estomago- Tu pierdes más que yo, o hablas o sales en trozos de esta celda.
-No eres capaz de hacerlo
-En las guerras contra los bárbaros hice cosas peores.
Ella se deshizo de su brazo, se coloco los ropajes y se sentó en el camastro. Máximo la escuchaba.
- No soy mas que una sacerdotisa del templo de Venus. Y lo único que puedo decirte es que me metieron en una empresa para eliminarte, no se porque .
-¿Quién te metió en la empresa?
- No lo se
- Dímelo
- Vino hace dos días para rendirle culto a la diosa, no le vi la cara.
-¿Tienes alguna idea de por que quieren eliminarme?
- Escuche hablar a ese hombre hablar con alguien de que tienes cierta información que si salía a la luz el emperador se vería en un seria problema
-¿Sabes que información es?
-No, no lo se, pero por favor no me mates- las lagrimas corrían por sus mejillas.
- Si el emperador lo supiera, yo ya estaría muerto. Cómodo tiene espías por todo el imperio, y no dejaría que un simple gladiador le destruyera su sueño.
-Solo es eso
-No, te voy a decir por que quieren eliminarme. Lo que voy a decirte caerá sobre tus hombros y si les dices algo a alguien, te mataran.- la expresión de la mujer era de pánico- el emperador Marco Aurelio, no murió de muerte natural, sino que lo asesinaron para empezar otra nueva vida con un emperador codicioso y sin escrúpulos- hablaba de Cómodo con asquerosidad.
No se creía lo que acababa de escuchar. Era muy importante, pero no podía decirla por ahí o la matarían. Máximo pasado un rato, le revelo un nombre, tenia que verse con el, y ella le diría lo que acababa de escuchar. Al termino de su visita, máximo le devolvió el puñal y esta se despidió con un beso en la frente. La puerta se abrió. Antes de salir lo mira una ultima vez, la puerta se cierra detrás suya perdiéndose entre los susurros de sus compañeras.
Continuara..........................................
*Reviews por favor
2 Capitulo 2
El amanecer asomaba por los fríos barrotes de la ventana. En las celdas había mucho escándalo. El capitán había convencido al dueño para que trajera mujeres a la escuela de gladiadores. Los carceleros empezaban a moverse dejando en cada celda un barreño de agua.
-¡LIMPIAOS CERDOS!
Máximo no quería estar con ninguna mujer. Su familia había sido asesinada, y aun que su mujer estuviera muerta, seguiría siendo fiel ante su recuerdo. Se acerco al barreño, no se había lavado desde hacia semanas. Al poco tiempo le dieron harapos limpios, "¿Tan complicado es estar con mujer?" se pregunto. Ya limpio se tumbo en el camastro a pensar. El jolgorio se había trocaron por una vulgar canción. Los chillidos pasaron, en el patio se escuchaban risas y voces femeninas. Los pasos resonaban por el largo corredor. El capitán empezó a repartirlas entre las celdas. En la celda de máximo entro una mujer alta, de gran hermosura de unos 30 años y entrada en carnes. Entro con un odre de vino y dos copas. Lleno las copas. Mientras no hicieran nada carnal, a máximo no le importaba estar con ella. Le extendió la mano con la copa de vino llena y la cogió. Alzaron sus copas de vino y se las llevaron a sus bocas. Ella no dejaba de mirarlo. Máximo olió el vino, luego la miro y se acerco a ella.
-¿Por qué no bebes?- la agarraba del cuello y su susurro era amenazador- ¿crees que puedes engañar a un soldado de guerra que ha sido entrenado para matar y perecer? La cicuta no da resultado con los soldados, por lo menos conmigo no- ahora apretaba con mas fuerza el cuello de esta. Metió la mano entra sus ropajes, vio como esta temblaba, y después de rebuscar en ellas saco la mano con un puñal- ¿Esto que es, trabajo, placer o ambas?
-¡Porca Miseria!- exclamo escupiéndole y dirigiéndose hacia la puerta
-Tu me vas a decir quien esta detrás de todo esto- la tenía agarrada por un brazo, y el puñal en el estomago- Tu pierdes más que yo, o hablas o sales en trozos de esta celda.
-No eres capaz de hacerlo
-En las guerras contra los bárbaros hice cosas peores.
Ella se deshizo de su brazo, se coloco los ropajes y se sentó en el camastro. Máximo la escuchaba.
- No soy mas que una sacerdotisa del templo de Venus. Y lo único que puedo decirte es que me metieron en una empresa para eliminarte, no se porque .
-¿Quién te metió en la empresa?
- No lo se
- Dímelo
- Vino hace dos días para rendirle culto a la diosa, no le vi la cara.
-¿Tienes alguna idea de por que quieren eliminarme?
- Escuche hablar a ese hombre hablar con alguien de que tienes cierta información que si salía a la luz el emperador se vería en un seria problema
-¿Sabes que información es?
-No, no lo se, pero por favor no me mates- las lagrimas corrían por sus mejillas.
- Si el emperador lo supiera, yo ya estaría muerto. Cómodo tiene espías por todo el imperio, y no dejaría que un simple gladiador le destruyera su sueño.
-Solo es eso
-No, te voy a decir por que quieren eliminarme. Lo que voy a decirte caerá sobre tus hombros y si les dices algo a alguien, te mataran.- la expresión de la mujer era de pánico- el emperador Marco Aurelio, no murió de muerte natural, sino que lo asesinaron para empezar otra nueva vida con un emperador codicioso y sin escrúpulos- hablaba de Cómodo con asquerosidad.
No se creía lo que acababa de escuchar. Era muy importante, pero no podía decirla por ahí o la matarían. Máximo pasado un rato, le revelo un nombre, tenia que verse con el, y ella le diría lo que acababa de escuchar. Al termino de su visita, máximo le devolvió el puñal y esta se despidió con un beso en la frente. La puerta se abrió. Antes de salir lo mira una ultima vez, la puerta se cierra detrás suya perdiéndose entre los susurros de sus compañeras.
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